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El secreto del día en el lago.

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El secreto del día en el lago.

Mensaje por Nyrbe el Lun Jun 02, 2014 12:12 am

Era un día como otro cualquiera, uno más en nuestra emocionante rutina, día a día siempre salíamos a vivir aventuras, aunque no sobrepasara de explorar un rincón perdido del bosque, perseguir animales, bañarnos en el lago… Pero ese día fue diferente, llegamos más allá y a pesar de que fue algo arriesgado lo que hicimos, no habríamos aprendido un par de cosas que estoy seguro de que nos servirían para más adelante.

Dark y yo nos levantamos de la cama alrededor de las ocho de la mañana, nos vestimos y bajamos al salón a desayunar con nuestros padres.

-¡Buenos días! – Dijo Dark mientras bajaba delante de mí con una sonrisa y avanzaba hacia el salón.

-¡Buenos díaaas!- Dije yo también a la vez que me asomaba y mis padres podían vernos las caras a los dos desde la mesa del salón.

Sentado en la mesa estaba Akira, nuestro padre, vestido con su clásico atuendo que utilizaba de paisano y para salir a cazar: Un jersey negro de manga larga y de cuello alto ajustado  por debajo de una armadura con forma de chaleco también ajustada, una “gabardina” ligera sin mangas que le llegaba hasta la mitad del muslo, sus Kotes (protector para el antebrazo y parte de la mano), sus hombreras ligeras, un pañuelo verde oscuro que usaba para atar la gabardina y hacia que la parte inferior pareciera una falda, sus pantalones anchos negros y sus botas marrones altas donde ataba sus Suneates (protectores de tibia) encima de estas.
Estaba bebiendo una bebida un tanto peculiar que suele hacerse cada mañana, nunca me he fijado muy bien, pero calienta agua y le echa un par de hierbajos que recoge cuando va al bosque.
Cuando bajamos estaba dando un sorbo, giró la cabeza y en cuanto se percató de que estábamos ahí, tragó y dejó el vaso en la mesa.

-Anda, pero qué madrugadores ¿No? No me lo esperaba, siempre tenéis las sábanas pegadas-  Dijo Akira con un tono vacilón.

-¿Pero qué dices? Si siempre nos levantamos a esta hora. –Respondió Dark con tono desafiante pero siguiendo la coña.

-Venga Dark, no mientas que papá tiene razón – Dije riéndome y dejándole en evidencia.

Akira sonrió ante la escena y nos dijo:
-Esperad niños que ahora os hago el desayuno, que mamá aún está en cama descansando..-

-Vaya, eso de estar embarazado debe de ser un fastidio, todo el día cansado sin poder hacer nada, espero que cuando sea mayor no me canse tanto- Dijo Dark hinchando los mofletes y cerrando los ojos.

-¡Idiota! Jajajaja, eso sólo le ocurren a las mujeres- Le contesté mientras empecé a reírme y le daba un golpe en el cuello a Dark haciendo que se moviera un poco hacia delante por el impacto.

¡Eh! ¡¡Eh!! Ahora en el lago te enterarás – Dijo Dark, mirándome con enfado y con los mofletes hinchados aún mientras levantaba su puño derecho.

Akira observaba la escena con la boca sonriendo y los ojos cerrados como si no supiera por dónde coger la situación, sólo le faltaba una gota azul estática en un lado de la frente.

-Ehm… Venga chicos que os preparo el desayuno y así ya estáis listos para empezar el día – Dijo Akira para que dejaran el pique y se metió en la cocina a prepararnos el desayuno, concretamente nuestro favorito, bebida de cacao caliente, mientras seguía conversando con nosotros.

-Y bien.. ¿Vais a salir ahora o a hacer algo?- Preguntó Akira mientras calentaba la leche.

-¡Pues claro! Teníamos pensado ir al lago a entrenar y a bañarnos un rato. – dijo Dark con entusiasmo.

-Bueno pero ya sabes que tienes que hacerle caso a tu hermano, eh.- Aclaró Akira.

-Tranquilo Papá, que con la paliza que le voy a dar entrenado, si no me hace caso le doy otra para que obedezca- Dije riéndome mirando a mi hermano Dark.

-¡¿Pero qué dices?! ¡Ya verás como lloras! -

-¡Jajajaja! Venga Dark, no te enfades, era broma. – Dije para acabar el pique auque ambos estábamos siguiéndonos el rollo, siempre hacíamos estas rivalidades en forma de coña.

-Pues sí, papá, tenemos pensado ir al lago Ocaso, le enseñaré un par de cosas a Dark, nos bañaremos, perseguiremos algunos conejos u ovejas,… Lo que solemos hacer siempre que vamos al lago.- Le expliqué a Akira.

-¡Yo quiero comprobar si hay doradas en el lago! Seguro que si pescamos algunas, podemos cocinarlas y tienen una pinta… - A Dark la boca se le hacía la boca agua.

-Míralo, siempre pensando en comida, ¡Jajajaja! – Dijo Akira mientras veía la cara de entusiasmo con la que Dark contaba lo de las doradas.

Nos bebimos el cacao calentito y nuestro padre nos dijo que tuvieramos cuidado pero que confiaba en nosotros, como siempre hacía.
Dark agarró su cinturón y colocó su daga en la funda de este mientras yo hacía lo mismo con mi espada corta.

Salimos por la puerta y empezamos a caminar por la pradera que ocupaba nuestros huertos y tierras por la que todo recto nos llevaba al lago Ocaso.

Después de quince minutos caminando teniendo conversaciones de chorradillas con Dark, llegamos por fin al lago…
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Re: El secreto del día en el lago.

Mensaje por Dark S. Satou el Lun Jun 02, 2014 1:51 am

Era un día como cualquier otro, bajo nuestra rutina de ir hacia al lago a entrenar, jugar, pescar y bañarnos; este día, albergaba algo distinto que los demás, cosa la cual me hizo aprender mucho. Llevábamos quince minutos caminando mientras comentábamos cosas de críos que no recuerdo muy bien qué decíamos, pero lo importante era que tras tanta charla, habíamos llegado por fin al lago, vacío, como siempre.

El agua estaba tan cristalina como siempre, que reflejaba un azul celeste perfecto, puesto que el día era totalmente soleado y no tenía nubes algunas que pudiesen tapar el sol. Me quité el chaleco con cuidado, mamá me lo había cosido un día antes, y tenía miedo de que se enfadase si volvía a romperlo. Me coloqué bien la camisa y me puse en guardia con la daga, intentando soltar un corte a mi hermano mayor antes de que este pudiese darse cuenta, pero lo esquivó con algo de facilidad por la mirada que pegó mientras miraba la daga y a la vez daba un paso hacia atrás. Refunfuñado, me dirigí hacia él mientras soltaba cortes a diestro y siniestro, sin éxito, todos bloqueados por la empuñadura de la espada corta de Berny. Una vez cesé mi ataque, tocó el contraataque del castaño, obligándome a defenderme con todas mis fuerzas, pegaba más fuerte que yo y me costaba adaptarme a su ritmo, a pesar de eso, podía bloquearlos sin una tremenda dificultad. Levantó una de sus manos y me distraí mirándola, cual error me costó un golpe en la parte izquierda del mentón con el puño cerrado. Caí hacia atrás rodando aguantando el dolor para no llorar y demostrar de que era un crío y me levanté mientras vi cómo Berny giraba hacia atrás confiado. Le tiré una bola de fuego que le dio a la altura de las costillas, obligándole a tirarse al lago de cabeza.


-¡¿Cómo sabes hacer eso?! ¡Nunca te he visto! -me preguntó mientras subía el pequeño bordillo de tierra que la separaba del lago- pero más importante que eso, mamá te matará si se entera de que quien ha chamuscado la camisa has sido tú. -me advirtió.

-Más que cabrearse, se alegrará. Cuando nos vamos a entrenar tú con papá y yo con mamá, ella me enseña este tipo de cosas. Es lo que le llaman magia, hay de todas clases, pero por ahora solo sé hacer fuego. -le expliqué- bueno, ¿ha colado, no? -le dije sonriendo.

-¡Ya verás si ha colado!

Corrió hacia mí, pero ya no queda mucho más que explicar de ese entrenamiento, cosas que no recuerdo bien, excepto el pez que me tiró justo después de correr hacia mí, el cual me rompió una de las costillas. Berny se tiró castigado una semana, y bien que se lo merecía. Pero fuera ese tema, hubo algo que nos llamó la atención; un gran chirrido, proveniente de la cueva en la que teníamos totalmente prohibido entrar. Nuestras miradas se cruzaron, y, tras unos segundos de silencio, comenzamos a caminar callados hacia atrás, con toda cautela mirando fijamente hacia la lejana cueva, con cuidado de que no saliese nada. Nos giramos y comenzamos a caminar tranquilos, puesto que en un rato no había salido nada, pero ese fue un grave error. El chirrido volvió a sonar, esta vez mucho más cerca, un chirrido penetrante, que nos obligaba a llevarnos las manos a los oídos. Nos giramos rápidamente, yo con miedo, Berny decidido, y vimos a un tipo de araña gigante, con el exoesqueleto por fuera, grisácea y con gran mandíbula. Patas realmente afiladas, y una se dirigía hacia nosotros. Berny se interpuso entre la pata y yo, pero antes de que le llegase a tocar, tiré una bola de fuego hacia el monstruo y este se echó ligeramente hacia atrás, aprovechando el momento, Berny desenfundó rápidamente la espada asestándole un tajo que hizo que el castaño retrocediese las manos puesto que el monstruo parecía tener una dureza enorme. Logró penetrar hondo, pero el monstruo seguía moviéndose, echando hacia atrás a Berny de un placaje. Le agarré antes de que cayese con algo de dificultad y volví a echar una bola de fuego, esta siendo esquivada fácilmente por el monstruo. Nos atacó una vez más, pero esta vez le esquivamos los dos, pegamos un pequeño salto y le clavamos los dos a la vez nuestra daga y espada en la herida que le provocó antes mi hermano, quebrándole parte de la cabeza y matándolo instantáneamente. Nos miramos resoplando asustados, nos había ido por los pelos.

-Eso según padre es un reptador, así que no deberíamos quedarnos aquí si escuchamos un chirrido. Lo hemos ganado de pura suerte. -comentó Berny mientras miraba resoplando el cadáver.

-Pero... ¿y qué habrá en esa cueva? ¿Por qué mamá nos lo tiene totalmente prohibido? Y si... ¿Vamos hacia allá? -Sugerí con total curiosidad.

-Mientras estemos a la hora en casa...

Y nos dirigimos hacia la cueva, nadando un poco. Una vez dentro, iluminé la cueva con una llama débil en mi mano. Realmente no sabíamos qué ibamos a encontrarnos allá dentro, qué críos éramos entonces.
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Re: El secreto del día en el lago.

Mensaje por Nyrbe el Vie Jul 18, 2014 2:04 pm

Dark y yo nos adentramos en la cueva a pesar del miedo que habíamos pasado con el reptador, sentíamos muchísima curiosidad por ver qué había dentro y a la vez llevar un paso más allá nuestro día a día.

Dark volvió a usar su poder y encendió una llama pequeñita con su mano izquierda que bastaba para ver a través de la cueva. Avanzábamos con cuidado de no hacer ruido por si nos encontrábamos más reptadores, seguramente habría un nido más adelante, pero la curiosidad era más fuerte que el propio miedo.
Habían raíces por las paredes, setas, varios insectos que se movían y hasta ratas correteaban por ese largo pasillo por el que nos movíamos.

Conforme más nos adentrábamos, cada vez me daba cuenta de que no había sido una buena idea y podría poner la vida de mi hermano en peligro… ¿En qué estaba pensando cuando acepté la idea de meternos aquí?
Por suerte avanzamos y llegamos a una bifurcación, los dos caminos parecían iguales y no sabíamos qué nos podía deparar cada uno de ellos.

-Oye Dark, no sé qué puede haber al final de cada uno de los caminos y si encontramos un nido de reptadores estamos perdidos.- Le dije a mi hermano preocupado.

-¿Entonces qué hacemos? Empiezo a tener algo de miedo…- Confesó Dark algo avergonzado, su cara cambió a una expresión de sollozo.

-¡Hey, hey, hey! Vamos… No pasa nada por tener miedo, ¿Crees que yo no lo tengo acaso? –

-¿Y por qué no se te nota, entonces?-

-Pues porque tenemos que tener valor hermano, papá siempre me lo dice…- Le conté a Dark.

-Pero yo nunca voy a poder tener valor porque tengo miedo…-

-¡Eso es mentira, yo también tengo miedo y aún así intento tener valor!-

-Pero …¿Cómo puede ser eso?...-

-Porque el verdadero valor, consiste en dominar el propio miedo…

Dark cambió su cara triste a punto de llorar por una llena de esperanza y añadió:

-Entonces… ¿Tengo que tener miedo para ser valiente?- Dijo con los ojos muy abiertos.

-¡En cierta manera sí, hermanito! Tienes que conocer bien algo para saber dominarlo..-

Dark miró al suelo, reflexivo, pensativo, yo tenía las esperanzas de que mis palabras lo llenaran de coraje y valentía para no venirse abajo en esta situación.

Seguía pensativo y para resolver esto añadí algo más:

-¿Acaso no ocurre lo mismo con tu magia?-

-¿Huh?- Me miró sorprendido.

-Tu dominas el fuego Dark, pero ¿Acaso lo has aprendido ahora por casualidad? Yo creo que no. Como me contaste en el lago mamá te estuvo entrenando y enseñando, tuviste que conocer primero cómo lograr a hacerlo y ahora, la llama que brota de tu mano es la prueba de que has logrado dominarlo y cada vez lograrás hacerlo mejor.-

Cuando acabé de decirle eso, le miré a los ojos y sonreí.

-¿Ves como si puedes llegar a ser valiente…? -

Dark puso una cara de entusiasmo y me abrazó muy fuerte exclamando:

-Gracias hermano… Muchas gracias, si no estuvieras aquí…-

La alegría invadió su rostro y ya nada podía sacarle esa mueca de jovialidad.

-Voy a ir por el camino de la derecha, para ver que hay… Tú no te muevas de aquí, por favor.. Si pasa algo, grita y vendré todo lo rápido que pueda a buscarte y ayudarte, ¿Vale?-

-Pero… ¿Y si te ocurre algo..? ¿Qué hago? Tenemos que ir juntos.

-No puedo permitir que te pase nada, y a mí tampoco va a pasarme nada, si nos encontramos un nido de reptadores y te llegara a pasar algo.. Dark, ¡Haz lo que te digo! Si este no es el camino seguro, volveré e iremos por el otro.

Al acabar de decir estas palabras, arranqué la raíz más gruesa y larga que vi y la acerqué a la llama de Dark para que me sirviera como antorcha y me adentré en el camino. Antes de proseguir, me di la vuelta y miré a Dark, que ya con dificultad podía distinguirlo con su débil llama.
Le sonreí de nuevo y seguí hacia delante esperando que todo saliera como yo había previsto, el camino como de costumbre seguía siendo estéticamente igual y seguía y seguía y seguía. Llevaría unos cinco minutos andando cuando pude ver algo de luz de color azul saliendo del final del camino, parecía que acababa ahí. Iba con mucha cautela por si había bestias ahí escondidas o lo que fuese, pero al avanzar más…

Era una cámara con hongos en el suelo, varias rocas pero en el suelo y en algunos rincones había cuarzos de distintos colores, preciosos todos, eso era lo que hacía que hubiera tanta luz azul asomándose.

Spoiler:

Me acerqué y empecé a arrancar todos los que podía del suelo, guardándomelos en los bolsillos, seguro que podríamos hacerle un collar precioso de cuarzos a mamá.
Mientras recogía los cristales inspeccionaba la sala y pude darme cuenta de que ahí no había más que una pequeña cavidad en la que ni siquiera Dark cabría, por lo que tendríamos que probar el otro camino.
Estaba entusiasmado guardando aún cristales cuando escuché un sonido algo extraño que después se hacía más claro. Era el chirriar de un reptador.. E ingenuo yo que no me percaté de que esa cavidad era en realidad… Un nido de reptadores.
Salió uno de ellos de una manera muy elástica y rápida. Del susto me levanté de golpe, algunos cristales salieron de mis bolsillos y los que tenía en las manos se me cayeron. También se cayó la antorcha improvisada en la arena del suelo y como consecuencia se apagó rápidamente, pero no fue gracias a eso que pude darme cuenta de que uno de los cristales que se me habían caído brillaba más que el resto. Lo recogí al momento y me sirvió como mi nueva “antorcha” , eché a correr poco después y cuando ya estaba fuera de la sala podía oír a tres reptadores chirriar que iban en mi caza…
Corriendo como si me persiguiera un demonio, el brazo en alto con el cristal y el temblor recorriendo todo mi cuerpo recorría el camino a la inversa para, con suerte, encontrarme con Dark a tiempo y huir por el otro camino. Después de unos instantes corriendo con todo mi esfuerzo, divise a Dark a lo lejos, que seguía parado en el mismo sitio con cara de aburrimiento, una cara que cambió al instante, lógicamente.

-¡DARK!¡DARK! ¡¡Por el otro camino!! ¡¡Huye!!- Le fui gritando mientras me acercaba a él a toda prisa.

-¿Qué pasa?- Me preguntó curioso y preocupación.

-¡Los reptadores! ¡ME PERSIGUEN! ¡Corre! ¡POR EL OTRO CAMINO!- Y al decir esto, Dark no dudo un instante y desapareció de mi vista por la derecha desde mi perspectiva. Salí de ese camino y volví al punto de inicio de la bifurcación y como pude hice un giro de 180º hacia la derecha desde donde salía para introducirme en el nuevo camino, fui haciendo varios sprints y podía ver como Dark estaba unos pasos delante de mí, al menos si me pillaban a mí, el tendría oportunidad…
Seguimos corriendo y oíamos a los reptadores  de lejos chirriar enfadados, había tanta tensión y adrenalina en la situación que no se podía describir adecuadamente.

Después de correr un buen rato sin ser alcanzados pudimos distinguir la luz del día salir de un agujero, Dark que iba delante dio un salto y salió por el agujero, yo hice lo mismo y aterrice en un laguito, que era bastante profundo para un niño de mi edad. Dark no se lo había esperado y estaba haciendo esfuerzos enormes para salir del lago mientras que yo como pude me acerqué a él nadando y con ayuda conseguimos salir del mini lago.

Pero la pesadilla no acababa ahí, los ruidos de los reptadores seguían y pudimos observar cómo empezaban a salir del mismo lugar del que salimos nosotros, rodeaban el lago y se nos acercaban rápidamente. Estábamos tirados en la orilla, mojados, cansados por la carrera y el susto y lo máximo que pudimos hacer fue desenvainar nuestras armas mientras yacíamos en el suelo esperando una oportunidad para hacerles frente en esa condición…

Los reptadores se acercaban a nosotros y cada vez lo veíamos más negro todo, estaban a tan sólo unos pasos de nosotros…

Cuando de repente…..


-¡¡¡¡Haaaaaayaaaaaaa!!!!!!- Sonó un grito con una voz poderosa de repente.

Tras oír eso, sentimos que alguien vino corriendo desde atrás nuestro y de un salto se interponía entre los reptadores y nosotros.

Era un guerrero adulto, lógicamente, muy alto para nosotros, que lucía una armadura real de Dalia (la ciudad de la que tanto hablan Papá y Mamá), con una túnica y ropajes verdes por debajo de la armadura, protectores de manos, botas marrones, cinturones y lo más curioso era que llevaba un gorrito acabado en punta de color verde. Ese guerrero tenía que ser una especie de superhombre o algo parecido.

Despachó a los reptadores como si nada, a golpe de su espada y protegiéndose de las afiladas patas con una especie de trozo de metal redondo que tenía un asa por detrás, parecía una especie de protector, pero más grande, papá nunca me enseñó un artefacto así…
De todas maneras en cuanto venció a los reptadores, Dark y yo quedamos impresionados y pusimos los ojos como platos, por su estilo de lucha y porque nos salvó la vida, básicamente. Se dio la vuelta y pudimos verlo bien, tenía el pelo rubio con un flequillo algo largo que salía del gorrito extraño, los ojos azules y lo que más nos llamó la atención, poseía unas orejas con forma de punta.

El hombre guardo su espada rápidamente en la funda de su espalda y se agachó para preguntarnos:

-¡Hey! ¡Chicos! ¿Estáis bien?-

Dark y yo giramos la cabeza hacia él sin cambiar nuestros ojos bien abiertos.

-¡Guaaaaaaaaaaaaah!-
-¡Guaaaaaaaaaaaaah!-

Exclamamos los dos a la vez, estábamos flipando con lo que hizo ese hombre y al haber ocurrido todo tan rápido aún permanecíamos en shock.

¡Eres increíble! ¿Cómo has podido hacer eso? – Le pregunté asombrado.

¡Por favor, enséñame a luchar así! – Le suplicó Dark.

El hombre se rió ante nuestra reacción y se relajó al ver que estábamos bien, se puso de pie y miró por donde habíamos venido.

-¿Habéis llegado por ahí, verdad?-

-Sí… Bueno… Decidimos explorar la cueva y… Acabamos aquí-. Expliqué algo avergonzado.

-Hay que ser valientes para hacer eso, chicos.- Dijo el hombre, para sorpresa nuestra esperando una reprimenda.

-¿Cómo os llamáis?- Nos preguntó.

-¡Yo soy Berny!-

-¡Y yo me llamo Dark!-

-Vaya, bonitos nombres… Berny y Dark…- Dijo pensativo.

-A pesar de algunas diferencias como el pelo, la ropa o los ojos, tenéis la cara muy parecida… ¿Sois hermanos, verdad?.- Preguntó, aunque ya había acertado el hombre.

-Sí, somos hermanos.. ¿Cómo los has sabido?- Preguntó Dark.

-Muy fácil… A pesar de todo, habéis estado juntos mientras yacíais agotados a la orilla del lago e insistiendo en enfrentaros a esas alimañas.-

-Vaya…-

El hombre nos puso en pie y nos sacudió un poco la ropa porque íbamos ya muy sucios, la aventura en la cueva y el chapuzón nos habían dejado guapos. El hombre nos curó algunas heridas muy superficiales que habíamos sufrido y mientras lo hacía conmigo le pregunté:

-Oiga señor y usted… ¿Cómo se llama?-

-¿Yo? Bueno pues, mi nombre es Lindun, pero supongo que te resultará extraño-.

Evidentemente, llevaba razón, esa clase de nombre se me hacía muy raro, era incluso más raro que el de nuestro padre.

-Pues.. Señor Lindun, usted no es humano ¿Verdad?.. Con ese nombre y esas orejas tan largas… - Preguntó Dark, como siempre, lleno de curiosidad.

-¡Dark! ¡No le faltes al respeto al señor Lindun! - Reprimí levemente a Dark.

-Oh, que vá, no te preocupes Berny, al fin y al cabo, no se ve un elfo todos los días.

Nos quedamos más sorprendidos aún.. Nos había salvado la vida un elfo, una de las razas más nobles que existen según las historias que nos solía contar mamá, una raza orgullosa y llena de sabiduría y pureza, todo lo que había pasado era demasiado para mi pequeño cerebro…

-Bueno, ¿Venís a Dalia? Os llevaré en mi caballo, lo he dejado ahí con las prisas por rescataros! ¡Jaja!-
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Re: El secreto del día en el lago.

Mensaje por Dark S. Satou el Jue Jul 24, 2014 11:21 pm

Nuestra vida había sido barajada en unos miserables segundos totalmente al azar por un hombre con ropas extravagantes de color verde. Su rapidez y fuerza a la vez fueron una proeza digna de admirar al haber derrotado en un abrir y cerrar de ojos a varios a la vez, cuando nosotros casi ni podíamos con uno. "es más grande, es normal, pero aún así... se mueve casi igual de rápido que padre y mamá" pensé dudoso. Pero volviendo al tema anterior...

-Realmente tenemos prohibido salir del lago... -dijo mi hermano, cabizbajo- pero pensándolo, ya lo hemos hecho. Si volvemos aquí antes del final del día, encantados estamos de conocer la ciudad en la que trabajan nuestros padres -exclamó mientras miraba hacia Lindun.

Lindun nos subió al caballo y acto seguido se subió él, pegándole con las dos piernas a la vez para que el caballo "arrancase" de la forma más rápida posible. Yo tuve que agarrarme a mi hermano, y él, al elfo, o nos caíamos hacia atrás por la velocidad que podía llegar a alcanzar el caballo. Pasábamos por los grandes bosques antes de llegar hacia la ciudad, totalmente vacíos, sin ningún tipo de vida al asomo. Una vez pudimos fijarnos, toda la naturaleza nos sorprendió de golpe con grandes cascadas que desembocaban en pequeños lagos parecidos a los que estaban cerca de nuestras casas. Más boquiabierto aún nos dejaron varias especies de animales que desconocíamos, tanto flora como fauna estaba sincronizada en una perfecta armonía de paz, tranquilidad y silencio. "Debe ser fantástico poder ver esto todos los días" pensé mientras miraba cómo mi hermano también miraba atónito el alrededor.

El camino comenzaba a bifurcarse, uno hacia una zona mucho más oscura y otro ya comenzándose a ver grava, habitado. Lindun espoleó rápido al caballo para cruzar rápidamente hacia el camino de grava, ignorando totalmente el oscuro. Tras varias bajadas comenzábamos a ver lo que era nuestro destino; felices,  una vez llegados, bajamos del caballo y comenzamos a mirar alrededor. Nunca habíamos visto tanto juntos a la vez, y era agradable hacerlo por primera vez en nuestras vidas. Lindun nos advirtió de que por la media-tarde nos reuniríamos en el lugar para traernos de vuelta a casa, y nos dio libre albedrío para ver todo. Pero mientras hablaban mi hermano y Lindun, algo me llamó la atención; un castillo, no demasiado grande, no demasiado pequeño, en el transfondo.
Comencé a caminar ignorando la situación y una vez pude darme cuenta, no veía a mi hermano ni a Lindun. Miré hacia los lados asustado e intenté recordar el camino de vuelta... antes de que pudiera echarme a llorar, mi hermano me tocó el hombro y se me quedó mirando.


-Menos mal, te he pillado. Te ibas a perder si seguías así, ¿eh? Tienes que tener más cuidado. -me advirtió tranquilo.

-...Si alguna vez me pierdo de verdad, ¿me buscarías? ¿me encontrarías? -le pregunté inocentemente.

-Por supuesto. Llegaré hasta el fin y más allá por ti y Tsuki. Es mi deber como hermano mayor y como persona, velar por vosotros. Aunque nos separen, o os perdáis, te juro que os encontraría. -me respondió sonriendo.

-Gracias, Berny. ¿Vamos al mercado? -dije con la intención de acercarnos hacia las puertas de castillo.

Berny aceptó y nos acercamos hacia el mercado, donde podíamos ver todo tipo de productos que parecía ser por los que trabajaban para comprar nuestros padres. Tales como especias, café... Hasta que vimos un puesto en el mercado que vendían gorros como los de Lindun. Por la proeza de hacía unas horas le teníamos cierta admiración, o por lo menos yo. Miré a mi hermano y después a los gorros, pero no llevábamos dinero encima y no podríamos comprarlos. Habíamos pensado en lo mismo, tenerlos para nosotros. Nos giramos disgustados y antes de dar tres pasos, nos sorprendió una voz grave que nos llamó por nuestros nombres.

-¿Cómo que sabe nuestros nombres? -preguntó extrañado Berny.

-Castaño y moreno, el castaño con ojos naturales del mismo color, el moreno con ojos realmente imposibles de ver heredados de su madre. Vuestros padres me hablan mucho de vosotros. He visto que mirábais los gorros de elfos, así que llevaos unos que me sobran.

El hombre tras darle las gracias nos dio a mí un gorro verde y a Berny otro lila, los cuales cambiamos sin dudar sonriendo. Nos alejamos un poco del tendedero felices por nuestra nueva adquisición y pude llegar a darme cuenta de unas llamas que estaban cercanas, en dirección hacia el castillo; un ligero toque anaranjado con esa combinación de aire caliente, sin duda, eran llamas mágicas.

El castillo, el castillo, el castillo, ¡el castillo! -dije señalando hacia las puertas de éste, mostrando cómo salían varios caballeros con cofres entre los brazos- tenemos que hacer algo...

En ese momento, me guiaba por instinto. Algo me decía, no sabía si era mi curiosidad o algún tipo de sexto sentido, que esos hombres no tramaban nada bueno. Iban totalmente equipados, en una zona donde no había guerra ni peligros... Algo pasaba.
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Re: El secreto del día en el lago.

Mensaje por Nyrbe el Sáb Ago 02, 2014 7:00 am

Después del buen rato que pasamos en el mercado, mientras paseábamos oí muy por lo bajo la voz de Dark:

-Tenemos que hacer algo...-

Giré la cabeza y pude ver cómo Dark me miraba mientras señalaba y gritaba ahora ya en serio:

-¡¡Berny!! ¡¡Tenemos que hacer algo!! ¡Mira el castillo! ¡Mira esos tipos que salen de él!-

Pude distinguir cómo un numeroso grupo de hombres armados salía de las puertas del castillo cargando cofres, cofres que posiblemente contendrían objetos de valor: Estaban asaltando el castillo.

¿¡Berny!?- Exclamó Dark al ver que no le ofrecía una respuesta.

Miré a Dark muy seriamente y lo agarré de la mano, arrastrándolo hacia una callejuela muy estrecha.

-Dark…- Suspiré al pronunciar su nombre.

-A mí también me gustaría ayudar, esta ciudad tan pura no se merece ningún tipo de ataque, saqueo o invasión… Pero, ¿Qué vamos a hacer? Un hombre de esos bastaría para acabar con nosotros… Aunque..-

Empecé a pensar distintas posibilidades de cómo poder ayudar e intentar hacer algo frente a esta situación, sabiendo aun así que sólo éramos un par de críos asustados.

Dark estaba mirando hacia los lados de las callejuelas por si venía alguien, algo asustado, aunque no tanto como cuando estábamos en la cueva de los reptadores: Mi hermano empezaba a controlar su miedo.

-Ya lo tengo, Dark.- Dije de repente.

-Tan sólo tenemos que buscar y avisar a Lindun-

-Pero ¿Sabes dónde está?- Comentó Dark.

Me quedé pensativo unos instantes intentando deducir alguna conclusión.

-La última vez que lo vi fue cerca de la posada esa del Sauce no se qué…-

Miré a los lados con expresión de enfado y pudimos oír como la guardia de la ciudad ya pasaba a la acción, las campanas de alerta se escuchaban por todos lados.

-Dudo que ahora haga falta avisarle pero, vamos por si acaso Dark-

-Te sigo hermano-
Salimos del callejón y para evitar toparnos con uno de esos hombres, mirábamos hacia los lados en cada esquina por si las moscas.

Conseguimos llegar a la posada sin mucha dificultad, salvando el paso entre la multitud alarmada. Entramos a la posada y allí estaba Lindun, en la entrada, quien nos vio nada más entrar en ella.

-¡Hey! Chicos, ¿Estáis bien? ¿Os ha pasado algo? – Dijo mientras se ajustaba sus guantes de combate –

-No, no, tranquilo Lindun, estamos bien…- Le contesté.

Antes de agarrar su espada, Lindun se agachó hacia nosotros y nos puso una mano a cada uno en el hombro y sonrió con una pizca de preocupación.

-Menos mal que lo estáis chicos… No sabía que pudiera ocurrir algo así y os dejado sueltos por la ciudad.. Lo siento mucho.-

-No es culpa suya…..- Dijo Dark.

Lindun se puso de pie, se ató el cinturón que contenía la funda de su espada y añadió:

-Por favor, quedaos aquí… Estoy seguro de que me buscan a mí…Debo ir.-

Lindun se acabó de colocar el equipo y se dispuso a salir de la posada, pero yo quería saber qué ocurría y le paré en seco:

-¡¡Espera!!- Grité antes de que se marchara.

Lindun se giró con cara de curiosidad y me observó.

-¿Quiénes son esos hombres? ¿Y por qué van tras de ti? Es injusto que pase esto…- Dije entristecido.

Lindun me miró por unos segundos y cerró los ojos mientras comenzó a contar:

-Veréis…. Las personas que han venido estoy seguro de que pertenecen a los Yarudo… Son una pequeña tribu que vive muy lejos de aquí-

Lindun se metió la mano en el bolsillo y sacó un colgante un tanto extraño. Emanaba una luz de color azul brillante y tenía pinta de ser muy especial.

-Me buscan por esto- Dijo mientras sostenía el colgante.

-Tengo que detenerles antes de que masacren la ciudad y devolver esto a la familia real…-

-Pero, Lindun, ¡Nosotros queremos ayudar!- Dijo Dark muy decidido.

Lindun posicionó su mano derecha entre las cejas cerrando los ojos y haciendo presión en ese lugar mientras pensaba: Parecía que estaba tomando algún tipo de decisión.
Pasaron unos diez segundos de “silencio” hasta que Lindun habló.

-Está bien… Podéis ayudarme, pero no quiero involucraros en esto. Si os llega a pasar algo no sabría qué decirle a vuestros padres.-

-¡Somos chicos fuertes y valientes!- Dije convencido de mis palabras en un intento de convencer al mismo Lindun.

Lindun se nos quedó mirando por última vez y nos hizo una seña para que le siguieramos.

Salimos afuera y ya apenas había gente, estarían todas en sus hogares resguardados de posibles ataques en las calles principales, Lindun nos guiaba a través de ellas en un camino que nos dirigía al castillo.
Una vez que estábamos a unos metros de este, podíamos ver cómo la guardia batallaba contra el comando Yarudo, uno de ellos se dio cuenta de nuestra presencia y arremetió contra nosotros, pero a Lindun le bastó un hábil y estratégico tajo para derribarlo.

Lindun se abría paso entre la pelea mientras nos iba protegiendo de cualquier peligro, era increíble cómo se movía y peleaba, su estilo de combate era inigualable.
Cuando ya no quedaron más Yarudo en la entrada Lindun enfundó su arma y con la mirada cargada de ira mientras observaba los cuerpos de los caídos y miraba a los alrededores, conversaba con los guardias.

-Señor, gracias que llegó a tiempo, sin usted habríamos perdido el asalto…-

-No se preocupen, ya pasó todo..- Dijo Lindun.

-¡Hay más individuos dentro, señor! Por favor, llegue al trono antes que ellos y ayude a proteger a la corona.- Advirtió el soldado desesperado.

Lindun se dirigió hacia nosotros y muy seriamente nos explicó en qué consistía nuestra porción de ayuda.

-Os necesito para la parte más vital del plan que se me ocurrió, ¿Os acordáis de esto?- Dijo Lindun mientras volvía a sacarse el colgante.

-Este es el colgante real de la princesa de Dalia… Es su colgante- Dijo muy seriamente.

-La princesa y yo somos amigos desde bien pequeños y nuestra confianza ha llegado hasta el punto de que me lo deja para que me proteja….- Los ojos de Lindun se entrecerraron y sus pupilas estaban clavadas en el colgante.

-Esta reliquia es muy especial… Y tiene propiedades mágicas…. Cuando os encontré, yo regresaba del templo que hay al este de Dalia, venía de recargar su poder.-

Lindun agarró el colgante con sus dos manos y con un suave movimiento me lo colgó alrededor del cuello.
-Necesito que se lo llevéis a la princesa, amigos míos.-

-Pero ¿Cómo vamos a llegar hasta ella? El guardia ha dicho que hay más hombres de estos….-

-No os preocupéis, gracias a la princesa conozco un secreto que nos ayudará.. ¡Seguidme!- Dijo Lindun mientras se ponía en marcha y corría hacia una de las esquinas del castillo.

Llegamos a un lugar bastante estrecho y Lindun se paró frente a una pared un tanto extraña con unos símbolos bastante extraños, acercó su mano izquierda y empezó a manipular los símbolos, los cuales a simple vista no parecían otra cosa que simples detalles en relieve del mosaico de las paredes.
Se oyó un pequeño “clack” y la pared comenzó a abrirse revelando un camino bastante oscuro en su interior.

-Confío en vosotros chicos, este camino os llevará muy cerca del salón del trono, tan sólo una vez salgáis a los pasillos principales tened muchísimo cuidado.. Siento mucho dejaros tan a merced, ¡Pero voy a intentar llegar lo antes posible al trono para despejároslo!- Exclamó mientras comenzó a correr hacia la entrada principal del castillo a toda prisa.
Teníamos que entregarle el colgante a la princesa a tiempo, en caso de que estuvieran en peligro, necesitaría los poderes mágicos de este artefacto.. ¡Teníamos que darnos prisa!

Entramos por el conducto recién abierto, apenas podíamos ver y una vez nos introducimos del todo era completamente negro, pero en aquel momento la oscuridad me recordó a la cueva de los reptadores y saqué la piedra que me encontré allí y me salvó la vida alumbrándome.
Esta, seguía brillando como en aquella situación y gracias a eso fuimos avanzando más rápido por aquel extraño laberinto que supuestamente nos dejaría cerca de la sala del trono… Hasta que después de dos minutos avanzando sin parar, que incluso en algunas ocasiones sentimos que íbamos avanzando en círculos, pudimos ver el pasillo final.
Alumbré cerca de él y pude ver una especie de bulto que sobresalía de la pared, era perfectamente redondo y parecía que podía interactuar con él, así que lo presioné y volvió a oírse otro “clack” seguido del sonido de varios mecanismos que comenzaron a abrir la puerta.

Mientras se iba abriendo, la luz se iba filtrando en relación a la apertura hasta que finalmente quedó abierta del todo. Dark y yo nos miramos el uno al otro y nos enseñamos mutuamente una cara llena de decisión y seguimos avanzando por los pasillos de la última planta del castillo, pudimos distinguir la sala del trono debido a un gran emblema que había en la entrada, era el emblema real, pues estaba presente en muchos lugares de la ciudad y Lindun nos lo había explicado.

La empujamos como pudimos y el panorama que nos encontramos no era muy agradable:
Tres hombres Yarudo peleaban contra los guardias reales, intentando avanzar hacia el rey y la princesa que yacían acorralados sin poder hacer nada en una esquina del salón.
Yo no sabía que hacer, la sala no era muy grande y en unos momentos pensé una locura y actué por instinto, miré a la princesa: Una chica preciosa de largo cabello dorado, orejas puntiagudas, ojos azules y rostro angelical que llevaba puesto un vestido realmente bien adornado con colores diversos como el rosa, blanco y azul.

-¡Princesa!- Grité intentando dirigir su atención hacia mí y lo conseguí.

Cogí carrerilla y comencé a correr con el colgante real en mi mano izquierda, la extendí hacia atrás mientras corría y con un rápido movimiento la extendí de nuevo con fuerza hacia delante esta vez soltando el colgante y frenándome en seco. El tiempo pareció ir más lento por el momento tan intenso que era y como si pudiera verlo, la princesa a cámara lenta mientras se le acercaba el colgante, lograba extender su mano derecha y agarrarlo sin fallo alguno, después se lo colocaba alrededor del cuello y exclamaba:

-¡Estamos salvados!-

Los ojos de la princesa comenzaron a brillar y tomaron la tonalidad brillante de la luz del colgante y acto seguido comenzó a lanzar bolas de fuego gigantes hacia los Yarudo y envolvía a los guardias en escudos azules de energía para que no sufrieran daños.

-Woah…!- Decía Dark mientras contemplaba atónito la escena.

-No te preocupes Dark, tus llamas algún día serán incluso más poderosas- Le dije a mi hermano mientras le esbozaba una sonrisa con los ojos cerrados.

A continuación comenzamos a oír pasos que provenían de los pasillos de afuera y tomando precauciones, Dark y yo corrimos hacia la princesa y los guardias se pararon frente a la puerta en posición de combate para lo que se avecinara…
La puerta se abrió bruscamente de golpe… Pero para nuestra sorpresa era Lindun y un grupo de guardias del castillo que parecían regresar victoriosos del ataque por la expresión de alegría que mostraron al ver que la princesa y el rey estaban a salvo.

La victoria se celebró y toda la ciudad aplaudió a la guardia y sobretodo a Lindun quien atribuyeron, una vez más por costumbre, el título de héroe de la ciudad, sin embargo, Lindun explicó a la gente que sin nuestra ayuda no habría sido posible y la princesa corroboró la afirmación. Nos aplaudieron y nos invitaron a batido, postres y golosinas varias… Fue absolutamente genial.

Cuando comenzó a amanecer Lindun se dirigió a nosotros y nos dijo:

-Bueno chicos… ¡Vuestros padres se preocuparían si no aparecéis ya por casa..!-

-Oh, no te creas..- Dijo Dark con un tono burlón.

-¡Dark!- Le rechisté, soltando una carcajada después.

Lindun nos llevó hasta su caballo y nos subió, se montó él y golpeó suavemente el lomo de su yegua para que comenzara a trotar: la trataba con muchísimo cariño.
Después de unos treinta minutos trotando por las bonitas praderas y paisajes condicionados ambientalmente por un atardecer precioso, pudimos ver nuestra casa a lo lejos, Lindun se detuvo a unos diez  metros de nuestra casa y bajó de su montura, ayudándonos a continuación a hacer lo mismo
-Espero que, pese a lo que ha ocurrido.. Lo hayáis pasado bien

-¡Claro que sí, señor! Yo, jamás podría olvidar este día.-

Yo me limité a sonreír, aunque realmente me ponía algo triste saber que Lindun tenía que marchar de nuevo a Dalia, aunque pudiéramos ir a verle a la ciudad, nunca se sabía…

-Me alegro muchísimo de haberos conocido, sois unos muchachos excelentes.. Si volvéis algún día a la ciudad, no dudéis en visitarme, pequeños- Nos anunció acompañado de una cálida sonrisa.
Lindun hizo una maniobra y la yegua se puso sobre dos patas y comenzó a galopar a toda velocidad en dirección por donde habíamos venido. Miramos como bobos a Lindun alejarse hasta que desapareció del todo, una vez nos giramos vimos nuestra casa con las ventanas iluminadas y el olor de la cena hizo que nos pusiéramos en marcha y entráramos de una vez, el cielo ya era rojiazul y la noche se acercaba cada vez más.

Al entrar a casa nuestros padres se alegraron de que por fin habíamos vuelto, no estaban tan preocupados porque confiaban en nosotros pero ya era relativamente tarde y no solíamos volver a esas horas. Nos preguntaron qué pasó y nos inventamos una milonga para ocultar que fuimos a la ciudad, pues seguramente se habrían enfadado con nosotros. Nos sentamos a la mesa y cenamos tranquilamente mientras nuestro padre hablaba de cómo había ido hoy la pesca y el cultivo, de hecho para cenar había pescado cocinado por él mismo. Nuestra madre sonreía y apenas hablaba, pero eso sí, comía más que nosotros tres juntos, pobrecita…

Cuando acabamos de cenar, recogimos los platos, ayudamos a limpiarla y nuestro padre se encargó de dejarlo todo perfecto y ayudar a nuestra madre a volver a la cama. Una vez que la acostó, bajó, se sentó en el sofá del salón y nos dijo que fuéramos.

-Bueno, y ahora en serio.. Habéis ido a la ciudad ¿Verdad?- Dijo Akira con una mirada muy fría.

Nuestras cambiaron en seguida y Dark y yo no necesitábamos preguntarnos mutuamente para saber que ambos teníamos un nudo en la garganta.

-Bueno… A ver- Intenté empezar a explicar.

-Simplemente … Caminamos mucho hoy y vimos la ciudad a lo lejos, nunca hemos ido a una ciudad papá y menos aún, hemos visto elfos, ¡No sabíamos que Dalia estaba habitada por elfos!

Nuestro padre seguía con la misma mirada, no había movido ni un músculo desde la última frase que soltó, Dark estaba a punto de llorar y yo me sentía inútil al haber intentado meterle esa triste excusa y no hubiera funcionado.

-Me he enterado del ataque de esta tarde en Dalia.- Dijo nuestro padre rompiendo el silencio.

-Me han dicho lo que hicisteis.- Añadió con una expresión de enfado.
Ahí ya si que la cara se me volvió blanca y estaba metalizándome y preparándome para el mayor sermón de mi vida cuando de repente…

-¡Guau! Nunca pensé que pudierais ser tan valientes. –La cara de nuestro padre cambió totalmente a una expresión de entusiasmo y alegría.

-Sé que está mal que me alegre por esto porque podríais estar en peligro pero, lo pienso y guau, mis hijos son unos héroes y tan jóvenes… Cuando me enteré me emocionó aunque a vuestra madre no le sentara demasiado bien, pero yo sé que nunca os podría pasar nada…-

-¡Sois un equipo fantástico hijos míos, os felicito! Berny vida mía ¡Mañana pasaremos al siguiente nivel de lecciones del estilo hayaku! Y lo mismo te dira tu madre cuando salga de cuentas y esté bien de nuevo, cariño- Le dijo a Dark mientras le acariciaba el pelo.

Nuestras expresiones dejaron de ser angustiosas a estar contentos y alegres por las palabras de nuestro padre.

-Me voy a dormir niños, que tengáis dulces sueños- Dijo agachándose y dándonos un beso en la frente a cada uno, después se dirigió a las escaleras y subió a la habitación.

Nosotros nos miramos y también subimos, nos pusimos el pijama, guardamos los gorros que nos regalaron y antes de ir a dormir mientras plegaba mis pantalones casi olvidé una cosa.

-¿No te acuestas?- Dijo Dark al ver que estaba mirando los pantalones sin meterme en la cama.

-Sí, pero antes…- Saqué del bolsillo la piedra que usé anteriormente, había perdido brillo pero seguía emanándolo, era color verde oscuro, su luz me hipnotizaba y mientras estábamos en Dalia y en una ocasión que perdí de vista a Dark le pedí a un artesano que hiciera un colgante con él. La cuerda negra salía colgando de la piedra y le pedí a Dark que bajara de la litera.

-¡Guau! Qué chulo, qué suerte tienes hermano..-

Lo miré y negué con la cabeza.

-Este colgante me salvó la vida una vez y en el mismo día volvió a servirme de ayuda, si va a continuar dando buena suerte prefiero que sea toda para ti- Le dije a Dark mientras se lo colocaba alrededor del cuello.

-Que su luz te guíe para siempre- Le dije con una sonrisa.

Acto seguido se abalanzó sobre mí para darme un abrazo que correspondí con gran cariño.
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