Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» [Pasado] Como NO escapar de un calabozo [Talamaur]
Lun Mayo 22, 2017 10:01 pm por Mark.

» Delirios de Cazador [Starrk y Zhul'Urk][Pasado][Privado]
Mar Abr 04, 2017 7:28 pm por Starrk

» Cierre temporal
Mar Mar 21, 2017 12:30 am por Web Master

» Consulta Afiliación
Sáb Nov 12, 2016 3:30 pm por Alex

» ¡No os he olvidado...! pero por si acaso, ¿cómo te llamabas?
Lun Nov 07, 2016 4:48 pm por Alex

» Las fauces que rompieron las cadenas [Privado][Zor' Tahak y Kraknar]
Vie Nov 04, 2016 11:32 pm por Kraknar

» Construyendo el hogar (Pasado Alex, Isma y Starrk)
Jue Oct 27, 2016 4:50 am por Starrk

» Petición de objetos y materiales
Dom Oct 23, 2016 12:05 am por Alex

» Armería "El herrero tuerto"
Sáb Oct 22, 2016 11:58 pm por Alex




Fairy Tail Chronicles


Crear
foro

El secuestro (Dark, Nyrbe)

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

El secuestro (Dark, Nyrbe)

Mensaje por Dark S. Satou el Miér Sep 17, 2014 1:34 am

-No, no podéis ir a Dalia otra vez más hasta que crezcáis lo suficiente, puesto que la última vez, a pesar de que esté totalmente orgulloso de vuestras hazañas, vuestra madre me mataría si volvieseis a salir y os pasara algo a alguno de los dos. -me advirtió con algo de miedo en la voz al mencionar a mamá.

-Pero papá, ¿por qué mamá siempre manda en todas tus decisiones? Siempre le tienes como... cómo podría decirlo... ¿miedo? -le pregunté inocentemente.

-No es miedo hijo mío, es respeto hacia tu madre y su hostilidad cuando se le lleva la contraria. Realmente no está de buen humor con la última etapa del embarazo, y suele pagar su estado de ánimo conmigo. -me respondió con un tono de tristeza e impotencia en su voz.

Tras comprobar que mi padre no era el que llevaba los pantalones en la casa definitivamente, me dirigí hacia fuera a observar cómo mi hermano entrenaba el... ha... bueno, no sabía cómo pronunciar el estilo que practicaba, pero estaba totalmente esmerado en dominarlo pese a su edad y su falta de físico para realizarlo todavía. Había pasado una semana desde los incidentes en Dalia, y lo único que había provocado en mí más que miedo a volver, era curiosidad por conocer mejor la ciudad y los alrededores, vivir épicas aventuras con mi hermano para adquirir experiencia para un futuro no tan lejano en el cual pudiese dominar el fuego en todos sus sentidos para lograr ser un mago mejor que mamá, el mejor que habrá jamás en Dyscordia, pensaba en aquellos entonces.
Mis padres no me dejaban ir hacia Dalia, y Berny obedecía totalmente a papá sin rechistarle, descartando la opción de que él me acompañase hacia Dalia, cosa la cual me parecía que era injusta puesto que él fue el primero en querer ir por primera vez a Dalia. Me encontraba solo y aburrido, sin posibilidad a ir a Dalia, por mucho que suplicase a mis padres o a mi hermano, no me hacían caso absoluto y seguían a sus cosas, papá haciendo las tareas de casa, mamá reposando por el embarazo, y mi hermano con las complicaciones que conllevaba el intenso entrenamiento que le había asignado papá. Los días pasaban y más que el peligro de poder morirme fuera por cualquier cosa, parecía que el mayor peligro que mantenía actualmente era el de morirme por aburrimiento. Ya estaba cansado de releerme los libros, de observar cómo era la casa, y de intentar encontrar un entretenimiento más diario sin éxito, así que fui una vez más a suplicarle a mamá que me permitiese salir solo, tampoco era tan pequeño, no como la niña que tenía en su vientre.
La única forma de continuar mi marcha hacia Dalia, era ir solo, pensé tras mi intento fállido de convencer a mi madre. Me dirigí hacia el vestíbulo, miré hacia los lados para vigilar a cualquiera que me viniese y proseguí hacia la puerta, en puntillas, agarrando el pomo con la más delicadeza absoluta. Lo abrí lentamente y el chirrido de las bisagras delataron mi posición, asustado la cerré rápidamente con sumo cuidado al final para no provocar un portazo tras salir. Agarré una de las riendas de un caballo pero recordé que no podía usarlo, tendría que ir a pie hacia Dalia, que estaba a varias horas si no iba por la cueva.
Poco más cabía de decir de mi viaje a pie; era el mismo recorrido por el cual nos trajo Lindun, pero a pie, y evitando cualquier carruaje que pasara por la vía. Estaba realmente contento de poder ir hasta tan lejos por mí mismo, y no podía evitar pensar el por qué de que mis padres me prohibieran con total autoridad la ida hacia la famosa ciudad. El bosque se fundía en su más absoluta tranquilidad, armónico y envolvedor, creando un bonito paisaje para una simple carretera que se acabaría bifurcando.
"La cueva ya está pasada" pensé, logrando divisar la bifurcación que conducía por el bosque oscuro y la ruta hacia Dalia. Miré con algo de miedo hacia el paisaje sombrío y caminé rápido para pasar al lado soleado, el lado que me conducería hacia Dalia. Hasta ahí no había tenido ningún problema; incluso había logrado divisar animales salvajes en su pleno ecosistema, pero no se me pasaba por aquella mente tan inocente, lo que me pasaría antes de llegar a Dalia. Llegué al portón de la gran ciudad y lo observé triunfante, contento, realmente estaba alegre de haber llegado hasta ahí solo, una gran proeza para un crío de cinco años, pensaba. Ahí cometí mi error, comencé a agitar mis brazos y grité: "¡Dark Sajerasu Satou ha llegado!"
Dos minutos después, recibí un brutal golpe por detrás que me dejó, tras una punzada de dolor intensa, totalmente inconsciente.
Lo primero que vi al abrir los ojos, fue negro, llevaba una venda en los ojos. Intenté mover la boca y los labios, pero un pañuelo estaba fuertemente atado de tal forma que me impedía gritar. Intenté mover brazos y piernas, inútilmente, ya que parecía estar atado, y mi cuerpo muy entumecido, ya que llevaría varias horas así. El miedo y las palabras sonantes de mis padres resonaban en mi cabeza, pero no podía entender el peligro y el por qué de este brutal hecho, lo único que hacía era sollozar esperando algún tipo de ayuda. Mi hermano, mis padres, mi casa, todo...


-Sacadle ya el pañuelo, nos facilitará la dirección de la famosa reina desertora. -sentí cómo me quitaban el pañuelo bruscamente y mantuve mi boca cerrada- ahora, bastardo, nos dirás el paradero de tu madre. ¿Qué ruta tomaste?

Cerré la boca y negué con la cabeza, escuché pasos pesados y noté unas manos acercándose. Tras agarrar mi cuello, comenzó a golpearme con fuerzas la cara, provocando que la sangre brotase con rapidez y sollozos de dolor identificaran mi estado. Abrí la boca y mordí la mano, recibiendo de respuesta otro puñetazo en la boca. Ya no soportaba más el dolor, y lo único que podía hacer era hablar o me matarían ahí mismo. Mis padres eran fuertes y podrían ganar a cualquiera que fuese a hacerles daño o no, o nos volveríamos a mudar como la mayoría de veces. Tras poder oír el rechinar de una espada, un gran ruido sonó entre varios gritos de hombres. "¿Estás bien, hijo?", sonó al rato tras una intensa pelea. Era él, lo sabía.
avatar
Dark S. Satou
Fire Blood [Luchador]
Fire Blood [Luchador]

Mensajes : 236
Fecha de inscripción : 24/04/2014

Hoja de personaje
Nivel:
30/100  (30/100)
Experiencia:
30150/32000  (30150/32000)
Áureos Áureos: 68.660

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.