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Fairy Tail Chronicles


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Cuando todo cambia. {Asuna Yuuki. Historia}

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Cuando todo cambia. {Asuna Yuuki. Historia}

Mensaje por Asuna Yuuki el Jue Mar 05, 2015 4:38 am

OFF:
La historia es una continuación a lo que sucede en la ficha. En orden cronológico, esto ocurre antes de que su padre se marche de casa.

Asuna era feliz. Su vida era tranquila, aparte, tenía a Dark Repulser con ella. Su casa estaba alejada de todo el pueblo, en una pequeña colina, era increíble la paz que ahí había. La rodeaba un bosque gigante, y en el centro de este, un gran lago le daba el toque de fantasía. Muchas leyendas locales, decían que en ese lugar había un gran monstruo. Entre sus habilidades se dice que puede conceder alguna clase de deseo, simples rumores inventados para quizás, atraer a más gente. Eso a ella no le interesaba, era feliz con lo que tenía, era poco, sí pero nadie le había dicho que con tener las cosas más excéntricas traía la felicidad. Asuna era feliz teniendo a su madre, de quien heredó su hermoso pelo y sus ojos, incluso tenía el honor de llevar su nombre. E inclusive, lo era más, escuchando las hazañas de su padre, un hombre robusto, de buen cuerpo, una cara inflexible pero que cuando estaba con ella, siempre le mostraba su más cálida sonrisa. Era un experto en el arte de las espadas y no había guerrero más fuerte que él. No lo veía mucho, pero cuando lograba verlo, sus ojos se iluminaban como nunca.

Asuna entrenaba en secreto por dos razones. La primera, era porque no quería preocupar a su madre, no le gustaba la idea de qué pensara que estaba siguiendo los pasos de su padre. ¿Acaso era así? Ella misma había creado su primera espada, incluso ahora entrenaba para mejorar sus habilidades. ”Creo que es una cosa de los genes”  Se decía todos los días antes de partir a entrenar. La segunda razón, era para evitar los prejuicios, después de todo las mujeres no portan armas. Suspiró de forma tranquila mientras pensaba en aquello, frente a ella, estaban los muñecos de madera que había hecho para entrenar. Todos tenían las marcas de su espada, no había tardado mucho en dominar aquel arte. Asuna entrenaba cada día en el bosque, el único lugar donde sabía que nadie iba a entrar.

– Me pregunto cuándo volverá mi padre. Tengo muchas ganas de mostrarle mis habilidades. – susurraba mientras se sentaba en el suelo y admiraba su creación. La hermosa Dark Repulser, una espada ligera, de un color blanco nieve y que tenía un buen filo. – Aunque… Mis habilidades no son tan diferentes, por lo que sé, mi papa también usa una espada. – Asuna sonrió con tranquilidad. Si su padre usaba una espada, y su deseo era superarlo, solo tenía que entrenar el arte del Nitoryu. – Supongo que tendré que hacer una nueva espada. Sin duda, te superaré, padre. Espera y verás. – dijo mientras se levantaba y envainaba su espada a sus espaldas.

Asuna salió corriendo de aquel bosque. Ya conocía un tercio de ese bosque, aunque, aún no había sido capaz de encontrar el lago. Tampoco le importaba, solo quería un lugar donde entrenar en privado, sin llamar la atención. ”Como mi madre se entere de esto, me meteré en muchos problemas, me costó mucho convencerla de poder tener una espada…”  pensaba mientras veía que su casa estaba cerca. Paró de correr para recuperar el aliento, aunque se iba dando cuenta que cada vez le costaba menos recuperarlo. Definitivamente, se estaba haciendo mucho más fuerte. Sonrió mientras abría la puerta.

– Llegué a casa. – dijo mientras cerraba la puerta. Suspiró de forma tranquila mientras buscaba a su madre. Ella estaba en la cocina, así que Asuna se acercó y la abrazó por atrás. – Oye mamá, necesito tu permiso. Quiero hacerme otra espada, por favor. – dijo con un tono dulce y tranquilo. Notó un leve suspiro en su madre, esta se giró y le devolvió el abrazo.

– Aunque te diga que no, la harás de todos modos. Solo cuídate y que te quede bien. – dijo antes de desordenarle un poco el pelo. Asuna solo asintió para luego salir corriendo al taller que estaba en el sótano de su casa.

No tardó nada en llegar al sótano, dejó su espada en un lugar seguro y se puso manos a la obra. Todos los materiales estaban ordenados, aparte tenía libros a su lado para que le eran de ayuda. La espada que quería crear, quería que fuera similar a su primera espada, es decir, le tomaría unos cuatro días en hacerla. No le importaba el tiempo, tenía que hacer su mejor esfuerzo, la meta era superar a su padre y que en un futuro, se sintiera orgulloso de ella. ”Espera y verás, seré mejor que tu, padre.”  pensaba mientras empezaba a trabajar en su espada. La idea que tenía en mente era sencilla, quería crear una espada negra para contrastar la Dark Repulser, sabía que si combinaba ciertos elementos lograría darle ese color que buscaba. Suspiró lentamente mientras se concentraba y empezaba a trabajar en su nueva arma. En un nuevo poder, en una nueva forma de superar a su padre, de ser más fuerte y conseguir todos sus sueños.

Trabajó día y noche, sin tomar descanso alguno. Comía y dormía en aquel taller. Y al finalizar el cuarto día, su espada estaba creada y lista. Sonrió al verla, era tal y como la había imaginado, una hermosa espada negra azabache. Era similar a Dark Repulser, aunque la diferencia radicaba en el tamaño de la hoja y en la empuñadura, pero salvando aquellas diferencias, eran muy parecidas. Asuna suspiró tranquila, su trabajo había dado frutos y ahora tenía dos hermosas espadas. La nombró Elucidator, era el mejor nombre que le venía a esa espada. ”Bien, estoy a pocos pasos de superarte padre”  pensó mientras ahora guardaba su segunda espada. Se sentó en el suelo mientras pensaba en las infinitas posibilidades que ahora se le abrían. Manejar ambas espadas a la vez iba a ser complicado, quizás una tarea imposible para una mujer ¡No! Para ella no había nada imposible. Negó con la cabeza, de ese modo, hizo que todas las ideas negativas se fueran de su cabeza.

– Ahora solo debo entrenar. Primero aprenderé a manejar Elucidator, y luego, la combinaré con Dark Repulser. – susurró con una sonrisa. Se levantó limpiándose sus piernas, para luego salir de su casa e irse al bosque. No tardó nada en llegar al lugar de su entrenamiento. Sacó la Elucidator y no dudó en usarla en su mano izquierda. Ella era diestra, pero la iba aprender a usar en esa mano para así ya luego hacer más fácil el dominio de ambas espadas juntas. Aparte nunca venía mal aprender a usar ambas manos. Suspiró para relajarse, sentía el viento jugar con largo pelo, y entonces, empezó a mover su espada. De arriba a abajo, de izquierda a derecha, en diagonal, dando giros e inclusive dando saltos, Elucidator era pesada, un poco más que Dark Repulser y costaba manejarla, en esos simples movimientos ya se había agotado. El desafío había comenzado.

Pasaron los meses, dos para ser precisos. Asuna había mejorado mucho en el dominio de su espada, pero le faltaba practica, mucha. Aunque ya se había acostumbrado al peso de Elucidator, lo que lograba que hiciera movimientos complicados con mayor velocidad. Ella lo sabía, su estilo se basaba en la velocidad y en golpes certeros. Esquivaría cualquier ataque con su juego de pies y aprovecharía cada abertura para atacar. Lo había notado mientras entrenaba, no era una persona ofensiva y la primera en atacar, siempre analizaba primero la situación y luego atacaba. Asuna estaba tirada en el suelo, contemplando el cielo, ¿Por qué quería superar a su padre? ¿Por qué estaba siguiendo sus pasos? Eran preguntas típicas que se hacía en sus momentos de ocio. La única respuesta que encontraba era que estaba en sus genes, y que de alguna forma, estaba compitiendo con su padre, y por esa misma razón, no iba a perder. Aunque esa respuesta era demasiado sencilla, debía de existir alguna otra respuesta, lo sabía. No podía ser tan sencillo ”¿Una competencia? No, definitivamente hay otra razón que me impulsa.  pensó mientras suspiraba. Se levantó con cuidado y agarró ambas espadas y se fue a casa. Era hora de un merecido descanso.

Llegó a casa en mucho más tiempo que lo normal, se quedó afuera con la cabeza gacha. En su cabeza, miles de preguntas se formaban ¿Qué impulsó a su padre a viajar? A dejarlas prácticamente a su suerte ¿Qué lo llevó a dejar la seguridad de este pueblo? Las respuestas eran infinitas, que tenía quizás otra familia lejos de aquí, un fuerte espíritu aventurero, inclusive, que no le gustaba estar con su familia. Había otras tantas teorías, tanto posibles, como muy imposibles. Asuna no quería creer que su padre las abandonaba porque le aburría estar con ellas, pero sus largas ausencias, le afectaban. No tenía un ejemplo de padre, estaba ausente tanto cuando regresaba o cuando simplemente se iba de viaje. Era difícil pensar en aquellas posibilidades sin que doliera. Alzó la mirada y entró a su hogar, hace un tiempo que estaba notando que este no era el mismo, la sensación de soledad abarcaba cada rincón de esta ¿Era justo tener que pasar por esto? Claro que no, para nadie lo era. Su madre sufría por las decisiones egoístas de su padre, Asuna ya ni siquiera recordaba su rostro, era poco el tiempo que lo veía que ya estaba olvidando de su rostro, de cómo hablaba, todo.

Se dio una vuelta por toda la casa. Tocando cada mueble, cada lugar posible, pensando en por qué su padre las abandonada. Suspiró tranquila mientras ahora se detenía en el comedor, se sentó en el sofá con la cabeza gacha. Su mamá no estaba y eso solo la hacía sentirse más solas. Desenfundó ambas espadas y las observó con cariño, con un amor mucho más fuerte que otro. Superado quizás por el que le tenía a su madre. Dark Repulser y Elucidator, sus dos únicas amigas, las que estaban en las buenas y malas. Sin ellas, Asuna sabía que no sería la persona que era ahora. Aquella chica valiente, y capaz de todo, pero aun así se sentía vacía… Escuchó como es que la puerta se abría. Su madre había llegado al fin. Guardó ambas espadas y las dejó a un lado para salir a recibirla. ”Mientras estemos juntas, creo que no importara que el idiota de mi padre no esté. Juntas somos invencibles”  La vio cargando muchas bolsas así que no tardó en ayudarla y dejarlas todas en la cocina. Asuna era feliz con ella, no le faltaba nada más.

– Asuna, debemos hablar. – escuchó a lo lejos, el tono fue serio. Esta era la primera vez que le hablaba de esa forma. – Deja todo eso ahí, luego lo ordenamos. Es un tema muy importante. Ven, rápido. – Asuna no tardó nada en llegar al lugar donde estaba su madre. Sentaba en el sofá en el que antes estaba sentada. Miraba al suelo con tristeza ¿Qué había pasado? No sabía, pero por la cara de su madre, no era algo bueno. ¿Qué le iba a decir? – Es sobre tu padre… – tomó una pausa. Ahora lo sabía, noticias frescas de las aventuras de él, en su interior se alegró. Al menos estaba vivo… ¿O no? – Él no ha regresado. Los rumores dicen que no ha logrado sobrevivir a su última aventura. Quizás, tan solo quizás, él ya está muerto. - ¿Muerto? No, era imposible. Un tipo como él no iba a poder morir. No podía morir, simplemente era eso. – Al final, solo paso lo inevitable. Era cuestión de tiempo de que llegaran esos rumores. Al final… solo quedamos nosotras. – finalizó. Sus manos temblaban. Asuna no lo podía creer, se negaba a hacerlo.

– No, él está vivo. – dijo mientras apretaba su puño derecho. ¿Por qué decía eso? ¿Por qué no aceptaba el hecho de que su padre ya no estaba en este mundo? No lo sabía, solo estaba segura. Su corazón se lo decía, aún cuando su mente le dijera lo contrario, que ya de nada servía seguir luchando. – No podemos perder las esperanzas. No podemos dejarnos llevar por simples rumores. – tragó saliva nerviosa. Su corazón palpitaba con fuerza, en su cabeza se debatía por lo que debía hacer ¿Salir a buscarlo? Era la única opción que veía posible, pero ¿Qué haría ahí afuera? No conocía a nadie, no sabía los riesgos que existían. Solo iba a preocupar a su madre y no quería eso. Entonces ¿Qué debía hacer? Miró por unos segundos sus dos espadas y entonces lo confirmó. Iría. No había estado entrenando para nada, no había estado horas y horas forjando ambas armas para solo tenerlas de decoración. – Lo iré a buscar. Daré la vuelta al mundo si es necesario, pero lo traeré de vuelta. – dijo con determinación. Su madre se levantó con fuerza y la abofeteó. Sintió mucho dolor, pero sabía que en estos momentos, era lo que se merecía.

– No, no te perderé a ti también. ¡¿Quién te crees que eres para tomar esa decisión?! – gritó mientras soltaba unas lágrimas. Notó que la mano de su madre temblaba, sabía que no lo había hecho con malas intenciones, que buscaba despertarla, que tomara consciencia de las cosas que estaba diciendo. – Sé que has estado entrenando con tus espadas, pero no te puedo dejar ir. No pienso perderte. Eres lo único que tengo, la única familia que me va quedando. – las cosas que decía eran verdad. Ella no tenía más familiares, ni siquiera un hermano vivo, y le aterraba la idea de perderla a ella también. En un arrebato, su madre agarró la Dark Repulser y le apuntó a ella. Asuna no tenía miedo, sabía que era incapaz de hacerle miedo. – Como sigas diciendo que te vas a ir, juro que me mataré con esta espada. Con esta que hiciste con tanto esfuerzo, tu primer logro, tu primera gran felicidad. – Asuna suspiró tranquila mientras llevaba su mano izquierda a al mango de la espada. Notó que la mano de su madre temblaba, las palabras que había soltado, solo eran mentiras. Un intento en vano de convencerla para que se quedara.

– Entonces ¿Qué quieres que haga? No puedo dejar que esto siga así… Mamá. – dijo mientras obligaba que su madre soltará su espada. Esta cayó al suelo clavándose en este. Asuna la recogió y envainó con delicadeza. Agarró la Elucidator y se puso ambas espadas en su espalda. Miró a su madre a los ojos, a aquellos que ahora reflejaban tristeza, incluso estaban al borde de las lágrimas. – Lo siento, pero debo irme. Tengo que encontrarlo, traerlo de vuelta y también de paso, encontrar las respuestas que tanto busco. No hagas esto más difícil. – finalizó mientras ahora avanzaba un par de pasos dejando a su madre atrás. Esta le agarró la mano con fuerza.

– Asuna… No te dejaré ir. ¡Es una orden, maldita sea! – finalmente su madre rompió en un mar de lágrimas. ”Esto no es justo, ¿Por qué nos pasa esto a nosotras?”  pensaba mientras escuchaba que su madre caía de rodillas al suelo. Seguramente estaba devastada por ambas noticias, pero Asuna no iba a dudar más. Saldría en busca de ese hombre, y también, en busca de respuestas. – Por favor, Asuna… No te vayas… No puedes irte… – escuchaba entre los sollozos de aquella mujer que tuvo la valentía de criarla sola. Sin apoyo alguno. Era simplemente admirable. Una mujer como pocas, alguien que nunca se dio por vencida, que siempre levantaba la cabeza y seguía luchando. Y todo lo hizo por ella, por cumplir sus sueños. Ya había hecho suficiente, ahora le tocaba descansar y dejar que otros lucharan por ella. Asuna se agachó para agarrar ambas manos de su madre con fuerza. Clavó su mirada en sus ojos y le besó la frente. Estuvo así unos segundos antes de volver a levantarse.

– Solo por esta vez… Desobedeceré tus órdenes. Te prometo que volveré, no tengo planes de morir. – decía mientras ahora empezaba a caminar. Escuchaba los llantos de su madre, pero simplemente, no podía retractarse. Se detuvo en seco antes de salir del comedor. – Gracias, mamá. Por todo, por lo que hiciste por mí, por tus años de intensa lucha. Ahora… Ya es tiempo que otro luche por ti. – tomó una leve pausa mientras ahora se giraba rumbo a la puerta de salida. La iba a cruzar por quizás última vez. ”Bueno, esta es la oportunidad que tanto buscaba. No me retractaré. No dudaré y venceré cada peligro con fuerza, voluntad y sin vacilar.” Miró a su madre una última vez, era lamentable pero se llevaría una imagen algo triste de recuerdo. Tirada en el suelo, llorando, quizás ahora en su mente se estaba maldiciendo por no poder detenerla. Era probable que en su cabeza se dijera una y otra vez maldiciones sobre su pésimo rol de madre, que no lo supo hacer bien, que ahora iba a perder a su hija… – Mamá, solo espérame. Cuando vuelva junto con mi padre, te contaremos nuestras aventuras, y te prometo que nunca más te haremos pasar por esto. Bueno… me voy. Hasta luego. – al finalizar empezó a caminar a la puerta de salida. La que la llevaría a un nuevo mundo. Uno desconocido, temido e incluso interesante. Iba a conocer a personas nuevas, gente que podría ser una buena o mala influencia, personas que la ayudarían. También tendría que luchar, volverse más fuerte… Un mundo de aventuras la esperaba. Abrió la puerta y salió, no iba a mirar atrás… Escuchó un grito desgarrador de su madre ”Lo siento mucho”  pensaba ahogando, matando esas malditas lágrimas.

– Te encontraré y te traeré de regreso. No pienso defraudar a mi madre como tú lo hiciste. Lo prometo por mi mamá y mis dos espadas. Yo definitivamente volveré. – dijo al viento, alzando la mirada, mirando al futuro. Su aventura había comenzado.

Peticiones:
- La segunda espada. Una espada negra, la única característica que tiene es que es un poco más pesada que el resto. La historia tiene 2949 palabras.
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Asuna Yuuki
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Re: Cuando todo cambia. {Asuna Yuuki. Historia}

Mensaje por Dark S. Satou el Jue Mar 05, 2015 8:01 pm

Buena historia en general, quizás debas especificar mejor según qué cosas. Me parece ligeramente tópica en el sentido del hij@ que quiere superar al progenitor, pero aún así está bastante bien. Tal vez le ha faltado algo de gancho, deberías intentar entramar ligeramente mejor.
Hay bastantes faltas de léxico y de tildes, y espacios de más entre palabras. Para la próxima vez, si puedes, intenta hacerla más detenidamente y repasarla para evitar fallos así.
Por lo demás, me ha gustado. Tienes un 7 de nota, y no recibirás experiencia extra por los fallos que he mencionado antes. 2949 de experiencia y ganas 4.423 áureos.
No puedes conseguir un arma si no la has pedido antes en misiones, así que la espada queda denegada, pero puedes pasarte por la armería y comprar una personalizada con lo que has ganado en la historia.
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Dark S. Satou
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