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Fairy Tail Chronicles


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Capitulo I "Conociendo la Magia Negra"

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Capitulo I "Conociendo la Magia Negra"

Mensaje por Talamaur el Vie Mar 06, 2015 3:49 pm

En la mayoría de las familias, los padres inculcan sus ideales en sus hijos, negándoles gran parte de su libertad de decisión y condenándoles en ciertas ocasiones, a un camino que no han elegido voluntariamente, a una forma de vida que no soñaban, la cual estaba mal vista por sus familiares y progenitores. En esa parte de la vida me encontré yo, en una encrucijada, entre lo que mi familia quería que hiciese y lo que realmente quería hacer. Esta historia cuenta el momento, en el que mis padres, me ocultaron una verdad, encerrada hace años en nuestro castillos y por cosas del destino, quiso que fuera yo quien lo encontrara….

La Verdad Oculta

Acababa de cumplir los 20 años como vampiro, una pequeñez comparada con la eterna longevidad de mi especie, pero en nuestra familia, al llegar a esa edad, se daba parte del legado de padres a los hijos, enseñando parte del poder de nuestros ancestros, la magia negra. Pero por alguna razón, aquel ritual que se había llevado a cabo en mi familia durante 800 años, se negaron a hacerlo conmigo, alegando que no iban a crear más monstruos. Aquello me hizo hervir la sangre, ya que había esperado mucho a que llegara ese momento y ahora se había quedado en nada.

- Pero ¿Por qué padre? ¿por qué no puedo aprender magia negra? – dije bastante mosqueado.

- Ya te lo he dicho Talamaur, no queremos que nadie más aprenda la magia negra y aunque me duela, empezaré por mi propio hijo. – dijo con determinación mi padre.

Mi padre era un She,kah de 1,80, con una complexión débil para mi raza, aunque tenía un manejo de la magia negra considerable. Tenía el pelo negro y los ojos grises, con una piel blanca como la luna. Tras mi conversación, salí del salón visiblemente mosqueado sin mediar palabra, aquello no iba a quedar así, pero no sabía cómo podía cambiarlo, ya que no sabía dónde podría aprender la magia y mi padre era el único de mis padres que sabía usarla.

No podía creer lo que me había ocurrido, me habían negado el legado de mi familia, algo que me había dolido más, que si me hubieran atravesado el corazón. – Padre, Maldito, esto lo pagaras caro – decía dando vueltas en mi habitación, como un padre podía hacerle eso a su hijo. De repente se le ocurrió algo, seguro que en la habitación de sus padres, encontraría algo relacionado con la magia negra, era el lugar en el que sabían que nunca entraría, ya que me lo tenían prohibido. Espere a que los primeros rayos de sol salieran por el horizonte, ya que era cuando mis padres se iban a dormir, eran muy tradicionales y mientras hubiera sol, ellos estarían dormidos, menuda idiotez.

Me acerque con mucho cuidado a su habitación, intentando no hacer ruido o al menos, sin que se dieran cuenta de que estaba allí. Abrí la puerta que estaba entornada y la cerré al pasar, luego me agache arrastrándome por el suelo, tenía que tener cuidado, si no, mi padre podría castigarme severamente. Al entrar, me percaté de que mi madre y mi padre todavía no se habían dormido, ya que parecía que estaban hablando de algo, así que me acerque un poco a la cama, esperando que por fin se durmieran y ya de paso, escuchaba su conversación.

- ¿Has hablado con tu hijo Werbut? – le dijo mi madre a mi padre.

- Si, ya he hablado con él – dijo con una voz seria

- ¿Y qué te ha dicho? ¿Cómo ha reaccionado? – dijo esperando una respuesta.

- ¿Cómo crees Margaret?, creo que no me hablara durante un tiempo – dijo con la voz algo afligida.

- Bueno, mejor decírselo ahora, que más tarde, ¿no crees? – dijo haciendo una pausa y continuo - ¿le has dicho el motivo porque el cual no vas a enseñarle? – dijo Margaret con curiosidad.

- No, no he podido, ya es suficientemente duro decirle que no aprenderá magia, como para saber el verdadero motivo. No puedo decirle que….. ¿has oído eso? – dijo mi padre, al escuchar un sonido fuera del cuarto.

Mierda, me había quedado a medias,- ¿Por qué no quería mi padre enseñarme magia negra? ¿Cuál sería ese motivo? – pensé con mucha curiosidad.

Toc, Toc - Señor, disculpe Señor, perdone que le moleste a estas horas, pero tengo que hablar con usted – dijo uno de los sirvientes humanos, al otro lado de la puerta.

Mi padre se levantó y yo aproveche para meterme debajo de la cama, quería ver si terminaban aquella conversación. Desde debajo de la cama, escuché como mi padre hablaba con el sirviente y tras un breve momento, cerró la puerta. Volvió a la cama, pero no se subió en ella, se quedó delante de ella inmóvil, como si estuviera meditando algo, no podía más, tenía que saber cuál era el motivo. Un sudor frio recorría mi cuerpo, estaba muy nervioso, aunque debía mantener la calma o me descubriría, algo que desencadenaría en un severo castigo.

- Talamaur, sal de donde estés – dijo mi padre severamente – sé que estas aquí y si te busco yo será peor y lo sabes – me dijo en tono amenazante.

¿Cómo lo había averiguado? ¿Qué podía hacer?, si no salía el castigo sería terrible, por lo que comencé a salir de debajo de la cama, estaba tan aterrado que todo el cuerpo me temblaba, ya que no sabía lo que mi padre podría hacerme, aunque había escuchado algunos rumores.

- ¿Cómo sabias que estaba aquí? – dije con curiosidad.

Mi padre me miraba con ojos inyectados en sangre, con una furia que no había visto nunca, incluso en ese momento temí por mi vida inmortal, pero de repente volvió a su mirada normal y comenzó a hablar – No voy a decirte como lo he hecho, pero te aviso, tienes suerte de ser mi hijo y que tu madre este aquí Tamalaur, en otras circunstancias, seguramente no me hubiera contenido.  Ahora vete, estoy demasiado cansado para seguir con esta conversación, mañana pensare tu castigo – dijo dándome la espalda y acostándose de nuevo en la cama.

- Está bien padre – dije agachando la cabeza.

Tras lo ocurrido me fui a mí cuarto y por el camino, pensé en toda clase de atrocidades que mi padre iba a hacerme, ya que a él nunca le temblaba el pulso al impartir castigos, cosa que me había mostrado en varias ocasiones con sus sirvientes. Me tumbe en mi cama casi petrificado por el terror, esperaba que mi madre intercediera por mí y calmara un poco a mi padre, pero algo con lo que no podía contar, ya que mi madre obedecía a mi padre en todo, incluso en las decisiones más abominables. No podía creer el lío en el que me había metido, pero poco a poco, el terror fue mitigando pasando a estar tranquilo y de la tranquilidad a quedarme dormido.


La Gran Revelación

Abrí los ojos con los primeros aullidos de los lobos, algo raro, ya que mi padre solía despertarme antes de que cayera la noche. Seguramente estaría pensando en mi castigo, por lo que salí con cuidado de la habitación, esperando que no me viera. Pero al salir, me lo encontré sentado en una de las sillas del pasillo, impasible sin hacer ninguna mueca, parecía incluso que no respiraba.

- Padre….. – dije esperando una respuesta

- Por fin has salido – dijo seriamente – parece que si no te levantó se te pegan las sabanas, bueno ven conmigo Tamalaur, quiero que veas algo.

Comenzamos a andar por el castillo sin mediar palabra, solo se escuchaba el retumbar de nuestros pasos, era un sonido que me estaba perforándome la cabeza, no podía soportar tanto silencio. Miraba de vez en cuando a mi padre, pero seguía con la mirada fija hacia delante, sin hacer ningún tipo de gesto hacia mí, como si no estuviera a su lado. Llegamos a uno de los extremos del castillo y mi padre abrió la puerta de un gran balcón que allí había y salimos al exterior. La luna nos bañó con su brillo, palideciéndonos aún más, de fondo, los lobos comenzaron a aullar de nuevo, algo que no me vaticinaba nada bueno. Mi padre coloco las manos en la barandilla de piedra y miro al horizonte, pensativo, distraído, pero de repente se giró y me miro a los ojos.

- Hijo mío – dijo seriamente – he estado pensando durante mucho tiempo y creo que debes saber el motivo de tu prohibición – dijo mirando de nuevo hacia delante.

- Dime padre ¿Cuál es el motivo de mi castigo? ¿Qué he hecho para que me prohíbas usar magia negra? – dije algo alterado.

Mi padre se quedó en silencio durante un momento, no apartaba la mirada del horizonte y suspiro – Hijo mío, soy mortal – dijo algo afligido.

- ¿Cómo que mortal padre? Somos de una antigua extirpe de vampiros y si no somos heridos mortalmente, no morimos, ¿es un juego padre?

- No hijo, no es un juego, es la realidad, la realidad por la que no quiero que uses la magia negra. Por culpa de ella, no sé cuántos  años quedan para mi muerte y aun aplicando mi magia más poderosa, no puedo revertirlo.

- Pero ¿Qué ha ocurrido? ¿es posible que ocurra eso?

- Todo ocurrió hace un par de años, cuando estaba realizando un poderoso hechizo de nigromancia a uno de mis siervos, el cual había muerto en la batalla. Pero algo no salió como debía, ya que tras hacerlo, describí la maldición que yo mismo me había creado.- dijo agachando la cabeza -  Antes de que digas nada, no sé cuál fue el causante de que saliera mal el hechizo, pero ahora sangro y no me regenero, envejezco a cada momento. Por eso, no quiero que practiques magia negra, para que no te pase lo que a mí.

Mi padre comenzó a caminar hacia el interior del castillo, mientras una nube comenzaba a tapar la luna y los lobos se callaban, parecía que sentían su dolor, el dolor de haberse vuelto mortal. Observe a mi padre como nunca antes lo había hecho y era cierto, su piel había envejecido y sus ojos no eran como antaño, pero antes de que saliera por la puerta le cogí del brazo.

- Padre, yo.. yo aprenderé la magia negra para ayudarte, para devolverte tu vida eterna – le dije con una mirada de esperanza, pero mi padre me miro con odio.

- ¡¡¡¡JAMAS APRENDERAS MAGIA NEGRA!!!! Y nunca más volveremos a hablar del tema, ¿me has entendido? – me dijo, zafándose de mi apretón y entrando en el castillo.

Desde ese día, la relación con mi padre cambió por completo, evitándonos mutuamente y odiándolo más y más, cada día que pasaba. Mi madre al saber la situación en la que nos encontrábamos, intento hablar con nosotros, pero todo fue en vano, mi odio hacía mi padre enveneno de lleno mi corazón y mi padre parecía que nunca cedería a su decisión.

Ya habían pasado 5 meses desde la última vez que hable con mi padre y la relación entre nosotros no había mejorado, es más, había emporado enormemente, incluso estando mi madre de mediadora entre los dos. Durante ese tiempo, busqué en la biblioteca del castillo si había algún tipo de mención sobre lo ocurrido a mi padre, pero solo hablaban de antiguos rituales que no tenían nada que ver con ello. Curación, pactos con demonios, creación de homúnculos,  libros que no servían para nada, yo estaba buscando otro tipo de magia, la magia de los muertos. En toda la biblioteca no había ni un libro que hablara sobre ella, por lo que supuse que mi padre los habría retirado hace tiempo, algo que me hizo hervir la sangre, ya que si la magia negra lo dejo así, la magia negra podría devolverle a su condición anterior. Pero mi padre era tan egocéntrico y tan orgulloso, que no permite que su hijo pueda llegar a ser más poderoso que él e invertir el hechizo. – No es posible que no haya ningún libro…. seguro que el sigue investigando como invertirlo….  – pensaba dando vueltas en mi habitación.  Encontrar algo relacionado con la magia negra, era mi objetivo principal y nada ni nadie iba a separarme de esa acometida, sería mi búsqueda en la eternidad.

La Búsqueda

Ya llevaba 1 semana buscando en cada rincón del castillo, reduciendo las zonas en las que buscar, mirando en cada libro, mirando debajo de cada lugar, tenía que haber algo en el castillo, no podía haber desaparecido todo. Hace unos 5 años, había visto algunos pergaminos por el castillo sobre ella, pero en ese momento no sabía la importancia que tenían y siempre que encontraba uno, se lo devolvía a mi padre sin preguntar. Pero ahora nada, no había nada por ningún lugar, seguramente mi padre habría tomado precauciones y los habría mandado retirar o quemar.

Ya había perdido toda esperanza para encontrar algo, ya que había registrado cada palmo de aquel enorme castillo, pero andando por el pasillo me tropecé con un gran jarrón que allí había, rompiéndose en mil pedazos. Comencé a recoger os pedazos antes de que mi madre se diera cuenta, aquellos jarrones eran muy antiguos y les tenía mucho aprecio, antes de terminar de recoger, observe que el jarrón tenía un doble fondo y dentro de él un pequeño libro, del tamaño de una mano. Era un libro de cuero, un cuero bastante gastado y en la parte delantera, se podía observar un símbolo que no conocía y lo abrí. – No puede ser, son conjuros de magia negra, por fin, por fin lo he encontrado – pensé bastante emocionado y con cierta alegría, ya que, aunque odiara a mi padre, no quería que muriera como un mortal.

Durante las siguientes semanas, leí el libro a escondidas, ya que mi padre nunca aprobaría que estuviera leyéndolo, una y otra vez, memorizando todo su contenido. Al principio no entendía bien la simbología, pero poco a poco, iba relacionando unos símbolos con otros, aparte que al final del libro, había una pequeña leyenda de la simbología, algo incompleta, pero lo suficiente para poder descífralo todo. EL libro, solo poseía hechizos menores, creación de sombras, ilusiones, pero nada en referencia al ritual de mi padre, aunque algo llamo mi atención, una frase que traducida decía “La magia más poderosa es la de mis ancestros”, no sabía realmente que significaba, pero se me quedo grabada en la mente.

Al día siguiente, estaba tumbado en mi cama releyendo otra vez el libro, buscando algo más, algo en lo que no hubiera caído antes, pero de repente, mi padre entro en mi cuarto bruscamente y visiblemente enfadado.

- Me has desobedecido hijo – me dijo mirando el libro de mi mano.

- Y..o padre, no – dije escondiendo el libro rápidamente bajo las sabanas.

- No me mientas o pagaras con tu vida tu mentira – contesto sacando una daga y blandiéndola.

- Padre ¿Qué haces? Déjame ayudarte, mira he encontrado esto, puede que nos ayude a revertir tu maldición – dije con algo de esperanza, pero mi padre estaba cegado por la ira. En ese momento se lanzó hacía mí, clavando su daga en la mano que portaba el libro atravesándola, dejando caer el libro al suelo.

- ¿Pero qué has hecho? – dije agarrándome la mano apuñalada y manchando la cama con mi sangre.
- L..o  lo siento hijo, no quería, el libro, tu…. – dijo, recogiendo el libro del suelo. Su ira se había calmado de repente, como si se hubiera dado cuenta de lo que había hecho, había apuñalado a su hijo. Tras coger el libro, se dio la vuelta y se marchó sin mediar palabra.

Durante ese día, el catillo se sumió en un silencio sepulcral, no se escuchó nada en todo el día, como si el castillo estuviera abandonado, incluso los sirvientes fueron mandados a sus habitaciones y que no pudieran salir hasta nuevo aviso. Lo ocurrió marcaría un antes y un después en la convivencia con mis padres, para mí nunca más volvería a ser lo mismo.

Esa misma noche, mientras miraba el techo de mi habitación, pensativo, ausente, escuche algo que provenía del otro lado de la puerta “ras ras”. – Déjame en paz – grite con fuerza – ya me he vendado la mano, así que iros siervos repelentes – dije bastante molesto. Pero el ruido no cesaba “ras ras”, era como si estuvieran rayando la puerta, por lo que me levante de la cama decidido y la abrí con rapidez, pero, al otro lado no había nada. Salí al pasillo y mire hacía los dos lados, observando que lo único que destacaba, eran los candiles que lo iluminaba, así que decidí cerrar la puerta. Me tumbe de nuevo en la cama y proseguí con mis pensamiento, “ras ras” se escuchó de nuevo y esta vez salí corriendo para abrir la puerta, haciendo que diera un portazo al abrirla y mire por fuera de la habitación de nuevo. No había nadie y ya me estaba mosqueando, pero un pálpito hizo que mirara al suelo y me encontré una rata en el umbral de mi puerta. -¿Una rata? – pensé algo extrañado.

La rata comenzó a alejarse, pero no estaba asustada, si no que parecía que quería que la siguiera, ya que cuando había avanzado un trecho, miraba hacia atrás, como comprobando que estuviera detrás de ella. Comencé a seguir a aquel roedor, que en otras circunstancias ni le hubiera hecho caso, pero en esa ocasión algo me decía que tenía que seguirlo. Cuando ya había andado un buen rato por diferentes estancias del castillo, llegamos al final de un pasillo en la que había un gran cuadro de mi abuelo y mire a la rata - ¿Qué quieres que haga? Ese es mi abuelo ¿y qué? – dije algo confuso. La rata parecía haber comprendido mis palabras y de repente comenzó a andar hacía el cuadro y empezó a rasgarlo y morderlo. – Oye para, no rompas el cuadro de mi ab… - pare de decir, al ver que detrás de lo que había rasgado la rata había una puerta, por lo que rasgué el cuadro por completo para verla entera.

Era una puerta bastante antigua, mezclando metal y madera, con extraños símbolos por toda su superficie y en el centro, como un llamador con forma de carabela. Intenté abrir o forzar la puerta, pero no se movía ni un ápice y más, porque no tenía ningún pomo ni nada, así que no sabía cómo abrirla realmente y de repente se escuchó una voz.

- “Si por esta puerta quieres pasar, una pregunta tienes que acertar” – de repente se hizo un silencio y prosiguió - ¿Cuál es la magia más poderosa? – dijo aquella voz.

- Me quede bastante extrañado, pero para mí, la magia más poderosa era la magia negra, - La magia más poderosa es la magia negra- dije firmemente

- NO, respuesta incorrecta, solo tienes una oportunidad más, antes de que caía sobre ti mi poder. Piensa y responde correctamente o morirás.

Mi corazón comenzó a latir con fuerza y mi mente se quedó en blanco, solo sentía como cada palpito, hacía recorrer la sangre por mí cuerpo, no sabía que responder. Pero en ese momento, recordé lo leído en el libro, pero, ¿sería la respuesta?, tenía que arriesgarme o si no podría acabar muy mal.

- “La magia más poderosa es la de mis ancestros” – dije tragando saliva tras decirlo.

El silenció inundo el pasillo y un frio comenzó a recorrer todo mi cuerpo, que casi me deja paralizado, aquella espera era insoportable, ya que no sabía lo que iba a ocurrir, pero en ese momento se abrió la puerta, haciendo un sonoro crujido y un chirrido. Al abrirse vi que había una escaleras que bajaban y que sin dudarlo comencé a bajar, cerrándose tras de mí la puerta, - ¿A dónde llevaría ese lugar? – pensé con curiosidad. Llegué al final de la escalera y observé que había llegado a una gran sala con diferentes estancias, estaba bien arreglado sin polvo ni telarañas, todo estaba iluminado con diferentes candiles y de repente observe a una figura sentada en una silla al fondo, la cual reconocí inmediatamente - ¿Qué haces aquí? -………..

Fin del Primer Capitulo

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Re: Capitulo I "Conociendo la Magia Negra"

Mensaje por Asuna Yuuki el Vie Mar 06, 2015 4:39 pm

Hola, soy Asuna. Ya me tomé mi taza de café y estoy relajada. Hoy seré la afortunada o desafortunada, que corregiré tu diario. Bien, empecemos.

Lo primero que debo decir, es que la historia tiene  una chispa interesante. La trama en sí atrae, la extensión del diario es buena y me gusta. Lo segundo, la historia tiene bastante faltas, (tildes, léxico e inclusive esos típicos errores mecanográficos) Aparte, tienes un "problema" de puntos y comas, oraciones donde debería ir un punto en vez de coma y viceversa. Incluso, he hecho en falta descripciones, ¿Cómo era el padre? ¿La madre? ¿El castillo? Son cosas, que se deben describir para ayudar a mejorar la comprensión de la historia. Son cosas, que con la práctica se mejoran. Como consejo, debes releer tu diario, ¿Razón? Todo lo que te dije más esto.

Talamaur escribió:De repente se le ocurrió algo, seguro que en la habitación de sus padres, encontraría algo relacionado con la magia negra, era el lugar en el que sabían que nunca entraría, ya que me lo tenían prohibido.

Cambias de tercera a primera persona, cuando el diario en general es en primera persona. Es la única parte donde noté eso, pero eso me indica que no releíste el tu creación. Entonces, veamos... Te daré un 5, ya que la idea es que mejores ¿no? Te llevarías 3373 de experiencia, pero te quitaré un 30% de esa cantidad, lo que te deja con 1011.9, que en la práctica, son 1012. Te llevas 5059 áureos.

Buenas tardes. Si no estás de acuerdo, puedes pedir una segunda corrección.
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Re: Capitulo I "Conociendo la Magia Negra"

Mensaje por Talamaur el Vie Mar 06, 2015 4:53 pm

Quisiera pedir una segunda moderación...
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Re: Capitulo I "Conociendo la Magia Negra"

Mensaje por Dark S. Satou el Vie Mar 06, 2015 5:51 pm

Y bajando de los cielos, aquí estoy.

Opino más o menos lo mismo que Asuna, pero el esfuerzo siempre está valorado. La historia tiene una longitud, y me ha gustado la trama. Sí, debes enfocar mejor las descripciones, y las cosas pasan DEMASIADO rápido en según que puntos.

3.336 palabras, que se te baja en un 10%... 3.003 de exp, lo que te deja en nivel 10. De dinero, 5.004.
Disfrútalos y cuidado donde te los gastas, guapetón.
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