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El comienzo del viaje

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El comienzo del viaje

Mensaje por Windalfr Valar el Vie Mar 06, 2015 10:33 pm

off:
Esta historia es lo que ocurre nada más salir Windalfr de la ciudad. En total word me dice que hay 883 palabras sin contar este spoiler. Durante esta historia encuentro una planta que ayuda a curar heridas leves y superficiales.

El sol brillaba en el cielo mientras yo caminaba tranquilamente a través de los bosques del Oeste de Dyscordia en un viaje empezado desde mi hogar para encontrar plantas curativas o criaturas que tuviesen alguna sustancia benigna y con propiedades medicinales. A lo lejos se observaba un pequeño animal comiendo unas hierbas tranquilamente mientras que si miraba al cielo podía observar a varios pájaros volando entre los árboles agitando sus alas con vehemencia. Mis pasos eran calmados, suaves y cuidadosos de no pisar ninguna planta de forma que la matara ya que para mí las plantas eran la mayor fuente de ingredientes para las medicinas.

El paisaje no cambiaría para gente poco habituada a los bosques, pero para alguien como yo que nací y crecí en un bosque los cambios en la vegetación resaltaban, por sutiles que fueran. Así conforme avanzaba por el bosque iba viendo como las especies de los árboles cambiaban poco a poco y donde antes habían cedros ahora se alzaban robles, y donde no existían arbustos ahora se veían pequeñas zarzas cuyas espinas rasgaban la ropa de aquellos que caminaban distraídos por el bosque e incluso podrían llegar a causar cortes feos en casos extremos. Mis ojos vagan por todos los rincones del bosque mientras camino tranquilamente por el bosque en busca de plantas que no conociera para recolectar algunas y comprobar si se trataban de simples plantas o si tenían algún uso en particular. Cuando encontraba plantas extrañas me agachaba a recogerlas y  lo primero que hacía era frotarlas contra mi piel ya que si producían alguna reacción alérgica no eran muy recomendadas, o por si mostraban alguna señal de capacidad curativa como la de cicatrizar heridas leves o calmar el dolor.

Llevaba viajando ya una semana y aún no había logrado ningún resultado provechoso, ya que solo encontraba plantas conocidas y las desconocidas no tenían ninguna aplicación en absoluto. Mi cuerpo empezaba a notar la falta de carne y de alimento ya que las provisiones que cogí al salir de mi casa y con ello podría caer fácilmente en las garras de la muerte si no encontraba una forma de alimentarme como es debido. Mientras pensaba a lo lejos veía una especie de cérvido pastando tranquilamente entre dos árboles que dejaban una pequeña apertura entre ellos, poco mayor que 5cm. Atinar un disparo letal disparando a una gran distancia y a través de un huevo tan pequeño es algo complicado y un logro que solo pocos han logrado en la historia de mi ciudad. Me levanté sin hacer mucho ruido y tensé la cuerda de mi arco con cuidado y tras apuntar solté la cuerda para que la flecha volara directamente al ojo del animal provocando una muerte instantánea. Colgué el arco a mi espalda y caminé hacia mi presa rodeando los árboles colocándome a su lado. Me limité a agacharme a su lado y sacar la flecha de su ojo mientras pensaba en como haría para poder preparar su carne para comérmela sin que me provocara ninguna enfermedad que me causara enfermedad o malestar.

Al girarme me corté con las astas del ciervo que hizo que de mi pierna herida brotara un poco de sangre. El corte era molesto pero no era nada mortal ni serio por lo que ignoré el dolor y el sangrado y empecé a arrancar las hierbas para formar un pequeño claro donde hice dos agujeros lo comunicados entre sí, ambos lo suficientemente grandes como para poder cocinar bien la carne del ciervo, y luego rodeé ambos con piedras que encontraba en los alrededores del cadáver. Una vez acabado llené uno de los agujeros con hojas y algunos trozos de madera, cogí dos flechas y haciendo fricción entre la punta de ambas flechas logré unas chispas que prendieron las hojas haciendo que surgiera el fuego, que se mantendría gracias a la madera que tarda más en quemar.

Mientras la hoguera iba creciendo para alcanzar el tamaño pretendido yo a duras penas arrancaba la piel del ciervo y sus astas para luego poco a poco cortar su carne e ir pinchándola en flechas para clavarlas luego alrededor del fuego para que se fueran cocinando. Como no comería todo el ciervo corté lo justo y necesario para cubrir mis necesidades y el resto lo dejé para que los animales carroñeros se sirviesen. Tras comer y saciar mi hambre me levanté, eché tierra a la fogata para apagarla y continué mi camino a través del bosque. Casi ni me acordaba de la herida cuando de pronto noté un pequeño dolor en el lugar donde me corté y cuando miré la herida ya estaba casi cicatrizada y alrededor de la misma se encontraba unos pequeños resquicios de hojas que nunca había visto. Me agaché a revisarla y no tardé en darme cuenta de que eran hojas de los arbustos que habían por la zona y que fue a causa de esas hojas que la herida se había cicatrizado antes.

Miré con atención a mi alrededor y encontré los arbustos que tenían esas hojas. Vi que también tenía espinas así que, con cuidado fui arrancando las hojas y guardándolas en un trozo de piel de ciervo que limpié previamente contra el tronco de un árbol para quitar la sangre después de sacar la grasa con mis flechas.

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Re: El comienzo del viaje

Mensaje por Alex el Vie Mar 06, 2015 11:10 pm

Tienes un 6,5 de nota y ganas lo que has pedido. Obtienes 883 puntos de experiencia y 1.324 áureos sin que se te sume ni se te reste nada.
Me ha gustado, aunque te repites en algunas palabras y ha habido algún cambio de tiempo. Hay un par de frases sin terminar o mal conjugadas, pero nada serio. Sin embargo no ha tenido un trasfondo que llame mucho a la lectura y me ha sabido a poco por el tamaño.
Hoja actualizada.

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