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Tierna infancia [Rol Pasado] [Solitario]

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Tierna infancia [Rol Pasado] [Solitario]

Mensaje por Starrk el Jue Mar 12, 2015 9:44 pm

Habían pasado algunos días desde que abandonamos la ciudad, mi maestro, Zero, el ejecutor que me había acogido para enseñarme su oficio, me había dicho que iríamos a donde su familia vivía. El camino se me hizo corto pues viajábamos rápido y no estábamos muy lejos de nuestro destino. Una vez allí pude ver que mi maestro vivía en una casa apartada del resto del pueblo, en dicho pueblo no parecía haber nada interesante, pero nunca hay que juzgar nada a primera vista. Al entrar al interior de la casa vi que carecía de adornos y se parecía más a una casa normal y corriente, a excepción de una de las habitaciones que llevaba a un sótano similar al de la base de la ciudad. En la casa estaba la mujer de mi maestro, también estaba una niña pequeña, la cual mi maestro decía que era su hija. La niña, Alice, al ver a su padre corrió hacia el gritando “papi”, era adorable, rubita y con unos ojos color avellana, no se parecía mucho a mi maestro, me resultaba extrañó la forma en la que miraba a su hija, pues era la primera vez que lo veía sonreír con ternura, tampoco es que lo conociera de siempre, pero aun así me resultó extraño. Durante unos días no hicimos nada, tan solo tareas como cortar leña y arreglar la casa, supongo que todos necesitamos apartarnos de nuestro oficio a veces. Para mí fue la primera vez en mucho tiempo que sentía que tenía una familia. Finalmente llegó el día en que decidió empezar a entrenarme, comenzamos con una clase de defensa personal, me explicó varias llaves y formas de contrarrestar algunos golpes. –Sé que esto te costará dominarlo, pero una vez logres saber defenderte sin armas tus ejecuciones podrán ser mas rápidas y menos sangrientas, pues no tendrás que pararte a desenvainar ninguna daga o espada y no habrá sangre que alerte a otros.- Tenía sentido si tenía que infiltrarme en algún sitio u ocupar la posición de alguien, aparte de que me vendría bien para cuando estuviera desarmado. Poco a poco fui aprendiendo a moverme de forma más fluida y a la vez cada vez era capaz de moverme más rápido, practicaba combatiendo contra mi maestro, lo cual hacia que cada día recibiera una paliza pues no bajaba su nivel. Cuando me quejaba de que nunca conseguiría hacer nada si no se ponía un poco más a mi nivel él solo me contestaba la misma frase. –Debes de estar siempre preparado para todo, no puedes esperar que tu muriente este a tu nivel, quizá sea más fuerte que tu y debas idear una estrategia diferente para acabar con él. No todos caen al primer espadazo.- Estuve meses entrenando la defensa personal con mi maestro hasta que un día logre derribarlo, ese día fui muy feliz, pues vi que mis esfuerzos estaban dando sus frutos, me sentía más fuerte y más rápido que cuando empecé.
A la edad de 14 años ya había aprendido a manejar varias armas, y aunque era bastante bueno mi maestro era mucho mejor. Ahora su hija también entrenaba con nosotros, y al igual que yo empezó por la defensa personal. Ponía todo su empeño cuando entrenaba con su padre, pues al igual que yo quería ser fuerte. Cuando mi maestro iba a realizar un trabajo Alice y yo nos debíamos entrenar juntos, pero no siempre lo hacíamos y nos dedicábamos a jugar como los niños normales. Desde pequeño siempre la vi como una hermana pequeña y aunque casi nunca ocurría a veces debía ayudarla con las cosas que la asustaban, una vez ahuyente a un perro que la perseguía y aunque el muy maldito me mordió en una pierna luego se me paso cuando Alice me dio las gracias, pues me puse a reír ya que ella quería abrazarme mientras lloraba y yo le decía mientras intentaba apartarla.
–Deja de llorar y no me pegues tanto la cara que me manchas con tus mocos, jajaajajajaja.- Fue una infancia muy bonita, incluso dulce quizás, pero todo eso ha de acabarse un día.

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Re: Tierna infancia [Rol Pasado] [Solitario]

Mensaje por Starrk el Vie Mar 13, 2015 12:23 am

Ya a los 18, el mismo día en que cumplí mi mayoría de edad mi maestro me hizo entrega de una katana, era la arma con la que mejor me manejaba y la única con la que había podido ponérselo difícil a mi maestro durante el entrenamiento. Tras dármela me dijo en tono serio. –Hoy es el día en que deberás demostrar tus habilidades, es una misión que me encomendaron a mí, pero quiero comprobar si de verdad has aprendido algo o he perdido el tiempo contigo. La misión es simple, has de ir a una guarnición que está cerca de tu ciudad y asesinar a su comandante, debes haber vuelto antes de cuatro días, sino considerare tu misión como fracasada, vete ya, yo me despediré de las dos de tu parte.- Mi maestro a veces podía ser demasiado estricto y otras podía ser bueno, pero otras veces como en ese momento podía ser ambas y era cuando no sabía cómo reaccionar, así que simplemente asentí y me puse de camino de vuelta a mi ciudad natal después de tantos años. Habían pasado ya un día y medio pero conseguí llegar hasta el campamento en el que la guarnición se había apostado. Lo primero que debía hacer era encontrar un lugar bien situado desde el que poder observar y evaluar el campamento, había una formación rocosa a un lado, por lo que la subí para poder observar desde cierta altura el campamento. El campamento tenia forma rectangular, podía haber unos cien soldados en su interior, en las cuatro esquinas había torres desde las cuales los centinelas montaban guardia, en el centro del campamento había una tienda diferente a las demás y más grande, seria seguro en la que se hallaba el comandante. Vi entonces que un carro con paja se acercaba a la puerta del campamento pero calculé que aun tardaría al menos un cuarto de hora en llegar, fui por encima de la formación rocosa hasta que quede por encima del carro, acto seguido me lance a su interior y el carretero apenas se dio cuenta pues iba hablando consigo mismo sobre sus negocios. Cuando llegamos a la puerta de entrada los centinelas apostados en ella confirmaron de que se trataba del carretero de siempre y fueron a comprobar que la paja no ocultaba nada. “¡Mierda!” pensé mientras escuchaba los pesados pasos de los centinelas con sus armaduras, de pronto se oyó una voz proveniente de la puerta que decía. –Dejadle entrar, lleva meses sirviendo a nuestra causa y nunca hemos tenido ningún problema con el.- Los centinelas hicieron caso a lo que les había dicho la voz y después oí hablar al carretero. –Gracias comandante, me alegra que confiéis tanto en mi.- El propio comandante me había salvado sin saberlo de ser descubierto, había sido una suerte y tal vez no se volviera a repetir. Una vez en el interior colocaron el carro junto a otro que estaba vacío, sentí como desenganchaban al burro que había estado tirando de la carreta y como se llevaba la vacía. Espere a que todo quedara en silencio y después sin hacer ruido salí de la paja, uno de los caballos que había allí se altero al verme salir, pero rápidamente lo calme. Debía esperar a que se hiciera de noche, solo faltaban unas horas así que esperé mirando, oculto tras la carreta, a la puerta para saber cada cuanto hacían un cambio de guardia, que era aproximadamente a cada hora. Cuando cayó la noche y todos dormían menos los centinelas fui rápido entre las tiendas de las cuales salían ronquidos de diferentes tonalidades. Me asegure de que los centinelas de las torres no podían verme y acto seguido entre en la tienda del comandante, este dormía en su camastro, lentamente y sin apenas hacer ruido me acerque al comandante y presione su cuello después de que hiciera una exhalación impidiendo que pudiera respirar, no era más grande que yo así que podía con él y no podía gritar porque lo tenía cogido fuertemente del cuello. Después de una última convulsión y un último forcejeo finalmente el comandante cayó inerte en su cama, estaba completamente nervioso, lo había matado y ahora debía irme sin que me vieran, solo se me ocurrió realizar una cosa. Me tapé la cara con un turbante dejando solo mis ojos a la vista, salí con cuidado de que no me vieran los centinelas de las torres y volví al carro de paja, desde allí comencé a correr hacia los centinelas de la puerta, los cuales parecían adormilados, con mi mano derecha en la empuñadura de la katana preparado para desenfundarla, cuando vieron que no era alguien de su guarnición se prepararon con las lanzas hacia mi, patee una hacia arriba y la otra corte su punta con mi katana, acto seguido gire sobre mi mismo cortando la lanza que había pateado por la mitad. Justo después hice un movimiento rápido y con un corte descendente partí la cabeza de uno de los centinelas por la mitad, el otro al verlo se puso pálido y quiso gritar, pero fui rápido y le corte la cabeza, el cuerpo cayó como un fardo sobre el suelo y la cabeza aun con la expresión de terror en el rostro. –E so os pasa por no llevar el yelmo puesto.- Susurre, acto seguido salí corriendo del campamento, debieron verme o ver a sus compañeros ensangrentados porque poco antes de alejarme cien metros oí dar la alarma en el campamento. Conseguí volver a casa de mi maestro antes de los cuatro días que me había dicho, así que cuando me vio me dijo. –Ya pensaba que no llegabas. Me he enterado de que lo hiciste, buen trabajo, no esperaba menos de ti. Lamentablemente aún te queda mucho por aprender, al menos ahora yo tendré menos trabajo y tú empezarás a pagar tu renta.- No sabía si lo decía en broma o no pero mi cara de incredulidad lo decía todo. Alice me dio la bienvenida, se había convertido en una hermosa chica aunque no me fijé en ella en ningún momento como mujer, por lo que no me percate de ello.

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Re: Tierna infancia [Rol Pasado] [Solitario]

Mensaje por Starrk el Vie Mar 13, 2015 12:24 am

Pasaron los años y durante estos en algún momento me afectaron las muertes que realizaba, tal y como mi maestro me dijo años atrás. Alice siempre sonreía y se mantenía alegre para que yo dejara de estar triste, finalmente me volví insensible a las muertes de otros mientras fuera trabajo, ella y yo seguíamos entrenando pero en cierto modo me volví mas duro con ella y le exigía más, tal vez por eso mi maestro le encomendó una misión antes de lo que me la encomendó a mí. La completó satisfactoriamente lo cual me alegro o creí sentir eso, ya que era algo que había dejado de sentir. A los 21 mi maestro nos dejó, no sé a dónde, simplemente se marchó, solo me dijo que, una vez me sintiese preparado y lo suficientemente fuerte como para vencerlo a él podría casarme con su hija, ya que me daba su bendición mi reacción fue de sorpresa, y aunque había renunciado a mis emociones en ese momento pude volverlas a sentir, mi maestro me puso su mano en mi hombro y me dijo que de nosotros solo su hija había conseguido seguir sonriendo a pesar de la muerte que había causado, que cuidara de ella pues era más fuerte que nosotros para mantener sus emociones inalterables, pero era aun una niña. No supe más de mi maestro desde entonces, nunca le dije a Alice ni a su madre lo que mi maestro me dijo aquel día, continúe entrenando con ella y enseñándole lo que sabía, pero cuando cumplí 22 decidí marcharme en busca de más poder, quería no defraudar a mi maestro por lo que quería que si algún día volvía comprobase lo fuerte que me había vuelto y que su hija y yo nos habíamos casado como era su deseo. Ahora me hallaba caminando sin rumbo en busca de poder, como todos los mercenarios y aceptando los trabajos que la gente me pedía bajo mi criterio. Pues no me iba a unir a un grupo de bandidos por mucho que pagaran, a no ser que hubiese una verdadera razón para ello.

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Re: Tierna infancia [Rol Pasado] [Solitario]

Mensaje por Alex el Vie Mar 13, 2015 12:16 pm

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