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El pueblo sin valor [Solitario][Rol pasado]

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El pueblo sin valor [Solitario][Rol pasado]

Mensaje por Starrk el Vie Abr 17, 2015 3:11 pm

Mis pasos me acabaron llevando a un pequeño pueblo costero, el cual se hallaba en un estado de ebullición, pero no de alegría, sino de horror. Para saber lo que ocurría en el lugar decidí subir a lo alto de un edificio, el cual tenía varios resquicios y balcones desde los que podía encaramarme hasta llegar a lo alto del edificio. Una vez estuve arriba empecé a correr por los tejados hacia donde el ruido de la gente se oía. Cuando llegué vi desde lo alto que prácticamente todo el pueblo se había congregado en torno a un grupo de hombres, los cuales se hallaban golpeando a un niño. Aquella visión me hizo recordar mi época en las calles de Fergor. Preste atención a lo que ocurría en la plaza y escuché lo que uno de los hombres decía. -¡Esto le pasará a todo el que cace en nuestro bosque. El bosque es nuestro, y este pueblucho también!- Acto seguido se volvió hacia el niño y le dió un fuerte puñetazo, al niño lo sujetaban dos de los que formaban el grupo.

Una mujer que parecía ser la madre dijo. -¡Perdonadlo por favor, no tenemos que comer y él solo quería traer algo de comida a casa. Por favor, dejadlo ir!- Aquel chaval me recordaba a mí de niño, aunque con la pequeña diferencia de que él si tenía padres. Lo ayudaría, no me gustaba que se aprovecharan de aquella pobre gente. Sin embargo, antes de que pudiera hacer nada vi una luz que ilumino por un instante una zona, y acto seguido dos de los tipos cayeron al suelo con unas extrañas flechas azules clavadas en sus cráneos y a la vez convulsionaban. Después una persona se movió con gran velocidad y se colocó frente al tipo que había estado hablando. Por lo visto alguien estaba tomando cartas en el asunto y yo no quería ser menos, así que rápidamente tomé carrerilla para una vez llegar al borde del edificio saltar. Con mi magia elemental usé el poder del viento para impulsarme hacia aquellos hombres. La gente no se había percatado de mí, por lo que en el aire, generé una estaca de hielo y apunté mi caída a uno de aquellos tipos el cual se hallaba hablando mirando al causante de la muerte de sus compañeros y decía. -No sabes lo que estás haciendo, toda esta gente sufrirá por tu culp...-

No pudo acabar esa frase, pues caí sobre aquel tipo clavándole de forma oblicua en el cuello la estaca de hielo. Había muerto, cayó al suelo como un fardo mientras sangre brotaba de su herida, miré a la persona que había disparado las dos flechas, le hice un gesto con la cabeza a modo de saludo. Acto seguido oí como uno de los tipos decía que acabaría conmigo y venía corriendo hacia mí con una espada en las manos. Lo miré completamente serio, fui hacia él y antes de que pudiera hacer ningún movimiento le golpeé fuertemente en la tráquea, haciendo que esta se le rompiera y dejara caer la espada para llevarse las manos a la garganta con aspecto de no poder respirar. Mientras el hombre seguía muriendo asfixiado miré a los demás hombres con gesto asesino. Estos estaban dudosos de si atacar o no, parecían temerosos y hacían bien en temerme, pero siempre podía haber alguno que se envalentonara, por lo que no bajé la guardia mientras los seguía observando esperando su siguiente paso. Finalmente uno los tipos tomo la iniciativa, ya estaba preparado para recibirlo, pero el chico del arco disparó una nueva flecha eléctrica a la cabeza de este matándolo del mismo modo que a los otros dos. Me giré para mirarlo y me devolvió el gesto con el que le saludé antes. La gente nos miraba, éramos el centro de atención. Vi que la madre y el niño ahora estaban juntos, los miré y les dije. -Lléveselo de aquí, la cosa puede ponerse fea, y no quiero que nadie me estorbe.-

Mientras se iban la gente empezó a hablar, decían que seguramente era un asesino de esos que matan a todos por allá donde iba, otros que sería un mercenario con muchas habilidades, incluso oí a alguno decir que seguramente me habían enviado los dioses. Reí mentalmente ante aquella última posibilidad, lo cierto era que por casualidad pasaba por allí. Los propios hombres que nos habían estado enfrentando ahora temblaban incluso más que antes por lo que oían a su alrededor, entonces recordé que mi maestro ejecutor me conto una vez una historia de un clan de familiar que usaban el poder de los elementos en sus arcos y para aumentar sus habilidades físicas. Pensé que aquel chico podría serlo tal vez.¿Puede ser realmente de ese clan? Se suponía que todos en dicho clan habían muerto. Decidí preguntarle al chico acerca de su condición, pero aunque no me contestó con un “si”, asintió con la cabeza. Los hombres a los que nos estábamos enfrentando ya no sabían qué hacer, uno de ellos incluso salió huyendo. Se metió entre la multitud y lo perdí de vista.

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Re: El pueblo sin valor [Solitario][Rol pasado]

Mensaje por Starrk el Vie Abr 17, 2015 3:33 pm

Nuestros enemigos parecieron envalentonarse, empezaron entonces a dividirse en dos grupos, el muchacho del clan me dijo que cada uno podíamos encargarnos de un grupo, de esa manera acabaríamos antes. -Está bien, como quieras, pero que sepas que suelo trabajar solo.- Dije mientras que dos de los tipos, del grupo cercano a mí, ya habían empezado a correr hacia mí. Me crují el cuello y los observe con detenimiento, uno de ellos llevaba una especie de garrote de madera en la mano, mientras que el otro llevaba un cuchillo de grandes proporciones. El tipo del garrote intentó golpearme en la cabeza con un golpe horizontal, yo para esquivarlo simplemente me agaché y una vez vi que el garrote ya había pasado sobre mí le lancé un puñetazo directo al pecho. Este golpe hizo que el corazón del hombre al que había golpeado se parara. El del cuchillo empezó a intentar hacerme algún corte, mientras me movía con rapidez para esquivarlo. Finalmente agarré su mano e hice que esta se empezara a congelar, en breves segundos el hombre tenía el brazo congelado. Comenzó a gritar de terror e incapacidad al ver que no le respondía el brazo y probablemente también por el dolor provocado por el frío. Otro de los tipos se lanzó a por mí mientras su compañero gritaba. Este llevaba una especie de lanza la cual intentaba clavarme pero al igual que le servía a él para atacar a media distancia, a mi me resultaba más fácil de esquivar debido al amplio movimiento que debía realizar y la lentitud de este. Trató de clavarme la lanza por lo que la esquivé girando sobre mi mismo mientras me acercaba a él y sacaba casi con la velocidad de un rayo una de mis ballestas y apunté a pocos centímetros de la cabeza de aquel tipo, acto seguido disparé con gesto serio e imperturbable. El tipo cayó muerto boca arriba con un virote en la cabeza. Acto seguido guardé mi ballesta y con mirada asesina gire mi cabeza hacia los dos tipos que aun quedaban en el grupo con el que yo debía acabar.

Los dos tipos se hallaban asustados, pero aun así le echaron valor y decidieron atacarme. Me preparé para defenderme, ya que ambos venían a la vez. Hice un análisis rápido de los dos tipos. Vi que en sus manos portaban puños americanos. Ya en el combate comprobé que ambos se compenetraban bien, uno me lanzaba un puñetazo que me hacia esquivar mientras que el otro me atacaba mientras esquivaba. Aquello era un buen plan… para pelear contra una persona corriente. Sin embargo a los ejecutores nos habían enseñado a pelear en base a peleas de ese estilo y con aun mayor desventaja, por lo que para mí no sería un problema librarme de ellos. Esquivé un derechazo del primero que esquivé echándome hacia mi izquierda, el siguiente golpe vino de manos del segundo que trato de darme un puñetazo en el estómago, pero salté hacia atrás para esquivarlo. Finalmente ya harto de esquivarlos y decidí darles una muerte rápida. En cuanto uno de ellos lanzó un nuevo puñetazo contra mí le agarré el brazo hice que se le partiera. El hombre soltó un quejido de dolor agónico, el otro trató entonces de golpearme pero hice que golpeara a su compañero usándolo de escudo. Empujé al que había usado de escudo haciendo que se golpeara con el otro y ambos cayeran al suelo uno encima del otro. Aproveché que se hallaban aturdidos y saque mi katana y se la clavé a los dos tipos que quedaron ensartados, como si de una brocheta de carne se tratara. La gente empezó entonces a aplaudir y vitorearnos al chico del clan y a mí.

De entre el gentío salió un hombre anciano, se acercó a nosotros y dijo. -Soy el alcalde de este pueblo, y durante todos mis años de vida nunca había visto a nadie así. Si de verdad sois tan fuertes como aparentáis, os pido por favor que nos ayudéis con estos tipos. Son una gran banda de ladrones que se dedica a robar nuestros alimentos, y nos prohíben cazar en el bosque. Nos habríamos revelado pero nos tienen amenazados con un monstruo que tienen encerrado en el interior de una cueva. Si hacéis este encargo la aldea os estará eternamente agradecida, y al mismo tiempo cubriremos vuestros gastos mientras permanezcáis en nuestra aldea.- La oferta era tentadora, había estado durmiendo al raso durante algunos días y no me vendría mal dormir en una cama en condiciones. Así que acepté la oferta del alcalde de defender al pueblo de los bandidos y liberarlo… y encargarnos del monstruo en caso de que realmente existiese. Era un trabajo que no tenía inconveniente en realizar. Sin más acepté dicha misión,  solo faltaba saber si el chico del clan vendría también o no. Finalmente el chico comenzó a decir. –Acepto.-

El anciano nos fue conduciendo a través de la gente. Nos iban dando las gracias mientras nos vitoreaban y aplaudían. El anciano nos llevó hasta una taberna no muy lujosa, era de esperar en un pueblo que no podía desarrollar el mercantilismo debido a que los bandidos evitaban que cazaran en los bosques y oprimían a la gente del pueblo. Escuché entonces al chico del clan preguntarme por mi nombre, a lo que respondí. -Altair, ese es mi nombre de ejecutor.- No podía darle mi nombre real, por lo que no tenía otra opción. Mi auténtico nombre no lo usaba desde que me convertí en ejecutor. -¿Cual es tu nombre?, chico del clan.- Me miró a los ojos desafiante y dijo. -Soy Tolkar.- Recordaría bastante bien aquel nombre, ya que no era muy común.

Entramos en el interior de la taberna y vimos que el interior de esta estaba igual que el exterior de desmejorada. El alcalde nos dijo que nos sentáramos, por lo que me senté en una mesa y nos dijo que enseguida traerían la comida, no me esperaba que fuera algo común debido a lo mal que estaba el pueblo, pero en aquel momento me comería cualquier cosa estaba hambriento y mientras me llenara el estomago estaría bien.

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Re: El pueblo sin valor [Solitario][Rol pasado]

Mensaje por Starrk el Vie Abr 17, 2015 8:27 pm

El tabernero apareció por una puerta tras la barra y dijo. -Enseguida traigo algo para beber.- Al alcalde le brillaron los ojos y preguntó con una sonrisa. -¿Tienes hidromiel?- El tabernero asintió y dijo. -La tengo escondida para que los bandidos no se la beban si vienen. Disculpadme, pero beberé con nosotros no solemos tener razón de celebrar nada. ¿Realmente vais a ayudarnos con los bandidos?- Ambos asentimos al hombre que trajo cuatro vasos para beber todos. En ese momento me pareció oportuno decir. –Soy un ejecutor, supongo que habrán oído historias de los de mi profesión.- Tolkar en ese momento tomó la palabra y dijo. –Yo soy miembro del clan de mercenarios que antaño era conocido por su gran uso de los poderes elementales en sus armas y también se dedicó a realizar trabajos para los aristócratas. Al menos hasta que cierto rey nos traicionó y extermino a casi todo mi clan.- Los dos hombres abrieron mucho los ojos y el tabernero comenzó a decir. -He oído cosas de vosotros, las cuales decían que erais de los mejores en combate de la raza humana, tanto mágicamente como en combate físico.- Yo me limité a estar callado mientras escuchaba al hombre hablar. Yo aun no había probado mi jarra de hidromiel cuando Tolkar preguntó. –¿Qué es lo que ocurre en esta aldea exactamente?-

El alcalde y el tabernero se miraron tristes y melancólicos, entonces el alcalde tomo la palabra y dijo. -Veréis, nuestro pueblo antes era un pueblo normal y corriente. Nadie pasaba hambre, nadie tenía miedo de nadie y todos vivíamos en paz. Sin embargo, hará cosa ya de un año un grupo de bandidos vinieron y comenzaron a extorsionar a la gente. Cada día una taberna acababa destrozada por sus borracheras y sus trifulcas. Un día algunos hombres fueron a plantarles cara a estos bandidos pero acabaron muertos. De entre ellos estaba el padre del chico que habéis salvado, un hombre valiente pero al parecer eso no fue suficiente. Para que nadie volviera a ir a plantarles cara nos dijeron que tenían a una peligrosa criatura traída directamente del Desierto de los Renegados. A la gente le entró pánico y empezó a acatar sus órdenes. Nadie quería perder a más familiares, así que dejaron de intentar echarlos y les dieron todo lo que pedían...- El hombre parecía entristecido mientras contaba la historia de lo que había ocurrido, me mantuve callado y serio durante toda la historia. Cuando acabó cogí mi jarra de hidromiel y le di un trago. Por lo visto tendríamos que acabar con un grupo de humanos y una bestia. Los humanos no me resultarían ni un problema ni una diversión pero esa bestia podría ser algo que de verdad me hiciera entretenerme algo más que los tipos de la plaza. Miré a Tolkar y dije. -Yo no sé tú, pero yo no le veo complicación a este trabajo, es más creo que lo podremos realizar sin problemas.- Volví a agarrar otra vez la jarra de hidromiel y le volví a dar un trago que la dejó media, acto seguido la deposité sobre la mesa.

-Esos bandidos tienen pinta de personas que cogen un arma y se creen guerreros.- Dijo Tolkar, me hizo gracia puesto tenía el aspecto de que así fuera. Después dijo que estaba más interesado en esa bestia y que podría ser divertido. Me limité a observar al alcalde del pueblo, el cual parecía perplejo ante la forma en la que hablábamos de aquel trabajo. El tabernero vino y nos dejó sobre la mesa algún tipo de ensalada, después se disculpó por el hecho de no tener algo mejor, a lo que le dije. -Tranquilo, dentro de poco podrán comerse la carne de la bestia incluso.- Acto seguido comencé a comer aquella ensalada. Normalmente solo comía carne, ya que favorecía la recuperación del cuerpo gracias a las proteínas. Sin embargo no había otra cosa y no podía tener el estómago vacío o no tendría fuerzas para hacer nada. Tolkar hablo entonces al alcalde. -Dígale a la gente que se encierre en sus casas, probablemente vengan a por nosotros dos esta noche.- Cuando acabó de decir aquello Tolkar probó su comida mientras que yo ya estaba acabando la mía. Me dijo que sería mejor que durmiera con mis armas bajo la almohada, a lo que sonreí y le dije. -No iba a soltarlas de todas maneras, aunque si no las tuviera cerca igualmente no creo que pudieran hacerme mucho.- Cuando acabamos de comer el tabernero nos retiró el plato, acabe lo que quedaba en mi jarra y pregunté. –Disculpe, ¿puede indicarnos nuestras habitaciones?, ya es algo tarde y en cualquier momento el enemigo vendrá. Será como si se tiraran desde un acantilado contra unas rocas, es decir, un suicidio.- Acto seguido subimos y nos mostró nuestras habitaciones, sin mediar más palabras entré en mi habitación, cerré la puerta y me tumbé sobre la cama.

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Re: El pueblo sin valor [Solitario][Rol pasado]

Mensaje por Starrk el Jue Mayo 28, 2015 10:13 pm

Me quedé tumbado mirando desde mi cama por la ventana, se podía ver el edificio de enfrente, me levanté y me acerqué a la ventana, miré a través de ella y vi a una familia cenando, parecían felices. Al parecer nuestra presencia había hecho que las personas de aquella aldea tuvieran esperanza. Que fueran felices con la simple expectativa de que fuésemos a salvar la aldea me parecía patético. Sabía que los bandidos vendrían a por nosotros en cualquier momento, por lo que no me echaría a dormir, no iba a bajar la guardia por lo que volví a tumbarme sobre la cama. Empecé a comprobar que mis ballestas no tuvieran la cuerda floja que se abrían sin problemas mientras esperaba a que llegaran los bandidos. Finalmente horas después se oyó un golpe en la parte baja de la taberna, sabía que eran ellos, por lo que me acerqué a la puerta y me puse en el lado para que cuando abrieran no me vieran.


Momento en el que los bandidos entran en la taberna:

Los bandidos entraron en el interior de la taberna y fueron directos a la habitación del tabernero. Allí cuchillo en mano amenazaron al tabernero poniéndoselo en el cuello, le preguntaron dónde estaban las habitaciones de los dos tipos que habían osado atacar a sus compañeros. El tabernero dudo, pero temía por su vida así que les dijo directamente las habitaciones de los dos chicos y se dividieron en dos grupos, uno para atacar a Tolkar y otro a Starrk. Una vez estuvieron frente a las puertas entraron rápidamente de tal forma que no miraron si quiera que hubiera alguien dentro.

Había apagado los candelabros y me había ocultado junto a la puerta esperando a que aquellos tipos entraran, finalmente entraron en tromba y debido a que estaba muy oscuro no se percataron de mí a pesar de ir vestido con ropa blanca. Hice algo que no hacia usualmente y era cambiar el parche de ojo, eso solo lo hacía cuando necesitaba usar mi ojo entrenado para ver en la oscuridad. Vi como entraban y se colocaban de espaldas a la puerta. Me acerqué por la espalda a uno de aquellos tipos y le partí el cuello cogiendo su cabeza y haciéndola rotar más de lo que su cuello le dejaba, agarré el cuerpo para que no hiciera ruido al caer. Acto seguido cerré la puerta de un golpe sonoro y dejé caer el cadáver, miré a los bandidos que estaban asustados, pues la luz de la luna había empezado a penetrar por la ventana y me daba un aspecto fantasmagórico, lo que hacía que mi entrada y puesta en escena les asustara mucho más de lo que ya lo estaban. Aquellos tipos estaban aterrorizados. Fui acercándome a ellos mientras uno trató de apuñalarme con una navaja que tenía en la mano. Agarré su mano con mi izquierda, mientras que la derecha la colocaba en su pecho y lo hacía volar sobre mí y lo estampé contra el suelo. Al ver aquello el otro se tiró sobre mi espalda y trató de apuñalarme, me giré rápidamente mientras lanzaba una patada a su muñeca haciendo que el cuchillo saliera volando hacia un lado y acabara clavándose en la pared. Sin perder la calma usé mi poder de control del agua y sus estados para hacer que de mi pecho brotaran unas estacas de hielo que lo atravesaron matándolo en el acto, deshice las estacas provocando que el cuerpo inerte de aquel bandido cayera al suelo como un fardo. El que había lanzado contra el suelo se levantó y temblando pegó su espalda a la puerta, lo miré con un halo asesino y trató de abrir la puerta, pero el miedo no le dejaba atinar y conseguir abrirla. La luna fue entonces tapada por una nube, provocando que mi habitación volviera a su oscuridad inicial. Desenvainé mi espada mientras el bandido al escuchar el sonido provocado por esta se ponía en guardia con el cuchillo en alto y temblando de miedo. Me acerqué a él con la espada alzada, entonces oí decir al bandido. -Por favor, no me haga nada. Me marcharé y no volveré, se lo jur...- No llegó a acabar la frase, penetré con mi espada su pecho provocando que muriera con mi arma clavada en su corazón. La extraje y me fijé en que también había atravesado la puerta y había abierto un agujero en esta. La nube pasó, volviendo a dejar a la luna iluminar en penumbra mi habitación.

Coloqué de nuevo el parche en el ojo que tenía acostumbrado a la oscuridad. Acto seguido encendí la lámpara de aceite que había sobre la mesa, agarré dicha lámpara y me dispuse a salir de la habitación.

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Re: El pueblo sin valor [Solitario][Rol pasado]

Mensaje por Starrk el Vie Mayo 29, 2015 2:23 am

Salí fuera de la habitación y junto a la puerta de esta vi que Tolkar me esperaba, hice una media sonrisa y él me dijo. -Veo que no has dejado ninguno para interrogarlo. Por fortuna yo sí.- A lo que le respondí. -Sabía que tenía que dejar a alguno vivo. Al igual que también sabía que tú eras un chico listo y dejarías a alguno de estos infelices con vida, por lo que lo vi una inutilidad dejar vivir a dos.- Después de aquello me empezó a decir. -Sé que los ejecutores sois buenos interrogando, tengo un regalo para ti.- Me llevó hasta su habitación donde vi a un bandido clavado en una pared con una flecha en el hombro. Tolkar corrió las cortinas dejando entrar así la luz de la luna. En la cara del bandido se podía ver que estaba muerto de miedo y al verme entrar seguro que de haber podido habría saltado por la ventana. Me acerqué al tipo y le miré a los ojos. El bandido temblaba visiblemente, hice un suspiro y me volví a hacia Tolkar y le dije. -Este tipo no parece que vaya a decirnos nada. Creo que lo mejor sería que lo matáramos de la manera más horrible y nos dejemos de intentar hacer tratos con alguien que no parece dispuesto a hablar.- El bandido no tardo en hablar tras lo que había dicho. Con voz temblorosa comenzó a decir. -No... No... No te pre... preocupes, os lo contaré todo. Nuestra base se halla al noroeste de aquí, justo donde empiezan unas pequeñas montañas. Allí está nuestro campamento y la celda de la bestia.- El hombre de lo asustado que estaba nos había revelado el lugar donde se hallaba su base y donde podríamos encontrar a la bestia. Fue un trabajo fácil sacarle la información, ya que en sus ojos vi el miedo a la muerte y lo aproveché.

Miré a mi compañero y le dije.
-Bueno Tolkar, ¿tienes algo que preguntarle tú? Tolkar le preguntó -¿Cuántos sois y quién es vuestro jefe?- El bandido respondió aterrorizado. -Habé... habéis matado a muchos de los nuestros, debemos quedar unos veinte. Nuestro jefe se llama Ilur, dice que fue asesino hace tiempo, su... su pelo es largo y blanco, tiene unos 50 años y una cicatriz que le cruza la cara de izquierda a derecha.- Tolkar le preguntó seguidamente. -¿Qué tipo de bestia tenéis encerrada?- A lo que el bandido contestó. -No lo sé, te lo juro. La vi solo una vez, Ilur la mantiene en el interior de una caverna y normalmente solo él tiene acceso a ella. No nos deja entrar, una vez tuve que darle yo de comer porque el jefe estaba ocupado. ¡Jamás he visto una cosa tan horrible!- El bandido preguntó por su suerte al cabo de decir lo que queríamos saber. -¿¡Qué... qué vais a hacer conmigo!?- Tolkar hizo que una flecha de energía atravesara el cráneo de aquel tipo antes de que la del hombro se desvaneciese, miré a Tolkar y le dije. -¿Por qué lo has hecho?... Quería matarlo yo.- Acto seguido reí, Tolkar rió también. Acto seguido me preguntó. -¿Examinamos el terreno?- Aun era de noche y los bandidos no se atreverían a atacarnos de nuevo, por lo que le dije a Tolkar. -Ves tú si quieres, yo me quedaré aquí a dormir lo poco que queda antes de que salga el sol, aun esta oscuro e ir allí solo serviría para caer en las trampas que tal vez tengan colocadas alrededor de su base. Por no hablar de que por muy fuertes que seamos y demás necesitamos descansar, así que yo al menos me quedaré a dormir hasta el amanecer.-

Acto seguido salí de la habitación de Tolkar y me fui a la mía para dormir. Una vez estuve en el interior de la habitación cerré la puerta y tiré los cadáveres de los bandidos por la ventana de la habitación para que no empezaran a oler y se descompusieran provocándome a mí un mal sueño. Después me tumbé en mi cama en la que cerré los ojos y me quedé dormido mientras esperaba a que llegara el amanecer.


Última edición por Starrk el Lun Ago 24, 2015 6:06 pm, editado 1 vez

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Re: El pueblo sin valor [Solitario][Rol pasado]

Mensaje por Starrk el Vie Mayo 29, 2015 10:27 pm

Me dormí rápidamente tras cerrar los ojos y tumbarme en la cama. Algunas después horas desperté. El olor de la comida se notaba en toda la habitación, así que me levante de un salto, me desperecé y fui al baño donde me lavé la cara. La noche anterior apenas dormí, pero no era problema ya me había tirado noches enteras sin dormir por una razón u otra. Me asomé por la ventana y vi que algunos hombres recogían los cadáveres que había lanzado por la ventana la noche anterior. Probablemente el tabernero le habría dicho al alcalde sobre lo que paso y mando recogerlos. Pude ver que Tolkar había tenido mi misma idea y los había despeñado por la ventana, no era el único al que no le gustaba que la habitación le oliera a muerto. Dejé de mirar por la ventana, me preparé y salí de la habitación. Fuera de esta vi a un hombre con sombrero que al pasar me saludo agachando la cabeza mientras se agarraba el sombrero, yo lo salude también y acto seguido continúe mi camino hacia la parte de la taberna.

Cuando llegué vi que Tolkar ya se hallaba en una mesa sentado esperando la comida mientras bebía, en otra mesa había unos hombres con pinta de ser pescadores, los cuales me saludaron nada más verlos y yo les devolví el saludo. Cuando llegue junto a Tolkar le dije
. -Espero que también hayas pedido comida para mí.- Acto seguido el tabernero llegó con el plato de Tolkar, al ver que lo miraba y al oír el sonido un tanto gutural que salió de mi estomago, que le indicaba que sin lugar a dudas tenía hambre, hizo que el tabernero me dijera sonriendo. -El tuyo viene enseguida.- Acto seguido se fue y volvió con una jarra de hidromiel, pero la rechacé diciéndole. -No gracias, no me gusta beber antes de ir a hacer un trabajo.- El hombre pareció aceptarlo y se la llevó de nuevo. Al momento me trajo mi plato de pescado y comencé a comérmelo. Cuando terminamos de comer Tolkar y yo salimos a la calle, momentos antes los pescadores nos habían deseado buena suerte. Al rato de salir de la taberna nos adentramos en el bosque. Íbamos en dirección al noroeste a paso ligero pero fijándonos en lo que había a nuestro alrededor, no queríamos caer en ninguna trampa que hubiera colocada de camino a la base de los bandidos.

De momento solo había bosque y más bosque, llegué a pensar que el tipo al que interrogamos nos había tomado el pelo pero aquellos pensamientos desaparecieron cuando llegamos a unas pequeñas montañas en las que justo al pie de estas se hallaba la base de los bandidos. Tolkar y yo permanecíamos entre las ramas de los arboles ocultos para evitar que nos vieran. La base de los bandidos estaba hecha de madera, tenía una sola planta y se alargaba bastante, el complejo se introducía incluso en el interior de la montaña, lo cual significaba dos cosas, que la bestia estaría retenida en el interior de la montaña y que el jefe tuviera sus aposentos en la cueva. Ya que era el sitio más seguro para guarecerse de un ataque. Estudiamos el cómo se movían los vigilantes, no ponían mucho empeño y algunos incluso se dormían en las guardias. El bandido al que interrogamos dijo que no quedarían más de veinte, por lo que contando que cinco vigilaban sería fácil entrar al lugar. Miré a Tolkar y le dije en voz baja.
-Yo ya he visto suficiente, cuando quieras nos vamos.-


Última edición por Starrk el Lun Ago 24, 2015 6:20 pm, editado 1 vez

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Re: El pueblo sin valor [Solitario][Rol pasado]

Mensaje por Starrk el Lun Ago 24, 2015 6:01 pm

Tolkar asintió y volvimos. Probablemente aquellos bandidos se habían percatado de que sus compañeros no habían vuelto por lo que seguramente mandarían aquella misma tarde a más de sus hombres sino todos o a aquella bestia de la que habían hablado los ciudadanos. Debíamos atacar nosotros cuanto antes y en ello iba pensando cuando Tolkar me preguntó por Ilur. Suspiré, pues mi maestro ejecutor había tenido algunos roces con él, así que se lo conté a Tolkar:

-Ese tipo es un asesino tal y como dijo el bandido al que interrogamos. Trató de que mi maestro le enseñara pero este negó en todo momento el hacer semejante acto, pues veía algo que no podía tener un ejecutor... sentimientos, odio, amor, miedo. Esas cosas no están permitidas en este gremio y el tenía terror, ansias de poder, odio hacia todo aquel que fuera mejor que él, mi maestro vio todo aquello y decidió no entrenarlo, eso enfureció aun más a Ilur y este ingresó en el gremio de asesinos. De haber sido más joven tal vez mi maestro lo hubiera aceptado, pero Ilur ya era un hombre cuando le pidió a mi maestro que lo entrenara. Ilur se volvió despiadado, siempre mataba a alguien más además del que tenía asignado y en más de una ocasión atacó a mi maestro, pero este acabo por hacerle la cicatriz que ahora luce en su rostro. Es bastante más fuerte que una persona normal, pero tampoco es muy habilidoso además de que es viejo, de todas formas no creo que haya problemas a la hora de enfrentarle.-

Seguimos avanzando hasta que finalmente llegamos al pueblo, nos dirigimos a la taberna en la que le pedimos un papel de gran tamaño al tabernero y este nos lo trajo sin preguntar siquiera. Lo pusimos sobre la mesa para poder dibujar sobre él la parte que había visto desde fuera. De esa forma podríamos trazar un plan basándonos en lo que habíamos visto.

Tolkar me dijo que acabar con los guardias de la entrada sería muy fácil, y estaba en lo cierto por cómo se comportaron cuando fuimos la primera vez. El tabernero nos trajo entonces algo para almorzar, vi que era conejo, lo cual me extraño ya que habían dicho que no tenían carne, pero entonces el tabernero nos dijo que como los bandidos no habían aparecido aquel día habían aprovechado para ir a cazar y el alcalde le había dicho que nos pusiera un conejo a cada uno. Así pues nos sentamos a comer, mientras veíamos a unos pescadores que brindaban por nosotros y su buena captura del día. Cuando acabamos de comer Tolkar me preguntó que haríamos con la bestia, si la encerrábamos o la matábamos, por lo que lo miré serio a los ojos y le dije.
-Debemos matarla, sino a la larga podría escapar y acabar con la aldea, y no me apetece ser el responsable de la muerte de gente tan hospitalaria. No soy un asesino como ese Ilur.- Miré a mí alrededor y vi que los pescadores me estaban mirando, al ver que los estaba mirando volvieron a sus quehaceres, yo volví a mirar a Tolkar para ver que me decía.

Tolkar aceptó el matar a la bestia y acto seguido salió a tomar el aire sin decir nada más. Yo me quedé dentro para ir a mi habitación poder echar una cabezada, pues la noche anterior había dormido muy poco. Entré en la habitación y vi que el tabernero la había limpiado, no había rastro de sangre, supuse que se habían esforzado para que tuviéramos la habitación lo más limpia posible. Finalmente dejé de pensar en ello y me tumbé en sobre la cama, me quedé mirando al techo hasta que finalmente cerré los ojos y me dormí...

Suenio:
Me hallaba en un sitio conocido, era el lugar donde entrenaba normalmente con mi maestro, yo tenía mi aspecto adulto mientras miraba a mí alrededor intentando buscarle una lógica a aquello. Entonces mi maestro entró, me miro y me dijo. -¿Has hecho ya tus entrenamientos?- De pronto me vi con mi cuerpo de niño de cuando estaba entrenando con él y le dije. -Sí, he hecho todos los entrenamientos que me mandaste.- Entonces lo vi coger un par de espadas de entrenamiento y acto seguido darme una de ellas, para después ponerse en guardia y decirme. -Vamos a practicar, a ver si esta vez eres capaz de darme al menos una vez.- Siempre ponía mi máximo empeño cuando peleaba contra mi maestro y nunca había logrado ni tan siquiera rozarle, excepto la última vez que había estado a punto de golpearle, pero en ese momento usó toda su maestría y me tumbó como tantas otras veces. Comenzamos a entrenar y al principio podía parar sus ataques y lanzarle yo a él algunos, pero volvió a usar toda su habilidad con la espada y de una sola estocada me mandó a volar haciendo que cayera al suelo y la espada junto a mí, me miró con media sonrisa y dijo. -Aun te queda bastante por aprender. Recoge tu espada y sigamos practicando.- Acto seguido todo se fue apagando hasta que todo quedó negro.

Abrí los ojos y me di cuenta de que todo había sido un sueño, recordaba a mi maestro con cierta melancolía, pero no tardé en serenarme y volver a ser el mismo ejecutor de siempre. Me levanté y salí de mi habitación. Bajé hasta la parte de la taberna de nuevo y una vez allí vi entrar a Tolkar, venia hacia mí y sabia que querría decirme, así que fui hacia el yo también y una vez estuvimos uno frente al otro le dije.
-Vamos.


Última edición por Starrk el Lun Ago 31, 2015 4:49 pm, editado 2 veces

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Re: El pueblo sin valor [Solitario][Rol pasado]

Mensaje por Starrk el Lun Ago 24, 2015 7:28 pm

Antes de salir Tolkar le dijo al tabernero que volveríamos y que tuviera unas jarras preparadas a nuestro regreso. Salimos a la calle y vimos a la gente mirarnos, algunos niños correteaban a nuestro alrededor riendo y jugando, un completo contraste con la forma en la que todo el mundo estaba cuando llegamos. Nos adentramos en el bosque y en un determinado momento Tolkar me dijo que se preguntaba de dónde habrían sacado a aquella criatura, pero no quise enfrascarme en conjeturas inútiles, ya le preguntaría "amablemente" a alguien. Continuamos avanzando y llegamos a la base enemiga, debíamos entrar sin ser descubiertos, había dos en la entrada de la cueva, uno buscando algo en una tienda de campaña y otro patrullando, normalmente tenían 5, por lo que me preguntaba donde estaría el quinto guardia. Entramos sin que nos vieran en el campamento y en silencio fuimos hacia en primer guardia. Estábamos tras la tienda, por lo que aún no nos había visto el que estaba en su interior y el que patrullaba lo hacía lejos de aquí, los dos de la puerta hablaban entre ellos, por lo que me mantuve pendiente del que patrullaba por si se acercaba demasiado. El que estaba en el interior de la tienda salió y rodeo la tienda, salió por mi lado y me vio, lo agarré rápidamente tapándole la boca para que no diera la alarma y lo noqueé de un golpe seco en la nuca, lo arrastré detrás de la tienda, empecé a desnudarlo por lo que Tolkar me miró raro, asi que tuve que explicárselo para que no pensara mal. -Tranquilo, es solo para hacerme pasar por él. Cuando acabe con los de la puerta encárgate del que esta patrullando y mantén los ojos abiertos, tiene que haber otro por aquí cerca.- Tolkar pareció comprender el plan, así que me vestí con la ropa de ese bandido, la puse sobre la mía, ya que el hombre era un poco mas corpulento que yo mi ropa quedaría tapada por la suya. Salí con mis ballestas en las manos detrás de la espalda caminando hacia los centinelas de la puerta, los guardias al verme acercarme me preguntaron. -¡Eh!, ¿qué pasa? ¿Has visto algo?-

No contesté, seguía caminando aun me quedaban bastantes metros, los guardias empezaron a insultarme pensando que era su compañero mientras me exigían que les contestara. Finalmente estuve a dos metros de ellos e iban a empezar a acercarse cuando les apunté rápidamente con mis ballestas y les disparé a ambos a la vez en la cabeza. Los dos cayeron al suelo con un virote en sus cráneos provocado por mis flechas. Acto seguido miré para ver si Tolkar había cumplido con su parte. Tolkar acabó con el guardia que patrullaba tal y como le dije, acto seguido escuchamos como alguien corría sobre madera, vi que era un guarda corriendo hacia la torre desde la que dar la alarma pero rápidamente dejó de correr pues Tolkar le había atravesado el pecho con una de sus flechas. Después se acerco a mí y me dijo que la ropa de aquel bandido me quedaba bien, sin decirle nada me quité la ropa del bandido, pues era más grande que la mía y al tener las dos ropas puestas causaba que tuviera calor.

Entramos en el interior de la cueva y vimos que había antorchas colocadas a tres metros cada una a lo largo del túnel, seguíamos avanzando mientras nos parábamos a mirar en todos los corredores que allí había pues no queríamos encontrarnos con la sorpresa de que alguno de los bandidos nos viera y diera la voz de alarma. Avanzamos procurando no hacer ruido, hasta que llegamos a una parte en la que había una señal que indicaba el camino que podíamos recorrer para ir al dormitorio este y la que llevaba hasta los dormitorios de la parte oeste. Caminamos durante un largo rato hacia los dormitorios de la zona este que parecía estar más cerca, una vez allí veríamos qué había. Cuando llegamos nos detuvimos frente a la puerta mientras escuchábamos atentamente, pudimos oír pasos en su interior y algunas voces que conversaban, miré a Tolkar y le hice un gesto para indicarle que debíamos matarlos sin hacer ruido. No sabía si me había entendido pero saqué mis ballestas, me preparé para entrar en la habitación y acabar con los bandidos del interior. Abrí la puerta y vimos que había 2 hombres dentro, acabé rápidamente con uno de ellos con un par de virotes, uno en el pecho y uno en la cabeza. De pronto otro tipo salió de detrás de mí y me golpeó en las manos haciendo que mis ballestas cayeran al suelo. Miré al tipo y me lanzó una patada, la bloqueé y acto seguido le lancé un puñetazo al plexo solar haciendo que se quedara sin aire, después le partí el cuello forzándolo a rotar más de lo que podía y una vez muerto lo dejé caer al suelo mientras iba y recogía mis ballestas.

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Re: El pueblo sin valor [Solitario][Rol pasado]

Mensaje por Starrk el Lun Ago 24, 2015 8:51 pm

Tolkar mientras le pidió "amablemente" indicaciones al tipo que no le había dado tiempo de hacer nada salvo ver a sus compañeros morir. Una vez acabaron de hablar Tolkar acabó con él, por lo que salimos del dormitorio comenzamos a dirigirnos hacia los dormitorios de la zona oeste. Por desgracia de camino nos topamos con un tipo que venía por el pasillo por el que debíamos de ir, las antorchas crepitaban a pocos metros de nosotros y aunque estábamos pegados a la pared podría descubrirnos si se acercaba demasiado. Tolkar me dijo que parecía ser solo uno, por lo que se me ocurrió algo que hacer. -Espero que no te importe que nos quedemos a oscuras.- Después de decirle aquello, hice que mi magia elemental hiciera extinguirse el fuego de las antorchas que había cerca de nosotros y aquel que venía. Había apagado en torno a 6 antorchas que tenían una separación de 3 metros, aquello hacia que tuviéramos 18 metros más o menos de oscuridad entre el tipo que venía y nosotros. El tipo se acercaba y cuando entró en la zona que tenía las antorchas apagadas dijo. -Maldición, se han vuelto a apagar las jodidas antorchas. Tendré que decirle a Joan que las encienda de nuevo.- Le dije a Tolkar que se ocultara tras de mí y que generara una luz, nos colocamos y cuando vi que el tipo ya estaba cerca comencé a hablar con una voz de sumamente grave. -¿Qué habéis estado haciendo en mi cueva, malditos gusanos?- Tolkar me iluminó desde atrás con su arco pasando electricidad con su poder a través de este mientras que yo hacía que un poco de vapor de agua tomara forma de niebla a nuestros pies, esto me dio aspecto de aparición, el hombre cayó de espaldas al verme, y acto seguido comenzó a correr por donde había venido. Miré a Tolkar y dije. -Bueno, ya podemos continuar.-

Tolkar y yo continuamos por el interior de la cueva hasta llegar a una zona en la que había una cortina, esta supuse que sería la entrada al segundo dormitorio, ya que se oía una voz en el interior. Tolkar me indicó que dentro había solo dos, por lo que fácilmente podríamos con ellos. Entramos y vimos que uno estaba a tres metros de distancia de nosotros mientras que el otro estaba al fondo. Tolkar apuntó rápidamente al que estaba más lejos y le atravesó con una de sus flechas, la bebida que sostenía cayó al suelo quebrándose y llenando el suelo de lo que parecía ser hidromiel, parece ser que por aquí estaban los suministros. El otro bandido se lanzó a por nosotros con su espada en alto, su preparación era penosa y estaba casi borracho, por lo que pude cogerlo por la muñeca y hacerlo soltar la espada. Acto seguido lo agarré y lancé contra la pared y de la fuerza del choque de su cabeza contra la pared murió. Miré a Tolkar y asentí, quería transmitirle con aquel gesto que estábamos haciendo un buen trabajo.

Salimos de la habitación y comenzamos a caminar hacia la cueva principal. Cuando llegamos vimos al grupo de bandidos que quedaban mientras se colocaban armas y armaduras reales y no como las que tenían cuando los enfrentamos en el pueblo. De pronto llegó el tipo al que había asustado en los pasillos, corriendo desde otro corredor y gritando.
-¡¡¡¡Un fantasmaaaa, hay un fantasma en esta cuevaaaa!!!!- De pronto un anciano fue hacia él y tras darle un fuerte y sonoro bofetón le dijo. -¿Cómo que un fantasma? ¿De qué estás hablando?– El hombre se frotó la cara y algo más tranquilo, pero no mucho, dijo. -De… de una aparición, fue en el pasillo mientras iba a los dormitorios, de repente las antorchas se apagaron un espectro que tenía un ojo tapado por un parche me pregunto que qué hacíamos en su cueva, iba completamente de blanco, era aterrador, había niebla y...- No pudo acabar de hablar, pues el anciano le abofeteo de nuevo tirándolo al suelo, el anciano tenía una cicatriz en la cara, miró a su alrededor y luego sin mirar a ningún sitio en particular dijo. -Vamos, id dos a soltar a la bestia, el resto preparaos, parece que tenemos compañía, y no se trata de espectros precisamente.-

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Re: El pueblo sin valor [Solitario][Rol pasado]

Mensaje por Starrk el Lun Ago 31, 2015 3:21 pm

Tolkar sonrió mientras miraba a la cueva de la que saldría la bestia y me pregunto si estaba listo para la diversión, a lo que asentí mientras trataba de ver a la bestia. Nos quedamos esperando mientras sentíamos el suelo temblar bajo nuestros pies. Cualquiera hubiera salido corriendo, pero nosotros no. No podíamos dejar que aquella bestia atacara el pueblo, la muerte de aquellas personas inocentes nos pesaría. Observábamos la entrada del túnel por el que saldría la bestia cuando de repente una gran sombra se movió en la penumbra de aquella cavidad. De pronto la bestia salió de su interior. Tenía un tamaño colosal de unos 4 metros de alto por 7 de ancho y su longitud era también algo desmesurada, también tenía unas escamas que recubrían su piel de color marrón. Su boca era inmensa, podría ser capaz de comerse a alguien de un solo bocado, en la nariz tenía un bulto de color marrón amarillento, mientras el resto de su cara era de un color más claro. Sus dientes parecían pequeños en comparación a su tamaño pero contaba con una gran cantidad de ellos. Sus ojos eran pequeños y de color amarillo.

Bestia::

Sin duda alguna sería un duro oponente. En cuanto entró en la sala y nos vio con sus ojos amarillos soltó un rugido que resonó por toda la cueva. Aquel ser empezó a venir hacia nosotros a una gran velocidad, en ese momento le dije a Tolkar que debíamos separarnos, de esa forma al menos uno de nosotros podría atacarle. Tolkar empezó a pelear contra la bestia, aguardé un momento para ver cómo reaccionaba ante los ataques de Tolkar. Al principio apenas pudo golpear a Tolkar, este solo había conseguido hacerle algunos agujeros en su piel con sus flechas de eléctricas, lo cual solo me indicaba que  su piel era demasiado dura como para poder atravesarla con nuestras armas.
"Ese monstruo tiene una piel demasiado dura, tendré que idear algo para poder atravesarla. ¿Y si...?"

Decidí probar una idea que se me había ocurrido. Corrí en dirección a la bestia mientras esta giraba en torno a si para intentar golpearme con su cola, pero la conseguí esquivar dando un salto lo suficientemente alto como para lograr subirme sobre ella y así esquivarla. Logré agarrarme a los salientes de su espalda e hice crecer desde mi brazo una estaca de hielo. Intente clavársela pero como me esperaba la piel de la bestia no sufrió ningún daño, así que intente erosionarla como el agua hace con las rocas pero estaba demasiado dura. Mientras la bestia se removía intentando tirarme de su espalda vi que había un cañón a un lado de la sala con todo listo para ser usado. Pensé entonces que tal vez así podría hacerle algún daño. De pronto la bestia se tiró al suelo y empezó a dar vueltas sobre sí misma. Salté de ella y conseguí librarme de ser aplastado. Fui entonces hacia el cañón y le grité a Tolkar para que me oyera. -¡¡¡Entretén a la bestia, voy a intentar hacer algo!!!- Acto seguido esperé una oportunidad para poder disparar a la bestia con el cañón.

Tolkar logró oírme y comenzó a correr alrededor de la bestia y atacarle con sus flechas para que no le quitara el ojo de encima. Tolkar logró hacer que la bestia se estremeciera y gritara, lo cual debido a la potencia del rugido y la reverberación provocada por la cueva. Lo que magnificaba el rugido, hasta el punto de hacer que tuviéramos que taparnos los oídos. Finalmente llegué al cañón tenía pinta de ser un arma potente. Tenía un cañón de dos metros de acero reforzado y con mecha corta para una mayor rapidez de disparo. Aquel cañón era lo que necesitábamos, así que apunté a la bestia y cargué el cañón, la bola pesaba alrededor de cuatro o cinco kilogramos. Encendí la mecha y procuré que no dejar que la bestia se moviera fuera de la trayectoria de la bola de cañón, por lo que movía de un lado a otro el cañón tratando de apunta siempre al cetro de la criatura. Aquella bola de cañón conseguiría golpear a la bestia con gran fuerza, lo que la dejaría lo suficientemente debilitada como para que pudiéramos acabar con ella.

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Re: El pueblo sin valor [Solitario][Rol pasado]

Mensaje por Starrk el Lun Ago 31, 2015 3:26 pm

Finalmente la bola de cañón salió disparada y consiguió golpear fuertemente el cuerpo de la bestia, esta soltó un alarido casi tan estridente como el rugido que había soltado anteriormente. Debido a la potencia del disparo la bestia fue arrastrada dos metros por el suelo, la fuerza del golpe hizo que la piel de la bestia fuera resquebrajada, como si de una coraza se tratara. La bestia se encontraba en pleno alarido mirando hacia arriba mientras permanecía con la boca abierta. Por la piel resquebrajada salía algo de sangre, por lo que ahora podría atacarle si quería. Me acerqué rápidamente y creé una capa de hielo bajo la piel resquebrajada para producir el efecto de erosión que no había podido hacer antes. La piel cedió y  dejó ver la parte blanda de la carne de la bestia, recubrí el filo de mi espada con hielo, lo que hizo que la piel blanda de la bestia se quemara cuando la corté. En ese momento la bestia pareció reaccionar y dio un coletazo que me consiguió golpear, pero no era tan fuerte como los primeros, por lo que solo me alejó. Fui hacia Tolkar y le dije. -Parece que es blanda por dentro, tal vez podamos hacer que algo le reviente en la boca, eso seguro que la mata.- Guardé mi espada y saqué mis ballestas, con las cuales comencé a disparar y los virotes comenzaron a impactar en la piel blanda de la bestia. Nos miró con lo que parecía cara de furia y nos lanzó un rugido que parecía que se extendería por varios segundos.

Tras el rugido se lanzó hacia nosotros, por lo que rápidamente nos movimos a un lado para tratar de esquivarlo. A Tolkar se le ocurrió entonces que podíamos lanzarle el barril de pólvora a la boca y luego el podría lanzarle una flecha de fuego que hiciera explotar el barril en la boca misma del monstruo. Era una idea genial, por lo que corrí hacia el barril que se hallaba junto a cañón y la bestia hizo entonces algo que no me esperaba. Abrió la boca y empezó a aspirar, la fuerza con la que me arrastraba era mucha así que lancé el barril y me clavé en el suelo con unos pantalones de roca. El barril voló hasta la boca de la bestia y Tolkar lanzo una flecha de fuego que al impactar contra el barril realizo una gran explosión. La bestia quedó carbonizada por dentro, podía observar como su humeante cuerpo rezumaba vapor y humo, sangraba en gran cantidad y ya no se movía. Lo habíamos logrado la habíamos matado, el cuerpo no tardó en llenar la sala con un olor fuerte a chamuscado.

Los bandidos no tardaron en aparecer, de entre ellos pude ver a Ilur, tal y como el bandido lo había descrito, aunque no exactamente del todo. Aparentaba los 50 años y tenía el pelo blanco, sin embargo su pelo no era tan largo como me había imaginado y la cicatriz que le cruzaba la cara en realidad eran dos. Una que le cruzaba el ojo derecho e iba hacia su oreja y otra que iba desde la izquierda de su boca descendiendo por el cuello hasta el pecho y perdiéndose bajo su camiseta. Sin duda sus ropas habían sido hechas para imitar las de los ejecutores lo cual me hizo gracia, pues él nunca llegó a ser considerado ejecutor por no aprender a controlar y manifestar su magia. Llevaba una gran hacha de hojas gemelas de unos tres metros de altura y a pesar de su edad tenía aspecto de ser bastante fuerte. Así pues me adelanté a mi compañero Tolkar que me cedió la pelea contra el jefe. Pero sabía que aunque hubiera sido yo el que hubiera acabado con la bestia tendría que enfrentarme a él, puesto que ambos quisimos ser pupilos del maestro Zero. Pero debido a los sentimientos que lo controlaban no logró serlo.


Ilur:

Ilur miró a la bestia y luego a nosotros y con una voz inalterable y seria dijo.
-Vosotros habéis acabado con mi bestia. Fue cara ¿sabéis? Tuve que regatear mucho con el que me la vendió. Todo ese esfuerzo se ha convertido en un montón de carne humeante gracias a vosotros.- Miré a Ilur y le dije sin contenerme. -Debías habértelo imaginado, al fin y al cabo soy el que aprendió los trucos del ejecutor Zero.- Aquello si pareció enfurecerle, pues sus facciones se tensaron y me miró con ojos asesinos. Ordenó a sus subordinados que acabaran con el del arco y que me dejaran a mí para él. Lo miré con una media sonrisa y desenvainando mi espada le dije. -Cuando quieras, asesino.- Aquella última palabra pareció cabrearlo aun más y se lanzó hacia mí con su hacha en alto.

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Re: El pueblo sin valor [Solitario][Rol pasado]

Mensaje por Starrk el Lun Ago 31, 2015 4:33 pm

El hacha de Ilur descendió sobre mi cabeza como si de una guillotina se tratase, la esquive rápidamente saltando a un lado y rodando por el suelo para acabar levantándome a dos metros de Ilur sin rasguños. Volvió a lanzarse a por mí y trató de golpearme encadenando múltiples movimientos de su hacha. Giró sobre sí mismo a la vez que el hacha estaba colocada de tal forma que pudiera cortarme. Aquel ataque lo esquivé saliendo fuera de su rango. Ilur me miró y me dijo. -Vamos, muéstrame tu autentico poder, ejecutor.- Lo miré y me hice el sorprendido con una ceja alzada. Cambié mi expresión y lleve una de mis manos a mi cabeza y con cierta seriedad le dije. -No creo necesario usar mis habilidades mágicas para vencerte.- Ilur, con un gran atisbo de furia en su cara me atacó de nuevo lanzando un corte que abarcaba gran distancia mientras decía. -No me subestimes, maldito. Soy el mejor, te superare a ti e incluso a Zero, a pesar de no saber usar la magia.- Al parecer era fácil sacarlo de sus casillas. Su arrogancia era tan grande como su creencia de que realmente pudiera conmigo. El corte que lanzó lo esquivé agachándome, en el momento de subir di dos pasos hacia él para cubrir la distancia del hacha y le golpeé en una de las manos. Le arrebaté fácilmente su hacha, la sopesé y dije. -Mmmm, es bastante más pesada que lo que estoy acostumbrado a llevar, aun así es bastante liviana. Es un arma con un gran potencial. Lástima que esté en manos de alguien como tú.- Le lancé el hacha y la agarró. Aquel comentario le enfureció más, si es que se podía estar más furioso. No cavia duda de que Ilur era alguien muy temperamental y eso acabaría con él. Pensé que sería buen momento para lanzar una contra-ofensiva, así que me coloqué en posición de contraataque y cuando Ilur atacó bloqueé su hacha fácilmente con mi espada y luego, mientras mantenía toda su fuerza le di un puñetazo que le hizo encogerse agarrándose el estómago y poniéndose de rodillas. Lo miré y suspiré. Ilur se levantó con la mandíbula muy tensa y mirándome con sus ojos llenos de furia asesina.

Volvió a lanzarse contra mí, al parecer sus movimientos se habían vuelto algo más rápidos, pero apenas llegaba a la velocidad que yo podría llegar a alcanzar. Esquivé un corte que había lanzado en horizontal agachándome, era una acción que había echo momentos antes. Al parecer había ideado una contra ofensiva para aquel movimiento. Me lanzó una patada que no acabó de producirse, pues le agarré la pierna con mi mano y acto seguido le atenacé la otra pierna con las mías e hice fuerza lanzándolo sobre mí con hacha incluida. Me levanté y estiré mis brazos para después continuar con otros estiramientos, Ilur se levantó algo dolorido por el golpe contra la dura piedra. Se levantó apoyándose sobre su pierna derecha, cogió su hacha y apoyándola contra el suelo logró levantarse. Lo miré y luego con una sonrisa un poco forzada le dije.
-¿Qué te pasa, la edad te está pasando factura? Qué recuerde, a tu edad Zero me seguía dando una paliza.- Aquello lo enfureció más si cabía la posibilidad, pero yo ya estaba cansado de él. Vino corriendo y puso toda su fuerza en su ataque, un corte vertical que esquivé haciendo una finta por su lado izquierdo. Después le di un golpe seco en la nuca que lo hizo derrumbarse al suelo. Estuvo inconsciente unos segundos mientras me dirigía hacia Tolkar, Ilur me dijo casi a gritos. -Acaba de una vez conmigo, no dejes un trabajo a medio hacer.- Sin siquiera darme la vuelta y caminando aun le contesté. -No tengo por qué acabar contigo. Nuestro contrato era acabar con la banda y solo quedas tú, una sola persona no constituye una banda, así que nuestro trabajo aquí a concluido. Trata de tomártelo como una oportunidad de redimirte.-

Tolkar y yo salimos de la cueva sin problema, cuando llegamos a la entrada oí unos pasos que se movían a la carrera tras nosotros. Me giré y vi que se trataba de Ilur, este venia con su hacha en alto y gritando para tratar de amedrentarnos. Antes de que Tolkar pudiera prepararse para acabar con Ilur, desenfundé una de mis ballestas y disparé a Ilur. El virote le perforó un pulmón, pero Ilur no dejó de correr hacia nosotros. Enfundé mi pistola mientras comenzaba a correr hacia él, creé una estaca de hielo en mi mano y cuando trató de cortarme de un hachazo lo esquivé y le clavé la estaca en su corazón. Murió prácticamente en el acto, por lo que antes de marcharme le dije a pesar de que ya no me oyera. -Ya sabes que un ejecutor solo tiene murientes por lo que no tengo remordimientos con respecto a tu muerte, te dejé vivir para que pudieras redimirte, pero has decidido morir. Ahora ya no podrás ejercer tu mal nunca más, la gente del pueblo estará encantada.- Acto seguido miré a Tolkar y dije. -Lo llevaré al pueblo, así tendrán una forma de saber que hemos cumplido con la misión.- Eché el cuerpo de Ilur en un carro que los bandidos tenían allí y salimos en dirección al pueblo.

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Re: El pueblo sin valor [Solitario][Rol pasado]

Mensaje por Starrk el Lun Ago 31, 2015 4:40 pm

Tolkar propuso usar algunos caballos para que no tuviéramos que tirar de la carreta nosotros, así que atamos los caballos a la carreta y reemprendimos el viaje de vuelta al pueblo. La noche estaba ya cayendo sobre nosotros mientras volvíamos al pueblo. Si anochecía demasiado los caballos no sabrían por donde caminar y podría caer presa de alguna trampa de algún cazador. Finalmente comenzamos a ver entre los árboles algunas luces mientras llegábamos vimos que no había nadie en la calle. Al parecer ya se habían ido todos a casa, seguramente sería hora de comer. Llevamos la carreta hasta la posada en la que habíamos pasado la noche anterior. Dejamos la carreta en la cuadra de la taberna, la cual era bastante grande. En ella había además de nuestra carreta y nuestros dos caballos otros dos caballos más y una yegua. Bajamos del carro y me dirigí a la parte trasera de este y tapé el cuerpo para que no se viera que había en la carreta.

Entramos en la taberna y vimos que el camarero estaba tenso y los comensales de las mesas también, una vez nos reconocieron relajaron sus rostros. Le dije al posadero que hiciera el favor de llamar al alcalde y así lo hizo. El alcance no tardó en llegar y recibirnos, su primera pregunta fue referente al trabajo.
-¿Habéis logrado acabar con la banda de Ilur?- Lo miré a los ojos haciendo que el hombre se incomodase y le dije. -Sí, de hecho tenemos un presente para vos y el pueblo.- Acto seguido lo llevamos hasta la parte trasera del carro y destapé el cadáver de Ilur. El alcalde al ver a su enemigo muerto empezó a llorar y entre sollozos pudimos escuchar que nos daba las gracias. Cuando por fin dejó de llorar nos llevó de vuelta a la posada y dijo a voz en grito a todos los presentes. -¡Atención, mañana celebraremos una fiesta en conmemoración a nuestros dos héroes, este pueblo queda oficialmente liberado de la esclavitud de Ilur y su banda!- Todos los presentes comenzaron a lanzar vítores hacia nosotros y su Dios, mientras que otros no podían aguantar sus lagrimas de alegría. Había algo que no iba conmigo con lo que había dicho aquel hombre y era lo de la fiesta. Mi trabajo estaba hecho, por lo que podría marcharme en cualquier momento y seguramente lo hiciera antes de que la fiesta comenzara. Miré a Tolkar y parecía estar en una situación similar a la mía.

El tabernero nos ofreció algo de beber y Tolkar le pidió una jarra de hidromiel la cual se bebió de un trago, a mi no me apetecía tomar nada por lo que decline el ofrecimiento del tabernero. Salí de la taberna mientras la gente ya tenía alguna fiesta empezada en la cual nos lanzaban vítores a Tolkar y a mí. Al salir, vi que algunas personas empezaban a llegar y entraban deprisa en la taberna para enterarse de lo ocurrido. Yo traté de alejarme de aquel ambiente, que a pesar de ser lo que la gente normal consideraría un buen ambiente, no iba conmigo.

Hacía ya años que había dejado los sentimientos de felicidad atrás, ya desde las enseñanzas de mi maestro en las que decía.
" Un ejecutor no tiene amigos, solo objetivos...". Había asimilado tanta aquella frase que solo sentía indiferencia hacia los demás. El hecho de que estuviera con alguien no era más que por el hecho de que necesitara algo de él, él me necesitara a mí o que fuese mi objetivo. Eso hacía que me hubiera distanciado de todos y no sentía cariño por nadie, solo me centraba en lo que me era encomendado y yo lo cumplía. Subí a lo alto de un tejado de paja el cual parecía resistente y me tumbé en el mirando las estrellas del firmamento. Recordé algunas cosas, tanto de cuando era un pequeño rufián de mi ciudad como cuando entrenaba con mi maestro, en ambos casos lo admiraba quería ser como él y él me concedió esa oportunidad porque vio potencial en mí. Me convertí en el mejor de los nuevos ejecutores y siempre cumplí mis misiones con eficiencia, todo para llegar a ser como él. Finalmente un día me comunicó algo que no me esperaba que sucediera, una petición que realmente me sorprendió.

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Re: El pueblo sin valor [Solitario][Rol pasado]

Mensaje por Starrk el Lun Ago 31, 2015 6:09 pm

Seguía en el tejado pensando en cosas ocurridas en el pasado cuando Tolkar subió al tejado y me dijo. –Veo que no te va la gente, a mí tampoco, no estoy acostumbrado. ¿Sabes?, me ha gustado tu forma de luchar y esperaba contar contigo en una cosa que quiero hacer en el futuro, por supuesto te pagaría.-  Hizo una pausa y después prosiguió. -Es algo que no puedo hacer yo solo, por eso te necesito. ¿Cómo podría contactar contigo?- Contactarme era algo complicado puesto que no era costumbre para mi quedarme mucho tiempo en un sitio, me incorporé quedando sentado sobre la paja que formaba el techo de aquella casa y le dije a Tolkar. -Estoy dispuesto a ofrecerte mi ayuda si así lo quieres. En cuanto a cómo localizarme es harto difícil puesto que nunca me hallo en un mismo sitio siempre. Solo envía una carta cuando me necesites a alguna zona en la que hayas oído que por allí a pasado un ejecutor llamado Altair.- Acto seguido volví a recostarme realmente me gustaba aquello de mirar al cielo, aquella noche las estrellas estaban preciosas. Una ligera brisa atravesó la aldea, era agradable así que simplemente me relajé y solté un suspiro. Se acercaba la hora de irnos a dormir, yo al menos me iría a dormir ya que después de aquella aventura estaba cansado. Me despertaría temprano para abandonar la aldea y no tener que soportar la dichosa fiesta a la que no pensaba acudir.

Finalmente Tolkar bajó del tejado, seguí mirando el cielo cuando de pronto vi como una estrella fugaz cruzaba el cielo. Recordaba cuando de pequeño cuando aun tenía 12 años tras mi entrenamiento jugaba con Alice, la hija de mi maestro. Ella y yo siempre caminábamos de noche hasta una explanada desde la que podíamos ver todo el firmamento. Nos pasábamos horas allí a pesar de estuviéramos siendo entrenados para ser ejecutores aun no habíamos perdido nuestra inocencia ni emociones. Siempre que veía una estrella fugaz ella me decía que pidiera un deseo y yo pedía que estuviéramos de aquella manera siempre, pero era un deseo estúpido. Seis años después me encargaron mi primera misión y estaba nervioso o así me recordaba, pero no dejé que aquellos nervios me impidiesen impresionar a mi maestro.

Mi misión fue acabar con un comandante el cual estaba asediando la ciudad en la que me crié. Conseguí llegar al comandante sin matar a nadie ya que nadie me vio. Lo ahogué cuando aún estaba en su cama, y cuando lo hice huy del campamento. Cuando llegué a casa de mi maestro este me dijo que lo había hecho muy bien y que ahora el tendría menos trabajo y yo pagaría mi renta. Las siguientes muertes me fueron afectando pues eran personas con hijos y mujer. Llegué incluso a no comer, pero mi maestro vino a hablar conmigo y me dijo que aquello que me ocurría también le había pasado a él, cosa que no podía creer pues consideraba a mi maestro el mejor ejecutor de todos como para haberle pasado aquello. Me dijo que al principio era inevitable sentir aquello, por eso los ángeles de la noche no podían tener emociones ya que solo los acabarían entorpeciendo y acabarían como una herramienta rota.

Me costó un tiempo conseguirlo, pero finalmente lo había logrado no me importaban mis emociones y no dejaban que me afectaran. Había hecho otros ocho trabajos después de los últimos, pero en ningún momento volví a sentir aquella angustia. Para conseguir aquello había sacrificado las noches como aquella. Dejé de ir con ella a ver las estrellas y solo estaba entrenando con ella o solo, a pesar de ello, ella entendió el por qué lo hacía, aunque tenía fe en que algún día volviera a ser como fui y siempre se comporto conmigo de la misma forma de siempre. Aquellos recuerdos hicieron que una lágrima corriera por mi mejilla, supuse que añoraba el estar con Alice pero aquello no podía ser, yo la había dejado en su casa junto a su madre y me había marchado en busca de más poder solo para lograr el último deseo que mi maestro me había pedido antes de marcharse.

Decidí dejar de pensar en aquello, pues no quería sentir nada, me incorporé en el tejado y me rasqué un poco la cabeza. De pronto un chico llegó con una carta para  mí, no entendía quién me buscaba mi para que, por lo que baje del tejado y fui hacia el chico.
–Yo soy el Altair que buscas.- El chico me dió la carta y mencionó algo que no me esperaba. –El hombre que la trajo esta tarde dijo que era de parte de una niña rubia muy guapa que vestía ropa blanca y negra como la tuya.- El corazón me dio un vuelco, no podía ser, ¿Alice? Abrí la carta rápidamente y la comencé a leer.

“Hola Altair, me ha costado mucho dar contigo, pero al fin he podido encontrarte. He estado siguiéndote desde hace un año cuando murió mi madre. Quiero que nos veamos. Voy a ir a la ciudad de Fergor, te estaré esperando en la posada el Cíclope Decapitado. Tengo muchas ganas de volver a verte. Tengo que enseñarte cuanto he mejorado. Seguro que te sentirás orgulloso de mí. Nos vemos allí, un besito.” Después de leer la carta, no me cupo duda alguna, era Alice. Tendría que darme prisa en ir. La carta era vergonzosa, por lo que no podía dejarla leer a nadie más, así que simplemente la quemé. Los sentimientos asaltaban mi mente, pero debía apartarlos de mí, no podía dejar que mis sentimientos hacia ella me controlaran, era un ejecutor al fin y al cabo. Finalmente a la posada para después meterme en mi habitación. Entré en el interior de la habitación y cogí mis cosas, abajo podía oír como la gente seguía aclamándonos y riendo, por fin eran libres. Salí por la ventana y acto seguido me encaminé aun siendo de noche en dirección hacia donde marcaba la carta, la posada del Cíclope Decapitado en Fergor. No tenía tiempo que perder y quería ver a Alice, si me iba por la mañana me verían por lo que ahora que todos habían comenzado la fiesta era el momento. En silencio cogí uno de los caballos que Tolkar y yo habíamos cogido del grupo de Ilur y me marché al galope por el camino, ya me detendría una vez estuviera lejos del pueblo a descansar.

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