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Ojos que no ven y otros que no quieren ver. [Privado Tomoyo e Isma]

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Ojos que no ven y otros que no quieren ver. [Privado Tomoyo e Isma]

Mensaje por Isma el Dom Ago 23, 2015 3:34 pm

Aquel día era uno de esos increíblemente aburridos. El hermano pequeño se había quedado solo y no había ninguna misión pendiente para los reclutas como él. Se podría decir que tenía el día libre, pero ¿Qué podía hacer? Estaba pensando en ello mientras sacaba brillo a su espada, pero no se le ocurría nada. Guardó su arma, se la colocó en la espalda junto a su escudo y salió del gremio rumbo a Fergor. Quizás le vendría bien un paseo matutino e incluso puede que le viniese alguna idea.

Tuvo suerte de encontrar un carromato que ofreció llevarle a cambio de su protección, de lo contrario, hubiese tardado horas en llegar, aunque acabó decepcionado al no presenciar ningún contratiempo. Esperaba alguna bestia o algún bandido contra el que luchar para pasar el rato. -Por ahora no está mejorando nada.- Dijo, pensando en voz alta mientras se paraba a las puertas de aquella enorme y espléndida ciudad. Suspiró y avanzó a paso ligero, observando las calles abarrotadas de gente, con gran bullicio por el comercio y gran variedad de razas por todas partes. No era la primera vez que iba, pero siempre se sorprendía al ver un She'kha, le parecían muy extraños e interesantes con sus cuatro brazos. Su cuerpo no estaba adaptado para poseer gran fuerza, pero se imaginaba mil cosas que podría hacer con esa cantidad de extremidades, y la mayoría tenían que ver con la lujuria.

Y, rozando ese tema, el chico se paró en cuanto llegó a cierto edificio. -¡Un lupanar!- Exclamó con una gran sonrisa. No tenía remedio, aunque nadie podía culparlo. No era el único y aquellos establecimientos se crearon para que hombres o mujeres como él se desfogasen. No tenía pareja ni nadie al que rendirle cuentas, así que le daba igual lo que los demás pensasen. Entró expectante y le ofreció un saludo a la mujer que le atendió, de forma cordial y con un tono seductor, probablemente para crear el ambiente necesario e incitarle a consumir. -¿Mujeres? ¿Hombres? ¿O ambos?- Preguntó la dependienta con picardía. -Mujeres, mujeres.- Aseguró el castaño, siguiendo a la dama que le posicionó frente a cinco candidatas, de gran belleza todas y diferentes entre ellas, a su elección. -Ella.- Dijo Isma, señalando a la más joven. Tendría su edad aproximadamente, de cuerpo esbelto con tez caucásica, cabello cobrizo, corto y ojos de un tono esmeralda. Vestía con un traje que apenas la tapaba, lo justo para dejar con curiosidad a los que la veían. Miraba hacia al suelo, agarrándose la muñeca izquierda y con algo de pesar en su mirada.

-¿Cassandra? Magnífica elección. Este será su primer servicio así que si quiere pensarlo mejor o no queda satisfecho, puede decirlo con total libertad.- Comentó la mujer. -Estoy seguro.- Insistió él. Aclarado el tema, les llevaron a una habitación, de colores cálidos, bastante bonita. Tenía varios armarios de decoración, pinturas de musas desnudas y una cama de matrimonio con sábanas de seda. Ella estaba nerviosa, incluso aterrada. Se desnudó, pero mantuvo un brazo tapando sus senos y el otro hacia abajo, cubriendo su entrepierna. Isma pudo corroborar lo que creía, tenía cicatrices en la muñeca izquierda, como si le hubiesen atado y forcejeado en su contra. -Sé que estás nerviosa y la verdad es que pretendía pasar un buen rato, pero no te preocupes, puedes vestirte.- Comentó Harken, sentándose en la cama y quitándose la armadura por simple comodidad. -¿No le gusta, señor?- Preguntó ella con una voz tenue. -No es eso, eres hermosa, pero no estás aquí por propia voluntad. ¿Me equivoco?- No hubo respuesta por parte de la chica.

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Re: Ojos que no ven y otros que no quieren ver. [Privado Tomoyo e Isma]

Mensaje por Tomoyo Mitsuko el Mar Sep 01, 2015 2:19 am

     Llevaba algunos días desde que había llegado a ese lugar tan extraño en el norte, una pequeña ciudad que tenía muy buena pinta aunque estaba bastante aburrida. Decidí quedarme ahí unos días y cuando vi un cartel en un burdel de que contrataban camareras acepté inmediatamente. Necesitaba algo de dinero, mis viajes siempre eran largos porque no me permitía una caballo o una montura así que tenía que ir andando de sitio a sitio y hacer bastantes descansos. Además de eso no podía comer mucho, el dinero era poco y no me permitía tener todo ese lujo de sabores y gustos que algunos si se lo permitían.

     Nada más vi el cartel del burdel entré y empecé a conversar con la mujer que ahí parecía ser la jefa, esta me miró de arriba abajo y me pidió que me quitara todo. Rechisté varias veces pero acepté hacerlo en un cuarto privado donde solo estuviéramos nosotras. Me volvió a mirar de arriba abajo, satisfecha y con una gran sonrisa en la cara dijo que me contrataba por 100 áureos la hora. Lo que aún no sabía era que era una total mentira, no era un trabajo de camarera, si no más bien de hacer servicios a los hombres, eso me desagradó enormemente, pero necesitaba el dinero, aunque no me gustase rebajarme tanto había aceptado el contrato y lo había firmado, así que al menos en toda la semana tenía que ejercer esos servicios.

      No hubo mucho trabajo el primer día, pero sorprendéntemente el segundo día vino un hombre extraño de pelo castaño y con perilla que parecía querer los servicios de las mujeres. Era la primera vez que nos ponían en fila, el hombre miró a todas y eligió a una chica, esta se suponía llamarse Cassandra, pocos días antes la había visto de reojo atada de manos y mientras la golpeaban con un látigo. Le obligaban a callarse mientras le hacían ese tipo de cosas, decía la mujer que le pegaba que había roto demasiados platos y que lo pagaría con duras horas de trabajo limpiando el suelo de los pisos. No soportaba ver a esas chicas sufrir pero estaba ahí por el dinero y me largaría en cuanto pudiera.

     Por suerte, el hombre no me había elegido a mí, pensé por un momento, pero la curiosidad me pudo y nada más terminar los servicios de cafetería me alejé de la barra y me acerqué a la puerta de la habitación donde estos dos se encontraban, quizás hubiese algo interesante que pudiese conocer, o quizás no, tenía que probar. Lentamente subí las escaleras a las habitaciones y me acerqué a la habitación "Piernas de flamenco", en la que se encontraban, acerqué mi oído a la puerta y comencé a escuchar lo que conversaban. El joven dijo que la chica ya se podía vestir y que sabía que ella no estaba haciendo eso por propia voluntad. Me quedé escuchando unos segundos más, pero me resbalé contra el suelo que al parecer había sido fregado hace poco y abrí la puerta sin querer con la cabeza, cayendo frente a ambos y poniéndome en total ridículo.

     -Lo siento mucho, yo no quería escuchar nada, perdón. Ahora mismo me voy de aquí, lo siento de veras.-Dije rápidamente y vocalizando malamente, el corazón me latía muy rápido, no quería haber hecho eso, que estúpido por mi parte. Me levanté rápidamente, miré a los ojos de la chica y el joven pelicastaño y me dispuse a cerrar la puerta y salir. Había hecho una estupidez que quizás me pusiese en peligro o simplemente me dejara sin el trabajo, quién sabe, en cualquier caso no era un situación favorable para mí.
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Re: Ojos que no ven y otros que no quieren ver. [Privado Tomoyo e Isma]

Mensaje por Isma el Dom Sep 06, 2015 9:20 pm

Tal y como pensaba. Era víctima de algún tipo de maltrato y obligada a realizar el trabajo de una meretriz sin su consentimiento. Probablemente las heridas de las muñecas fuesen porque la habían raptado y traído a la fuerza o simplemente porque la ataron y mantuvieron cautiva. De todos modos, era algo que Isma no podía perdonar. No veía problemas en que mujeres y hombres vendieran su cuerpo siempre y cuando fuese decisión suya. Pero coaccionar a alguien a hacer algo así, era inaudito. -¿Cuantas más hay como tú?- Preguntó. Quería saber si no era la única y empezar a pensar la forma en que las sacaría de allí sin tener que enfrentarse a todos los guardias que había por allí y probablemente al ejército de la ciudad. -No lo sé... llegué hace un par de días y no me he relacionado con nadie más que con mis captores y la dueña del local.- Respondió ella con cierto tono melancólico.

De repente, la puerta se abrió de golpe y alguien cayó al suelo. Sin fijarse, Isma se acercó al sujeto y se mantuvo alerta. No les permitían llevar armas a las habitaciones por seguridad de sus empleadas, pero no tendría problemas en dar unos cuantos golpes de ser necesario. Sin embargo, no era más que otra chica, de aspecto más joven, que parecía haber entrado por error. El miembro de Fire Blood agarró a la muchacha y la hizo pasar, cerrando la puerta acto seguido. -Lo siento, pero no puedo dejarte salir sin asegurarme de que no serás un problema.- Si les había escuchado y avisaba a alguien, podría empeorar las cosas. -Y estoy seguro de que, si lo fueses, no me dirías la verdad, por lo que preferiría que no te separes de mí. De lo contrario, no atenderé a razones.- Añadió, acercándose a ella en un tono amenazante. A decir verdad, sería incapaz de golpearla sin un motivo importante, e incluso le costaba comportarse de ese modo, pero quería ayudar a aquella mujer y a todas las que estuviesen allí bajo su misma condición y no podía correr riesgos.

-Si aquí se dedican a la venta y compra de esclavos, no quedarán impunes.- Abrió la puerta para comprobar si había alguien y tras ver que no, la cerró inmediatamente. -Necesito información del edificio. Cantidad de guardias, sus turnos, salas de fácil acceso. Cualquier cosa que pueda sernos de utilidad.- Isma ya daba por hecho que aquella chica no actuaría en su contra, o al menos, eso esperaba.

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Re: Ojos que no ven y otros que no quieren ver. [Privado Tomoyo e Isma]

Mensaje por Tomoyo Mitsuko el Dom Sep 06, 2015 10:44 pm

     Nada más caer el joven pelimoreno me cogió del brazo y me hizo entrar rápidamente, cerrando la puerta sin hacer ruido alguno. Me sorprendió la forma en la que me agarró, pero ya me daba por muerta, no tenía que haberme entrometido en los negocios de la jefa de ese burdel. Me levanté rápidamente y escuché lo que el joven estaba diciendo, algo de que no podía confiar en mí y que no me permitiría irme, eso no era del todo malo, excepto por el hecho de que su tono sonaba amenazante y daba cierto miedo. En la cama se encontraba la joven que había escogido minutos antes, sentada y con cara sorprendida, sus manos estaban llenas de moratones, eso me hizo sentirme culpable por no haberla podido ayudar.

     -Lo siento muchísimo de verdad, no quería entrometerme en esto. Llevo dos días aquí y a decir verdad pensaba irme cuando pudiese, pero la jefa de este lugar no sabe razonar y me ha obligado a trabajar al menos una semana. Tengo pensado salir de aquí y mostrar lo que se lleva a cabo con las chicas de aquí, que es cuanto menos horrible, así que si puedo ayudarte en lo que sea lo haré. No soy la mejor luchando y mis únicas armas están en el almacén, pero si las consigo estaré de tu lado.-Dije con una sonrisa mientras hablaba hacia el joven pelimoreno, me sentía amenazada y por eso solté todo ese discurso, intenté hacerlo lo mejor posible para que no sonase a una mentira puesto que era totalmente cierto.

     -Ah, mi nombre es Tomoyo, y en cuanto al edificio, hay 4 guardias patrullando por nivel y son 4 niveles en total. En la puerta principal y trasera hay 2 guardias que cambian de turnos a medianoche y a mediodía, dejando el puesto libre durante aproximadamente 10 minutos. Eso es todo lo que se, ah y también se llegar a la puerta principal, pero el problema son los guardias. Los guardias de los niveles suelen pararse a cenar a las 10 de la noche y es entonces y durante media hora que todos los niveles están protegidos por un solo guardia, que comerá más tarde. Si queremos salir de aquí tendremos que atravesar los 2 niveles que nos separan a partir de las 10, eliminar a los guardias y esperar en alguna habitación de la planta baja hasta que los guardias de las puertas cambien de turnos. A pesar de todo esto supongo que no solo querrás salvarle a ella, entonces todo se volvería más complicado.-Dije seriamente y mientras recordaba todos los turnos y rutinas de los guardias las cuales había podido comprender durante mis dos días de estancia, a decir verdad no estaba del todo segura si seguirían de esa manera todos los días, es lo que pude ver en el primer día que me quedé en ese burdel.

     Sin haberme dado ni cuenta ya estaba confiando en el joven pelimoreno, quizás su voz o simplemente su estilo hayan conseguido que deposite mi confianza en el, aún no lo comprendía del todo, pero si tenía que salir de ahí el sería una buena forma de hacerlo. Miré a la joven sentada en la cama y le sonreí, ella no habló conmigo en todo lo que llevábamos de tiempo ahí, pero tampoco tenía que hacerlo para darme cuenta de que no estaba feliz ahí, ninguna chica lo estaba.
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Re: Ojos que no ven y otros que no quieren ver. [Privado Tomoyo e Isma]

Mensaje por Isma el Sáb Sep 12, 2015 5:04 pm

La chica albina proporcionó gran cantidad de información. No se lo esperaba y por la facilidad de sus palabras y su tono de voz, no parecían patrañas. No era algo que pudiera improvisar en cuestión de segundos y ni si quiera sonaba descabellado. Isma cambió su expresión seria por una sonrisa -No esperaba que fuese fácil. Y sí, no dejaré a nadie atrás.- Nunca se había aventurado a rescatar doncellas de forma sigilosa, eliminando a sus enemigos uno por uno. Él era más de blandir su espada y plantarle cara a sus oponentes aún si venían todos al a vez. No obstante, no sabía en que condición estaban las demás mujeres y no quería que corriesen peligro ni sufrieran cualquier tipo de abuso por su culpa. Tenía que llegar al fondo del asunto sin que le descubriesen.

-Y aún así, no me conformaré con sacarlas de aquí. Esa gente tiene que pagar, y si no hacemos algo, puede que hoy lamenten su pérdida, pero mañana las sustituirán. Personas como ellos carecen de escrúpulos.- Volvió a la seriedad que requería el asunto y se acercó a Tomoyo. -Por cierto, mi nombre es Isma. Isma Harken.- Añadió, antes de interrogarla una última vez. -¿La mujer que me atendió es la única jefa?- Antes de que respondiese, continuó hablando. -Estos locales solo suelen tener una persona al mando, al menos dentro del edificio.- Los guardias eran simples peones. Algunos habrían contribuido, pero no podía castigarles a todos. Con desmantelar el negocio sería más que suficiente.

La armadura sería un estorbo, así que debía dejarla allí. Era ligera y de calidad dudosa, por lo que no la echaría de menos. Agradecía no haber traído la que solía usar. -Necesito saber como llegar a las otras mujeres que ejercen el oficio en contra de su voluntad. ¿Cómo puedo saber donde están y como llegar hasta ellas?- Siendo un burdel, muchas de ellas estarían en cama dando sus servicios. No podía entrar en todas las habitaciones sin más.

Esperando que alguna de ellas pudiera brindarle la información que precisaba, salió al pasillo y esperó a que ambos guardias de aquel nivel apareciesen. Se extrañaron de verlo allí así que fueron rápidamente a ver que le ocurría. Isma los engañó, alegando que tenía un grave problema y que debían ver lo ocurrido. Les hizo pasar a la habitación y aún se sintieron más confusos al ver a las chicas. No parecía haber nada anormal. El guerrero de Fire Blood se acercó por detrás, agarró sus cabezas desprotegidas y las chocó entre sí para que cayeran al suelo inconscientes. -Ya no tenemos que preocuparnos por los vigilantes de este nivel.- No todo sería tan sencillo, pero ahora resultaría más fácil abrirse paso.

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Re: Ojos que no ven y otros que no quieren ver. [Privado Tomoyo e Isma]

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