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Tres aves alzando el vuelo. (Pasado) [Aoshi, Shiori y Hayabusa]

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Tres aves alzando el vuelo. (Pasado) [Aoshi, Shiori y Hayabusa]

Mensaje por Hayabusa el Jue Ago 27, 2015 2:25 pm

Era curioso como su camino de samurái había acabado como la vida de un ronin errante acompañado por alguien como él que buscaba crear su propio bushido. Hace unos años, jamás se habría imagino algo así, pero en aquel momento era incapaz de pensar que podría haber sucedido de otra forma. A pesar de todo, estaba conforme con el camino que había escogido. Y, ayudando a los demás, se sentía completo. Y por tanto, apoyaría a Shiori Raiko en su camino por formar un nuevo código ético para los samurái. Y para ello, tenían que salir de Nyūdōn y llegar a la gran isla de Dyscordia. Allí nadie les juzgaría por lo que hicieron y podrían conseguir nuevos miembros para su propósito.

-Debemos llegar a Sandaunmachi cuanto antes. Allí podremos conseguir transporte para llegar a Hrotmur.- Sugirió Hayabusa, observando un pequeño mapa dibujado a mano. -Aunque tendremos que ir con cuidado. Hay demasiados rumores sobre criminales en dicha provincia. Seguramente hallemos problemas aunque no los busquemos.- Añadió, sin saber muy bien que clase de gente residía en aquel lugar. Hasta su exilio, rara vez había dejado Yokaenomachi, a excepción de alguna pequeña batalla o alguna misión de su daymio. Así que se basaba en lo que había escuchado a lo largo de los años.

No podían permitirse un carromato para llegar, así que tuvieron que caminar durante días. Atravesando bosques y alguna que otra montaña. Acampando en las zonas más inhóspitas y alimentándose de lo que podían cazar. Usualmente peces de río. -¿Crees que podremos encontrar algún trabajo o alguna forma de ganar dinero para costearnos el viaje?- Preguntó observando la ciudad a la lejanía. Pocas personas realizaban actos altruistas y no esperaba dicho trato de posibles delincuentes.

Los rumores no parecían ir muy mal encaminados. Cerrando el paso, había cinco personas. Todas ellas vestidas con trajes andrajosos, de cabello y barbas desaliñadas y blandiendo armas con una cínica sonrisa. Uno de ellos poseía un tamaño muy superior a la media, llegando fácilmente a los dos metros y veinte centímetros. Su tez era oscura y su complexión obesta y de grandes músculos. A diferencia de sus compañeros, que poseían katanas, él portaba una maza alargada y llena de pinchos.

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Re: Tres aves alzando el vuelo. (Pasado) [Aoshi, Shiori y Hayabusa]

Mensaje por Aoshi Saito el Vie Ago 28, 2015 12:33 pm

Tantos pasos como estrellas engalanaban el firmamento, eso era lo que requería llegar hasta su destino. Pero Aoshi no se rendía nunca, no había enemigo que lo derrotara. Ni si quiera el tiempo o el agotamiento. Por eso anduvo sin detenerse hasta que la noche se apoderó de los cielos y lo obligó a descansar. Una posada vieja, solitaria y barata lo refugió hasta el amanecer y los dueños lo alimentaron antes de partir. No sin antes, claro, despojarlo amablemente de algunas monedas. Su destino era la infame ciudad de Sandaunmachi. Lo que había hecho era imperdonable para sus compatriotas y debería marcharse o mancharía su espada con más sangre cuando lo persiguieran. no quería dejar su amado hogar, pero había dejado de serlo en cuanto usó su arma para despedirse de su padre.

Desde aquel lugar contrataría algún capitán de barco que lo quisiera sacar de Nyudon sin importar el destino. No conocía mundo más allá de su isla y no sabía qué lugar era mejor, solo que esta ya no lo sería. Quizás era como contaban los ancianos y fuera de aquí los hombres se comían a los niños y eran bárbaros coléricos que destruían a su paso. Incluso se contaba que había gente en el Sur de Dyscordia que se alimentaba de arena. O lo de los extraños elfos que tenían raíces para subsistir de la tierra. Sonaba un poco inverosímil pero, después de todo, él no era un ilustrado y no podía asegurar ni desmentir ninguna de esas teorías. Podrían ser tan válidas como falsas y él no notaría la diferencia hasta experimentarlo por sí mismo.

Tras varios días de camino consiguió llegar al lugar que había tratado de alcanzar, pero hubo de superar una última prueba para poder avanzar. Había un grupo de hombres en el camino. Dos guerreros que parecían más ronin que samurais estaban juntos frente a otro grupo de luchadores que se asemejaban a bandidos. Sin pensárselo dos veces y sin prestar demasiada atención, Aoshi avanzó para seguir hasta Sandaunmachi, pero los hombres con aspecto de bandido lo detuvieron. Uno de ellos le apuntó con una katana mientas lucía una sonrisa de medio lado desprovista casi por completo de dientes. SU olor no era para nada agradable y su ropa era casi tan pobre como su despoblada cabeza. Debía ser una persona bastante mayor, pues su gesto también mostraba unas arrugas prominentes y algunas manchas en la piel causadas por una enfermedad pasajera o que todavía lo aquejaba.

-Por favor, suplico que me permitan seguir mi camino sin incidentes. Ya he manchado mis manos con sangre que jamás podré limpiar y no quiero volver a mancharlas tan pronto- Pidió Aoshi.

-¿Pero qué tenemos aquí? Un héroe de los caminos que quiere asustar a los malvados asaltadores. Suelta ahora mismo la bolsa y entréganos también esa espada tan bonita- Le advirtió acercando más la hoja de su arma.

El samurai no tuvo más remedio, iban a entender por qué lo llamaban destello escarlata. Habría perdonado sus insultos e incluso algún ataque, pero nadie robaría su espada, su alma. Desenvainó a gran velocidad haciendo que su escarlata sable sesgara el aire y arrebatara la mano del agresor tan rápido que el herido solo pudo ver un brillo carmesí. Y tan raudo como hizo eso, limpió la katana y volvió a enfundarla. Después hizo un gesto doblando su cintura y bajando la parte superior de su cuerpo a modo de disculpa. Podría haber matado a aquel hombre, pero demasiadas vidas pesaban ahora sobre sus hombros y el luto por su padre todavía le afectaba. se dirigió hacia el mayor de los bandidos una vez se hubo levantado.

-Lamento haber llegado a esto, pero me he visto obligado. Mi arma es mi alma y no puedo desprenderme de ella. Ruego de nuevo que me permitan el paso pues soy incapaz de asegurar que me controle la próxima vez- Advirtió.
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Re: Tres aves alzando el vuelo. (Pasado) [Aoshi, Shiori y Hayabusa]

Mensaje por Shiori Raiko el Vie Nov 06, 2015 12:13 am

Shiori mantenía un comportamiento distante y frío con su nuevo compañero, pero se sentía bien acompañado y presentía de que su objetivo estaba más cerca al lado de Hayabusa. Era una persona altruista y con una moralidad excelente para un ronin con un pasado tan nefasto. A veces él intentaba ponerse en el pellejo de su recién camarada y visualizar en la escena en la que se vio obligado a matar a su Daimyo, pero jamás podría hacerlo. Su padre no era una persona tan mala, por ser bueno tuvo que morir a merced de unos mercenarios que lo arrasaron todo. Intentó desvanecer sus pensamientos e intercambiar historias y opiniones sobre el mundo actual para que el viaje fuese más ameno y pasajero.

Llevaban unos días andando, con especiales dificultades ante todo lo que habían recorrido antaño. No se resistieron ante ellos las duras pruebas de montañas llenas de lobos, bosques plagados de artrópodos y demás peligros que superaron con audacia. Se dirigían hacia algún lugar en el que embarcar para ir hacia el gran continente de Dyscordia e impartir de cero el nuevo bushido del cual Shiori confiaba su vida. Los pies del ronin se resistían a los kilómetros que llevaban aquel día y su cuerpo le pedía descansar, y justo cuando creía que tendría un momento para poder hacerlo con tranquilidad se cruzaron con aquellas personas de aspecto extravagante.

-Déjalos, Hayabusa. Sé que podríamos luchar ahora pero deberíamos evitarlos a toda costa...

Un pelirrojo interrumpió a Shiori, el cual refunfuñó dirigiendo una vista cansada hacia el kimono rojizo que hacía conjunto con su cabellera. Se dirigió hacia el más grande, con sobrepeso, peinado extraño incluso para la época y un conjunto de aptitudes físicas que provocaban prejuzgar fácilmente hacia su persona de forma negativa. Puso bien el oído y acarició su Bokken lentamente, ya que la batalla se avecinaba a la vuelta de la esquina. Levantó la mano tras observar el espectáculo del nuevo integrante y dio dos pasos rápidos hacia delante, jugando con la empuñadura de su espada y apuntando hacia uno de los espadachines que desenvainaba rápidamente.

-Full counter! -Gritó.

Notó poco a poco como las hojas silbaban con el aire, pasaban a un chirrido ensordecedor y después, el sonido de la carne sesgándose con facilidad. Había rasgado medio brazo derecho del joven oponente con absoluta facilidad. Seguramente eran unos bandidos comunes por la zona que no tenían experiencia y su mayor estrategia era la de infundir temor grupal hacia la gente que asaltaban. Pero se habían topado con la gente equivocada, en el lugar equivocado.

-Ya te preguntaré luego quién eres, ¿o debería llamarte Destello Escarlata? -Preguntó con repudio mientras se colocaba espalda con espalda con Hayabusa y Aoshi y comenzaban a rodearles.

-Shiori Raiko también llamado el pecado de la ira, maestro del full counter y creador del nuevo Bushido vuelve a luchar una vez más. Hayabusa, dalo todo. Por nuestro honor. -Ordenó con un tono cálido a su compañero.
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Re: Tres aves alzando el vuelo. (Pasado) [Aoshi, Shiori y Hayabusa]

Mensaje por Hayabusa el Sáb Ene 16, 2016 8:48 pm

Cuando se toparon con el obstáculo, Shiori sugirió evitar una confrontación, pero sus palabras se vieron truncadas por la aparición de otro sujeto que se planteaba el mismo problema que aquel dúo. Sin embargo, llegó primero y sufrió las consecuencias. O más bien, la sufrieron los bandidos, pues uno de ellos perdió la mano con un rápido movimiento por parte del espadachín pelirrojo. El hijo del Daymio no tardó en unirse al combate y detener a uno de los agresores. Hayabusa no iba a ser menos. Si querían atemorizar a inocentes en pos de llenarse los bolsillos, encontrarían un pago muy distinto al que anhelaban. -Mis manos no titubearán frente a tanto maleante. No hallaréis la muerte bajo mis manos, pero no saldréis ilesos.- Comentó Hayabusa, posando su espalda junto a la de sus compañeros de batalla.

Uno de ellos ya estaba incapacitado, a menos que pudiese usar su arma con la otra mano. Pero aún quedaban cuatro. Uno de ellos heridos por Shiori, pero aún en pie. Uno frente a cada opositor y el grandullón por detrás, esperando expectante. -¡Ya no me interesa vuestro pago! ¡Os descuartizaremos y nos serviremos nosotros mismos!- Exclamó el supuesto líder, sin tan si quiera moverse del sitio. -Nunca infravaloro a mi enemigo, pero siento decirte que el día de mi muerte aún queda muy lejos.- Añadió el ronin, dirigiendo su primer ataque a su primer oponente, que lo bloqueó con una katana dentada.

-Permite que que te haga cambiar de opinión. ¡Gyahahahahaha!- Comentó el contendiente de Hayabusa, dejando ver una lengua increíblemente larga mientras reía de una forma muy peculiar. Este no tardó en lanzar varios ataques que no fueron difíciles de detener, pero hubo algo que el ronin no esperaba. Aquel hombre de aspecto escuálido, sacó un puñal con la mano izquierda y lo clavó en el hombro izquierdo del moreno. << Mierda... No me esperaba que tuviera un arma oculta. >> Pensó este, rompiendo la formación y agarrándose la herida.

-¿Sigues creyendo que tu final no está tan cerca? ¡Gyahahahaha!- Insistió el bandido. -He cometido un gran error. Pero no volverá a suceder.- Respondió el receptor. No tardó en romperse la parte superior para hacerse una venda improvisada y continuar el combate, que no tardaría en renaudarse. En el siguiente intento, Hayabusa detuvo la espada del contrario con la suya, utilizando la guarda para inutilizarle y su geta para detener el cuchillo, con una patada que consiguió que lo soltara. Tras esto lanzó un segundo ataque con su pierna izquierda, pero este directo a la cabeza. El asaltante se apartó, incapaz de evadir el siguiente ataque. Un impacto directo en las costillas con el filo invertido. -Tienes la oportunidad de rendirte.- Ultimó el ronin, apuntándole con su arma.
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Re: Tres aves alzando el vuelo. (Pasado) [Aoshi, Shiori y Hayabusa]

Mensaje por Aoshi Saito el Dom Ene 17, 2016 6:53 pm

Dos hombres más se unieron a la contienda y decidieron bañar sus espadas con el cálido pero amargo sabor de la sangre derramada. ¿Por qué la vida siempre estaba condenada a terminar de forma tan violenta y destructiva? Pocas eran las veces que Aoshi había visto a alguien desprenderse del mundo de forma tranquila y dulce como dormir y no despertar jamás. La mayor parte de las muertes que había visto se grabaron en su mente y tatuaron a fuego el sufrimiento en su interior. Él portaba un arma y sabía que, si la llevaba, tarde o temprano debía matar con ella y morir por otra. Sin embargo, no portarla no le protegería de la muerte, pues muchas eran las vidas que se marchitaban en manos de aquellos que sí están dispuestos a cargar con una maldición tan terrible como una espada.

Uno de aquellos nuevos combatientes parecía conocer a Aoshi, pues nombró el apodo que le pusieron en su aldea natal. Él no era tan famoso ni grande como para ser conocido fuera de allí, por lo que era realmente extraño que aquel desconocido conociera ese sobrenombre y que, además, supiera cuál era su apariencia. Jamás lo había visto y el “Destello Escarlata” no había escuchado nunca de alguien como él. Ni si quiera cuando dijo algo ególatra y sin sentido lo conoció. Se presentó como Shiori Raiko y nombró varios títulos más que carecían de lógica. ¿El pecado de la ira? ¿A qué demonios se refería con eso? ¿Sería, acaso, algún tipo de beato o pecador? Y maestro del full counter… ¿Qué significaba eso?

-No sé por qué me conoces, pues jamás te he visto y dudo que seas de mi aldea. Pero ya sabes quién soy. Por desgracia no puedo decir lo mismo pues nunca habían llegado a mis oídos unos títulos ni un nombre como el tuyo y, muy a mi pesar, suenan a polvo que se lleva el viento más que a algo real- Respondió el samurái de cabellos naranjas.

Acto seguido se vio rodeado por aquellos repugnantes asaltadores. A sus espaldas estaban el hombre de tantos títulos y el otro desconocido al que el primero se había referido como Hayabusa. No podía confiar en ellos, no había luchado a su lado ni sabía de lo que eran capaces. Pero no había de otra ya que todos estaban rodeados y en peligro. Quería evitarlo a toda costa, no quería llegar a esto, pero no podía alejarse del combate si había nacido para luchar. Hizo una oración en silencio y esperó al primer movimiento. Debía calcular las distancias, as posibilidades, la fuerza… muchos aspectos que tomar en cuenta y demasiado poco tiempo para hacerlo. Un rival se lanzó a por él sesgando el aire con furia, pero Aoshi se hizo a un lado y avanzó una pierna antes de lanzar un tajo al vientre de aquel desafortunado enemigo. El siguiente corrió una suerte similar cuando la katana del samurái le rasgó el cuello.

-Que en la muerte halléis la paz que no encontrasteis en vida y que vuestros dioses velen por vuestras almas- Oró en nombre de los caídos.

Limpió la hoja de su arma y la envainó de nuevo a pesar de que seguía habiendo enemigos que amenazaban con arrebatarle la vida. Pero no quería seguir matando, no quería seguir dejando un rastro de muerte y desolación a su paso. ¿Por qué el diálogo nunca podía superar a la espada? Por una vez, por una sola vez quería que su lengua tuviera más poder que su katana.

-Por favor, no sois rivales para nosotros y solo hay un destino sobre vuestras cabezas. Si no queréis acabar como vuestros compañeros dejadnos pasar- Dijo esperando que sus rivales aceptaran.
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Re: Tres aves alzando el vuelo. (Pasado) [Aoshi, Shiori y Hayabusa]

Mensaje por Shiori Raiko el Lun Feb 08, 2016 9:22 pm

El fragor de la batalla se apoderó de ellos entornándolos en una sádica y violenta carnicería en la que las víctimas eran los enemigos y ellos mismos no parecían sufrir nada malo, como mucho, cansancio. No había apuntado a matar ni lo haría, porque sería quebrar su bushido, pero no dudaría en dejarlos sin manos ni pies para que no pudiesen defenderse. Tenía piedad de las almas descarriadas que habían decidido asaltarlos, y sentía pena por el hombre de caballos naranjas que presumía de no conocerlo. ¿Y eso qué más daba? Sus títulos eran algo que marcaba su historia, su pasado, y como no tenía un ápice de remordimiento por lo que había vivido debía gritar al viento y a los que lo acompañasen la razón por la que luchaba. Nombrarse a sí mismo el pecado de la ira era un castigo, algo que debía afrontar para poder algún día recuperar del todo el honor que tanto anhelaba. Parecían rendirse, y más tras las palabras de Hayabusa y Aoshi; la moral decrecía a un ritmo impresionante y las manos de los bandidos comenzaban a temblar.

-¡No estoy acabado aun!- Gritó uno de ellos mientras daba una voltereta que daba el afán de ser un especialista de circo.

Pero no tardó en caer al suelo, ya que con un ágil movimiento de muñeca logró romperle el brazo izquierdo usando el bokken como arma. Se retorció en el suelo y comenzó a llorar, entre un cúmulo de ira e impotencia. Shiori apoyó su rodilla contra el suelo -tenía total confianza de que su gran amigo Hayabusa le cubriría la espalda en aquel acto- y palpó el pecho del que parecía el más inexperto de todos sus enemigos. Le dedicó una mirada melancólica y observó sus ojos, que se llenaban de lágrimas. Culpabilidad y odio hacia sí mismo. ¿O qué más podía deducir de una mirada de alguien que había perdido la fe en vivir? Era joven, quizás de dieciséis o diecisiete años. Podía salvarse aun de una vida descarriada de alguien que luchaba por sobrevivir en una isla que despreciaban a quien se salía del camino con destierros o muerte.

-Habrás escuchado mi nombre. Estás en una edad difícil, y la vida puede ser muy dura a la hora de tomar decisiones. Tus ojos, tu rostro angelical y libre de cicatrices... ¿Por qué te dedicas a esto?- Le preguntó encogiéndose de hombros mientras mantenía un tono cálido. -Si te han echado de tu aldea puedes unirte a nosotros y difundir el bushido. Pero no el que nos han obligado a aprender. Un bushido que nos acepta a todos tal y como somos y no nos obliga a morir por honor. El honor lo dictamina una persona, y no sus actos o la repercusión de estos. Sé un discípulo de mi bushido.- Acabó explicándole, mientras dedicaba una vaga sonrisa y le ofrecía la mano para levantarse.

-¿De verdad me ayudarás...?- Le preguntó con la voz quebrada, dudoso de la repentina actitud cordial del ronin. -C-claro... Sí. No quiero ir más con la gente que me obliga a hacer esto. Soy Rokuto, y gracias... Shiori-sama, Hayabusa-sama...

Shiori apretó el brazo del joven y le colocó bien el hueso. Gimió de dolor y se levantó apoyándose en el maestro, uniéndose a los tres ronin en combate para pasar a ser cuatro. El diestro espadachín dedicó una mirada a Hayabusa mientras llevaba su mano izquierda a la parte trasera de la cabeza, pidiéndole con aquel gesto comprensión y que aceptase a Rokuto en el grupo. El castaño era una persona altruista y extremadamente benevolente, así que seguramente vería bien aquel acto. "Gracias, Hayabusa." acabó murmurando mientras volvía a su posición de combate.


Aprovechó para afirmar bien el mango de su katana rota y se lanzó hacia delante a la son del último que parecía estar sin heridas. No se había fijado bien en todos pero parecía el más grande, y, por supuesto, el más duro a la hora de luchar. Tenía que defender a los demás y demostraría que era capaz derribando al hombre que superaba a las montañas. Realizó una finta ágil para esquivar la estocada que iba dirigida a su pecho y después se dio cuenta de que era una mera distracción para propinarle un golpe con la maza que lo lanzó varios metros atrás. Se recompuso nada más dar varias vueltas por la tierra y volvió a coger carrerilla mientras se levantaba, cogiendo impulso y apoyándose en el abdomen de su enemigo para después poner la mano en su hombro y agarrarse. Una vez dio una vuelta por encima de su cuerpo, cayó por detrás y le golpeó duramente con el bokken en el talón, provocando una caída que quebró parte del suelo debido al peso del individuo. Jadeó e hincó rodilla, tal vez las costillas se habían resentido demasiado por el golpe que le había propinado su enemigo. Agarró todo el aire que pudo y antes de dar oportunidad a su contrincante le asestó el último golpe a la cara, que lo dejó automáticamente inconsciente. Intentó levantarse pero el equilibrio le falló, cayendo a los brazos del joven Rokuto, que corrió hacia él para agarrarlo. Las costillas me duelen demasiado, no puedo mantenerme en pie.

-Gracias, Rokuto-kun. Hayabusa, Aoshi... Acabad vosotros.- Dijo con voz débil e intentando disimular los gemidos de dolor. -O si os sirve a los otros... Marchaos... Y no volváis a hacer esto...

Que retrocedieran o no, dependía del turno de sus aliados. Ellos decidirían qué hacer con los que faltaban. Y Shiori esperaba que sus palabras no los llevasen a matar. Sabía que Hayabusa no lo haría, ¿pero y si se volvía contra ellos el hombre que lucía un cabello como el mismísimo fuego? Aquello era metafóricamente atronador. Pero no sabía si aquello era mayor problema que la sangre que recorría todo su costado, ya que empezaba a marearle.
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Re: Tres aves alzando el vuelo. (Pasado) [Aoshi, Shiori y Hayabusa]

Mensaje por Hayabusa el Jue Mar 24, 2016 12:48 am

Que iluso era Hayabusa al pensar que un hombre que luchaba con artes tan poco honorables, se rendiría tan fácilmente. -¡Si ni si quiera me has herido! ¡¿Qué esperas hacerme con un arma sin filo eh?!- Gritaba aquel hombre con aquella voz penetrante. Se levantó y dio un par de pasos hacia atrás para apartarse del rango del ronin. -No llegarás muy lejos con una espada como esa.- Añadió, volviendo al ataque una vez más. Su velocidad se incrementó así como las repeticiones de ataques que lanzó. -Tendré en cuenta el consejo, pero no desistiré mientras me quede aliento.- Respondió Hayabusa, bloqueando la ofensiva de su oponente. -Entonces tendré que privarte de él.- Insistió su enemigo, aumentando la ráfaga de espadazos. Aunque, aquellos movimientos se volvían cada vez más predecible y débiles. Era el bandido el que comenzaba a sentirse exhausto y pronto no podría seguir el ritmo.

-Desiste en esta pérdida de tiempo sin sentido. Estás actuando de forma precipitada e inútil.- Las palabras del forastero tan solo causaron más cólera en el pequeño criminal. Pero un golpe seco en su rostro lo dejó por los suelos. -No soy yo quien debe decirte el camino a seguir. Pero... ¿es esta la vida que siempre deseaste? ¿Eres feliz aprovechándote de los más débiles? ¿Vale la pena convertirse en un ser miserable? Piénsalo. Hay muchas formas de sobrevivir sin necesidad de lucrarse a costa de los demás.- A veces pensaba que era inservible el diálogo, y que cuando marchase, aquella persona volvería a hacer lo mismo. Pero él ya había hecho su trabajo.

E incluso tuvo un momento de satisfacción al ver que uno de ellos buscaba redimirse. Shiori buscó su aprobación con la mirada, y tan solo bastó una sonrisa para responder. -No tienes nada que agradecer. Siempre será bienvenido alguien que busque enmendar sus errores.- Comentó Hayabusa observando al único enemigo que quedaba en pie. Mas sería el hijo del daymio el que lo derrotaría tras un arduo combate.

-Y bien... ¿Has decidido tu destino?- Le preguntó el ronin al bandido que había derrotado. Este, sin mediar palabra, volvió a empuñar su espada, pero no atacó. Esbozó una falsa sonrisa, y se arrebató la vida a sí mismo. -Siento que haya terminado así.- Ultimó el moreno, cerrando los ojos del fallecido y apiadándose por su alma.

Se acercó a su amigo y lo levantó, pasando uno de sus brazos por encima de sus hombros para sujetarle y le pidió ayudar a su nuevo acompañante. Entre ambos, sería más sencillo llevarlo hasta la aldea. -Disculpa, pero no sé tu nombre y tampoco recuerdo el apodo que ha mencionado Shiori. Pero nosotros nos dirigimos a la aldea. Necesitamos un navío para salir de Nyūdōn y llegar a Hrotmur. Allí haremos escala hasta la gran isla de Dyscordia.- De repente se dio cuenta que estaba revelando información que probablemente no le interesaba en absoluto. -Vaya, me estoy yendo por las ramas y seguramente no te importe. Solo quería agradecerte tu ayuda. Y la verdad es que siento curiosidad por el nombre de tan brillante espadachín.- No sabía lo que les depararía el destino, pero podía convertirse en un valioso aliado para el futuro.
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Re: Tres aves alzando el vuelo. (Pasado) [Aoshi, Shiori y Hayabusa]

Mensaje por Aoshi Saito el Dom Abr 17, 2016 7:06 pm

El combate avanzaba poco a poco con una diferencia bastante clara entre ambos bandos. Uno hacía gala de un elevado número de combatientes mientras que el otro se centraba en su habilidad y experiencia. Finalmente la calidad y veteranía vencieron al número. Aquellos asaltantes que alimentaban sus vidas con las de otros no eran rivales para nutridos guerreros y no tardaron demasiado en caer. ¿Tanto se rebajaban los cobardes? ¿A esto eran capaces de llegar? No conocían nada del mundo, no sabían nada sobre lo que había a su alrededor. Eran simples borregos acompañados de otros estúpidos ahogados en falsa valentía. Si hubieran estado en la aldea de Aoshi no habrían sobrevivido, ni si quiera, al primer movimiento. Pero él no podía decir nada, no podía juzgarlos. Tampoco conocía nada más allá de Nyudon. Solo los humanos visitaban la isla e incluso en ese caso era raro ver a alguien nuevo por esos lares.

El tal Shiori perdonó la vida a uno de los bandidos que no era más que un muchacho que, seguramente, sentía ansias de grandeza y tenía aspiraciones que no podía alcanzar de forma honesta. Aunque, sin embargo, juró que estaba allí en contra de su voluntad. ¿Sería cierto o solo una forma de exculparse? "Habrás escuchado mi nombre" escuchó del autroproclamado creador de un nuevo bushido. ¿En ese arte que había creado no había espacio para la humildad? Seguramente sería un novato con grandes sueños creyéndose el rey de algo que no existía. Aquellos que más se dan a conocer y que más alto creen estar son siempre los primeros en caer. Cuanto menos sepan de ti más fácil es evitar la muerte. Aunque la Parca siempre encuentra una u otra forma de alcanzarlos a todos. El otro guerrero, el que no parecía querer ser el centro del mundo, peleaba con uno de los dos restantes bandidos. El último se lanzó a por Saito. Las descargas de su arma eran potentes pero desequilibradas e imprecisas. Qué desperdicio dotar a unas manos como aquellas de un arma.

Un corte en la mejilla, un tajo en el brazo... La muerte no lo reclamaría todavía pues aquellos ligeros toques de despedida fueron suficientes para alcanzar la redención. Cuando su último compañero se realizó el seppuku, él empezó a llorar y a temblar desesperado. Aferró su arma pero fue incapaz de realizar la misma acción y miró a su rival con miedo, con reproche y con envidia. Quizás esperaba que él lo juzgara, que lo insultara, que le reprochara su falta de honor.

-Si esperas que te critique por ser incapaz de quitarte la vida estás equivocado. No hay honor alguno en hacer eso. ¿Acaso tiene tan bajo precio? ¿O es que alguien puede pagar todos sus pecados con la muerte? No, el honor no se gana de esa forma, el honor se obtiene a lo largo de una vida y no se pueden enmendar tantos errores desapareciendo. La única forma de pagar por lo que has hecho es trabajar para conseguirlo. Márchate, corre tan lejos como puedas y busca tu honor como y donde quieras- Le dijo antes de darse la vuelta e ignorarlo.

No esperaba ningún ataque por sorpresa, aquel enemigo ya estaba acabado. El otro guerrero, el que no alardeaba de un nombre que nadie conocía, explicó el motivo de su viaje y cual era su destino, pero calló de repente como si hubiera hecho algo malo. Después quiso conocer el nombre de aquel que había luchado junto a ellos. Era normal, conocer el nombre de una persona era el primer paso hacia el conocimiento completo de esta. Pero no estaba seguro de querer rebelar esa información. Siempre había pensado que era mejor ser un desconocido para el mundo. Nadie puede encontrarte si no conoce tu nombre. Pero habían luchado a su lado y era lo mínimo que merecían.

-Mi nombre es Aoshi Saito. No soy nadie importante y tampoco he creado un bushido. No comprendo como tu compañero me conoce pues nunca hice grandes gestas ni he merecido reconocimiento. Sin embargo, hemos combatido juntos y darme a conocer es un justo precio por ello. Si no es molestia y me lo permitís, viajaré con vosotros. No sé dónde quiero ir y tampoco cómo, pero esa gran isla que has nombrado puede ser un buen destino. Quiero alejarme de mi pasado y no hay mejor forma que alejarme de mi hogar- Contó.
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Re: Tres aves alzando el vuelo. (Pasado) [Aoshi, Shiori y Hayabusa]

Mensaje por Shiori Raiko el Mar Abr 19, 2016 9:47 pm

¿Debería alegrarse por la incorporación de dos nuevos aliados? No sabía si hacerlo. Lo que había escuchado del nombre del pelirrojo eran más que pequeños rumores de taberna que resultaron ser ciertos. "Uno entre un millón", pensó, rascándose el mentón mientras sacudía ligeramente su cuerpo para quitarse cualquier resto de suciedad que permaneciese en él.

-Escuché tu nombre hace unos cuantos años. Es el típico que permanece grabado a fuego en tu mente, y yo nunca olvido uno. No sabía si era un rumor o no, pero ahora mismo acabo de despejar toda duda alguna.- Le explicó mirándole fijamente.

Si tenían que moverse a algún lugar a partir de aquel momento, era al continente que en sus tierras tachaban de malvados y herejes. Por lo menos así había sido criado, y era una de las cosas que quería cambiar. Encontrar gente que no fuese de su isla para crear un Bushido que incluso el extranjero pudiese seguir. Porque como había dicho el pelirrojo, un hombre no necesitaba ganarse el honor en un último acto de heroicidad tan agridulce. No se tragaría un rollo ni mucho menos intentaría clavarse la katana en el estómago. Pero muchos lo habían hecho, y seguirían haciéndolo. La isla en la que habitaban estaba llena de gente que se mantenía fiel a su ideología, por muy equivocada que estuviese. Shiori la respetaba en cierto modo, porque habían sido criados así, pero se apiadaba de personas que sacrificarían su vida para ganar algo intangible.

-Como recientente ha dicho, Saito-san, el honor no se gana dando tu vida a cambio. El honor a los ojos de nuestro kami debe ganarse con acciones bondadosas, trabajo duro y devoción a nuestras costumbres. Eso es lo que quiero cambiar. Por eso mismo, quiero pedirle ayuda- Paró para encorvarse ligeramente haciendo una pequeña reverencia. -Acepto que vengas con nosotros- Exclamó hablando por Hayabusa y el chaval que se les había incorporado. -Y te doy las gracias por acompañarnos. Toda ayuda, aunque no quiera seguir nuestro Bushido, será perfecta en los tiempos que corren. Ahora, deberíamos dirigirnos al puerto.

Retomó la marcha no sin antes ofrecer la mano al hombre de cabellos rojos. La aceptase o no, sería una decisión que debería tomar él. Podría haber intentado traicionarles mientras luchaban, pero no parecía alguien estúpido por la forma en la que hablaba. Y no ganaba nada acechando a gente que casi ni tenía para comer, así que se mantendría sereno y confiaría en la nueva incorporación de su grupo a toda costa. Todos se merecían un voto de confianza, el cual faltó en su infancia, y por ello murió su padre. Dirigió una vez más la mirada hacia Hayabusa mientras le dedicaba una cálida sonrisa, buscando en él su afirmación. Era su mejor compañero, a pesar de haber comenzado su vínculo con una pelea que provocó serias heridas en los dos. Por fin comenzaba a verse luz en la tormenta.

El muchacho aprovechó para copiar la postura de Aoshi y colocarse a su espalda. Parecía que quería aprender de los mayores, o tal vez, simplemente mostraba una admiración que iba mucho más allá de las palabras. Si vivían lo suficiente como para convertirse en una leyenda a ojos de la isla, lograrían avanzar un gran paso por delante en su cultura. Volverían con un gran número de seguidores del Bushido de Shiori, se instalarían en su Dojo familiar y comenzaría a pensar alguna forma de revolucionar el territorio en el que había vivido en toda su vida. Sin cobrarse muertes ni utilizar el miedo como arma. Si no, demostrando a todos que la confraternización podía realmente cambiar la vida de la gente hasta tal punto de convencerse de que habían estado equivocados toda su vida. No puedo hacerme tantas ilusiones. He ganado dos aliados hoy, pero solo kami sabrá qué podrá pasar en el transcurso de nuestro camino. Se acabó diciendo a sí mismo mientras mantenía la mano aun en alto.
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Re: Tres aves alzando el vuelo. (Pasado) [Aoshi, Shiori y Hayabusa]

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