Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» [Pasado] Como NO escapar de un calabozo [Talamaur]
Lun Mayo 22, 2017 10:01 pm por Mark.

» Delirios de Cazador [Starrk y Zhul'Urk][Pasado][Privado]
Mar Abr 04, 2017 7:28 pm por Starrk

» Cierre temporal
Mar Mar 21, 2017 12:30 am por Web Master

» Consulta Afiliación
Sáb Nov 12, 2016 3:30 pm por Alex

» ¡No os he olvidado...! pero por si acaso, ¿cómo te llamabas?
Lun Nov 07, 2016 4:48 pm por Alex

» Las fauces que rompieron las cadenas [Privado][Zor' Tahak y Kraknar]
Vie Nov 04, 2016 11:32 pm por Kraknar

» Construyendo el hogar (Pasado Alex, Isma y Starrk)
Jue Oct 27, 2016 4:50 am por Starrk

» Petición de objetos y materiales
Dom Oct 23, 2016 12:05 am por Alex

» Armería "El herrero tuerto"
Sáb Oct 22, 2016 11:58 pm por Alex




Fairy Tail Chronicles


Crear
foro

El mes (Conexión prólogo evento) || En construcción.

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

El mes (Conexión prólogo evento) || En construcción.

Mensaje por Dark S. Satou el Jue Oct 29, 2015 7:26 pm

Llegó el momento de la despedida definitiva. El carro llegó hasta donde el camino del grupo se separaría; Elisabeth se llevaría a Rayne con ella a los bosques del norte. El trayecto a pesar de la distancia se volvió muy corto, llegando al destino inevitable en escasos momentos que ninguno olvidaría jamás. La elfa bajó con su retoño entre los brazos y se volvió a despedir, pero esta vez atrayendo a Alex y Nyrbe hacia ella.

-Como sabréis, mi hija es de Dark también. Tiene la misma sangre que él y seguramente quiera salir del bosque para buscar a su padre a todo precio, sólo tenéis que mirar lo que está haciendo por encontrar a su padre y su hermano. Ese día llegará y nuestros caminos volverán a cruzarse para volveros a pedir ayuda. Quiero que Rayne sea una dríada y viva con, por y para el bosque y no se despegue de ahí jamás -paró para tomar aire por unos segundos y evitó la mirada del príncipe-. Lo que quiero pediros ahora, es que cuidéis de Dark. No lo conocéis tan bien como yo, o tal vez sí -miró a Nyrbe y sonrió alegando de que sabía su conexión fraternal-, pero no puede cuidarse solo. Tiene esa actitud de... Bueno, Alex ya lo dijo todo antes. Intenta hacerse el maduro y ponerse esa máscara de persona inflexible, seria y con todas las decisiones tomadas. Pero por dentro está quebrado y necesita vuestra ayuda. Sé que tal vez no lo soportéis, es normal, pero tiene demasiado potencial como mago y guerrero y no quiero que acabe yéndose con meretrices y gastándose el dinero en tabernas. Un mes. Os pido un mes con él, intensivo. Id a la sede de vuestro gremio, haced lo que queráis. Pero por favor, no le dejéis solo en este mes. He notado que algo se avecina dentro de poco, algo que se retuerce en las entrañas de la mismísima tierra de Dyscordia. Tenéis que prepararos a fondo, y entrenar sin descanso. Para protegerle a él y a vosotros. ¿Accederéis?

-Tienes mi palabra. -Le respondió Alex firme.

-¿Y tú, Nyrbe?

-Por supuesto. -Contestó.


El inicio del entrenamiento.

-No sé por qué debo dormir contigo. ¿Por qué no te vas con Tsuki, Ele, Sam y las demás?

-Tenemos que reforzar nuestro lazo mágico, y una de las mejores formas es durmiendo juntos. Además, por la noche te acurrucas encima de mis pechos y me abrazas mientras susurras vete a saber qué. No parece que te disguste.

-No controlo mis actos mientras me encuentro profundamente dormido. Además, si eso te molestase, no volverías a dormir conmigo.

Unos segundos bastaron para que Dark acabase con la cara hinchada y mucho más caliente de lo normal. Suspiró acariciándose la zona afectada de forma lenta mientras salía de la habitación. Se habían unido a los mercenarios por una temporada, en principio un mes. Entrenarían juntos y vivirían aventuras. Pero no le gustaba del todo la idea, sobretodo al ir en un grupo tan grande. Ya tenían problemas de movilidad a veces siendo pocas personas... Se agachó y puso la mano en el suelo para apoyarse y lanzar hacia atrás de una patada a Angelica. Era una excelente maga pero como guerrera no destacaba, un problema si lograban acercarse hacia ella en combate.

-Uuuh -sollozó- eres realmente malo y terco. Sólo quería saludarte y me has atacado.

-Bueno, las otras siete veces me dejaste un buen dolor de espalda. Es normal que reaccione de forma natural así, ¿no crees Angelica? -se llevó la mano a la boca, todavía le dolía el puñetazo del castaño y después continuó hablando tras gesticular-. Deberías estar estudiando. O leyendo.

-Estudiar y leer es aburrido. Prefiero moverme, saltar, practicar magia. ¿Para qué necesito conocer sobre historia o zonas? ¿Me salvará eso en batalla?

-No te salvará, pero sí podrá ayudarte a no tener que entrar en una, o en utilizar el entorno en tu alrededor. La cultura general es buena, y más en un mundo en el que nadie conoce nada. Más de la mitad de la plebe, o bueno, eso supongo, no sabe ni siquiera leer. ¿Qué coñ...? -meditó y reorganizó la frase para no decirla de forma brusca, Ashley le mataría si soltaba palabras malsonantes delante de Angelica-. ¿Qué hace una elfa sin saber leer? Alex me comentó que Ele tampoco no sabía. ¿Qué mierd... qué hacéis en el bosque?

-Velar por él, venerar a los dioses que nos protegen, entrenar...

Y pensaba que la vida en palacio era aburrida. No, me equivoco. En el palacio no tenía ninguna de estas complicaciones.

-Entonces, ¿qué hacemos? -Preguntó impaciente.

-Reforzar nuestros lazos -Contestó Ashley saliendo por la esquina del pasillo.

Era algo hipócrita por su parte, pero Dark odiaba meditar. Le parecía algo estúpido e innecesario. Había pasado ya muchos días meditando con su madre en Norin mientras entrenaba su arte mágico. Suspiró y con una mirada cansada se dirigió hacia el patio de la casa de los Harken, donde solían hacer uso de la magia por seguridad ante los demás. Era un espacio abierto y se respiraba paz y cordialidad en el ambiente.

Angelica bloqueó una bola de fuego con una pared de hielo y rompió la lluvia de carámbanos de Ashley con un mazo de piedra que se movía por voluntad propia. La pareja se encontraba jadeando mientras la chiquilla se removía en el sitio, haciéndoles gestos burlones.

-Los elfos son muy afines a la magia, suelen tener mucha más facilidad que nosotros para entrenarla -comentó Dark con el orgullo roto, le sabía mal que una niña con cinco años menos que él le superase.

-Ha sido entrenada intensivamente desde el día de su nacimiento. Es normal.

Pero él no quería creerlo.

Algo de lo que no poder olvidarse

-Vaya. No creo que vayamos a ningún sitio así. No te puedo ofrecer nada, y a pesar de ello seguís mi camino.

Dark y Elisabeth miraban fascinados la silueta del hombre que les había salvado. No sabían su nombre y él mismo se negaba a darlo; le acabaron llamando el Héroe sin nombre. Era un hombre serio y con postura recta, pero siempre cazaba para ellos y lograba sonsacarles una sonrisa al final de cada día.

-¿Reconoces el nombre de Akira o Stella? -Preguntó al amnésico príncipe.

-No recuerdo nada desde que Elisabeth me recogió.

El hombre intentaba reconocer a Dark de alguna forma, ya que aquella mirada lilácea y profunda debía ser heredada de la reina de Norin. Pero el niño se negaba siempre, no quería o no podía recordar nada hacia atrás, a pesar de tener ocho años de edad. No sabía cazar, ni pescar. Tampoco blandía armas.

-No puedo estar encima de vosotros todo el día. Tu magia blanca es útil, Elisabeth, pero el chico...

Dark ya estaba profundamente dormido. El fuego reflejaba una cara tranquila y apaciguada entre medio de maleza, árboles y oscuridad. Como si el peligro no existiese para él.

-No sé qué decir. Estamos vinculados por algo a lo que los humanos llamáis destino.

-¿Por qué un niño así? Sin ser cruel, no sabe hacer nada. Es buen chaval pero si no hubiese sido por nosotros... Habría muerto en la ciudad. Es la realidad, amarga y directa.

El muchacho se retorció en el sitio para después abrirse de brazos y comenzar a roncar.

-Créeme, merece la pena. Tengo que velar por él. Jamás me perdonaría si le pasase algo -Elisabeth sonrió melancólicamente-, no sin cumplir nuestro destino primero.

Continuaron hablando durante horas. Pero aquello Dark no lo pudo escuchar; había dejado de fingir estar dormido a estarlo de verdad.

El destino

-Oye Dark, ¿crees que estamos destinados?

El príncipe dejó el libro sobre la mesa y dirigió el rabillo del ojo a la semi-elfa. Pensó detenidamente en qué debía contestarle, si decirle la verdad o mentirle. Dudó unos segundos más y procedió a contarle su opinión.

-El destino es un tema muy cruel entre las personas. He estado destinado con una persona desde el día de mi nacimiento y al final no volveremos a vernos jamás. Yo ya no creo en el destino desde entonces, ni lo volveré a hacer bajo ninguna circunstancia. -Le contestó sin reparo.

Pararon unos segundos más, en los que Angelica miraba detenidamente a su tutor. Miró el alrededor de la biblioteca de los Harken y llevó las manos a sus codos mientras ponía un rostro triste. Habían pasado a una parte de entrenamiento en la que estaba totalmente prohibido a usar la magia para después sentirla y canalizarla con mayor facilidad.

Sin embargo, entre tanto frío, algo la tapó y después notó unos cálidos brazos rodeando sus brazos y espalda.

-No creo en el destino, pero sí en el día en el que nos encontramos.

Angelica no tardó en quedarse dormida entre los brazos de Dark. Él la cargó hasta su dormitorio y la arropó con especial cuidado, intentando no lastimarla. Colocó una vela en la mesita para que la oscuridad no consumiese a aquella niña que muy para su pesar, olía a lavanda. Acarició su frente con una pequeña sonrisa y besó su mejilla con delicadeza.

-Buenas noches, mi pequeña princesa.
avatar
Dark S. Satou
Fire Blood [Luchador]
Fire Blood [Luchador]

Mensajes : 236
Fecha de inscripción : 24/04/2014

Hoja de personaje
Nivel:
30/100  (30/100)
Experiencia:
30150/32000  (30150/32000)
Áureos Áureos: 68.660

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.