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Fairy Tail Chronicles


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Sin salida

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Sin salida

Mensaje por Talamaur el Mar Nov 03, 2015 2:42 pm

La Posada en la Niebla

La noche se cernía sobre el bosque somnoliento, a la vez que una densa niebla comenzaba a cubrirlo provocando que costara ver las cosas a más de dos pasos. Había aceptado una misión de capturar al ermitaño del bosque. Era una leyenda de la zona, aunque había algunos aldeanos que aseguraban haberlo visto. La persona que quería su captura era un adinerado comerciante de la zona, el cual había escuchado rumores de que el ermitaño poseía una poción para convertir cualquier cosa en oro. En sí la misión no era gran cosa, pero ofrecían una buena suma de dinero que necesitaba para llevar a cabo ciertas cosas.

Si no fuera por aquella repentina niebla seguramente podría ver con nitidez por donde iba, debido a mi condición vampírica, pero era demasiado densa. Debía que tener cuidado por donde pisaba y adonde me acercaba, ya que conocía poco aquel bosque y no sabía que criaturas o enemigos podría encontrar en él. Como si de un pálpito se tratara me paré en seco un momento y presté atención a mí alrededor, percatándome de que había demasiado silencio. No se escuchaban ni los animales de la noche, ni las ramas mecidas por el viento, ni tan siquiera… mis pasos. Aquello no era normal, era como si me hubieran tapado los oídos y no escuchara nada del exterior, por lo que pensé que podía ser algún tipo de magia o hechizo.
Mientras le daba vueltas a la cabeza de aquello tan extraño, observé una luz que traspasaba la espesura de la niebla.

Aunque no podía reconocer su fuente, podía ver en qué dirección estaba emitiéndose. Si era un campesino, le diría que me indicara el camino. Si era un edificio, pasaría la noche en él para ver con más claridad por la mañana. Empecé a andar hacía ella estudiándola para saber que podía ser, pero parecía que nunca llegaba al lugar de donde emanaba aquella luz, haciendo que el camino fuera más largo de lo que creía. En ese momento comencé a escuchar unas voces que venían detrás de mí – otro, otro – dijo una voz de mujer anciana, - ya son 8, 8- dijo otra voz de mujer pero algo más joven. Me di la vuelta al momento pero allí no había nadie, aunque juraría que las había escuchado justamente detrás de mí, aquel bosque me estaba jugando una mala pasada. Al volver a mirar hacia adelante casi me golpee con una puerta - ¿estaba ahí hace un momento? – me dije con incertidumbre, mientras observaba que aquella puerta era de una posada. Se llamada el “Último Camino” y era el lugar donde emanaba la luz que había visto, la cual la radiaba un farolillo colgado en la parte frontal de la misma. Estaba algo intranquilo de estar allí, ya que preveía que algo malo iba a suceder, por lo que entré en la posada sin pensarlo dos veces y cerré la puerta tras de mí.

Ya estaba en su interior y comprobé que era una posada de lo más normal. Tenía un mobiliario decente con una iluminación suficiente para no parecer un tugurio. Había unas pocas personas y cierto olor a asado requemado, dando la sensación de un buen lugar para parar. Todo se veía bien, sin contar que estaba en mitad de la nada en el bosque somnoliento. Observe que había ocho mesas, 4 de ellas ocupadas por mujeres y las otras 3 por hombres. Había una persona por cada mesa como si se hubieran puesto así a propósito. Me di cuenta que no hablaban entre ellos, ni siquiera se miraban, como si no estuvieran en este mundo y en ese momento me percaté de un hombre que estaba tras la barra. Me estaba mirando fijamente, como si le hubiera molestado mi entrada o como si me hubiera estado esperando y llegara tarde, algo que me hacía sentir incómodo. El hombre era delgado con el pelo blanco, el cual le llegaba a los hombros tapándolos levemente. Su pálida piel me hacía denotar que apenas salía de allí, dándole un aspecto sombrío, reforzado por una mirada algo tétrica con sus ojos negros.

- Viajero, bienvenido a la posada el último camino, siéntese y déjeme ofrecerle algo para recuperar su cuerpo y mente del viaje – dijo con voz calmada y sosegada, siendo similar a si me susurrara en el oído.
- No estaré mucho tiempo, solo esperaré a que la niebla se disipe – dije desconfiando de sus palabras.
El hombre se rio y sonrió levemente y siguió hablando – he dicho que se siente y se relaje tomando una bebida – comentó en un tono diferente al inicial.

Me acerqué a la barra y me senté en una silla enfrente de aquel hombre, el cual no dejo de seguirme con la mirada, mientras limpiaba algunos vasos con un trapo. El hombre parecía complacido por haberme sentado, sacando de detrás de él una botella con un líquido azulado, el cual echo en una copa y me lo ofreció. – No te he pedido nada, ¿Por qué me pones esto? – dije secamente, ya me estaba poniendo nervioso. – Supondría que te apetecería un néctar azul, es considerado la mejor bebida de por aquí, así que bébetelo – dijo dándose la vuelta.

Casi sin pensar cogí el vaso y probé el curioso néctar azul, que tenía un sabor dulce con un toque a hidromiel. Yo nunca bebía alcohol, era algo que consideraba inútil y en ciertas cantidades nublaba la vista y te hacía cometer errores, pero por alguna razón…. quería más. Comencé a beber como nunca lo había hecho, mientras el hombre me hablaba y yo le contaba cosas de mí que nunca había contado a nadie. Un cansancio me envolvió de repente, mientras comenzaba a ver borroso y una sensación de mareo a darme vueltas la cabeza, por lo que coloque la cabeza en la mesa encima de los brazos cruzados. Iba a perder la conciencia, cuando escuché levemente la misma voz que en el bosque – es un semi-vampiro, es el que estábamos esperando – dijo voz más joven – esperando, esperando – dijo la más anciana antes de que perdiera por completo la conciencia.

Déjà Vu

Abrí los ojos y me encontraba en un extraño lugar-¿Dónde estoy?- me pregunté viendo paredes a mí alrededor y solo un pasillo para salir, en el cual, se veían varios candelabros que alumbraban el camino. Comencé a caminar por él buscando una salida, alguien me había encerrado en aquel tétrico lugar, pero nadie me impediría seguir mi camino. Seguí avanzando, encontrándome paredes y más paredes, pasillos y más pasillos, era un auténtico laberinto y lo peor es que no tenía una referencia para seguir un camino u otro. Comencé a escuchar pasos detrás de mí, pero al volverme no había nadie, por lo que saqué mis dagas por si me atacaba alguien. En ese momento risas y murmullos se escucharon por todos lados, no podía escuchar lo que decían pero se escuchaba perfectamente como si alguien estuviera hablando. Los sonidos se acercaban cada vez más a mí por lo que comencé a correr, no me atraparían sin lugar. Corrí todo lo que pude hasta que llegue a un camino sin salida, jadeando y casi sin fuerzas, escuche el sonido de risas y murmullas a mi espalda con gran fuerza y me volví. Lo que vi a continuación era difícil de explicar, una mujer levitando en el aire. Bueno, parecía una mujer pero las cuencas de sus ojos estaban vacías y parte de la cara estaba sin carne. Comencé a invocar tinieblas para intentar escapar de aquel horror, pero mi magia no funcionaba en aquel lugar y antes de que pudiera atacarle físicamente, comenzó a chillar. El grito hizo que tuviera que taparme los oídos – pero en mi cabeza comenzó a escucharse una voz – ya.. eres… mío… -

Me desperté de repente en el bosque y mire con nerviosismo hacía todos lados. Me levanté como pude, ya que notaba el cuerpo muy cansado, para comprobar que la niebla seguía cubriéndolo el bosque. Eché un vistazo  comprobando que la taberna estaba detrás de mí, por lo que comencé a alejarme de allí antes de que mi vida corriera peligro. La luz de la taberna cada vez la veía más lejos, percibiéndose un punto de luz cada vez más pequeño. Miré hacia atrás para comprobar si por fin había dejado atrás la taberna, cosa que así era ya que no detectaba la luz entre las tinieblas. Al girar la cabeza sentí terror, algo que no sentía desde hacía mucho tiempo, ya que la taberna se encontraba delante de mí otra vez. -¿había caminado en círculo? ¿Cuándo había cambiado de dirección? – me preguntaba mientras la puerta de la taberna se abría. – Entra viajero– se escuchó desde el interior y casi sin darme cuenta ya estaba dentro.

Allí estaba de nuevo, en la misma situación que hacía un rato, pero esta vez solo había 2 mujeres y 3 hombres en las mesas. Me acerqué al dueño algo molesto - ¿a qué estás jugando? – le dije mirándolo fijamente. El hombre me miro con la ceja arqueada, como si no supiera de lo que le estaba hablando – disculpe señor, no sé de qué me habla. Pero si quiere siéntese y déjeme ofrecerle algo para recuperar su cuerpo y mente del viaje – volvió a decir como la primera vez. – Ya he estado aquí antes he hablado con usted – dije golpeando la barra de la posada. El hombre me miro una mirada penetrante – señor, siéntese y tómese nuestro néctar azul, el bosque puede ser un lugar extraño. Hay varias tabernas por la zona iguales y puede que haya estado en alguna de ellas, son muy parecidas. Sabía que era el mismo hombre y los que estaban sentados eran las mismas personas, pero por alguna razón me calmé y comencé a beber aquel néctar azul de nuevo. Como la primera vez comencé a beber casi sin control y caí de nuevo contra la mesa, volviendo a escuchar las voces – faltan 2 rituales – dijo una voz de mujer joven , -2 rituales, 2 rituales – dijo una voz de mujer anciana mientras volvía a perder el conocimiento.

Sentí una punzada en pecho que me hizo abrir los ojos de repente, comprobando que estaba dentro de una jaula metálica. Me incorporé como pude ya que la jaula era más baja que yo, así que me quedé en una posición algo incomoda encorvado dentro de la misma. Comencé a pensar rápido, buscando la manera de salir de allí y de repente algo me llamo la atención enfrente de mí. Dos enorme ojos estaban observando todo lo que estaba haciendo, pero no parecían humanos ni de otra raza que conociera. Eran como dos llamas rojas suspendidas en el aire, sin un cuerpo ni cabeza que las sostuviera. Comenzaron a dar vuelta a alrededor de la jaula, percibiendo cada uno de mis movimientos, como si pudieran entrar en mi mente y saber que pensaba. De repente una boca apareció debajo de los ojos, con un fuego color rubí como el de los ojos y comenzó a hablar – mortal, ¿Qué buscas en mis dominios? – dijo con una voz de ultratumba. –Yo no busco nada, he aparecido en esta jaula y solo quiero salir de aquí – dije firmemente sin apartar la mirada de aquel extraño ser. – ¡! MIENTEEEEES!! – grito abalanzándose, mientras abría la boca y la cerraba sobre mí. Al cerrarse la boca un dolor indescriptible recorrió mi cuerpo, por lo que al cabo de un rato no lo soporté más y me desmaye.

El Despertar de Zarius

Desperté de nuevo en el bosque, con la misma niebla y con la posada delante de mí. Aquello era algo mágico, pero no sabía quién podría estar realizando tal hechizo. Me incorporé de nuevo como pude, ya que cada vez sentía mi cuerpo más cansado, ayudándome con un palo cercano. Esta vez no iba a correr, después de dos veces, me había percatado de la manera en que me controlaba aquel tipo de la barra y me las pagaría. Al entrar en la posada la escena era la misma que en otras ocasiones, pero esta vez quedaba 1 hombre y 1 mujer. Me acerqué a la barra y antes de que el dueño pudiera decirme nada le callé – calla, no escuchare nada de lo que digas. Has estado usando la palabra para controlar sutilmente mis acciones, pero ya no caeré en tus engaños – le dije tajantemente. El hombre no se esperaba aquella reacción, por lo que se quedó confuso durante un momento sin saber bien que decir.

De repente se escuchó una voz – no pierdas el control, tranquilízate – dijo una voz joven, - el control, el control – dijo una voz anciana. En ese momento algo raro ocurrió, la mujer y el hombre esbozaron una bocanada de aire como si hubieran estado debajo del agua sin oxígeno. – Idiota, enciérralos de nuevo – dijo la voz joven, - de nuevo, de nuevo- dijo la voz anciana. El hombre comenzó a murmurar unas palabras hacía la mujer que estaba empezando a reaccionar y al momento volvió a la posición inicial. -¿Qué estaba pasando?- me preguntaba mientras intentaba buscar el origen de las voces sin éxito. Aquel hombre parecía que estaba recibiendo ayuda de algún espíritu o ente poderoso, capaz de controlar las mentes humanas. El hombre que estaba sentado en la mesa pudo levantarse con dificultad y comenzó a andar hacía mí, mirándome fijamente – nos están succionando nuestra alma- dijo casi sin voz – pero te ayudare a acabar con ellos aunque me cueste la vida – tras esas palabras comenzó a murmurar unas palabras y sin poder hacer nada golpeo mi cabeza con la punta de sus dedos. En ese momento el hombre cayó fulminado al suelo, como si lo hubieran apuñalado de muerte y en ese momento comencé a marearme. Caí al suelo de rodilla y comencé a ver todo borroso, me iba a desmayar en cualquier momento. Volví a escuchar las voces extrañas – eso ha sido un contratiempo que no esperábamos….. Pero ya solo queda una sesión, no le dará tiempo – dijo la voz joven – no le dará tiempo, no le dará tiempo – dijo la voz más anciana. Comencé a caer golpeándome fuertemente la cabeza sin poder evitarlo, haciéndome perder el conocimiento del todo.

Abría los ojos rápidamente para comprobar que horror me deparaba ahora, un dragón, una tortura o a lo mejor una empalamiento. Mi mente estaba exhausta por la tensión de lo que podía ocurrir, provocando que estuviera con las dagas sacadas apuntando para todo lados. Para mi asombró no estaba en un lugar oscuro y frío, si no que era un lugar cálido y bien iluminado. Era una habitación bastante grande, en la cual había una chimenea encendida, una cama con un escritorio al lado y una mesa con algunas cosas de comer encima. Todo aquello olía a engaño, seguramente el fuego saldría de la chimenea o algo peor, lo que provocaba que me provocaba un agobió insoportable. En ese momento se abrió la única puerta que había en la habitación, por la que entró una figura encapuchada. - ¿Quién eres? No podrás conmigo otra vez – dije apenas pudiendo mantenerme en pie. La figura se quitó la capucha dejando visible su rostro y sus cabellos blanquecinos – tranquilo muchacho – dijo el hombre con suavidad. – Por ahora estas a salvo, pero no durara mucho, por lo que tenemos que darnos prisa – comentó mientras se quitaba la capa y dejaba a la vista una toga purpura con un símbolo que nunca había visto antes. El hombre se percató que miraba el símbolo que estaba en el pecho de la toga – Por si te lo preguntas soy el aciago Zarius, miembro de la orden extinta de Oración Seis-. – Soy el último de mi grupo y un estúpido, por caer en una trampa tan absurda…..- paró un momento y me miró, observando que tendría más preguntas de aquella situación. – Siéntate y te contaré todo lo que sé – terminó de decir mientras tomábamos asiento.

En mi Mente

- Tendrás muchas preguntas pero el tiempo apremia, no sé cuánto podré estar en esté lugar – dijo mirando alrededor. ¿Qué es este lugar y por qué no puedo usar magia en él? – pregunté todavía receloso de la situación. – Este lugar es tu mente muchacho y no puedes usar magia porque te estaban bloqueando mágicamente – comentó mientras se servía comida en un plato. -¿En mi mente? Pero si he tenido sensaciones horribles las dos últimas veces, ¿por qué aparece así ahora? – dije observando al mago. – Las dos primeras veces “las voces” manipularon tu mente, pero he podido crear una barrera temporal en mi último esfuerzo para que puedas hacerles frente – dijo seriamente. – Mi cuerpo físico está muerto y mi mente pronto lo hará también, así que te enseñare un par de cosas antes de que eso ocurra. ¿Estás preparado?- terminó diciendo.

Todo aquello era mucha información de golpe, pero tenía que aceptar o acabaría como él y los demás de la posada. – Si es la única manera aceptaré, pero necesitaré usar mi magia negra – dije algo dudoso. El hombre se quedó pensativo – mmmm magia negra, bueno no es mi especialidad pero un amigo me enseño algunos trucos que te vendrán bien. Supongo que sabrás hacer ilusiones, es parte básica de la magia negra. Así que te enseñare a transmitir sonidos y tu voz a través de ella, algo que te ayudara a engañar a tus enemigos con mayor facilidad- comentó creando una ilusión de sí mismo.
Si eso podía hacerlo sería una gran ventaja, no como un combate directo, pero me sacaría de más de un apuro. – Bien empecemos. El secreto es proyectar tu voz mágicamente a la ilusión, haciendo que se emita se emita a través de la misma. Con el tiempo la dominaras y no hará falta concentrarte, será algo natural y sin ningún tipo de esfuerzo. Para empezar aprenderás lo que es una proyección sónica y como mantenerla, sincronizarla y reproducirla a través de tus ilusiones. Durante unos días, Zarius me explico la forma de que la onda de sonido viajara a través del espacio. Era algo complicado de entender – entonces tengo que canalizarla de esta manera ¿verdad?- le pregunte al archimago. – Exacto- como si intentaras expulsar tu voz de tu cuerpo, pero lo que haces es transportarla a otro lugar – dijo sonriendo. Comencé a comprender de qué manera se podía canalizar y posteriormente proyectar el hechizo en mis ilusiones.

- Empezaremos con la canalización, luego con la proyección y más tarde uniremos las ilusiones a ellas- dijo mientras se sentaba en una silla delante de mí esperando que canalizara la magia.  Lo primero que hice fue ubicar donde quería proyectar el sonido, que era una de las cosas que me había comentado Zarius. – Concéntrate, concéntrate – me decía, volviendo de vez en cuando los pensamientos a la posada. Canalicé mi energía vocal en mí, aunque todavía no debía proyectarla ya que primero debía dominar el primer paso. Al cabo de un rato perdí la concentración y el archimago se acercó a mí – esto es lo que ocurre con la canalización, tienes que evitar que cualquier ruido te distraiga. Más adelante no tendrás que canalizarla como te he dicho y te saldrá fluido, pero para empezar debes hacerlo. Tarde un día entero en canalizar correctamente la energía vocal en mí, equivocándome una y otra vez, pero por fin lo había conseguido.

Ahora era hora de la proyección por lo que en la ubicación en la que había canalizado mi magia, solté lancé la canalización para crear el sonido. No salió como esperaba, ya que un sonido agudo y molesto se proyectó, haciendo que tuviera que taparme los oídos doloridos. – muchacho, tienes que controlar la fuerza y el tono con la que lo proyectas. Si no, no servirá de nada – dijo algo molesto Zarius. Durante los días siguientes, comencé proyectando la voz a niveles bajos e iba aumentando hasta conseguir la fuerza correcta. Era un trabajo arduo, pero daría los frutos próximamente. Después de aprender a canalizar y proyectar el sonido, me queda sincronizarlo con la ilusión. Que según me había dicho era la parte más complicada del proceso, ya que una diferencia entre mi boca y el sonido, haría que el hechizo fuera inútil.

Cree una ilusión de mí mismo aunque solo de cintura para arriba, ya que no tenía tanto dominio como Zarius. – Vaya pensaba que eras más experimentado, pero supongo que no tenemos tiempo para mejorar esto – dijo con un tono despectivo. Aquel tipo me estaba sacando de mis casillas, pero era la única forma de salir de allí. Comencé a concentrarme en la ilusión para proyectar la voz a través de ella, pero solo conseguía que se moviera la boca a la vez que la mía. Lo intentaba una y otra vez, cada vez concentrándome más para ello, hasta que mi mente no podía soportar mantener la ilusión. Durante un tiempo no conseguí nada aunque lograba mejorar el tiempo que podía mantener mis ilusiones.

En cierto momento pude proyectar el sonido a la vez que la ilusión, pero aparte de que salió un sonido extraño, no pude sincronizarla. – Bien echo muchacho, pero descansa un poco, a partir de aquí será más fluido el entrenamiento – dijo Zarius. – Zarius me he percatado que aquí siempre es de día, ¿acaso no han pasado varios días desde que empecé con estas lecciones? – pregunte algo extrañado. – muy perspicaz muchacho, en tu mente no hay tiempo. Es decir, en el mundo real unas horas son lo que aquí semanas. Pero no sé cuánto tiempo aguantaré, mi magia se agota en tu mente, aunque mientras pueda te enseñare lo que pueda para que acabes con esos seres.- dijo mientras notaba que parte de él comenzaba a desaparecer, - todo lo que aprendas aquí será como si en el mundo real hubieras estado ese tiempo entrenándolo. Pero eso sí, es algo muy extenuante por lo que tendrás 1 día para realizar lo que sea, porque luego estarás una semana sin conocimiento. Así que actúa rápido o acabaran contigo sin que te des cuenta.- terminó diciendo.

Seguí con mi entrenamiento durante unos días más, consiguiendo sincronizar el sonido con mi ilusión. Ahora solo me faltaba proyectar palabras en vez de sonidos. Poco a poco empecé a proyectar monosílabos, si, no, que. Era un avancé pero necesitaba mejorarlo aún más, por lo que evité descansar en los días posteriores. Estaba observando que Zarius estaba bastante pensativo, como si estuviera pensando en lo que había hecho en la vida y quisiera disfrutarlo una vez más. Después de 2 semanas y media en mi mente, conseguí reproducir a través de mis ilusiones sonidos y mi voz. – Eso está mucho mejor, en un par de días más lo tendrás dominado- dijo sonriente el aciago cada vez más transparente. Al poco tiempo conseguí dominar el sonido a través de las ilusiones y mejoré un poco su tamaño y el tiempo que podía mantenerlas, algo que me sería de mucha ayuda en el futuro.

Lo que tú digas

Zarius me contó que uno de los grandes magos de su tiempo, ya que decía que tenía ciento y algo de años, podía ganar una pelea solo hablando. El poder erradicaba en lo que decía y como lo decía, teniendo el poder de controlar al enemigo. Él fue su pupilo y aprendió superficialmente la manera de convencer a los demás, por lo que me lo enseñaría para reforzar la forma de usar mi magia. – Pero aquí no hay nadie con el que pueda usar esas dotes- comenté algo desganado.

El archimago sacó de una bolsa que llevaba unos pergaminos en blanco y una pluma. – Bien como era, como era, a sí – dijo mientras controlaba la pluma mágicamente y comenzaba a rellenar los pergaminos rápidamente. Casi no me daba tiempo a leer el principio de cada uno , cuando pasaba al siguiente pergamino y tas terminar se dirigió a mí. - Lo primero que tienes que hacer es leerte esto – dijo mientras sacaba un libro llamado “Lo que tú digas” – es un buen libro de charlatanes o personas que quieren convencer a otras. Hasta que no te lo estudies no empezaremos. ¿Tenía que estudiar en un momento como este? , me pregunte algo confuso, pero necesitaba el poder para controlar a la gente. Abrí el libro y comencé a estudiar los diferentes temas del mismo.

- Cap. 1: Comenzando a ser un charlatán: Para ser un charlatán o que la gente te crea lo que dices, tienes que estar muy seguro de cada palabra que digas. No puedes titubear a la hora de hablar o si no nuestro interlocutor dudara y seguramente te pillara en el engaño. Fortaleceremos la seguridad…..

- Cap2: Interpretar las señales: En este mundo hay muchas señales que se interpretan incorrectamente, un buen entendedor de ellas nos puede ayudar a salir airoso de algún aprieto. Cuando alguien viene enfadado hacía ti, es una señal de que puede que no te escuche, por lo que puede que sea hora de correr. En estos casos………

- Cap. 3: El conocido, ese gran aliado: En ciertas ocasiones en las que te recuerden pero no saben por qué, puedes intentar alegar que eres un conocido del interlocutor. Invéntate alguna fiesta o juerga en la que no se acuerde nada y lo tendrás en el bote. Este tipo de engaños solo funcionan con gente sin demasiada inteligencia, ya que….

- Cap. 4: Hablar antes de atacar: Situaciones en las que te gustaría matar a la persona que tienes enfrente, pero que si no la matas puedes conseguir algo mayor. Un subordinado o matón, puede ser una fuente de información y conocimiento. Exprímelo o úsalo antes de acabar con él y solo conseguir unas monedas y un palo de madera. Para conseguirlo…..

- Cap. 5: Como evadir un tema sin que suene sospechoso: Este es un tema peliagudo, quien no ha comenzado a hablar con alguien y le han preguntado ¿Quién eres? ¿qué haces aquí? ¿por qué le estas tocando la teta a mi mujer? Son preguntas incomodas y de las que hay que evadir con cautela, midiendo las palabras que se dicen o puedes acabar muy mal. El secreto es mantener una naturalidad en los actos que……

- Cap. 6: Si tú tienes la culpa, échasela a otro: Quien no ha echado la culpa a otra persona cuando tú mismo has hecho la fechoría. En este capítulo te enseñaremos a culpar a alguien e irte de rositas en la misma conversación. Eso sí, no digas que ha sido la misma persona que te pregunta, solo funciona 1 de cada 1000 casos. Para empezar……

- Cap. 7: Que palabras decir y cuales no: este es el último capítulo del libro y tras aprender todo lo anterior, enseñaremos que palabras no usar. Algunas como “trampa”, “engaño” o “él ya estaba muerto” portando el puñal ensangrentado en la mano. A continuación expondremos una relación de palabras que se pueden usar y cuáles no, indicando en las escasas situaciones que podrían usarse…….

Si has llegado al final del libro eres un auténtico charlatán, cuidado con lo que dices o te pueden matar. Este libro no se hace responsable de lo que le ocurra a la persona que está leyendo.
Después de 1 semana estudiando aquel soporífero libro, entendí mucho mejor las técnicas lingüísticas para convencer a los demás. Durante algunos días le pregunte ciertos conceptos a Zarius que no entendía y de cómo debía de expresarme en ciertas situaciones. Poco a poco notaba como mi persuasión era más sutil y precisa que antes, ya solo me quedaba usarlo en la práctica con alguien. – Zarius, después de aprender esto necesitaría ponerlo en práctica, pero aquí no hay nadie más que nosotros- dije con ganas de poner en marcha lo aprendido.

El archimago no estaba satisfecho con leerme el libro, quería que tuviera fluidez en el habla. Por lo que me puso un trabalenguas, para que al practicarlo no titubeara a la hora de persuadir.  – repite conmigo muchacho: Los trabalenguas se han hecho para destrabar la lengua, sin trabas ni mengua alguna y si alguna mengua traba tu lengua, con un trabalenguas podrás destrabar tu lengua – repítelo hasta que te salga fluido. Después de algunas horas con el trabalenguas comencé a decirlo con fluidez. – Bien, pero ese era uno fácil – dijo el mago con una risa algo burlona – ahora viene otro: Treinta y tres tramos de troncos trozaron tres tristes trozadores de troncos y triplicaron su trabajo, triplicando su trabajo de trozar troncos y troncos. Este era más complicado y me llevo mediodía comenzar a decirlo con fluidez, pero la constancia hacía que cada vez pudiera decirlo con más fluidez y no me trabara. El archimago me miro con satisfacción – lo estás haciendo muy bien muchacho, pero ahora viene el más complicado – me dijo señalándomelo en un libro:
El otorrinolaringologo de Parangaricutirimicuaro quiere desotorrinolaringoloparangaricutirimicuarillarse el desotorrinolaringologoparangaricutirimicuarillador que lo desotorrinolaringologoparangaricutirimicuarillare un buen desotorrinolaringologoparangaricutirimicuarillador será.

Aquel sí que era un trabalenguas complicado - ¿seguro que tengo que aprender a decirlo con fluidez para aprender la persuasión? – dije mirando a Zarius incrédulo. – Si a no ser que ya te hayas rendido, muchacho – dijo mirándome con un ojo entrecerrado y arqueando la ceja. Comencé con este nuevo trabalenguas, aunque hasta la primera hora no pude decirlo entero sin equivocarme. Con el trabalenguas estuve 2 días enteros y aun así, en muy pocas ocasiones me trababa. – Ya he podido decirlo con fluidez, le dije al archimago, ¿Te costó mucho decir este trabalenguas? – dije algo cansado por tanto trabalenguas. Zarius me miro y se rio – yo nunca dije que supiera decirlos con fluidez. Ese nunca llegue a decirlo con fluidez, así que buen trabajo – término diciendo mientras miraba complacido por el progreso.

El mago se levantó de la silla y levantó la manos para crear un hechizo - usaré el poder que me queda y el de tu mente, para crear una criatura aunque solo será una ilusion. Recuerda que seré yo en todo momento y puede que me resulte difícil actuar como una criatura simplona- tras decir esto apareció un pequeño duende, -ahora crea un duende y convéncele de que te debe dinero – me dijo susurrando. Cree la ilusión y use mi nueva habilidad de hablar a través de la ilusión – eh tú, dame el dinero que me debes – le dije tajantemente. –MAL – dijo el mago haciendo aparecer al duende para reiniciar la conversación. – Tienes que ser más sutil o no creerá lo que dices – dijo malhumorado. Comenzamos de nuevo y las siguientes veces no fueron demasiado bien tampoco – mal, mal, mal, MAAAAAL – dijo Zarius con gran enojo. Poco a poco mis conversaciones comenzaron a levantar el interés del duende, sin llegar a que se cabreara conmigo, pero seguía sin convencerlo del todo. A Zarius le quedaba ya muy poco tiempo, tenía que enseñármelo antes de que despareciera por completo. Tras dos semanas de conversaciones por fin mantuve la conversación que obtuvo un pequeño triunfo, aunque no con el 100 % de éxito.

- Hola hermano duende, ¿buen día verdad?-
- Si la verdad es que hace buen día, ¿nos conocemos?-
- Claro que sí, nunca olvidar a un duende con tan buen porte –
- Mmmm, no me suenas de todo, pero es verdad que soy atractivo –
- Por supuesto que lo eres, pero antes de que se me olvide. ¿Te acuerdas del cerdo que te vendió un pariente mío? Pues me ha dicho si puedes pagármelo.
- ¿Un cerdo? Mmmm, si, puede que sí. Como sé que no eres alguien que hace pasar por él.
- ¿Si fuera otra persona te habría reconocido?
- Pues tienes razón, aunque mirare en mi libreta cuando me vendió el cerdo y te daré el dinero.

De repente la ilusión desapareció. – Bien, has conseguido que no se enfade. Que te preste atención y lo más importante, que lo hayas convencido sin que se haya dado cuenta. Con lo aprendido en la taberna, que fue lo que rompió el hechizo y con esto, has completado tu aprendizaje de la Sociología. Debo decirte una cosa antes de partir, si no lo haces al pie de la letra habremos hecho esto en vano. Cuando el hombre del bar este conjurando el hechizo de absorción, mátalo. Esto provocara una reacción en la magia, destruyendo a los seres que controlar este lugar. Ahora debo marchar, no tengo más tiempo y tú debes enfrentarte a tus captores. Muchacho…… gracias- tras decir esto, el mago se desvaneció al igual que la casa en la que estaba. Comencé a caer al vacío y una boca enorme llena de diente me esperaba debajo – ahí estas, por fin – dijo una voz de ultratumba. Tras entrar en la boca y sentir punzadas afiladas por todo el cuerpo, la boca se cerró encerrándome en su interior.

Venganza

Desperté en el bosque de nuevo con magulladuras por todo el cuerpo y con dolor de cabeza algo extraño. Según me había dicho Zarius tenía solo una oportunidad para hacerlo, si no sería presa fácil para ellos. Me incorporé y observé de nuevo la taberna, pero esta vez usaría una táctica diferente. Entré en la taberna y allí estaba de nuevo el hombre en la barra, pero esta vez no había nadie sentado en las mesas. Aquella era la última sesión si las cuentas no me fallaban, según lo que habían dicho las voces. Me acerqué a la barra – camarero, sírvame un vaso de líquido azul – dije firmemente, algo que sorprendió al camarero. Eso era lo que quería aquel tipo, ya que seguramente el líquido azul tenía algo que te hacía perder el control. Pero esta vez estaba preparado, creando una ilusión de mí mismo de torso para arriba. El vería a un hombre bebiendo, pero en realidad estaría mirándolo fijamente sin hacer gesto alguno. Tras unos vasos, los cuales realmente los tiraba al suelo, imité una caída al suelo como había ocurrido en las anteriores ocasiones. Se escucharon de nuevo las voces – llévalo a altar, con esto volveremos al mundo terrenal – dijo la voz joven – mundo terrenal, mundo terrenal – dijo la voz anciana.

El hombre de la barra se acercó a mí y comenzó a arrastrarme a lo que parecía era el sótano de la posada. Mis pies golpeaban las escaleras al bajar cada peldaño, hasta que llegamos a lo que llamaban el altar. El hombre me dejo en una especie de cámara de piedra y comenzó a hacer un ruido extraño. Volví a crear la ilusión de mí mismo con los ojos cerrados, pero en realidad la tenía abierta y pude ver donde me encontraba. Era una sala algo pequeña con símbolos dibujados por todos lados. A cada lado de donde me encontraba había dos cuerpos apoyados también en altares, pero no parecían cadáveres recién muertos. Observé lo que estaba haciendo el hombre, el cual recogía sangre del cuerpo del mago que me había ayudado y pintaba en el suelo marcas con ella. Cuando terminó se colocó en la base de mi altar y comenzó a canturrea algo que no entendía, en un idioma que no había escuchado nunca.

En la sala comenzaron a arremolinarse una corriente mágica hacía el techo, provocando un vórtice en el mismo de color violeta y negro. Las palabras comenzó a decirlas con más intensidad, casi llegando a gritar y de repente dos figuras fantasmagóricas salieron del vórtice. En ese momento pude reconocerlas, eran como la mujer fantasmagórica con la que me había encontrado en mi mente. Las dos figuras se pusieron a ambos lados del hombre que comenzó a hablar en la lengua común de nuevo. – Oh espíritus del más allá, tras este ritual quedareis libres de vuestra prisión mágica y vagareis pro el mundo controlándolo todo a vuestro paso – dijo el hombre. – Termina el ritual y obtendrás lo que prometimos – dijo la que tenía la voz más suave – prometimos, prometimos – dijo la otra con voz más ronca. El hombre levantó un puñal encima de mí y comenzó a recitar unas palabras. – Oh, siervos de la noche, sombras entre las sombras. Con este gesto os libero de vuestra prisi……-  antes de que terminara la frase, cogí dos de mis dagas y se las clavé en corazón.

-NOOOOOOOOOOOOO – dijo la voz más joven – termina el ritual humano inútil o quedaremos atrapadas para siempre – grito con voz de ultratumba, viendo como la vida del hombre se consumía por momentos. El hombre intentó pronunciar las últimas palabras, pero la sangre que comenzó salir por su garganta le impedía emitir palabra alguna. Los dos espíritus comenzaron a dar vueltas por la habitación y a proyectar un rayo en el hombre pronunciando un cantico que parecía más un grito. La sangre comenzó a desparecer y parecía que sus heridas se estaban cerrando, aunque sus ojos se volvieron blancos totalmente. Al incorporarse siguió con el ritual pronunciando las últimas palabras, para a continuación fijar la mirada en mí. Yo era la última pieza del ritual, ya que para completarlo debía de morir.

El hombre cogió la daga ritual y se abalanzó sobre mí con gran rapidez. En un movimiento desesperado interpuse mi mano derecha en la trayectoria de mi pecho, evitando que me apuñalara. El dolor era intenso, pero no podía quedarme quieto, por lo que con la mano izquierda bloqueé su mano para que no pudiera sacar la zaga. Comenzó a golpearme con el puño por el cuerpo con la mano que le quedaba libre y en ese momento me convertí en lo que más odiaba, un vampiro. Mi fuerza y agilidad aumentaron, pudiendo bloquear con otro de mis brazos el otro puño, quedándome uno libre. Con éste último empuñe la daga y comencé a segarle el cuello con fuerza, pero el parecía no sentir dolor y seguía forcejeando. Tras unos intensos segundos y tas varios cortes profundos, la cabeza del hombre cayó al suelo. Lo que provoco que su cuerpo cayera unos segundos después escuchándose un sonido en seco contra el suelo al golpearlo.

Me quite la daga de la mano que no paraba de sangras y con una telas me hice un nudo temporal, aunque siendo vampiro se curaría rápido, podía morir como el resto de los mortales. Observe a los dos espíritus que seguían dando vueltas por la habitación gritando. – NOOOO, el semi- vampiro nos ha condenado – dijo las más joven – condenado, condenado -. Las miré sonriendo – espíritus, gracias a vosotros he conseguido volverme más fuerte – les dije de manera tranquila. -  Y ver que mi venganza ha sido posible me satisface aún más, arpías – dije sonriendo con una mirada fría. Pero de repente algo extrañó pasó con los espíritus, ya que dejaron de dar vueltas por la habitación y comenzaron a mirarse e ir uno hacía el otro. Al encontrarse, los dos espíritus se fusionaron o al menos esa es la impresión que me dio al verlo y su unión sonrió mirándome fijamente.  - Talamaur, semi vampiro miembro de la hermandad del cuervo – hizo una pausa y prosiguió – has tenido éxito en donde muchos han perecido, por lo que te haré entrega de algo que te satisfará gratamente – dijo con una voz mas tranquila. – No quiero nada tuyo espíritu, solo quiero que salgas de este mundo y desaparezcas para siempre.

El espíritu me miro algo sorprendido, todo lo sorprendido que puede estar un cadáver sin ojos y se rio a carcajes – no has entendido nada Talamaur, ¿seguro que estamos en tu mundo o estamos en tu mente? – Tras decir esto y tal como dijo Zarius, comencé a perder la conciencia - ¿a qué te refieres? Es imposible que sea mi mente, o sí – me pregunté cayendo al suelo y apoyándome con las manos en él. – Nos volveremos a encontrar Talamaur y responderé a tu preguntas, pero ahora no. Por tus venas corre la sangre de un Garnas´h(clan vampírico con gran influencia), así que no luches contra ello ….. – dijo mientras perdía el conocimiento por completo.

¿Una pesadilla?

Comencé a sentir un dolor en la cara, como si me estuviera quemando con alguna antorcha, por lo que abrí los ojos con rapidez. Era de día y un rayo de sol que no habían podido bloquear las ramas de los árboles, incidía directamente en mi rostro. Me moví con cierto dolor en él cuerpo, como si hubiera estado un tiempo sin moverse. Al incorporarme observé que había estado apoyado en las raíces de un árbol con un lecho de hojas a modo de cama. -¿Qué era lo que realmente había ocurrido?- me pregunté observándome la mano con una cicatriz en ella. Aquel espíritu me había engañado y me había hecho creer que todo había sido en mi mente, si fuera así no tendría esa cicatriz en mi mano. Me incorporé y me percaté que había algo a mi lado, un bastón desmontado en tres partes. La daga ceremonial y una espada corta de lo más normal. Al coger la daga me percaté que era muy liviana y seguramente con mejor filo que las que poseía, así que sería una buena adquisición. Monté el bastón, el cual era de color gris oscuro con unos extraños símbolos grabados en él, los cuales no reconocí en ningún momento. Al montarlo pude ver bien la forma del mismo, una carabela con dos puntas en un extremo y dos puntas en el otro. El bastón aun midiendo 1,70 no pesaba casi nada, como si llevara uno de menor tamaño, - al final esta aventura había servido de algo. – sabía que tenía que buscar al ermitaño, pero algo me decía que por ahora no lo iba a encontrar.

Volví a ver al adinerado comerciante, por ahora no me interesaba buscar al ermitaño. Me interesaba más buscar información sobre lo que me había ocurrido y que eran aquellos espíritus. – Quédate tu dinero, cancelo el encargo. Ya he estado bastante tiempo en ese bosque, si sigo más me volveré loco- dije con tranquilidad. El comerciante me miro algo extrañado – ¿bastante tiempo señor? Si solo ha estado un día fuera, pero en fin me buscare a otro que quiera hacer el encargo.- Dijo mientras rompía el contrato. En ese momento los ojos se me abrieron como platos y un sudor frio comenzó a recórreme la espalda. - ¿Había ocurrido de verdad o había sido una pesadilla? – me pregunte algo desconcertado. Lo que había aprendido en aquel lugar lo tenía en la mente como si lo hubiera estudiado realmente. Podía proyectar sonidos a través de mis ilusiones y le había cambiado un trozo de carne al tonto del pueblo por una piedra blanca, diciéndoles que era una joya. Esperaba poder volver a encontrarme con ese espíritu pronto, ya que me dijo que respondería a mis preguntas. Tas aquel momento de incertidumbre, partí hacía la sede de la hermandad oscura.

Peticiones: sociología y proyectar sonidos a través de mis ilusiones. Me canso menos al crear ilusiones y soy más resistente a hechizos mentales. Mejoro levemente mi desventaja racial de no comprender las cosas a la primera. Un bastón personalizado.
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Re: Sin salida

Mensaje por Alex el Mar Nov 03, 2015 3:45 pm

Consigues 7.057 puntos de experiencia y 10.585 áureos.
Recibes todo lo que has pedido, pero el agotamiento y la resistencia mental es muy leve pues no lo has entrenado. Por lo tanto soportarás hacer una o dos ilusiones más, pero no mucho. La mejora de la desventaja racial viene con la sociología y para el bastón deberás dar una imagen para poder añadirlo a tu inventario.

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