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Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

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Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Web Master el Vie Nov 06, 2015 8:02 pm

Reglas:
-Cualquiera puede unirse al evento siempre y cuando se hable con el administrador que lo lleva (Alex)
-Todo participante puede morir, aunque las posibilidades son muy escasas y si no se buscan demasiados problemas no pasará nada.
-Todo aquel que se ha inscrito para el evento ganará 750 áureos y 500 puntos de experiencia por el primer post.
-Cada post otorga al usuario 200 puntos de experiencia y 300 áureos siempre y cuando tenga un mínimo de 100 palabras.
-Cualquier usuario puede retirarse del evento hablando con el administrador que lo lleva.
-El evento será global, por lo que afectará a todo el mundo.
-Este es el capítulo 1 del evento, continuación del prólogo
-Una vez posteado, cada usuario verá congelado todo lo que tiene para que no obtenga nada durante el evento.
-El administrador posteará una vez cada 96 horas aproximadamente. Solo se puede hacer un post por moderación y si no se postea puede acarrear peligros. Un salto no es nada, pero dos o más podrían significar la descalificación del usuario o la muerte de su personaje.

Importante:
El administrador que lleva el evento participará con su cuenta principal, pero es un error seguirlo. Dicha cuenta y los que vayan con él no conseguirán nada especial y, posiblemente, se enfrentarán a peligros mayores que los del resto.

Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso
La era de los dioses ha terminado dejando nacer una nueva. Una época oscura se avecina, una época sin líder pero con varios pretendientes. Los demonios han despertado y vuelven para retomar un hogar que perteneció a las divinidades y que abandonaron a su suerte. Ahora ellos son los nuevos dioses y quieren conquistar su tierra. Pero no pueden, las barreras que les impusieron los creadores impiden que escapen del centro de Dyscordia. Pero esas protecciones han comenzado a romperse y muchas de esas criaturas han salido y vuelven a campar por el continente. Los más débiles consiguieron escapar pronto y causar pequeños problemas, pero aquellos cuyos poderes hacen temblar el mundo empiezan a salir y a dar la cara. incluso en los rincones más escondidos de Dyscordia se esparcen los rumores de la llegada de los demonios y una nueva guerra mágica. Todos se preparan como pueden, aunque algunos lo ignoran y deciden seguir viviendo como hasta ahora.

Junto al miedo se esparcen otros rumores de esperanza. Una nueva organización, apodada Centinelas del Ocaso, ha aparecido y jura ser la vanguardia contra los demonios. Su lema "Somos la última luz frente a las tinieblas, somos el escudo que protege de la oscuridad, somos los Centinelas del Ocaso" ha llegado a todas las tabernas y muchos son los voluntarios que se unen a sus filas, aunque nadie sabe nada sobre ellos. Lo único certero es que prometen un poder para enfrentarse a los demonios y que han estado allí donde una de esas poderosas criaturas ha aparecido. Pero ni siquiera ellos serán suficientes para enfrentarse a lo que se avecina si no tienen ayuda.

Todos los gremios han preparado a sus miembros para la lucha, han formado ejércitos, batallones y estrategias con las que defender sus tierras.

-Fire Blood ha creado un grupo de enormes tropas que partirán por todo el norte enfrentándose a todo demonio que encuentren bajo el liderazgo del mismísimo Thorodan.

-Héctor Payne ha formado a sus ejércitos de Gray Knight e instado a sus líderes a partir para enfrentarse al mal y encontrar el origen de esta terrible catástrofe.

-Summa Sapientia ha pedido a todos sus magos que vigilen, que aprendan y que busquen toda la información qe puedan sobre los demonios. Earendil ha enviado a sus mejores magos a detener a los demonios cercanos y se prepara para la guerra, pero todavía no ha dado el paso.

-Ekaterina se ha presentado, por primera vez, en una reunión frente a todos los miembros presentes de Hermandad del Cuervo y les ha asegurado que hay un peligro cercano. Aunque no ha dado órdenes, ha cancelado la mayoría de las misiones activas y ha enviado a sus espías por todo el continente.

-Shark Tooth prepara sus naves y a sus tropas para desembarcar en las tierras del continente y dejar de lado su guerra personal con los nigromantes, pues ahora hay un enemigo que no solo es más importante, también les infunde un mayor temor.

-Filii Mortis no ha reaccionado ante los demonios hasta muy tarde. Tras varios intentos fallidos de controlar a un grupo de estas criaturas, los líderes del gremio han decidido que todos sus miembros deben esforzarse por destruir las que amenacen su territorio.


Aviso:
No hay moderación todavía. Como el evento es global afecta a toda Dyscordia y cada uno debe hacer un post de su inicio independientemente del lugar en el que esté. Con las moderaciones veremos si la gente se acerca o se aleja. Todos podéis especificar lo que habéis hecho durante el mes, pero lo único obligatorio es explicar dónde estáis ahora.

usuarios y estadísticas:

Dark:
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Luthia:
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Estadísticas: 2 puntos en magia blanca.
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Nivel: 25
Estadísticas: 5 puntos en magia negra.
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Estadísticas: 2 puntos en magia arcana.
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Fenrir:
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Estadísticas: 1 punto en físico y 1 en agilidad.
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Estadísticas: 2 puntos en físico y 2 puntos en agilidad.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Dark S. Satou el Sáb Nov 07, 2015 9:35 pm

-Soy mucho más fuerte ahora, sin duda. -Exclamó sonriente.

El entrenamiento con los Harken en aquel mes había sido agotador en todos los sentidos. Tenía que dar gracias a los hermanos ya que había logrado avanzar en el tema de la masa muscular, logrando un aspecto un poco más fuerte en tan poco tiempo. Se encontraba levantando varios troncos pequeños sin demasiada dificultad, haciendo series cortas y lentas hasta que llegó la noticia del "exterior".

-¿Demonios? -Preguntó frunciendo el ceño.- ¿No se suponía que, según las leyendas, estaban encerrados en el centro de Dyscordia?

No sabía si creer aquella especulación tan prematura, pero los dos mercenarios que les habían acogido habían recibido aquella carta del mismísimo gremio de Fire Blood. Un ejército para combatir a lo que sería un peligro para el mundo en sí; una misión suicida. Tras escuchar la noticia se reunió con Ashley y Nyrbe para decidir qué hacer. No era una lucha que ellos tuviesen que intervenir al estar fuera del gremio, pero sus nuevos amigos seguramente irían con una conducta altruista. Dyscordia es de todos, pero ya habrán otras cabezas de turco que vayan a primera fila.

Pero el tema de la guerra mágica le inquietaba. El príncipe estaba sediento de conocimientos sobre el mundo antiguo, y los demonios eran un claro ejemplo de ellos. Si lograba aprender sobre su conducta o rituales podría ser beneficioso de alguna forma para Norin. Estaba claro de que habían escapado, y al salir del centro, podían dirigirse hacia donde les diese la gana.

-Vale... ¿Qué queréis hacer? -Preguntó mirando a Nyrbe para después dirigir su vista hacia Ashley- Podemos intentar ir, quedarnos en el margen y sufrir el peligro de que nos invadan de un momento a otro... Si vamos o no, no cambiará el equilibrio en la balanza. Somos débiles en comparación a todo lo que hay fuera, y a saber con qué nos podemos topar, pero... -Dirigió una larga pausa y volvió a centrar su mirada en Nyrbe- Es una excelente situación para sacar algún que otro tratado. Ayudamos a un grupo, les ofrecemos entrar a Ryüko. Total, si pierden... ¿qué más da? Sería retrasar lo inevitable.

-Yo no sé qué decir. Es una buena idea el tema del tratado, pero sigo viéndolo como una misión suicida. Tenemos que proteger a Tsuki y volver a por Angelica en el pueblo que la dejamos.

Era verdad, Angelica se encontraba en un pueblo cercano a la casa de los Harken. Dark miró al suelo y cerró el puño para después colocarse la capa y andar hacia afuera.

-¿Partimos con o sin los Harken? -Acabó preguntando.- Estoy agradecido por su trato, pero Angelica recae en mi responsabilidad. No quiero arrastrar a nadie en mis actos.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Luthia Zul el Sáb Nov 07, 2015 11:14 pm

Las noticias vuelan, y sobre todo aquellas que traen malas nuevas.

Había pasado un mes desde la última vez que había ocurrido algo tan importante en el gremio como para que la líder del lugar invocara a todo mago y miembro.
Earandil ya había dado la advertencia de lo que se avecinaba, y había asignado a cada miembro del gremio que hacer.
Unos habían sido asignados a detener directamente a los demonios que se encontraban lo más cercano al castillo. Mientras que otros habían sido asignados a solamente a buscar inteligencia acerca de estos nuevos enemigos y reportar todo lo que se obtenga.

Tura gimió, miedo o nervios, quizás los dos. -Creo que será mejor no nos enfrentemos directamente a los demonios- Añadió -No somos muy fuertes… ¡Es decir! ¡No que d-dude de tu habilidad ni nada p-pero-!-
Luthia sólo le dio una mirada fría.

Pero Tura tenía razón.  
Lo que más deseaba ella era estar en la línea de batalla y servir como Mago Curandero, pero al nivel en el que se encontraba su habilidad sanadora, sólo podía cerrar heridas pequeñas,  sería más estorbo que ayuda.

Luthia detectó a Astinus entre la multitud y se le acercó, llamándolo por su nombre.
-Al ser nosotros de los magos más patéticos- puso énfasis en la última palabra –Creo será mejor nos dediquemos a adquirir información acerca del enemigo. Por cierto, Astinus. Mi compañero es Tura, no sé si ya se conocían, pero nunca está de más una introducción-

Tura movió la mano de un lado a otro, saludando nerviosamente.  –H-hola…-

Poco a poco, uno a uno los miembros de Summa Sapientia abandonaron el centro de conferencia y se dirigieron a sus puestos asignados.

El grupo de Luthia ahora tendría que elegir que hacer. Podrían seguir la idea de Tura, y dedicarse a investigar a los demonios desde un lugar lejos y seguro, o pueden también desobedecer a Earandil e intentar erradicar a los enemigos por su cuenta. Sin embargo, la última opción incrementaría el riesgo.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Talamaur el Dom Nov 08, 2015 4:02 pm

Ekaterina, la misteriosa mujer que nadie había visto en años a excepción de sus subordinados más leales. Una persona sobre la cual todo son rumores y misterios, por lo que nadie sabe si realmente existe o si solo es una invención. Fuera como fuese nos había reunido a los miembros del gremio, algo que no había ocurrido nunca o al menos eso decían los veteranos. Nos congregamos una gran cantidad de gente en el patio del castillo, esperando a que Ekaterina hiciera acto de presencia. Pegado al castillo habían montado recientemente una plataforma, supongo que para Ekaterina pudiera hablar con todos.

Observé el ambiente mientras calmaba a mi lobo, el cual prefería no estar rodeado de tanta gente. A mi serpiente le daba igual y al cuervo... bueno ese iba y venía cuando lo veía conveniente. Encima de aquella plataforma se encontraba Sirius, el químico que me había enseñado venenos, el cual me echo una mirada para nada amigable. Hacía tiempo que no lo veía pero estaba igual que hace tiempo y a su lado, una mujer que no había visto antes, aunque no creo que fuera Ekaterina.

Uno de los veteranos más antiguos del gremio mando callar a la multitud, la cual parecía que había venido a charlar o de mercadillo. No soportaba aquel ruido que provocaban al hablar de rumores, sus batallitas y cosas de esas. Lo único que me consolaba era que iba a ver a Ekaterina por primera vez, algo que hacía mi espera algo pesada. Por un momento recordé al audron que había visto en el pueblo cercano y del elfo, el cual tendría que ir a ver tras la reunión.

De repente una figura salió del castillo, ataviada de una túnica que la cubría por completo. Algo que me hacía sospechar que era Ekaterina y no estaba equivocado, ya que al llegar al centro de la plataforma, se descubrió el rostro y hizo un barrido con la mirada. Observó a todos los presentes que estábamos allí congregados y tas una pausa en la que Sirius le recogió la túnica, comenzó a hablar.

Nos comentó que un peligro se cernía sobre nosotros, algo que podía hacer temblar el mundo. Algo que dejo un poco alarmado a la gente que había allí congregada. Canceló todas las misiones activas y envió a varios de los mejores espías a recopilar más información de lo ocurrido. Tras aquello se dio la vuelta y volvió a desaparecer tras las puertas del castillo. Me incorpore y acaricie a la serpiente bien pequeños míos, nos vamos al pueblo a ver al elfo dije mientras abandonaba el lugar. Gran parte de os miembros del gremio se quedaron allí comentando la aparición de Ekaterina, algo que no iba a hablar con los que estaban allí. Aunque sinceramente pensaba que era más imponente, las apariencias podían engañar y eso lo sabía por experiencia.

Ya que no había mandado ninguna misión fui al pueblo a reunirme con el elfo, pero esta vez tendría todos los sentido apunto. Estaría atento por si usaba de nuevo magia de ilusión, aunque pudiera ser que esta vez me pusiera otra prueba. Llegué al punto donde lo había visto la última vez, unas horas antes de cuando me lo encontré. Para no llamar la atención me puse la cara del borracho que maté la última vez, no creo que nadie se acordara de su cara. Esperaba pasar desapercibido y de no encontrarme con aquel audron con falta de tacto, aunque eso era mucho pedir.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Astinus Wallace el Lun Nov 09, 2015 1:50 am

Astinus se movía nervioso de un lugar para otro. ¿Demonios? ¿Allí? Eso era imposible, ¿Acaso eran ciertas todas esas viejas historias sobre criaturas salidas de las peores pesadillas? ¿Qué iba a hacer un mago tan inútil como él contra enemigos tan temibles? Los nervios lo consumían y no sabía que hacer. La multitud a su alrededor esperaba nuevas órdenes de los líderes mientras él solo buscaba un agujero en el que esconderse. No podía servir de ayuda, no valía como guerrero ni como nada. Solo podría intentar trabajo de logística, aunque ni eso serviría en su caso. ¿Por qué se había unido a un gremio? Ah, sí, por el legado de los Wallace. Maldecía su apellido.

Por lo menos, a pesar de su desgracia, pudo ver una cara conocida. Luthia se acercó y lo saludó. Aquella chica era muy agradable pero dijo algo que lo molestó. Se tachó a sí misma y a As como unos magos patéticos. Tenía toda la razón y no se ofendió por el insulto, si no por su incapacidad para ser mejor. Se había ofendido el propio Astinus y aquellas palabras solo se lo mostraban. ¿Pero qué iba a hacer? No servía para eso, él podría ser... ¡bibliotecario! Sí, los libros le gustaban. Mientras pensaba, Luthia le ofreció investigar pues era el mejor trabajo para ellos. Y tenía razón, no serviría en la lucha. Después le presentó a un tal Tura.

-Hola y encantado, señor Tura, yo soy Astinus Wallace- Respondió. -Y estoy de acuerdo, creo que haríamos mejor trabajo buscando información. Después de todo yo no soy muy bueno luchando y sería más una molestia que una ayuda en el campo de batalla. Quizás podríamos empezar por la biblioteca- Les informó.

Aquel lugar le hacía sentir seguro y rodearse de libros siempre fue agradable para él. Pero además de aquello, también era una gran fuente de conocimiento. Quizás a nadie se le ocurriera ir allí, a lo mejor todos hacían trabajo de campo y buscaban pistas o a gente que conociera al enemigo mientras ellos podían buscar en los archivos y textos antiguos. Él había encontrado información muy curiosa y antigua en algunos tomos. Aunque no recordaba haber leído nada sobre seres demoníacos.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Starrk el Lun Nov 09, 2015 2:51 pm

Había pasado ya un mes, en ese tiempo había pasado por mucho más de lo que pasaba la mayoría de los días. Me alié a una hermandad de asesinos, tuve que infiltrarme en una mansión y tras una semana de viaje hasta Fergor me reencontré con Alice. Desde entonces la cosa no había mejorado, por lo que pude averiguar ahora había demonios por dyscordia. Causaban daños y males por doquier, como si que nos matáramos entre nosotros no fuera suficiente. Al parecer, también había surgido una nueva organización, dedicada a la caza de estos seres. El nombre que recibían era el de Centinelas del Ocaso, un nombre un tanto largo y un poco metafórico, no todo el mundo pillaría el por qué del nombre. Desde luego no era algo que llamara mi atención, podían querer aportar esperanza al mundo pero quizás el mundo ha sido quien nos ha puesto en esta situación. En cualquier caso estaban reclutando gente pero no me interesaba entrar en eso, al menos de momento.

Alice y yo habíamos estado viajando tiempo después de encontrarnos y ahora habíamos llegado a un pueblo.
–Staaaaaarrk, tengo hambre. ¿Por qué no paramos a comer? Por faaaa.- Comenzó a decirme Alice mientras oía a su estómago gruñir, la miré y la vi con cara triste como de dolor y con algunas lagrimas en los ojos. Suspiré mientras frotaba mi cabeza con la mano izquierda. –Está bien, busquemos una taberna por aquí.- Mientras caminábamos veía a la gente pasar, era un pueblo al fin y al cabo era lo normal. Sin embargo me llamó la atención una persona que iba completamente encapuchada y con un lobo junto a él. Pasó frente a nosotros a unos tres metros de distancia, y sentí al igual que me pasaba con Alice que tenía poder mágico. “Extraño atuendo para un mago…” Pensé y después miré a Alice, que iba con las manos sobre la barriga, como si eso le fuera a quitar el hambre. “Bueno, no puedo juzgar la vestimenta de nadie yendo con Alice.” Aparté esos pensamientos de mi mente y me centré en buscar un lugar para comer.

Tras un rato dimos con una posada. No había nadie, tan solo un tipo vestido con una capucha negra que no dejaba ver ni su cara, ese hombre estaba en una esquina solo. Era un tanto extraño, pero no podía centrarme en él puesto que Alice no paraba de apremiarme para que fuésemos a sentarnos a una mesa. El camarero no tardó en llegar, pedimos algunos platos y se marchó a prepararlos. Alice estaba dando saltitos de impaciencia en el asiento con una gran sonrisa en la cara. Al parecer ir con ella no sería tan sencillo como pensaba en un principio. Miré a la persona encapuchada en la esquina y vi que no se había movido. Cuando el camarero vino a servirnos le pregunté.
–Disculpe pero ese hombre, ¿quién es?- El camarero miró al encapuchado y dijo. –Sinceramente no lo sé, llegó hace una hora y ha permanecido allí desde entonces. Me he acercado a ver si quería que le sirviera algo pero no habla. Solo segrega esa aura de oscuridad.- Era un ser extraño desde luego. Alice por el contrario no prestaba atención a nada más que el plato de comida que tenía frente a ella. Pase mi mano por mi frente hacia el cabello para peinarme mientras cerraba los ojos y soltaba un suspiro. Acto seguido comencé a comer, sin perder de vista al encapuchado.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por FlyFenrir el Lun Nov 09, 2015 11:40 pm

Ya había pasado un mes desde que había estado entrenando con Johan. Estuve sometido a un gran esfuerzo durante largo tiempo, pero había logrado dominar mi forma bestial y ahora era capaz de controlarme en todo momento. Tras agradecerle a Johan su ayuda me marché de su casa y emprendí mi camino hacia el oeste. Pasó un tiempo hasta que conseguí llegar a las puertas del gremio Summa Sapientia. Había venido hasta aquí debido a que en los pueblos por los que pasé oí que había demonios atacando a las gentes y causando problemas. Quería comprobar lo que el gremio dedicado al aprendizaje sabia. Quedé impresionado por la arquitectura del gremio. Se trataba de un gigantesco y majestuoso árbol, habían ahuecado algunas partes de su interior y lo habían adaptado al gremio. Decidí dejar de observar el árbol y entrar a su interior. Cuando atravesé las puertas vi que había gente yendo de arriba para abajo, por lo que no sabía qué hacer. Estaba allí en pie mirando a todos lados como un búho en la noche.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Nyrbe el Mar Nov 10, 2015 12:35 am

Mientras estábamos Ashley, Dark y yo de reunión para debatir cual sería nuestra dirección, Dark expresó su clara intención de no tomar partido en el asunto de los demonios, pero la guerra sí que le preocupaba.

-¿Partimos con o sin los Harken? Estoy agradecido por su trato, pero Angelica recae en mi responsabilidad. No quiero arrastrar a nadie en mis actos.- Dijo Dark levantándose y caminando hacia la puerta.

-Sería lo más apropiado. Los hermanos Harken son buenas personas y unos aliados que no debemos dejar escapar.-

Miré a Dark y después a Ashley, mantuve mi postura seria para reforzar mi argumento. Si partíamos con los Harken éramos un grupo más numeroso, lo que nos daría más posibilidades de sobrevivir a cualquier ataque por parte de los demonios si se diera el caso.

-Yo voto por ir con ellos.-

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Alex el Mar Nov 10, 2015 11:57 am

-¡Tenemos que ir al gremio! ¡Este lugar es peligroso, no hay donde protegerse!- Gritaba Alex para convencer a su abuelo.

-Este es nuestro hogar y no nos marcharemos. Además, los demonios atacarán antes un lugar lleno de gente como la sede del gremio, ¿no? Nos quedamos aquí y me enfrentaré a todo lo que venga- Respondió él.

Alex suspiró y se resignó. Era imposible convencer a su abuelo y sabía que se quedaría allí. Lo peor es que su abuela también. ¿Cómo podía protegerlos si no se dejaban? Y no podía quedarse quieto esperando. Les había contado a todos las noticias del gremio y ahora estaban informados, pero no sabía que iban a hacer. Se acercó a donde estaban Dark y Nyrbe y llamó al resto. Una vez estuvieron todos, a excepción de sus abuelos, habló.

-Sé que quizás es una locura, pero no puedo permitir que haya demonios campando a sus anchas. Todo lo que sea un peligro para mi familia debe ser exterminado. Me gustaría partir e investigar los lugares cercanos a la casa para asegurarme de que no hay ninguna amenaza. Después ya decidiré qué hago. Es posible que encontremos demonios y que sea peligroso. Sé que esta no es vuestra lucha y está demasiado lejos de Norín, por lo que entendería que os marchárais ahora- Dijo.

Quiso pedirles ayuda. En el mes que estuvieron juntos se habían conocido y los consideraba ya amigos. Nada fortalecía más los lazos de amistad que entrenar juntos, comer juntos e incluso pelear. Pero no podía hacerlo, era algo demasiado peligroso y no podía pedírselo. Sabía que Ele, Isma y Sam irían con él independientemente de lo que dijera, pero sus amigos tenían la posibilidad de marcharse.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Gautrek el Mar Nov 10, 2015 5:53 pm

Nos encontrábamos de camino al lago vérilis, lugar que estaba cerca de donde vivía Erguan. El camino se había sido bastante tranquilo, solo algún encontronazo con ladrones de poca monta y algún zorro salvaje. Pim, Pam y Pum me acompañaban, al parecer su madre les había dado permiso para venir conmigo y a mí me encantaba su compañía. Siempre estaban alegres y contando anécdotas absurdas de cosas que habían vivido, cosa que a veces me irritaba. Durante mucho tiempo viaje solo por el mundo, pero al conocer a gente tan agradable como ellos, hacía que mereciera la pena llevar compañía.

- Y entonces el cerdo me empujo contra la mujer y al caer puse las manos en sus .. – dijo Pim, pero lo interrumpí

- Pim ¿otra vez la historia de la damisela atacada por el cerdo? – le dije seriamente.

- Es que a mis hermanos les encanta – dijo Pim agachando la cabeza

- Pues entonces no te pares, JAJAJAJA, eres un bribón – dije riendo a carcajada limpia.

Pim contaba casi siempre anécdotas de mujeres, llegando a sospechar si eran reales o no. Pam y Pum se reían muchísimo con sus historias porque sabían que la mitad eran mentira, aun así les gustaba volver a escucharlas. Ya casi habíamos llegado a casa del viejo Erguan, pero nos desviaríamos al lago para abastecernos de agua y coger algunos peces. Había visto el lago en varias ocasiones de cuando viviría por aquí, pero nunca me había acercado tanto como para llegar a la orilla. De repente un hombre vino corriendo en nuestra dirección y se paró delante de nosotros.

- ¿Qué hacéis andando en esta dirección? – pregunto algo extrañado.

- Vamos al lago a abastecernos – dije mirándome fugazmente a los alrededores

- La taberna para enrolarse a los “Centinelas del Ocaso” esta por allí – dijo señalando un camino secundario detrás de nosotros.

Mire en la dirección que me había señalado y a continuación volví la vista hacia el hombre – he escuchado algunas cosas de esos Centinelas, pero hasta que no me informe mejor prefiero seguir mi camino- le dije amablemente. El hombre me miro como si fuera un fantasma – eres un demonio, quien en su sano juicio no se alistaría contra ellos. Vas a morir, dijo mientras sacaba un cuchillo de su cinto y se lanzaba al ataque.

- Pim, Pum, como habíamos ensayado- dije sacando mi hacha y preparándome para la embestida.

Conseguí evadir el cuchillo, ya que llegaba a poca distancia y con el hacha era sencillo pararlo y en ese momento me tire al suelo.- Ahora- dije mientras Pim y Pum lanzaban un tajo horizontal hacía el cuello del hombre. Tras el ataque el cuello del hombre quedo seccionado por ambos lados, provocando que saliera abundante sangre. – Que le pasa a la gente hoy día – comenté siguiendo el camino y guardando el hacha. Eche un vistazo hacía atrás para ver el cuerpo del hombre, parecía que la tensión de una gran guerra estaba poniendo nervioso a la gente. Esperaba que los que se enrolaban a “centinelas del Ocaso” no estuvieran tan chalados como aquel tipo.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Rog'Muk Warsong el Mar Nov 10, 2015 7:35 pm

Flashback

Finalmente, aquel hombre al que torturaban, les dijo todo lo que necesitaban saber antes de exhalar su último aliento. Sabían el lugar hacia donde habían huido los captores de sus homogéneos y no necesitaban más pistas, Rog'Muk ya la tenía. Buscó entre sus pertenencias y sacó el amuleto que cogió del orco que murió entre sus brazos. Se fijó en ella y pudo distinguir un símbolo en el medallón que indicaba el clan al que pertenecía. Le mostró aquella joya a su compañero. -Es del clan Iron Bull. Estaba en el cadáver del dueño de ese brazo. Le di un funeral digno.- Comentó el orco.

Podían seguir dos caminos. El que les había indicado aquel hombre o el que les llevaría directos al mismísimo clan Iron Bull, en pos de conseguir más información y saber si había supervivientes. -Podría habernos mentido, y nada nos asegura que los alcanzaremos. Nos llevan mucha ventaja.- Agarró una de las hachas de aquellos humanos y la puso en su cinturón. -Puede que no consigamos nada, pero es más seguro ir en busca de información que perseguir a nuestro enemigo con los ojos vendados.- Esperaba que Garrosh le diera la razón y le preguntó a Kashira sobre la ubicación de aquel clan orco. Ella había reunido información sobre las tribus del norte y podía guiarlos con mayor facilidad.

Finalmente escogieron la segunda opción y tras una semana llegaron. Fueron tratados como hermanos a pesar de la situación. Ver una cara similar era confortador después de perder a tantos familiares y amigos. Los tres miembros del clan Warsong explicaron lo que habían visto y por lo que habían pasado y mostraron el emblema que habían recogido. El líder se presentó en persona para hablar con ellos ante tal noticia. -¿Sabéis algo de nuestros hermanos?- Preguntó aquel orco anciano de tez marronácea. Tenía el cabello largo y albino. Con una barba prominente y trenzada. Vestía con una armadura enorme, hecha de metal y cuero y con varias peles de bestias feroces. -Algunos han perecido, y de los otros no sabemos nada exacto. Aunque intentamos seguir la pista de sus captores.- Respondió Rog'Muk. -Ya veo... ¿Y cuales son vuestros nombres, honorables guerreros?- El orco de un solo ojo esperó a que Garrosh hablara. Él sabría mucho más cosas que pudieran interesarle a aquel hombre aparte de sus nombres.

- Fin del Flashback.

-Que se preparen esos hijos de puta. Van a sentir la verdadera furia de los orcos.- Dijo Rog'Muk, caminando hacia el frente y cargando sus dos hachas. Habían ayudado durante dos semanas al clan Iron Bull a reunir todas las pruebas y pistas necesarias y ya estaban en camino hacia la guarida de aquellos criminales. Pronto podrían dar buena cuenta de su sed de sangre. Aunque, ignoraban que un mayor peligro se avecinaba.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Tomoyo Mitsuko el Mar Nov 10, 2015 8:46 pm

     El día de hoy había sido de lo más interesante en el último tiempo, me había despertado en una pequeña cueva con un murciélago merodeando sobre mi cara y grité con fuerza, despertando al 90% de la fauna del norte, que en teoría escaseaba. Los murciélagos salieron huyendo de la cueva, eso si que fue increíble, tomé mis cosas y salí lo más rápido que pude de ahí, podrían encontrarme si conseguían localizar la voz. Con ballesta en mano y preparada después de todo ese mes de excursión por el frío norte conseguí algo de comida cazando una pequeña rata, era blanca, peluda y medía algo más de 40 centímetros, al principio dudé si cazarla, pues parecía asquerosa, pero el estómago tomó por si solo la decisión y mi ballesta acabó con su miserable vida. Probablemente sufriría más que yo el frío de la zona y la escasez de comida, así que en mi opinión le había hecho un favor matándola.

     Minutos más tarde encontré algunas ramas en un bosque cercano y pude hacer una pequeño fuego para cocinar la enorme rata. Empecé a despellejarla y me dí cuenta de que el 50% de su cuerpo era grasa, algo que no me gustaba nada, así que al final conseguí comer mucho menos de lo que esperaba, al menos sería suficiente para mantenerse dos o tres días con vida. El tiempo esta vez no estaba tan mal, seguía haciendo frío y el viento no cesaba, pero esta vez no estaba nevando y me sentía muy bien por ello porque en el último mes conté 3 días sin nieve en total. Quizás solo necesite viajar unos días más para encontrar eso que tanto busco, por el camino solo vi dos viajeros y pude preguntar algunas cosas, pero nada de mucha importancia.

     Me dijeron que se alejaban del norte lo más rápido que podían y que habían oído noticias de una nueva raza, los llamaban "gnomris" o algo así, no pude captar la palabra totalmente. Si me encontraba con alguno intentaría evitar decir su nombre, por si acaso me equivocaba, aunque dudaba que ellos me llamasen humana. Con todas esas ideas en mente tomé rumbo hacia el noreste, sin alejarme demasiado de la costa norteña de Dyscordia. Tenía unas ganas enormes de encontrar algo interesante que hacer, todo se volvía muy aburrido por el congelado norte.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Isma el Mar Nov 10, 2015 10:00 pm

Junto a su hermano intentó convencer a su abuelo de que desistiera y que abandonara su hogar para mudarse al gremio de Fire Blood mientras se desataba el caos en Dyscordia. Cierto era que nunca habían visto a su abuelo perder un combate, pero ya no era tan joven y nadie le aseguraba que podría detener a los mismísimos demonios. Además, tendría que proteger a su mujer y eso dificultaría la tarea. Pero, como de costumbre, la testarudez de aquel anciano no tenía límites. Era absurdo mantener aquella discusión así que se resignaron.

Tras esto siguió a Alex y escuchó lo que tenía que hacer. Estaba de acuerdo, no se iría hasta asegurar que sus abuelos estaban seguros. No permitirían que unos cuantos seres infernales les arrebataran lo único que les quedaba. -Nunca he visto a un demonio, pero tengo ganas de probar mi hoja para sesgar sus cabezas.- Dijo Isma con cierto tono burlón. -¿De qué color será su sangre?- Añadió girando la espada envinada con movimientos rápidos de muñeca. Después de todo, eran seres sin escrúpulos. Tener piedad era un error fatal.

Realmente, actuaba de forma despreocupada para enmascarar todo lo contrario. No conocían a su enemigo. No sabía nada de los peligros a los que se enfrentarían. Nadie les aseguraba que alguien pudiese detener la amenaza. Aunque, desde luego, no se rendiría ni se cruzaría de brazos esperando a la muerte. Lucharía hasta el final.

Y la verdad es que habían entrenado bastante durante el anterior mes, pero no sentía demasiado cambio respecto a sus capacidades. Cada vez era más complicado hacerse mas fuerte, y aquellos entrenamientos tan básicos no resultaban como esperaba. Tendría que buscar otra forma de pulir su condición física y sus habilidades.

-No podemos perder el tiempo.- Ultimó el castaño.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Xyox el Mar Nov 10, 2015 10:26 pm

Tres semanas antes.

El humano nos había dado una información que podía se mentira dada a la situación en que se encontraba pero gracias al destino Rog'Muk se había encontrado mucho antes con el dueño del brazo orco

-Es del clan Iron Bull. Estaba en el cadáver del dueño de ese brazo. Le di un funeral digno.- dijo Rog

-. Me alegro de que fuera así... Pero aún no hemos atrapados a los culpables.- dije.

-.Podría habernos mentido, y nada nos asegura que los alcanzaremos. Nos llevan mucha ventaja.-dijo rog

-.Quizás-. Mencione con un tono leve de voz

-Puede que no consigamos nada, pero es más seguro ir en busca de información que perseguir a nuestro enemigo con los ojos vendados.- menciono Rog

-. Lo más probable es que él nos lleve a una trampa, debemos recaudar más información.- dije

Fuimos en dirección donde se encontraba el clan de los orcos del norte iron bull tardamos una semana en llegar. a primeras el lugar se veía estable con buenas defensas, pero algo no me gustaba. En sus ojos carecían de la llama que poseemos todos los orcos, el por qué no lo sé pero había una cantidad algo limitada para un pueblo. Que con buena defensa estaban estables aun para el azote del viento gélido del norte. Fuimos bien recibidos por nuestros pares pero se hacía notar una leve discordia entre alguna que otra mirada. Procedimos a explicar lo que sabíamos y ahí el líder del clan nos recibió en el cuartel central del pueblo. Donde comenzó a hablar en frente a un fuego central que repartía calor a todo el cuartel.

-¿Sabéis algo de nuestros hermanos?- Preguntó aquel orco anciano de tez marronácea. Tenía el cabello largo y albino. Con una barba prominente y trenzada. Vestía con una armadura enorme, hecha de metal y cuero y con varias peles de bestias feroces.

A lo que Rog'Muk respondió:-Algunos han perecido, y de los otros no sabemos nada exacto. Aunque intentamos seguir la pista de sus captores.-

-Ya veo... ¿Y cuáles son vuestros nombres, honorables guerreros?- pronuncio el viejo jefe

Mire al jefe orco directo a sus ojos.

.-El que recién acaba de hablar es Rog'Muk mi hermano en armas y la otra es Kashira mujer de Rog... Antes de decir quién soy quiero que me digas primero tu nombre ya que de dónde venimos es de buena educación el decirlo primero…-. Dije mientras lo miraba fijamente.

El jefe inmediatamente cambio la facción de su rostro por uno un poco más irritado. a la final sonrió y comenzó a hablar

-Que modales, posees joven. Pero al fin y al cabo tienes toda la razón mi nombre es Iron krug. Como es costumbre los jefes adoptamos el Iron como herencia ya que respondí…. Cuál es el tuyo?-
-. Soy Garrosh Hellscream del Clan Warsong. He venido a liberar a los orcos que han sido raptados y esclavizados por humanos o otras razas y volver a unir a los clanes.-

Iron Krug quedo un poco sorprendido ya que el clan warsong estaba sumamente lejos y ya se habían perdido contactos entre clanes por el roce entre las mismas y por diferencias que a garrosh le parecía estúpida. Por lo que garrosh comenzó a comentarle todo lo que sucedió y que necesitaba información sobre los esclavistas que le estaba siguiendo la pista, el jefe comenzó a comentarle que ellos habían sido víctimas de algunos ataque alguno que otro orco había sido capturado pero que lamentablemente no podían hacer nada porque algunos de sus mejores guerreros se encontraban indispuestos por la salud y por la tormenta que había azotado el norte últimamente. Que el clan iron no había sido víctimas nada más si no otro par de clanes de los cuales aún mantenían contacto.

Garrosh dijo que salvaría a cada orco pero que necesitaba su ayuda, así sea una flecha o cualquier cosa que le fuera de utilidad. Por lo que iron Krug le otorgo la ayuda necesaria en cuanto a información, aunque si bien no quería quedarse mucho tiempo quería planificar una misión de rescate para salvar la mayor cantidad de orcos posible y acabar con los esclavistas para mandar el mensaje a la gente del norte que dejaran en paz a su raza por lo cual 3 semanas pasaron

Tres semanas después

-Que se preparen esos hijos de puta. Van a sentir la verdadera furia de los orcos.- menciono Rog
No solo se había recaudado todas las pruebas si no ya contábamos con un plan para acabar con los esclavistas y rescatar a los orcos de su prisión.

-. Los haremos pagar… SIN PIEDAD!-. grite al final








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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Web Master el Mar Nov 10, 2015 10:57 pm

Las llamas de la guerra comienzan a avivarse y todo el mundo tiene miedo. El movimiento empieza a hacerse patente unto a los nervios. La gente intenta huir hacia las ciudades más grandes e importantes esperando que allí estén a salvo. Las aldeas vacías son un blanco fácil y jugoso para los bandidos que se vuelven más atrevidos y empiezan a asaltar todo cuanto ven. Todavía no se ha ensuciado la primera espada ni cortado la primera cabeza, pero as antorchas ya brillan y los soldados están preparados. Los caminos son más peligrosos que nunca e incluso los mercaderes son reticentes a abandonar la seguridad de las murallas. Si el mundo ya empieza a esconderse, ¿qué pasará cuando la tierra se tiña de rojo? Quizás nadie esté preparado para una nueva guerra mágica o quizás surjan héroes que protejan a los débiles. Aunque siempre habrá alguno que saque provecho del caos y la destrucción.

Dark, Nyrbe, Alex e Isma:
Los demonios no han llegado tan lejos como para ser una amenaza a la casa de los Harken, aunque no lo sabéis. Sin embargo, el pueblo donde estaba Angélica sí que podría ser un lugar peligroso. El camino es muy largo y puede que si os dedicáis a explorar no lleguéis a tiempo a por la chica. Si os separáis cada uno puede ir hacia un lugar, aunque también podéis ir juntos como antes.
Luthia y Astinus:
Los magos más experimentados del gremio ya están fuera y hay muchos voluntarios que han partido para investigar. El lugar está más vacío de lo que ha estado en todo lo que lleváis allí. Hay largos pasillos y salas sin una sola persona y son pocos los magos poderosos que quedan allí. La sede de Summa Sapientia sería ahora un blanco fácil para un ataque, ¿pero quién atacaría habiendo demonios cerca? Podéis ir a la biblioteca o salir a investigar por vuestra cuenta. Las cercanías no deberían ser peligrosas, aunque tampoco muy fructíferas en lo que a información se refiere.
Talamaur:
Tu disfraz funciona, pues nadie parece prestarte atención, aunque tampoco eres capaz de ver a aquel que te encargó la misión. Dada la última vez podría estar oculto. Quizás tu disfraz impida que te encuentre él a ti, aunque sería poco probable teniendo en cuenta su capacidad. Puedes seguir esperándolo o iniciar la búsqueda.
Starrk:
El hombre es muy curioso, podrías investigar algo sobre él o incluso preguntarle tú mismo. La gente te mira con curiosidad, aunque todos están más pendientes del extraño hombre al que has observado. Casi dirías que es una estatua, pero algo te indica que está vivo. Si prestas atención podrás ver que no hay guardias en las cercanías y que nadie en la zona parece estar armado. Aunque es una zona algo peligrosa por el crimen, está extrañamente “limpia”.
Fenrir:
Llegas al gremio pero ves que hay mucho movimiento. La gente va de aquí para ya y muchos se marchan como si estuviera pasando algo grave. Ves a gente empacando y preparando grandes carruajes. Si preguntas alguien podría contarte lo ocurrido con los demonios e incluso decirte que están haciendo. Pero es información importante y a lo mejor no te cuentan nada. Si te adentras en la sede podrías encontrar alguien que te guiara o te ayudara en lo que estás buscando.
Gautrek:
Ese ataque ha resultado muy extraño. Podrías aprovechar e ir a la taberna para buscar más información sobre los Centinelas del Ocaso. Quizás allí descubras algo. O quizás te encuentras con más locos como el que acabas de matar. El camino que habías tomado es largo, pero ya estás cerca. ¿Seguirás como habías previsto o irás a echar un vistazo para saber de qué va ese grupo tan pintoresco?
Tomoyo:
Llevas mucho tiempo aislada y no sabes lo que está ocurriendo por el mundo. Podrías aprovechar para preguntarle a los viajeros por cómo está el mundo aunque, claro, ¿para qué ibas a preguntar si tampoco sabes si hay algo importante por lo que hacerlo? De repente se escucha un grito y ruido de armas chocando. Los viajeros que te has encontrado están siendo atacados por un grupo de cinco bandidos. Podrían necesitar ayuda, aunque sería peligroso. Estás bien en tu cueva, ¿verdad?
Rog’Muk y Garrosh:
Habéis llegado a la puerta del escondite de los esclavistas. No sabéis cuantos hay en su interior ni qué defensas tienen. Son suficientes como para llevar a un grupo de esclavos con seguridad suficiente como para que no se rebelen. Podéis buscar la manera de obtener información o entrar directamente y repartir golpes. El segundo método es mucho más rápido, pero… también mucho más peligroso. No sabéis dónde están los esclavos aunque lo más seguro es que estén con ellos. La puerta no tiene vigilancia exterior y no parece muy resistente.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Dark S. Satou el Jue Nov 12, 2015 12:01 am

La situación se ponía en un estado crítico después del discurso del mayor de los hermanos. Dark cerró el puño lentamente y avanzó dos pasos, colocando una mano encima de la hombrera del moreno.

-Tienes nuestras armas a tu lado -exclamó mirándole serio- Pero Angelica está en el pueblo más cercano y es mi deber protegerla de la invasión inminente. Nyrbe, Tsuki y Ashley pueden quedarse con vosotros, ya me adelantaré y os encontraré una vez la haya rescatado. Aunque es capaz de sobras de manejarlo todo sola al estar bien enseñada, mi conciencia me torturará hasta que no la haya visto una vez más.

El príncipe hablaba totalmente en serio. Debía mucho a aquella familia por lo que habían hecho por ellos.

-Vuestra lucha es nuestra lucha, ¿así se tratan los amigos, no?

Sonrió a todos y evadió la mirada preocupada de Ashley, apartando la mano de la cazadora con un desprecio extraordinariamente sutil. Se colocó bien la capa y no esperó a ninguna respuesta, cruzando el portal con varios pasos rápidos. Una vez abrió la puerta, se resguardó del viento colocándose la mano a la altura de los ojos y se predispuso a andar hacia los caballos.

-Mierda, que me lo cargué.

Llevó su mano a la barbilla intentando pensar algo pero era imposible. La única solución que le quedaba era robar un caballo, pero no podía hacerlo. Si llegaban habría uno menos en el que escapar. El abuelo no quiere moverse, ¿y si...? No, eso sería cruel por mi parte. Pero no tardaré en coger a Angelica, horas de ida y horas de vuelta...

Y subió al caballo, pero un golpe lo tiró contra la nieve cayendo de bruces. Se llevó las manos a la espalda y tras levantarse de un salto la miró.

-Vale, me acabas de joder el plan. Ahora seguramente vendrán e insistirán en acompañarme, incluyéndose en el peligro de una responsabilidad que no es suya. ¿No entiendes que estoy eligiendo el mal menor? Si muero yo o Angelica qué más dará. Vosotros sois más importantes.

-Eres realmente estúpido. Tú no te vas sin nosotros.

Tocó las manos de Dark y las congeló, uniéndolas en una especie de esposas. Dark intentó pegarle una patada para apartarla y volver a subir al caballo pero acabó con los pies incapacitados entre más hielo.

-¿Quién se viene a por Angelica? -Gritó Ashley tras oír el tan icónico suspiro pesado de Dark.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Luthia Zul el Jue Nov 12, 2015 4:12 am

-Después de todo yo no soy muy bueno luchando y sería más una molestia que una ayuda en el campo de batalla. Quizás podríamos empezar por la biblioteca-

-¡Astinus!- Le regañó Luthia al joven -¡Deja de hacerte de menos! Eres parte importante de Summa Sapientia.- Su tono mandón retumbo por los pasillos vacíos del castillo.
En cierto modo, Luthia se veía reflejada en la actitud de baja autoestima de Astinus. No deseaba que nadie más pasase por lo que ella, y no iba a permitir que se degradara un compañero del gremio.

Emanando frustración ante los dos hombres, Luthia se adelantó hacia la biblioteca, dejándolos atrás.
Aunque de reojo, le pareció ver a un integrante no miembro del gremio posarse a la entrada. Estaba tan enojada que prefirió ignorarlo.

-No t-te preocupes- Mostrando una pequeña sonrisa, Tura le susurró a Astinus -Te acostumbras a que te grite un poco. Aparte s-su intención usualmente no es mala. Solamente l-le cuesta algo de trabajo expresarse-
Haciendo un movimiento de manos para que siguieran a Luthia, Tura comenzó a caminar.

Esta supuesta guerra entre demonios lo ponía muy nervioso a Tura, pues pocos eran los que sabían que él era un semi-demonio. Y si llegasen a atacar a Summa Sapientia, quizás su verdadera forma saldría a la luz.
Y le era imposible saber si a Luthia, y su nuevo amigo, Astinus, serian capaz de aceptarlo tal y como era.

Un monstruo.

Por ahora sería mejor refugiarse en la biblioteca y pensar en una estrategia que pudiese ayudar a aquellos magos valientes que salieron a enfrentarse a los tales villanos.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Starrk el Jue Nov 12, 2015 5:57 pm

La persona encapuchada seguía inmóvil. La gente entraba y al igual que yo parecía centrarse en aquella persona. Destacaba mucho y si su objetivo era pasar desapercibido no era demasiado bueno en ello, pues llamaba toda la atención. A no ser que ese fuera su objetivo, para distraernos de otra cosa que pudiera ocurrir. Ciertamente aquella zona donde estaba la taberna era peligrosa por el crimen pero a pesar de eso no vi ningún guardia cerca ni tampoco nos asaltaron. Tras comer un poco llame al camarero, cuando vino le dije. –¿Podría ver si ese hombre está dormido? A lo mejor es un vagabundo y ha venido a dormir a su taberna. Dicen que esta zona es peligrosa por el crimen y demás, por lo que no me extrañaría que ese hombre hubiera entrado aquí a dormir. A parte de que a las demás personas les causa mala impresión y tal vez podría hacer que los clientes nos fuéramos.- El camarero pareció entender el punto de vista que le daba e incluso pareció molesto al pensar que aquel hombre podría estar durmiendo en su taberna. por lo que fue hacia el hombre encapuchado y comenzó a decirle. –Señor, si no va a pedir nada será mejor que se vaya.- Al no recibir respuesta le puso una mano en el hombro para llamar su atención. Yo observaba lo que ocurría desde mi sitio.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Talamaur el Jue Nov 12, 2015 7:31 pm

Seguía esperando en la plaza a aquel elfo, pero todavía no había hecho acto de presencia. El día pasaba y Rathu comenzaba a tener hambre - si lo se Rathu, iremos un momento a la taberna a cogerte algo de comer y a ti también Aysli - dije caminando a la taberna más cercana. Al llegar a la taberna percibí algo de magia dentro de ella y al entrar encontré a las dos personas que había visto antes. Una niña o al menos lo parecía, de la cual emanaba la magia que percibía y el otro extraño hombre que estaba con ella. Observé a otro hombre encapuchado en una de las mesas, aunque no le presté demasiada atención si era el elfo ya me enteraría.

De repente un camarero se acercó a mí - oye aquí no se admiten animales - me dijo en un tono algo despectivo hacía mi lobo. Solo me separaba de Rathu cuando yo quería separarme, no cuando un necio me decía que no podía estar con él. Lo mire fijamente a los ojos y me acerque hasta estar a unos palmos de él - Lo siento amigo solo será un momento, ni siquiera me sentaré. No pasaré tiempo en este tugurio, cogeré la comida y me iré - le comente en tono tranquilo. El camarero se quedó en su sitio mientras pasaba a su lado - si...si solo es un momento, lo dejamos como esta - dijo tragando saliva y alejándose a la mesa del encapuchado.

- Quiero una pata cruda y dos pinchos de cerdo crudos también. Tambien dame algo de estofado en un recipiente, te lo pagare. -
le dije al hombre que estaba tras la barra. Esperaba encontrar en poco tiempo al elfo, no me gustaba esperar. Aunque tras la cancelación de la misiones de Ekaterina, dudaba si se presentaría. Mientras me ponían la comida, observé como el camarero comenzaba a hablar con el hombre encapuchado. Si el camarero era inteligente dejaría en paz a aquel tipo, pero por lo que estaba pasando muy listo no era. Me quedaría el tiempo suficiente como para ver como reaccionaba, mientras el hombre con el parche no le quitaba ojo.


Última edición por Talamaur el Vie Nov 13, 2015 1:34 pm, editado 2 veces
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Gautrek el Jue Nov 12, 2015 11:27 pm

Hacía poco rato que habíamos dejado el lugar del incidente, aquel hombre no había atacado sin motivo. Me paré un momento dándole vueltas al asunto y aunque me quedaba poco camino para el lago, quise tomarme un momento para barajar las opciones. Supuestamente los demonios habían llegado a nuestro mundo o al menos eso decían los rumores de las tabernas. También comentaban que los Centinelas del Ocaso se estaban preparando para hacerles frente, pero no me olía del todo bien esta organización. Si había gente que perdía la cabeza cuando alguien no se unía a ellos, aunque también podía ser un caso aislado. Aquella incertidumbre me estaba matando por dentro y los tres muchachos se habían dado cuenta.

- Gautrek estas bien –
dijo Pum

- Si te has parado sin decir nada y se te ha puesto una cara muy rara –
dijo Pam

- Callaos chicos a lo mejor tiene que ir al baño, ya sabéis – Dijo Pim.

Mire a los tres, nunca había tenido compañeros y las decisiones que tomaba me perjudicaban o beneficiaban a mí solo. Si cometía un error podía ponerlos en peligro, todo aquello era un dilema. Lo mejor sería hablarlo con ellos y decidirlo entre todo, así sería un acuerdo común.

- Muchachos, ¿sabéis quiénes son los Centinelas del Ocaso? – les dije

- Son un grupo que se está organizando contra….. como se llamaban -  dijo Pam – demonios – le continuó Pim – eso demonios, ¿Por qué lo preguntas Gautrek? – comentó Pam extrañado.

- Lo que ha ocurrido hace un momento me ha dado que pensar, al principio dejaba el tema pasar pero ahora…. Quiero ir donde están los Centinelas de Ocaso para ver que no son una amenaza más, no me gustaría que el mundo se fuera a la mierda con manos enanas, humanas o elfas – dije preocupado.

- Gautrek- dijo Pum- hablo en nombre de los tres, no hemos conocido a demasiada gente amable en este mundo. Pero tú fuiste amable antes incluso de saber nuestras intenciones, te hemos seguido por que queremos hacerlo. Así que decidas lo que decidas puedes contar con nosotros – dijo de forma tajante Pum.

- Gracias chicos. Pues decidido, nos vamos a la posada y veremos lo que nos encontramos allí, espero no arrepentirme – les dije.

Partimos hacía la posada, evitando la parte del camino en la que matamos a aquel hombre. No queríamos que la guardia os parara si no veía allí cerca del cuerpo. Ya que no llegamos al lago para coger provisiones, cazamos algunas ardillas y pequeños roedores para tener que comer mientras averiguábamos lo que estaba pasando. Si la cosa se complicaba daría mi vida para que aquellos muchachos escaparan, todavía les quedaban muchas cosas por vivir.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Abbadon el Vie Nov 13, 2015 9:59 pm

Mi daga brillaba con los tonos rojizos de la sangre recién derramada. Hacía días que el gremio intentaba contactar conmigo, pero ignoré todos los avisos. habían convocado a todos los miembros para una reunión importante, aunque carecía de importancia para mí. La única noticia que de verdad tenía algún interés era la llegada de los demonios. Aquellas criaturas podrían llegar a ser un gran arma para mí si podía aprovecharlas. De lo contrario no serían más que otro blanco para mi ira. Pero me hacía falta mucho poder, mucho más del que tenía en esos momentos. Mi magia era nula y mi fuerza estaba muy menguada. Como recién resucitado, poco sabía sobre el mundo de los no-muertos. Pero tenía la fuerza suficiente para acabar con mis víctimas. Como el pobre comerciante que yacía a mis pies.

¿Querer pagarme por su vida? Como si la vida tuviera algún precio. La satisfacción que sentí al incrustar la hoja de mi arma en su estómago fue casi como un éxtasis en vida. Los gritos de dolor y la agonía antes de la muerte llenaron los vacíos de mi alma y me alegraron un día pésimo como todos. Aunque no era suficiente. No había dormido desde que "desperté". Aunque tampoco sabía si había dormido alguna vez. Pero eso solo me daba más tiempo para planear y matar. Ahora tenía un objetivo y tenía que hacerme más fuerte para cumplirlo. Qué mejor que aceptar las solicitudes de Filii Mortis y aprender de ellos todo cuanto pudiera. Aquel sería el paso que necesitaba para cumplir todas mis metas.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por JesaiX el Vie Nov 13, 2015 11:15 pm

Un mes antes...

Mirase a donde mirase la gente gritaba y salia corriendo. Cada vez me sentía más agobiado y asustado por no saber que estaba sucediendo hasta que de pronto uno de los habitantes que huían despavoridos señalo al cielo mostrándome su temor, ahi estaba, lo que hacia huir a las gentes del lugar, un inmenso barco se mostraba sobre, y si, he dicho sobre, nuestras cabezas. El barco portaba dos alas, una a cada lado, que le permitían volar. El barco descendió lentamente hasta aterrizar en el suelo haciendo un gran estruendo que no pareció dañar ni lo más mínimo el barco. Solo unos pocos, cinco contándome a mi, nos quedamos a observar tal majestuosa maquina, aunque por mi parte no fue curiosidad si no parálisis por el miedo que sentía. De la cubierta del barco surgió una pasarela por la cual bajaron unas criaturas de extraña forma (mira quien vino a hablar) con garras en manos y pies, una larga coleta y unas cosas super extrañas que le salían de ambos brazos. Bajaron unas seis criaturas de aquella embarcación, a juzgar sus movimientos, parecían extranjeros pisando nuevas y desconocidas tierras (seguramente es lo que serian). Miraban a su alrededor con atención y sorpresa. Finalmente todos pisaron tierra y se posicionaron ante nosotros, uno de los habitantes no pudo echarse hacia atrás y caer de culo contra el suelo mientras los demás, creo que al igual que yo, no movían ni un musculo por el miedo.

Hoy...

Posada El tercer árbol, Unión Del Oeste.
Me encontraba comiendo en aquel lugar cuando un hombre se acerco sonriendo. Me daba mala espina.
-Dicen que tu fuiste uno de los que se encontró con ellos.- dijo apoyándose en la mesa y con voz intimidante.
Como de costumbre, una actitud tan dominante me atemorizo. -¿Co... con quienes?-
-¿Quienes? Pues los que vienen del cielo, esos a los que la gente llama Goblins...-
El recuerdo de aquellos seres me hizo soltar la cuchara, todavía me arrepiento de aquel día en el que sin motivo alguno salí huyendo de lugar, dejando atrás una enorme curiosidad por aquellos seres y sus maquinas que aun me persigue. Maldito sea yo y mi carácter asustadizo. El hombre seguía hablando, pero yo no le escuchaba, seguía pensando en el mes pasado, en mi huida de la cual me arrepentía y de como odiaba ser un cobarde; aunque me era algo inevitable y que alguna vez me había salvado de más de un peligro.
Un fuerte golpe hizo que me alejara de mis pensamientos y volviera a la realidad recordándome que tenia hambre, pestañee un par de veces y volví a comer.
-Eh tu, ¿me escuchas?- insistió el hombre.
-Ah, ¿que? Si, si...- por un momento olvidé quien era hasta que recordé que era un simple chulazo con ganas de jaleo, o eso me  parecía.
Me levanté de la mesa y me largue harto de oír a ese tío, era un cobarde pero no un imbécil, interrumpí su monologo y lo deje con la palabra en la boca mientras me acercaba a la barra y pagaba lo que debía. Una vez hecho salí a la calle y contemple grato el lugar, los mercaderes y comerciantes regateando precios, gente de un lado para otro, un predicador anunciando el fin del mundo y un grupo de fuertes y perfectamente uniformados caballeros que se acercaban a la taberna. ¿Quienes serian?
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Nyrbe el Sáb Nov 14, 2015 1:54 am

Dentro de la casa de los Harken, Tsuki y yo estábamos en el salón, afuera hacía frío y casi todo el tiempo lo aprovechábamos frente a la hoguera. Este mes lo dediqué a entrenar, mientras que mi hermana como era habitual, leía e intentaba mejorar sus hechizos, cosa que consiguió.
Comencé a dar paseos cortos de un lado a otro por puro aburrimiento y el momento en el que me encontraba más cerca de la puerta principal, oí unos gritos.

Salí de casa, rodeé la casa y llegué al lugar de donde procedía. Eran Dark y Ashley al lado de un caballo que agitaba sus patas, Dark estaba siendo congelado por uno de los hechizos de Ashley y al momento exclamó:

-¿Quién se viene a por Angelica?-

Parecía que Dark quería irse sólo a por esa niña, no podíamos dejar que se fuera así como así, qué terco era.

Me acerqué hacia ellos, revelando mi presencia y añadí:

-Contad conmigo.-

Ashley sonrió gentilmente. Volví para dentro, debía equiparme bien para el viaje y avisar a Tsuki.


-Tsuki, ve haciendo la maleta por si acaso. Nos vamos a por Angelica.- Le informé.

-¡Oh! Está bien, dame veinte minutos.- Dijo entusiasmada y corrió al cuarto de las chicas.

Mientras permanecía a la espera, estaba atento por si los demás se habían enterado también y si nos iban a acompañar.
Tsuki vino antes de lo esperado con su maleta de equipaje y preparada para partir.

-Ya está onii.-

La miré con orgullo y giré la cabeza como si buscara a los demás.

-Muy bien. Esperemos un rato porque los demás también se tienen que preparar, hay que preparar el carro y todo.-

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Rog'Muk Warsong el Sáb Nov 14, 2015 2:37 am

Finalmente estaban allí. Frente a una enorme barricada, construida con distintos carruajes, tablones de madera y un montón de rocas, que no dejaba ver lo que había en su interior. En el centro había una puerta sólida, aunque de aspecto poco seguro. No ofrecía mucha seguridad y no supondría un reto para aquellos orcos. El problema es que no sabían lo que les esperaba dentro. Y ya no solo porque era peligroso para ellos, sino porque era un riesgo que podían correr los rehenes. Si actuaban de forma precipitaba, era posible que muchos muriesen.

No obstante, el tiempo también estaba en su contra. Cuanto más tardaran en sacar a esa gente de allí, más probabilidad había de que no saliera nade. -¿Me permites los honores?- Le preguntó Rog'Muk a su compañero, estirando sus brazos para prepararse. A sabiendas de que la respuesta no sería negativa, se puso ambas hachas en el cinturón y agarró un tronco caído de apenas cuarenta kilogramos. Respiró y expiró de forma pesada y empezó a correr mientras gritaba. -¡¡¡GRAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHH!!!- Lo utilizó como ariete y reventó la puerta, pasando a la guarida como si nada.

Los ojos de los que allí moraban se clavaron en el trío de orcos. Eran muchos y todos armados. Parecía una misión suicida, pero lo habían tomado como algo personal. Habían decidido que era su deber salvar a aquellas personas. Esos esclavistas no tenían ningún derecho sobre ellos y su error se pagaría con sangre. -Mis pequeñas estaban rogando por su carne.- Comentó, cargando sus dos hachas y preparándose para la batalla inminente.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por FlyFenrir el Sáb Nov 14, 2015 10:20 am

Me adentré aun más en las inmediaciones. Había gente de un lado para otro, por lo que parecía que nadie me prestara atención. La gente parecía muy alterada, aunque con esto de los demonios no me extrañaba mucho. De entre la gente vi a una persona que parecía ser un veterano del gremio. A diferencia de todos los demás este personaje parecía estar tranquilo y caminaba sin prisas. Me acerqué a esta persona y le pregunté sin vacilar. -¿Qué está ocurriendo aquí? ¿Por qué todos parecen querer irse? Ah, perdone. Soy Fenrir y venía a saber si alguien en el gremio tiene idea de lo que está pasando con los demonios.- Esperaba que me dijera algo útil o donde buscar esa información, no quería haber hecho el viaje hasta allí para nada.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

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