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Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Dark S. Satou el Vie Dic 04, 2015 12:55 am

No había perdido aún la conciencia. Podía ver a lo lejos cómo luchaban. Intentó levantarse pero su cuerpo no le obedeció. Algo tapó el escenario de batalla: unas hebras doradas que relucían con el sol. ¿No era un día nublado? No, eso no importaba ahora. Esta vez ya no lograba escuchar nada. Veía los labios de la joven moverse con frenesí. ¿Tal vez le animaba a sobrevivir? Y eso qué más le daba a él. Él no sentía nada. Demonios. Le daban miedo los demonios. No, a él no le daba miedo nada. ¿Pero por qué le resultaba aterrador aquel ser que medía mucho más que ellos?

-Olvido.- Aquella voz le resultaba familiar. ¿Stella? -Tu deber es bloquear y olvidar.

Bloquear y olvidar. Bloqueaba sus sentimientos, olvidaba todo lo que había vivido anteriormente.

-¿Entramos por esta cueva, hermano?

La voz de un niño sonó. Los demonios que albergaba aquella sala oscura desaparecieron de golpe. El niño que se encontraba asustado y que cedía ante lo que le pedían se levantaba. Otro niño le ayudaba a levantarse, con pelo castaño. Una imagen se visualizó lentamente en su cabeza. Miró hacia arriba, rodeado de árboles. Observó un lago por el fondo, y al volver atrás la cabeza, una pequeña casa en medio de una llanura.

-El dolor puede ser físico o mental. El dolor que te impide salir de este trance es mental. El olvido conlleva el despertar.

Lo separaban de sus hermanos y su padre. Lo tiraban al pueblo más alejado. Elisabeth lo recogía. Le enseñaba qué era tener un hermano, algo que él necesitaba reemplazar y asimilar.

-Tienes que centrar tu humanidad, todo lo que es positivo en tu personalidad en esa persona. Esa persona es tu base y tu fuente de confianza.

Elisabeth le apuñalaba. Levantó la cabeza y vio el rostro de Ashley. Intentó dirigir la mirada hacia otro lado y se encontró a los demás, ayudándole a levantarse. Pero el que le tendía la mano y estaba en el centro, era Nyrbe. Tal como hacía su hermano cuando era pequeño y le abatía en los juegos de espada.

-Ahora lo recuerdo todo...- Exclamó mientras abría los ojos lentamente. -No tengo que buscar a mi hermano. Mi hermano ha estado siempre conmigo.

Las lágrimas que recorrían su rostro le nublaban la vista. ¿O tal vez era la herida que le habían provocado? Un cúmulo de sentimientos, tanto positivos como negativos se acumulaban en su pecho. Se sentía feliz, triste, iracundo, melancólico, nostálgico y de muchas formas más. Cruzó el brazo por el cuello de la cazadora y le bajó la cabeza poco a poco, entrecruzando sus labios. Sentía amor en aquel momento. La joven siguió el beso y se abrazó a él, pero no podía escucharla. Solo podía mirar sonriendo a Nyrbe y Tsuki. No tenía que buscar más. Su familia había estado siempre a su lado. Miró a los Harken y apretó el puño lo más fuerte que pudo. También los apreciaba y sentía que eran de su familia.

-Angelica... El pueblo... Gracias por todo...

No podía aguantar mucho más despierto. Los párpados le pesaban y se mantenía en ese estado casi somnoliento gracias a su fuerza de voluntad. Tenía mucho que agradecer cuando despertase. A Sam por curarle, y los demás por haberle apoyado a pesar de aquel carácter. Estaba reprimido en aquel cascarón y ya podía ser él una vez más, a pesar de haber tardado trece años. Acabó rendido al fin, mientras su cabeza intentaba asimilar todo lo que había vivido anteriormente. Todo lo que creía haber olvidado y que tenía asumido que no volvería a recordar, apareció de golpe. Aquel trauma le hizo caer en un trance en el que no despertaría. La única forma de salvarle era esta. Resguardar su personalidad y recuerdos hasta una edad en que los pudiese aceptar de verdad. ¿Despertaría o no? Tal vez moriría en aquel momento. Nadie le había asegurado que sobreviviría ante el fatídico encuentro contra el ser maldito por el destino.

Ashley levantó a Dark y lo llevó al carro, colocándolo con delicadeza y mirando cómo dormía. La baba se le caía y, a pesar de que albergase una herida de muerte, dormía en paz. ¿Qué le había ocurrido en aquel momento?

-Gracias de verdad, Sam. Y gracias a los demás por acabar con el demonio. Si estáis bien deberíamos proseguir y llegar al pueblo.- Propuso al resto del grupo mientras se llevaba la mano a la parte trasera de la cabeza y afirmaba su coleta.

Tocó la parte rota del carro y la unió con hielo, algo que aseguraría que el carro pudiese afrontar un buen rato más. El ambiente era perfecto para que el hielo no se derritiese al encontrarse en los páramos. Si se daban prisa llegarían al pueblo antes que los demonios. Pero si ya había uno ahí... ¿Quién le aseguraba de que no hubiesen llegado al pueblo ya? Era triste pensar en que Angelica podría estar muerta en aquel momento, pero tenían que intentarlo. Habían podido derrotar a un demonio a pesar de las bajas que había ocasionado. Había herido en gran parte a los hombres del grupo, y eran los especializados en luchar cuerpo a cuerpo. Tenía que creer en aquel momento que todo saldría bien.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Talamaur el Vie Dic 04, 2015 4:54 pm

Ya me había adentrado un poco en el pueblo y el sonido que anteriormente había escuchado, se oía cada vez más cerca. Esta situación hacía que se me tensaran los músculos y que estuviera en alerta constante, mirando de un lado a otro buscando algún signo de vida. No veía a nadie y lo más raro era que se veían algunas casas abiertas, como si hubieran salido corriendo de repente. Mire a Lorian para comprobar lo que percibía desde su posición – ¿has visto a alguien? – le pregunté con una ilusión en su oído en un susurro. Me miró y negó con la cabeza, - ¿Dónde se habría metido la gente de aquel lugar? – pensé algo desconcertado, pero mis dudas se disiparon por lo que ocurriría a continuación.

Una melodía comenzó a escucharse por el pueblo, haciendo que mi cuerpo comenzara a moverse solo. Observé de reojo a mi compañero y comprobé que él también estaba siendo “guiado” por aquella melodía. Estábamos hechizados por aquella melodía, algo que me hacía sospechar que andábamos directamente a una trampa. Pero algo ocurrió en ese momento, ya que mi ilusión no se había visto atraída por la música. Quien fuera el que la emitía se percató de que él enano no reaccionaba y un tentáculo enorme salió de la nada y lo atravesó. Intentó en varias ocasiones golpearla, pero desistió al comprobar que no era tangible. Era una suerte de que aquel tentáculo no hubiera ido por alguno de los dos o lo hubiéramos pasado bastante mal.

Ya nos habíamos adentrado bastante en el pueblo siguiendo aquella melodía y en ese momento nos dimos cuenta, que era lo que estaba produciendo la melodía. Era ser de unos tres metros de alto y de bastante envergadura, posiblemente un demonio de los que tanto había escuchado hablar. Era una bestia horrenda y estaba atrayéndonos a él, como había hecho con los habitantes del pueblo. Observé fugazmente lo que había tras él y aunque era un asesino y había ejecutado a muchos seres, aquello dejo en un juego de niños mis masacres. Tenía que pensar rápido, la criatura nos estaba observando y seguramente no esperaría mucho para acabar con nosotros. Lo primero sería distraerla, primero para que dejara de emitir la melodía y segundo, para poder buscar un lugar donde escondernos de sus tentáculos.

En primer lugar use mi magia de ilusión para crear diferentes voces a su alrededor. – Vas a moriiiiirr – dije a través de un cadáver. – Pagaras tu castigo bestia – comenté con otro cadáver. Mientras tanto hice que el torso de un cadáver cercano a él, el cual solo tenía un brazo, le agarrara uno de los tentáculos. Solo haría esa acción con el cadáver, dejándolo de controlar tras agarrarlo. Esto lo distraería momentáneamente, mientras buscaba un lugar cercano donde esconderme. Me puse detrás de una pared y saque la cabeza, escondiéndola con mi magia de ilusión, para poder ver mis acciones y que él no me viera. En ese momento sacaría con mi control mental la avispa que tenía en mi bolsa y comenzaría a volar hacía el demonio, dejándola encima de su cabeza unos metros. Crearía un enjambre de 6 avispas que comenzarían a revolotear a alrededor de él para que estuviera ocupado y se cansara. No sabía que habilidades tenía, por lo que esa sería una buena manera de descubrirlo. Para que fuera más creíble, si le daba a alguna avispa haría ver que moría, para que creyera que eran de verdad y les prestara más atención.

Mientras estuviera distraído con las avispas le daría una indicación a Lorian, - cuando se paren las avispas le disparas en el ojo derecho – le dije con una ilusión en su oído, asintiendo tras escucharme. Por cada avispa que “matara” crearía otra, para que siempre hubiera y en un momento, crearía un enjambre mayo tapándole parcialmente la visión, pero dejando un agujero del tamaño de un pomelo delante de su ojo. – Ahora- le dije a Lorian, el cual dispararía a través del agujero al ojo de la bestia. Eliminando en ese momento las ilusiones de las avispas. Fuera el lugar en el que diera la flecha aquella bestia abriría la boca, igual que cuando dañas a un animal. En ese momento metería la avispa en su boca insertándole clavándole el aguijón en su boca, aunque si acertaba en la garganta mucho mejor. Eso provocaría una inflamación en su laringe y lo ahogaría poco a poco.

Tras disparar la ballesta, Lorian se escondió dentro de una de las casas cercanas para recargarla. Si intentaba atraernos otra vez con la melodía crearía una ilusión en nuestros oídos con un sonido lo suficientemente alto como para interrumpir sus ondas sonoras en nuestra cabeza. Esperaba que no fuera demasiado ágil, porque lo era de envergadura era una mala bestia.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Astinus Wallace el Sáb Dic 05, 2015 7:44 pm

Luthia hizo un discurso inspirador que, más que envalentonar, puso nervioso a Astinus. La misma Earendil les había encargado una misión importante, pero él carecía de valor y fuerza para llevarla a cabo. Sería mejor quedarse en el gremio, pero parecía que su compañera no lo pensaba así. Se ofreció a ello y se marchó. Por si fuera poco, incluso Tura prometió que los protegería a todos. Aunque su apariencia no debía ser muy diferente a la de Wallace en ese momento. Pero ese acto de valentía... era digno de los mejores hombres.

-Tienes razón, Tura, debemos protegernos. Yo... no sé hacer mucho, pero me esforzaré al máximo- Dijo.

Casi se sentía valiente por una vez. Era raro en el, pero ese grupo lo inspiraba y le hacía sentir mejor de lo que era. Una sensación agradable que disfrutaba de experimentar. Aunque jamás había estado en esa aldea ni había visto al tal Alan. Esperaba que algún miembro de su grupo supiera llegar de alguna forma pues si por él fuera no llegarían jamás. Después se decidió finalmente, iba a viajar con ellos incluso aunque pudiera costarle la vida. En estos momentos nadie debía echarse atrás, todos debían aportar su granito para servir de ayuda en los momentos más oscuros.


-Yo viajaré con Tura y con Luthia. Haré todo lo que pueda, señorita Earendil- Aseguró.

Después se dio la vuelta y salió de la oficina sin mirar atrás. Estaba seguro que, si lo hacía, se arrepentiría y no volvería a salir de allí. El miedo lo devoraba, pero debía ser fuerte. Bajo las escaleras en dirección a la entrada del Gremio. Una vez allí esperaría a los demás para partir. Ni si quiera tenía equipaje pero... ¿le haría falta? Quizás sí, pero llevaba dinero suficiente para comprar provisiones y alguna pieza de ropa. Si se iba a su habitación ocurriría lo mismo que si miraba atrás.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por FlyFenrir el Sáb Dic 05, 2015 9:47 pm

Tura se había asustado y me dijo que aunque no podía decirme que era lo que el pasaba pero que me lo agradecía. Después de presentarme a Earendil, ella me dijo que era bienvenido y me daba las gracias. Me daba permiso para ayudarles y vagar por el castillo. Esto último no lo haría, al menos solo ya que seguramente me perdería y por lo visto en la entrada se iba a quedar muy vacio como para encontrar a alguien a quien pedir indicaciones. Al parecer no creía que ellos fueran los más sabios, lo cual la honraba por su sinceridad y humildad. Tras mirar el libro que mis compañeros habían encontrado Earendil nos encomendó una misión la cual podía ser, según decía, peligrosa. Nos pidió que lleváramos el libro a un tal Alan Strongcastle en la villa Serea. Luthia pronuncio un discurso alentador y tras esto se marchó a ver a un tal Loco Tod. Tura pareció envalentonarse con el discurso de la chica y dijo que nos protegería con su espada. Habría quedado bastante bien de no haber sido por como temblaba. Astinus decía que también se esforzaría en hacer lo que pudiera. Dijo que viajaría con Tura y Luthia y acto seguido salió de la sala, Tura salió poco después del despacho de Earendil quedando solo ella y yo, mire a la mujer y dije. –Señorita Earendil, si no os importa acompañaré a este pequeño grupo, quizás necesiten alguna de mis habilidades, aunque no sean muchas. Y espero que a nuestro regreso pueda volver a ver vuestra belleza mi señora.- Acto seguido abandoné la estancia y en base a los pasillos que había memorizado de camino hasta aquí conseguí volver hasta la biblioteca y desde esta llegar a la puerta de entrada. En ésta estaba Astinus esperando, Tura había llegado allí momentos antes. Al llegar junto a ellos les dije. –Voy a acompañaros en esta misión, podeis contar con mi arco.- Hice una pequeña sonrisa sincera. Ahora solo teníamos que esperar a Luthia y nuestro viaje podía dar comienzo.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Alex el Dom Dic 06, 2015 12:19 pm

La espada atravesó carne y hueso partiendo la cabeza de la terrible bestia y Alex se sintió como el héroe de una historia de fantasía. Pero no era un héroe de cuento, al contrario, era tan solo un hombre con suerte y compañeros. Su brazos a penas podían aguantar la espada y tenía una sensación de desfallecimiento que jamás había sentido. ¿La energía interior? Seguramente, su abuelo lo había advertido sobre ello pero... ¿tenía otra opción? Su vida era un precio muy bajo por la de los suyos. El demonio cayó al suelo en un estrepitoso ruido y movimiento. El asesino no pudo mantenerse en pie y tocó suelo junto al enorme cadáver.

La espada estaba frente a él y quería tomarla, pero no podía. Su brazo no se movía, como si ya no le perteneciera. La angustia lo absorbió hasta el punto de que todo se volvió oscuro. Su cuerpo no respondía y su alma estaba fragmentada en mil pedazos. ¿Tan cara había sido su victoria? ¿Ese era el precio a pagar por matar a un demonio y proteger a sus seres queridos? Jamás habría dudado, nunca habría cedido, de ningún modo habría elegido otra opción. Pero ahora dejaba un sabor tan amargo como una despedida. No le gustaba decir adiós y procuraba no hacerlo nunca. Pero incluso él debía hacerlo en algún momento. No quería aceptarlo, intentó levantarse pero volvió a fracasar.

-El suelo está más blando de lo que creía y la nieve no está tan mal- Dijo.

Qué idiota, ni si quiera pudo decir algo en condiciones. Sus últimas palabras serían "la nieve no está tan mal". Gran epitafio para un gran estúpido. Sintió un ligero calor en sus extremidades y lentamente también en su pecho. Los párpados pesaban demasiado como para abrirlos, pero sus oídos seguían funcionando. Empezó a sentirse mejor hasta el punto de que ya no le dolía el cuerpo y notaba el frío del ambiente. Incluso pudo abrir los ojos y cegarse con la luz. Sam estaba frente a él junto a Ele. Estaba totalmente agotado. Aunque lo habían curado ni si quiera podía moverse a causa de la fatiga.

-No es momento para dormir, no me hagas tirarte de las orejas- Dijo Sam.

-No, las orejas no, que duele mucho... No voy a dormir, solo quería descansar un poco los ojos- Dijo levantándose con ayuda de las dos mujeres.

Buscó al resto con la mirada. Dark estaba en el carro junto a Ashley e Isma y Nyrbe estaban cerca del demonio. Lo habían logrado, habían vencido a aquella maldita criatura. Era su momento de gloria, su momento de esperanza. Eran capaces de hacerlo y ahora que habían experimentado el poder de esas criaturas lucharían con más ahínco que nunca.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Abbadon el Dom Dic 06, 2015 6:24 pm

Algunos de los miembros del gremio que viajaban conmigo decidieron explorar un pueblo y me llamaron para ir con ellos. Qué agradable proposición, separarlos haría más fácil matarlos, pero debía contenerme o... no conseguiría lo que quería. ¿Pero cómo iba a aguantarme si me lo ponían tan sumamente fácil? Hice un gesto de afirmación con la cabeza y los seguí. Las casas eran muy sencillas, estaban hechas de materiales baratos y de obtención fácil. Eso decía uno de los que iba conmigo. ¿Qué importaba eso? A mí me daba absolutamente igual el estilo de vida de mis víctimas, lo único que me importaba era su propia vida y el momento en el que se apagaba. Pero no dije nada. Esta era la mejor oportunidad que tenía para conocer a los demonios.

-¿Sabéis si falta mucho para ver algún demonio?- Pregunté con impaciencia.

Me miraron y negaron con la cabeza. Eso significaba que ya estábamos cerca, no faltaría demasiado para alcanzar mis metas. ¿Cuanto poder podría obtener de esas terribles criaturas? Cuanta destrucción podría desatar gracias a ellas? El futuro era tan oscuro y prometedor que habría salivado de haber podido.

Off: Perdón por saltarme la anterior moderación.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Xyox el Dom Dic 06, 2015 6:40 pm

Hiciera lo que hiciera, el demonio simplemente seguía vivo. Atacara donde atacara solos rasguños propinaba, usando toda mi fuerza y atacando en sitios donde normalmente una herida mortal dejaría. La respiración se hacía notar cada vez más pesada, el vapor salía cuando exhalaba dado a la temperatura del norte.
Espere en el momento junto que el plan de rog, ideo en aquel momento. Aunque no me gustaba que el hiciera de cebo, no era momento para discutir, no solo nuestras vidas estaban en peligro pero el resto del clan iron también por lo que solo me quede callado y espere que el ataque del demonio llegara para esquivarlo y lanzar un ataque vertical con toda mi fuerza que impacto en su brazo izquierdo lastimando un par de ojos a lo largo del mismo.
-. Kishira ahora!.- grite mientras que un par de flechas daban al mismo tiempo que me movía hacia atrás de la criatura para tratar de asestar otro golpe. Pero la criatura se giro rápidamente y se adelantó al movimiento que planeaba
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Tomoyo Mitsuko el Dom Dic 06, 2015 6:42 pm

     Después del último sueño ya no sabía que pensar, habíamos alcanzado la ciudad más cercana y los viajeros me ofrecieron comida y alojamiento hasta Fergor, pero notaba algo raro en sus caras y no era inquietud, estaban quizás demasiado felices, no sabía exactamente que podía ser. Creo que era el momento de separarnos y cada uno ir por su camino, la verdad es que no tenía ganas de quedarme en esa ciudad, quería llegar lo más rápido posible a Fergor y quedarme ahí iba a ser una pérdida de tiempo. Esperé a que todos los viajeros se fuesen a dormir después de cenar y tomé mis cosas para irme. Dejé 20 áureos a la señora de la posada y le hice una señal para que no dijese nada a los demás.

     Una vez hecho todo eso salí por la puerta dirección a Fergor, puesto que después de ver los mapas ya sabía orientarme. Quedaban unas 4 horas según mis cálculos y me daría tiempo de sobra para llegar con las pocas provisiones que me quedaban, el único problema iban a ser los asaltos pero estaba preparada para todo y no tenía mucho sueño tampoco. El viento nada más salir empezó a mover mi pelo con fuerza y a golpearme la cara con fuerza, intentando hacer que el frío penetrara en mi blanca piel. Menos mal que no quedaba mucho tiempo hasta la ciudad, porque el frío se volvía insoportable, era normal, era de noche. Al menos tenía algo a mi favor, era luna casi llena y el camino estaba bien iluminado por eso.

     -Vaya, no se cuanto tiempo resistiré este frío, me siento mal por haber roto mi promesa de llevarlos sanos y salvos a Fergor, pero debo darme prisa y descubrir que es lo que está pasando en Dyscordia.-Dije para mi misma con una mueca triste.

     Seguí caminando y totalmente alerta, no fuera que algo me atacase por sorpresa, tenía mi ballesta a mano y cargada, cualquier cosa de ese territorio podía ser peligroso, así que había que ser avispada.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Nyrbe el Dom Dic 06, 2015 7:43 pm

Finalmente Álex logró empalar a la bestia con la cooperación del grupo. Mientras hundía su mandoble en el deforme demonio, mis fuerzas vencían y me vi obligado a soltar el cuerpo sin vida de aquel engendro. Mi herida del hombro izquierdo ardía y sangraba como un río, pero lo peor del asunto era como mi vista se comenzaba a nublar. Quería saber si realmente la criatura había muerto, si Dark seguía vivo, si todos estábamos a salvo, en especial Tsuki.

Mediante un considerable esfuerzo por no perder la conciencia, cuando me quise dar cuenta tenía a Tsuki a mi lado, sanando la herida con sus poderes y aplicando un vendaje de emergencia de la bolsa de primeros auxilios que siempre llevaba.

Estaba casi sollozando y la culpa era mía, ese error de cálculo pudo haberme costado la vida, pero de todas maneras Tsuki siempre lo pasaba muy mal cuando me herían en batalla. Para ella cualquiera podía ser la última vez.

-Por qué?... ¿Por qué sigues peleando? Casi siempre te hieren y menos mal que esta vez no ha sido algo tan grave como otras veces pero..

Le tapé la boca con el índice de la mano derecha.

-Para que podamos al fin, vivir la vida que nos merecemos.-


Última edición por Nyrbe el Miér Dic 09, 2015 12:20 am, editado 2 veces

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Isma el Dom Dic 06, 2015 8:12 pm

Un último ataque combinado y la bestia cayó irremediablemente. Su respiración cesó y no volvió a levantarse. << ¿Hemos... ganado? >> Pensó Isma, contemplando al monstruo que casi acaba con la vida de uno de los suyos. No era la primera vez que sentía miedo, pero sin duda, era la criatura que más aterró al mercenario. Era un ser que desconocían en su totalidad y que demostró poseer una fuerza y una rapidez que jamás habían visto. Su único punto a favor fue la mentalidad primitiva de su enemigo.

Pero la victoria había sido cara. Dark apenas podía moverse y su hermano tampoco podría celebrarla con plenas facultades. Incluso las magas habían gastado mucho poder. Después de todo, los que menos habían sufrido agotamiento eran Isma y Nyrbe, aunque el segundo también tenía una herida que debería tratar. Sin duda, si le dieran a elegir, jamás volvería a enfrentarse contra un demonio a no ser que la vida de sus seres queridos o la de inocentes estuviera en peligro.

-¡Estúpido bicho!- Exclamó Isma mientras pateaba el rostro del cadáver. No era su estilo atacar a alguien que ya había perecido, pero sentía una rabia en su interior que ganar no era suficiente para calmarla. Resopló y agarró un paño para limpiar la sangre de su arma y poder enfundarla. Y seguidamente, esperó a que todos se prepararan para seguir el camino, y viendo que Ashley hizo un remiendo para el carro, se subió a lomos de Cratos.

Para su suerte, sus equinos no eran cobardes, por lo que no sintieron la necesidad de huir. No ayudaron en la contienda, pero tampoco los dejaron tirados. Después de todo, no podrían haber hecho nada frente al demonio. Era mejor así. -Vamos, tenemos que encontrar a Angelica.- Comento para el grupo. Debían darse prisa antes de que aparecieran más demonios. Nadie les aseguraría salir con vida en un segundo asalto.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Ishkar el Dom Dic 06, 2015 8:23 pm

Pero antes que nada, el hambre empezó a abrirse paso entre las necesidades, creando un rugido atronador en el estómago de ambos. Aprovecharon la hoguera para cocinar algo al fuego y se comieron parte de las provisiones. Por suerte para ellos, eran para tres personas, por lo que aún les quedaría para proseguir el viaje sin problemas. Se hidrataron bien y se subieron a sus monturas para partir cuanto antes. El camino aún era largo y no menos peligroso. -Si vamos a buen ritmo, en camino recto tan solo tardaremos unas horas.- Comentó Ishkar.

Nathaniel lo miró arqueando las cejas. -¿Y crees que podemos ir en línea recta como si nada?- Preguntó de forma retórica. -Tu mismo has visto con tus propios ojos las criaturas que viven bajo estas arenas. Podrían engullirnos de un solo bocado. Tenemos que rodear y buscar los caminos más seguros. Porque por muy fuerte que seas, no eres rival para esos monstruos.- Explicó el humano, intentando que el audron entrara en razón. -Si no fuera porque juegan en su campo podría con ellas, pero tranquilo, no lucharé contra seres que pueden sumergirse en la tierra y tender emboscadas como si nada.- Era valiente y temerario como el que más, pero en cierto modo valoraba su vida, y no pretendía enfrentarse a bestias a las que no podía derrotar. Al menos que él estuviera seguro.

Prosiguieron su camino, y haciendo caso a las advertencias de su compañero, tomaron el camino largo. Quizás se topaban como más forajidos, algúna caza tesoros u otros animales que supusieran un problema, pero nada que no pudieran derrotar, o eso creían. ¿Cuanto habían avanzado los demonios? ¿Hasta donde llegarían? Avanzaban hacia lo desconocido, y nada les ayudaría a enfrentarlo.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Rog'Muk Warsong el Dom Dic 06, 2015 8:35 pm

Y el movimiento de su enemigo no se hizo derogar. Como un huargo hambriento, se lanzó contra ellos en pos de acabar el combate, pero quiso abarcar demasiado terreno. Atacar a ambos orcos no fue la mejor idea, y aunque tenía una fuerza impresionante y una velocidad a tener en cuenta, sería mucho más fácil predecir sus movimientos, aunque no por ello sería sencillo evadirlo. De hecho, el orco de piel anaranjada ni si quiera lo intentó. Gritó con furia y puso ambas hachas bloqueando el brazo de su adversario. La fuerza del mismo ayudaría a que sus armas profundizaran en su piel, aunque nadie le aseguraba que saldría ileso, de hecho, todo lo contrario.

Notó como el filo de sus herramientas penetraba la carne del monstruo, pero sintió un enorme dolor en sus brazos, hasta el punto en que pensaba que se partirían. No pudo aguantar demasiado, tras unos segundos, salió despedido por varios metros, dejando sus armas clavadas en el brazo de la bestia. Esperaba haber conseguido algo mientras sus compañeros hacían el resto. Aunque no serían los únicos. Muy a su pesar, e ignorando su orden, los miembros del clan Ironbull se unieron a la refriega. La mayoría apenas estaban en condiciones, pero sabían sostener un arma y serían una ayuda al fin y al cabo. Rog'Muk temía por sus vidas, pero era la única opción que tenían para acabar con semejante ser.

Se levantó con dificultad, respirando de forma pesada y miró a todos sus nuevos aliados. -¡Ya no hay vuelta atrás! ¡Luchad con coraje y honor! ¡Pues aquellos que mueran hoy, habrán dado su vida para que sus familiares vivan el mañana! ¡Cargad sin piedad!- Gritó Rog'Muk, volviendo a abalanzarse una vez más, esta vez con sus propios puños, sin temor alguno.

Con espadas, lanzas, hachas, mazas y garrotes. Todo tipo de armas atentaron contra el mismo objetivo. Si aquel ataque no era suficiente, nada podría pararlo.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Web Master el Dom Dic 06, 2015 9:07 pm

Dark, Nyrbe, Alex e Isma:
Con la bestia caída no queda mucho por hacer más que marcharos de allí. Aunque hay ciertas dificultades. Dark está inconsciente en el carro ocupando gran parte de este, por lo que ya no todos pueden viajar ahí. Por si fuera poco está roto y el improvisado remedio que Ashley ha hecho no durará ni un par de horas. Alex, por su parte, está exhausto y debería descansar un buen rato para reponerse. Quizás el ruido haya atraído a algunos curiosos por lo que no es muy buena idea quedarse allí. Algunos de vosotros podrían ir a buscar ayuda pero no es muy seguro separarse sin saber lo que hay en las cercanías.
Luthia, Astinus y Fenrir:
En cuanto Luthia nombra al hombre de los extraños experimentos, Earendil suelta una pequeña risa y mira a la muchacha antes de mirar hacia el techo.

-El Loco Tod… hubo un tiempo en el que la gente lo llamaba El Sabio Tod o simplemente Tod. Aunque le cambiaron el apodo hace más tiempo del que yo he vivido- Dice rememorando viejos recuerdos.

Después os da las gracias y se dirige hacia Fenrir.

-Muchas gracias por tus palabras y por tu ayuda, seguro que serás un gran apoyo para ellos. Y espero que sean lo mismo para ti. Partid con mis bendiciones- Le dice al semi-bestia antes de dirigirse a los que quedaban allí.

Tenéis el nombre de la aldea y, pro orden de la líder del gremio, transporte y provisiones para llegar hasta la aldea. Aunque también podéis ir por vuestro propio pie.

Por parte de Luthia, Tod se acerca a ella mirándola con curiosidad y después le da un abrazo. Le promete cuidar las plantas y le desea un buen viaje antes de ponerse a leer y escribir. Una muestra de afecto que él no suele dar nunca.
Talamaur:
Tu estrategia parece funcionar en un principio. Aunque inmune al miedo, la criatura se sorprende al ver los cuerpos moviéndose y entra en cólera. Profiere gritos terroríficos totalmente contrarios a la melodía que puedas haber escuchado antes. Empieza a golpear los cadáveres con su cuerpo y tentáculos haciendo que una gran masa de carne y sangre salte por los aires. El momento en el que las avispas revolotean su cabeza llega y ella empieza a espantarlas, aunque sin éxito. Realiza algo que no esperabas. Su cuerpo entero se rodea de llamas para matar a los insectos. Sin embargo, al desaparecer el fuego. El virote impacta en su ojo y grita con más fuerza golpeando todo a su alrededor.
Starrk:
El hombre se ve amenazado por tu arma y se da cuenta de que no tiene escapatoria. Ha usado demasiada magia y sería estúpido por su parte tratar de hacer algún truco. Ha perdido y lo sabe, pero no te va a poner las cosas fáciles. En cuanto haces tus preguntas se echa a reír.

-¿Quiénes somos? Somos todo, pero no ejecutores. ¿Y el otro ejecutor? Está a punto de morir- Te dice.

Antes de que puedas hacer nada se incrusta tu espada acabando con su propia vida. Debías suponer que no te lo diría. Puedes buscar en su ropa por si encuentras algo, aunque está cubierta de algún químico que desconoces. Quizás fuera lo suficientemente estúpido como para tener alguna información. Tiene libertad para decidir qué encuentras.
Gautrek:
Tu historia es tan creíble que los guardias ni si quiera dudan de su veracidad. Incluso os acompañan hasta el curandero y, una vez en la puerta, se marchan para seguir haciendo guardia. No sin antes pediros como favor que les indiquéis si veis a un grupo sospechoso. El curandero ve a Pim y lo atiende sin preguntar ni pedir nada, simplemente ejerce su oficio. Mientras tanto, el resto del grupo llega a casa de tu padrastro y te esperan allí.

-Necesito que me expliques exactamente lo que le ha ocurrido. Si la herida es “especial” podríamos perderlo si no le aplico el remedio adecuado. No tengas miedo de decirme la verdad- Te pide el curandero.

Quizás es peligroso confesarle la realidad, pero también lo es no hacerlo.
Tomoyo:
Te adentras aún más en el Norte, hacia Fergor. Tienes que caminar mucho más en esa dirección para llegar, pero al menos puedes ir a tu ritmo. El camino es seguro, ni los demonios han avanzado tanto ni los bandidos están tan seguros como para atacar a alguien cerca de la capital del Norte. Son unas cuatro horas de viaje a caballo, pero tú tardarás más del doble por ir a pie. Es posible que, para cuando llegues, ya sea mediodía. Te alejas del centro y, por lo tanto, del peligro. Pero es posible que en un lugar tan importante sepan algo sobre lo que esté ocurriendo. Es el mejor punto para encontrar información. ¿No es cierto?
Rog’Muk y Garrosh:
El demonio ataca a Rog’Muk, aunque este sobrevive. Sin embargo lo distrae lo suficiente como para que el ataque de Garrosh sea certero. No le da tiempo más que a protegerse con su brazo, pero este queda trinchado y sin fuerza. El hacha que portaba cae al suelo mientras el resto de orcos se abalanzan a por él. Uno de ellos muere ante un terrible golpe y otros recibe una herida muy grave a causa de un mordisco. Pero, a pesar de ello, el acoso hace que deba retroceder en vez de atacar. Se ve superado y no tiene tiempo suficiente como para esquivar y atacar a todos sus enemigos, por lo que se limita a golpear en todas las direcciones que puede y a recibir tantas heridas como sus rivales pueden producirle.
Jesaix:
Al ver que permanecéis ahí, todos los caballeros os hacen una reverencia y sus ojos empiezan a tornarse de otro color. Clavan la rodilla y dejan paso a una criatura salida de las pesadillas más terribles. Por la misma puerta que ha usado el enano para entrar, se introduce una figura grotesca que llega a alcanzar los tres metros. Podría ser un simple hombre con una armadura extraña, pero está claro que no lo es. Su aspecto, su aura, no es la de una persona normal. Da unos pasos hacia vosotros y os mira.

-Soy un demonio. Represento todo aquello a lo que los Centinelas del Ocaso combaten y soy parte de una raza tan destructiva que no descansará hasta ver todo asolado. Soy lo que vosotros habéis prometido eliminar, pero también fui otra cosa. Yo era un orgulloso guardián de los dioses y acabé convertido en esto por mis pecados. Sin embargo recuperé mi alma. La mayoría de antiguos guardianes murieron y los demonios de ahora nacieron a partir de ellos. No tienen consciencia, no tienen sentimientos ni tienen alma. Solo tienen el deseo de destrucción. Os habéis unido a nosotros y seréis nuestros hermanos. Os protegeremos igual que vosotros nos protegeréis a nosotros y lucharemos juntos contra la terrible raza a la que pertenezco. Ahora, bienvenidos a los Centinelas del Ocaso- Explica.

Acto seguido extiende sus manos hacia vosotros y un aura rojiza emana de él cubriendo vuestros cuerpos. Puedes notar cómo algo en tu interior cambia, cómo algo es diferente y poco a poco la sensación se hace más fuerte. Puede que no lo sepas, ¿cómo lo ibas a saber? Pero te estás convirtiendo en un semi-demonio.

Demonio:

Estadísticas:
Nivel: 90
Agilidad: 8 puntos
Físico: 10 puntos
Ishkar:
Haces una elección sobre qué camino escoger. Y no te equivocas. Aunque es más largo y tardarás más en llegar hasta el centro, te asegurarás llegar con vida pues en el desierto habitan criaturas con las que es demasiado difícil luchar. Incluso para ti. En tu viaje estás seguro durante muchas horas, pero llegado el momento te topas con una escena sorprendente. Un grupo de tres hombres luchan contra una criatura terrible. Debe alcanzar los cuatro metros de altura y su envergadura es más que sorprendente. Podrías aprovechar que estás lejos para huir o acercarte. No sabes nada sobre los luchadores o la bestia, pero parece que la criatura tiene las de ganar.

Demonio:

Estadísticas:
Nivel: 20
Agilidad: 2 puntos
Físico: 2 puntos
Abbadon:
El pueblo está muy tranquilo a pesar de la cercanía con el centro. Tal y como te dicen tus acompañantes, no falta demasiado para encontrarse con alguna de esas criaturas. A pesar de ello ninguno parece estar asustado. EL pueblo está desierto y no hay nadie en las cercanías. Si exploráis algo os daréis cuenta de ello. Sin embargo no hay muestras de combate ni ningún símbolo o señal que explique el por qué el pueblo está vacío. Algún motivo de mucho peso hizo que sus habitantes se marcharan o, quizás, los esclavistas que lo llevaban cambiaron el lugar de su negocio. Aunque, dado que sus principal cliente era Filii Mortis es de extrañar que no estuvieran informados sobre este cambio.

Usuarios y estadísticas:

Dark:
Nivel: 25
Estadísticas: 1 punto en agilidad, 1 punto en físico y 3 puntos en magia elemental.
Luthia:
Nivel: 10
Estadísticas: 2 puntos en magia blanca.
Talamaur:
Nivel: 25
Estadísticas: 5 puntos en magia negra.
Astinus:
Nivel: 12
Estadísticas: 2 puntos en magia arcana.
Starrk:
Nivel: 30
Estadísticas: 4 puntos en magia elemental, 1 punto en físico y 1 punto en agilidad.
Fenrir:
Nivel: 17
Estadísticas: 2 punto en físico y 1 en agilidad.
Nyrbe:
Nivel: 21
Estadísticas: 2 puntos en físico y 2 puntos en agilidad.
Alex:
Nivel: 37
Estadísticas: 4 puntos en físico y 3 puntos en agilidad.
Isma:
Nivel: 20
Estadísticas: 2 puntos en físico y 2 punto en agilidad.
Gautrek:
Nivel: 16
Estadísticas: 3 puntos en físico.
Rog’Muk:
Nivel: 10
Estadísticas: 1 punto en físico y 1 en agilidad.
Tomoyo:
Nivel: 11
Estadísticas: 2 puntos en agilidad.
Garrosh:
Nivel: 14
Estadísticas: 1 punto en físico y 1 en agilidad.
Jesaix:
Nivel: 6
Estadísticas: 1 punto en magia negra.
Abbadon:
Nivel: 1
Estadísticas: Ningún punto.
Ishkar:
Nivel: 10
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Starrk el Lun Dic 07, 2015 1:09 am

Finalmente acorralé a mi adversario, y tras mis preguntas el tipo empezó a reír y dijo que ellos lo eran todo pero no ejecutores y que el otro ejecutor estaba a punto de morir. De pronto agarro mi espada y se la incrusto en el pecho para así sesgar su propia existencia. “Me has ahorrado el tener que matarte. Ahora veamos si eres capaz de contarme mas muerto que vivo…” Pensé mientras generaba unos guantes de piedra, aunque estos solo cubrían algunas partes para poder doblar los dedos. Con cuidado de no tocar su ropa pues podía ver que estaba impregnada de algo al igual que lo estuvo su capucha. Supuse que sería otro veneno, lo que me hizo pensar que aquel tipo era inmune a venenos y aquello era propio de asesinos. Logré extraer del cadáver una carta la cual tras examinarla detenidamente vi que no tenía ningún resto de aquel químico. Estaba ya abierta, por lo que solo tuve que extraer las hojas del interior. El sello de la carta era el símbolo del sol de la orden de ejecutores en la que me crié. Abrí la hoja de la carta y comencé a leerla.

Carta:
“Hermandad Iluminató:

Nuestra organización les otorga búsqueda y completa aniquilación de los ejecutores traidores. Según hemos oído en el pueblo donde está su sede se encuentra uno de estos individuos. También tenemos cierta información acerca de que otro de los traidores está de camino. Tras esto recibimos informes de que en el centro de Dyscordia ha sido visto otro de estos traidores, así que nos complacería que lo comprobaran y, de ser cierto, acabaran con su vida. Junto a este documento le adjuntamos un retrato de ambos traidores. Si alguien se interpone en su camino no olviden que no nos importa que alguien más muera si con ello se consigue nuestro objetivo final. El pago será como acordamos de 12000 áureos por la cabeza de cada traidor que me traiga su hermandad. Esperamos tener pronto noticias suyas.

Atentamente,
Ferro, Líder de los ejecutores del Sol Radiante.”

Por lo visto para facilitarse el trabajo la orden ahora contrataba también a hermandades de asesinos. Comprobé el resto de hojas y vi que eran retratos hechos con tinta negra. Parecía que hubiéramos posado, pues el mío al menos era bastante fiel a la realidad. Separé mi retrato del resto de papeles y sujetándolo con una mano le prendí fuego. Acto seguido Vi las otras dos imágenes y aunque no conocía a ninguno de los dos los recordaría. Decidí llevarme ambos retratos, pues podían servirme para preguntar a la gente y así averiguar donde se hallaba el otro ejecutor. Debía dejar a Alice en la plaza un poco más, pero debía encontrar al ejecutor cuya vida corría peligro. Sin más dilación avance por las calles preguntando a los viandantes, sobre todo a los más ancianos, si reconocían a alguno de los dos tipos. Al ser un pueblo pequeño no debía ser difícil que se conocieran a todos los habitantes del lugar.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Luthia Zul el Lun Dic 07, 2015 2:07 am

Dirigiéndose hacia la entrada del gremio, donde habían quedado de verse para emprender el viaje a Villa Serea, Tura notó al joven Wallace, que ya se encontraba esperándolos en la entrada -¿S-sabes, Astinus? Tú y yo nos parecemos mucho- Tura, sin verlo a los ojos directamente, comenzó a hablar –Esa necesidad de ser valiente, pero teniendo demasiada c-cobardía para actuar. Deseo que algún día los dos encontremos esa fuerza que n-necesitamos, ya sea p-para protegernos a nosotros mismo t-tanto como a otros-

Tura suspiró. Sabía que no había vuelta atrás una vez que salió de la oficina de Earandil y había dado el discurso de aportar su arma a la causa. Era imposible saber con qué se encontrarían a las afueras del gremio. Incluso. ¡Tal vez ya no quedaba nada de Dyscordia y eran los últimos humanos y-!

Espera.

¿Qué haces, Tura? No dejes que tu pesimismo te gobierne, menos en estos momentos. Tienes que ser fuerte, por Astinus, por Fenrir, y por Luthia.  

-----

No hubo palabras que Luthia pudiera agregar al abrazo que había recibido del Señor Tod, ciertamente inesperado. Confundida, pero asegurada, Luthia devolvió el gesto con la misma fuerza. Su miedo aun la poseía, pero se sentía más en calma ahora que contaba con el apoyo de él.

Finalmente el abrazo terminó, y Tod regreso a sus típicos quehaceres, asegurándole a la niña que cuidaría bien de las plantas. Y claro, le deseó buen camino. Tomó sus propios libros, y se concentró de nuevo.
Luthia rio para sí misma, pidió permiso y se retiró del laboratorio.

Parecía que todo estaba listo, ahora sólo le quedaba reunirse con los demás, si es que habían optado por seguir la misión de Earandil, en la entrada del gremio. Luthia se concentró en su respiración para intentar relajarse.
Pensando en que todo iba a salir bien, y si algún mal llegaba, ella estaría lista para atender al herido. No había estudiado tan arduamente como para dejar que alguien de su equipo saliera lastimado.

No pudo evitar que se le iluminara la cara con una sonrisa al ver que Tura y Astinus, los miembros de su gremio, y junto con Fenrir, la nueva adición al equipo, estaban todos esperándola.


¡Luthia ha regresado al grupo!
Niña. No te pierdas otra vez, que es aquí donde están tus amigos

–Gracias por decidir acompañarme- La mujer les hizo una reverencia en agradecimiento –Como he dicho anteriormente, seré la curandera del grupo, y prometo hacer todo en mi poder para mantenerlos a salvo. Ahora, todos sabemos del riesgo que hay de poder encontrar demonios, por lo que pienso es mejor nos movamos a pie, y de manera ligera para poder correr y evitar cualquier enfrentamiento innecesario. Si desean tomar algunas provisiones, háganlo ahora, y recuerden, deben de ser pocas para la movilidad fácil-

Tura se posó en el centro, como queriendo decir algo –Y-yo conozco el camino bien… Es decir, mi padre y yo, al correr encargos para el g-gremio solíamos visitar las villas cercanas, la aldea Serea también la conozco. S-si lo desean, yo los puedo guiar.-

-Bien- Terminó Luthia –Será mejor salgamos pronto entonces-
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Alex el Mar Dic 08, 2015 6:31 pm

Agotado, derrotado, humillado, incapacitado y casi muerto. Pero vencedor. Así se sentía Alex en ese momento. Todo un desastroso ganador. Pero no había nada de lo que lamentarse. ¿Verdad? O quizás sí, había alguien herido y él desconocía la gravedad de su situación. Trató de levantarse o arrastrarse, pero ambos esfuerzos fueron inútiles. Sintió algo húmedo en su cara, la lengua de Niké. La yegua mordió el cuello de la armadura del mercenario y trató de levantarlo aun con el peso de las vestimentas y el propio hombre. Consiguió auparlo, pero este cayó de rodillas. Ja, ni para mantenerse en pie valía ahora mismo.

-¿Cómo está...- Dijo sin terminar la frase.

-Fuera de peligro, no te preocupes- Le respondió Sam con su voz dulce y tierna de siempre.

Aquello lo alegró, no había ninguna baja entre ellos a pesar de la terrible criatura a la que se habían enfrentado. Llamó a su equino con un silbido y con ayuda del animal se subió a su grupa. y se colocó finalmente en la silla con más dificultad de la que cabía esperar. Ele, por su parte, sentó a un inconsciente Dark en el carro para dejar espacio al resto y se acercó a las bridas rotas. El "invento" de Ashley no serviría para nada pues el hielo es frágil y se rompería antes de que hubieran viajado diez minutos. Lo derritió con llamas y luego acercó las manos. Hizo un grumo de roca que cubría la rotura. Aquello aguantaría mejor el viaje durante un tiempo, pero seguía siendo algo demasiado provisional.

-Deberíamos seguir andando, Angélica podría estar en peligro- Aconsejó Alex.

Dicho eso se dejó caer sobre el cuello de su yegua y la espoleó para que iniciara un ligero trote liderando así la marcha. El resto solo tendría que subirse al carro y a los caballos para seguir adelante. Aunque no sería fácil, descansarían pro el camino y llegarían al poblado en cuanto pudieran. Aunque si se encontraban con otro demonio... Quizás debiera dormir el doble.

-Perdóname, Niké, pero vas a tener que liderar el camino tú sola- Le dijo al equino antes de quedarse dormido.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Astinus Wallace el Miér Dic 09, 2015 9:29 pm

Tura dijo algo que hizo reflexionar a Astinus. Una valentía que nacía a partir de la cobardía por pura necesidad más que pro el propio valor que ellos poseían. Lamentablemente no se equivocaba, pero de ellos dependía cambiar las tornas. Había mucho que proteger, mucho que podía perderse si dejaban que su falta de arrojo los amedrentara. Por una vez debían ser bravos e imparables. Por una vez debían ser lo que nunca habían sido. No estar solo en esa situación ayudaba al mago, que se sentía aliviado por no llevar solo una carga tan pesada como aquella. Siempre lo había hecho, pero ahora tenía un compañero que se sentía igual.

-Estoy seguro de que encontraremos nuestra fuerza y nuestra valentía en este viaje. Hay mucho en juego y ha llegado el momento de comportarse como hombres- Le dijo a Tura con un tono más serio y solemne del que solía emplear.

Después llegó Luthia y les agradeció que viajaran con ella. Incluso los instó a coger algunas provisiones. Astinus no había cogido ninguna, pero siendo una aldea cercana tampoco harían falta. O eso suponía. Por fortuna para él, algunos miembros del gremio les llevaron comida suficiente para varios días y un carro en el que todos podían viajar. Aquello sí que era una suerte, a pie habrían tardado demasiado en llegar. O quizás no, después de todo él desconocía donde se encontraba el lugar al que tenían que ir. Menos mal que el viaje no dependía de él, pues de lo contrario habrían fracasado sin empezar si quiera el camino. Algo bastante triste.

El mago se alegro de tener compañeros, pues uno de ellos indicó que sabía llegar. Se trataba, nada más y nada menos, de Tura. Junto a su padre había recorrido muchos senderos y visitado muchas aldeas, por lo que sabía llegar al pueblo. Astinus se sentó en la parte trasera del carro y esperó. No servía de nada en la parte delantera pues él no podía guiar el carruaje sin saber la dirección. Debía ser Tura el que lo hiciera.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Abbadon el Miér Dic 09, 2015 11:37 pm

El pueblo estaba totalmente vacío. Era muy extraño, rara vez se veía un lugar como este abandonado en unas condiciones buenas. Si no eran habitantes corrientes, eran bandidos los que se apoderaban de este tipo de aldeas. Pero nadie se había apoderado de ella ni vivía aquí. Entré en varias casas y ni si quiera habría señales de que se hubieran marchado. Todo seguía allí. Según lo que me habían dicho era el lugar de esclavistas, aunque también vivían algunas personas. Había unos grandes edificios que, seguramente, era donde se traficara con las personas. Pero no había nada tampoco. Ni grilletes, ni látigos, ni esclavos. Debía ser obra de algún tipo de magia. De lo contrario, ¿por qué se iban a marchar por las buenas? La guerra ni si quiera había llegado allí, no había señales de demonios y el negocio les iba bien. Era una idea absurda se mirara como se mirara.

-¿Puede ser obra de demonios?- Pregunté excitado.

Si la respuesta era afirmativa significaría que ya estaba muy cerca de lo que buscaba. Serían de verdad esas criaturas las responsables de aquel desconcierto, ¿verdad? Sí, debían serlo. ¿Qué otra cosa sería si no? Los únicos que operaban por las cercanías eran os miembros de mi gremio y no habrían atacado al poblado ni perjudicado a los esclavistas mientras el flujo de esclavos nos beneficiara. Y Shark Tooth no debía saber nada sobre esta falsa aldea ni sobre su localización. Además estaban demasiado lejos como para adentrarse hasta aquí. Pero si era cosa de los demonios, ¿dónde estaban ahora? Porque no había humanos, animales ni demonios. Solo aire caliente, arena, e inútiles compañeros de Filii Mortis.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Xyox el Jue Dic 10, 2015 7:54 am

Los orcos se comenzaron a apilar en un sinfín de ataques continuos que obligaban al demonio a defenderse y atacar al mismo tiempo pero más a defenderse, el daño era mínimo pero la gran cantidad de ataques hacia que sus heridas se agravarán.
-. Que no decaigan los ataques.- dije mientras me abalanzaba con mis hermanos en la lucha golpeando el cuerpo mientras esquivaba los ataques continuos del mismo demonio, trataba de golpear en los lugares donde ya mis hermanos habían dado su ataque. Pero aun así el demonio no demostraba algún indicio de debilidad, por lo que el resto de los orcos continuo atacando sin parar.

La escena me recordaba un viejo cuento orco que me conto igorosh en un momento dado de una de las tantas veces que hablamos sobre antaño, que si un orco lo superan en número sus hermanos no solo están ahí para ayudar a conquistar esa dificultad sin tener el rango, si no la obligación de la raza y de la unión entren hermanos y hermanas tenía que ser más fuerte que una posición jerárquica
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Talamaur el Jue Dic 10, 2015 11:05 am

La confusión realizada al mover los cuerpos tuvo éxito, lo que hizo que el demonio comenzara a golpear a todo lo que tenía cerca. La sangre comenzó a salpicar a todos lados, creando un charco inmenso alrededor de la criatura. A continuación lo de las avispas funciono como esperaba, al menos en parte. Ya que sin preverlo cubrió su cuerpo con fuego para matar a los insectos, aniquilando mí avispa controlada mentalmente. Aunque no todo el plan se echó a perder, ya que el virote impacto en su ojo haciéndole gritar. Comenzó a golpear con furia de nuevo, por lo que retrocedí a una distancia a la que no llegar con facilidad. – Es duro de roer – me dije, mientras buscaba a Lorian en los tejados.

Lorian había retrocedido también, ya que la bestia había golpeado el edificio en el que estaba y había agrietado una pared. Cree una ilusión en su oído de nuevo – ponte en su punto ciego, intentare distraerlo mientras preparas otro virote- . Me coloque a una distancia en la que veía a la bestia, pero donde sus tentáculos no llegaran. Me percaté como Lorian comenzaba a colocarse en su lado derecho, apostándose en uno de los tejados cercanos. Su visibilidad por aquel lado era reducida, una ventaja que debíamos aprovechar. Mientras Lorian cargaba la ballesta, cree una imagen mía a su izquierda. Había un carro que cubría mi ilusión, por lo que solo hice de pecho para arriba la misma. No podía hacer una imagen entera de mí, ya que mi habilidad de magia negra todavía no había llegado a ese nivel.

- TU DEMONIO – grite para llamar su atención a través de la ilusión – tus días en este mundo van a acabar hoy –dije creando una bola de fuego en mis manos este fuego quemara tus entrañas hasta morir termine diciendo esperando su reacción sin tirar la bola.

Si por un casual me atacaba a mí con sus tentáculos, me convertiría en vampiro  para esquivarlo y con la espada corta le daría un buen golpe al tentáculo. Por otro lado si me atacaba con fuego, activaría mi habilidad racial de agilidad más la vampírica para evadir el proyectil de fuego. Por último si ataca a la ilusión la haría desaparecer para terminar con la última parte de mi plan. En cualquiera de los casos mencionados, crearía una ilusión de un enano de 1 metro y haría como el que salta encima del demonio, gritando con fuerza. El enano vendría de un tejado por la parte de la derecha, dejando el otro ojo visible para Lorian – AHORA ERES MIOOOOOO DEMONIOOOO – gritaría el enano mientras porta un hacha a punto de dar el golpe. Mientras el demonio se quedara mirando al enano e intentara protegerse, le daría otra señal a Lorian para que disparara al otro ojo.

Debía de tener cuidado a partir de ahora al usar magia, ya que estaba un poco cansado de usarla. Tendría que ser más selectivo, aunque esperaba poder terminar el combate antes de que me cansara del todo. Si aquello no funcionaba, tendría que hacer algo desesperado y atacar al demonio de frente. Algo que pocas veces hacía, pero si la situación lo requería no me echaba para atrás.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Gautrek el Jue Dic 10, 2015 11:26 am

Al parecer se lo habían creído todo y dejaron que Baluc se marchara con el carruaje. – Nos veremos pronto amigo – le dije mientras me bajaba y ayudaba a Pim a andar hacía el curandero. – Muchacho te pondrás bien – dije dándole ánimos, viendo su tez  pálida. Observe como el carro se alejaba lentamente, mientras llegaba al lugar donde estaba el curandero. Coloque a Pim en el lugar que me dijeron y el curandero sin preguntarme, comenzó a evaluar su estado y a preparar las cosas para intervenir. Pero en ese momento una pregunta del mismo, hizo que me alarmara. Me pregunto qué había pasado, ya que si la herida era de algo en concreto debía saberlo. Aplicar un remedio equivocado podría ser fatal para el pobre Pim, así que mi cabeza comenzó a pensar rápidamente.

- Oiga, venga un momento, tengo que comentarle una cosa en privado –
le dije casi susurrando.

- No ve que su amigo está herido y se ve que es urgente. Lo que me tenga que decir en privado tiene que esperar, ahora dígame que le ocurrió. –dijo tajante.

- Está bien, está bien, pero no hable alto – dije arrimándome a él. – Es algo más vergonzoso que lo que le dijimos a sus amigos. Cierto es que el oso se escapó e iba a atacarlo, pero….. - dije mirando a alrededor. – Yo iba a matar al oso con mi espada, pero este se apartó con una rapidez de espasmo y le di a Pim. La espada la deje en sitio, cogiendo a mi amigo y llevándolo a un curandero lo antes posible. – dije con lágrimas en los ojos – por favor no diga que fui yo, ya… ya me cuesta asumir que esta así por mi culpa – termine diciendo limpiándome los mocos con la manga, entornando los ojos simulando tristeza.

El curandero se quedó escuchando y esperaba que reaccionara al decirle aquella patraña. Si no le decía que había sido por una espada, podría aplicarle algo que no es y sería como matarlo. Era peligroso lo que acababa de hacer, pero apelaba a la profesionalidad del curandero. Si lo curaba, esperaríamos que Pim estuviera mejor e iríamos a casa de mi Padrastro. Si no lo curaba estaría en un problema y tendría que obligarlo a que hiciera su trabajo, algo que aumentaría la lista de desastres del día de hoy.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Nyrbe el Jue Dic 10, 2015 6:52 pm

Estando todos ya fuera de peligro nos montamos en el carro y Alex lideró la marcha, aunque inevitablemente cayó dormido en su caballo momento después. Yo me intenté sentar de coopiloto de nuevo porque observar el camino mientras avanzabamos me tranquilizaba y lo cierto es que era algo que necesitaba ahora mismo.

Esperando que el trayecto restante fuese tranquilo y fuera de peligro me sumergí en mis pensamientos como de costumbre. Dark estaba vivo, pero pese a todo esa herida tenía que tratarse lo más rápido posible y tenía la esperanza de que en el pueblo al que íbamos encontraríamos una solución para él... O eso quería creer.

Tsuki dormía sobre su mochila a modo de almohada, los nervios le consumieron la energía y aunque yo ahora estaba tranquilo, no era diferente al resto momentos atrás, nunca pensé vivir para encontrarme una criatura como esa... Si es bien cierto lo de papá, pero esto era algo inesperado, seguramente Akira tenía criaturas peores bajo su influencia pero no me sentí aun preparado parea encontrarme con una tan pronto... Supongo que debía espabilar, acepté esta odisea por Tsuki y debía estar a la altura.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Tomoyo Mitsuko el Jue Dic 10, 2015 6:56 pm

     Después de cuatro horas de caminata me paré por fín y me puse a recordar que había leído en el mapa, al parecer esa distancia probablemente no fuera andando o es que yo calculaba muy mal las distancias. En otras palabras, probablemente tuviese que andar otras 5 horas para alcanzar la capital, así que me paré durante media hora para tomarme un descanso a la intemperie y frente al frío, me senté y tomé algo del pan que me había llevado de los viajeros, un poco de agua y un pequeño descanso. Seguidamente me levanté y volví a retomar mi camino, al parecer el tiempo empezaba a empeorar, o es que así era siempre de noche, quedaba media hora o una hora para el amanecer, esperaba llegar a Fergor al mediodía, preferiblemente antes, aunque eso dependía de como agotaba mis fuerzas y tenía muy pocas ganas de correr.

     De esa manera, paso a paso y andando a ritmo normal atravesé toda la nieve y todo el camino hacia la gran capital, aunque el camino en solitario parecía más peligroso eso no era del todo cierto, puesto que ir acompañado llamaba mucho más la atención que pasar desapercibido como una sombra solitaria. Se supone que Fergor tenía muchas tabernas y era una ciudad grande, esperaba que así fuese cuando llegase y no tuviese que pasarme una semana buscando información sobre los últimos incidentes de este continente. Seguí caminando, el tiempo intentaba detenerme pero eso no iría a pasar, tenía mucha más resistencia al frío que una persona normal y lo último que haría sería caer dormido ahí, como algunos mortales hacen, aunque desgraciadamente yo también era mortal.

     -Vaya, parece que queda un largo camino, solo unos cuantos pasos más, no pararé hasta llegar.-Dije algo agotada y con la cara roja, probablemente por el frío.

     Seguí caminando atenta a cualquier peligro y sin quitar las manos de mi ballesta, preparada para asaltos y atracos, y evitando los caminos, el camino era el noreste, dirigida por el musgo de los árboles y el sol que ya amanecía podía seguir el camino directo hacia la capital del frío. Nieve, hielo y viento estaban en mi contra, pero nada de eso podía parar el destino de alcanzar la ciudad más importante del Norte.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Dark S. Satou el Vie Dic 11, 2015 12:23 pm

La joven se apresuró a cuidar durante el trayecto del príncipe, colocándose a su lado y rezando para que llegasen sanos al pueblo. Sabía que él se enfadaría mucho más si no daban prioridad a Angelica ante la posibilidad de curarle aquellas heridas que lo mantenían al borde de la muerte. Sam había hecho un excelente trabajo aplicando sus conocimientos de magia blanca en el torso de Dark, frenando la hemorragia y salvándole de una muerte inminente. Sacó la capa y la colocó sobre el pecho del herido, las garras del demonio le habían destrozado la ropa lo suficiente como para tener un peligro añadido: el de la hipotermia.

Tras darse cuenta de que el carro había sido arreglado con un conjuro de roca de Ele, observó a Nyrbe y Tsuki. No parecían tampoco estar bien, no podía estar bien nadie tras lo que habían pasado. Le sorprendía la fuerza que podía llegar a tener un demonio, no obstante, ¿ese realmente era un demonio normal o superior a la media? Porque no conocía humanos tan fuertes como para poder combatir contra un ejército así. Ni siquiera el mártir de Dyscordia, la Legión. Aunque no sabía nada de esos, solamente que reclutaban gente a cambio de un codicioso poder... ¿Reclutar a gente que no estaba entrenada? Más de una persona intentando ser héroes se unirían a esas filas y perecerían a cambio.

-¿Falta mucho para el pueblo?- Preguntó preocupada.

Los bandidos y la vil criatura venían del camino que recorrían ahora. Nada les aseguraba de que la encontrasen viva. Se estremecía al pensar de que realmente podía haberle pasado algo malo... todas las cartas, estaban en su contra. Pero Dark se había ceñido en que el destino existía, y que deberían pasarlo juntos. Espero que sea así, pensó, que esta noche o mañana estemos todos juntos como siempre.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por FlyFenrir el Vie Dic 11, 2015 4:57 pm

Astinus y Tura conversaron sobre el hecho de que no eran valientes y debían conseguir comportarse como hombres. No sabía que pensar sobre aquello, para mi ayudar a los demás con todo lo que estuviera en mi mano me parecía lo más normal. Al fin y al cabo todos tenemos nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles. Luthia llegó poco después y nos agradeció que la acompañáramos. Comentó la idea de que fuésemos a pie y ligeros de equipaje. Después de estar andando desde la casa de Johan hasta aquí no me agradaba la idea mucho, a pesar de estar acostumbrado. Tura dijo saber el camino hacia el pueblo, por lo que dejaría en sus manos la guía de nuestro grupo. Yo también conocía dicha aldea ya que fue la última en la que estuve antes de llegar hasta el gremio, pero Tura parecía querer sentirse útil o eso me pareció después de ver su comportamiento hasta ahora. Al final la idea de Luthia de ir andando quedó descartada pues varios miembros del gremio salieron y nos entregaron viveres y un carro para que fuésemos hasta la aldea. Astinus no tardó en subirse a la parte trasera del carro, en la parte delantera solo había sitio para el conductor y otra persona. Puse mi mano sobre el hombro de Tura y dije. –Contamos contigo, guíanos hasta la aldea. Y no te pongas nervioso si algún mal aparece, entre todos podremos eliminarlo.- Acto seguido le dedique una sonrisa amistosa. Me quité mi arco y pasé al interior del carro y me senté en la esquina opuesta de Astinus, puse el arco entre la pared del carro y mi pierna para que no cayera al suelo, después apoyé mi brazo sobre la ventana. “Nuestra aventura parece dar comienzo” Pensé mientras miraba a ningún sitio a través del cristal.
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