Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» [Pasado] Como NO escapar de un calabozo [Talamaur]
Lun Mayo 22, 2017 10:01 pm por Mark.

» Delirios de Cazador [Starrk y Zhul'Urk][Pasado][Privado]
Mar Abr 04, 2017 7:28 pm por Starrk

» Cierre temporal
Mar Mar 21, 2017 12:30 am por Web Master

» Consulta Afiliación
Sáb Nov 12, 2016 3:30 pm por Alex

» ¡No os he olvidado...! pero por si acaso, ¿cómo te llamabas?
Lun Nov 07, 2016 4:48 pm por Alex

» Las fauces que rompieron las cadenas [Privado][Zor' Tahak y Kraknar]
Vie Nov 04, 2016 11:32 pm por Kraknar

» Construyendo el hogar (Pasado Alex, Isma y Starrk)
Jue Oct 27, 2016 4:50 am por Starrk

» Petición de objetos y materiales
Dom Oct 23, 2016 12:05 am por Alex

» Armería "El herrero tuerto"
Sáb Oct 22, 2016 11:58 pm por Alex




Fairy Tail Chronicles


Crear
foro

Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Página 6 de 7. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Isma el Vie Dic 11, 2015 7:39 pm

-Al ritmo que vamos, no demasiado. Quizás un par de horas.- Comentó Isma, encabezando el grupo y acercándose a Niké para dirigirla, en vista de que su hermano no estaba en condiciones. -Pero no podemos ir más rápido. Podría ser peligroso para Dark.- Añadió, esperando que no buscasen acelerar el paso. Aunque estaba seguro que todos estaban preocupados y ninguno querría aumentar el riesgo de su compañero. -Aunque podemos ir por un camino más corto. Llegaremos antes, pero seguramente haya más bandidos, y quizás no es buena idea arriesgarse.- Tendrían que valerse de Nyrbe y él mismo para defenderlos a todos, y si habían demasiados, podrían salir muy malparados.

-Olvidadlo, no he dicho nada. Iremos por el camino seguro.- No pretendía dirigir el rumbo, pero conocía el rumbo y era consciente de que había dado una mala idea, aún si él no la apoyaba. Así que siguió por el mismo camino, aún en primera posición y asegurándose de que el equino de su hermano le seguía. -¿Cómo sigue el principito?- Dijo con un tono jocoso. Quizás no era momento para bromas, pero no quería pensar en los posibles finales grises. A pesar de todo, estaba en buenas manos.

<< ¿Tan importante es Angelica para él? ¿En qué estaba pensando al intentar irse por sí mismo y romper el carro? >> Pensó  el mercenario sin saber cual era la relación que tenía con dicha persona. << Ni si quiera midió las consecuencias de su ataque poco después. Ahora podría estar muerto, y solo por llegar antes... tenemos que salvarla a cualquier precio, exceptuando cualquier vida inocente. >> No podían dejar que la oportunidad que ofreció el príncipe al grupo para acabar con el demonio, fuese en vano.

_________________
avatar
Isma
Fire Blood [Campeón]
Fire Blood [Campeón]

Mensajes : 251
Fecha de inscripción : 26/02/2014

Hoja de personaje
Nivel:
29/100  (29/100)
Experiencia:
28693/30000  (28693/30000)
Áureos Áureos: 79.614

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Ishkar el Vie Dic 11, 2015 8:09 pm

Y gracias a su elección, pudo descansar por varias horas mientras las monturas hacían el trabajo de acortar el camino. Sus heridas ya no sangraban, habían formado placas para evitar la hemorragia, gracias a las gasas que mantuvieron el líquido. Pero como era de esperar, no todo el camino sería tranquilo, pero eso no era un problema, porque por fin, aún sin saberlo, había encontrado lo que tanto buscaba. Una bestia de imponente altura estaba batallando contra tres hombres. Jamás había visto algo similar. Su aspecto era terrorífico, lleno de protuberancias por todas partes que parecían ser óseas. Carecía de piel, se veían sus músculos a la perfección y las cuencas de sus ojos estaban vacías. Independientemente de si podía ver o no, parecía el reto por el que había abandonado la misión de su gremio.

-¿Vas a enfrentarte a eso?- Preguntó Nathaniel. -No he venido hasta aquí para nada.- Respondió el audron, bajando del caballo y agarrando su mandoble. De no ser porque no sabía contra que se enfrentaba, apartaría a aquellos hombres o incluso los mataría para que no interfiriesen en su combate. Pero servirían de carnada para ver de lo que era capaz semejante monstruo. Desde luego, debía tener gran fuerza con aquel tamaño, pero pudo contemplar que su velocidad no se quedaba atrás. De hecho, parecía ser bastante más rápido que Ishkar, que se limitaba a su fuerza bruta para combatir.

Y sin importarle lo que aquellas personas pensarían o como actuarían, se acercó a la bestia e intentó propinarle un corte en el cráneo. Esta, abrió sus fauces y se aferró al arma del audron. Este hizo fuera para penetrar con la espada. Si lo conseguía, la defensa de su enemigo habría sido un error, aunque al parecer no era tan sencillo. Su espada no avanzaba, aunque la criatura tampoco podía hacerle retroceder. De no ser porque no solo poseía dientes. Sus garras arremetieron contra el cuerpo del coloso, creando una herida que dejaría cicatriz a la altura de las costillas. Rápidamente, sacó su espada con dificultad y se apartó con un salto hacia atrás. Se miró la herida y esbozó una sonrisa.

-Por fin puedo divertirme.- Comentó, a pesar de que tenía gran parte del cuerpo vendado.
avatar
Ishkar
H. del cuervo [Secuaz]
H. del cuervo [Secuaz]

Mensajes : 38
Fecha de inscripción : 24/09/2014

Hoja de personaje
Nivel:
13/100  (13/100)
Experiencia:
5350/5600  (5350/5600)
Áureos Áureos: 10.650

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Rog'Muk Warsong el Vie Dic 11, 2015 9:31 pm

Rog'Muk era consciente de que sus puños apenas hacían nada contra aquella bestia. Sus golpes eran fuertes, pero apenas se hundían en la piel del demonio. Así que aprovechó la distracción que causaban todos los demás guerreros para agarrar sus hachas. Apoyó su peso sobre el brazo en el que se habían incrustado sus hachas. Hizo la suficiente fuerza como para extraerlas y procuró no caer de espaldas. Pero eso era lo de menos, su enemigo aún seguía en pie. Mas estaba seguro de que aquel arma sería mucho mejor que las suyas propias. Era la clave para vencer y solo había alguien capaz de portarla entre ellos. -¡Garrosh, agarra su arma!-

Pero debía asegurarse de que aquella criatura no entorpeciese su plan, y aún tenía un brazo móvil, aún si estaba repleto de heridas. Algunos de los orcos ya habían perecido contra él y muchos estaban heridos, pero los que aún podían continuar, se abalanzaban sin miedo. -¡Solo un poco más!- Gritó el orco de piel anaranjada para subir la moral de los combatientes y que hiciesen un último esfuerzo. Se posicionó a un costado, atento por si debía evadir su brazo y lanzó una ráfaga de cortes contra el brazo cargado de ojos.

Priorizó los orbes, esperando que causaran una gran aflicción a su oponente y a sabiendas de que eran más frágiles y podría rasgarlos sin demasiados problemas. Kashira por su parte, que ya había gastado todas las flechas de su carcaj, se dedicó a hacer uso de su magia blanca para curar las heridas más leves de todos los que podía. Acabaría exhausta, pero eral o menos que podía hacer.
avatar
Rog'Muk Warsong
Aventurero
Aventurero

Mensajes : 31
Fecha de inscripción : 18/06/2015

Hoja de personaje
Nivel:
18/100  (18/100)
Experiencia:
10441/10600  (10441/10600)
Áureos Áureos: 15.911

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Web Master el Vie Dic 11, 2015 10:09 pm

Dark, Nyrbe, Alex e Isma:
Avanzáis durante horas en un trayecto duro y difícil. Podríais haber llegado antes, pero no podíais ir demasiado rápido por el estado de todos. Finalmente encontráis el pueblo donde Angelica debería estar, pero está totalmente destrozado. Algunas casas están derrumbadas, hay muertos por todos lados y huellas tanto de hombres como de una criatura enorme. Por la forma, debió ser la que habéis matado. No queda nadie con vida en todo el pueblo, aunque ella tampoco está entre los cadáveres. Podríais buscar por todas las casas y edificios, aunque no encontraríais nada. Pero… ¿qué perdéis por intentarlo? Es posible que quede alguien con vida en algún lugar.
Luthia, Astinus y Fenrir:
Los caballos que tiran del carro son algo viejos, pero todavía están fuerte y os llevan bastante bien. Incluso pueden acelerar el paso si los presionáis. La aldea está bastante cerca, por lo que no debería haber ningún demonio ni peligros en general. Sin embargo no todo es tan sencillo. Unos hombres os detienen cuando lleváis casi una hora de camino. Uno de ellos se acerca a la parte trasera del carro mientras los otros dos se quedan en la delantera. El de la parte de atrás hace una señal a los otros.

-Disculpad las molestias. Somos guardias del Frente Unido de las aldeas del oeste y estamso cerciorándonos de que no haya nadie peligroso. Si fueran tan amables de facilitarnos el trabajo le agradeceríamos que pusieran todas sus armas aquí para comprobarlas. En cuanto terminemos las devolveremos- Os dice uno de ellos.

¿Guardias del Frente Unido? ¿Comprobar vuestras armas? No es de extrañar que se hayan creado milicias y vigilantes en estos tiempos oscuros, pero sus peticiones son muy extrañas.
Talamaur:
Trazas un buen plan. Tan bueno, de hecho, que surge efecto a la perfección. La criatura ve tu ilusión y, furibunda, lanza dos de sus tentáculos a golpearla con fuerza. Se da cuenta demasiado tarde de que es una ilusión, ya que un “enano” se arroja sobre ella desde el tejado. Parece dudar, pero su instinto de supervivencia la obliga a actuar y trata de prender fuego al enano. Cosa bastante inútil, pues la ilusión no arde. Aunque eso da tiempo a tu compañero para lanzar otro virote que se incrusta en la cabeza de la criatura. Grita, golpea y se mueve descontroladamente. Finalmente, tras unos segundos de agonía, cae al suelo produciendo un pequeño temblor y un estruendo enorme. Era una criatura realmente poderosa, pero por lo visto no demasiado inteligente.
Starrk:
Una noticia más que interesante. Ahora mismo hay, según lo que sabes, tres ejecutores en el pueblo y tú eres uno de ellos. Lo lógico es preguntar a la gente, aunque podrías toparte con los asesinos que os están buscando y acabar metido en una trampa. Por si fuera poco, los otros dos ejecutores podrían estar ocultos y ser imposibles de encontrar. Quién sabe, igual te encuentran ellos antes de que tú lo hagas. Pero, después de todo, no pierdes nada pro preguntar y buscar. Hay personas que podrían ayudarte, incluso saben mucho sobre los ejecutores y has estado un tiempo con ellos. ¿Podría ser que… o no, puedes ser que no. Lo único que sabes es que tenéis un precio muy alto por vuestra cabeza, pero desconoces la información que poseen los otros dos, su ubicación o su preparación. Aunque sí podrías reconocerlos si los vieras. Siempre y cuando se dejen ver o conserven su apariencia.
Gautrek:
El curandero parece creer tu historia y, tras coger unos ungüentos, se pone a tratar la herida de Pim. Primero la limpia con agua y algún producto parecido al jabón. Tras limpiarla echa un líquido que hace gritar al muchacho pero según el profesional es para desinfectar la herida. En cuanto ha terminado empieza a cubrirla con el ungüento y después venda toda la parte afectada. El herido está inconsciente y agotado.

-Será mejor que se quede aquí un rato. Podría tardar horas en despertar y no sería bueno para él que os movierais ahora. En cuanto se despierte habría que darle esta infusión- Te informa dándote unas hojas de alguna planta que desconoces.

Después te indica el precio del tratamiento y te da un pequeño bote done hay más ungüento del que ha usado para tratar la herida. Te dice que debes mantenérsela limpia para que no se infecte o podría morir por ello.
Tomoyo:
Tras mucho andar llegar a la ciudad más importante del Norte tan exhausta que las piernas casi no te responden. Flaqueas, pero ya has llegado. Aunque no es tan fácil. En las puertas de la gran Fergor hay unos guardias impidiendo que la gente entre. Se ha formado una cola enorme y están exigiendo a todos los que intentan entrar que muestren sus pertenencias. Al parecer son bastante escrupulosos y desconfiados. ¿Pero quién puede culparlos en un momento así? Quizás deberías mentir sobre ti o decir la verdad. Después de todo no eres una criminal. Pero también es posible que tus armas los ponga algo nerviosos. Pero la mayoría van armados así que no debería suponer un problema. Según va avanzando el gentío, tardarás unos veinte minutos en poder entrar si todo sale bien.
Rog’Muk y Garrosh:
Dos orcos más caen muertos ante los ataques de la criatura que desfallece poco a poco. Llegado el momento ni si quiera puede contraatacar y solo se limita a defenderse de algunos golpes y a encajar la mayoría. Está tan herida que apenas puede moverse si quiera. Un buen golpe sería suficiente para acabar con su vida. Quizás no esperaba enfrentarse a tantos enemigos, pero ha costado la vida de varios guerreros. Si utilizara toda su fuerza podría matarlos a todos, pero pocas energías le quedan después de esa batalla y no tiene mucho que hacer. El demonio se ha visto superado por infravalorar a sus enemigos ya hora paga con creces su error.
Ishkar:
Acabas de encontrar una criatura a la que no matas con dificultad y que es capaz de poner en jaque a varios soldados bien equipados. Incluso un ataque tan fuerte como el tuyo es prácticamente inútil. No es capaz de superarte en fuerza, pero tú tampoco a ella. Por si fuera poco ha conseguido producirte una herida. Uno de los hombres, aprovechando que está distraída contigo, incrusta su lanza en el omóplato izquierdo de la bestia, pero solo consigue enfurecerla y que esta le arranque la cabeza de un bocado. Sus compañeros, asombrados pero furiosos por la pérdida se lanzan al ataque acosando a la criatura con todo lo que tienen y obligándola a moverse mucho para evitar los ataques, No son muy certeros, pero son una buena distracción.
Abbadon:
Uno del os hombres te mira y se queda sorprendido ante tu pregunta. Sin embargo no tarda en responderte y decirte que sí, que lo más seguro es que sea obra de los demonios pues no han recibido ninguna noticia de los esclavistas. Estás en lo cierto, ¿pero eso es bueno? Te has hecho muchas ideas y te has marcado un objetivo demasiado grande para con esas criaturas. Después de todo, siguen siendo bestias incontrolables y destructivas que, por naturaleza, acaban con toda la vida que encuentran en su camino. Aunque, claro, tú no estás vivo del todo. Al no encontrar nada que pueda servir para obtener pistas, todos tus compañeros deciden partir y seguir avanzando. No ha sido muy útil detenerse en ese lugar, aunque eso confirma, de ser cierto, que los demonios han avanzado mucho.

Usuarios y estadísticas:

Dark:
Nivel: 25
Estadísticas: 1 punto en agilidad, 1 punto en físico y 3 puntos en magia elemental.
Luthia:
Nivel: 10
Estadísticas: 2 puntos en magia blanca.
Talamaur:
Nivel: 25
Estadísticas: 5 puntos en magia negra.
Astinus:
Nivel: 12
Estadísticas: 2 puntos en magia arcana.
Starrk:
Nivel: 30
Estadísticas: 4 puntos en magia elemental, 1 punto en físico y 1 punto en agilidad.
Fenrir:
Nivel: 17
Estadísticas: 2 punto en físico y 1 en agilidad.
Nyrbe:
Nivel: 21
Estadísticas: 2 puntos en físico y 2 puntos en agilidad.
Alex:
Nivel: 37
Estadísticas: 4 puntos en físico y 3 puntos en agilidad.
Isma:
Nivel: 20
Estadísticas: 2 puntos en físico y 2 punto en agilidad.
Gautrek:
Nivel: 16
Estadísticas: 3 puntos en físico.
Rog’Muk:
Nivel: 10
Estadísticas: 1 punto en físico y 1 en agilidad.
Tomoyo:
Nivel: 11
Estadísticas: 2 puntos en agilidad.
Garrosh:
Nivel: 14
Estadísticas: 1 punto en físico y 1 en agilidad.
Jesaix:
Nivel: 6
Estadísticas: 1 punto en magia negra.
Abbadon:
Nivel: 1
Estadísticas: Ningún punto.
Ishkar:
Nivel: 10
Estadísticas: 2 puntos en fuerza.
avatar
Web Master
Admin

Mensajes : 302
Fecha de inscripción : 14/01/2014
Edad : 906

Hoja de personaje
Nivel:
100/100  (100/100)
Experiencia:
500000/500000  (500000/500000)
Áureos Áureos: 999.999.999

Ver perfil de usuario http://www.seedsofdyscordia.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Luthia Zul el Sáb Dic 12, 2015 7:31 am

-Estoy seguro de que encontraremos nuestra fuerza y nuestra valentía en este viaje. Hay mucho en juego y ha llegado el momento de comportarse como hombres-

Tura no pudo evitar sonreír ante el comentario de Astinues, pues se sintió algo inspirado por lo que decía. Ahora sólo quedaba ver cuánto tiempo le duraría esa inspiración.
-L-lo haremos bien, Astinus- Dijo él con un tono emocionado.

Al poco rato, varios magos se acercaron con un carro.
-Vaya… No era lo que tenía en mente cuando dije que sería mejor viajar ligero.- Luthia dijo para sí misma. Consideró que ir en carro sería mejor, pues podrían llegar de manera más rápida a Villa Serea, y no tenían mucho tiempo de sobra.
Aparte de que sería grosero rechazar la ayuda que estaban recibiendo de su gremio. Como siempre, les hizo una reverencia a los integrantes que les habían traído carro y provisiones, y finalmente se subió a la parte posterior, junto con Astinus.

Viendo que todos se posicionaban en su lugar, y al ver que él se había ofrecido a guiarlos, a Tura no le quedó de otra más que tomar las riendas del caballo. Se encontraba nervioso como siempre, pero al menos su padre le había enseñado bien cómo manejar a los equinos.

–Contamos contigo, guíanos hasta la aldea. Y no te pongas nervioso si algún mal aparece, entre todos podremos eliminarlo.-

Le dijo Fenrir a Tura antes de subirse al carro.

-C-claro… Sin presiones…-
A pesar de que Fenrir lo intimidaba, Tura agradecía que él estuviera en el grupo. Pues muchas de sus intercambios habían sido agradables, Y Fenrir había mostrado compañerismo con todos hasta ahora.

Todos ya en sus posiciones, Tura tiro de las cuerdas de los caballos para darles la señal de avanzar.
El viaje hacia Villa Serea comenzaba, y si los cielos lo deseaban, quizás no entraría problema alguno en el camino.

-----

Había ya pasado al menos una hora desde que habían salido del castillo de Summa Sapientia, cuando el grupo fue parado por un especie de guardias. Tura, por su mismo nerviosismo, casi no alcanzó a detener al caballo a tiempo, o hubiera arrollado a la persona que les pedía se detuvieran.

-Disculpad las molestias. Somos guardias del Frente Unido de las aldeas del oeste y estamos cerciorándonos de que no haya nadie peligroso. Si fueran tan amables de facilitarnos el trabajo le agradeceríamos que pusieran todas sus armas aquí para comprobarlas. En cuanto terminemos las devolveremos-

-Bueno, al menos han mostrado amabilidad- Comentó Luthia, con tono sarcástico, pues no confiaba de ellos del todo. Jamás había escuchado de tal guardia. Sin embargo, era mejor no ganarse enemigos en estos tiempos, por lo que finalmente ella sacó su daga y la entregó. De todas formas, si estos “guardias” terminaban siendo barbaros que sólo deseaban aprovecharse de la situación y saquear a los viajeros, Luthia no requería de su arma para usar su magia, por lo que les podría hacer frente.

Al ver que su compañera había accedido a entregar sus armas, Tura entrego la funda de su espada para que la inspeccionasen. Aunque… Al acercarse a ellos, se sintió de manera muy rara. Intentó no prestarle atención, pues podría ser que el miedo se estuviera apoderando de él, como era de costumbre.
avatar
Luthia Zul
Summa Sapientia [Adepto]
Summa Sapientia [Adepto]

Mensajes : 55
Fecha de inscripción : 14/09/2015

Hoja de personaje
Nivel:
27/100  (27/100)
Experiencia:
25447/26000  (25447/26000)
Áureos Áureos: 52.357

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Astinus Wallace el Dom Dic 13, 2015 2:27 pm

El viaje se inició y todo parecía ir más que bien. El carro no daba ningún problema y los caminos eran sencillos y tranquilos. A este paso la velada sería agradable y no se toparían con ningún peligro. Después de todo, tenían que ir a un lugar relativamente cercano al gremio por lo que no debía haber nada que les supusiera un problema. Y menos cuando tantos magos de Summa Sapientia habían partido a reconocer terreno y habrían examinado zonas como la que el grupo cruzaba ahora. Todos esos pensamientos calmaban a Astinus.

Hasta que, para variar, todo se torció y lo que esperaba cambió completamente. El carro se detuvo por la petición de unos hombres. Uno de ellos se acercó a la parte trasera del transporte y los examinó a todos. ¿Bandidos? ¿Asesinos? ¿Mercenarios? ¿Ladrones? ¿Demonios? Era demasiado pronto para asumir que tenían malas intenciones. Incluso dijeron que eran una milicia guardiana. Eso era bueno. Quizás se trataba de una mentira, pero Astinus era confiado por naturaleza. Hizo lo mismo que Luthia y entregó sus armas para que aquellos hombres las comprobaran.

-Espero que todo esté en orden, amables señores- Dijo de forma educada.

Tanto él como Luthia eran magos y no necesitaban armas para defenderse, ¿pero qué había de Tura y Fenrir? Ellos no eran magos, al menos hasta donde él sabía. Además, él ni si quiera era bueno usando la magia. ¿Sería capaz de hacer algo contra una persona? ¿Sería capaz de herir a alguien? Si no había más remedio... tal vez podría intentarlo. Pero esperaba que no fuera necesario llegar hasta ese punto.
avatar
Astinus Wallace
Summa Sapientia [Adepto]
Summa Sapientia [Adepto]

Mensajes : 51
Fecha de inscripción : 10/03/2015

Hoja de personaje
Nivel:
20/100  (20/100)
Experiencia:
12494/13500  (12494/13500)
Áureos Áureos: 21.991

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por FlyFenrir el Mar Dic 15, 2015 2:33 pm

El carro comenzó a moverse y vi como el castillo iba quedando atrás. Ciertamente si empezaba a reflexionar en lo ocurrido en mi vida no había hecho nada de valor, nunca tuve un objetivo claro. Ser el mejor cazador era un buen objetivo, pero siempre hay bestias aun más poderosas ocultas en los lugares que menos esperamos. Quizá lo pensaba demasiado, pero no había hecho nada importante que le diera un sentido a lo que hacía ni tampoco tenía un objetivo por el que debiera luchar. Sin embargo eso iba a cambiar, pues ahora tenía un objetivo claro, detener la invasión de los demonios. Iba a ayudar a estos chicos y esta chica a llegar hasta el final y si un peligro llegaba a acontecernos no dudaría en dar lo mejor de mí y, de ser necesario, matar a nuestro enemigo. Teníamos que llegar hasta aquella aldea a toda costa.

De pronto sentí como el carro se paraba de golpe, hice fuerza con los pies hacia adelante para no caer. Un hombre se acerco a la puerta cercana a Luthia y nos pedía nuestras armas. Querían asegurarse de que no éramos peligrosos. Para ello querían comprobar nuestras armas. Estuve a punto de echarme a reír, pero me puse completamente serio al ver que mis compañeros entregaban sin más sus armas. ¿Acaso no se daban cuenta de su error? Nadie podía saber si éramos peligrosos o no solo por las armas, era un completo sin sentido. Puede que mis compañeros fueran magos pero no sabíamos qué clase de habilidades tenían estas personas, por lo que no podíamos confiarnos. No quería alarmar a los demás, pero tampoco bajaría la guardia. El tipo no parecía oler a sangre, por lo que si era un ladrón no había encontrado nadie que le opusiera resistencia. –Y dígame, ¿cómo piensa comprobar si somos o no peligrosos solo mirando nuestras armas? No soy el más listo de aquí, pero no creo que unos guardias estuvieran patrullando a tanta distancia de una aldea. No entregaré mi arco a una persona tan sospechosa y de dudosa confianza. Al igual que ustedes no me puedo fiar de cualquiera que diga ser un guardia y mas teniendo en cuenta lo ya dicho. Si de verdad sois guardias deberéis tener algo que lo pruebe, si no sois guardias…- Me tomé un momento para respirar hondo y con una mirada amenazadora y el rostro serio dije. –Lamentareis el habernos detenido.- No solía comportarme así, pero mis compañeros podrían estar en peligro y no era algo que pudiera permitir. Prefería tratar de intimidar a mi enemigo antes de que diera su primer paso y que este fuese fatal.
avatar
FlyFenrir
Aventurero
Aventurero

Mensajes : 80
Fecha de inscripción : 27/05/2014

Hoja de personaje
Nivel:
25/100  (25/100)
Experiencia:
20282/22000  (20282/22000)
Áureos Áureos: 34.772

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Xyox el Mar Dic 15, 2015 4:37 pm

-¡Garrosh, agarra su arma!- Grito rog, mientras luchaba con otros hermanos para seguir con la ofensiva pero no lo escuche estaba en shock por la escena. cayeron dos al piso, estos no se movieron. “dos hermanos más que caen ante él. Cuantos más tienen que caer antes de que tu caigas y te quedes inmóvil para siempre “fue lo que pensé en ese momento donde me encontraba en medio de la batalla, había perdido toda mi fuerza de pelea por el simple hecho de que este rival no parecía caer con ningún ataque que hiciera o que se le hiciéramos entre todos. Pero algo volvió a reanimarme y ahí fue cuando volví a escuchar el eco del grito de rog –“¡Garrosh, agarra su arma!”- y era la convicción de unir a todos los orcos en el mundo para volver hacer una raza completa y que nadie nos desafiara y por el bien de mi gente tenía que hacerlo por ellos y por mi…

Tire mi hacha y sujete la de aquel demonio que se encontraba cercana a mí, esta era un poco más pesada a la que ya usaba con anterioridad, al sujetarla sentí cierto poder que recorría mi cuerpo hasta sentir que quemaba pero no podía tardar más de lo que mis hermanos podían soportar, comencé a correr hasta el demonio y hasta estar lo suficientemente cerca salte y lance mi ataque directo hacia su cabeza con toda mi fuerza hasta que impacto

-.Todos los que me desafían a mí y a mi pueblo arderán en el fuego de mi odio!.-


avatar
Xyox
Aventurero
Aventurero

Mensajes : 46
Fecha de inscripción : 23/04/2014
Edad : 26

Hoja de personaje
Nivel:
21/100  (21/100)
Experiencia:
14140/15000  (14140/15000)
Áureos Áureos: 24.161

Ver perfil de usuario http://www.twitch.tv/kuroxyox/

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Rog'Muk Warsong el Mar Dic 15, 2015 5:40 pm

Aquellos días de júbilo en el que muchos se reunían, pero a la vez aciago porque otros jamás volverían, le hacían plantearse su razón de ser. Él había sido criado bajo el yugo de un grupo de orcos que se trataban entre todos como una familia y se categorizaban como un clan. Pero eran muchos los orcos en Dyscordia que no tenían el mismo patrón de existencia. No todo se dividía en agrupaciones, por lo que no era tan fácil reunirlos a todos bajo un mismo estandarte y esperar que, juntos, luchasen contra un mismo enemigo. Pero después de todo, eso era lo que pretendían los Warsong. Nadie dijo que sería fácil. Y sabían que sus posibilidades eran muy bajas, pero su convicción y su fuerza de voluntad, podía mover montañas.

En aquel caso, la montaña era un demonio. Rápido, fuerte e implacable. Se había llevado a muchos pero empezaba a tambalearse. El coraje de una raza empezaba a hacer mella en su impenetrable ímpetu por seguir en pie y acabar con todos ellos. El final estaba cerca y ellos pretendían vivir para contarlo y convertir en leyendas a aquellos que dieron la vida frente a un temible enemigo. Pues nadie moriría en vano.

Sonrió al escuchar las palabras de Garrosh. -Tan solo quedarán cenizas de lo que una vez fuiste.- Complementó este, viendo triunfante el salto de su compañero, que seguramente daría el golpe de gracia a su oponente. -Nuestras pisadas retumbaran el suelo al unísono. Y nuestra bandera infundirá el respeto que merece nuestra raza. ¡Así somos en el clan Warsong! ¡Orgullosos y preparados para marcar una nueva era! ¡La era de los orcos!- Añadió Rog'Muk. Había aprendido mucho tanto de Isgrosh y Grommash como de su compañero Garrosh. Sabía como subir la moral de los suyos, al menos, en cierta medida. No tenía el talento de los anteriores nombrados, pero podía encontrar algo de valor en mentes débiles.
avatar
Rog'Muk Warsong
Aventurero
Aventurero

Mensajes : 31
Fecha de inscripción : 18/06/2015

Hoja de personaje
Nivel:
18/100  (18/100)
Experiencia:
10441/10600  (10441/10600)
Áureos Áureos: 15.911

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Talamaur el Mar Dic 15, 2015 5:53 pm

El tiempo casi pareció pararse, mientras observaba como el virote impactaba en la cara del demonio. Un gesto de satisfacción se podía vislumbrar en mi rostro, ya que mi estrategia había funcionado. En ese momento la bestia comenzó a retorcerse de dolor, golpeando y moviéndose descontroladamente. Tras un breve instante, los gritos cesaron y pude observar como los tentáculos tocaban el suelo uno tras otro. Cree una ilusión cerca de Lorian y le comenté que recargar la ballesta, ya que podría tratarse de una estratagema. Me acerqué con sigilo a la bestia, repugnándome el olor que me llegaba de los cadáveres amontonados. Se había divertido a lo grande, por lo que me extrañaría que hubiera quedado alguien con vida en el pueblo.

Estaba ya cerca del demonio y con un rápido movimiento le clavé la espada en uno de sus tentáculos. No hubo reacción alguna, por lo que determine que por fin había muerto. – Baja – le dije haciéndole una señal y a continuación bajo, poniendose a mi lado - tu virote lo ha enviado al infierno – le dije comprobando la zona, para detectar que no hubiera más demonios. Lorían se acercó colocándose la ballesta a su espalda y con gran agilidad, trepo por el demoño y cogió sus virotes incrustados. En el lugar donde antes estaban los virotes clavados, ahora solo había dos agujeros de los que brotaba sangre del demonio. Eso hizo que hiciera algo que no se me hubiera ocurrido, si Lorian no hubiera quitado los virotes. – Vuelvo en un momento – le dije a Lorian, mientras el me miraba extrañado. Entre en una de las casas cercanas y  encontré un recipiente vacío con un tapón de corcho, lo cogí y volví a salir acercándome a la bestia. De la sangre que brotaba de las heridas llene el recipiente y tras llenarlo lo tape, era algo que podría serme útil en otro momento.

- ¿Para qué coges eso? – me dijo Lorian intrigado y asqueado

- Eres demasiado remilgado – le dije sonriendo – es al primer demonio que veo y no sé si tendré oportunidad de ver otro tan cerca. Mi curiosidad como químico y  de las razas de discordia  hace que me interese más por estos seres. – termine observando que ya no quedaba más que hacer allí.

-Montemos en los caballos, hay que llegar a la frontera lo antes posible. Este demonio nos ha hecho perder algo de tiempo, pero lo recuperaremos. – me dijo Lorian montando en su caballo.

Monté también en mi caballo y comenzamos a ir a galope hacia la frontera, teníamos que encontrar al espía.
avatar
Talamaur
H. del cuervo [Montaraz]
H. del cuervo [Montaraz]

Mensajes : 159
Fecha de inscripción : 04/03/2015

Hoja de personaje
Nivel:
33/100  (33/100)
Experiencia:
38138/38200  (38138/38200)
Áureos Áureos: 73.989

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Gautrek el Mar Dic 15, 2015 6:55 pm

Comencé a sudar un poco, ya que se produjo un silencio algo incómodo tras contar la historia. El curandero me estaba mirando un poco dubitativo y al cabo de unos segundos suspiro – bien, entonces ya sé que remedio ponerle – dijo dándose la vuelta y comenzando a tratarla. La limpio con agua y con algo que hizo algo de espuma, provocando que Pim se moviera levemente al tocar la herida – ya está amigo, te curaras pronto y seguirás contadme esas historias tuyas – le dije tocándole el hombro. En ese momento el curandero le vertió en la herida un líquido que hizo que Pim se moviera – Sujétalo – me dijo el curandero, mientras lo agarraba para que no se moviera. El muchacho comenzó a gritar, - ¿aquello sería normal?- pensé mirando al curandero, el cual me miro también – tranquilo, solo estoy desinfectando la herida – me dijo volviéndose de nuevo hacía una mesa cercana. Pim ya había dejado de chillar, pero estaba sudando profusamente.

Después el curandero le puso un ungüento en la herida y a continuación la venda, para que estuviera protegida tras la curación. Tras aquello me acerque a Pim y observé que estaba inconsciente, había resistido mucho para llegar hasta allí con aquella herida. Tras terminar de hablar con el curandero y darme unas hojas para que se las aplicara cada cierto tiempo, investigue un poco la zona. El campamento que habían levantado no era gran cosa, algunas tiendas pero poco más. Pero el lugar donde habían puesto el control era un punto clave de paso, un buen lugar para controlar lo que pasa por la zona. En ese momento observé una sombra detrás de unos setos y pensando que era un animal, le tire una piedra para asustarlo. Pero en vez de eso la sombra repelió la piedra rápidamente, - perdona por la piedra, pensaba que era un animal – le dije algo avergonzado. Esperaría a ver lo que salía de allí, aunque también podría tratarse de un simple tronco. Si no pasaba nada me acercaría a mirar, pero por si acaso agarre la empuñadura de mi hacha para blandirla rápidamente.
avatar
Gautrek
Aventurero
Aventurero

Mensajes : 61
Fecha de inscripción : 04/03/2015

Hoja de personaje
Nivel:
25/100  (25/100)
Experiencia:
21572/22000  (21572/22000)
Áureos Áureos: 28.357

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Starrk el Mar Dic 15, 2015 6:56 pm

Estuve un largo rato intentando que alguien reconociera a alguna de las personas que había retratadas en ambos papeles, pero nadie los reconocía. Fue entonces cuando me acerqué a una anciana y tras preguntarle y mostrarles los carteles pareció reconocer uno de ellos. –Este hombre me suena, aunque no estoy muy segura. Quizás solo sean los delirios de una pobre anciana. Jajajajaja.- Reía mostrando los dientes, dejando ver que a aquella mujer le faltaban al menos 8 de los dientes. Tras reír continuó hablando. –Verás joven, recuerdo a ver visto a alguien parecido cerca del colmado, parecía estar preparándose para un viaje, aunque no se a donde se podría dirigir. De eso hace un par de días, quizás ya no esté en el pueblo.- Aquello era un problema, si el hecho de que el ejecutor estuviera en el pueblo era solo una posibilidad no tenia sentido que permaneciera en aquel lugar por mucho más tiempo.

Volví hasta la plaza donde había quedado con Alice y le encontré jugando con unos niños. “Cómo no…” Pensé mientras me acercaba a ella. Al verme Alice corrió hacia mí y me abrazó. Los niños se acercaron y le dijeron. –Alice, ¿Ya te vas? Dile a tu papá que te deje un rato más.- Al oír aquello me llevé una mano a la cara, ¿realmente parecía tan viejo como para ser su padre? No, ella era la que parecía mas joven de lo que realmente era. –Jijijijiji, no es mi padre es… mi hermano mayor.- Esto último lo dijo mientras se sonrojaba. Los niños al oírla me miraron con admiración. –Oiga señor, ¿quiere jugar con nosotros?- Ya estaba harto de juegos, teníamos cosas que hacer así que los miré serio y dije. –No, Alice y yo tenemos que marcharnos. No podemos perder más el tiempo.- Alice se despidió con la mano de los niños y se agarro a mi brazo. Le conté todo lo que había pasado y que ahora nuestro destino seria ir al centro de dyscordia. Fuimos a comprar algunas provisiones antes de ponernos en marcha.

_________________

Ficha: Historia de un ejecutor
NPC acompañante: Alice
avatar
Starrk
Aventurero
Aventurero

Mensajes : 179
Fecha de inscripción : 05/11/2014

Hoja de personaje
Nivel:
38/100  (38/100)
Experiencia:
48073/50000  (48073/50000)
Áureos Áureos: 62.165

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Dark S. Satou el Mar Dic 15, 2015 9:31 pm

El estado en el que se encontraba aquel humilde pueblo dejó boquiabierta a la cazadora. Agarró la mano de Dark y mordió su labio inferior, deseando la mayor de las suertes para el destino de la perdida elfa. Saltó y corrió con todas sus fuerzas con el arco tensado a la vez por si algo o alguien salía por una de las esquinas. Registró cada esquina, intentó identificar cada pila de cadáveres, pero no encontró a su alumna. Suspiró agotada y dirigió una última mirada hasta una casa que parecía menos manchada que las demás. Se acercó sola mientras los demás examinaban los alrededores y una cabellera roja le hizo sonreír por primera vez en horas.

-¡Angie!- Gritó.

Antes de poder seguir subiendo la voz e indicar a todos que estaba aquí, Angélica tapó su boca y la arrastró a una de las casas. Por suerte, nadie las había visto o eso creía la elfa.

-Ashley, lo primero, me alegro de que estés viva. No esperaba menos de vosotros, pero hay algo que tenemos que tratar con urgencia. He logrado sobrevivir sin demasiada dificultad escondiéndome en el sótano en el que me permitían escuchar. Pero he leído algo que nos puede interesar a todos, sobretodo para recuperar Norin. Lo único... que hay una condición.

Trató de digerir todo lo que le había explicado y logró hacerlo, asintiendo con la cabeza mientras fruncía el ceño.

-Tenemos que irnos. Unas semanas, solo. La casa puede arder y será una perfecta distracción para los que os acompañan.

-Me niego a dejar de lado a los demás. Incluso Dark se negaría, a pesar de ser un beneficio directo para su patria.

Angélica bajó la cabeza y apretó el puño. ¿En qué se empeñaba tanto?

-Sí, sabía que os negaríais. Pero debéis de confiar en mí esta vez, por favor. Solo serán unas semanas.

-Dark necesita atención médica constante, no puede viajar sin la pequeña de los Harken. Un demonio casi lo mata y ha dejado varias heridas muy graves en su torso. Sin mencionar que está inconsciente y no puede moverse, y va para largo.

-Tardaremos un día en llegar, y allí hay magos blancos. Si la maga es buena, seguramente habrá cicatrizado la herida. Por suerte, he tenido la suerte de preparar una vía de escape, ya que sabía que vendríais a por mí, o eso quería desear.

La cazadora se giró y barajó las opciones que tenía en aquel momento. Era horrible por su parte desaparecer de aquella forma, sin decir nada. Pero si realmente era beneficioso para Norin, y ya no existía peligro alguno por lo que ella sabía, tal vez podían cometer aquel sacrificio. Juntó las dos manos y las elevó para tirar una llamarada que impregnó una de las paredes, extendiéndose en cuestión de segundos. El humo se levantó rápidamente y aprovecharon para correr hasta el carro, agarrando a un príncipe moribundo entre las dos y arrastrándolo hasta un carro de un comerciante difunto que había elegido ir a aquel pueblo en un muy mal momento. Golpearon las riendas de los caballos y se dirigieron hacia el sur, por las laderas de las montañas. Ashley observó una última vez a Dark, que mostraba una cara cansada y dolorida, pero... llena de paz.
avatar
Dark S. Satou
Fire Blood [Luchador]
Fire Blood [Luchador]

Mensajes : 236
Fecha de inscripción : 24/04/2014

Hoja de personaje
Nivel:
30/100  (30/100)
Experiencia:
30150/32000  (30150/32000)
Áureos Áureos: 68.660

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Tomoyo Mitsuko el Miér Dic 16, 2015 6:56 pm

     Nada más alcanzar la ciudad me di cuenta de que no podía ni mantenerme en píe. Había una cola enorme a la espera de entrar y varios guardias preguntando a los forasteros que querían entrar, algunos conseguían entrar pero sin algunas posesiones, otros se veía que pagaban una cantidad de áureos y entraban, mientras tanto yo estaba sentada a la espera de que me tocase mi turno, el suelo estaba nevado, pero eso no me preocupaba, me importaba más descansar mis piernas que congelar mi precioso trasero. Quedaban 15 personas delante mía.

     Unos minutos más tarde ya por fin iba mi turno, tenía la ballesta guardada y todas mis posesiones escondidas, tocaba hablar con los guardias y convencerlos para entrar.

     -Tu nombre señorita.-Dijo uno de los guardias

     -Tomoyo Mitsuko-Respondí sin demora

     -¿De dónde provienes y a qué has venido?-Preguntó seriamente el mismo guardia mientras apuntaba algo en un papel

     -Provengo de la parte más al sur de las tierras del norte y vengo en busca de respuestas y con el fin de ayudar a la guardia con los posibles ataques por parte de la inminente amenaza proveniente del centro, algo sobre los demonios según tengo entendido. No me he podido informar suficiente sobre cuál es el enemigo, así que ese es mi otro objetivo.-Dije seriamente terminando en una sonrisa

     -Es usted muy valiente, serán 300 áureos por la entrada o todas sus posesiones.-Dijo el primer guardia con una sonrisa turbia

     -Aquí tiene.-Dije mientras le daba los 300 áureos para no crearme problemas y me abrían una pequeña puerta dentro de la gran puerta de la ciudad

     Y por fin me encontraba en Fergor, capital del norte, ciudad que pude visitar contadas veces de pequeña junto a mi padre en las reuniones de los señores. Era una ciudad bonita, pero hacía tanto tiempo que no la visitaba que nada más dar 30 pasos ya me había perdido, por eso mismo tomé la decisión de dejarme llevar por el olor de la comida y alcanzar la primera taberna donde poder comer, beber y descansar un poco más las piernas. Seguí caminando y por fin di con lo más parecido a una taberna, entré y sentí como el olor a pan recién horneado empapaba el ambiente. Me acerqué rápidamente hacia el tabernero y con muchas ganas le pedí el plato de la casa y un té, así como un trozo del pan recién horneado.

     -Aquí lo tiene señorita, son 50 áureos.-Dijo el hombre mientras me ponía delante una sopa de verduras con algo de carne

     Le di el dinero y me dispuse a devorar esa comida, estaba deliciosa o simplemente es que yo tenía demasiada hambre, pero eso no importaba en ese momento, lo que importaba era descansar las piernas, la comida solo era un factor secundario que me hacía sentirme mejor. Al terminar de devorar el plato de sopa, me tomé el té casi con la misma rapidez, nada más darle el primer sorbo grité porque me había quemado los labios, esperé unos minutos tras eso y me lo bebí con calma. El tabernero unos minutos después de que terminase me miró con una cara extraña y me acercó otro plato.

     -Esto viene de parte de la casa, es pastel de manzana con nueces y canela.-Dijo el hombre con una sonrisa mientras me lo ofrecía

     Tomé el plato y lo investigué tanto con la mirada como con la nariz, pero no había nada sospechoso, esperé unos segundos por si alguien hacía algún movimiento sospechoso, pues no me fiaba del todo que me regalasen un pastel y no tuviese alguna idea maligna en la cabeza la persona que lo hacía. Le dí un pequeño bocado, sabía bien y no parecía tener nada extraño, así que me lo comí entero y le dí las gracias al camarero, seguidamente dejé el plato y me dispuse a mirar el tablón de anuncios, información sobre criminales de la ciudad, casas en venta y poco más, al final me tendría que buscar la vida para saber que demonios estaba pasando en Dyscordia. Volví a salir a la calle y empecé a caminar en busca del ayuntamiento de la ciudad o la casa de gremio más importante.
avatar
Tomoyo Mitsuko
Aventurero
Aventurero

Mensajes : 94
Fecha de inscripción : 16/05/2015

Hoja de personaje
Nivel:
14/100  (14/100)
Experiencia:
5906/6400  (5906/6400)
Áureos Áureos: 111.709

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Isma el Miér Dic 16, 2015 7:23 pm

Tras un arduo camino, finalmente llegaron a su destino. Desconocían lo que se iban a encontrar, pero desde luego, Isma jamás pensó que vería una escena como aquella. Un pueblo en ruinas y decenas de cadáveres. El mercenario de Fire Blood estiró de las correas para detener a Cratos. -¿Qué es esto...?- No pudo evitar hacer una pregunta retórica, para la que no quería saber la respuesta. Estaba atónito y horrorizado. Descendió del equino y le hizo una seña para que no se moviese. Ni si quiera prestó atención a Ashley, que salió corriendo en busca de Angélica. La visión que contemplaban era espeluznante. Por las huellas que había, podían creer que fue la misma criatura que mataron, la que causó semejante masacre. << ¿Habrá más...? >> Pensó, aunque reinaba el silencio.

Dio varios pasos, dirigiendo su mirada hacia todos los rincones, aunque no en busca de la chica. Tanto horror le había sacado de su objetivo. Tan solo podía pensar en el dolor que habían padecido. En el terror que debieron soportar antes de perecer. Y se acongojaba pensando que no serían las únicas víctimas de aquellos actos. El mal se había desatado, y eran muy pocos los que podían defender a los débiles. Aquellas personas, no tuvieron ninguna posibilidad. Anduvo despacio hasta toparse con una pareja de ancianos. El hombre estaba descuartizado, y la mujer, por delante, parecía pedir clemencia. Su sentencia fue una herida profunda en el estómago. Isma pasó su mano por su rostro para cerrar sus párpados. -Lo siento...- Era imposible que hubiesen llegado a tiempo, pero se sentía impotente.

Pero nada fue tan trágico como el sonido de una voz, tenue y casi muda, pidiendo ayuda. Él lo escuchó entre los susurros del viento y algún que otro pilar que aún se desmoronaba, incapaz de sostenerse por sí mismo. Corrió, dejando a un lado su escudo y su espada. Aceleró su marcha hasta dar con el emisor. La respiración era entrecortada y agonizaba entre sollozos. Era un niño pequeño, de unos seis años aproximadamente, protegido entre los brazos de su inerte madre. Dio su vida por su retoño, y pudo salvarle la vida.

-No tengas miedo pequeño. Voy a ayudarte.- A pesar de sus palabras, las lágrimas de aquel muchacho no cesaban y su cuerpo temblaba. Isma aprovechó una pared cercana para apoyar el cuerpo de la madre y sacar al chico, que ni si quiera pudo oponer resistencia. No tenía fuerzas, estaba hambriento y tenía varias heridas que debían tratarse. -Todo va ir a bien. Ya estás a salvo.- Lo abrazó con fuerza, intentando consolarle porque era consciente del dolor que sentiría. Le recordó a sí mismo, y no pudo evitar bañar sus mejillas. -Todo va a estar bien...- Insistió.

_________________
avatar
Isma
Fire Blood [Campeón]
Fire Blood [Campeón]

Mensajes : 251
Fecha de inscripción : 26/02/2014

Hoja de personaje
Nivel:
29/100  (29/100)
Experiencia:
28693/30000  (28693/30000)
Áureos Áureos: 79.614

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Ishkar el Miér Dic 16, 2015 8:54 pm

La bestia acabó con uno de aquellos hombres de un solo bocado. Los otros, probablemente por sed de venganza, arremetieron con más ímpetu. Aunque nada conseguía hacer retroceder a semejante monstruo. Sus espadas no penetraban la armadura ósea que le recubría y por más que lo intentaba, no era fácil alcanzar una parte carnosa. Pero si los cortes no eran eficaces, tendría que romper su protección. El mandoble no era solo un arma con filo de grandes proporciones. En las manos de un Audron, podía ser una herramienta demoledora. Así que Ishkar la levantó, y aprovechando el peso de esta y su fuerza, lanzó un ataque contra el cráneo. El impacto sería suficiente como para evitar que no le atacase con sus mandíbulas, aunque debería ir con cuidado si no quería que sus garras fuesen un mayor problema.

Nathaniel, aún si era un cobarde y preferiría no intervenir, creyó ser lo suficientemente sigiloso como para atacar por la espalda. Por no mencionar que el mayor peligro se centraba en la parte frontal. Así que intentando avanzar despacio, se posicionó tras el demonio y ensartó una de sus patas traseras con su daga y su espada corta. Con suerte, aún siendo una herida simple para una bestia colosal, podría servir de distracción para hacer más certera la ofensiva del audron.

Era extraño encarnizarse en una batalla como tal, con otros guerreros y no cruzar ninguna palabra. Pero los miembros de la hermandad del cuervo no tenían ningún interés en aquellos hombres, y podrían convertirse en un obstáculo si lograban vencer al engendro cuadrúpedo. Por lo que, su mejor opción, era dejar que pereciesen en batalla sin revelar sus objetivos. Aquella pieza sería una importante caza que les obsequiaría con un buen botón. O eso esperaban.
avatar
Ishkar
H. del cuervo [Secuaz]
H. del cuervo [Secuaz]

Mensajes : 38
Fecha de inscripción : 24/09/2014

Hoja de personaje
Nivel:
13/100  (13/100)
Experiencia:
5350/5600  (5350/5600)
Áureos Áureos: 10.650

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Alex el Jue Dic 17, 2015 9:23 pm

El sueño había reclamado al guerrero, el anterior combate lo había agotado como no le había ocurrido en mucho tiempo. Pero despertó, había pasado un tiempo suficiente como para que abriera los ojos. Pero deseó no haber despertado, que todavía estuviera en una pesadilla. Frente a él se extendían los restos de lo que, antaño, debió ser un hermoso poblado. Pero ahora no quedaba nada, solo el lamento de tiempos pasados que lloraban con fuerza al sentir en lo que se habían convertido ahora. Fragmentos de los recuerdos de algún tiempo mejor. Cuanta destrucción y desolación en un lugar tan tranquilo.

Aunque ahora... la tranquilidad lo había reclamado. No había gritos, no había súplicas, no había lloros... todo se había agotado ya. En el suelo teñido de rojo reposaban los cuerpos de aquellos que en otro momento habitaron el pueblo. Habían llegado tarde, demasiado tarde. ¿Cómo algo podía haber hecho eso? No había alma en el asesino de toda una aldea. Y no se equivocaba del todo, por las marcas debió ser una criatura grande y poderosa como la que ellos habían abatido ese mismo día. Antes de llegar a ellos, a su final, había saciado su sed de destrucción con este lugar.

Si los demonios eran capaces de hacer algo así... debían ser detenidos. Alex lo tenía claro ahora. Había abierto los ojos, y no solo literalmente. Ya no debía proteger solo a su familia, a sus amigos, a su hogar, ahora debía luchar por proteger toda la belleza y la vida de un mundo que se veía amenazado con un final tan terrible que las peores historias de miedo parecían cuentos de hadas a su lado. Y tenía miedo, estaba aterrado por tener que enfrentarse a algo así... pero lo haría porque era el único camino que podía tomar.


Última edición por Alex el Vie Dic 25, 2015 1:53 pm, editado 1 vez

_________________

Nombre:
Alex Harken

Clan:
Clan Harken

Gremio:
Fire Blood

Profesion:
Mercenario

Npc's acompañantes:
Sam
Ele

Ficha
Datos
avatar
Alex
Fire Blood [Campeón]
Fire Blood [Campeón]

Mensajes : 622
Fecha de inscripción : 17/02/2014

Hoja de personaje
Nivel:
45/100  (45/100)
Experiencia:
68946/70000  (68946/70000)
Áureos Áureos: 157.539

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Web Master el Jue Dic 17, 2015 9:30 pm

Dark, Nyrbe, Alex e Isma:
El pueblo está destrozado y podéis ver víctimas de una terrible matanza. Algunos, como Dark y sus acompañantes, poseen una fortuna inalcanzable para otros y encuentran dos caballos vivos con los que se marchan a toda prisa. Por su parte, Isma se topa con un pequeño huérfano al que intenta consolar. Alex se despierta y se topa con todo lo que hay frente a él mientras Nyrbe ve cómo su hermano se marcha sin él y se queda junto a los Harken en un lugar desolado sin ningún motivo, puesto que han llegado por Dark y él se ha marchado.
Luthia, Astinus y Fenrir:
Los hombres parecen sorprendidos ante el comportamiento de Fenrir. Después de todo, ha sido bastante hostil hacia ellos sin que mostraran señal alguna de ser enemigos. No deja de tener razón, pero quizás se ha equivocado en este caso.

-Los demonios dejan un rastro mágico en las armas que usan y así podemos detectar quién lo es. Hay otra especie que ha tenido la mala suerte de estar cruzados con ellos, pero eso es otra cosa. Nosotros somos una guardia miliciana, por lo que no tenemos símbolo ni nada que nos identifique, pero agradecemos vuestra colaboración y pedimos disculpas por las molestias. Usted... no hace falta que nos enseñe su arma, no hay rastro mágico cercano. Podemos saberlo a varios metros, pero el hecho de que nos presten su equipación significa que tienen buena predisposición, aunque no todo el mundo es tan educado.- Os dice.

El hombre mira a Tura cuando dice lo de la mala suerte, pero no dice nada. Después os hace una señal para que sigáis vuestro camino.
Talamaur:
Has conseguido algo de sangre de demonio introduciéndola en un frasco. Desconoces su utilidad y propiedades, aun así te la has llevado. Montáis en los caballos y partís rumbo a la frontera. Ya te has topado con una bestia de leyenda, quizás te encuentres con criaturas mucho más poderosas que esa. Tardáis unas horas al galope, pero encontráis otra aldea en la que sí parece haber algo de bullicio. Aunque la gente parece querer marcharse del lugar, al menos sabéis que hay personas pululando por allí. Pero es extraño que este pueblo esté "bien" a pesar de estar más cerca del centro que el anterior.
Starrk:
Los niños se despiden de vosotros con cierta tristeza, aunque se ponen a jugar de nuevo y olvidan que están tristes enseguida. Vosotros tenéis mucho en lo que pensar y hacer ahora. El centro queda muy lejos de donde estás ahora mismo y el camino no será sencillo. Por suerte compras provisiones para el viaje. Con lo que la mujer te ha dicho no tienes mucho para empezar, aunque no es tu primer trabajo similar y tienes algo de experiencia en este campo. Toda la historia de los ejecutores se está complicando y tú estás en medio de todo. ¿Hasta qué punto es peligroso?.
Gautrek:
Del lugar aparece un humilde viejecito con bastón que se limpia las hojas de la ropa y te mira con una cara dubitativa. Observa tu arma y se echa unos pasos hacia atrás.

-Yo no guelelo, yo no quelel luchal contigo. Gualda eso, pol favol- Te dice.

Por su acento no debe ser del lugar y, además, ha devuelto tu piedra desde dentro de unos matojos por lo que, o ha tenido una gran suerte, o tiene una gran habilidad. Por otra parte te pide que guardes tu arma y te aclara que no quiere luchar contigo. ¿Quién es y qué quiere? Es demasiado extraño, pero no es lo más raro que te ha ocurrido hoy, ¿verdad?
Tomoyo:
Los guardias te dejan pasar aunque... a costa de un pequeño soborno. Es posible que no te hayas percatado de que significaba eso, pero ya has avanzado por lo que poco importa. Te metes en una taberna, comes y partes en busca del ayuntamiento de la ciudad o la casa de gremio más importante que haya. Con lo primero fracasas estrepitosamente, ya que la líder de Fergor vive en el castillo real, desde donde gobierna todo el reino. Las casas de gremios son más fáciles pues hay bastantes y algunas de ellas con gran importancia por todo el norte de Dyscordia. SI preguntas en alguna quizás obtengas respuesta sobre lo que está ocurriendo. Por la calle puedes ver unos extraños caballeros que hablan a la gente sobre algo llamado Centinelas del Ocaso.
Rog’Muk y Garrosh:
La criatura, salida de los peores mitos y pesadillas de cualquier raza, acaba exhalando su último suspiro y cayendo ante vosotros. No sin antes llevarse a varios orcos por delante. Los vencedores pueden regocijarse de la victoria, pero el número de bajas ha sido alto y mucho de los supervivientes están demasiado heridos como para otro combate. Garrosh, por su parte, ha utilizado el arma de la criatura que parece tener un extraño poder y, si no fuera una locura pensarlo, hasta podríais decir que ha bebido sangre del demonio al cortarlo. Aunque es una simple arma, ¿cómo iba a hacer eso? Vuestra misión está cumplida, habéis salvado a vuestros hermanos, o parte de ellos, y no os queda mucho que hacer allí.
Ishkar:
La bestia, acosada por los guerreros anónimos y por tu compañero, es incapaz de esquivar tu ataque y tu espadón golpea su cráneo de lleno. Grita y se balancéa antes de acabar en el suelo mientras muere agonizando. Ha sido un golpe poderoso que te habría dejado en un punto demasiado peligroso puesto que, de haber fallado, todo tu cuerpo habría sido vulnerable a un ataque. Sin embargo has tenido la suerte de que el ataque de Nathaniel ha impedido que la criatura se moviera y tu fuerza ha hecho el resto. Los hombres limpian sus armas y se presentan como Centinelas del Ocaso antes de agradecerte su ayuda. Te explican algo sobre su organización he incluso te ofrecen unirte a ellos.

Off:
La siguiente será la última moderación de este capítulo.

Usuarios y estadísticas:

Dark:
Nivel: 25
Estadísticas: 1 punto en agilidad, 1 punto en físico y 3 puntos en magia elemental.
Luthia:
Nivel: 10
Estadísticas: 2 puntos en magia blanca.
Talamaur:
Nivel: 25
Estadísticas: 5 puntos en magia negra.
Astinus:
Nivel: 12
Estadísticas: 2 puntos en magia arcana.
Starrk:
Nivel: 30
Estadísticas: 4 puntos en magia elemental, 1 punto en físico y 1 punto en agilidad.
Fenrir:
Nivel: 17
Estadísticas: 2 punto en físico y 1 en agilidad.
Nyrbe:
Nivel: 21
Estadísticas: 2 puntos en físico y 2 puntos en agilidad.
Alex:
Nivel: 37
Estadísticas: 4 puntos en físico y 3 puntos en agilidad.
Isma:
Nivel: 20
Estadísticas: 2 puntos en físico y 2 punto en agilidad.
Gautrek:
Nivel: 16
Estadísticas: 3 puntos en físico.
Rog’Muk:
Nivel: 10
Estadísticas: 1 punto en físico y 1 en agilidad.
Tomoyo:
Nivel: 11
Estadísticas: 2 puntos en agilidad.
Garrosh:
Nivel: 14
Estadísticas: 1 punto en físico y 1 en agilidad.
Jesaix:
Nivel: 6
Estadísticas: 1 punto en magia negra.
Abbadon:
Nivel: 1
Estadísticas: Ningún punto.
Ishkar:
Nivel: 10
Estadísticas: 2 puntos en fuerza.
avatar
Web Master
Admin

Mensajes : 302
Fecha de inscripción : 14/01/2014
Edad : 906

Hoja de personaje
Nivel:
100/100  (100/100)
Experiencia:
500000/500000  (500000/500000)
Áureos Áureos: 999.999.999

Ver perfil de usuario http://www.seedsofdyscordia.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Luthia Zul el Sáb Dic 19, 2015 10:41 pm

-Estamos en tiempos de guerra. Es común que algunos de nosotros no confiemos en gente que no porta uniforme ni estandarte- Luthia comentó, apoyando a Fenrir, mientras retomaba su daga del hombre a quien se la había dado. - Si eso es todo, quisiéramos continuar nuestro camino-

Ella se acercó a Tura para darle la orden de que siguieran, pero al estar al lado de él, se dio cuenta de un nerviosismo fuera de lo normal. Pues éste movía sus ojos rápidamente de un lugar a otro y sus manos se postraban en su cabeza.

Al parecer, el hombre que lo vio sabía su secreto. ¿Pero cómo iba a saber él? ¿Acaso su arma tenía algún rastro? Esto pintaba mal. No era bueno-

-¿Tura?-

La voz de su compañera, y la mano de ella en su hombro rompió sus pensamientos fatalistas.

-¿Te encuentras bien? Parecías ibas a tener un ataque de pánico-

-Y-yo… No se… El hombre me miró de mala manera y yo creí que…-

-Calma Tura. Puedes olvidarte de ellos, pues ya nos han dado paso. Toma tu arma y vayámonos de aquí. Alan nos espera, y como van las cosas será mejor nos apuremos.-

Luthia regreso a la parte trasera del carro y se sentó. Guardó su propia arma en su cinturón y se dedicó a esperar que el carro comenzara a caminar de nuevo.
Tura por su parte aun intentaba calmarse a sí mismo. Desde que había salido del castillo sabía que todo esto podría ser mala idea para él, pues en cualquier momento podría entrar en un frenesí y transformarse.
O al menos así él creía que funcionaba, pues en su pasado así había ocurrido.
Tomo un leve suspiro, y se dirigió al hombre para que le regresara su arma. Éste se la dio, pero Tura la tomó algo temeroso aun.

Al ver que ya no decían nada más, Tura retomó el frente del carro y le dio avance a los equinos.
Pronto llegarían a Villa Serea.

-----

De alguna manera u otra, Tura se veía más relajado, pues nada interesante pasó durante el resto del viaje. Incluso se podía decir que se andaba durmiendo del aburrimiento.
Pero al fin, a la vista, se veía el poblado. Su cerebro tardó unos momentos en procesar la información, pues se tomó su tiempo para avisar al grupo que ya habían llegado.

El lugar se veía calmado, y no había señal de demonios o de algún ataque. La gente caminaba por el lugar como si fuera cualquier otro dia. Algunos de los peatones eran magos del gremio. Por lo que se podía asumir estaban protegiendo el lugar de los demonios.
Ahora sólo faltaba bajarse del carro y buscar la casucha del tal Alan Strongcastle.

Earandil había comentado que su casa no tenía perdida al ser de fachada peculiar. Por lo que Tura decidió detener a los caballos cerca de un hogar con pintes que destacaban de los otros.
El lugar tenía una que otra bandera color purpura, y un estandarte remendado varias veces, pues tenía parches por todas partes. La estructura del lugar se veía construida con diferentes materiales también, algo brilloso. Era difícil saber a plena vista que eran.

El grupo bajó de la parte trasera. Luthia se estiró un poco, pues no había mucha capacidad de movilidad allá atrás, por lo que sus músculos se habían tensado un poco.
Sólo quedaba tocar la puerta y hablar con el individuo que buscaban.

-Señor Stronghold- Dijo ella a la puerta –Venimos de parte de la Archimago Supremo del gremio Summa Sapienta. Por favor abra la puerta, tenemos un libro que deseamos vea-

Off:

hhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
Lo siento, he andado apachurrado estos dias y no he podido escribir del todo bien. Espero aun asi, Fenrir y Astinus, puedan escribir algo por su parte a pesar del post tan vago que he dado @_@
avatar
Luthia Zul
Summa Sapientia [Adepto]
Summa Sapientia [Adepto]

Mensajes : 55
Fecha de inscripción : 14/09/2015

Hoja de personaje
Nivel:
27/100  (27/100)
Experiencia:
25447/26000  (25447/26000)
Áureos Áureos: 52.357

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por JesaiX el Lun Dic 21, 2015 8:56 pm

Los caballeros de la sala no hicieron una referencia en señal de respeto. ``Ya esta´´ pensé ``Ya eramos parte de los Centinelas del Ocaso´´. Yo conteste con otra reverencia y agaché la cabeza, miré al suelo hasta que vi los pies de Fárek retroceder, entonces alcé la cabeza para ver que ocurría. Les vi, a él y a los demás, un rostro aterrador. Preocupado, me hicieron mirar a mi alrededor para ver que les provocaba tal temor. Al girar la cabeza pude ver como los caballeros, que ahora portaban unos ojos rojos como la sangre, se arrodillaban ante la entrada de un ser de aspecto tan temible como la peor de tus pesadillas; un ser gigante y aterrador. Aunque bien lo podría parecer, no era un enorme humano, no lo parecía. Uno de los novatos se dio cuenta, y se arrodillo y rezó como si aquel momento fuera el fin del mundo.
-Eso no te servirá chico.- dijo la única chica que se quedó
-¡Déjalo!- contesto alguien a quien no pude identificar.
No se como, pero yo del terror que sentía no podía mediar palabra. Aquel gigante de aspecto demoníaco, resalto uno, se coloco frente a nosotros y con una voz tan grave y que atravesaba hasta muros de hormigón nos habló.

Cada palabra que salia de aquel temible ser era un cuchillo que se clavaba sin piedad. Aquel que rezaba continuaba concentrado en ello mientras los demás escuchábamos con atención. Al terminar aquel despiadado discurso extendió su mano, a lo que varios contestamos con un paso atrás. De sus manos brotaron auras rojas que en un abrir y cerrar de ojos nos rodearon. Casi instantáneamente, fue como si esas auras se metieran en nuestro cuerpo. Una sensación de ardor penetro en mi y por los gritos que sonaban a mi alrededor, yo no era el único. Al principio parecía un dolor en el estomago que se fue punzando, poco a poco el dolor se extendió por todo mi ser hasta llegar a mi cabeza, en ese momento caí al suelo de rodillas y con las manos en la cabeza. Entre gritos y agitados movimientos, me revolvía en el suelo dolorido. Aquel tiempo, que se me hizo eterno, finalmente acabó. Aunque el dolor no era tan insufrible todavía persistía. Me encontraba arrodillado aun, con la cabeza apoyada en el suelo y lloriqueando, no era algo que deseara, ni que quedara muy bien, pero me resultó inevitable. Una mano toco mi hombro, me aparte deprisa asustado, pude ver a Fárek extender su mano. Yo temblando la cogí y me ayudo a levantarme. Todo estaba tranquilo: los soldados miraban al frente en una postura firme y el demonio nos miraba como si esperara algo; el que rezaba todavía estaba igual, pero esta vez con los ojos rojos de llorar y uno de mis compañeros yacía inconsciente en el suelo mientras la chica lo intentaba reanimar inútilmente.
-¿Que nos has hecho maldito?- grito la joven furiosa y con voz temblorosa
-Un favor- dijo con seriedad y sin pestañear. Todos deseábamos preguntar a que se refería pero se adelantó
-Debéis combatir el mal con mal, y para ello os regalo esta bendición que nos ayudara en esta guerra.- Se acerco más a nosotros y extendió ambos brazos -Os he dado el poder de los demonios. Sed fuego para luchar con fuego.-
No escuché ni una palabra más. Mi corazón fue pateado en ese momento. Caí al suelo mientras en mi mente se repetía una y otra vez: ``¿Que has hecho imbécil?´´. Entre todos los problemas que tenia en aquel momento, el primero que me vino a la cabeza y que más me atormentaba era mi vida. Mi raza solo vivía 40 o 50 los más longevos, pero ¿Ahora? eso se reducía a la mitad 20 o 25 con suerte. 17 años, tengo 17 años, en tres años tenia que hacer lo que tenia pensado hacer en 13, pero ahora estaba ligado a este grupo de locos endemoniados. Debía largarme de allí como fuera.

off:
Mil perdones por el retraso. Tuve problemas con el ordenador.
avatar
JesaiX
Aventurero
Aventurero

Mensajes : 45
Fecha de inscripción : 27/07/2015

Hoja de personaje
Nivel:
13/100  (13/100)
Experiencia:
5400/5600  (5400/5600)
Áureos Áureos: 13.300

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Starrk el Mar Dic 22, 2015 5:20 pm

Tras comprar las provisiones compramos un caballo. Era un macho de color negro con crines negras. No tenia marcas. Era un hermoso caballo, regio y bien cuidado. Nos costó algo de dinero pero tenía aspecto de que estaba bien invertido. Cargamos en las alforjas las provisiones y me monté en él. Ayudé a Alice a subirse detrás de mí, acto seguido espolee al caballo para comenzar nuestra marcha hacia el centro de Dyscordia. El camino seria largo, pero a caballo se nos reduciría el tiempo que tardaríamos en llegar.

Alice se abrazaba a mi cuando empezó a decir. –¿Crees que conseguiremos salvar a alguno de los que al igual que tú abandonaron la orden?- Me mantuve callado sin darle respuesta mientras seguíamos galopando. Ayudarlos no era algo que estuviera obligado a hacer, pero quería hacerlo. Todos teníamos derecho de abandonar la orden si queríamos y lo que el nuevo jefe estaba haciendo iba en contra de todos nuestros principios. Parecía un niño que disfrutara viendo sufrir a la gente. Debíamos hacerle frente y acabar con él, pero para ello debíamos formar un pequeño ejército que nos permitiera enfrentar al gran número de ejecutores que se hallaban bajo su mando. Solo por la ayuda que esperaba recibir a cambio de ofrecerle la mía era por lo que intentaba salvarlos. Me volvería mas fuerte para acabar con él con mis propias manos si hacía falta.

El camino sería algo largo y peligroso, pero no creía que tuviéramos algún problema para solventar lo que se nos pusiera delante.

_________________

Ficha: Historia de un ejecutor
NPC acompañante: Alice
avatar
Starrk
Aventurero
Aventurero

Mensajes : 179
Fecha de inscripción : 05/11/2014

Hoja de personaje
Nivel:
38/100  (38/100)
Experiencia:
48073/50000  (48073/50000)
Áureos Áureos: 62.165

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por FlyFenrir el Mar Dic 22, 2015 5:42 pm

El guardia se justificó el no tener nada que les identificara, ya que solo eran milicianos. Comento que eran capaces de sentir el rastro mágico que los demonios dejaban en las armas que usaban. Dijo que mi arma no poseía rastro mágico alguno, por lo que no tenía que entregársela ya que no era algo obligatorio. Comprendía que no me mirara con buenos ojos y que tal vez yo me había excedido, pero no iba a quedarme desarmado solo porque alguien me lo pidiera. Luthia me apoyó justificando mi desconfianza. Al retomar la marcha dije a mis compañeros. –Siento haberme mostrado tan hostil, pero debo permanecer alerta. No puedo dejar que alguien trate de aprovecharse de nosotros. Y de haber sido ladrones habría dado cuenta de ellos aunque no hubiera sido bonito de ver. De nuevo, perdonad si me excedí en mi comportamiento.- Aquello lo dije completamente serio mirando a los ojos a Luthia y Astinus alternativamente.

Cuando finalmente llegamos al pueblo pude ver que en las calles había más gente de la que me esperaba, aunque quizá el hecho de estar cerca del gremio aportaba seguridad de la gente. Vimos una casa un tanto diferente de las demás, lo cual nos indicaba que el hombre al que veníamos buscando, Alan Strongcastle, vivía allí. Desmontamos de la diligencia e hice que mis hombros crujieran haciendo que dieran un giro. Fuimos hasta la puerta y Luthia fue la que llamo y trató de interactuar con el residente del edificio.
avatar
FlyFenrir
Aventurero
Aventurero

Mensajes : 80
Fecha de inscripción : 27/05/2014

Hoja de personaje
Nivel:
25/100  (25/100)
Experiencia:
20282/22000  (20282/22000)
Áureos Áureos: 34.772

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Tomoyo Mitsuko el Mar Dic 22, 2015 8:11 pm

     He llegado a la conclusión de que la única forma de obtener algo de información era yendo a alguna casa de gremio de la capital, pero eso me costaría bastante, puesto que no tenía ni idea de donde se encontraban, con esa idea en mente partí por las calles de la ciudad. El frío no pasaba las duras y gruesas paredes de la ciudad y eso me hacía sentirme bien, lo mismo de la nieve, parecía que solo se paraba en la ciudad, pero eso probablemente fuese imaginación mía o simplemente casualidad. Mientras yo caminaba por la calle sin embargo un extraño suceso aconteció, varios hombres vestidos de caballeros empezaban a hablar con los ciudadanos, haciéndose llamar Centinelas del Ocaso, podría conseguir algo preguntándoles, así que me acerqué a ellos y me dirigí al más alto.

     -Buenos días centinelas ¿Qué es lo que les acontece por aquí? Me gustaría saber cual es vuestra misión y de ser interesante y difícil unirme. También sería interesante conocer porque os llamáis así y perdón si sintieron molestia alguna, llevo mucho viajando y me he perdido bastantes acontecimientos importantes.-Decía con una sonrisa pero sin perder la seriedad y vocalizando lo mejor posible

     Esperaba una respuesta contundente de los caballeros y si se tratase de ayudar con los malévolos demonios iría con ellos a ayudarlos, de lo contrario, si su misión solo era proteger a los ciudadanos visitaría el gremio más cercano en busca de información y quizás misiones de captura de demonios, todo fuese por el dinero o la fama, aunque no eran mis virtudes favoritas necesitaba un renombre. Los ciudadanos estarían lo suficientemente protegidos entre esas murallas y con caballeros tan valerosos protegiéndolos, yo tenía que tener cuidado de mí en ese preciso momento y no de los demás, aunque en verdad parecía que estaba más preocupada por Dyscordia en general que por mí, puesto que quería cazar a los demonios como fuese. Hablando seriamente, solo tenía curiosidad de verlos, puede que eso me llevase a lugares y situaciones de todo menos favorables, pero si no vives con riesgo es que no vives, esa era mi filosofía de vida.
avatar
Tomoyo Mitsuko
Aventurero
Aventurero

Mensajes : 94
Fecha de inscripción : 16/05/2015

Hoja de personaje
Nivel:
14/100  (14/100)
Experiencia:
5906/6400  (5906/6400)
Áureos Áureos: 111.709

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Dark S. Satou el Vie Dic 25, 2015 1:21 pm

No sabían qué hacer o dónde ir, pero el siguiente lugar al que acudirían sería a la base que tenían más en el sur: Ryüko. El carro tardaría un par de días más en llegar y con la suficiente suerte el príncipe no dependería de más atención médica gracias a la afinidad hacia la magia blanca de la pequeña de los Harken. El problema es que parecía que sufría ya que a cada bache o curva ponía una mueca de resentimiento. Si lograban llegar en el plazo que estaba acordado les darían la información que necesitaban para saber algo más de Norin.
avatar
Dark S. Satou
Fire Blood [Luchador]
Fire Blood [Luchador]

Mensajes : 236
Fecha de inscripción : 24/04/2014

Hoja de personaje
Nivel:
30/100  (30/100)
Experiencia:
30150/32000  (30150/32000)
Áureos Áureos: 68.660

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Talamaur el Vie Dic 25, 2015 1:23 pm

Ya llevabamos unas horas galopando y por fín llegamos a la otra aldea mas cerca de la frontera. Reducimos la marcha, observando como los caballos resoplaban profusamente por el cansancio. - Ya esta amigo ya hemos llegado, ahora podras descansar - le dije acariciendole el pelo a mi corcel. - Espero no encontrar otra bestias de esas - me dijo Lorian mirando al poblado. Pero al entrar en él pudimos comprobar que estaba "vivo", observando la gente que iba de un lado para otro. Aunque pudimos percatarnos de algo, la gente estaba marchandose de allí. Carruajes por un lado, gente a pie por otro, todos con sus bartulos o preparandolos para partir. - Ogia que ¿por que se marchan? - le pregunte a un hombre, el cual me miró y hizo caso omiso a mi pregunta. - Vaya parece que esta la situacion dificil  por aqui - le comente a Lorian.

Nos bajamos del caballo y comenzamos a recorrer las calles, pudiendo comprobar como una gran cantidad de casas ya estaban vacias. Dentro de poco se convertiria en un pueblo fantasma, aunque era mejor que lo que encontramos en la última aldea. Pensando en aquella situación, comenzó a extrañarme de que estviera todo tan bien. Segun había odio en contra mas cerca de la frontera, mas problemas había y seguro que los problemas eran los demonios. Pero aquel pueblo seguía incorrupto, dando algo de tiempo para escapar de una muerte horrible. - Investigaremos por que la gente se marcha y con suerte encontremos a nuestro hombre - le comenté a Lorian, el cual asintio con la cabeza. Estabamos cerca de la frontera, por lo que la posibilidad de encontrar al espia podian ser altas. Seguramente tardariamos un tiempo, pero dar con él nos ayudaría a entender todo lo que estaba ocurriendo.

off:
Disculpad mi caca post, pero estos dias estoy muy liado y con ciertos problemas
avatar
Talamaur
H. del cuervo [Montaraz]
H. del cuervo [Montaraz]

Mensajes : 159
Fecha de inscripción : 04/03/2015

Hoja de personaje
Nivel:
33/100  (33/100)
Experiencia:
38138/38200  (38138/38200)
Áureos Áureos: 73.989

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 6 de 7. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.