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Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Xyox el Sáb Nov 14, 2015 7:12 pm

Ahora el momento que tanto Rog, Kashira y mi persona esperamos. Es el tiempo donde devolveremos paz a esas almas orcas, que esos esclavistas le quitaron a la tierra de discordia. El impacto del tronco que lanzo Rog , inmediatamente se hiso escuchar y alerto a cada uno de los esclavistas y personajes que se encontraban en ese sitio. Por una parte el pelear contra un número indeterminado era algo que asustaba pero para Garrosh era excitante. La sangre comenzaba a correr por la sangre de Garrosh llenando cada fibra de sus ser por lo que estaba preparado para todo lo que saliera de ahí. no iba a esperar a que cada esclavista saliera a ver que sucedía.
.- Maten lo que puedan, rescaten a el que quiera….- dije mirando a rog y a Kashira para salir disparado en dirección de la “ entrada en la que rog se encargó de destruir sujetando mi hacha doble con ambas manos
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Alex el Sáb Nov 14, 2015 7:26 pm

Tras decir una idea, Alex pudo ver como Dark intentaba escabullirse de ellos, robar un caballo y tratar de huir. Un intento casi patético, pues Ashley lo detuvo sin mucha dificultad dejándolo en una precaria y humillante situación. Nyrbe acepó ir con el príncipe y ellos no iban a ser menos. Cuanto más se acercaran al centro más fácil sería averiguar el avance de los demonios. El gremio les había prohibido participar, pues ningún novato podía ser parte de las hordas de asalto. Aunque no les habían dicho nada sobre ir por su cuenta.

-Iremos con vosotros. Si el pueblo está lejos en dirección Sur no tardaremos en saber más sobre los demonios. Y si están cerca nos encontraremos con ellos de todas formas. Prepararé el carro y... los caballos- Dijo.

Una vez dicho eso, se dirigió al establo, pasando de largo a los dos magos para evitar miradas extrañas y guió a dos caballos hacia el carro para prepararlos. Tras atarles las bridas preparó a Niké y Cratos para él e Isma. Tardó unos minutos, pero hasta que Tsuki se preparara y Sam trajera provisiones y mantas para el viaje no habría ningún problema. En cuanto todo estuvo listo sacó a los animales y el trnasporte de la cuadra y asió las bridas para asegurarse de que todo estaba en orden y preparado para partir. Suponía que irían las mujeres en el carro, y alguno de los hombres, o ambos, sobre los caballos que llevaban el carruaje.

-En cuanto queráis podemos partir- Aseguró.

Ele no tardó mucho en llegar con varios sacos en los que había mantas para protegerse del frío, provisiones para alimentarse en el camino, y alguna que otra cosa como un par de libros y objetos personales. Tsuki tampoco tardó demasiado y, una vez todos estuvieron en sus monturas o transporte, partieron rumbo hacia el pueblo en el que Angélica estaba sin tener en cuenta la preocupación de Dark hacia ellos. ¿Qué importaba que no quisiera ser acompañado? Lo habían decidido todos y así lo harían.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Astinus Wallace el Sáb Nov 14, 2015 7:35 pm

Luthia respondió con un grito a lo que Astinus había dicho. EL pobre mago se asustó tanto que casi cayó de espaldas. No se había esperado esa reacción, aunque agradecía que su compañera no lo considerara un inútil. Mejor aún, incluso había dicho que él era importante para el gremio. ¿Él? Aquello lo hizo sentirse orgulloso, no solía recibir muchos halagos y que alguien le dijera algo tan bonito era un rayo de luz para el pobre As.

-De acuerdo y gracias, señorita Luthia- Le dijo confirmando que no volvería a portarse así.

Sería bastante difícil para él, pues su autoestima era tan baja como su habilidad, pero haría un gran esfuerzo para no volver a hacerlo. El chico que iba con ello se apiadó de él y le dijo que era normal que la chica se comportara así, pero que llegabas a acostumbrarte. Astinus no supo muy bien cómo interpretarlo pues no era algo del todo bueno. Aunque suponía que sí se acostumbraría y que no se asustaría más. O eso esperaba de todas formas.

-No se preocupe, señor Tura, seguro que me acostumbro rápido- Le respondió.

Estaba acostumbrado a tratar con respeto y no le habían concedido el beneficio de tutearlos, por lo que se referiría a ellos así hasta que ellos pidieran lo contrario. Cuando quiso darse cuenta, Luthia ya estaba unos cuantos metros lejos, así que corrió para alcanzarla hasta llegar a la biblioteca. Aquel lugar siempre le había gustado. Se podía decir que era su sala favorita del gremio. Hizo una señal para adelantarse a sus compañeros y empezó a buscar libros.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Tomoyo Mitsuko el Sáb Nov 14, 2015 9:08 pm

     Seguía mi camino tranquila cuando de repente oí un grito y sonidos de espadas chocando. Fui corriendo hacia la zona de donde provenía el sonido y me encontré con dos viajeros que estaban siendo atacados por varios bandidos. Apunté a la cabeza de uno con mi ballesta cargada y disparé, el proyectil atravesó la cabeza de la víctima. Uno de los bandidos observó el acontecimiento y se asustó, pero aún así siguió atacando a los viajeros, tenía que volver a disparar, pero recargar la ballesta no era tan rápido. Tomé el cuchillo que tenía sujeto al cinturón y lo lancé hacia otro de los bandidos, el cuchillo no llegó siguió la trayectoria que quería y al final solo hizo un pequeño corte en la pierna del objetivo. Me dio tiempo a recargar,  pero dos de los bandidos ya venían a por mí, con fuerza salté la enorme altura de metro y medio, me puse mirando hacia el suelo y disparé hacia uno de los bandidos, el otro se quedó de piedra al ver la altura a la que estaba, aunque después su mueca cambió cuando se dio cuenta de que estaba cayendo, y una vez en el suelo me podría matar muy fácilmente.

     Eso no sería así como él esperaba, pues antes de caer tomé mi capa y con un ágil movimiento le cubrí el cuerpo al bandido. Le dí una patada con la mayor fuerza que podía y dí una voltereta en el suelo rasgándome parte del hombro. El hombre no tardó en levantarse, pero ya tenía preparada el próximo proyectil y solo me faltaba apretar el gatillo, pero algo inesperado ocurrió, un bandido me pilló desprevenida por detrás y me cogió por el cuello dejándome inmovilizada. El bandido que había sido abatido por mí antes con la capa mostraba una bastarda sonrisa y tenía preparada su espada para darme el último corte de mi vida. Pero eso no acabaría así de rápido, preparé mi pierna y con la mayor fuerza posible le dí una patada en la entrepierna, este se agachó rápidamente y en cuanto lo hizo pegué un cabezazo al bandido que tenía detrás, este puso su mano sobre la cabeza e intento con la otra cortarme, pero yo ya estaba preparada y le di otra patada en las costillas. No era muy buena cuerpo a cuerpo pero podía defenderme con mi agilidad.

     Esta vez si, tomé la ballesta y disparé al cuello al que recibió el cabezazo y al otro un poco después al corazón, así no se levantarían en los próximos... 8000 años, o quizás nunca, todo dependía de si resucitaban. Un fuerte viento sopló en ese momento y casi me caía hacia atrás mientras preparaba el último proyectil, solo quedaba un bandido en píe y el otro que tenía una pequeña herida en la pierna. Apunté al bandido que estaba a punto de cortarle el cuello a uno de los viajeros y disparé sin pensármelo dos veces, directo al ojo izquierdo, aunque el disparo no alcanzó ese ojo, si no su nariz, esto es debido a que mi puntería aún no era perfecta. El último hombre fue abatido por un tajo de uno de los viajeros que rebanó su cabeza y esta empezó a rodar por el suelo.

     -Vaya, parece que hasta en el norte hay bandidos, me alegro de haberos podido ayudar. ¿Me podríais decir que es lo que buscabais por aquí si no es confidencial? -Dije con una sonrisa mientras con una mano cubría la herida del hombro izquierdo.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Ishkar el Sáb Nov 14, 2015 9:39 pm

-¿Un mes esperando y se cancelan todas las misiones?- Preguntó Nathan alterado. Tan solo estaban él e Ishkar, sentados sobre unos peñascos en las cercanías al desierto. -Supongo que eso significa que nos hemos quedado sin trabajo.- Añadió, ignorando el motivo por el que se había llevado a cabo esta medida tan radical. -No me importa.- Respondió tajante el audron. -¿Que no te importa? ¿Qué quieres decir?- Preguntó el humano con cierta confusión. -Está claro por qué han hecho algo así. Es por la reciente aparición de los demonios. Pero me da absolutamente igual. Así tendremos tiempo para ir por nuestra cuenta y poder enfrentarnos a algún demonio.- Una sonrisa se dibujó en el rostro del coloso, imaginando la batalla que podría librar contra semejantes seres legendarios. -Definitivamente te has vuelto loco. Yo no pienso ir a una muerte segura.- Nathaniel estaba acostumbrado a sus locuras, pero aquella superaba todas las barreras de la cordura.

Ishkar se bajó de su asiento provisional y estiró un poco los brazos antes de agarrar su mandoble. -Serías un estorbo.- Sus comentarios podían ser muy ofensivos, aunque en cierta forma, así era su relación. Sin embarog, esta vez no hubo reproches. La rata valoraba su vida y no obtenía ningún beneficio cazando demonios, así que marcho hacia la sede del gremio mientras el audron empezaba a caminar en dirección al centro de Dyscordia. -Veamos que me depara la suerte.-
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Isma el Sáb Nov 14, 2015 10:14 pm

La respuesta de Dark le alegró bastante. Él ya los consideraba amigos e Isma no pensaba diferente. Llegó a odiar como el que más al príncipe mimado que conoció tiempo atrás. Pero consiguió apreciar a la persona que escondía tras esa máscara de inseguridad. Aunque seguía teniendo ganas de repetir el puñetazo que le ofreció en el bosque para animarle. << Espero que me de otra razón para darle un buen golpe. >> Pensó, intentando aliviar sus ansias por desahogarse con el mago. No obstante, si no la conseguía, siempre podía poner una buena excusa que lo justificara. << ¡Te comiste mi postre la semana pasada! Algo rebuscado... pero funcionaría. >> Continuó, mientras veía como Ashley se dirigía al establo.

La siguió y pudo ver como congelaba las manos y los pies de Dark para que no pudiese marchar en solitario. Fue bastante gracioso ver la situación, aunque procuró no mofarse demasiado. Tras esto, la chica preguntó si irían con ellos en busca de Angelica. Nyrbe fue el primero en aceptar e Isma el segundo. -¿Una damisela en apuros? Cabalgaré cual relámpago en mi fiel corcel y la libraré de cualquier mal que ose ponerle un ojo encima.- Comentó con su típico tono absurdo.

No tardaron en llegar los demás con todo lo necesario para partir. Tanto víveres como objetos para mantener el calor y no sufrir una hipotermia. El Harken menor se subió a su equino de un salto y partieron rumbo al lugar donde estaba la chica. -¿Qué edad tiene?- Le susurró Isma a Nyrbe en pos de saber si podía optar a seducirla o era demasiado joven.

Si algo tenía claro, es que no quería tener nada que ver con mujeres menores de edad. Las cosas podían salir muy mal. Además, no solían estar lo suficientemente desarrolladas. Las prefería más maduras, aunque daba la sensación de que se conformaría con cualquier cosa que mostrase un mínimo interés. << Quizás esta sea mi ocasión para estrenarme... mierda Isma, ¿que haces pensando en eso en medio de una invasión de demonios? Céntrate, me cago en Pather. >>

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Web Master el Sáb Nov 14, 2015 10:17 pm

Los saqueadores aprovechan el caos y el miedo para instauras otro reino de terror y ampliar sus operaciones. En una guerra en la que un enemigo común obliga a detener cualquier conflicto y a unirse incluso a los más acérrimos enemigos, los criminales se convierten en un problema más.  Y no hay nada peor que aquellos que aprovechan la desgracia para su propio beneficio. Las aldeas más cercanas al centro de Dyscordia empiezan a ser arrasadas por los demonios, aunque los propios bandidos tienen parte de la culpa pues en su pillaje destrozan todo cuanto encuentran. Todos se encuentran entre la espada y la pared y, atacados por dos flancos, los inocentes y débiles son los que más padecen. ¿Acaso ya no hay un lugar seguro en Dyscordia?

Dark, Nyrbe, Alex e Isma:
Partís hacia el pueblo en el que estaba Angélica por última vez. No sabéis nada sobre lo que sucede en la frontera y está a bastante tiempo de camino. Con transporte es posible que tardéis menos de un día, aunque es poco probable. Seguramente el viaje os lleve una jornada completa e incluso podrías llegar a tener que hacer noche en el camino. Con todo el desorden y el miedo que los demonios han provocado los bandidos se han vuelto más activos y será peligroso alejarse mucho de las poblaciones grandes. Quizás seáis atacados.
Luthia y Astinus:
La biblioteca está prácticamente vacía. En su inmensidad no podéis ver más de dos o tres personas buscando alguna información. La cantidad de libros es ingente y es posible que no encontréis nada, pero si os esforzáis seguro que sois capaces de hallar algo de utilidad. Pues, aunque son muy antiguos y hace mucho tiempo que nadie los abre, hay varios textos con información muy antigua sobre las criaturas que amenazan Dyscordia. Libros y escritos tan ancestrales que pocas criaturas del mundo actual vivían durante su creación. Pero la sala es demasiado grande y la cantidad de libros es casi infinita. ¿Seréis capaces de encontrar lo que estáis buscando?
Talamaur:
El camarero te sirve lo que has pedido con algo de duda en la mirada. No sabes por qué pero o no confía en ti o no está seguro de por qué has pedido eso. Escuchas una voz muy familiar, podría decirse que es la de alguien a quién habías escuchado. Te dice que debes ir a la plaza sin demorarte. Si prestas atención seguro que eres capaz de adivinar de quién se trata aunque no hay nadie a tu alrededor y ninguno de los presentes parece haberte dicho eso. La única plaza cercana es la que viste hace un mes junto al audron y aquel misterioso hombre. No está a más de tres minutos a pie. Después observas una curiosa escena con el camarero y el hombre extraño. (Deberías leer la moderación de Starrk)
Starrk:
El camarero pone la mano en el hombro al hombre encapuchado y este sigue sin emitir respuesta, pero casi al instante la retira y empieza a gritar de dolor como si se la hubieran destrozado. Pero, a simple vista, no le ocurre nada. El hombre extraño se levanta mostrando un rostro oculto por la tela de la capucha y habla con una voz gutural asegurando que es de muy mala educación tocar a alguien si avisar. Le hace una advertencia al camarero para que tenga “más cuidado” la próxima vez y se dirige a la puerta de la taberna para marcharse.
Fenrir:
El hombre te mira extrañado como si fueras la cosa más rara que ha visto en su vida.

-¿No te has entrado, muchacho? ¿En qué mundo vives? ¡Los demonios! ¡Han escapado de su prisión, las leyendas eran ciertas- Te responde.

Antes de marcharse corriendo te vuelve a mirar de arriba abajo como comprobando que eres real.

-Ha habido avistamientos en la frontera y se dice que podrían estar avanzando para consumir Dyscordia- Te explica antes de irse.

¿Demonios? ¿Qué locura es esa? Eso es un cuento para niños, ¿no? Aunque la gente parece agitada de verdad. Todos intentan salir del castillo aunque, al fondo del pasillo de mayor tamaño puedes ver a dos hombres y una mujer que se dirigen hacia el interior. Extraño que alguien se adentre más de un lugar del que todos se alejan. Puedes intentar preguntar a alguien más o ignorar esas historias de fantasía.
Gautrek:
Una vez llegas a la taberna ves que está repleta de gente y que hay unas mesas donde unos hombres apuntan nombres en un papel. Si os acercáis escucharás que se están alistando para pertenecer  a los Centinelas del Ocaso. Aquellos que apuntan los nombres dictan a todo el que firma “Firmando juras proteger a los inocentes y luchar contra los demonios allá donde los haya. Además juras ser parte de los Centinelas del Ocaso y ser un hermano más. No podrás marcharte y la deserción se castiga con la muerte pues hacemos el sacrificio por proteger el mundo”. Ese castigo parece bastante duro, aunque no es el único “ejército” que mata a los desertores. Su palabrería es muy bonita, ¿pero será cierta? De serlo serían una gran facción contra los demonios. Hay muchos voluntarios lo que demuestra el miedo de la gente ante las criaturas que avanzan y amenazan con consumir a los suyos.
Tomoyo:
Los viajeros agradecen enormemente tu ayuda, aunque te miran como si hubieras dicho la mayor de las locuras. Tras mirarse entre ellos y volver a mirarte de arriba abajo deciden explicarte el motivo de su marcha.

-Los demonios están atacando Dyscordia, muchacha, y llegan desde el centro. Nosotros huimos todo lo que podemos hacia el Norte para estar a salvo. Sé que es difícil de creer, pero es así. Puedes acompañarnos si quieres, tenemos provisiones para ti y nos vendría bien alguien con tu habilidad- Te dice uno de ellos.

¿Demonios? Están delirando o es alguna familia de locos, ¿no? Hasta donde sabes los demonios no son más que una leyenda, aunque realmente parecen preocupados y no tendrían por qué mentirte. La promesa de provisiones solo por acompañarlos no es mala, aunque los grupos más grandes atraen también a mayores pelgros.
Rog’Muk y Garrosh:
En el interior os esperan diez hombres armados aunque no preparados. Vuestro asalto ha sido totalmente una sorpresa para ellos y han sido incapaces de prepararse como es debidamente. El lugar no es demasiado grande, por lo que no les beneficia mucho la mayoría de número aunque tampoco les afecta negativamente. Los esclavos están tras ellos en jaulas de hierro. Os empiezan a intentar rodear y atacar, aunque su situación precaria impide que lo hagan en condiciones y tenéis la oportunidad de realizar un buen ataque antes que ellos. .
Jesaix:
El hombre al que dejas con la palabra en la boca no hace nada. Quizás por la sorpresa a tu reacción o quizás por algún miedo primitivo a tu aspecto. El hecho es que sales indemne de haberlo ignorado. Pero los caballeros son muy curiosos. ¿Qué querrán? En cuanto se acercan uno de ellos, que parece ser el líder, pide al resto que se divida para entrar en varios edificios y buscar voluntarios para algo llamado los “Centinelas del Ocaso”. Uno de ellos se te acerca al verte allí y te dice algo. Te promete que hay un lugar para ti en su ejército y te dice algo así: “Puedes unirte a nosotros si juras proteger a los inocentes y luchar contra los demonios allá donde los haya. Además juras ser parte de los Centinelas del Ocaso y ser un hermano más. No podrás marcharte y la deserción se castiga con la muerte pues hacemos el sacrificio por proteger el mundo” Espera tu respuesta y no parece extrañarse por tu aspecto. Pero es un ejército desconocido del que nunca habías oído hablar. ¿O sí?
Abbadon:
Cuando llegas al gremio compruebas que hay mucho ajetreo. Todos se preparan para combatir a los demonios. Si preguntas o te informas de alguna manera podrás averiguar que han tenido varios intentos para controlar a algunas de esas criaturas y que todos han fallado dando como resultado a bastantes víctimas. Nadie te da órdenes y Filii Mortis parece aún más desordenado que de costumbre. Puedes buscar algo que hacer, pedir consejo o actuar por tu propia cuenta, pero la situación es muy delicada.
Ishkar:
El camino hacia el centro, desde donde estás, es bastante largo. Dado que vas a pie y que la travesía es ardua, tardarás días en poder llegar si quiera a la frontera. Eso sin tener en cuenta que posiblemente mueras pro el camino por deshidratación, inanición o cualquiera de los más de cien motivos restantes. Te convendría conseguir una montura y provisiones para el viaje. No has recibido muchas noticias, aunque es posible que te encuentres con algún grupo de asaltantes peligrosos.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Talamaur el Dom Nov 15, 2015 4:19 pm

El camarero me sirvió lo que había pedido - son 250 aureos - dijo el camarero, el cual me miraba con cierta desconfianza. No me gustaba que nadie me mirara así, pero no quería tener problemas que me entorpecieran mi espera. Justo cuando recogí la mercancía, escuche una voz de lo más familiar - Te espero en la plaza, no te demores o no volverás a verme - dijo en un susurro en mi oreja. Observé con tranquilidad a mí alrededor, para comprobar si había sido alguien cercano. Como había pensado aquella voz me sonaba y como la primera vez que me encontré con aquel elfo, seguramente habría usado ilusiones.

Antes de salir observé como el camarero comenzó a chillar tras tocar al hombre encapuchado, - te lo tienes merecido- dije para mí mismo. El encapuchado le espetó al camarero, que era de mala educación tocar a alguien sin avisar. Sonreía tras esa última advertencia, mientras veía que se levantaba y se marchaba de la posada. Salí tras él hacía la plaza, no sin antes echar un último vistazo a la niña y al hombre. No quería olvidar sus rostros, ya que nunca los había visto por aquel lugar y no me gustaba nada.

Llegue a la plaza y di de comer a mis animales, mientras cogía algunos insectos controlándolos mentalmente. Cogí una libélula, un par de avispas del desierto y un par de lagartijas, metiéndolas sin vida en una pequeña bolsa de cuero. La espera por fin había llegado a su fin, ya que si había contactado conmigo no tardaría en aparecer.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Dark S. Satou el Lun Nov 16, 2015 9:59 pm

Y sin quererlo ni beberlo, todos se montaron en caballos y en en carro, dejando empezar el viaje por sí solo. ¿Por qué se empeñan en ayudarme? Ni siquiera conocen a Angelica. Tienen miedo y aún así se encaminan a una muerte segura. Paró a pensar aún más y miró hacia sus pies. ¿Por qué yo me estoy arriesgando de esta forma para rescatar a una cría que escapó?

-¿No escucháis algo? -Preguntó la cazadora.

Miró hacia los lados y centró su mirada junto con su oído hacia la lejanía. Era inútil intentar observar entre la cantidad de árboles y montañas que los rodeaban debido al paso por el que se encontraban. Saltó del carro e imbuyó sus pies en llamas para poder andar en suelo firme fundiendo la nieve por la que pasaba. Él también había escuchado algo con antelación a la cazadora gracias al entrenamiento de sus sentidos.

-Os he escuchado, salid de ahí -Gritó mientras elevaba los brazos.- Tenemos prisa, así que empecemos la carnicería lo antes posible.

¿Quién sabía su intención era amenazar o intentar entablar combate directo? Lo importante es que las vidas de dos bandos estaban en juego y deberían actuar lo más rápido posible para hacer algo para salvarse. Cerró los ojos y volteó la cabeza hacia la derecha, escuchando una gran cantidad de pasos pesados por la bifurcación que los llevaría al pueblo. Algunos se encontraban llenos de sangre y sucios. ¿Pueden venir del pueblo...? Se preguntó mientras desenvainaba a Colmillo de Fuego y daba varios pasos hacia delante.

-Vaya vaya, pero mira qué tenemos aquí. Un carro con mujerzuelas e inútiles defendiéndolos.

Ese es el líder. Echó hacia delante y se mantuvo a unos metros de los hombres para darle el espacio justo para esquivar si pretendían atacarle. Iba acompañado por siete hombres más, o eso pudo ver el príncipe a pesar de estar centrado en el hombre alto y con barba que le llegaba hasta más allá del esternón.

-¿No va a servir de nada la charla, verdad? ¿Creéis que os bastaréis?

-No, no servirá de nada. Me gusta tu actitud tan bravucona y segura de sí mismo, pero estás en los huesos y tiemblas con los fríos del norte. ¿Quién me dice que no podré saquearos y violar a las chavalas?

-Pero será subnorm... -La elfa le tapó la boca.- Gracias, Ele.

-En fin, no dudaré en oponer resistencia y en llevarme a por lo menos tres de vosotros.

Elevó los brazos y pasó lentamente la mano izquierda por la hoja de su arma para envolverla en llamas.

-Tú contra mí. Si me matas, adelante. Si te mato, los otros os retiraréis o os uniréis a mí. Total, ¿seré más fuerte que vuestro líder, no?

Lo dejo a libre elección de mis acompañantes y el moderador del evento (para conseguir tropas para Ryüko). Entiendo que mis aliados se opongan pero dejo la escena bajo la personalidad de mi personaje.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Luthia Zul el Lun Nov 16, 2015 11:03 pm

-Ah, no te preocupes. P-puedes llamarme sólo Tura- Rio el joven mientras arribaban a la biblioteca vacía –Aquí n-nadie es más importante que el otro, ¿verdad?-

Por lo visto, Astinus y Luthia estaban acostumbrados a estar por estos lares, pues inmediatamente se dedicaron a buscar libros los cuales les parecía podrían contener información acerca de estos sus adversarios, los demonios.
Pronto, ambos comenzaron a abrir y cerrar libros. Tura se quedaba quieto mientras observaba, pues no era común que estuviera en la biblioteca ya que él no era un mago y no sabía que era lo que se debía buscar.
Si alguna vez estuvo aquí, fue para buscar algún libro acerca del manejo de la espada, pero de esos había escasos, pues el gremio se dedicaba más a la magia que al físico de un guerrero.

Eran momentos como este en el que Tura deseaba estar en gremios como Fire Blood, o Gray Knight.
Aunque… Pensandolo bien, tampoco sería muy útil en esos lugares, pues era un cobarde en cuanto a pelear.
Que difícil. Se sentía inútil aquí también.
Para ahogar ese sentimiento, se puso a leer cualquier libro, el primero que alcanzó. Éste ni siquiera parecía tener título.

Tura lo abrió en una página aleatoria y comenzó a leer, pero su atención rápidamente se esfumo.
-Esto…- Dijo tímidamente, rompiendo el silencio –Esto no tiene dibujos- Bromeó.

Pero Luthia, lejos de reírse, le dio su típica mirada fría. Suspiró molestamente y dirigió su mirada a los libros de nuevo.

”Poder interior”
“Auras y sus efectos”
“El mago y el aprendiz Tomo III”
“Criaturas mágicas”
“La Magia Negra y sus causas”
“La mágika”


La búsqueda no había sido fructífera, quizás Astinus tendría más suerte.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Gautrek el Mar Nov 17, 2015 5:57 pm

Por fin llegamos a la taberna, la cual estaba abarrotada de gente. Había una gran cantidad de pueblerinos o al menos no estaban uniformados y varios hombres que apuntaban los nombres de los voluntarios. El ambiente era bastante tensó, pudiendo hacer que se produjera un altercado en cualquier momento. – Pim, Pam, Pum, tened cuidado no os separéis. No me gusta demasiado este lugar y eso que son los liberadores del mundo – les dije en un susurro. Poco a poco pude acercarme a la mesa de inscripción, aunque todavía faltaban varias personas delante de mí. En ese momento escuche algo que no me gustó nada, lo que me hizo darme la vuelta. – ¿Eh tu donde vas enano? Inscríbete – dijo una voz detrás de mí. Los muchachos se pusieron en guardia – no es necesario – les dije en un susurro a los tres – estoy un poco indispuesto, cuando termine vendré sin falta. ¡MUERTE A LOS DEMONIOS! – termine gritando. – MUERTE – gritaron varios de la posada. El hombre que me había hablado no me puso ningún tipo de impedimento y salí afuera.

- ¿Por qué te has salido Gautrek? – me pregunto Pim.

- No me gusta que si te marchas por que no ves correcto lo que hacen, te ejecutan –
dije algo pensativo.

En ese momento escuche a unos niños detrás de la posada y me acerque a ver que era. Unos niños estaban tirando piedras y fruta podrida al interior de una jaula que allí había. En su interior había una figura que no podía reconocer, por lo que me acerqué un poco más.

- Demonio, demonio, vas a morir, vas a morir – decía uno de los niños.

- Mi papa dice que le van a cortar la cabeza y luego la clavaran en el camino para darle un aviso a los demás demonios – comentó con alegría.

En ese momento la figura se adelantó y puso sus manos sobre los barrotes, dejando visibles las plumas que cubrían su cuerpo.–ya os he dicho que no soy un demonio, caí por error en aquel granero y se incendió por otra casusa. Soy un gobling y no quiero morir, ayudaaaaaa – grito aquel ser. Nunca había visto a aquella raza en discordia y no es que las conociera a todas, pero no había escuchado sobres los gobling nada. Aun sin saber su procedencia se veía que estaba asustada y no parecía peligrosa, seguramente había sido encerrado por la histeria de gente de la zona. Los niños se marcharon y solo quedo un guarda vigilando al gobling, lo que hizo que pensara en algo rápido. Sabía que esto me metería en más líos que beneficios, pero no podía quedarme con los brazos cruzados mientras moría un inocente.

- Escuchad muchachos, si alguien os pregunta no nos conocemos y solo nos hemos encontrado al entrar en la taberna – les dije casi al oído.

- Pero Gautr…- dijo Pam

- Ni peros ni nada esto lo tengo que hacer solo, si necesito ayuda ya os hare una señal. Cuando haya pasado todo el lio que va a ocurrir, nos encontraremos en el cruce del camino hacía el lago. Mientras tanto no nos conocemos ni nada –
les dije tajante – eso sí, necesito que hagáis vuestro baile para distraer a los demás, ¿entendido? – dije mirándolos pero no hubo respuesta - ¿entendido? – volví a repetir.

- Si –
dijeron al unísono.

Mientras los tres hermanos comenzaron a bailar distrayendo a la gente allí congregada, me acerque a la jaula. - ¿Quién va? – dijo el guarda al ver que me acercaba. – Me han dicho que tenéis a un demonio aquí y quiero escupirle en la cara – dije acercándome un poco más. – Si, jajaj, acércate y míralo de cerca, es muy feo y asqueroso – dijo el tipo que olía  cieno y era más feo que el culo de un cerdo. Ya había llegado al lado de la jaula y observé como el gobling estaba tirado en el suelo, con un ojo amoratado y parte de la cara ensangrentada. Le habían dado varias palizas y encerrado como un animal, algo que me hizo recordar mi cautiverio. – Oye ¿ese que te llama no es tu jefe? – dije mirando hacía la posada, sabiendo que no había nadie allí - ¿quie…?-  hablo antes de caer al suelo tras un golpe con el hacha en el cuello. Cogí la llave rápidamente y abrí la jaula. – Vamos corre ahora es tu oportunidad  de escapar-, le dije al gobling. Estaba tan asustado que apenas se movió por lo que lo agarre de la mano y tire de él, percatándome de que era muy liviano.

Lo tape con un saco cercano para que no lo reconocieran al momento y le señale por donde podía escapar. Antes de ir con él cogí la llave y la puse en la mano del guarda, le eche por encima una botella de licor que había en su mesa y salí tras el gobling. No sabía lo que me ocurriría, aunque lo que más me preocupaba eran los muchachos. Sabían cuidarse muy bien por lo que esperaba que no les ocurriera nada.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Astinus Wallace el Mar Nov 17, 2015 8:23 pm

Astinus era incapaz de encontrar nada útil. Encontró algún libro que parecía interesante, pero nada que realmente valiera la pena. Tenía cierta lógica pues los demonios no eran más que una leyenda. O lo habían sido hasta ahora. La única referencia que había hallado de esas terroríficas criaturas era alguna que otra historia infantil que más parecían cuentos de miedo que de fantasía. Tras una gran cantidad de libros estuvo a punto de rendirse pero Tura habló sobre un libro sin dibujos. La mayoría de enciclopedias tenían ilustraciones y quizás se refería a eso, pero Astinus se interesó.

Al acercarse y echar un vistazo en lo que su compañero había leído, se sorprendió. Por lo visto el chico no se había interesado demasiado, pues se habría dado cuenta de que había dado con lo que estaban buscando. Para estar seguro, Astinus lo levantó y leyó un poco el contenido. No había duda, era un antiguo tratado sobre la llegada de los demonios. ¿Quién habría escrito algo así? No lo sabia pues no había autor, pero lo importante es que allí habría información que les sirviera.

-¡Eres un genio, Tura! ¡Has encontrado lo que estábamos buscando!- Gritó con alegría.

Después se calló de golpe y miró a todos lados para ver si alguien se había ofendido por sus gritos. No dejaban de estar en una biblioteca y era de mala educación alzar la voz. Aunque tampoco había mucha gente como para que alguien pudiera ofenderse por ello. Después se acercó a Luthia para mostrarle el triunfo de su compañero. Quizás, gracias a él, habían terminado su labor.

-Mira, Luthia, lee esto- Le dijo mostrándole el libro.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Rog'Muk Warsong el Miér Nov 18, 2015 12:06 am

Eran muchos menos hombres de los que Rog'Muk esperaba. E incluso su armamento y preparación dejaba mucho que desear. << ¿Esta basura ha capturado a tantos orcos? >> Pensó este, observando a su al rededor, intentando hallar cualquier posible trampa o emboscada. Era imposible que tan pocos humanos hubiesen hecho tantos estragos a todo un clan orco. << ¿A caso serán tan fuertes? >> Se preguntó, mientras se acercaba a ellos. Y divagar le costó un buen corte en el abdomen por parte de uno de aquellos humanos. Armado con una espada larga y una armadura de cuero, se lanzó a por su enemigo sin temor. Era joven, apenas tendría la mayoría de edad, pero poseía una valentía envidiable. Un coraje que le costó la vida, pues Rog'Muk detuvo su segundo ataque con uno de sus hachas y clavó el otro en su cuello, provocándole una muerte directa.

Se miró la herida e hizo una mueca. Dolía, pero era superficial. No había alcanzado ningún órgano y Kashira podría hacer uso de su magia blanca para sanarla. No se preocuparía por ese corte. Los esclavos estaban al fondo. Prisioneros en jaulas de metal, apenas tenían espacio para moverse. Debía ser duro para ellos, pero pronto dejarían aquella vida. -¡Demostradnos cómo es posible que hayáis capturado a tantos de los nuestros, insectos!- Gritó Rog, mientras se abalanzaba a por uno de sus enemigos más cercanos. Este blandía un par de espadas cortas y era mucho más corpulento que el anterior. Incluso llegaba a medir dos metros, pudiendo ser un buen rival para el orco de piel anaranjada.

-Te voy a meter en una de esas malditas jaulas.- Aseguró el humano, encarándose amenazante. -Quiero verte intentarlo.- Añadió Rog'Muk, iniciando la primera ofensiva. Los metales chocaron con fiereza, pero ninguno retrocedió. << No es un hombre ordinario. >> Pensó el orco mientras intentaba hacer retroceder a su contendiente sin demasiado éxito. Uno de aquellos secuestradores, de apenas metro sesenta y con dos dagas en mano, se acercó por la espalda del guerrero. Kashira reaccionó con rapidez, clavando varias flechas en la espalda del criminal en pos de defender a su compañero. -Vaya, ahora entiendo como lo habéis conseguido, sucias ratas.- Comentó Rog'Muk, golpeando con su cabeza al humano que tuvo que dar un par de pasos hacia atrás.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Alex el Miér Nov 18, 2015 12:13 am

Cuando la sombra del caos se alarga, aquellos afines a las tinieblas se aprovechan de la oscuridad para consumir la poca luz que se opone. Y así son los peores seres de la historia, criaturas ávidas de dolor ajeno y beneficio propio, capaces de aprovechar el mayor de los miedos para extender su mandato de destrucción. Unos bandidos, perfectos emisarios de la oscuridad, se detuvieron en el camino del carro y los caballos esperando que su vida diera un giro y la fortuna les sonriera. Cuan caprichoso era el destino que les había hecho toparse con aquellos que los condenarían a pagar por todos sus crímenes con el mayor castigo, la muerte.

Aquellos hombres, portavoces de la muerte, ofrecieron despojar de sus bienes y sus vidas a aquellos que habían emprendido un viaje. Aquello habría sido algo que cualquiera de los hermanos Harken habría ignorado de no ser por lo siguiente. Amenazaron con despojar a las muchachas del grupo de la libertad y la dignidad de ser mujeres. No había peor insulto para ellos dos, peor amenaza, y no habría peor castigo para aquellos despreciables hombres. Aunque no todos parecían creer lo mismo. Dark ofreció un combate contra el líder de los bandidos a cambio de que el resto huyera o se unieran a él. ¿Unirse a él? No había espacio ni moralidad para aquellos desgraciados. Alex desmontó y, desenvainando su espada, se acercó a ellos.

-Habéis amenazado a las personas menos indicadas. No merecéis ninguna compasión y yo mismo me encargaré de vosotros. Tenéis tres segundos para correr o no habrá mundo en el que podáis esconderos- Advirtió.

Después miró con despreció al príncipe que, de golpe, volvía a parecer un niño mimado. ¿Esa era su madurez? ¿Aquel había sido su cambio? Quería liberar su patria con las manos manchadas de sangre inocente. Esa no era la forma, no la de un líder de verdad. Además, ¿qué idiota iba a creer que Alex o Isma permitirían que unos violadores acompañaran a Sam y Ele? Bastante tenía con perdonarles la vida si huían. Aquellos despojos no merecían tal compasión, pero él no era un asesino como ellos y les daría cierto beneficio. Si alguien se interponía, cualquiera, no sería mejor que ellos y merecería el mismo destino.

¿Había engañado Dark a Alex durante aquel mes? ¿Había sido capaz de hacerse pasar por una persona que no era para demostrar ahora su verdadera cara? El mercenario quería creer que era alguna estratagema, que solo quería asustarlos. Pero, entonces ¿por qué ofrecerles unirse? Aquello no entraba dentro de ningún plan lógico a no ser que de verdad los quisiera de su lado. ¿Tan lejos iba a llegar para cumplir sus objetivos? ¿No le importaba el daño que pudiera hacer? Quizás no era la compañía que ellos necesitaban.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Xyox el Miér Nov 18, 2015 1:13 am

Aun cuando avanzaba a una gran velocidad, el tener el factor sorpresa nos había dado una ventaja esencial que se aprovecharía al máximo, continúe corriendo a gran velocidad hasta por fin entrar en la zona de combate, rog ya se había encargado de uno y comenzaba a pelear con otro. Kashira lo había salvado por los pelos de un ataque por la espalda.

-. Sucias ratas…. Usando tácticas tan cobardes para acabar esclavizar a mis hermanos…lo lamentaran.- dije mientras golpeaba al más cercano de mis oponentes con mi hacha haciendo un corte limpio desde su hombro izquierdo hasta el centro de su abdomen, haciendo que este muriera instantáneamente, pero sin haberme percatado iban usar la misma táctica que usaron con rog pero esta dio en el blanco. Uno de ellos uso una daga y clavo en mi hombro aunque su fuerza no fuera suficiente solo alcanzo a lastimarme superficialmente, la retire con mi mano izquierda y Al voltearme lo mire fijamente. Observe el terror en sus ojos. Ni siquiera dude en agitar mi hacha con fuerza y cortarlo por la mitad de las costillas, aunque no lo atravesé inmediatamente la fuerza con que lo hice eventualmente hiso que se separara y cayó al suelo.

-. Insensatos…. aun si usan tácticas sucias nosotros somos el clan más fuerte de orcos! Y liberaremos a nuestros hermanos y luego los masacraremos!!! .- dije mientras continuaba acabando con cada uno de los esclavistas hasta llegar a la jaula, pero había un último obstáculo antes de liberarlos.

Un humano diferente a los otros. Este armado una espada bastarda de 2 manos, con una fisionomía bastante corpulenta y definida estaba esperando para evitar que liberara a mi gente. Ni siquiera me detuve. Si no continúe caminando en su dirección.

-. No se cómo carajos nos encontraron. Pero formaran parte de nuestra colección.- dijo mientras se abalanzaba hacia mí con su espada agitándola. Pare el ataque y los metales chocaron sacando chispas cada vez que chocaban. Así paso por unos momentos. Empuje al humano con mi fuerza y lo patee y al tratar de acabar con su vida este paro el ataque

-. Muere escoria!-dije mientras soltaba mi hacha y comenzaba a golpear al humano con ambas manos desnudas haciendo que su cabeza comenzara a sangrar, continúe golpeándolo cada vez con más fuerza , y con cada puño recordaba el cómo mis hermanos había sufrido por ellos. Haciendo que no me detuviera hasta que su cuerpo dejo de moverse.

Rugi al acabar con el humano, sujete mi hacha con mi mano derecha y sujete su espada bastarda con mi mano izquierda, aunque ambas eran pesadas por un momento lance su espada en dirección a la jaula para romper el candado de que permitía que los orcos permanecieran aun cautivos. Para terminar para acabar con los esclavistas que aún quedaban
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Nyrbe el Miér Nov 18, 2015 1:25 am

Al final acabamos yendo todos juntos. Volvimos a usar el carro como medio de transporte, donde cabían Tsuki, Sam y Ele, encargándose esta última de llevar las riendas.

Yo iba al lado de Ele como coopiloto, para no molestar a ningún jinete y de paso no agotarme físicamente. La situación era tranquila, me pasé casi todo el tiempo mirando el camino y alrededores buscando distracción en lo que llegábamos al pueblo, a pesar de que el trayecto iba a ser largo.

De repente, unos bandidos surgieron en mitad de la calzada, sorprendiendonos a todos.

Dark vaciló frente al que parecía ser el líder, alegando que si le derrotaba permitiría que los hombres de este se le uniesen a Ryuko.

Estuve atento a todos los presentes y por la rapidez de la reacción de Álex pareció no haberle gustado para nada la idea.

-Habéis amenazado a las personas menos indicadas. No merecéis ninguna compasión y yo mismo me encargaré de vosotros. Tenéis tres segundos para correr o no habrá mundo en el que podáis esconderos.-

Nunca había visto tan serio a Álex y no era para menos. Sinceramente el proyecto Ryuko requería de cualquier persona capaz de combatir por la causa establecida, pero esto no eran personas.

Sentí rechazo y repulsión a la idea de compartir hazañas bélicas con ese tipo de gente, habían amenazado y atentado contra todos nosotros, especialmente las chicas y tan sólo imaginarme lo que pudieran hacerle a Tsuki hacía que me estallasen las neuronas. Sólo tenía algo claro, así que bajé del carro y avancé los pasos suficientes para posicionarme al lado de Álex.

-Lo mismo digo.-


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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por JesaiX el Miér Nov 18, 2015 4:04 pm

Aquel pequeño ejercito se detuvo en medio de la calle rodeado por curiosos que no se atrevían a acercarse más de un par de metros. El que parecía ser el líder se puso frente a sus hombres y les dio varias indicaciones, las cuales no pude oír pero si entender por los gestos. Los soldados se dividieron en pequeños grupos que fueron a distintas zonas de la calle para halar con la gente. Uno de esos grupos se acercó a la taberna; dos de aquellos hombres se metieron dentro, mientras un tercero se quedo fuera y se dispuso a hablar conmigo. Me dijo que el grupo al que pertenecía se llamaban Centinelas del Ocaso y que luchaban por la libertad del pueblo y contra los demonios. Decía que estaban aquí buscando valientes que se unieran a sus filas y lucharan junto a ellos contra las fuerzas del mal. Por cada palabra que decía mi curiosidad y admiración por ellos aumentaba, era alucinante que existiera un grupo así, lleno de gente que solo pensaba en el bienestar del pueblo. Finalmente me dijo que me podría unir a ellos, lo cual me encanto, pero debía jurar lealtad a la hermandad y nunca irme, pues de lo contrario se me castigara con la muerte. Todo aquello me parecía genial e incluso me plantee alistarme, pero ¿para siempre? Eso era demasiado tiempo.
-Entonces, ¿te apuntas?-
-Pues, no se yo... para siempre...-
-Por supuesto.- me decía confiado y con entusiasmo -para siempre tendrás nuevos hermanos que te protegerán y ayudaras; para siempre lucharas por una causa justa y noble; para siempre seras un héroe.-
¿Un héroe? Aunque una parte de mi quería decir que no y salir por patas, otra pensaba que merecía. Convertirme en un héroe y luchar por lo que siempre he querido defender: a los inocentes y las causas justas. Ademas, era mi oportunidad de cambiar, de volverme más fuerte y valiente, lo que siempre he querido...
-¿Te unes a nuestra causa?- me insistió una vez más
-Yo... eh... S-si, acepto- me costo decidir y a pesar de tomar la decisión que creía mejor una gran parte de mi decía ``No saldrás bien parado´´. ``Perfecto´´ me dijo el hombre que con un palo en el hombro y llevándome con los demás se presento como Asrrael.

Me encontraba formando con los demás novatos que habían aceptado unirse a esta extraña causa. En cuestión de segundos los demás soldados esparcidos por la calle hicieron una perfecta formación en bloque a nuestro alrededor mientras que el líder se coloco delante.
-Somos la última luz frente a las tinieblas- empezaron todos los soldados (no novatos) al unisono -, somos el escudo que protege de la oscuridad, somos los Centinelas del Ocaso- al terminar todos empezamos a andar.
En ese momento, en el que todos recitaban, me imagino que su lema, me sentí muy pequeño como una hormiga entre gigantes. Era extraño lo asustado que estaba, pues no era por miedo si no por que desconocía lo que me esperaba, un destino del cual puede que no pudiera escapar, o al menos con vida.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Abbadon el Miér Nov 18, 2015 4:23 pm

El flujo de gente era tan molesto como los días en los que no encontraba algo que despojar de su vida. Cada persona que pasaba frente a mí, cada uno de esos engreídos nigromantes que me miraban con desprecio y superioridad, eran un blanco más. Pero debía controlarme pues, a pesar de todo, seguían siendo mucho más poderosos que yo y me eliminarían con suma facilidad. Pero debían dormir. A diferencia de mí, la mayoría de ellos no eran no-muertos y su cuerpo tenía ciertas necesidades que yo podía explotar. Y, aunque fuera a más largo plazo, también podía hacerme más fuerte y eliminarlos con todo mi poder. Me acerqué a un grupo y no dije nada, solo escuché lo que estaban hablando. Al parecer nombraban a un grupo de nigromantes que habían muerto pro exceder su capacidad. Idiotas.

-Si no hubieran sido tan imbéciles no habrían muerto- Dije con desprecio.

Y era cierto. Por suerte aquellos hombres pensaban lo mismo que yo y no me dijeron nada. Seguí buscando algo que hacer hasta que me topé con otro grupo que estaba preparando equipaje. Iban a partir pero, ¿hacia dónde? Por lo que decían iban a investigar demonios. Esa era mi oportunidad, la mejor opción que tenía para poder aprender algo de esas criaturas. Si quería usarlas para mis propios fines debía aprender todo cuanto pudiera sobre ellas. Ofrecí mi "ayuda" y aceptaron llevarme con ellos. Pobres ilusos, esperaban ver demonios e iban a viajar con uno.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Starrk el Miér Nov 18, 2015 5:32 pm

Poco antes de que el camarero fuese a hablar con el encapuchado, entró el hombre que había pasado frente a Alice y a mí, del cual había sentido emanar la magia. Iba con su lobo y pasó frente a nuestra mesa entrando en el rango de detección fiable y note que claramente era él el que emitía esa sensación. Alice pareció darse cuenta de que un mago paso tras de ella, porque se quedo quieta mientras comía y luego siguió comiendo. Fue solo por un momento que paró. El mago tuvo algún desacuerdo con el camarero que había enviado a hablar con el encapuchado. Cuando el camarero tocó el hombro del encapuchado este empezó a gritar de dolor, el encapuchado dijo que era de mala educación tocar a alguien sin avisar y que tuviera más cuidado la próxima vez. Acto seguido el encapuchado se marchó y el  mago salió tras de él. Me levanté y fui hacia la barra donde pague lo que habíamos pedido, luego fui hacia Alice la cual también se había levantado y le dije. –Alice, quédate aquí y examina la mano del camarero. Pero no la toques, comprueba que no tenga nada. Puede que el encapuchado haya impregnado de veneno su capucha o algo por el estilo y eso haya causado el daño en el hombre. Te espero en la plaza, yo seguiré al encapuchado.- Alice asintió y dijo. –Me parece algo un tanto rebuscado, pero si de verdad piensas eso comprobare la mano del camarero. Y si, no la tocaré, tranquilo.- Se acercó al camarero que parecía retorcerse de dolor, Alice era lista y seguramente encontrase algo. Por mi parte salí de la taberna y caminando rápido para alcanzar al encapuchado pero manteniendo cierta distancia con el mago del lobo, no sabía si iba con él, y si yo pude sentirlo quizás el a mi también. “Tendré que tener cuidado. Mantendré la calma y disimularé.” En una de las calles el mago giró, parecía que iba en dirección a la plaza. Yo seguí yendo tras el encapuchado a ver donde iría.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por FlyFenrir el Miér Nov 18, 2015 6:34 pm

El hombre me miró con cara extraña, ¿tendría algún tipo de mancha o algo? En un momento empezó a decirme medio alterado. -¿No te has entrado, muchacho? ¿En qué mundo vives? ¡Los demonios! ¡Han escapado de su prisión, las leyendas eran ciertas.- Antes de irse me volvió a mirar de pies a cabeza y dijo. -Ha habido avistamientos en la frontera y se dice que podrían estar avanzando para consumir Dyscordia.- Acto seguido se marchó. “¿De verdad ha dicho que había demonios en la frontera?” Vine a saber si era real que hubiera demonios por Dyscordia, y por lo que me acababa de decir ese hombre era cierto. Ahora no sabía qué hacer ni a donde ir, pero antes de moverme vi que en uno de los pasillos había un par de hombres y una mujer que iban hacia el interior. Me pareció una actitud extraña teniendo en cuenta que casi todos estaban marchándose presa del pánico. Decidí ir a ver qué era lo que les hacia quedarse, así que caminé tras de ellos todo lo rápido que pude hasta llegar a un pasillo donde no había tanta gente y pude seguirlos con mayor facilidad. Vi que entraban en una biblioteca, por lo que me adentré en ella sin hacer mucho ruido y me oculté tras una de las secciones mientras los escuchaba hablar, miré a mí alrededor para ver si veía a alguien más. Cogí un libro cualquiera para que si me pillaban poder decir que estaba allí leyendo y así disimular, aunque quizá no fuera a colar.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Ishkar el Miér Nov 18, 2015 7:54 pm

El vasto desierto, que se extendía frente al audron, parecía no tener fin. El sol era cada vez más abrasador y no tardaría en sentir la necesidad de beber algún líquido para refrescar su garganta. Una pena que no hubiese sido precavido. Y es por eso que a veces se preguntaba que razones tenía para seguir viviendo en el sur. Un lugar árido y con apenas oportunidades de crecer mas que ser el más fuerte. Pero no le iba demasiado mal, y no sabía que le depararía el futuro si intentaba cambiar su estilo de vida de un día para otro. Por el momento, seguiría caminando en pos de encontrar algún demonio al que degollar.

Paso a paso, pudo divisar una estela de humo que se hizo más intensa conforme se acercaba. Alguien había hecho una hoguera y eso significaba que cabía la posiblidad de que encontrase agua. Se dirigió raudo hacia allí y cuando llegó, se vio envuelto en un futuro combate. Era un campamento de bandidos. Sí, tenían agua, y también caballos. Pero los tres hombres que había estaban armados. Vestidos con ropas andrajosas y una túnica marrón para guarecerse del sol, observaron al coloso con recelo. -Disculpadme. Me muero de sed y vosotros tenéis la solución. ¿Por las buenas o por las malas?- Dijo el audron, provocando a aquellos humanos.

La fogata dificultaba aún más la estadía en aquel lugar. Pero era la única forma de ahuyentar a las bestias que moraban en las arenas y el método más sencillo para cocinar. -Lárgate antes de que usemos tu cabeza como un trofeo de caza, maldito audron.- Comentó uno de ellos, lamiendo la hoja de su espada corta. -Demostradme entonces cuan capaces sois de convertirme en un premio de vuestras hazañas.- Ultimó el albino, blandiendo su mandoble con ambas manos.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Isma el Miér Nov 18, 2015 9:40 pm

El carromato empezaba a ser su método de transporte más particular. Les venía de perlas al ser tantas personas. Aunque podría ser un obstáculo si realmente se topaban con los demonios. Pero ir andando era demasiado arriesgado y podrían tardar demasiado. Pero aquello no les iba a salvar del peligro. Mientras Isma se preocupaba de la edad de la chica a la que iban a buscar, unos bandidos detuvieron su avance. Nyrbe no le respondió, pero no era para menos. Las palabras de aquellas personas que se habían cruzado en su camino, sacaron lo peor de todos ellos.

El menor de los harken desaceleró para comprobar que las chicas estaban bien y le dio una débil patada a Cratos para que galopara segundos después. Se acercó a primera fila y se bajó del caballo. Pensar que el príncipe estaba pensando la idea de reclutarlos como camaradas, le dio aquel motivo que necesitaba para volver a golpearle con todas sus fuerzas, pero se aguantó las ganas para desahogarse con aquellos canallas. Si osaban tocarle un pelo a alguna de ellas, y sobretodo a Sam, no dudaría un segundo al blandir su espada.

-Espero que tengáis la fuerza como para respaldar vuestras palabras o seáis lo suficientemente rápidos como para huir antes de que perdáis la única oportunidad que tenéis.- Comentó Isma tras las palabras su hermano y Nyrbe -Te puedes quedar al líder, pero los demás son para nosotros. Nos encargaremos de sacar la basura.- Tenía unas ganas terribles de ensartarlos con su arma, pero procuraría no mancharse las manos con aquellos sujetos.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Tomoyo Mitsuko el Miér Nov 18, 2015 9:50 pm

     ¿Demonios? ¿Como que demonios? Esos viajeros acaban de decir que la parte sur del Dyscordia está plagada de demonios, interesante cuanto menos pero muy poco creíble, teniendo en cuenta que llevaba más de un mes por el norte de Dyscordia no me extrañaba que no me enterase de ninguna noticia nueva proveniente del centro, pero eso era de lo más inesperado. Tendría que viajar al sur y ayudar con los demonios o seguir a estos hombres, esa duda me conmovía por dentro, no quería dejarlos solos por lo que les pudiese pasar y además disponían de provisiones, lo cual yo no tenía en ese momento.

     -Vale, me quedaré un tiempo con vosotros si es posible, probablemente después de un tiempo tome el camino al centro del continente para ayudar con la caza de demonios, si es que existen de verdad.-Dije con una sonrisa e intentando parecer lo más seria posible.

     Esos hombres me mantendrían con vida o al menos me darían de comer durante lo que durase mi viaje por el norte y después de un tiempo me iría por mi misma, preferiblemente cuando llegase a alguna especie de civilización, aunque no tenía certeza que hubiera más civilización al norte, llevaba casi medio mes buscándola sin éxito. Estos viajeros al menos tenían para darme conversación lo que me mantendría entretenida, algo es algo.

     -Y bien, ¿cuánto tiempo lleváis huyendo de los demonios?-Dije algo más animada

     La decisión estaba tomada, un tiempo estaría con ellos y practicaría mi tiro y mis habilidades para ser de verdad útil ante una batalla, si volvían a atacarnos bandidos acabaría con todos y me quedaría con las provisiones y cosas que llevasen encima. Todo sea dicho, un largo viaje me esperaba y esto solo era el principio, ¡a la aventura!
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Web Master el Miér Nov 18, 2015 10:00 pm

Los goblin llevan un mes acostumbrándose a la vida de Dyscordia y han intentado establecerse en algunos lugares. Gracias a su pacifismo se han hecho un lugar entre muchas ciudades y son aceptados. Aunque algunos no los han visto y creen que son un mito, aquellos que los conocen saben que son seres trabajadores y bondadosos. No se han afiliado a ningún gremio pues, en un principio, se sienten recelosos ante la idea de pertenecer a una organización. Sin embargo sí que han establecido contacto con sus líderes. Ahora que han averiguado que su nuevo hogar se ve amenazado, se ven obligados a luchar como jamás lo habían hecho. Se ponen en contacto, de nuevo, con todos los gremios y reinos para ofrecer su ayuda. Ahora que las sombras amenazan con cubrir l mundo cualquier chispa es una luz de esperanza.

Dark, Nyrbe, Alex e Isma:
Los bandidos os miran con sorpresa y desprecio. Son suficientes como para acabar con vosotros. O lo serían si fuerais personas normales y corrientes, aunque no se esperan enfrentarse a gente entrenada. No esperan a que vosotros iniciéis el ataque por lo que se lanzan abalanzándose a por los hombres que les han retados. No están muy bien armados y los pocos que tienen alguna protección decente llevan armaduras de cuero. No son grandes rivales, pero un descuido podría ser fatal para vosotros. Mientras os entretenéis, los demonios siguen su avance sin que sepáis cuanto ni dónde. Cuanto más tardáis más posible es que Angélica corra un peligro real y muy grande.
Luthia, Astinus y Fenrir:
Al parecer uno de vosotros ha encontrado algo importante sin querer. Astinus se ha dado cuenta de ello y ha compartido su información con Luthia. Sois libres de decidir qué hay en el libro, aunque sí que es información sobre los demonios. Podéis decidir su importancia y veracidad. Lo que hagáis con esa información es importante pues podríais contárselo a los líderes del gremio o seguir buscando. Mientras tanto, Fenrir está cerca vuestro, lo suficiente como para escuchar lo que habéis dicho y puede observarlo. Podrías verlo si miráis hacia las estanterías que hay a vuestro lado aunque, a simple vista, no parece sospechoso. Mientras vosotros realizáis esa labor, unos seres llegan a las puertas de Summa Sapientia pidiendo audiencia con los mandamases del gremio. Se trata de un grupo de goblins.
Talamaur:
Tharkos llega caminando hacia ti sin ilusiones ni magia de por medio. O eso parece a simple vista. Hay gente alrededor. No demasiada, pero la hay. Parece que no le importa pues algunos lo miran y los ignora. Cuando llega a ti te mira de arriba abajo.

-No has cambiado mucho. De hecho estás exactamente igual, qué desperdicio. Pero es tu día de suerte, novato. Tu misión será la misma, pero vas a tener más objetivos. Tienes que encontrar a este hombre y, de paso, recabar toda la información que puedas sobre los demonios. Parte cuanto antes- Te dice antes de crear unas tinieblas y desaparecer.

Eres el único que se percata pues el resto de gente actúa como si no hubiera pasado nada. Si miras el papel que te ha dado puedes ver una foto y una pequeña descripción sobre su nombre. Se llama Bames Jond y era espía de hermandad del Cuervo. Era, porque desapareció sin razón aparente. Según la hoja desapareció cerca de la frontera, de ahí a que tengas que investigar también sobre los demonios. Aunque no dice ni te han informado sobre qué hacer cuando lo encuentres.
Starrk:
Sigues al encapuchado y, al doblar la esquina, puedes ver que se encuentra con un grupo de hombres. Hay unos tres hombres más con él. Estás lo suficientemente cerca como para escuchar lo que dicen, aunque ellos también pueden escucharte si haces algún ruido. Al principio no entiendes muy bien lo que están diciendo, algo sobre uno que está en el pueblo y que podrían atacarlo en cuanto se diera la orden. Pero escuchas una palabra que te hace entenderlo todo, Ejecutor. Al parecer están cazando a un ejecutor y hablan sobre dividirse para encontrarlo. ¿Qué ejecutor? ¿Se referirán a ti? Y mucho más importante, ¿Quiénes son esos hombres? Dos de ellos se marchan rápidamente dejando al encapuchado y a otro de ellos. Se despiden y el último también se va dejando allí solo al hombre que has seguido.
Gautrek:
El goblin no entiende lo que ha pasado, pero ahora sabe que está a salvo. Intenta hablar, aunque le cuesta. Pero de su garganta seca sale un “gracias”. No hay nadie cerca, por lo que no se darán cuenta de lo ocurrido con el guardia hasta, al menos, dentro de unos minutos. Si no te marchas rápido de allí es posible que os pillen y vayan a por vosotros. Pero si te marchas dejarías atrás a los hermanos. Tienes que hacer algo, pues el tiempo apremia, pero debes decidir bien. La taberna no está muy lejos y tampoco el lugar al que tú querías ir en un principio. También hay otro factor importante, es posible que alguien ya se haya percatad del hombre al que mataste hace un rato y ya estén buscando algún culpable.
Tomoyo:
Todos los viajeros parecen aceptar gustosamente que los acompañes. Les has ayudado una vez y la posibilidad de que puedas volver a hacerlo en un futuro siempre es un aliciente para ello. Cuando les preguntas todos parecen poner cara triste.

-Una semana. Escuchamos noticias sobre los demonios y no las creímos. Nuestro hijo fue a investigar y cuando volvió… bueno, lo que volvió de él nos demostró que las noticias eran ciertas. Lo habían destrozado y murió nada más decirnos que todo era verdad. Le dimos un enterramiento digno y nos marchamos. Tenemos la esperanza de estar seguros en Fergor- Te explica.

Hay unos días de camino hasta Fergor, aunque hay unas cuantas ciudades en el trayecto y quizás puedas separarte antes de llegar a la capital del Norte o quizás puedas acompañarlos hasta allí. Sería buena idea buscar más información sobre los supuestos demonios pues estos viajeros no parecen saber mucho sobre ellos.
Rog’Muk y Garrosh:
Poco a poco todos los esclavistas van cayendo ante vuestro tremendo ataque. Los pocos que sobreviven al asalto se dan cuenta de que no tienen posibilidades y tratan de huir por la misma entrada que habéis abierto. Mientras tanto los orcos empiezan a salir de la jaula y os miran con sorpresa. Es extraño que un grupo tan patético haya sido capaz de esclavizar a tantos de los vuestros y si dejáis que huyan es posible que alerten a otros o vuelvan con refuerzos. Hay muchas posibilidades pero la que más miedo podría dar es que algo con suficiente poder como para hacer tantos esclavos orcos no estaba allí y podía volver en algún momento. Si más de diez guerreros de vuestra raza no fueron rivales, ¿lo seréis vosotros? O quizás es solo una teoría estúpida y fue suerte o casualidad que los atraparan a todos.
Jesaix:
Todos empiezan a partir rumbo a algún lugar que desconoces. Asrrael se te acerca y, poniéndote una mano en el hombre mientras andáis, te habla.

-No te preocupes, te aseguro que no te arrepentirás. Hay un ritual de iniciación, pero siempre se ofrece a todos marcharse antes de llevarlo a cabo. Pero si decides hacerlo serás parte de los nuestros. El cuartel general está lejos, aunque vamos a por carros y caballos- Te indica.

Bueno, al menos tienes la certeza de que, llegado el momento, podrás marcharte si no te convence del todo. Aunque una vez te unas ya no habrá marcha atrás. No tardáis mucho en llegar a unos establos y, tras una dura negociación, el pequeño grupo compra dos carruajes y suficientes caballos. Invitan a la mayoría a subir a los transportes mientras los líderes escoltan desde sus monturas.
Abbadon:
Los nigromantes a los que te has acercado deciden que puedes serles útil y te permiten viajar con ellos. Tras preparar todo el equipaje te muestran un lugar en el carro para que puedas sentarte e inician su marcha. Según lo que te explican se dirigen hacia el centro de Dyscordia, donde estaban los demonios originariamente. No se acercarán demasiado y se quedarán cerca de la frontera, pero será lo suficientemente peligroso como para que la muerte esté presente. Aunque, claro, tú ya moriste una vez. El viaje promete pues podrás ver a esas criaturas de primera mano y podrás aprender algo sobre ellas. Pero quizás la compañía no sea de tu agrado, todo depende de ti. No parecen débiles, aunque tampoco son tan poderosos como algunos de los miembros del gremio.
Ishkar:
Has encontrado todo lo que necesitas. Es una gran casualidad, pero la fortuna te ha sonreído. Aunque no es tan fácil como parece, debes enfrentarte a los tres bandidos que custodian el “tesoro”. No parecen aceptar por las buenas como les has sugerido, así que optan por la opción mala. Aquel que te había contestado se arroja contra ti mientras los otros dos observan sonriendo como si creyeran que vas a morir. Es extraño que no les asuste un imponente audron, pero el número les da cierta seguridad Además, después de todo, no dejan de ser unos bandidos comunes. Si acabas con ellos podrás cargar todas las provisiones en los animales y seguir marchando hacia el centro.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Starrk el Jue Nov 19, 2015 12:17 pm

Mientras lo seguía el tipo no parecía destacar ni comportarse de manera extraña. Lo único raro que este tenía era el hecho de ir completamente encapuchado. En cierto momento el hombre giró una esquina que daba a un callejón. Me asomé brevemente sin que me vieran y vi que había 4 hombres hablando. En lugar de pasar por delante del callejón o entrar en él me coloqué cerca de la esquina desde la cual pude oír lo que decían aunque no del todo bien. -…Uno está aquí… y después podríamos atacarlo.- No entendía muy bien que decían parecían estar buscando a alguien. Seguí escuchando la conversación puesto que aun no había terminado. -…do acabemos con ese ejecutor… nuestra misión… volver.- Al parecer buscaban a un ejecutor o eso es lo que parecía. Tenía que ayudarlo, si eran asesinos contratados para acabar con los que abandonamos la orden no podía tener piedad de ellos. Si venían a por algún casual a por mí solo tendría que ocultarme para que no supieran donde estaba. A por Alice no podían ir puesto que nadie en la orden sabía aun que ella había dejado la orden. Así que solo podía ser yo u otro ejecutor. Vi como dos de ellos salían del callejón y se marchaban por la calle de la derecha, al poco rato oí como se despedían los dos que quedaban y uno se marchaba por la izquierda, pasando por delante de mí. Solo quedaba el encapuchado en el callejón, debía asaltarlo para conseguir información, pero debía tener cuidado pues no sabía qué clase de poder tenia, pero ante todo debía evitar tocar su capucha.

Mi enemigo iba tras un ejecutor, el cual tal vez fuera yo. Al fin y al cabo había estado en la taberna donde estuve yo antes de irse. Intentaría matarme, así que debía atacar a matar para debilitarlo cuanto antes. Ya tenía decidido lo que haría. Entré en el callejón y le lancé una bola de fuego intentando sorprenderle y así quemar su capucha, eso haría que se la tuviera que quitar y poder pelear mas igualados. Ya que si estaba en lo cierto la capucha estaría envenenada y además vería el rostro de mi adversario, a no ser que llevara algún tipo de mascara que evitara que viera su cara.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

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