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Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por FlyFenrir el Jue Nov 26, 2015 9:54 pm

El chico que parecía un poco tímido habló tratando de analizar lo que había dicho, pero al ver como lo mirábamos se sintió avergonzado y calló. Me aguanté una pequeña risa que me surgió, había aprendido a apreciar un poco a la gente en el tiempo que pasé con Johan. Tras un breve silencio la chica llamada Luthia dijo que podía ir con ellos pero que necesitaba mi nombre a no ser que quisiera que me llamaran “el extraño que encontramos en la biblioteca”. No pude evitarlo y una carcajada salió de mi boca. El chico tímido se presento como Tura, y el otro chico como Astinus Wallace. Puse mi mano derecha tras mi cabeza y dije. –Mi nombre es Fenrir. Espero que podamos llevarnos bien y consigamos averiguar algo de lo que está pasando. Bueno, será mejor que nos pongamos en marcha. Los demonios avanzan mientras nosotros hablamos. Según os he oído queríais hablar con una tal Earendil, pongámonos en marcha pues. – Caminé hasta la puerta donde esperaba que me hubieran seguido y comencé a caminar por un pasillo como si supiera a donde iba, aunque estaba claro que no tenía ni idea. Ninguno parecía tener liderazgo, solo la chica en cierto grado. Debíamos darnos prisa, gente moría a cada segundo que pasaba y quizás nosotros podríamos evitar que muchas más muertes sucediesen.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Xyox el Jue Nov 26, 2015 9:58 pm

Antes del que el líder de iron krug pudiera hablar, se vio interrumpido por un humano que cargaba el cuerpo de un orco que asumí que estaba muerto, la ira comenzó a crecer rápidamente, este humano comenzó a hablar
-No está mal, nada mal. Aunque debí imaginar que no me servirían. Ya ha llegado el momento, ahora os mostraré que vuestra estúpida era a terminado-
Al terminar su oración comenzó a transformarse en algo totalmente diferente a un humano, su contextura, color y otros atributos físicos comenzaron a cambiar alejándose a la forma típica que tenían los humanos. Un ser que ni siquiera las historias de Igorosh me había preparado para lo que venia, aun continuaba parado mientras que Rog alertaba el resto, observe como Iron krug comenzaba a tomar armas y los que estaban preparados para un combate lo hicieron igual pero tomando distancia, aun no estaban preparados para un combate.. estaban agotados..Rog se abalanzo en un primer ataque fallido, con Kashira ayudándolo de por medio lanzado flechas en varias partes de su cuerpo. Pero era tan densa la piel del ser que era imposible atravezarlo.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Nyrbe el Jue Nov 26, 2015 10:50 pm

Cuando por fin logramos derrotar a los bandidos, algo raro comenzó a pasar. El suelo se sentía inquieto y el aire se volvía caliente. Al querer darnos cuenta, una criatura de unos 5 metros de alto, piel gruesa y feroz aspecto se alzaba frente a nosotros provocando una gran intimidación: Era un demonio.

La tensión incrementó y seguramente cada uno de nosotros pensó en la posibilidad de que este obstaculo pondría el punto y final a nuestras aventuras, yo no era una excepción y la sola presencia de aquella bestia estrechó el nudo que se había formado en mi garganta.

Pero como de costumbre la única salida era masticar y engullir el miedo, la sangre me hervía de pensar el daño que podía causar a Tsuki esa aberración, incluso a Dark o a los hermanos harken, pues no podía evitar sentir afecto por ellos y sus muchachas, Ele y Sam.

Dark como de costumbre se llenó la boca de palabrería que le venía algo grande, tenía la misma experiencia que nosotros combatiendo demonios.
De todas maneras no le daba importancia, todavía era ingenuo y se lo permitía.

A partir de aquí, el combate comenzó.

Las magas comenzarón a bombardear al demonio, mientras que Ashley y Dark se centraron en los ataques fisicos.
A mi lado Alex se preparaba para la batalla y después de unas maniobras poco precisisas, acabó liberando su poder interior, dando como resultado heridas serias en la pierna de la criatura.

Yo no podía esperar y lanzando mi poncho a un lado, entré en batalla. Intenté cooperar con Alex, asestando el primer corte desenvainando la daito lo mas rápido que mi técnica me permitía , dirigido a la misma pierna que tenía herida.

Mi intención era derrumbar al demonio, pero para mi desgracia y debido a mi despiste la bestia arremetió con un rápido zarpazo.

Cuando intenté esquivarlo fue tarde, pues aunque no lo recibí entero, rasgó toda la zona de mi hombro izquierdo, destruyendo el tejido de lana y dejndo al descubierto una herida grave provocada por un instrumento cortante, sangraba mucho.

Como daño adicional, el golpe me hizo volar un par de metros hacia atrás y caer bocabajo no sin antes dar un par de vueltas de campana.


-M-Mierda..!- Dije mientras me levantaba, con ayuda de mi katana y tapando la hemorragia con la mano contraria.

No era momento de flaquear, si ponía esta vez toda mi atención y no me permitía ningún fallo teníamos una oportinidad. La clave era la cooperación.

Asi que sin titubeos, poco a poco logré ponerme en pie debidamente, era hora de tumbar a aquel gigante.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Isma el Jue Nov 26, 2015 11:03 pm

Terminar el trabajo no fue demasiado difícil. Después de todo no eran más que unos cuantos hombres armados con herramientas que no sabían manipular. No cualquiera podía blandir una espada y utilizarla como una extensión de sí mismo. Pero cantar victoria demasiado pronto fue un error. Aquellos bandidos no eran más que un ápice del peligro que les acechaba. Un ser colosal apareció ante ellos. No tenía ojos, pero no parecía importarle. Su cuerpo imponía el terror en cualquier que osase estar cerca. Sus brazos estar largos y hacían gala de unas zarpas capaces de rebanar en dos a cualquiera de los presentes. Por no mencionar sus fauces, provistas de innumerables dientes afilados como puñales.

El corazón de Isma empezó a latir a un ritmo exagerado. Su respiración se tornó más constante y su cuerpo temblaba hasta el punto que tenía dificultades para mantener sus armas empuñadas. Tragó saliva y apretó los dientes sin dejar de observar a la bestia. Ni si quiera pestañeaba. Estaba aterrado, pero sabía que no podían huir. Tenían que vencerlo, pero las posibilidades eran escasas y parecía como si la parca exhalaba un aliento gélido en su nuca, esperando el momento oportuno para clavar su guadaña y llevarse su alma.

Pero pronto sus compañeros iniciaron la contienda. No podía dejar que los demás lucharan por él y menos cuando estaban arriesgando sus vidas contra un ser como aquel. Si alguno moría, jamás se lo perdonaría. Se golpeó en la cara un par de veces, con la mano izquierda, y gritó con furia antes de iniciar una carrera contra su nuevo enemigo. Algunos ya habían empezado a hacer mella en él, pero también habían comprobado las consecuencias en su propia piel.

Isma esperó a estar lo suficientemente cerca y se deslizó entre sus piernas, realizando un corte en la pierna que había sido víctima de varios cortes. Si conseguían desestabilizarlo, sería mucho más fácil derrotarlo. Pero la velocidad de aquel individuo era muy superior a lo que aparentaba por ser tan grande. Se giró impasible y golpeó con el reverso de su brazo derecho. El mercenario lo bloqueó con su escudo, minimizando los daños, pero no pudo impedir que lo apartes del camino un par de metros, rodando por el suelo.

<< Es demasiado fuerte... No podremos con él si sigue embistiendo de esa forma. >> Pensó el Harken menor, levantándose con cierta dificultad.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Web Master el Jue Nov 26, 2015 11:07 pm

El avance es incesante e imparable. Aunque muy lentamente, los demonios toman todo lo que encuentran en su camino destruyendo cuanto ven como su naturaleza les ordena. Los Centinelas del Ocaso empiezan a combatirlos en algunos frentes mientras reclaman voluntarios en los pueblos y ciudades. Los ejércitos de algunos gremios y reinos empiezan a entablar batalla también en los lugares más cercanos al centro sin saber que esto es solo una primera oleada. Aunque no hay ninguna batalla a gran escala, esto es la precuela de una gran guerra. Una guerra que hará temblar los mismísimos cimientos del mundo y que amenaza con cambiar la vida como todos la conocen.

Dark, Nyrbe, Alex e Isma:
El demonio parece resentirse por vuestros ataques. Hacéis mella en él, pero es una bestia terrible y ruge con fuerza antes de abalanzarse al ataque. Casi todos vosotros habéis experimentado su poder. Solo queda una persona que no lo haya hecho. Al menos de los que estáis cerca. Dado que está quieto y es el más visible, la criatura se abalanza a por Dark dispuesta a darle un fortísimo zarpazo capaz de partir a un hombre en dos sin ninguna dificultad. En el camino empuja a todo el que esté cerca sin inmutarse. ¿Cómo podéis matar a una criatura así? Las magas del grupo lo hieren, pero los elementos y la luz son incapaces de hacerle suficiente daño como para ser una amenaza.
Luthia, Astinus y Fenrir:
Tras presentarse, Fenrir empieza a andar en dirección al despacho de Earendil. Aunque va totalmente desencaminado. Si no lo detenéis acabará perdiéndose en el laberinto de pasadizos. Además, el despacho de la líder del gremio está en lo más alto. Tardaréis unos cuantos minutos por la cantidad de escaleras que hay hasta llegar, pero Earendil os estará esperando mientras lee libros que le han dado con cierta información. No sabéis cómo reaccionará, pero tendríais que mostrar vuestros progresos tarde o temprano y podéis aprovechar que el señor extraño ha iniciado la marcha para llegar hasta allí.
Talamaur:
El poblado casi parece fantasma. Por cómo está no parece haber sido atacado. No hay puertas rotas, no hay casas quemadas ni signos de lucha o sangre por ninguna parte. Sin embargo nadie sale a recibiros ni a echar un vistazo. Escucháis algún ruido de vez en cuando, pero podría tratarse de animales como ratas o gatos. Si permanecéis esperando quizás perdáis el tiempo pero si exploráis es posible que caigáis en una trampa. Es demasiado raro que un pueblo esté en tan buenas condiciones sin que haya movimiento de sus habitantes. Casi parece… magia. Aunque no se siente ningún rastro mágico y tampoco hay señales de que algún mago haya hecho algo por las cercanías. Todavía queda lejos la frontera, por lo que sería extraño que fuera obra de algún demonio. Pero no imposible.
Starrk:
Las estacas que te ha lanzado detienen tus flechas y la restante te golpea en la pierna. Después, haciendo gala de una increíble agilidad, se apoya en la columna que creas siendo elevado por esta en vez de ser golpeado.

-No está nada mal. Eres un ejecutor después de todo- Te dice casi a modo de desprecio.

Acto seguido empieza a elevar estacas punzantes del suelo creando una superficie puntiaguda. Ninguna de ellas mide más de medio metro pero podrían ser muy peligrosas si no las esquivas y podrían atravesarte partes muy… delicadas. Permanece en el sitio esperando a tu reacción. Después de ese hechizo, por algún motivo que desconoces, no realiza ningún ataque más. ¿Está comprobando tu poder o jugando contigo?
Gautrek:
Parece que la estrategia de tu compañero funciona, ya que los guardias pasan de largo sin pediros nada. Aunque no funcionará más de una vez y es posible que haya más guardias de camino a la casa de tu padrastro. Si tienes cuidado no pasará nada y debéis daros prisa, pues los que van en la parte de atrás no aguantarán demasiado. Si seguís por la carrera principal corréis el riesgo de que vuelvan a deteneros pero si os desviáis, aunque estaréis más seguros, tardaréis más en llegar. Cada elección es importante, ¿cómo tardarías más? ¿Cuán peligroso es volver a encontrarse con unos guardias? Solo tú puedes decidirlo, pero debes darte prisa si no quieres perder a tus compañeros.
Tomoyo:
El sueño te vence y empiezas a vagar por paisajes oníricos llenos de hermosas flores y acariciada por un calor agradable que te hace olvidar el frío norteño de Dyscordia. En tan real que… ¿de verdad estás soñando? ¿Quién no querría estar en un lugar como aquel? El canto de los pájaros, el silbido del viento entre las hojas, los murmullos de un arroyo, el chapoteo de los cuerpos al caer en ríos de sangre y… ¿cuerpos y ríos de sangre? Las flores, ahora marchitas, adornan un tétrico paisaje de tierra quemada y azotada por la guerra. A tu alrededor puedes ver una cantidad ingente de muertos y mares de sangre manchan el anteriormente prístino lugar. La guerra destruye siempre lo más hermoso. Una pesadilla, sin duda, pero es tan real que bien podrías no estar durmiendo. La ciudad más cercana está tan inmediata a vosotros que podrías llegar en unas pocas horas, ¿pero cómo despertarás de este sueño?
Rog’Muk y Garrosh:
El demonio parece demasiado resistente. Aunque vuestra raza luchó hace siglos contra ellos, actualmente solo conocéis su nombre. Pero ahí está, frente a vosotros, más real de lo que habríais imaginado. Tras detener los ataques y enviar a volar a uno de los vuestros, desentierra un hacha del cuerpo inerte del esclavista que traía con él. El hacha, de dos manos, se ve diminuta en comparación a él. De su boca sale un gorgoteo irreconocible, pero vuelve a repetirlo de forma más clara. “Serviréis de alimento para mi fuerza. Venid a mí.” Acto seguido empieza a correr hacia vosotros. Uno de los antiguos esclavos se lanza a por él y le incrusta una espada en la pierna, pero lo agarra con la enorme mano cubierta de ojos y lo partes en dos con el hacha que lleva en la otra. Lanza medio cadáver a vuestros pies y os mira con un gesto que, a pesar de su deformidad, podríais apreciar como una sonrisa. Parece que espera a que ataquéis vosotros.
Abbadon:
Iniciáis de nuevo el viaje rumbo hacia el centro. Esta vez los hombres empiezan a hablar de sus vidas en el gremio. Un tema bastante aburrido, pero nombran algunas teorías sobre la nigromancia bastante interesantes. Dado que tú mismo eres un no-muerto quizás te interese saber algo más sobre ello. Por lo demás no pasa nada importante hasta que uno de ellos hace detener el carro. Al parecer habéis llegado a un poblado que él conoce bastante bien. Según lo que dice es una tapadera para unos esclavistas que nutre al gremio de personas con las que hacer sus experimentos. Un par de ellos deciden echar un vistazo e incluso te ofrecen acompañarlos. Nadie te obliga, aunque quizás no es buena idea negarse. Después de todo ya has comprobado su poder y lo que hacen con sus enemigos.

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Gautrek:
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Dark S. Satou el Vie Nov 27, 2015 6:50 pm


El demonio avanzaba a una velocidad que sus ojos no podían percibir bien. Apartó a sus aliados y fijó sus ojos teñidos en sangre en él. Apretó fuerte la mandíbula y comenzó a pensar en algo para evadirlo. A la velocidad a la que se lanzaba, más la que podía superar con su conjuro de viento crearía un impacto que tal vez, y solo tal vez, podría hacerle mella.

Intentó debatir interiormente la decisión que tomaría pero era inútil. O lo intentaba esquivar, o le daba un impacto seguro. Dejó caer el arma que el mayor de los Harken le fabricó y empuñó a Colmillo de Fuego agarrando el mango del arma lo más fuerte que podía en aquel momento. Se abalanzó hacia delante con su "step walk" e intentó atravesar la herida que había creado Alex con su energía interior. Elevó la mitad de su torso y se retorció hacia el lado para intentar esquivar el golpe pero fue imposible. Rasgó de su clavícula hasta el lateral izquierdo de la parte baja del abdomen. Salió despedido varios metros y chocó contra una pared.

Evitó mirar la herida; lo único que notaba por todo su torso era la agridulce sensación de calor que recorría poco a poco todo su torso. Tosió ahogándose y soltó una bocanada de sangre, corrompiendo una blanquecina nieve para tornarla en una rojiza. El charco de sangre que se formaba alrededor de él solo demostraba de que le quedaba poco antes del desmayo inducido por el desangramiento. Elevó la mano poco a poco y dejó caerla sin fuerza, exhalando un intento de vocalizar algo. Angelica. Lo siento. ¿O no lo siento? No sé que sentir ahora mismo. ¿A qué es debido este altruismo tan innecesario? Yo creía que no sentía nada por algo o por nadie. Fui enseñado así por Stella. Me protegería, dijo. Pero... ¿Por qué este sentimiento de melancolía? No, no creo que nos volvamos a ver. Espero por lo menos haberle herido lo suficiente como para que los demás lo rematen.

Se apoyó hacia el otro costado para conjurar llamas en su mano y dirigirlas hacia la herida del pecho. Tal vez pararía la hemorragia si la cortaba quemándola. ¿O eso solo agravaría su condición? Rozó poco a poco su pecho y apartó la extremidad. No podía. El dolor era demasiado intenso y algo no le dejaba luchar más por su supervivencia. Estaba cansado, había perdido toda esperanza cuando vio caer aquellos tres millones. Sin embargo, algo le hizo gritar de dolor. Miró de forma cansada hacia arriba e intentó enfocar su vista en unos ojos zafiro bañados en lágrimas. Por mucho que insistiera en intentar escucharla o visualizarla bien, sus sentidos se negaban, traicionándole y comenzando a tornar su rango de visión en un negro sofocante. Luchaba por mantener los ojos abiertos, por intentar levantarse o ignorar el dolor. Pero era inútil.

-A-angelica- exclamó con mucha dificultad; parecía más un susurro que un grito de advertencia -Que ella... viaje... con Nyrbe.- Continuó, esta vez para acabar entre bocanadas de sangre.

¿Tal vez unas palabras conforme que debía luchar o que sobreviviría? No. Eso era imposible. Pero si algo le hubiera gustado hacer a parte de salvar a su madre, era ver a la cazadora de blanco, diciendo un sí quiero. Pensó en la posible situación y sonrió antes de perder la conciencia.

Narración de Ashley

-¡Sam, tienes que curarle!- Gritó nerviosa. El pulso le temblaba y no podía ver bien debido a las lágrimas que empañaban sus ojos.

Se quitó el chaleco y lo ató alrededor del torso de Dark para intentar frenar la hemorragia, cosa totalmente imposible en aquel momento. Acercó la mano y congeló los tres garrazos que recorrían la mitad de su cuerpo, en un intento de ayudarle. Se giró y cerró el puño, bajando la cabeza, agarrando el arma de Dark y acercándose al grupo de ataque. Pasó la mano por la hoja carmín y creó un aura de fuego más intensa que la del príncipe.

-Vamos a matar a este hijo de puta antes de que Dark se desangre.- Acabó exclamando, frunciendo el ceño y fijando su mirada en el enemigo que tenían en común.

Dejo a manos del moderador la opción de que Dark sobreviva o muera. En el caso de que sobreviva, estará desmayado, así que pasaré a narrar con Ashley.[/center]
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Luthia Zul el Dom Nov 29, 2015 6:43 am

-Un placer conocerle, Señor Fenrir- Luthia hizo una pequeña reverencia, y enfoco los ojos en Fenrir al él decir el nombre de la Lider del gremio –Earandil es…. Earandil es la comandante del gremio de Summa Sapientia. Esperamos ella sepa algo acerca del libro que encontramos.- Era mejor ser honesta y directa

-Fenrir…- Repitió en voz baja Luthia.
El nombre le hacía recordar sobre una historia mitológica en la que un lobo, llamado Fenrir también, era conocido como el “Devorador de mundos”.
Claro que esa sólo era un historia que ella había leído tiempo atrás, pero le causaba cierta desconfianza que la persona frente a ella poseía ese nombre. Aun así, no era tiempo de subir la guardia ante la calamidad que se acercaba, era preferible que Luthia se guardara sus pensamientos. Al menos por ahora, pues no era momento de hacer enemigos.

Al ver que Fenrir se adelantó, Luthia rápidamente se acercó para dirigirlo hacia las escaleras que subían hasta los cuarteles de Earandil.
-Es bueno ver iniciativa en usted, señor Fenrir. Pero me temo que la dirección que busca es por estos peldaños-
Después les hizo un movimiento de manos a Astinus y Tura, para que también se movieran junto con ellos.

El pequeño grupo subió por la escalerilla, relativamente en silencio, pues todos tenían sus pensamientos escandalosos.
Luthia con lo que Earandil les llegase a decir al llevar un extraño a su cuarto, y acerca de lo que dirá sobre el diario que encontraron convenientemente gracias a la ayuda de Tura.

Tura, por su lado, seguía denotando nerviosismo, pues miraba a sus alrededores como si sombras lo siguieran, y si ponías suficiente atención, podías notar que su respiración era irregular. También frotaba sus manos constantemente, como si tuviera frio. Pero el castillo de Summa Sapientia no era conocido por tener mal clima, mucho menos en esta época.

Una vez frente a la puerta de la líder, Luthia tocó con delicadeza y llamó el nombre de ella, esperando pronta respuesta.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Alex el Dom Nov 29, 2015 2:46 pm

Gotas de sangre resbalaban por sus manos y por su rostro. Tan cálidas que el frío aliente del invierno ya no hacía mella en Alex. O quizás se debía al calor de la batalla o al ardor en su pecho por no perder a sus seres queridos. Muchos eran los factores que atenuaban el gélido frío, pero solo era uno el motivo para seguir en pie. No había muerte que le impidiera proteger a los suyos. Pero fracasó. Vio cómo Dark asestaba algunos golpes y recibía uno fatal. Ahora mismo no estaba siendo el mejor amigo, ni si quiera el mejor hombre, pero era su compañero y había caído sin que él pudiera hacer nada por evitarlo. ¿O pudo y no lo hizo? Sam y Ashley corrieron en su ayuda, pero no eran las únicas.

La criatura parecía no haber saciado su sed de sangre y se dirigió hacia el herido y a las magas con intención de acabar con sus vidas. Esta vez no, ahora estaba preparado. Alex corrió, aprovechando su ventaja por la cercanía, y se posicionó entre ellos y el demonio. Utilizó su espada a modo de escudo posicionando una mano en la parte plana de la hoja y sujetando el mango con la otra. La garra golpeó el arma y el mercenario sintió como sis sus huesos estallaron dentro de sus brazos. No pudo evitar gritar, pero aprovechó la furia del momento y su energía interior para cortar esa asquerosa zarpa. La bestia rugió.

-¡Sam!- Gritó.

Esperaba que tanto Isma como Nyrbe supieran qué hacer en este momento pues desconocía la inteligencia del demonio y no se arriesgó a contar su plan. Elenaril creó unos pilares de tierra que Alex aprovechó para subir saltando y posicionarse a la altura de la cabeza de la criatura. Elevó su arma y dejó que su fuerza y la de la gravedad hicieran el trabajo. La hoja descendió silbando en el aire en pos del cráneo de la bestia. Si todo salía bien sería un golpe fatal, pero si lograba esquivarlo o resistirlo de algún modo todo estaría perdido. El mercenario no aguantaría mucho más, estaba agotado por el uso de la Energía Interior y sentía que los brazos le flaquearían de un momento a otro.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Astinus Wallace el Dom Nov 29, 2015 4:43 pm

Fenrir empezó a andar por los pasillos como si supiera por dónde iba. ¿Cómo un extraño iba a poder guiarse por aquel laberíntico lugar? Astinus quiso avisarle de que su camino era erróneo, pero no le dio tiempo. Alguien se adelantó a él y explicó a Fenrir qué estaba haciendo mal, Luthia. La muchacha le indicó bien el camino e inició la marcha. El joven Wallace la siguió después de que ella hiciera un señal con la mano para que él y Tura fueran tras ella. Empezaron a subir los escalones que llevaban hasta la oficina de Earendil.

Tardaron varios minutos, pues la cantidad de escaleras que había hasta allí era bastante grande. Eso sin nombrar el cansancio que el mago sentía al finalizar su trayecto, pues no estaba demasiado acostumbrado al ejercicio físico. En cuanto estuvieron frente a una puerta de hermosa madera barnizada, la mujer del grupo golpeó la madera para captar la atención de quien estuviera dentro. No tardaron en recibir respuesta y les permitieron pasar. Al entrar, Astinus vio que en el interior solo estaba la líder del gremio con un escritorio plagado de libros.

-¿Tiene un momento? Creo que hemos encontrado algo importante- Le dijo.

Acto seguido le acercó el libro con nerviosismo. Estar frente a una mujer tan poderosa y hermosa producía un cosquilleo en él que no solía tener. Además sentía un profundo respeto por Earendil. Aunque se lamentaba de no haber hablado antes con ella. ¿Lo conocería? No, ¿cómo iba a conocerlo? No era nadie demasiado importante en el gremio y había demasiados miembros como para que los conociera a todos, ¿verdad? Entonces recordó que debía presentarte, Luthia se enfadaría si no lo hacía pues los modales eran muy importantes.

-Disculpe mi mala educación. Yo soy Astinus y ella es Luthia, ambos somos miembros del gremio. Y ellos son Tura y Fenrir- Presentó a todos.

Quizás debió explicar algo sobre el "hombre extraño", pero prefirió que fuera él el que contara lo que creyera necesario.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Xyox el Dom Nov 29, 2015 10:36 pm

Al ver el cuerpo inerte de unos de mis hermanos, Salí cargando contra él y al estar a un metro salte para realizar un ataque del cual me arrepentiría. El lo rechazo solo con mover su brazo. Me mando a volar un par de metros y caí al suelo haciendo una pequeña zanja y con un montón de polvo en el aire me di cuenta que solo usando la fuerza no se podía acabar con un enemigo que lo superara. La estrategia que podía plantarme en mi cabeza era buscar un punto débil pero como hacerlo. Cuantos de mis hermanos tenían que morir para poder describir dicho punto. Yo lo iba a descubrir poniendo mi propia vida en riesgo para darle una oportunidad al resto..
Me levante. Agarre mi hacha que se encontraba en el suelo y volví a cagar esta vez espere estar lo suficientemente de su cintura para tratar de dañar el centro de gravedad así con una posibilidad mínima moví mi hacha de manera horizontal clavándola con todas mis fuerzas. Al comienzo no penetraba la piel como desearía. El resultado fue un mero rasguño en el cual uso su fuerza y su velocidad para simplemente golpearme una vez más. Trate de moverme hacia un costado y volver hacer el golpe de manera horizontal pero fue más rápido por lo que su mano libre me dio en el costado. Se escuchó un crujido, el daño había sido propinado de una manera ridícula. El dolor comenzaba hacerse notar a los segundos de haberlo recibido.
Me aleje momentáneamente, para verificar los daños. Era correcto el golpe me quebró un par de costillas.
-. Demonio…. Vengare la muerte de cada hermano que has capturado, matado y vendido… usare cada hueso de tu cuerpo como adornos para que el mundo sepa que no importa qué clase de criatura sea. Yo Garrosh protegeré a mi clan y a los orcos!!!!.-
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Gautrek el Lun Nov 30, 2015 3:43 pm

La estratagema había funcionado con aquellos guardias, pero seguramente porque el oficial tenía algún prejudicio contra los enanos. Posiblemente nos encontraríamos con alguna patrulla antes de llegar a nuestro destino y esta vez no tendríamos tanta suerte. Ya habíamos recorrido la mitad del camino a casa de mi padrastro y Pim comenzaba a encontrarse peor. Comenzó a tener algo de fiebre, posiblemente porque el corte que había recibido se había infectado. – ¿Qué tal estas Pim? – le pregunte preocupado. – Estoy bien Gautrek no te preocupes, lo importante es llegar a casa de tu padrastro para que lo vea – dijo refiriéndose al goblin. Me quede un poco apesadumbrado, ya que si no hubiera salvado a aquel goblin Pim no correría peligro.  

- Te comprendo – dijo de repente Baluc

Lo mire con cierta incertidumbre – ¿Qué? – dije sin saber bien a que se refería.

- Comprendo por qué has hecho todo lo que me contaste, no lo apruebo pero lo comprendo. Esos tres muchachos ya son como de tu familia y con respecto al goblin te has sentido identificado por lo que te ocurrió hace ya tiempo. – dijo sin dejar de mirar el camino. Eres un gran hombre Gautrek y todavía te queda mucho por aprender, pero vas por buen camino. Eso sí, piensa antes de actuar o mancharas tus manos con sangre de inocentes – termino comentando, mientras me miraba como si recordara su juventud.

- Pero…. Todo se está yendo al traste y …  - dije casi con lágrimas en los ojos, asentando todo lo que había pasado recientemente. En ese momento Baluc me puso la mano en el hombro.

- Eres Gautrek hijo de Erguan, la fuerza de tu linaje y la de tu hermano corre por ti. Te equivocaras como todos hemos hecho, pero en eso consiste la vida, en ser constante. Aunque te equivoques levántate y afronta tus actos, si lo haces de esa manera conseguirás lo que te propongas. – dijo con una mueva amable.

Tras la conversación observamos a unas banderas y estandartes en la lejanía, seguramente de algún control de los guardas. Delante de nosotros había un par de carros, aunque todavía estaban a una amplía distancia. No sabía si los guardas estaban informados de los 4 que buscaban, así que debíamos dividirnos para poder pasar. Me quede pensativo dándole vueltas a lo que podíamos hacer, hasta que pronto se me ocurrió algo. Debíamos evitar un enfrentamiento, por lo que miré hacia atrás y comencé a hablar con los demás.

- Pam, Pum, ¿Veis aquel camino? – dije  destapando ligeramente la tela y señalándoles el sendero. Los dos asintieron muy atentos. – Coged al goblin e id por allí, en poco tiempo llegareis a otro camino más grande. Pasaremos por allí en un rato, es el camino que lleva a casa de mi padrastro. Si cuando el sol este más bajo no hemos llegado, seguidlo hasta el final. ¿Me habéis entendido? – dije seriamente.

- ¿Y Pim? – me dijo Pam

- Él no puede seguiros, pero la descripción que tienen los guardas son de 4 y además si decimos que vamos al curandero con un enfermo no nos dirán nada. Iros ya – dije, antes de que perdiéramos la cobertura de los carromatos que iban delante.
Pam y Pum cogieron al goblin que pesaba poco, mientras este se agarraba al cuello de Pam para no caerse y facilitarle que lo cargaran. Ya estábamos cerca del control y nos encontrábamos Baluc, Pim y yo en el carromato. Así que esperaba que no tuviéramos problemas para pasar y así poder llegar a casa de mi padrastro. Cuando curara a Pim investigaría donde se encontraban los demonios y le daría un buen mamporro, por hacer que la gente se comportara así de paranoica.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Talamaur el Lun Nov 30, 2015 4:05 pm

Un silencio sepulcral irradiaba en el poblado, tal era el silencio que casi podía escuchar mis latidos. El poblado estaba en perfectas condiciones, sin síntomas de ataques o de otras catástrofes, por lo que me daba una corazonada de que estaban escondidos. Escuchamos algún ruido en la lejanía sin determinar de donde provenían, pudiendo ser algún animal que estuviera rondando por los alrededores. Lorian y yo nos miramos, también estaba notando demasiado silenciosa la aldea. Se bajó del coche y sin decir nada se encaramo a una de las casas cercanas, donde podría observar gran parte del poblado. Las casas estaban cercas unas de otras, por lo que se podía ir de un lado a otro del lugar sin tener que tocar el suelo.

Cogí la rienda del caballo y la ate a la parte trasera de mi silla, de manera que cuando anduviera el caballo de Lorian me siguiera. Antes de adentrarme en el poblado, me baje del caballo y  cree una ilusión de un enano en la silla de montar. Yo llevaría a los caballos resguardado tras ellos por un lateral, mientras quien nos observara vería al enano de primera hora. Desenvaine la espada y mire a Lorian, el cual había sacado su ballesta, acompañándome a mi paso por los tejados de las casas. La verdad es que no notaba magia en el ambiente y tampoco sabía si aquello era obra de algún hechizo. Si un mago lo había hecho, era un mago poderoso y debíamos tener cuidado con él.

La frontera todavía quedaba un poco lejos y el pueblo al que debíamos llegar estaba pegada a ella. Pero antes debíamos pasar por aquel lugar y no tomar las precauciones pertinentes, podían ser nuestra sentencia de muerte. Mire hacía atrás observando que Rathu estaba a mi espalda y que Aysli se movía preparada para ordenarle actuar. Abrí la bolsa de cuero que llevaba en mi cinturón y la deje abierta por si necesitaba usar a los insectos muertos. Si había algo en aquel lugar, seguramente saldría a nuestro encuentro en cualquier momento.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Starrk el Lun Nov 30, 2015 10:38 pm

El tipo me despreciaba con sus palabras. En un descuido había logrado golpearme la pierna izquierda con una estaca de piedra. Aquello me dejaría una señal, pero podía aguantar el dolor. El tipo empezó a elevar estacas desde el suelo, variaban de lugar, por lo que trataba de estar atento y cuando una se alzaba bajo mis pies me movía rápidamente a otro lugar donde no hubiera ninguna. Finalmente el tipo paró de atacarme, parecía que esperaba ver cómo respondería ante lo que acababa de hacer. Por muy fuerte que fuera aquel tipo tenía un límite al igual que yo. En su último ataque había realizado un hechizo que requería bastante poder, por lo que en breve no podría hacer muchos más hechizos. “Mierda, tendré que elaborar un plan para acabar esta pelea cuanto antes.” Traté de generar una llamarada bajo sus pies para que se los quemara o intentara esquivarlo, mientras lo hacía yo desenvainaría mi katana y me lanzaría contra él corriendo entre las estalactitas rápidamente. Mientras me acercase a él generaría un pequeño escalón que hiciera al tipo tropezarse al intentar esquivar o huir y lo hiciera caer o lo entretuviese lo suficiente como para que me pudiera acercar e inmovilizarlo. Entonces podría comenzar a interrogarlo acerca de los ejecutores a los que intentaba dar caza y que relación tenía con la orden de los ejecutores.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por FlyFenrir el Mar Dic 01, 2015 12:41 am

No había dado ni cuatro pasos fuera de la sala en una dirección cuando Luthia tuvo que corregirme para decirme en qué dirección debía ir. –Menos mal que me lo has dicho, sino seguro que acabamos en cualquier sitio menos en nuestro destino.- Caminamos en silencio por las escaleras y los pasillos, no pensaba en nada en particular. Me mantenía en alerta atento a mi alrededor solo por costumbre y noté que Tura estaba demasiado nervioso. Miraba mucho alrededor y respiraba de forma agitada. Quizás tuviera miedo, pero de qué. Tal vez aquella guerra contra los demonios lo hacían asustarse, no parecía muy valiente después de todo. Me acerqué a Tura y poniendo una mano en su hombro le dije en voz baja. –Relájate, aquí donde estamos no nos atacaran. El castillo está lleno de magos, por lo que si los demonios se acercasen dudo que les resultase meramente fácil llegar hasta aquí. Además, los demonios han sido vistos cerca del centro de dyscordia, no en un lugar tan apartado como estamos. Así que no tienes que preocuparte de nada. Te sugiero que mantengas la mente en blanco y pienses las cosas de forma fría. Si tienes algo en tu interior que no quieres dejar salir lo mejor es no dejarte llevar por tus emociones.- Esta última frase la dije mirando al suelo con gesto serio.

Finalmente llegamos hasta la entrada al despacho de la comandante que había mencionado Luthia. No tardamos en pasar y Astinus se adelanto a mostrarle lo que habían averiguado. En la habitación había multitud de libros y sobre la mesa de la mujer también además de papeles. Astinus nos presento a mí y a los demás, sabía que tarde o temprano la mujer querría saber de mi y de porque estaba allí, así que miré a la mujer y dije realizando una reverencia no demasiado informal. –Saludos mi señora, como bien ha dicho Astinus mi nombre es Fenrir. Vengo del norte con intención de ayudar en lo que pueda al gremio, que se supone y yo creo, que es el más sabio. Mis intenciones son honestas y solo busco aportar ayuda en esta época aciaga.- Me sorprendió observar que la comandante era una mujer bastante joven, de raza elfica y bastante hermosa. No obstante lo que me llamó la atención de ella no fue su belleza, sino más bien un aura que parecía emanar de ella. A pesar de ello me mantuve tranquilo y sereno, con rostro serio teniendo en cuenta la situación que nos acaecía.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por JesaiX el Mar Dic 01, 2015 6:24 pm

Minutos que parecían horas. El tiempo se hacia eterno en aquel maldito carruaje, en el que me encontraba sentado y rodeado por mis futuros hermanos, si ninguno se echaba atrás (me incluyo). Con las manos cruzadas y mirando al suelo, más por mirar a alguna parte que por algo en especial, esperaba que pasara el tiempo y que terminara ese infernal viaje. Antes de subir al carro, Asrrael me comento que nos dirijamos a un rito de iniciación después del cual no habría marcha atrás. Lo dijo tranquilo y sonriente pero me pareció algo muy oscuro ``No habría marcha atrás´´. Aunque también comento que antes de que iniciáramos el ritual podríamos marcharnos libremente, algo bastante consolador.
-¿Alguno sabe a donde vamos? ¿O por lo menos donde estamos?- dijo dos puestos a mi lado una voz nerviosa.
-Tranquilo muchacho. Si mis instintos no me fallan, nos dirigimos al centro de Dyscordia.-
-¿Al centro?- se unía sorprendido un tercero a la charla. -Pero si dicen que allí es donde esta la batalla.-
Yo, callado, escuchaba atento la conversación sin apartar la mirada del suelo. Unos golpes en el carruaje me hicieron levantar la vista del suelo, uno de los soldados anunciaba que estábamos próximos a nuestro destino y se alejaba montado en su negro caballo a avisar al resto de los carruajes. Había tres carros más, en los demás no lo sabia con certeza, pero en este nos encontrábamos ocho personas: cuatro seis humanos, dos de ellos hembras; un orco y yo.
Instantes después los cuatro carruajes se pararon, uno al lado del otro, y nos bajaron a todos de ellos. Nos pusieron en fila frente a los carruajes. Ante nosotros a la derecha, tres hombres de esplendidas armaduras esperaban frente a un pequeño altar de piedra. A la izquierda, un pequeño ejercito de hombres de la Orden formaban de forma impecable y entre ambos, una gran hoguera con un intenso fuego que emanaba una potente luz y un abrasador calor.

-Ante vosotros el ultimo paso.- empezó a decir uno de los soldados que casualmente era Asrrael -Con un paso al frente decidiréis el fin de una vida desdicha y carente de importancia y el primero a una vida con un gran futuro heroico y de gran importancia. Si decidís dar el paso seréis hermanos de la Orden, nuestros hermanos. ¿Quien se une a la familia?-
En ese momento, con el fin de aquel pequeño monologo, muchos de los que estaban allí dieron un paso firme al frente decidiendo así su destino. Otros, como yo, nos quedamos quietos en el sitio, desconocía los motivos del resto, pero los míos era el temor, el temor de lo desconocido, el temor de unirme a algo tan grande que me superaba con creces. Una vez más estaba la insistente pregunta: ¿Que podría hacer?
-Si no va haber impulsos de ultima hora- habló de nuevo Asrrael contemplando el resultado -, me alegro que seáis tantos los que os uní. Mientras a los demás, no os repudiaremos ni echaremos en cara vuestra decisión, sois libres de vuestra elección. Por favor, pedimos que os marchéis y que los que aceptan ser Hermanos, poneros en fila para el registro.-
Así se hizo, los que no querían unirse, en los que se encontraban dos de mis compañeros de carruaje; una chica y un hombre. Se subieron al carro guiados por uno de los soldados, mientras los demás se ponían en fila. Sin embargo, yo me quede en el sitio, petrificado con miles de pensamientos por mi mente, tanto que no podía ni leerlos.
-Eh, tu.- me despertó del trance una voz que provenía de mis espaldas -¿Subes o que?-
Al mirar vi que era el cochero que se llevaría a los... arrepentidos a la ciudad más cercana. En ese momento mire a mi alrededor con el pensamiento absoluto centrado en el momento en el que me encontraba. `No´, esa fue la palabra que penetro en mi mente al instante en el que me formularon la pregunta. No la había meditado, simplemente ``aparecio´´ y a la que entre tanta duda fue a la que hice caso. Con un simple gesto negué al cochero y me uní a la fila del registro en la que se encontraba el orco que estaba conmigo en el carro.
-Me alegra tu decisión. Mi nombre es Fárek.- me dijo sonriendo.
Aquel tipo me agrado, y ese pequeño detalle hizo que me despreocupara durante un momento.
-Ataher Kháler.- Me presente sin poder evitar sonreír.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Isma el Mar Dic 01, 2015 7:07 pm

A pesar de los ataques consecutivos en una misma pierna, el demonio se movía sin dificultad. Al parecer los cortes no habían sido suficiente profundos o su resistencia contra el dolor era algo sobrenatural. Y no tardó en cobrarse su siguiente víctima. Esta vez fue el príncipe el afectado y no por un simple golpe. Las zarpas de la bestia penetraron en su pecho, causando una herida de gravedad que dejó a Dark al borde de la muerte. Si el demonio conseguía alcanzarlo en ese estado, sería su final. Isma esperaba que Sam pudiese hacer algo para que no pereciese y se centró en lo que importaba en ese momento; acabar con el monstruo para que no dañase a nadie más y pudiesen tratar la herida de su amigo cuanto antes.

Contempló como su hermano detuvo el avance del demonio cuando este se planteaba terminar el trabajo y cogió una gran bocanada de aire y lo expulsó para coger algo de valor. Al ver como Ele creaba pilares de tierra por los que Alex subía en pos de un ataque, tiró su escudo al suelo y empezó a correr tanto como pudo para hacer lo mismo. No sabía exactamente que haría, pero contra semejante enemigo, había decidido usar el instinto y no la cabeza, aún si era la opción más sensata. Aprovechando que el mayor se lanzaba por el frente, el saltó desde un pilar más bajo y escaló por su brazo, evitando que lo aplastara y llegó hasta su espalda, donde clavó su espada con ambas manos agarrando el mango.

-¡¡¡MUERE MALDITO HIJO DE PERRA!!!- Exclamó con todo su ser. Nunca había anhelado tanto la muerte de alguien o algo.

El demonio centró su atención en el hermano menor que había perforado profundamente e intentó agarrarlo. Isma, para evitarlo, usó toda su fuerza para rajar hacia abajo. Sus brazos temblaban por el esfuerzo y parecía ue se ibaa romper la mandíbula de tanto apretar. Las palmas de sus manos comenzaron a sangrar pero finalmente, el tejido tan resistente cedió ante la hoja de acero creando una herida descomunal a comparación con las anteriores. Aunque eso acabaría con su enemigo.

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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Rog'Muk Warsong el Mar Dic 01, 2015 8:32 pm

Por más que pensaba la forma idónea de derrotar a aquella bestia, no encontraba una respuesta. Les superaba en tamaño, en fuerza y en velocidad. Por no mencionar que su arma asemejaba ser devastadora. Ellos tan solo tenían la ventaja del número, y parecía inútil. Contempló con impotencia como uno de los hombres que habían salvado se lanzaba a una muerte segura sin conseguir resultado. Los habían salvado para nada. Ahora aquel demonio les destruiría a ellos y a todos los que aún restaran en aquel lugar. -¡Marchaos de aquí! ¡No sois rivales para este monstruo! ¡Alejaos mientras podáis!- Gritó Rog'Muk, esperando que le hiciesen caso. -¿¡A caso vosotros lo sois?!- Preguntó uno de los hombres que habían rescatado. -No, pero podremos conseguir algo de tiempo.- Respondió tajante el orco anaranjado, asumiendo que perecería en el campo de batalla. -¡Tú también, Kashira!- Continuó, pero la respuesta por parte de la fémina fue un disparo en el pectoral izquierdo de su enemigo.

-¿Crees que he hecho tanto camino para irme sin más? No abandonaré este lugar sin vosotros.- Aclaró ella, tensando el arco nuevamente. No pudo evitar esbozar una sonrisa. Después de todo, ya sabía lo que iba a responder. Y a sabiendas de que Garrosh no se detendría, y que vengaría a cada caído, volvió a centrarse en el ser infernal. Si quería vencer, tenían que hacerlo unidos. Mientras Kashira disparaba sin cesar las pocas flechas que le quedaba, intentando alcanzar el ojo central, pensando que podría ser una debilidad, Rog'Muk se acercó a su compañero.

-Tenemos que atacar juntos. Tu tienes mayor alcance y fuerza. Yo haré de señuelo y tú le darás el golpe de gracia.- Susurró para que su enemigo no se enterase del plan. Sabía que el hijo del líder no le dejaría hacer de cebo, pero no era una sugerencia o una propuesta. Iba a hacerlo y Garrosh debía aprovecharlo. -Puede que muramos en batalla, pero no será en esta.- Añadió, cambiando radicalmente su forma de pensar. Tenía muchas cosas por hacer y apenas acababa de iniciar su travesía.

-Esperemos a su siguiente movimiento...- Ultimó.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Tomoyo Mitsuko el Mar Dic 01, 2015 8:39 pm

     Todo empezó siendo un bonito sueño, hasta que minutos después o quizás horas, todo se convierte en sangre, dolor y muerte. Definitivamente, lo que empezó siendo un sueño se convirtió en una pesadilla, tan horrible que parecía hasta posible. Segundos después mientras seguía en mi pasadilla llena de sangre y dolor una gran sombra apareció frente a mi e intentó abrazarme, en ese momento sentí un escalofrío muy fuerte y desperté repentinamente, alguien me estaba haciendo cosquillas en los pies, una  de las mujeres que venía con nosotros. Me asusté tanto que casi disparé a su cabeza con mi ballesta, la tenía ya en las manos, como un reflejo. La mujer aterrada quitó rápidamente sus manos de mis pies y se echó hacia atrás.

     -Lo siento, no te quería asustar, me despertaste muy bruscamente.-Dije después de sentirme mejor al ver que no había ningún enemigo alrededor.

     -No no, la que lo siente soy yo, no debía haberme permitido eso de hacerle cosquillas, pero es que sus pies son muy suaves. Ah, se me olvidaba, el desayuno está preparado y saldremos en unos veinte minutos. Debería vestirse.-Dijo la mujer con una sonrisa

     En ese momento me di cuenta que solo llevaba mi ropa interior y asustada busqué alrededor hasta encontrar mi mochila, ahí estaba mi ropa, pero yo no me la había quitado la noche anterior, al menos no solía hacerlo, no tenía ni idea de lo que había pasado ahí y no me gustaba para nada la idea de que me quitaran la ropa. Investigué con la vista a los viajeros y no encontré ninguna cara sospechosa, quizás estaba teniendo paranoias, entre el sueño y esto no sabía que me estaba pasando, definitivamente empezaba el día con mal píe.

     Después de vestirme me acerqué y me puse a desayunar con ellos, uno contó un chiste bastante malo y todos nos empezamos a reír casi como un reflejo. Después de eso recogimos nuestras cosas y empezamos la caminata de nuevo. Al parecer había una ciudad cerca, a no más de tres horas en el mapa que pude ver cerca de una de las viajeras. Estaba indicado con un nombre extraño y cerca del mismo parecía haber un bosque con una marca, no sabía aún a que se refería, quizás lo mejor fuese evitarlo y seguir el camino directo a Fergor, pero después de ese sueño ya nada me quedaba claro. No era supersticiosa en lo más mínimo, pero ese sueño llegaba a un nivel muy distinto de realidad, ni siquiera parecía un sueño, parecía palpable y totalmente factible. Lo que tenía claro es que algo grande se avecinaba, pudiera ser eso una guerra o simplemente la paz, pero todos sabemos que la segunda opción necesita de un acontecimiento para funcionar, quizás lo descubriese pronto y ojalá no fuese con dolor.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Ishkar el Mar Dic 01, 2015 9:15 pm

Un solo hombre le separaba de los víveres y los animales. Tan solo un humano al que podría matar de un solo golpe, pero... ¿Podía alcanzarle? Fueron varios intentos los que llevó a cabo para sesgarlo con su mandoble mientras su enemigo rodaba por la arena, evadiendo con suma facilidad las embestidas y consiguió realizar varios cortes más por el cuerpo del audron. Furioso e incapaz de acertar sus ofensivas, soltó la espada y empezó a intentar golpear al bandido con sus puños desnudos, pero tampoco conseguía su cometido. -¿Qué pasa grandullón? ¿No puedes seguir mi ritmo?- Preguntó jocoso el humano.

De repente abrió los ojos como platos y se quedó parado. Una espada atravesó su corazón. Ishkar lo miró confuso y el cuerpo de aquel ser cayó sobre el suelo inerte. Tras él estaba Nathaniel, con su arma ensangrentada y una sonrisa de oreja a oreja. -Él no, es demasiado torpe, pero no está solo.- Comentó, pateando al cadáver. -¿Por qué has vuelto?- Le preguntó el audron, sentándose en el campamento y vendando sus heridas con gasas que tenían en una de las cajas. -¿Así es como me agradeces que te salve la vida? Ahora vamos 2 a 37. Ya te debo menos.- Dijo Nathaniel observando las pertenencias de los bandidos.

-No has respondido a mi pregunta.- Insistió el albino, acabando el tratamiento provisional. -Si realmente son demonios... Debe haber gente interesada. Son seres legendarios. Imagina el dinero que podríamos ganar por un espécimen tan raro.- La respuesta era predecible. El dinero era el único aliciente que obligaría a aquel humano a salir de su zona de confort para adentrarse en un lugar tan peligroso. -Preparemos las cosas entonces. No hay tiempo que perder.- Añadió el coloso, preparando la silla del equino y guardó todo lo que pudo en las alforjas. No tardaron en emprender el viaje hacia el centro. Sería largo, pero ahora tenían provisiones y descansarían en sus monturas. Aunque tendría que tener cuidado si no quería que las heridas pasaran a ser más serias.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Nyrbe el Mar Dic 01, 2015 10:54 pm

Al ver el golpe que recibió Dark, me temí lo peor. Tsuki intentó curarlo desde la distancia y pareció ayudarle algo pero seguía siendo una herida peligrosa. Cuando me quise dar cuenta Alex trepó por unos pilares formafos por una de las magas y mientras le seguía Isma, los hermanos lograron atacar debidamente al demonio.

Con muchas dificultades corrí hacia él y mientras estaba distraído por ese ataque tándem, melancé hacia adelante asestándole una estocada perforante que penetró la carne del demonio. Aunque cabía la posibilidad de que eso le hiciera poco más que cosquillas, fe esta manera lo tenía un poco más agarrado y aumentaba las posibilidades de que el ataque de los Harken tuviera éxito.

Mientras sostenía la katana clavada en su abdomen, intentaba agarrarlo con la otra mano sin mucho éxito: sus zarandeos rompían mis brazos, pero no iba a rendirme fácilmente, tan solo podia confiar en que Alex e Isma hicieran el resto.

Nadie hería a mi familia y vivía para contarlo, aunque fuera una bestia que pudiera destrozarme de un golpe.


Última edición por Nyrbe el Miér Dic 02, 2015 9:05 pm, editado 1 vez

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Nyrbe
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Web Master el Miér Dic 02, 2015 12:04 am

Dark, Nyrbe, Alex e Isma:
Dark queda tremendamente malherido aunque, por fortuna, Sam consigue curarlo lo suficiente como para que sobreviva. Mientras Isma y Nyrbe atacan al demonio, Alex consigue atacarlo a un punto clave con la ayuda de Elenaril. El golpe es certero pero su potencia es muy dudosa. Finalmente la bestia emite un grito y cae al suelo. El ataque ha sido letal y, de sobrevivir, no podría desplazarse por las heridas en su pierna que prácticamente dependía solo del hueso para mantenerse en una pieza. A pesar de todo, la herida de Dark ha sido demasiado grave y puede que duerma durante días antes de reponerse. Alex se siente terriblemente exhausto por un uso tan agresivo de la energía interior mientras que las magas del grupo están casi igual de agotadas. Nyrbe e Isma son los únicos que se encuentran en condiciones.
Luthia, Astinus y Fenrir:
La mujer os mira con el rostro sereno y deja el libro que estaba leyendo sobre la mesa. Mira a Astinus y a Luthia y parece reconocerlos. ¿De verdad puede recordar dos caras entre tanta gente? Después mira a Fenrir y a Tura.

-Toda ayuda es más que bienvenida. Muchas gracias. Siéntete libre de vagar por nuestras bibliotecas y salones si eso te sirve para cumplir tu objetivo. Y bienvenido a nuestra humilde morada. Aunque no puedo darte la razón respecto a los de los más sabios. Te agradezco el cumplido, pero hay gente mucho más sabia que nosotros- Dice con ternura.

Después toma el libro que le habéis traído y lo lee por encima. Al comprobar de qué se trata empieza a hojearlo con más ganas.

-Esto que habéis encontrado es magnífico. No sé hasta que punto es cierto, pero hay mucha información sobre los demonios y podría ser muy importante. Debo pediros un favor. Es algo peligroso, por lo que podéis absteneros de llevarlo a cabo. Pero, si aceptáis, os ruego que llevéis este mismo libro a Alan Strongcastle. Podréis encontrarlo en la villa Serea. Su casa… es peculiar, no tiene pérdida- Os explica.

Os ha dado una misión la mismísima Earendil, la líder del gremio. Por lo visto vuestro hallazgo es enorme. ¿Cumpliréis la misión o seguiréis buscando información?
Talamaur:
Empiezas a escuchar una canción muy leve pero de sondo muy dulce. Tu ilusión no se siente atraído, pues es una simple ilusión. Tú y tu compañero, sin embargo, sí que sentís atracción por la melodía. Casi sin daros cuenta empezáis a andar en pos de ella pero algo ocurre. Como el “enano” no acude a la canción, un tentáculo enorme lo atraviesa  varias veces y después se retira como si supiera que se trata de un cuerpo intangible. Cuando quieres darte cuenta habéis avanzado suficiente como para ver qué producía ese sonido. Una enrome bestia de tres metros de altura y unos pocos más de anchura os franquea el peso. Por su tamaño y sus proporciones no debe ser muy ágil, pero está claro que debe ser peligrosa. Tras ella hay una gran cantidad de cadáveres de todo tipo. Seguramente se trata de los habitantes del pueblo.

Demonio:

Estadísticas:
Nivel: 30
Magia elemental: 4 puntos
Físico: 2 puntos
Starrk:
Al ver su ataque sonría como si fuera algo estúpido. Crea una plataforma de roca bajo él que detiene la columna de fuego. Te mira con superioridad y está a punto de hablarte cuando ve que te abalanzas hacia él. Apresuradamente crea un gran bloque de piedra entre vosotros lo suficientemente grande como para que no puedas hacerle nada. Aunque no se da cuenta del escalón y tropieza. Se golpea la espalda y la cabeza, quedando momentáneamente mareado. La pared de roca comienza a agrietarse y puedes observar que no es muy resistente. En un último alarde de fuerza intenta hacer que el muro caiga sobre ti. Está agotado a causa de toda la magia que ha hecho y ya no se le ve tan altanero como antes. Incluso se puede observar un tono de preocupación en su rostro que tú no ves por lo que os separa.
Gautrek:
Los guardias os detienen y observan el carro. Buscan sobre y por debajo del transporte e incluso observan a los caballos como si pudieran hallar algo en ellos. Hablan durante unos segundos sin dejar de miraros y uno de ellos se acerca al herido. Comprueba su estado y se dirige a los otros dos.

-Decidnos qué le ha pasado y os dejaremos seguir. Hay un curandero cerca. Pero hemos tenido… problemas recientemente y queremos saber lo ocurrido- Os dice.

Si das una buena excusa seguro que podéis iros sin problema, pero si no piensas en algo rápido os descubrirán y tendréis que luchar por vuestra vida. ¿Se te ocurrirá algo a tiempo para poder seguir y salvar a tu amigo?
Tomoyo:
Finalmente llegáis al a ciudad cercana y los viajeros empiezan a buscar una posada en la que descansar. Te ofrecen quedarte con ellos y aseguran pagarte la comida y el alojamiento hasta llegar a Fergor. Como antes, es un gran alivio contar con un beneficio así, pero hay algo raro. La gente no suele ser tan buena ni si quiera por protección. Y mucho menos en tiempos como estos. Puede que sean personas de las que no quedan, buenos samaritanos. Ero también pueden tener pensamientos ocultos que ni imaginas. Lo al despertarte ha sido demasiado… perturbador. Quizás la pesadilla te ha jugado una mala pasada y sea solo ideas tuyas pero… ¿no tienen algo raro? Puede que no. ¿Seguirás con ellos o volverás a tomar tu camino?
Rog’Muk y Garrosh:
El demonio os mira con aires de superioridad. Parece que cree poder ganar sin problemas, por lo que se lanza al ataque. Con su brazo repleto de ojos trata de golpear a Rog’Muk mientras intenta partir a Garrosh en dos con el hacha. Hace los movimientos rápidos, pero al centrarse en dos objetivos comete algunos fallos que podríais aprovechar en su contra. Sin embargo sigue siendo demasiado peligroso y un simple error podría costaros la vida. Sabéis que es demasiado poderoso y lo habéis sentido en vuestra propia carne. Quizás podríais aprovechar la superioridad numérica y pedir apoyo al resto de orcos. Un ataque conjunto sería beneficioso aunque hay muchas posibilidades de que se pierdan unas cuantas vidas en el intento. Pero… ¿cuántas se podrían perder si no lo hacéis?
Jesaix:
Finalmente llegáis al cuartel donde harán oficial vuestra unión a los Centinelas del Ocaso. Tras varias charlas os hacen pasar a una sala. El lugar es bastante bonito y tiene pinturas y motivos heroicos de hombres y mujeres luchando contra demonios. Aunque hay uno justo en el centro bastante extraño. En él se puede ver a un demonio junto a humanos, elfos y enanos, luchando contra los suyos. Tras un rato finalmente entra un enano con una armadura engalanada y ostentosa. Lleva un enorme libro con él y varios abalorios en la otra mano. Reposa el enorme objeto en un atril y os mira.

-Esta es vuestra última oportunidad. Si decidís seguir con nosotros os nombraré parte de los Centinelas del Ocaso. Si decidís marcharos deberéis esperar al siguiente carruaje y os daremos provisiones y lugar en el que descansar hasta entonces. Pero no respondáis todavía, meditadlo. Es una decisión difícil y muy importante. Tened en cuenta que vuestra vida cambiará por completo de una forma que ni si quiera imagináis. Ya no seréis los mismos ni podréis volver a vuestra anterior vida. Todo lo que haréis a partir de ahora será servir a la orden y luchar contra los demonios hasta que la muerte os reclame. ¿Aceptáis?- Dice.

Después os hace una señal hacia el atril para que os acerquéis si estáis decididos. Pero… dedicar toda la vida a la lucha con los demonios y cambiar por completo… es un poco radical, ¿no?

Off: Si aceptas solo dilo al final del post, no manejes al enano pues el ritual es especial.
Ishkar:
Has conseguido acabar con tus enemigos y ahora puedes quedarte todas sus pertenencias. Además has recuperado a un compañero que habías "perdido". Ahora todo el botín debe ser compartido entre dos, cosa que lo hace más pequeño. Aunque siempre, o al menos la mayoría de veces, es mejor viajar con compañía. Tu compañero parece compartir tu idea de ir al centro a por los demonios, aunque sea por motivos diferentes. El camino es largo y hay muchas horas de viaje. Además es posible que te llegues a encontrar con algún grupo más de bandidos o incluso con las criaturas que tanto buscas.

Usuarios y estadísticas:

Dark:
Nivel: 25
Estadísticas: 1 punto en agilidad, 1 punto en físico y 3 puntos en magia elemental.
Luthia:
Nivel: 10
Estadísticas: 2 puntos en magia blanca.
Nemonic:
Nivel: 25
Estadísticas: 5 puntos en magia negra.
Astinus:
Nivel: 12
Estadísticas: 2 puntos en magia arcana.
Starrk:
Nivel: 30
Estadísticas: 4 puntos en magia elemental, 1 punto en físico y 1 punto en agilidad.
Fenrir:
Nivel: 17
Estadísticas: 2 punto en físico y 1 en agilidad.
Nyrbe:
Nivel: 21
Estadísticas: 2 puntos en físico y 2 puntos en agilidad.
Alex:
Nivel: 37
Estadísticas: 4 puntos en físico y 3 puntos en agilidad.
Isma:
Nivel: 20
Estadísticas: 2 puntos en físico y 2 punto en agilidad.
Gautrek:
Nivel: 16
Estadísticas: 3 puntos en físico.
Rog’Muk:
Nivel: 10
Estadísticas: 1 punto en físico y 1 en agilidad.
Tomoyo:
Nivel: 11
Estadísticas: 2 puntos en agilidad.
Garrosh:
Nivel: 14
Estadísticas: 1 punto en físico y 1 en agilidad.
Jesaix:
Nivel: 6
Estadísticas: 1 punto en magia negra.
Abbadon:
Nivel: 1
Estadísticas: Ningún punto.
Ishkar:
Nivel: 10
Estadísticas: 2 puntos en fuerza.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Luthia Zul el Miér Dic 02, 2015 3:35 am

Con un chillido patético, Tura se sobresaltó al ser tocado en el hombro por Fenrir, pero pudo calmarse al poner atención a lo que la nueva amistad le comentaba. Se sentía un poco más comodo después de escuchar lo que él decía, y Tura deseaba realmente con todo su corazón decirle al grupo que era lo que le incomodaba y hacía sentirse tan nervioso, pero hacer eso podría costarle la confianza de los demás, o incluso que le desearan la muerte.

No. Aun no era el momento de que ellos supieran su verdadera identidad.

-Es difícil explicarle lo que me sucede, señor Fenrir. P-pero aun así agradezco sus palabras. G-gracias- Tura esbozó una diminuta sonrisa, pero desapareció casi al segundo de haberse generado.

Luthia tocó  la puerta, y entraron con Earandil al poco rato.
Al ver que ella miró a Tura por unos segundos, él recordó que la líder del gremio era de los pocos magos del lugar que conocía el secreto de Tura; pues al ser la que estaba al mando del castillo, eran cosas que debía saber.
Tura regresó a su nerviosismo usual. Dio un respiro profundo mientras veía como Earandil leía el diario que le habían traído.
Intrigada, y con nuevas órdenes, habló al grupo y mencionó a un personaje que debían buscar.

Alan Strongcastle.

Luthia escuchó la advertencia de Earandil al mencionar que esta nueva misión conllevaría peligros, por lo que podían rechazarla y quedarse en el castillo.
-Earandil- Dijo Luthia –Todo mundo se está arriesgando de una manera u otra para enfrentarse a nuestros nuevos enemigos. Sea o no sensato, creo que nosotros también deberíamos hacer nuestra parte, sin importar lo que lleguemos a encontrar. Buscaremos al señor Strongcastle y veremos en que nos podrá ayudar-

Tura se sintió algo inspirado por el monologo de Luthia. Era cierto que ellos debían de hacer su parte por igual. Además, no podían quedarse ya de brazos cruzados y seguir tratando de adivinar qué hacer en la biblioteca del gremio.
Tenían un rastro, el cual llevaba a Villa Serea. El lugar no estaba tan lejos, y seguramente estaba protegida por algunos de los magos del gremio, pero aun así habría que apurarse.  

La pseudo-lider del grupo, Luthia, se giró para hablar con los integrantes del grupo. –No les voy a pedir que me acompañen, sé que será peligroso salir del gremio para buscar a nuestro individuo en Villa Serea. Pero si deciden ir conmigo, prometo que hare uso total de mi Magia Blanca para mantenerlos a salvo- Luthia regresó a ver a Earandil a los ojos –En lo que ustedes deciden que harán, necesito ir a ver al Loco Tod. Hay algo que le debo preguntar-

-Earandil. Con su permiso, y gracias- Dicho eso, Luthia hizo una pequeña reverencia, y salió del cuarto corriendo.

Luthia ha abandonado el grupo…
Vaya. ¿Qué tendrá en mente la joven? No te preocupes, regresará pronto…

Tura se quedó con los demás, nadie hablaba y había un silencio incómodo. Earandil parecia obeservarlos, esperando ver que era lo que todos decidirían hacer.
-Este… Yo…- Comenzó a hablar Tura con un tono casi inaudible –Yo también…. Yo también quiero ayudar…- Posó su mano en su arma –Hare lo posible p-para protegerlos con mi espada- Dijo el joven. Pero su cuerpo temblaba al decir las palabras, causando cierta hilaridad en el personaje. Aunque se veía que hablaba con toda sinceridad posible.

-----


Bajó corriendo las escaleras y se dirigió rápidamente al laboratorio del Viejo Tod.
Tocó la puerta, y esperó a que está se abriera.

La última vez que estuvo aquí, hubo una enorme explosión y había fuego y humo por todas partes. Inclusó el anciano había “muerto”, pero un mago fue capaz de revivirlo a tiempo, y así él pudo seguir con sus loqueras de siempre.
En su subconsciente, Luthia fue capaz de relacionar ese evento con la tragedia de su mansión y familia, por lo que el Loco Tod se había ganado un lugar en el corazón frágil de ella.
Luthia lo estimaba, y le era fácil pasar por alto su espectacular y exagerada personalidad.

-Hola señor. Sólo pasaba rápidamente por sus lares para ver cómo estaba y si se le ofrecía algo. Earandil nos ha dado una misión fuera del gremio, por lo que es difícil saber que peligros encontraremos, pues los demonios andan rondando. Pase lo que pase, quería agradecerle nuevamente por la caja de tela que nos obsequió en el evento del Aire de Fuego. He plantado las semillas de geranio m-mágicas… Han germinado bastante bien, pero es difícil saber acerca de sus propiedades aun. Mas no dudo de su palabra al decir que lo son. Quizás algún día podamos juntos hacer un ungüento a partir de sus flores, y ayudar a los demás. ¿No cree?-

Luthia hizó una pequeña pausa. Era imposible saber lo que el Loco Tod estaba pensando acerca de lo que la niña le estaba diciendo, Ella tenía miedo, y no sabía si él sería capaz de detectarlo.

-En fin. Debó irme ahora. Gracias por sus atenciones, señor Tod-
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Starrk el Miér Dic 02, 2015 6:59 pm

Mi primer ataque lo evitó simplemente generando una superficie de piedra, sin embargo al verme acercarme a él se debió poner nervioso. Generé un escalón tras él justo antes de ver como aparecía frente a mí una pared de piedra que me bloqueó el paso. Oí como algo caía al otro lado del muro, supuse que mi plan había funcionado, en parte. El muro de piedra empezó a quebrarse, no parecía muy resistente. Vi entonces como el muro comenzaba a ceder en mi contra para aplastarme. Iba lentamente, así que deduje que al tipo no debían de quedarle muchas fuerzas. Antes de que se siguiera inclinando puse las manos sobre este para hacer algo de fuerza y usé mi poder para generar hielo en las grietas y lo hacía expandirse más para que estas se hicieran más grandes y así hacer que el muro se terminara de hacer pedazos. Una vez hecho esto le formularía 2 preguntas amenazando al tipo con mi katana. -¿Quiénes sois?- Ya que no parecían ejecutores, al menos no vestían como tal. -¿Dónde se encuentra el otro ejecutor que has mencionado?- No podía ser Alice el otro ejecutor por el simple hecho de que no le dijo nada a la orden, sin embargo prefería estar seguro si se trataba de ella o no.

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Ficha: Historia de un ejecutor
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por JesaiX el Miér Dic 02, 2015 7:28 pm

Una vez terminado el registro dejamos atrás lo que parecía ser un patio. Llegamos ante una enorme entrada de piedra y sobre ella, como si hubiera sido tallado hace centenares de años, el nombre de la hermandad `Centinelas del Ocaso´. Los veinticinco valientes que nos atrevimos a dar el paso entramos al gran edificio escoltados por un par de guardias. Caminábamos por un gran pasillo de alto techo y con innumerables puertas a ambos lados mientras uno de los que no escoltaban, una elfo pálido y de pelo oscuro que portaba un gran escudo, nos contaba historias sobre el lugar y como y cuanto fue construido. Yo iba al final de la cola, distraído mirando a todos los lados y sin escuchar los relatos de aquel elfo. Aunque pretendía parecer seguro y como mucho curioso, no podía evitar frotar mis manos, las cuatro, signo inevitable cuando estaba nervioso y aterrado.
-¡Tranquilo hombre! Estos hombres serán nuestros hermanos. Como una parte más de nuestro cuerpo sin la que no podríamos vivir.- Me intentaba calmar Fárek, aunque sin mucho éxito.
Era un orco bastante agradable, era simpático conmigo y parecía muy seguro de donde se estaba metiendo. Era alto, me igualaba con facilidad.  Con una gran musculatura y con una piel de un tono marrón oscuro, vestía con un simple pantalón negro y un chaleco blanco; calzaba unas enormes botas y en su espalda portaba una gran hacha de doble filo
-Bueno mi historia es que desde niño fui entrenado para la guerra, no se hacer otra cosa que combatir. Quise alistarme en uno de los gremios más importantes de Dyscordia, pues estaba decidido a combatir el mal. Pero cuando me entere de esta hermandad y sus propósitos no pude evitar cambiar mi rumbo y emprender este nuevo camino.- decía Fárek con gran orgullo. -Los que estamos aquí suele ser por dos razones: una es la mía, la vida del guerrero; o bien es la huida, huyes de un pasado bastante turbio y te alistas para empezar de nuevo. Y bien, ¿porque estas aquí?- Otra vez no, odiaba esa pregunta y más aun saber la respuesta.
-Pues...-
-¡Seáis bienvenidos al Gran Salón!-
Alguien me interrumpió abriendo unas puertas y dándonos paso al, como decía, Gran Salón. Una enorme sala, la mas grande que había visto hasta ahora. Numerosas pinturas que relataban con sus pinceladas un sin fin de heroicas y peligrosas aventuras decoraban la sala. En el centro de todas, presidiendo la sala la pintura más grande entre todas y la que más impresión daba: un grupo formado por humanos, elfos, enanos y un demonio luchando contra fuerzas demoníacas. Desconocía que esos seres, los demonios, pudieran estar de nuestro lado.

Nos reunieron a todos en el centro del salón, frente a un atril. La sala se encontraba en completo silencio. A nuestro alrededor diez soldados como estatuas formaban un circulo perfecto y pronto empezaron los murmullos. La pregunta que más se repetía era ``¿Y ahora?´´ seguidos de un ``Ni idea´´.
-Esto lo hace para meter miedo.- decía una voz entre el grupo. -Simplemente...-
Unos pasos callaron la voz, todos miraron hacia el atril en donde un enano, que portaba una imponente armadura que decía de él que era alguien importante, puso suavemente un libro como si fuera cristal fino. Tras un impactante discurso con el que parecía que quería que saliéramos de allí por patas (cosa que casi hago) solo unos pocos dieron el paso nada más finalizar el monologo. Entre ellos estaba Fárek que me miraba con una sonrisa picaresca. Estaba claro que aquellos que se adelantaron eran de la primera razón, los que nacieron para la guerra. Diez personas decididas y quince que dudaban de su futuro entre ellas yo. En ese momento recordé la pregunta de Fárek, ¿cual era la razón por la que estaba allí? La respuesta era simple: no tenia razón alguna, por no tener no tenia ni un futuro claro, no sabia lo que hacer en este vida. Así que, cuando me ofrecieron un futuro, y no solo eso, un buen futuro, aunque con dudas acepte. Pero después de todo y de tantos obstáculos y preguntas las dudas se agigantaban. Podría unirme y pasar el resto de mi vida como hermano de los centinelas y puede que vivir miles de aventuras, olvidar mis miedos y hacerme valiente; por otro lado podría irme, salir allí fuera sin nada que me atara y vivir como quiera. Pero que leches, con estos tipos podría hacerme fuerte y ser alguien en este mundo, ese será mi destino.
-Me apunto... compañero.- dije a Fárek poniéndome a su lado y devolviendole la sonrisa.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

Mensaje por Gautrek el Jue Dic 03, 2015 9:32 am

Llegamos al control donde estaban los guardias, pudiendo comprobar que había más de los que me esperaba. En cuanto llegamos saludamos con normalidad, no queríamos levantar ningún tipo de sospecha. Varios guardias comenzaron a registrar el carruaje sin encontrar nada especial, salvo a Pim que estaba tumbado con la tez cada vez más pálida. Le toque la frente y parecía que le había subido la fiebre, por lo que debíamos llegar a casa lo antes posible. En ese momento observe que comenzaron a cuchichear varios de los guardas y al poco tiempo uno de ellos se acercó. Pregunto por qué se encontraba Pim en ese estado, mencionando que podíamos llevarlo a un curandero cercano. Por último comento que habían tenido ciertos problemas recientemente y querían saber el motivo de que Pim estuviera herido.

- Pues como explicarlo….. – dijo Baluc, pero en ese momento lo interrumpí.

- No te avergüences por lo ocurrido, le hubiera podido pasar a cualquiera– le dije poniéndole una mano en el hombro y mire a continuación al guarda. – Pues vera, para ser cazador hay que tener algunos conocimientos sobre lo que se hace y ese imbécil de atrás no los tiene. Su padre se empeñó en que nos lo lleváramos y así está ahora, herido y quejándose todo el rato. Le dije que le diera la estocada final al oso antes de abrir la trampa, pero no, el valiente la abrió sin hacerlo. Y claro el animal, que parecía muerto, se levantó y le dio un zarpazo. Suerte que solo le dio con una de las uñas, que si le da con todas se queda en el sitio – dije resoplando y mirando hacia atrás. -Con respecto al curandero sin problemas – dije para no levantar sospechas – eso sí, si no le importa yo me quedo con él y mi tío sigue el camino. Es que hoy vamos un poco retrasados con los encargos y si llega tarde no comeremos esta semana. – Le dije intentando parecer lo más convincente posible.

Ayude a Pim a bajar del carromato, no sin antes darle algunas indicaciones a Baluc. Le comenté que nos esperaran en la casa de mi padrastro y si iban los guardas los escondieran en el lugar que él sabía. Tras eso esperé a que los guardas digirieran la historia que les acababa de contar, aunque me la hubiera creído hasta yo si alguien me la hubiera contado. Pim estaba cada vez peor y aunque no sabía la habilidad del curandero que iba a verlo, iba a ser mejor que lo vieran lo antes posible.
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Re: Capítulo 1: Los Centinelas del Ocaso

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