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Amor, Ira y Redención - Capitulo 1º Amor

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Amor, Ira y Redención - Capitulo 1º Amor

Mensaje por Talamaur el Jue Dic 03, 2015 9:41 pm

Capitulo 1º Amor

La luz de la luna entraba por la ventana de la habitación, iluminada escasamente por un pequeño candelabro. Me encontraba sentado al borde de la cama desnudo, abrigado solamente con una piel de animal. La noche era fría, al menos es lo que percibía al ver los cristales empañarse, aunque yo me encontraba bastante confortable en aquel lugar. Mire hacia atrás para observar a la mujer que yacía a mi lado, a la cual se encontraba semi tapada por unas sábanas de seda. Tenía unos ojos marrones penetrantes, con un pelo castaño que le llegaba casi al culo, terminando por su perfecta piel aterciopelada. Era una joven prostituta a la que visitaba a veces y con la que me llevaba bastante bien, teniendo un vínculo muy estrecho con ella. No nos considerábamos amantes ni nada por el estilo, ya que sabía que yo no buscaba nada serio y por su trabajo era imposible. Shione que es así como se llamaba, me acariciaba la espalda suavemente, mientras yo pensaba en mis cosas.

- Talamaur, metete en la cama, vas a coger frio – me dijo con una sonrisa

- Estoy bien así Shione, ya sabes que no puedo quedarme mucho tiempo – dije levantándome de la cama dejando la piel en ella, descubriendo mi espalda al hacerlo.

- Oye, nunca me has contado como te hiciste esa cicatriz – me dijo viendo la cicatriz que había quedado visible en mi espalda.

Con la mano apoyada en el marco de la ventana la mire y suspire, era algo que no me gustaba recordar. Cierto es que Shione era una persona con la que me gustaba estar, es mas no me cobrara por pasar la noche con ella. Nunca le había contado lo de aquella herida ha nadie, pero ella me daba una calma y una confianza como para contárselo. Me volví a sentar en la cama y me tape con la sabana, bajo la atenta mirada de ella.

- Eres alguien especial para mí y lo sabes, por lo que te contare el porqué de esta herida. Lo único que te pido es que no me preguntes más de lo que te voy a contar – dije seriamente mirándola a los ojos.

Ella se acomodó tapándose los senos con la sabana y me miro esperando que comenzara la historia – prometo que no te preguntare nada más después de esta conversación – dijo dándome un beso en la boca, para quedarse expectante a continuación.

- Todo ocurrió hace unos años, con 15 exactamente, cuando me encontraba en la escuela de magia – dije rememorando aquella época.

Con 15 años

Eran ya casi las 10 de la mañana y me encontraba corriendo a toda velocidad a la escuela de magia, ya que se me había hecho tarde. Tenía que haber llegado hace rato a clase, pero el día anterior me había acostado tarde y se me habían pegado las sabanas. La escuela era un edificio de tres plantas bastante grande, construida en piedra la planta baja y en madera las otras dos. Había una cuarta planta que no era visible desde fuera, o al menos eso decían los rumores, la cual solo era accesible para los profesores y magos de alto rango. Yo era un novicio por lo que no podía pasar de la primera planta, eran las normas del centro. Los magos no se dividían por edades si no por niveles, viendo a gente más joven que yo en niveles superiores. Estaba corriendo por el amplio jardín que rodeaba la escuela y podía ver que la puerta ya estaba cerrada. Había llegado tarde de nuevo y esto me costaría otra sanción, otra más y tendría una semana de expulsión, algo que no me podía permitir.

La escuela costaba una cantidad de dinero semanal por las clases, pero el decano de la misma había realizado un trato con mi madre antes de fallecer. Según su lo acordado, podía estar el tiempo que quisiera en la escuela. Pero debía hacer diferentes trabajos para los magos y tendría que buscarme yo la comida, algo que incluso viviendo con mi tío hacía. Era un lugar agradable para aprender, donde te daban libertad para aprender la disciplina que quisieras, aunque fuera magia negra. Los profesores eran muy estrictos, algo que agradecía porque era un poco distraído. Comencé a subir los escalones con los pergaminos bajo el brazo y antes de llamar trague saliva, porque no sabía cómo reaccionaría el profesor de guardia. Llamé a la puerta y el profesor encargado de la entrada me abrió la puerta.

-mmm , ¿otra vez tarde Talamaur?- dijo con tono que denotaba que estaba molesto

- Lo siento profesor Samjun, estuve estudiando hasta tarde anoche y me he quedado dormido – dije disculpándome.

- Ya es la segunda vez esta semana…. en fin – dijo lanzando un suspiro –  te dejare entrar, pero esta vez iras a la sala de castigo cuando terminen las clases – dijo en tono severo.

- Si señor, claro señor sin problemas, pero…. la sala de castigo está en la segunda planta, no? – dije dubitativo.

- Exactamente, sabiendo esto espero que no llegues tarde – dijo el profesor cerrando la puerta tras de mí.

Las clases transcurrieron sin incidentes salvo en la clase de magia de naturaleza, que algunos se convirtieron partes prohibidas. En mi clase solo éramos 5 personas, ya que la magia negra no gustaba a todo el mundo y si la aprendías estaba mal visto. Me gustaba la tranquilidad del aula, lo que nos permitía concentrarnos mejor que si fuéramos muchos alumnos. El profesor René, un hombre de edad indeterminada pero muy anciano, nos impartía las clases con mucha paciencia. No era el típico profesor que daba teoría y más teoría, él siempre iba al caso práctico directamente. Eran tan amenas que ya había llegado la hora de irse a casa, por lo que recogí mis cosas. Salí de clase hablando con los compañeros y casi iba a salir de la escuela, cuando de pronto Samjun me recordó mi castigo. Refunfuñe un poco, ya que en los castigos solo enseñaban buenas maneras y nada de magia. Subí las escaleras a la segunda planta por primera vez en mi vida y al llegar, comprendí porque todavía no estudiaba en aquella planta. El nivel que tenían aquellos aprendices era muy bueno y contra más clases veía al pasar, mas quería esforzarme para estudiar ahí lo antes posible.

Por fin llegue al aula de castigo y me percaté de que solo había tres personas, una muchacha albina y otros dos que siempre se estaban metiendo en líos. No los echaban porque sus padres eran empresarios adinerados, por lo que pagaban generosas sumas de dinero para que sus hijos estuvieran allí. En vez de esforzarse por mejorar  solo usaban sus habilidades para crear problemas, algo que sacaba de quicio a los superiores de la escuela. Estaban dormidos en las últimas mesas, por lo que me senté en la parte delantera con la muchacha. Tenía el pelo blanco y una tez pálida que me resultaba bastante agradable, incluso podía decir que me gustaba. El profesor comenzó a explicar en qué consistía el castigo y lo que debíamos aprender, pero yo estaba absorto mirando a la joven del pelo albino. De repente el profesor golpeo en mi mesa sacándome de mis pensamientos, mientras observaba que todos los presentes me miraban. El profesor me hizo levantarme y ponerme dos mesas más atrás, cosa que hice con la cabeza agachada por la vergüenza. Durante el resto del castigo hice lo que el profesor me decía, aunque de vez en cuando lanzaba una mirada furtiva a la chica.

Después de una hora por fin termino la soporífera clase, siendo un milagro que hubiera estado despierto todo el tiempo. Pero la chica había despertado mi curiosidad, haciendo que hubiera estado más atento que en otras ocasiones. Salimos al jardín de la escuela, mientras miraba a la albina e intentaba pensar el que podía decirle. Quería hablar con ella, pero no me atrevía a hacerlo y en vez de eso comencé a dar vueltas pensativo. Casi como si me estuviera leyendo el pensamiento, la joven se acercó a mí con una sonrisa en el rostro y me habló.

- Hola – dijo mientras mi corazón latia a mil.

- H..o..la – dije bastante nervioso – ¿pero por que me pasa esto,? ¿por qué no puedo hablar bien? – me dije intentando controlarme

- Eres Talamaur, ¿verdad?.. oh! perdona, mi nombre es Torinei – comentó ladeando la cabeza

- E..n – comencé a tartamudear de nuevo por el nervosismo – venga espabila – me dije para centrarme un poco – Encantado Torinei…. no te había visto antes, ¿eres nueva? – le pregunte con la voz casi apagada.

- No que va, lo que pasa es que vengo temprano y me voy tarde. Puede que por eso no me hayas visto antes – me comentó

Seguimos hablando durante un buen rato de camino a su casa y describí que teníamos muchas cosas en común, algo que hizo que comenzara a vera de otra manera. También me di cuenta que vivía en dirección contraria a casa de mí tío, así que tendría que dar un buen paseo de vuelta. Cuando llegamos observe  que era la hija del herrero, el cual no me miro con buenos ojos cuando me vio con Torinei. Nos despedimos rápidamente bajo la atenta mirada de su padre y me fui a casa, con una sonrisa en la cara que no podía quitarme. Me propuse levantarme todos los días temprano para poder coincidir con ella y poco a poco, se fue forjando una amistad entre los dos. Largos paseos por los bosques, veladas interminables con las estrellas como manto. Durante meses estuvimos viéndonos, haciendo que me enamorara de ella cada vez más. Un día quedamos bajo el gran árbol, un lugar al que nos gustaba ir, para observar las estrellas. Estábamos los dos tumbados viendo la inmensidad del cielo, acariciados por el viento de una noche de verano. En ese momento nos sentamos y comimos algo de lo que habíamos traído, haciendo el momento aún más perfecto. Pero casi sin que me diera tiempo a reaccionar, Torinei hizo que soltara lo que tenía en la mano y se abalanzo sobre mí besándome. El corazón comenzó a bombearme a toda velocidad, siendo el primer beso que daba en mi vida.

- Talamaur, te amo – dijo ruborizándose – y quiero que sepas que estaré contigo siempre – me dijo apoyando la cabeza en mi hombro.

Antes de que me dijera eso nunca había pensado en un futuro con alguien, ya que siempre lo había enfocado a la magia negra. Pero ahora mi pensamiento se centraba en ella y en pasar mi vida a su lado, algo que nunca imagine que fuera a pasar. Los días pasaban sin darme cuenta estando a su lado y casi no nos separábamos, algo que a su padre no le parecía bien. En ocasiones discutía con ella diciéndole que no debía de hacerle caso a su padre, porque bajo mi punto de vista era demasiado estricto. Algunas veces llegaba con el ojo morado, lo que provocaba que intentara ir a su casa para golpear a su padre. Pero ella siempre me detenía, decía que su padre la quería y que solo lo hacía para protegerla. Aun con todos esos conflictos, Torinei, nunca me ponía mala cara y siempre era muy amable conmigo. Hacía que cada día fuera especial, aliviando poco a poco las heridas de mi oscuro pasado.
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Re: Amor, Ira y Redención - Capitulo 1º Amor

Mensaje por Dark S. Satou el Miér Dic 09, 2015 11:23 pm

Buenas noches, hoy seré tu corrector. Lamentamos la demora por nuestra parte a la hora de la moderación. Diré de antemano que esto es una crítica constructiva y si se da el caso de que ofende la eliminaré o editaré. Comencemos:

En general, la historia me ha sido amena de leer. El problema es que deberías revisar bien tus textos por fallos ortográficos en general desde tildes agudas a intercalaciones de h graves. Deberías, si tienes dudas, usar un diccionario a la hora de escribir o preguntar a algún conocido.

La evolución de la historia ha sido algo forzada en según qué partes, pero me abstendré de comentar porque no conozco bien al personaje. Por lo demás, a parte de lo que te he comentado, todo bien.

Que pases una buena noche y disfruta de tus 1.889 EXP y 3.776 áureos.
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