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Fairy Tail Chronicles


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Mensaje por Luthia Zul el Vie Dic 11, 2015 10:50 am

Parte I

La guerra contra los demonios había dejado a Luthia pensando acerca de sus habilidades y lo patética que ella había sido durante el combate contra ellos. Claro que había sido capaz de líder a un pequeño grupo de manera sagaz ante las calamidades y los enemigos. Pero ser una líder, para ella, significaba algo más que solamente dar órdenes.
No, ella debía ser más que una voz inspiradora, Luthia debía de ser capaz de liderar desde el frente y apoyar al equipo que se le asigne y mantenerlos vivos.

Ella creía que ese era el punto de una Maga Blanca.

En el tiempo que anduvo buscando información acerca de cómo combatir a los demonios, ella recordaba un libro específico. Se dirigió a la biblioteca como de costumbre y comenzó a buscar de nuevo entre los tantos textos.
Buscó y buscó, estaba segura de que estaba por aquí.

“Auras y sus efectos”

Aquí estaba. No pudo evitar soltar una pequeña sonrisa al ver que su búsqueda había sido rápida y fructífera.
Luthia lo tomó, y se dirigió a una mesa vacía para ponerse a estudiar.
Escaneó el libro, empezando por el Índice, para ver si los contenidos le darían algo parecido a lo que deseaba desarrollar con su magia.

“Los afinados a la magia, algunas veces pueden absorber demasiada energía y comenzar a emanarla. Dependiendo de la persona y su magia desarrollada, el aura de ésta podrá ayudar a sus compañeros compartiendo energía almacenada, o si el mago lo prefiere, para intimidar a todo aquel que lo rodee. (Véase capítulo Tipos de Auras)


El efecto del aura también está influenciado por el estado emocional del usuario. El enojo y la alegría, al ser una de las emociones más fuertes darán resultados diferentes a cuando la persona este triste, o temerosa. (Véase capítulo de las emociones).


El tercer tema a añadir, deberá ser los vínculos sociales que el portador del Aura tiene con los de alrededor. El aura puede no afectar o funcionar con cierto tipo de personas. Un Aura curativa no dara mucho efecto a alguien al que no se le estime. Un Aura Intimidadora, no afectara a alguien cercano al corazón del usuario. (Véase capítulo de razas de Dyscordia: Emocion)”


El libro parecía ser lo suficiente atractivo en su introducción para captivar la atención de Luthia. Siguió leyendo hasta encontrar algo que le pudiera servir para empezar ya.
Hasta ahora sabía que éste poder se podía utilizar para el bien, o para el mal. Pero lo que más le interesaba era encontrar el cómo comenzar a almacenar energía para activar su propia aura.

Siguió leyendo y comenzó a leer capitulo por capitulo.

“…para que un individuo comience a almacenar energía, deberá hacerlo a través de la meditación…”

-¿Meditar?- Dijo para sí misma mientras seguía inspeccionando la lectura. La meditación se le hacia una pérdida de tiempo. Entre los rumores que se escuchaban en su mansión y pueblo, había oído que la meditación muchas veces se utilizaba para relajar el cuerpo, tomar un respiro e iniciar el día de nuevo ante el evento de alguna frustración u obstáculo que apareciese frente a uno, y así se evitara dejarse ser dominado por la impotencia y seguir la vida como si nada malo hubiese ocurrido.
Luthia froto su cara con sus palmas, terminando en las sus sienes.

-Supongo debo meditar para absorber suficiente energía y activar mi aura…- Miró alrededor. Se ubicaba en una biblioteca. Si, el lugar era callado, seco y de clima templado. Pero no parecía ser el lugar ideal para planear una meditación. Luthia suspiró, se levantó del lugar, con libro en mano y se dirigió a las afueras del castillo.
Summa Sapientia era un gremio conocido por estar alrededor de mucha flora. Luthia seguramente podría encontrar un lugar donde poder empezar con sus ejercicios.
Mientras caminaba hacia afuera, seguía hojeando el libro, tratando de racionalizar como entrar en un estado meditativo, pero no encontró nada más en él.

Siguió caminando, el Sol brillaba resplandecientemente, se sentía algo de paz en el lugar a donde ella había llegado. Despues de tanto estrés causado por la guerra, había sido difícil encontrar un lugar tan placido como aquí.
Al menos, el paso uno para meditar ya había sido cumplido.

Luthia se sentó en el pasto y continúo leyendo. Pero no comprendía del todo la teoría que había en el tomo.
¿Qué tan difícil podría ser meditar? Sólo hay que cerrar los ojos y respirar hondamente ¿O no?

Luthia se puso en una posición algo cómoda, y cerró los ojos. Tratando de aclarar su mente y pensar en nada. Aunque lo último era obviamente imposible, sobre todo para ella, que siempre tenía algo en la mente.
Tomó un respiro profundo, y lo mantuvo. Al poco rato exhalo.
Al menos se sentía relajada.
Si esto era todo lo que había que hacer para meditar, quizás no sea tan difícil como ella pensaba.
Repitió lo mismo varias veces.

Una vez más.

Y otra más.

Cada vez más profundo era el respiro.

Pero al final.

Nada.

Nada parecía ocurrir. No se sentía llena de energía. Ni relajada, pues la frustración le llegó. Comenzó a oír los ruidos del bosque. Aves, insectos, y ruidos demás. Era imposible concentrarse más.
Se cruzó de brazos, y bufo molesta.

Volvió a leer el libro, inspeccionando y viendo si no se le había saltado algún detalle que le diera algún consejo.
Pero nada. Pues éste era un libro acerca de Auras. No de meditación.

Frustrada, Luthia decidió dejar el ejercicio por ahora. De todas formas necesitaba pronto reportarse con sus mayores para tomar una que otra misión y ayudar al gremio. A pesar de las consecuencias que los demonios trajeron, los gremios debian seguir activos.

Quizás Tura se uniría a ella y podría así despejar su mente un poco y tener nuevas ideas.

-----

-Dado que has mostrado excelencia en tus habilidades curativas, joven Zul, creemos que la mejor asignación que puede hacer es viajar al Norte, al Rio Aguas Claras. Hay asentamientos humildes que quizás requieran de vuestra ayuda. Le hago notar que este es un encargo especial, por lo que no habrá recompensa. Espero entienda la razón -

Luthia meramente hizo una reverencia, aceptando el mandado. Y se retiró silenciosamente del lugar. A pesar de ser una misión completamente altruista, a Luthia le daba cierto orgullo que la hayan mandado específicamente a ella.

Se dirigió ahora a su alcoba para preparar los bienes que pudiese necesitar. Tomo algunos ungüentos, agua, y una que otra medicina para las enfermedades más comunes. Viéndose provista de lo que creía necesario, emprendió su salida.

Mas al salir del cuarto, casi se estrella contra un joven mucho más alto que ella.

-¡F-fijate por donde vas!- Alcanzó a decir aunque movida por el repentino golpe.

-L-lucy…- Dijo una voz familiar.

Mirando bien, Luthia fue capaz de reconocer a su compañero y amigo. -Tura- Dijo monótonamente, viendoló a los ojos –Te estaba buscando-

-¿L-lo hacías? Oh, vaya…- Se apeno el hombre mientras evitaba enfocar la mirada con Luthia – E-es decir, yo también te es-estaba buscando p-pero…. Es decir. ¿En q-qué te puedo ayudar?

-Quería ver si estabas libre el día de hoy. Me han asignado una misión especial, y me gustaría que me acompañases.- Luthia comenzó a caminar de nuevo, mientras esperaba respuesta.

-¿A-acompañarte? Es decir, ¡C-claro. Me encantaría!- Advirtió Tura, su emoción aumentaba –S-sólo necesito prepararme. D-dame un minuto.-

-Te espero en la salida del gremio. No tardes- Luthia ya bajaba las escaleras del lugar y se dirigía al lugar acordado.

El corazón de Tura latía rápidamente. Por alguna extraña razón, el joven creía que esta pequeña aventura era una especie de cita, o al menos a él le gustaba pensarlo así.
Tura, deja de soñar despierto, dirígete a tu cuarto y prepara tus propias provisiones, es descortés dejar a una dama esperando.

-----

-Vaya. Te tomaste tu tiempo.- Dijo Luthia fríamente. –Vámonos antes de que se haga más tarde.-
No había pasado tanto tiempo de espera, pero la joven disfrutaba ridiculizar a su compañero de vez en cuando.

-L-lo siento. Hice todo lo más r-rapido que pude…-
Era cierto, sólo había tomado su arma, y pequeños aperitivos.

-Calma. Sólo bromeo.-

Tura sonrió al ver que su compañera no decía en serio de lo que lo acusaba.

Los dos emprendieron camino. Iba a ser un viaje relativamente largo si se iban a pie. Pero ninguno de los dos tenia demasiada prisa, pues disfrutaban la compañía uno del otro.
Especialmente Luthia, aunque lo hacía difícil de notar. Pues sus comentarios fríos y sarcásticos constantemente confundían a Tura.
Habían entablado una amistad, forjándose ésta durante la guerra contra los demonios.

Tura notó algo diferente en Luthia aun así. Los ojos de su compañera se veían algo perdidos, y no era común, pues ella siempre se enfocaba en algo.
-¿T-te encuentras bien?- le preguntó –Usualmente no estás tan callada…-

-¿Hmm? No lo había notado…- Lo miró a los ojos –Sólo estaba pensando en un libro que ando tratando de descifrar-

-Eres muy inteligente, dudo te cueste mucho t-tiempo y  trabajo entenderle-

Luthia soltó una pequeña risa. –Me sobrestimas. Sólo soy una niña normal.-

-Para mí no lo eres. Er-eres mi amiga-

Luthia lo volteo a ver, Tura esperaba una mirada fría usual. Pero esta vez, fue una mirada. Cálida. Algo raro en Luthia.

-Si… Somos amigos-

----

Parte II

La caminata hacia los poblados fue sin mucho pesar, pues la compañía era agradable. Los dos jóvenes compartieron una que otra risilla y comentaban acerca del pasado. Se les veía felices.
Habían vivido algunas aventuras juntos, ésta era una más, y era igual de válida para su relación como compañeros de gremio.

El clima era algo frio. Las condiciones perfectas para enfermarse de un resfriado común o algún dolor de garganta. Luthia había predicho esto y tenía una que otra píldora adecuada para dichas enfermedades.
Casi en la entrada del lugar, la gente se comenzó a acercárseles para darles la bienvenida. Los ojos curiosos se veían enfocados en los dos. A los pobladores se les hizo obvio que venían de algún gremio o alguna sociedad alta, pues las prendas eran muy diferentes a las que ellos usaban.

Al ver que la gran mayoría del pueblo se les había unido, Luthia optó por presentarse.
-Saludos, venimos de parte del gremio Summa Sapientia. Mi nombre es Luthia Zul, y él es mi compañero Tura Lagos. Pasamos por su pueblo con la intención de ayudar a dolidos y enfermos que requieran atención-

La caras de los pueblerinos se iluminaron al oír esas palabras. Una de las niñas tomó la prenda de Luthia y la jaló levemente para que la siguiese. La gente pronto se reunió y siguió a la pueblerina a su hogar.

-Mi madre se cayó en el rio hace algún tiempo cuando los demonios atacaron. Su pie no ha terminado de sanar, hemos hecho lo que conocemos, pero no parece mejorar. ¿Podrías ayudarla, por favor?-

-Claro pequeña. Para eso estoy aquí.-

Llegaron al pequeño hogar, y una mujer estaba posada en la cama, su pie, como su hija había mencionado, tenía un color morado y se le veía que se encontraba en dolor. Luthia pronto preparó su magia al juntar sus manos como si fuera a orar.
Una Luz blanca comenzó a emanar y la poso sobre el pie de la herida.

Todos, curiosos, asomaban la cabeza para ver que ocurría con la maga y su paciente. La mujer soltaba pequeños gemidos de dolor, pero nada que no pudiera soportar, pues cada vez se hacía menos la intensidad de la aflicción del pie. Al poco rato, sintió nada de dolor y se quiso poner de pie. Pero Luthia la detuvo.
-La herida esta curada casi del todo, pero aun así no debes presionar mucho a tu pie. Descansa unos momentos más antes de iniciar una caminata.-
La mujer entendió lo que se le decía y sólo se sentó en la cama, agradecida. Tomó las manos de Luthia y le agradeció.

-¿Y cuánto costara que le hayas arreglado la pata?-  Se escuchó la voz de una persona, refunfuñando y poco cómodo de que forasteros estuviesen en su pueblo.

La cara de la señora que recién estaba curada, perdió brillo y comenzó a preocuparse.
-No tenemos mucho, pero puedes llevarte lo que gustes de mi hogar-

Con una sonrisa, Luthia intentó calmarla –No se preocupe señora. Venimos a curar, no a cobrar. El servicio que le he dado, y futuros que haga, no le costaran nada.-

La gente se emocionó de nuevo y dio un pequeño grito de alegría.

Ordenadamente, Luthia fue guiada a visitar las casas, una por una, curando y dando medicinas a quien lo necesitara.
Tura, quien miraba desde lejos, se sentía inspirado de ver cómo su compañera ayudaba a tantos. Él deseaba que pudiese ser más útil y poder ayudar también, pero al ser un semi-demonio, era incapaz de aprender Magia Blanca.
Se le hacía raro que Luthia lo hubiese invitado a esta misión sabiendo que él sería poco útil. O… Tal vez Luthia simplemente le agradaba su compañía…
Era un bonito pensamiento, pero…

-Joven- Una persona interrumpió sus pensamientos al tomarle la mano –Vaya… Su mano está muy caliente y parece haber perdido color. ¿Por qué no deja que su compañera lo cheque a usted también? No será que usted tenga fiebre. Venga, su compañera debe estar cerca-

-O-oh es-espere. Señora no se p-preocupe por mi… Y-yo…- Pero por más que intentaba, Tura no pudo detener a la mujer que ahora lo guiaba hacia Luthia.
Entraron al lugar, y encontraron a la maga blanca rodeada por los pequeños del pueblo, se veían que se estaban divirtiendo, pues so oían risas y chillidos. Luthia parecía ser buena con los niños y niñas, pues incluso ella sonreía.

Al ver esto, Tura sentía como la sangre se le subía a la cara, ver a Luthia sonriendo le causaba una reacción positiva en su ser. Al poco rato se encontró a si mismo sonriendo también.

-Jovencita, perdón por seguirla molestando, pero parece que su compañero ha pescado un poco de fiebre. Sera mejor lo cheque, no sea que se enferme también.-

Al oír esto Luthia se levantó y se acercó a Tura. Los dos rieron levemente al estar uno frente al otro. Aparentemente porque ambos sabían la razón de la “fiebre” de Tura.
Ella posó su mano sobre la frente de él, fingiendo tomarle la temperatura.

-Es decir, se ve que estas algo caliente, compañero. Sera mejor regresemos al gremio pronto- Trataba mucho de no reírse, pues los pueblerinos pensarían que se estaban burlando de ellos si se les llegará a salir carcajada alguna. Luthia se volteó a ver a los integrantes del pueblo –Si no queda nadie más a quien checar, creo que yo y mi compañero desearíamos regresar. Se hace tarde, y debemos reportarnos a nuestro gremio pronto-

Parecía que todos los personajes del pueblo habían recibido su tratamiento, y aclamaban a Luthia en agradecimiento. Al ver que todo estaba bien, ella hizo una reverencia, a la que Tura pronto se unió.
Se dirigían ahora a las afueras del pueblo, despidiéndose de todos haciendo movimientos de manos al aire mientras caminaban de regreso. Una vez que estaban lo suficientemente lejos para no ver ya a los pobladores, se voltearon y emprendieron viaje. El Sol pronto se escondería, y no sería buena idea estar fuera a estas horas, pues bandidos podrían acecharlos. Y Luthia no era ninguna guerrera, y aunque Tura poseía una espada, era obvio para todos que era un cobarde y sería el primero en correr.

Luthia suspiró

-Eso… Estuvo bastante bien. ¿N-no crees?- Le pregunto Tura a su compañera. -¿Estas muy cansada?-

-Algo. Concentrarme por tanto tiempo me desgasto un poco. Pero la Magia Blanca sirve pare revitalizar también, entonces no hubo mucho problema. Pero… Me llena de energía saber que ayudamos a muchos- A pesar de lo que decía, se le notaba cansada, por su forma de caminar y hablar. Tenía una pequeña sonrisa en la cara aun así.

-Ayudaste- Le corrigió Tura, sonriéndole. Pero volteando la mirada, pues sentía como se sonrojaba de nuevo. –Inspiras a muchos con tus acciones, al verte me sentí en paz y alegre de ver como hacías tu trabajo, y la dedicación que le ponías.-

-¿…Inspirado? ¿P-pero de que-?- Luthia se detuvo por un momento, pensando en que decir después -¿De verdad te sentiste así al verme?

Pero Tura balbuceó una vez que sintió la mirada de su compañera en él.

-¿Recuerdas el libro que te hablé al salir del gremio? Era un texto acerca de Auras, y el poder que tienen y los efectos que pueden llegar a tener en la gente… Aunque… Dudo que haya podido activar esa aura tan fácilmente- Ponderó por un rato.

-¿Auras?- Repitió Tura –Mi padre sabe algo de ellas. Q-quizás si lo encontremos en el gremio le puedas preguntar. A no ser que quieras esperar para mañana-

Luthia sonrió –Será mejor descansar por ahora. Desconozco que asignación le habrán dado a tu padre, y no quisiera molestarlo si es que se encuentra agotado. Aunque si me gustaría mucho escuchar lo que tiene que decir acerca de las auras, pues es mejor aprenderlo de una persona que de un tomo, como lo he estado haciendo-

La caminata, aunque agotadora, fue placentera también gracias a la compañía. Al llegar al gremio, Luthia debía reportarse con sus superiores y dar un reporte de cómo les fue en su misión.
Mañana, si el padre de Tura tenía tiempo y lo deseaba, ella podría aprender un poco más de éstas auras.

El crepúsculo había llegado, pronto las villas cercanas al gremio prenderían sus antorchas. Luthia y Tura deberían de usar eso como guía, pues la oscuridad no era algo que se le daba bien a los humanos.
Es decir. Luthia ignoraba si Tura, al ser lo que era, sería capaz de tener buena visión en la oscuridad. Nunca le había preguntado, pues no era un tema del que Tura le gustase hablar.
Estaba tan pérdida en sus pensamientos que no se dio cuenta de que había unos tres maleantes bloqueándoles el paso.

-¿Pero qué tenemos aquí? Una pareja de novios tomando una dulce caminata a estas horas. Niños, ¿Qué no saben que es peligroso andar por estos lugares sin protección?-

-Hmm…- La voz del extraño se le hacía familiar a Luthia, por lo que se le quedo viendo un rato. –Creo recordar quien eres. Eres el idiota de cuando me uní al gremio…-

-¿¡Q-que!? ¡Eres la niña que me pateo hace meses!- Rápidamente sacó su daga y la movió de forma amenazadora.
Luthia, al verse en la posición que estaba, también tomó su arma, pero siguió con la calma de siempre. Mostrando que no le intimidaban las personas frente a ella.

-Veo que eres de las personas que guarda rencores… Hubo una guerra contra los demonios, ¿y lo mejor que se les ocurre es seguir asaltando a la gente? Deberían madurar.-

Después de intercambiar formalidades, todos se pusieron en pose de combate.

Bueno, casi todos.

Tura temblaba en su lugar, sosteniendo su arma, pero incapaz de desenvainarla. –O-oigan. ¿No podemos hablar mejor? N-no hay necesidad alguna de ser agresivos uno con los otros…-

Pero los villanos ya se habían adelantado a atacar.
Luthia, inmediatamente uso su magia sobre su arma, y la iluminó, cegando a sus adversarios.
Pateó al más cercano en los testículos con suma fuerza.

Se escuchó el grito patético que el hombre dio antes de que éste cayera al suelo, tomando sus partes nobles, intentando apaciguar el dolor.
Tura, al observar esto, se sumio en su lugar, sintiendo lastima por el daño que el maleante acababa de recibir.

Al siguiente lo abofeteó lo suficientemente fuerte para tumbarlo.
Sólo quedaba uno, pero la ceguera ya casi se desvanecía y él ya alcanzaba a distinguir sombras. Sin saber bien quien estaba frente a él, se le abalanzó.
Al ver que el hombre se le acercaba, Tura puso defensa con su arma, pero seguía teniendo miedo y no supo cómo reaccionar. Por suerte, Luthia se encontraba cerca, y embistió al hombre al suelo.
Después tomó la mano de Tura, y lo obligo a correr.

-¡Vamos Tura, mientras están en el suelo!-

Corrieron, y corrieron, hasta llegar a una villa bien iluminada. Visto que era difícil que los siguieran, después de la pequeña paliza que Luthia les dio.
Ella pronto notó que la mano de Tura tenía una pequeña cortada, juntos sus manos, y puso su magia en obra

-L-lo siento…- Dijo Tura, mientras veía como la herida se cerraba –M-me acobarde de nuevo y no pude protegerte…-

Luthia rio ante el comentario –Tura… No te preocupes… Yo te protegeré a ti también- Viendo que la herida ya había cerrado por completo, tomó un respiro.

Tura no estaba seguro de cómo sentirse ante el comentario, pero sonrió y dio las gracias ante la aseguración de Luthia.
Salvado y protegido por ella, se sentía feliz de tener una amiga como ella, pero se apenaba de su cobardía y de que una dama salvara al caballero.

-En fin…- Dio una última inhalación para regularse –Sigamos. Todavía debó hacer algunas cosas en el gremio. Aunque me gustaría llegar a descansar-



-----
Parte III

Llegó el siguiente día. Luthia no había podido dormir del todo bien pues su mente seguía con el tema de las Auras, y su cuerpo le recordaba que estaba algo adolorida por haber curado a un pueblo entero en una simple tarde.
Deseaba quedarse un rato más dentro de la cama, pero se decía a si misma que si quería ser la mejor curandera del lugar, debía poner mucho de su parte y empezar las actividades que le correspondían temprano.

Dio un suspiro profundo, y al exhalar, intentando levantarse, pero no tuvo éxito.

-Ugh-

La pereza la controlaba.

Repitió la inhalación. Recordó el porque estaba en Summa Sapientia, y cuáles eran sus deberes y por qué quería hacerlos. Ayudar a sus compañeros de gremio, Astinus, Etsu y Zafón. Y a Tura también. Claro que también Fenrir cruzó por sus pensamientos, pero era imposible saber dónde se encontraba él ahora.

Tenía su meta en mente.
Soltó el aire, y de brinco se levantó de la cama.

-Muy bien- Se felicitó ella misma, mientras tomaba su ropa y se vestía. Se miró rápidamente en el espejo y arreglo su cabellera un poco. El pelo le había crecido bastante desde que se unió a Summa Sapienta.
¿Cuánto tiempo había pasado ya? Quizás 4 o 5 meses.

La misma cantidad de tiempo desde que… La tragedia de su hogar y padres ocurrió. Y el abandono de su hermana.

No… No podía dejarse deprimir por eso ahora.

Viéndose lista ya, salió de su cuarto con la frente en alto.
Como siempre, debía visitar a sus superiores para recibir su asignación diaria. Tal vez la mandarían a otro pueblo hoy a curar enfermos y lastimados. La idea no le disgustaba a Luthia, pues evitar el dolor de otros era una habilidad innata de ella.

Tocó la puerta, y entró, presentándose.

-Buenos días joven Zul- Dijo uno de los magos mayores al ver que ella entraba al lugar –Veo que el mensajero que le mandamos no la encontró a tiempo. Hoy no tenemos misión para usted, pues el mago Pedro Lagos ha pedido su participación en un entrenamiento que él mismo le dará-

-Significa que hoy no habrá asignación para mí, ¿no es asi?. Iré de inmediato a buscar a mi tutor. Gracias- Hizo reverencia y dio media vuelta.

Parece que Tura había hablado con su padre acerca de las auras que tanto Luthia deseaba aprender. O al menos eso era lo que se imaginaba que estaba ocurriendo. En cuanto al “mensajero” que decían los superiores, se imaginaba que ese era su compañero Tura también.
Pensaba ahora que quedarse dentro de la cama hubiera sido más fructífero, pues él la hubiera encontrado ahí y no hubiese tenido que molestarse en visitar a los magos.
Creyendo que Tura podría estar cerca de los cuarteles de los adeptos, Luthia se dirigió de vuelta, esperando encontrarlo.

-¡Luthia!- La carismática voz de Tura se escuchó a lo lejos. Ahí estaba, moviendo las manos de un lado a otro, saludándola. El joven pronto se le acercó –Te andaba buscando. Mi padre q-quiere hablar contigo-
Se le veía bastante feliz.

-Algo he escuchado de que él deseaba entrenarme para saber activar mi aura. ¿Acaso has tenido algo que ver con eso? Dudo se haya enterado tu padre por casualidad-

Tura rio avergonzado. –P-puede que le haya dicho alguna palabra u otra de lo que deseabas. Pero m-más que eso, ¡Podemos pasar t-tiempo juntos entrenando! Es decir. Yo no puedo usar magia como vosotros, pero mi espada siempre puede a-aprender una cosa más cada día-

“Pasar tiempo juntos….” Esa palabra le hacía echo a Luthia. Y sin darse cuenta, se había puesto color rojo. Era cierto que Tura y ella pasaban mucho tiempo junto, y era un momento que ambos disfrutaban, se habían convertido en grandes amigos.
Aunque… Luthia estaba confundida si sentía algo por él. Su corazón estaba quebrado ante las desventuras que había vivido. Pero se sentía bien al estar con Tura…
¿Debia ignorar este sentimiento, o llenarse de agallas y decirle a Tura lo que siente?

-Lu-lucy, ¿estás bien? Te has puesto algo colorada- Tura movió su mano para tocar su frente y checar su temperatura.
Pero Luthia al estar perdida en sus pensamientos, no supo cómo reaccionar ante el toqueteo repentino, y sólo pudo abofetear la mano de Tura.

-¡N-no! Es decir, ¡Sí! D-digo…- Luthia balbuceo un poco –Tonta p-piel palida, me maldigo. Cualquier cambio se hace notar. Lo siento Tura, sólo vayamos a ver a tu padre-

-S-si tú lo dices… ¿Segura que estas bien?

-¡Q-que sí!-

-----

En las afueras de Summa Sapientia. Pedro, el padre de Tura, los estaba esperando.
-Luthia- Dijo él al verlos llegar –Que agradable volver a verte. Tura me ha comentado que deseabas un poco de guiamiento acerca de las Auras.

-Así es, señor- Luthia no pudo evitar ver a Tura con ojos regañones. –Quería ver si usted me podía enseñar un poco de lo que sabe, pues el texto que encontré no da muchos consejos.-

-Ya veo- Dijo monótonamente el instructor. -Hay algo importante a saber de las Auras, Luthia. Todo mundo posee una, pero el problema queda en como cada quien la activa, y su intención. Algunas Auras emanan energía protectora, otras inspiran, o intimidan. Esto depende del usuario, por supuesto.-

Pedro levanto sus manos y dio un respiro profundo. Y lo soltó.

Luthia se dio cuenta de que estaba meditando. Aunque no en la posición de piernas cruzadas, como usualmente se hace. Luthia esperaba que ocurriera algo al instante, pero nada. El instructor sólo seguía respirando.

Fue entonces cuando una extraña energía comenzó a rodear a Pedro. Parecía… Hecha de agua, y rodeaba todo su ser.

-Mi aura- Dijo Pedro –Es de protección. ¿Pero sabes cómo es que la pude activar? Claro, altere el ritmo de mi respiración, pero eso sólo es para tomar energía del exterior, y ella convertirla en una energía que te rodee. Pero lo más importante de un aura, es la intención que tengas -

-No comprendo- Dijo Luthia, aun embobada por el aura acuosa que rodeaba a su actual instructor.

-Trataré de simplificarlo. ¿Qué es lo que te motiva a tomar energía del exterior? ¿Qué es lo que quieres proteger? O incluso más fácil. ¿A quién quieres proteger? Activar tu aura debe de tener un motivo. Debes encontrar ese motivo y usarlo a tu favor-

Luthia se quedó en silencio, pensando cómo responder a las preguntas de Pedro. ¿Cuál era su motivación?
Su motivación era convertirse en una de las mejores curanderas del lugar, para poder ayudar a todos con sus heridas y dolores. ¿Sería suficiente eso?
Y ahora ¿Qué o a quien quiere proteger?

Su primer pensamiento fue su hermana Sophia. Pero desde el incidente en su pueblo, no había oído noticias ni rumores. Y dudaba que querer proteger a sus padres fuera valido, pues ellos ya habían perecido.
Entonces. ¿Había alguien importante para ella?
Instintivamente, volteó a ver a Tura. Él sólo la saludo y le sonrió.

Eso le dio una idea.
-Hay alguien a quien quiero proteger-
Mientras se encontraba de pie, comenzó a hacer las mismas respiraciones que había visto a Pedro hacer.

Inhaló, y se enfocó en la persona que quería proteger.

Exhaló.

Volvió a inhalar, concentrándose aún más en esa persona. Visualizaba su rostro. Su sonrisa. Su cuerpo.

Al exhalar. Sintió algo. No estaba segura de que, pero se sentía como si algo fluyera a través de ella. Sentía como su cuerpo repentinamente se sentía en paz, libre de todo pesar.
Ante esto, abrió los ojos, y vio que sus manos estaban brillando, como si estuviese usando su magia blanca.

Se asustó un poco al ver esto, y la energía y brillo que vio y sintió, desapareció de repente.

-Nada mal- Le informó Pedro.

-¡Eso fue impresionante, L-Lucy! – Decía Tura mientras se le acercaba, tratando de compartir algo de su emoción, pero la mujer sólo se quedó en su lugar, confundida a lo que había pasado.

-Esto… ¿Esto significa que lo logre?-

-No del todo- Le dijo su instructor –Pero es un avance para encontrar tu Aura. Mencionaste que querías proteger a cierta persona. Sera mejor la tengas mucho en mente y cerca de ti si es que quieres seguir progresando. Bien hecho. Sin embargo, por ahora es todo lo que te puedo enseñar, lo demás vas a tener que seguirlo por tu cuenta, pues como he dicho, el aura de cada quien tiene su propia intención.-
Parecía que no le iba a sacar más información al padre de su compañero. Aparte de que éste ya había comenzado a caminar lejos desde donde se encontraban.
A veces, Luthia se preguntaba si Pedro era un maleducado, que no decía ni gracias ni adiós, o simplemente era una persona muy tímida.


-----

Tura hablaba sin parar y se asombraba algunas veces de lo que decía, pues terminaba riéndose de sus palabras seguido. Luthia lo acompañaba con una sutil risa de vez en cuando.

Eventualmente llegaron al cuarto de ella.

-Ese es mi sueño- Continuaba Tura –Lograr vencer mi cobardía y ser alguien reconocido por ayudar a los que lo necesiten-

-Es un sueño noble- Le decía Luthia, mientras una sonrisa sincera se pintaba en su cara –Pero acerca de la cobardía, no creo que se trate de vencerla. Sino de evitar que te domine. El valiente no es el que ha vencido su miedo, no, el valiente es aquel que acepta tener miedo, pero aun así hace lo que debe. Yo pienso, Tura, que eres una persona valiente-

Tura se sonrojo, pero conservaba su sonrisa – ¿S-sabes? Cada vez que hablo contigo dices cosas que me hacen sentir que valgo la pena. Me agrado mucho estar contigo…-

El silencio llegó, pero no era incómodo. Era agradable pasar tiempo uno con el otro. Luthia se dirigió a abrir su puerta, entrando, e invitando a Tura también. Una vez dentro, cerró la puerta.

-Pero… No me has contado de tu sueño, Lucy-

-¿Mi sueño?- Pensó por un momento –Mi sueño es… Encontrar a mi hermana. No es tan impresionante como el tuyo. Yo sólo deseo reunirme con mi familia de nuevo.-

-Oh…- Tura sintió que el tema del que hablaban ahora no era de los más felices. Pero el debía mostrar su apoyo de alguna manera –Recuerdo que me contaste acerca de ella. Sophia, ¿cierto?

-Así es…- Luthia bufó –Supuestamente su nombre significa ”sabiduria, pero las decisiones que ha tomado no han sido muy sabias… Abandonarme de esa manera y…- Pero ella se detuvo. No. No necesitaba pensar en eso ahora. –Lo siento, comencé a balbucear.-

-No. F-fue mi culpa. Yo comencé a hablar del tema- Se disculpó Tura, moviendo sus ojos, buscando los de Luthia. –P-pero dime. ¿Qué significa tu nombre? Es decir, si es que tiene alguno… Seguramente lo tiene… ¿N-no?-

La joven sólo soltó una pequeña risilla, a la cual Tura se unió por un rato.
-Mi nombre… Supuestamente significaba… ”Luz”. Pero encontraras que en ningún libro de nombres clarifican eso. Mis padres solamente deseaban que los dos nombres rimaran. Porque… Yo de iluminar a algo o alguien… No tengo nada…-

Luthia se sentó en su cama. Deprimida. Posó sus manos sobre su frente, tratando de no mostrar su cara, por si acaso comenzaba a llorar.
Estaba tan enfocada en evitar que lagrimas se derramaran, que no notó a Tura sentarse a lado de ella.

-T-te equivocas…- Le dijo, mientras posaba su mano sobre el hombro de ella. –P-para mi tú… Tú has sido una gran luz. Una guía y una gran amiga. Haz estado conmigo en las buenas y en las malas y… Me agrada mucho estar contigo y ojala pudiese hacer algo para que te sintieras m-mejor y…-

Luthia lo volteo a ver, y le dio repentinamente un beso en la mejilla. La temperatura de Tura se disparó de inmediato, causando que diera un brinco atrás.
No esperaba esa acción por parte de Luthia, aunque… Le había agradado lo que había ocurrido.

-Gracias…- Luthia regresó a sentarse en su lugar.

-N-no hay de que…- Él rio nerviosamente, colocando su mano sobre la parte de su cara que había sido besada. Otro silencio. Pero finalmente al hombre se le ocurrió algo que decir, y algo que hacer. – ¿…P-Puedo darte uno yo?

-Si lo deseas- Le respondió ella, mirándolo.

Tura se volvió a acercar a ella, claro que nerviosamente, pero decidido a regresarle el gesto. Posó sus labios en la mejilla de ella, e hizo la acción.
Estaba a punto de separarse de ella, cuando Luthia puso sus manos sobre la cara de él, y lo acerco, cerrando en un beso, labios con labios.
Instintivamente, pues realmente ninguno de los dos sabía qué hacía, seguían besándose, intercambiando una que otra risilla de por medio, sobre todo de Tura.
Para evitar que les estorbaran, ambos se quitaron los zapatos.
Llegó un momento en que Luthia se acostó en la cama, jalando al hombre para que quedara sobre ella. Tura, avergonzado, sólo podía sonreír y mirar inquietamente alrededor.

-Eres… Eres muy bonita, Luthia…- Mientras trataba de no quitar sus ojos de los de ella. El corazón le latía rápidamente, y esperaba que lo mismo ocurriese con el de Luthia.

Ella rio, aceptando el comentario, pero sonrojándose por igual. – Y tu una persona muy valiente y atractiva- Luthia poso su mano sobre el busto de su compañero, sintiendo los latidos. – ¿Estas nervioso, Tura?

-A-algo- Admitó el joven –N-no estoy muy seguro de que estoy haciendo. Y no quiero… Es decir, incomodarte o algo, y yo…-

-No te preocupes. No haremos nada que no quieras o  algo que te de miedo-

-T-tengo miedo, si… Pero, en cierta forma, es… Agradable. Y… Y-yo quiero hacer esto, especialmente si es c-contigo. Pues eres mi amiga… Y yo… Realmente te quiero, y me agradas y yo… Estoy… Estoy divagando ¿Verdad?-

-Algo. Pero en cierta manera es una cualidad agradable que tienes.- Movió sus manos suavemente sobre el pecho de Tura. A pesar de ser tan joven, su musculatura estaba bien definida, y por la forma en que estaba siendo toqueteado por Luthia, ella podía disfrutar de su tórax. Bajó la mano cuidadosamente hacia el final de su camisa, y se la levanto, metiendo sus manos dentro de ella, y tocando su piel. Ésta, por la raza de Tura, se sentía caliente, aunque más caliente de lo usual por el momento en el que estaban.

-¿Te la puedes quitar? Me gustaría verte sin ella- Luthia dijo dulcemente, y sonriendo apenada ante tal petición.

Mas Tura pareció no molestarle la idea, por lo, aunque algo dudoso, pronto siguió la orden, tomando su camisa, y retirándola, mostrando su pecho y abdominales ligeramente marcadas. Aventó la prenda al suelo, y se acercó de nuevo a Luthia.

-¿Q-que tal? ¿Cómo me v-veo?- Pregunto avergonzado de estar haciendo lo que estaba haciendo.

-Bastante… Atractivo. Aunque bien sabes que no es la primera vez que te veo sin ella- Contestó ella, aun acostada en la mesa, teniendo buena vista de su compañero.  –Claro que, esas fueron otras circunstancias…-

Tura hizo un ruido, denotando incomodidad. –Ese día… Y-yo…-

Luthia lo acercó de nuevo a ella –Eso no importa ahora. Hoy es otro día. Debemos aprender del pasado, y tú ya lo has hecho-

Tura dio una sonrisa leve, moviendo su boca a la mejilla de Luthia y dándole otro beso. Luthia regresó el gesto, pero en los labios de él.
Ambos quedaron recostados en la cama, mirándose el uno al otro.
-¿T-te puedo… Quitar tus prendas también? ¡E-es d-d-decir, si q-quieres!-
Luthia sonrió, mientras tomaba una de las manos de Tura, y la guio a su pecho. El silencio que los rodeaba delató que Tura había hecho un pequeño gemido de sorpresa.

-Adelante- Luthia sonreía. Aunque su corazón también latía a una velocidad alterada, ella se sentía feliz y con un cosquilleo agradable ante lo que estaba ocurriendo.

Tura trago saliva, tratando de calmar un poco sus nervios. Deslizo suavemente sus manos por el vientre de Luthia, agarrando el final de su prenda, levemente y con la mayor sutileza que él creía debía tener, fue subiendo poco a poco la ropa. La piel de Luthia pronto se mostró. Tura se detuvo al llegar a su pecho

-Espera… ¿No debí quitarte el sostén primero? Ay, lo s-siento, es la primera vez que yo hago esto y… Y yo…- Tura posó sus manos en su rostro. Pero pronto se asomó de nuevo al oír que Luthia reía.

-Tura… ¿De verdad crees que yo uso sostén? Sólo mírame, apenas y tengo que presumir- Luthia tocó sus pechos, y los movió. Argumentando a favor lo que decía de su carecimiento. –Es… Algo incómodo para mí. No tener un pecho grande-

-A-a mí me gusta…-

Luthia se quedó pasmada observándolo, no esperaba tal respuesta por parte de su compañero. –Gracias… Eres de las pocas personas que me ha dicho eso. O quizás la única. No lo sé… Es difícil pensar bien en estos momentos. Pero vamos, ¿Qué no estabas a la mitad  de desvestirme? Dejar esperar a una dama puede ser peligroso-

-Oh, c-cierto, l-lo siento…- Tura poso sus manos sobre el vientre descubierto de Luthia, y resumió su quehacer, esta vez no deteniéndose y revelando el pequeño pecho de su amiga. Aunque para él, al no tener comparación, eran de una vista bastante agradable. Esto le causó una pequeña risilla.

-¿Las ves? No son tan… Impresionantes.-

-Q-quizás no, p-pero son tuyas, y eso las hace hermosas, como tú… Es decir. Yo… Bueno. Sabes a lo que me refiero-

Luthia levanto sus manos, para que Tura pudiese quitarle la prenda por completo.

-Ven, acércate y abrázame.- Tura le obedeció y la cogió en brazos cuidadosamente. -Hay que quedarnos así un rato…-

Los dos pechos se encontraron, Tura poseía un calor corporal más alto al ser un semi-demonio, pero parecía ser que justamente eso era lo que le agradaba a Luthia.

-¿Sabes algo, Tura? Cuando tu padre me dijo que tenía que ponerle una intención a mi ejercicio para activar mi aura, ¿sabes en qué o quién pensé?- Abrazándolo más fuerte, se acercó al oído del joven, susurrándole. -…Pensé en ti-

-¿E-en mí? ¿P-pero que podrías llegar a-?-

Pero un beso en la boca, por parte de Luthia, interrumpió a Tura. Los gestos de amor se volvían cada vez más apasionantes entre los dos, elevando la calentura de ambos

Deslizando su mano por el vientre de su compañero, hasta detenerse al llegar a la parte pélvica, insegura de cómo seguir.

-¿P-puedo?- Le dijo ella.

-S-si…- Asintió Tura, sin perder de vista los ojos de Luthia.

Sin poder pensar, metió su mano dentro del pantalón de su compañero, a lo cual Tura dio un gemido, aparentemente de placer, o de sorpresa. En estos momentos era saber.
Por instinto, Tura también comenzó a mover sus dedos dentro de las prendas de su compañera.

-O-oh, l-lo siento. ¿Te estoy lastimando? ¿Estoy haciendo esto b-bien?-

-Calma… Se siente bien. ¿A ti te gusta?-

-C-ciertamente es una sensación rara… P-pero es contigo, y… Y me agrada que sea contigo…-

Luthia se posó sobre él, y posiciono sus manos sobre el pantalón de Tura, retirándoselos cuidadosamente, pues ella también se encontraba algo nerviosa. Se quedó observándolo un rato, pues era la primera vez que veía a un hombre completamente en cueros, pero al ser su amigo, no sentía disgusto, sino lo contrario.

Tura comenzó a reírse nerviosamente, apenado. –Q-que vergüenza… Y-yo…-

-No tiene por qué darte pena- Luthia tomo las manos de Tura, y las guio hacia sus caderas –R-retira mis prendas también-
Tura recostó a Luthia, y obedeció la orden.

-Wow…- Asombrado Tura, no podía dejar de ver a Luthia –Siempre c-creí que tu color natural era violeta…-

Luthia suspiró ruidosamente –Y lo estabas haciendo tan bien…-

Tura rio – Lo siento… Es q-que… Eres hermosa…Toda tú…- Tura se acercó a ella, dándole un beso en la frente. Bajando por su nariz, hasta encontrarse con su boca. La pasión regresó, las manos de ambos exploraban el cuerpo del otro, lentamente e inseguros. Pero no había prisa alguna, la noche era de ellos, y las dos almas jugueteaban con lo desconocido.
De vez en cuando, se toqueteaban en las partes importantes, soltando risilla, tanto de placer, como de diversión, pues era un momento íntimo y sano el que ahora compartían.
-¿E-esto está bien? Lo estoy haciendo bien? ¿N-no te duele verdad? Si te duele, dime p-por favor q-que no quiero hacer nada mal…- Tura, mostraba su nerviosismo al estar moviendo sus dedos por las partes privadas de Luthia.

-No duele…- La respiración de ella seguía el ritmo con el que estaba siendo tocada por Tura.

El joven cada vez intentaba adentrar más sus dedos en el lugar que aparentaba causarle placer a ella. Pronto tomó ritmo, y a Luthia parecía gustarle lo que estaba ocurriendo, pues sonreía y veía a Tura con ojos cariñosos. Su cuerpo reaccionaba con cada movimiento dentro de ella. Se sentía la persona más sensual del mundo. Cerró sus ojos y se dejó llevar por el placer que sentía.

Finalmente. Dio unos silenciosos, pero largos gemidos de gozo. Su respiración comenzó poco a poco a regularse. Abrió sus ojos y observo a Tura, quien lo miraba confundido ante lo que acababa de ocurrir.

-¿E-estas bien? ¡N-no te lastimé, v-verdad?-

Luthia rio. –No… Al contrario-

Una vez lista, Luthia se sentó, y empujó suavemente a Tura para dirigirle que ahora el quedase recostado en el lecho. Deslizo sus manos a sus partes importantes, y sin realmente saber que hacer, comenzó a tocarlo.
Tura, por su parte, movia constantemente las manos a su porpio pecho, y de regreso a su rostro constantemente. No era incomodidad, ni inseguridad, sólo era algo que él creía era natural para la situación en la que se encontraba.
Las gentiles manos de Luthia acariciaban su miembro erecto, aunque a veces bajaban los dedos a tocar sus glándulas externas.

-¡C-cuidado c-con esas partes! S-son sensibles…-

-Lo siento. Tendré cuidado con ellos-

Notando que la parte más placentera para el hombre no se encontraba en la parte inferior, Luthia comenzó a frotar la parte superior con más decisión. Al notar que Tura hacia ruidos de placer, ella opto por ser un poco más ruda con sus fricciones. La respiración de él comenzó a hacerse más fuerte, por lo que Luthia se sentía orgullosa de lo que estaba haciendo. Un pequeño liquido transparente comenzó a salir ligeramente del órgano viril, mostrando que su excitación estaba al máximo. Ese mismo fluido, ayudaba a Luthia a poder manosear a Tura de mejor manera, pues funcionaba como un lubricante.
Tura dio un pequeño gemido, al mismo tiempo que una acuosidad blanca comenzaba a dispararse de su miembro.
Tura respiraba fuertemente, y parecía haberse perdido un poco en su placer, pues hasta sus ojos se mostraban cerrados.  

Luthia se sintió emocionada al ver lo que había logrado con su compañero. Posó su mano sobre el tórax de él –¿Cómo te sientes, Tura?-

-N-no recuerdo haber sentido algo como esto… Y-yo…- Pero Tura aún seguía intentando recuperar su aliento. –Me… Me da gusto haber hecho algo así c-contigo, Lucy…- Finalmente, pudiéndose enfocar, Tura miro a su compañera con ojos enamorados.

-A mi… También me da gusto, Tura...- Moviéndose, para estar al lado de Tura, Luthia se recostó a su altura, para que se pudieran ver cara a cara.
-¿Gustas pasar la noche aquí conmigo?

-Oh, Lucy… M-me encantaría, p-pero debo volver c-con mi padre…- Se escuchaba la dececpion en las palabras que Tura decía.

-Entiendo…-

-C-creo debo limpiarme primero an-antes de salir…-

Una risilla se escuchó por parte de Luthia –Si… Veo que ustedes los hombres son un poco más… ¿Cuál será la palabra? Manchosos, que nosotras las mujeres-

Tura se unió a la risa. –Y-yo… Supongo que si…- Tura comenzó a limpiarse con  sus propias prendas –Aun asi… P-pienso que este momento fue… Sumamente agradable… Y-yo nunca había vivido algo asi… Y… Me da gusto que haya sido contigo.

-Pienso lo mismo Tura. Esperemos podamos repetir esto alguna vez en el futuro-

-C-claro… M-me encantaría-
Se comenzó a vestir, frente a Luthia, quien aún se encontraba desnuda, sentada en la cama. Tura se le acercó, y le dio un último beso

Se dirigió a la puerta y la abrió. –D-descansa… Lucy-
-Tu también, Tura. Nos veremos mañana-
Se cerró la puerta.

Luthia, ahora sola, busco sus prendas para dormir, mientras pensaba en lo que había ocurrido entre ella y Tura. Parecía un sueño del que no quería despertar. Habían compartido un momento sumamente íntimo. Y no podía dejar de pensar en Tura.

Al estar vestida, pronto se acostó en su cama, la cual aun olía a su ahora novio. Le gustaba su olor. Le gustaba todo su ser. Sonriendo, Luthia eventualmente cayó en un sueño profundo.



Peticiones:


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Nota 9

Técnica Pasiva: Aura Curativa
Emanas una pequeña aura que cura, inspira y revitaliza a todo aquel que se encuentre cerca de ti. (El poder y radio del aura depende mucho de tu estado emocional.)
Si se te llega a herir, y si el daño a tu cuerpo es mínimo, te curas automáticamente y de manera inconsciente.


Técnica Pasiva: Aura Curativa II
Tras usar tu Magia Blanca, entras en un estado en el cual tu cuerpo irradia un aura curativa. Cualquier persona cerca de ti se siente libre de todo pesar e inspirada por tu presencia. (El poder y radio del aura depende mucho de tu estado emocional.)
Si se te llega a herir, no importa la profundidad o tamaño de la herida, esta se puede cerrar en pocos segundos automáticamente e inconscientemente.
El dolor sigue siendo el mismo, por lo que sabes bien que no te conviene abusar de esta habilidad, pues te puedes llegar a desmayar y ser poco útil para tus compañeros.

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Re: Catalizador [+18]

Mensaje por Dark S. Satou el Sáb Dic 12, 2015 12:36 am

Buenas noches, hoy seré tu corrector. Si me muestro rudo en la crítica haz el favor de comunicármelo y editaré / borraré a tu placer.

Empezaré por lo claro: no obtienes las técnicas.

La historia me ha gustado. El principio ha sido algo agobiante pero me has hecho quedarme pegado al móvil hasta el final y eso es relativamente bueno.

Hay pegas, y unas cuentas. Por eso mismo te explicaré ahora cuáles son, el por qué y cómo puedes solucionarlas:

-La narración se vuelve caótica en unas cuantas partes. Has sabido manejar bien un tipo de narrador omnisciente, pero a pesar de ello me he confundido en según qué partes debido a los graves cambios entre Luthia y Tura.
-Los sinónimos serán tus mejores amigos. Yo siempre tengo una pestaña a parte por si me quedo bloqueado.
-Faltan puntos al final de algunas frases; equivocas comas con puntos y viceversa. Mi consejo es que leas más y te fijes en la puntuación, debido a que en algunos lugares en los que una persona se confundiría con facilidad no lo haces, sin enbargo, en otros lados cortas las frases con la pausa de la coma, o separas con un punto cuando debería ser coma -siempre y cuando se continúe la oración no va punto y final- entre demás errores.
-Las tildes, bueno... Tienes problemas con agudas y esdrújulas. Revisa bien los textos porque sueles dejar de accentuar en palabras a lo: siguió, expresó, etc. También las sueles fallar en las palabras con sentido de pregunta.
-Algunas frases no tienen sentido, están mal formuladas. Ahora mismo estoy desde el móvil y no recuerdo con exactitud cuáles eran, pero si deseas que te las enumere lo haré encantado mañana por privado o por aquí, donde prefieras.
-La separación de los párrafos. Creo que no tengo mucho que explicar aquí. Yo fallo alguna que otra vez separándolos, sobretodo al escribir con prisa.
-El lenguaje. O somos burdos o cultos, pero una mezcla se vuelve caótica. Elige y céntrate en un estilo, evitando culturismos o burdismos.
-Hay más cosas que te explicaré si quieres. Recuerda, contra más longitud, más fallos.

Debido a la denegación de la técnica... No hay casi entrenamiento. Pero como has tenido la intención y el esfuerzo te bajaré el requisito a un 8 para la próxima vez.

Me gusta verte evolucionar y debo elogiarte debido a la historia, está más elaborada que la anterior y tiene mayor calidad. Siempre puedes pedir segunda moderación si así lo deseas.

Tienes un 7,5 de nota, ganas 7662 EXP y 11.494 Áureos.
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Re: Catalizador [+18]

Mensaje por Luthia Zul el Sáb Dic 12, 2015 6:42 am

Gracias Dark. Tendré en mente tus palabras para la próxima historia.
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