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Fairy Tail Chronicles


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Bravery Forged by Love

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Bravery Forged by Love

Mensaje por Luthia Zul el Sáb Ene 02, 2016 1:24 am

-Tura- Su nombre retumbo por el cuarto. –Creí haberte dicho que no salieras del gremio a menos que fueras acompañado por mí, o algún superior. Los demonios rondan por el lugar, y bien sabemos que si se te acercan puedes trans- Pero Pedro fue interrumpido.

¿Y-y que esperabas que hiciera? ¡Q-que me quedara de brazos cruzados mien-mientras los demás arriesgaban su vida fuera del castillo?- Pensando un momento en lo que había dicho, hasta Tura se asombró y asustó del tono inusual que estaba usando en esta conversación –E-es decir… L-lo siento yo…- De manera cabizbaja, miró alrededor, evitando hacer más contacto con su padre.

-No- Dijo fríamente el padre –Tienes razón. Te has vuelto en un joven valiente, y tampoco puedo esperar, como tú dices, que te hagas del ojo ciego ante la calamidad actual. Haz hecho lo correcto-

Tura dejo salir una risilla, pero ésta no era feliz. -No soy valiente…-

-Hijo…-

-No importa padre…. Y-yo sé que algún día quizás pueda c-convertirme en alguien valiente. Pero… Pero ese día no está cerca…-

El silencio llenó el cuarto.

Pedro sabía cómo se sentía su hijo. No era la primera vez que se ponía de esta manera consigo mismo. Pero por más que intentaba, sabía que no lo podía sacar de la idea de no ser valiente. Tura, equívocamente, pensaba que la valentía era la capacidad de suprimir todo miedo por completo, y llevar a cabo una acción peligrosa. Y entre más se le fundía en la cabeza esa idea, más triste se sentía el joven.

Un toque repentino en la puerta interrumpió los pensamientos de ambos. Tura y Pedro se voltearon hacia la entrada del lugar, para poder ver quien venía.

-Eh, cuanto tiempo sin vernos Pedro- Un joven de cabello color azul, vestido sólo con unos pants entro al lugar –He oído de la actual calamidad, vine para checar todo estuviera en orden por aquí. ¿Qué tal?-

-Samuel…- Dijo Pedro, mientras se acercaba a saludarlo de mano.

-Na-ah.- El tal Samuel movió un dedo de un lado a otro, aparentemente inconforme con lo ocurrido -Dime Turbo, sabes que ese es el apodo que me gusta llevar-

Pero antes de que Pedro pudiera corregirse, “Turbo” rápidamente camino hacia donde Tura se encontraba.

-Hey, ¿pero que tenemos aquí? Si es el pequeño diablillo que nos causó tantos problemas cuando recién viajábamos. ¿Cómo has estado, eh, pequeño cobarde?- Turbo agarró a Tura en una llave de lucha libre, molestándolo. El pobre Tura sólo se podía permitir dar chillidos patéticos

-¡T-Turbo, basta ya! ¡Me lastimas!-

-"Ay ay, Turbo me lastimas. Ay ay." Niño llorón- Lo imitó, por fin dejándolo en paz.

Tura gemía aun, sin embargo.

Pedro se acercó a los dos –Es bueno verte de nuevo… Turbo. Pero dudo que hayas venido solamente a agredir a mi hijo, ¿Qué es lo que te trae por aquí?-

-Otra vez con eso de lo de “mi hijo”- Refunfuñaba Turbo –Bah. Da igual. No tengo paciencia para debatir el parentesco de Tura contigo. Como ya te lo he dicho, he venido a ayudar con esto de los demonios poniendo el mundo patas arriba-

-Claro…- Dijo Pedro, incrédulo. –Te conozco bien, Turbo. No haces las cosas de a gratis. Debes ganar algo por ayudar, o si no, no estarías aquí…-

-Bueno, pero mira que tengo un plan. Y claro que por eso me pagaran. Solamente faltaría hablar con el individuo que está a cargo. Quizás él sea más razonable a porque cobro lo que cobro. ¿Sabes? Debo comer. No me la puedo pasar de altruista como algunos otros frente a mí que nacieron siendo ricos de dinero.- Turbo se movía de un lado a otro, como con sobra de energía.

Tura para entonces, se había escondido detras su padre. Él y Turbo no se llevaban del todo bien, pues constantemente se burlaba de su cobardía y lo ponía en situaciones incomodas, muchas veces humillantes también. Tura le sacaba la vuelta, y no era de todo su agrado que Turbo hubiese regresado. Decía que tenía un plan, pero Tura no estaba seguro de querer oírlo.

Pedro suspiró, y aparentó curiosidad y aceptó preguntarle cuál era su plan. – ¿Y bien? Dices que planeas hablar con la líder del gremio, pero no has dicho nada de tu plan-

-¿“La” Lider?- Preguntó – Vaya. Veo que los estándares de los gremios han bajado. O al menos de éste. Honestamente no se mucho de los demás. ¿Y la verdad? Ni me interesa. Sólo vine aquí porque sé que Surma Sarpiente fue el gremio en el que decidiste quedarte-

-Summa Sapientia. Y… Earandil, la líder, es una persona que merece respeto, Turbo. No por ser mujer significa que carece de habilidades-

-Como sea-

Pedro suspiró nuevamente. –Ibas a hablar de tu plan-

-Claro, mi plan…- Turbo comenzó a acercarse de nuevo a Tura, pero él poco a poco tomo pasos atrás –Mi plan… vuelve acá mocoso…- Agarrando de nuevo a Tura en una llave, continuó explicando –Mi plan es usar a Tura como anzuelo para atraer a todos los demonios hacia acá y acabar con todos ellos de una vez por todas. Incluso el Lid- La Líder del gremio estará asombrada de que Tura realmente es un pillo y que podamos usarlo como señuelo-

No hubo respuesta alguna más que la de Pedro poniendo su palma en su frente ruidosamente, y claro, seguido de otro suspiró.

-Turbo… No sé ni por dónde empezar para hacerte ver en el error que estas-

-Tengo tiempo, empieza-

-Primero suelta a mi hijo-

Acto seguido, Tura se vio libre.

-Segundo- Continuó Pedro –Tura no es un arma o señuelo o como le quieras llamar, para atraer demonios. Tercero. La Lider, Earandil, ya sabe que Tura es un semi-demonio, no sería nueva alguna para ella. Cuarto, aunque tu plan diera fruto, no todos los magos de aquí son guerreros, y pondrías sus vidas en peligro. Muchos meramente son curandero o estudiantes-

-C-como Lucy- Interrumpió Tura

-Correcto-

-¿Quien diablos es Lucy, y porque debería importarme? Oh, espera. ¿Es acaso tu novia, Tura? ¿Acaso al fin te crecieron testículos y te le declaraste a alguien? Que emocionante…-

-L-Lucy es sólo una amiga- Contestó Tura, apenado

Pedro siguió hablando, expandiendo de quien era Luthia –La Joven Zul es una amiga de Tura, y adepto a la Magia Blanca-

-Espero no quieras hacerla tu aprendiz ¿Otra? ¿Pero pues cuantas has tenido? Primero fue Evelyn, luego Mara. ¡Incluso hasta Patricio llegó a ser tu aprendiz! Bueno, hasta el cobarde aquí fue tu aprendiz, la diferencia siendo que según tú has decidido adoptarlo y llamarlo hijo- Turbo siguió refunfuñando, mientras caminaba alrededor del cuarto, haciendo gestos con las manos –Me suena el nombre Zul aun así.-

-Turbo- Dijo Pedro –Te recuerdo que tú también fuiste aprendiz mío por algún tiempo-

-Si eso es cierto, pero claro, yo fui el mejor de todos tus aprendices. Me decidí ir por el camino de la acción y utilizar mis poderes a su máximo. Ahora veme en lo que me he convertido ¡Puro musculo, bebe!-

-Si… Puedo verlo, pues no dejas nada a la imaginación con tus pocas vestiduras- Dijo Pedro, pretendiendo toser.

Era cierto que Turbo mostraba su musculatura de un cuerpo trabajado constantemente, lo cual era raro, pues él también era un mago elemental de agua, y el trabajo físico no era del todo necesario para alguien afinado a la magia. Su razón por abandonar el grupo de Pedro y los demás fue que tenía problemas de egocentrismo. Incluso siendo antagonista no sólo de Tura, sino de los demás miembros, por lo que al cansarse de ellos, decidió tomar su propio rumbo.

-Bueno, aun así debo hablar con la tal Earandil. Dijiste ese era su nombre, ¿cierto? Quizás me pueda pagar por matar uno que otro demonio por si se presta la ocasión. Eh, yo que se-

Sin interrupción por parte de Pedro o Tura, Turbo salió del cuarto finalmente.

Tura cerró los ojos y dio un suspiro de alivio. Realmente no le agradaba estar cerca de Turbo. Era demasiado tosco y desagradable. Le estresaba.
Al abrir los ojos se dio cuenta de que Luthia estaba en la puerta, esperando que le diesen permiso para pasar.
Pedro también se dio cuenta de esto y alzó la mano para decirle que estaba bien que entrara.

-Acabo de toparme con un hombre semidesnudo al venir para acá. Realmente no era como hubiera querido empezar mi día. Hmm- Decía ella, mientras se movía para estar al lado de Tura. -Buenos días a ambos-

-Hola Lucy-

-Buenos días, joven Zul- Pedro se le acercó –Escuché acerca de su pequeña misión hacia Villa Serea. Le agradezco haya cuidado de Tura-

-Me temo que se equivoca, señor- Contestó Luthia, haciendo que Pedro levantara sus cejas en asombro –Fue Tura quien cuido de todos. ¿Acaso no le dijo él quien nos llevó al lugar? Pudimos ver su valor al tomar las riendas de los caballos y llevarnos sin problema alguno. Si alguien debería de llevarse el crédito, definitivamente debe ser mi compañero y no yo, señor-

-Ya veo- Por instinto, Pedro le dio unas suaves palmadas en la espalda a Tura –Bien hecho entonces-

-P-pero yo…- Tura miró a Luthia, confundido. Pero ella sólo le miraba con una sonrisa en su cara.  

Era extraño. Tura se sintió bien al recibir las palmadas, y el apoyo por parte de Luthia. Finalmente, no pudo evitarlo y él sonrió también.

-----

-¿R-realmente crees que fui v-valiente en llevarlos a Villa Serea?- Preguntó Tura a su compañera, mientras practicaba con su arma contra un hombre hecho de paja.

Sentada del otro lado, Luthia leía un libro, probablemente de Magia Blanca. –A mi lo que más me intriga es la razón la cual te hace creer que no lo eres-

Tura suspiro de manera triste –Lucy es que… No se, l-llevas quizás uno o dos meses de conocerme y y-yo… Yo me conozco de toda la vida y jamás… Jamás me he proyectado como alguien valiente, y que alguien c-como tú llegue a decirme lo contrario… No lo sé.-

-Te voy a hacer una pregunta Tura- Decía ella, sin quitar mirada del libro  -¿Qué es la dicha “valentía” para ti? Piensas que es alguien sin miedo, y que se atreve a todo sin pensarlo dos veces. ¿Quizás eso pienses?-

-Algo asi…- Admitió Tura, mientras se limpiaba unas cuantas gotas de sudor por el ejercicio que estaba realizando -¿Q-qué más ha de ser?-

Luthia estaba a punto de seguir platicando, cuando detectó que alguien se les acercaba. Era el semidesnudo de cabello azul que se había encontrado en la mañana.

-Veo que los jóvenes trabajan desde la mañana con sus actividades. Un cobarde pretendiendo blandir un arma, y una Maga Blanca estudiando en vez de trabajar su cuerpo. Pero si no has de ser tu la tal Luthia Zul de la que todo mundo habla. Nah, todo el mundo no, pues exagero. Me refiero a quizás Pedro, y el cobarde frente a mí. Así que… ¿Quieres convertirte en aprendiz de Pedro, eh? Te diré algo, jovencita. Yo fui el aprendiz número uno de Pedro, y lo sigo siendo. Si realmente quieres convertirte en su discípulo, debes pasar sobre mi primero. ¿Qué dices entonces? ¿Una pequeña pelea amistosa para ver la diferencia de poder entre ambos? No te preocupes si pierdes, prometó no humillarte mucho.-

-Hablas mucho- Dijo Luthia fríamente, retirándose rápidamente a leer de nuevo.

-¿¡P-p-pero que!? ¿¡Acaso no me has escuchado necia!? ¡He dicho que pelees conmigo!-

Tura se le acercó al gritón, diciéndole con un tono más moderado –Turbo… No la molestes…-

-¿Oh? ¿¡Y que vas a hacer tú, tú estúpido!?-

-N-nada p-pero…- Tura se hizo pequeño en su lugar, temeroso del tono con el cual hablaba Turbo –D-dejala en paz…-

-Vaya. Ni siquiera eres capaz de defender a tu novia, cobarde. Veo que esto si fue una pérdida de tiempo.- Turbo se dio media vuelta y comenzó a caminar lejos, refunfuñando entre dientes algunas cosas inaudibles

-Cobarde es aquel que mira a todos por debajo de él- Luthia dijo, aun en el rango de audición de Turbo.

El semidesnudo detuvo su andada. Volteando de nuevo. Lanzando repentinamente un chorro de agua a presión hacia Luthia.
Tura dio un pequeño grito, diciendo el nombre de su compañera. Pero ella no se movía.

Cuando el ataque de Turbo estaba a punto de pegarle, sin quitar los ojos de su lectura, una barrera mágica detuvo el ataque por completo.

-Me has hecho enojar. ¡Así que deja tu tonto libro de ñoños y enfréntame!- Turbo lanzó esta vez ráfagas de agua hacia ella. Pero Luthia seguía inmóvil. Los ataques habían logrado que no pudiera concentrarse más en su lectura, pero la barrera mágica seguía en pie, protegiéndola de todo ataque.

-T-Turbo basta ya… Ella no quiere pelear- Tura seguía intentando desalentarlo, pero su voz no se hacía escuchar por los gritos del atacante.  

-“Turbo basta ya ay ay ay” ¿¡No sabes decir otra cosa zopenco!? ¡Ni siquiera puedes defender a tu novia!-
La ráfaga continuaba, pero la barrera de Luthia resistía. A estas alturas del combate era difícil saber quién era más necio, si Turbo con su incesantes ataques, o Luthia con la actitud de sólo tomar la defensiva y tomar los ataques del oponente.
Eventualmente, Turbo tuvo que ceder para tomar un pequeño respiro –Necia…- Juntó sus manos como para rezar, y de sus palmas comenzó a emanar una bola de agua, la cual se iba haciendo cada vez más y más grande. Esto siguió hasta que abarcaba 2 metros de diámetro, era una bola bastante grande, y pesada. Pues Turbo jadeaba. –¡A ver qué te parece esto!-

Al decir esas últimas palabras, la esfera de agua fue lanzada con fuerza hacia Luthia. Ella, subestimando a su oponente, se dio cuenta de su error e intentó ponerse de pie para esquivar. Pero era demasiado tarde. La bola de agua chocó contra su barrera y la destruyó, quedando Luthia aplastada por el ataque y empapada en el suelo. Tosiendo agua que había tragado.

Se escuchaba una carcajada por parte de Turbo. Pero no duro mucho, pues a él también le faltaba el aire. Los dos magos jadeaban, uno por cansancio, y la otra por falta de aire.

-Turbo ya es suficiente- Dijo Tura mientras ponía su mano sobre el hombro de él.

Pero el mago de agua sólo se movió de manera agresiva para evitar ser tocado por Tura. –No… ¡Esto no ha acabado aún!- Turbo volvió a juntar sus manos, pero esta vez no era un bola de agua la que invocaba, el ambiente se tornó frio mientras una pequeña daga de hielo se formaba en las manos de Turbo, seguido por una risa descontrolada.

-¡Turbo, basta! ¡L-la vas a lastimar!- Gritaba Tura, pero era en vano. Su cuerpo se encontraba incapaz de moverse por el miedo.

Aun en el suelo, empapada, Luthia intentaba ponerse de pie, pero sus prendas le pesaban y la falta de aire la tenía tambaleándose. No iba a poder esquivar el siguiente ataque tampoco, mucho menos sabiendo que su barrera mágica había sido destruida y aún tenía que recargarla.

-¡Turbo, te lo ruego! ¡D-déjala por favor!-

Listo para lanzar la daga helada, Turbo dio una última risa.

-¡Te he dicho que P̴̣͕̜͘a̷̳̳̱̺͙͕̖r̷̠̣̪͘͞ȩ̜̥̱̮̫̭̳̀s̵̠̟͔͔̜̹͔!


La daga del hechizo salió disparada y penetró piel. Pero el arma helada se derritió casi al instante de lastimar.

-Vaya… Hacía rato que no mostrabas tu verdadero ser, Tura estúpido. Muy bien, te has convertido en lo que realmente eres. ¿Y qué? ¿Qué piensas demostrar con eso? Que realmente eres valiente y puedes proteger a tu novia, ¿No es así? Eres patético, aun en esa form-

Un bofetón repentino mandó a Turbo al suelo. Gritó, tomando su mejilla con dolor, pues le quemaba.

Los ojos de Luthia miraban el cambio que el cuerpo de Tura había sufrido frente a ella. Su piel amarillenta había tomado un color sumamente oscuro, sus brazos y piernas habían crecido y se sostenían sobre el suelo de manera pesada. Su rostro había cambiado, no era el mismo ser cauteloso de siempre, su cara mostraba ahora un hocico con grandes dientes igual de color negro. Sus ojos eran blancos, y no mostraban pupila ni iris alguno.
¿Qué estaba pasando?
Por lo que estaba diciendo Turbo antes de ser interrumpido por un zarpazo de la criatura que ahora era Tura, mencionó que ésta era su forma verdadera.
¿Era acaso Tura un demonio? Eso ero lo que Luthia parecía tener frente a ella. Inmóvil y llena de miedo, observaba.

¡͜͏̸̤̞͙̣̭͇͎̘T̤̖̭e̛̘̖̘͔ͅ ̩̫̲̮̩̙̼́̕͡ͅh̡̥̬̟̜̟̞̖ͅe̶̥͓͜ ̵̴̛̺͖͍̤͕̩̮ͅd̹̖̗̟̮i̸̢̮̭ç̴͈̱̼̣̜̩̕h̴̥̭̱̞͕̜o̯̞͇̯̟ ̶̟̯̬ͅl̨͏̶̝̞̬̯͔̹ͅa̝̫̬̠̕ ͈̫̩͕̥͈̱̹d̻̗̫͔̩̦͖̟̜͜e̛̠̦̜͙͜͡j̨̫̝̩͍́è̶͎̯͔̠͕s̻̙̙̲ ̷҉͖͈̭̗̱̭̺e̢͓̭n̤ ̸͙̖̖̩̥̩p̨͖̼͉̰͚a̵̢̗̱͙͠z̘̗͈̠!̯͕

El demonio le saltó encima al mago, atrapándolo con sus gigantes pies bajo él. Y le rugió, su aliento era caliente y molestaba al oponente

-¡Quítate de encima!- Turbo luchaba por zafarse de las garras de demonio Tura, golpeando en el rostro, pero era inútil. Aparte de que cada puño que le ponía en la cara lo quemaba un poco.

Finalmente, tras rugir una última vez y quemar un poco más a Turbo, el demonio le mordió la oreja. Haciendo que un grito sobrehumano se escuchara por todo el lugar
-¡Idiota inhumano, mi oreja! ¿¡Que le has hecho a mi oreja!?- Seguía gritando el pobre humano mientras intentaba calmar el sangrerío que salía del lugar donde debía estar su oreja.

El demonio escupió lo que había mordido, y se alejó del mago, dejándolo al fin libre.

Inmediatamente, Turbo se paró del suelo e intento invocar su magia, pero el dolor que sentía le impedía concentrarse -¡Ma-maldito!-

Sus gritos habían llamado la atención de todo mago que estuviese cerca, y pronto llegaron a su auxilio, pero al ver al demonio frente a ellos, algunos se asustaron, algunos otros tomaron posiciones de defensa, listos para atacar a Tura en caso volviese a intentar a agredir.

Pero en vez de atacar, el demonio dio media vuelta para encontrarse con la aterrada Luthia.

-L-͎͙͔L̼͎̳ṷ̳̯͈̼̹c̘̪̼̗͎̰y̪̻̦͓̹̪…̠̠̺̦̗̜ ̝͓̘͎̩̹¿̳̼̻͕̗͓̝T̫̩͈̗͉e̜͓̜̘̠͓ ̤̩̩͕͕̞e͖ncu̪e̮n̖̲̖̭̘̙̲t̲̹r͍͙̤̘͓ͅa̭s̩̘̱ ̩̤b͚͚̗̬ͅi̜̮͉̞̰̼e̲̘͖n͚̜͙̞͎͓͕?͔͕-

Pero ella no contestaba, sólo se le quedaba viendo.

-¿͖̫̞͓͍͖ͅP͕̺̠̹̘-̳̙̰͔͕̹̬p͈o͚̟̱ͅr͉̪̘͎ͅqu̱̹̟e̬̯ͅ ̜̘̤̻̗̲m̻̭̼̤e͉̘͚ ̘̦̬m͙̫͙i̘r̳͖̠̪a̼͖͚s̗̮̲͍̙̳ ̻͎̩͖̹d̜͈̼̟e͙ͅ ̞̥ḛsͅa͔͔̙̖͔̠ͅ ̲̠m͚̪̲an̗͕er͚̹͔̟̙a̗̟̘̳͚ͅ?̟̲̮-

Tura no entendía que es lo que ocurría, miro a sus alrededores de nuevo, viendo como Turbo sangraba de un lado de la cabeza, y a los magos que lo veían con ojos de detesto y miedo, apuntando su magia hacia él. Volvió a mirar a Luthia, y se dio cuenta de su cara de confusión y terror.
Miro sus manos y se dio cuenta de que era lo que había pasado.

- N̸o͝…̀ ̧Ǫh no.̀ ͡Espera҉…͝ ͠¡͜L͜u͡c͡y, p͠or fav͟o͡ŗ,͞ ̢pue̢d͜o ҉ęxpl͜i҉c̴arl҉o! ̵¡No ̶m͞e tęm͏as, n͝o me̷ ve͢an ͠ásí!̷ Yo͠ ńo̴ ͏soy u̸n̛ ͏mǫn͢strúo͢,͞ este͝ ͜n͢o͞ soy ̶yo̶ ̷re̴a͠lmen̸te͠. ¡̢Po̵r̛ ̵favor, ̛t͜ìe͏ne̡s̀ ̵qųe͢ crèe͟rme̷! -

El demonio gritaba y gritaba, eventualmente cayendo en sollozos.
Luthia no podía entender del todo bien lo que decía el demonio, pero el tono con lo que decía, sonaba a imploración. Un ruego que se le hizo conocido a su compañero Tura.
Aun con miedo, poco a poco se le fue acercando al demonio.

-¿Tura?- Intentaba poner sus manos en su rostro, pero el miedo le impedía continuar

-¡Joven Zul, aléjese de inmediato de ese monstruo!- Gritaban los magos

-¡Bajen su guardia! ¡Es mi hijo al que están apuntando!- Gritaba otro, pareciendo ser Pedro, quien trataba de evitar que todo esto terminase en más sangre.

El demonio se asustó, y abrió los ojos de nuevo, viéndose cerca de Luthia. Intento tomar sus manos, pero al hacer contacto, Luthia se quemó un poco, por lo que retrocedió.

- L̩͕u͈̺̲̫͉̬c̣̯̯̥̻y̹̟̹̣̰̰…̤͔̞̪-

-Esta bien, Tura. Soy yo…- Le decía ella mientras intentaba acercársele de nuevo –Calma… Todo está bien- Finalmente pudo poner sus manos sobre su rostro. Y a pesar de que le quemaban un poco, era un dolor que podía soportar.

Tura fue perdiendo su tamaño, su tono de piel regresaba a su usual color amarillento, sus ojos blancos ahora poseían el color rojo de siempre. Se encogió hasta regresar a su tamaño normal.

-Lucy…- Su voz habia recobrado el tono de siempre. –Yo… Lo siento- Seguía él llorando.

-Asi que… ¿Esto es lo que realmente eres?-

Tura cayo rendido ante los pies de Luthia –Por favor… No me dejes. Yo no quería que supieras esto… Eres mi única amiga. Por favor…-

Luthia se agacho junto a él, y solamente lo abrazo.

Todos los magos entonces bajaron la guardia, parecía que el peligro del demonio habia pasado.
Pedro dio un suspiro largo, y por fin pudo pasar entre la muralla de magos que pretendían defender a Turbo. El cual ya estaba recibiendo atenciones.

Pedro se quitó su capa, y cubrió a Tura con ella. Pues su transformación lo había dejado sin prenda alguna.
-Ven hijo- Dijo mientras lo ayudaba a levantarse, con la ayuda de Luthia.

-Padre… Volvió a ocurrir…-

-Lo se. No te preocupes. No paso a mayores.-

-L….L-lastime a Turbo-

Entre los magos, se escuchaban los gritos del sin oreja -¡Claro que lo hiciste tarado! ¡Me ha dejado sin oreja, ¿Qué no ves!? ¿¡Hasta cuando pretendes seguir protegiendo a tu tal demonio que llamas hijo!? ¿¡Cómo justificas estas acciones!?-

-Samuel- Lo miro fríamente Pedro –Hablas mucho- Dicho así, los magos abrieron espacio para dejar pasar a Pedro, Luthia y a Tura. Aunque al último lo seguían viendo con ojos de desprecio.

-¡Esto no se va a quedar así! ¿¡Me escuchas, Pedro!? – Turbo dio un ultimo grito.

Pero los otros tres ya llevaban camino emprendido, era difícil saber si lo habían escuchado.
-Ahora veo, Tura... Que no pretendes cobardía por miedo a los demás. Pretendes debilidad porque te tienes miedo a ti mismo y a lo que puedas llegar a hacer…-

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Re: Bravery Forged by Love

Mensaje por Dark S. Satou el Lun Ene 04, 2016 1:14 am

Buenas noches, hoy seré tu corrector (otra vez, ¿qué pesado soy, no?)

No tengo mucho que decir por la historia. Se nota que a cada una que vas publicando se ve una progresión hacia bien y que no escribes de forma vacía con intención de rellenar. Cada historia está viva y eso me agrada, sobretodo la relación con Tura.

Sobre errores no te puedo recalcar demasiados a parte de los que ya te haya dicho antes. Ten cuidado con las tildes, sobretodo en preguntas. No es lo mismo "porque" que "por qué" <-- Los confundes bastante.

En fin, ha estado bien, ha sido amena y no tengo mucho más que decir. Ganas 3.591 EXP y 5386 áureos. Sigue así.
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