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El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

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El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Starrk el Dom Feb 21, 2016 11:38 pm

Habían pasado ya algunos meses desde que envenené a Robert Hadson y su hijo Miles Hadson me traicionara. En este tiempo me percaté de que hubo gente siguiéndome y que vigilaban mis pasos. Al parecer quería tenerme controlado mientras estuviera en la ciudad. Debido a estos seguimientos no pude hacer ningún movimiento para averiguar algo de lo que había estado haciendo. Necesitaba ayuda, eso estaba claro y para ello tendría que contratar a alguien para esto. Tendría que andarme con cuidado ya que el que me seguía sabría de mis movimientos cuando hablara con alguien, así que actuaria con cautela. Hablaría primero con el dueño de la taberna en la que me hospedaba, haría que él se encargara de reclutar a las personas adecuadas. Seguramente más de un indeseable y también algún espía de Miles intentaría entrar en el grupo, así que tendría que tener cuidado y medir mis palabras sobre mi objetivo cuando reuniera a la gente. Fui hacia el tabernero y le dije en voz baja mientras le acercaba una bolsa con monedas. –Necesito que me busque cierto tipo de personas. Personas que estén dispuestas a matar por dinero. Espero que no haya inconveniente en que usted busque a esas personas y les diga que esta noche habrá una reunión en la que se ofrecerá un trabajo y por el cual se ofrece una cantidad de áureos beneficiosa seguramente para la mayoría.- El tabernero me miraba y tras coger la bolsa que le había acercado como pago para que hiciese aquello abrió mucho los ojos y con una gran sonrisa me dijo mientras asentía. –Por supuesto señor, buscaré a gente que tenga esas características e incluso cerraré antes para que no les molesten en su reunión.- Asentí una vez y acto seguido salí de la taberna, tenía que saber si el que me seguía vendría directamente tras de mí o hablaría primero con el tabernero.

Tras un rato caminando no me sentía seguido como anteriormente me pasó, así que supuse que mi seguidor había parado para hablar con el tabernero. Esta noche seguramente estaría entre el grupo que viniera a la taberna, así que tendría que analizar bien a todos para asegurarme a quien eran leales. Al rato volví a la taberna, el tabernero seguía en la barra y solo había algunas personas por alguna mesa, la mayoría borrachos. Tal vez mi acechador fue corriendo a contarle a su amo lo que planeaba, el tiempo que quedaba hasta la noche lo pasaría en mi habitación de la taberna.

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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Kazimierz el Lun Feb 22, 2016 10:39 am

Comenzaba a caer la tarde cuando llegue a mi destino, esta vez no tenia ninguna misión que hacer para mi gremio, Filii Mortis, estaba investigando por mi cuenta ya que había escuchado rumores de que por las cercanías había una chica que coincidía con la descripción de Dos, pero tristemente, había sido solo un rumor, y la chica equivocada "Bueno, al menos era cierto que se parecía, aunque Joanna no es tan facilona, y sin contar que no hubiera podido alimentarme de ella" pensé para mi a la vez que entraba a la taberna.

Al entrar se produjo un segundo de silencio, para después comenzar a escuchar murmullos, nada nuevo en verdad. Iba completamente cubierto con mi túnica verde oscuro, y con la capucha de la misma puesta.

Me deslice hasta la barra con aire frío, pasando de todos los murmullos, y al llegar a la misma solo deslice un poco mi capucha hacia atrás, lo justo para que el tabernero pudiera apreciar el brillo de sus amarillos ojos a la vez que decía, como en un ligero susurro-Pongame algo que no me entre ganas de vomitar...aunque viendo este antro...ni los clientes tienen buen aspecto...-dije conteniendo un mueca de asco bajo la capucha, pero sin separar mis ojos de los del tabernero, el cual simplemente asintió, no sin antes hacer un gesto de enfado y alejarse un momento para buscar algo de mi agrado.

Al rato volvió, trayendo con el una jarra con algún tipo de bebida, colocándola directamente en mi mano, cosa que me hizo querer matarlo ahí mismo ya que había osado tocarlo siendo escoria, pero había algo raro, entre la jarra y mi mano había una nota, por lo que me quede mirando al tabernero que llevaba una sonrisa algo extraña en su rostro-Espero que todo sea de su agrado...al fondo tenemos una mesa donde podrá disfrutar de la bebida mas tranquilo...aunque no queda mucho para el cierre de hoy...- Sin mas me dirigí a la mesa de la que había hablado el camarero en una esquina angosta, pero desde podía ver a todos y cada uno de los rincones de la taberna.

Al llegar a la mesa me senté sobre un sillón, coloque la jarra sobre la mesa y me dispuse a leer la nota desde mi posición "Esta noche tras el cierre se llevara a cabo una reunión especial, en la que que humildemente considero que estará interesado."La nota no indicaba nada mas, pero simplemente esa frase me causo interés y decidí quedarme a ver que ocurría una vez se cerraran las puertas.
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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Sophia Zul el Miér Feb 24, 2016 9:34 pm

Pero qué lugar más asqueroso y repugnante, lleno de plebeyos y gente de mala muerte. Pensaba Sophia mientras entraba a la taberna. Pero la verdad, un lugar como este era lo único que podía pagar con la pequeña suma de dinero que le daba su gremio. Era mejor que nada, aunque la niña mimada estaba ciertamente acostumbrada a otra cosa.

Encapuchada, para intimidar a quien se le acercase, Sophia se dirigió hacia el tabernero, y una vez que obtuvo su atención, se le acercó muy seriamente a la oreja y comentó.

-Dígame, hombre...- Su tono de ultratumba ciertamente daba miedo – ¿Cuánto por un vaso de leche con chocolate?-

El tabernero dio un bufido, tratando de no reírse. Pero las ganas de soltar a carcajadas se esfumaron tras ver la cara seria e intimidadora de la niña frente a él.

- Es decir… Claro señorita. En un momento le traigo su bebida…-

Sophia refunfuñó, mientras el tabernero se alejaba. En lo que ella esperaba, dio una mirada a la taberna. Quizás el lugar no era tan malo, pues ella destacaba, traía las mejores vestimentas del lugar y se le notaba que era de familia rica. O al menos lo era, pues tanto sus padres como su hermana habían desaparecido de su vida. Ellos habían muerto, y su gemela se había quedado en la villa.

Asqueada, y sin darse cuenta, sacaba la lengua en desprecio.

Pronto llegó su bebida, y tras beber un poco, se dio cuenta de que la servilleta traía unas palabras en ella.

"Esta noche tras el cierre se llevara a cabo una reunión especial, en la que humildemente considero que estará interesado."

Sophia siguió bebiendo sin mucho interés. Aunque la verdad no tenía nada más que hacer. Seria quizás interesante quedarse para ver de qué se trataba esta reunión especial.
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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Talamaur el Jue Feb 25, 2016 1:48 am

Salí del callejón limpiando mi espada de sangre y ocultándome de miradas indiscretas, había acabado mi trabajo. Estaba algo lejos de la sede del gremio, pero no hacía ascos a misiones fuera de nuestro territorio. Llegué al lugar donde había quedado con mi contacto y cuando le comenté que ya había terminado, me comentó algo interesante. Al parecer alguien estaba buscando a asesinos, cobrar y matar sin preguntar me dijo mi contacto. El trabajo encomendado por el gremio lo había acabado en menos tiempo del que esperaba, asó que no habría problemas en conseguir un extra antes de volver.

Me dirigí a la taberna en la que estaban buscando a los asesinos, sintiendo curiosidad por saber quién más acudiría a la cita. Llegué al lugar indicado, pudiendo apreciar que el lugar no era más que una taberna de mala muerte. Miré de paso por unos de los cristales de la misma, pero apenas pude ver nada por las asquerosas que estaban las ventanas. Abrí las puertas con tranquilidad y con paso firme me dirigí a la barra, echando un vistazo de refilón a la gente del interior. No había nada más que borrachos y gente de mal aspecto, salvo varias personas a las que no perdería de vista -¿Serán, otros asesinos? – me dije, mientras llegaba a la barra. Al llegar a la barra y comprobar que todo en aquel lugar era nauseabundo, observé que el camarero se acercaba a mí.

- ¿Va a tomar algo? – me dijo sonriendo, mientras me enseñaba sus amarillos y destrozados dientes.

- No… he venido por el trabajo especial – le dije, acercándome un poco y susurrándoselo. El camarero se quedó pensativo mientras me miraba, pero al cabo de unos segundos me pasó una nota.

- Tendrás que esperar al cierre– me dijo en un susurro y después se marchó a atender a otra persona.

No me gustaba demasiado esperar, pero si era por trabajo había que ser paciente. Me senté en una mesa y saqué una moneda, la cual comencé a moverla entre mis dedos a modo de juego. Mientras observaba la nota abierta encima de la mesa:

"Esta noche tras el cierre se llevara a cabo una reunión especial, en la que humildemente considero que estará interesado."


La nota no añadía nada a lo que ya sabía, algo que no me gustaba demasiado. Ni un nombre, ni mis honorarios, pero bueno, antes de hacer nada escucharía lo que ofrecían. Observé con detenimiento a la gente que había en el local, un hombre cubierto casi por completo como yo y una mujer morena que claramente no era asidua a aquel lugar. Los dos no parecían demasiados expertos, aunque no debía de juzgar a un libro por su portada.

No sabía si también estaban en el ajo como yo, pero tenían todas las papeletas para ser asesinos como yo. Fijándome en ellos concretamente, no recordaba haberlos visto por la zona en estos días. Bueno daba igual si eran o no eran, yo haría mi trabajo, cobraría y luego me iría al gremio a reclamar el trabajo encomendado por ellos. Así que ahora solo me quedaba esperar y averiguar para que nos habían congregado en aquel tugurio.


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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Starrk el Jue Feb 25, 2016 3:45 am

Pasé el resto del día preparándome para dar el discurso a los interesados en el trabajo que estaba dispuesto a pagarles. No sabía cuántos serían ni cuan agresivos serian. En las tabernas como en la que estaba no solía reunirse la crem de la crem precisamente. Además que los que cobraban por asesinar normalmente no solían tener un gran respeto por sus contratadores. Tendría que mostrarme duro y ganarme su respeto desde el principio o hacer que me temieran.

Una vez cayó la noche bajé a la taberna donde deberían estar los interesados en el trabajo. Cuando baje solo encontré a tres personas lo suficientemente no borrachas y a un par de borrachos que aun bebían. Me acerqué al tabernero y le dije. –¿Cuánto queda para el cierre?- El hombre miro a los borrachos y dijo. –Ya no queda mucho, cuando esos dos se van es la hora de cerrar. – Asentí y me aleje de la barra para sentarme en una de las mesas apartadas desde la cual observaría a la gente que estaba allí y a los que podrían entrar. No paso mucho tiempo hasta que un tipo escuálido con un turbante y barba sin arreglar entró y a voz en grito comenzó a decir. –¿Llego a tiempo para la reunión de la que me hablaste tabernero?- El tabernero lo miró y pareció echarse a temblar. –S-si, llegas a tiempo. Por favor siéntate y no causes problemas como esta tarde.- El tipo miró sonriendo sádicamente con una ceja alzada al tabernero y dijo. –Pero si solo me llevé a un par de tus clientes a enseñarles a mirar por donde iban.- El tabernero empezaba a temblar aun más por lo que le iba a decir a continuación. –Ya, me parece muy bien. El único problema es que ello estaban sentados y fue usted el que se tropezó con ellos.- El tipo del turbante empezó a reír sonoramente y dijo. –Vaya, yo no lo recuerdo así. Por lo que me estas llamando mentiroso, y ya sabes que no me gusta que me insulten.- El tipo había sacado un cuchillo y apuntaba al cuello del tabernero, cuando de pronto lo guardo y dijo sonriendo aun. –Te lo dejaré pasar, al fin y al cabo eres el intermediario de esta reunión y no me quiero quedar sin trabajo.- Acto seguido se sentó en una mesa cercana a Kazimierz y se puso con los pies sobre la mesa. Miraba a cada uno de los allí presentes con una sonrisa socarrona. Era como me esperaba que pasara, el trabajo atraería a cualquiera que combinara el placer de matar con el dinero.

Tras sentarse el del turbante, un par de tipos entraron ambos parecían iguales, salvo porque tenían el pelo diferente, uno se peinaba hacia la izquierda y el otro hacia la derecha. Ambos entraron miraron al tabernero y asintieron al unísono, acto seguido se sentaron en una mesa cercana a la puerta. Después entro un tipo con una capucha que tan solo dejaba ver sus ojos, este se sentó cerca de la barra. Tras unos minutos más el del turbante se impacientó. –Bueno, cierras ya o qué, no tenemos todo el día.- El tabernero suspiro con cierto temblor y se acercó a los dos borrachos, estos se marcharon sin montar una escena, cosa extraña teniendo en cuenta su estado.

Finalmente el tabernero cerró las puertas y dijo. –Todos los que estáis aquí sois a los que he entregado un papel citándoos a venir antes del cierre. El hombre al que represento os dará ahora las instrucciones. Si alguien quiere algo de beber que lo diga, yo estaré en la barra.- El tabernero se puso tras la barra y yo me levanté. Miré a todas las personas que allí había congregadas y comencé a decir. –Para este trabajo solo necesito a gente que no haga preguntas estupidas, si alguien va a hacer alguna sin que yo le de permiso puede irse ya, de lo contrario permaneced en silencio hasta que os permita hablar. El trabajo es muy simple, quiero hacer que cierta persona muera, pero antes de eso quiero que lo pierda todo. Sería sencillo matarlo para mí pero no obtendría satisfacción alguna. Vuestro trabajo consiste en ayudarme a que lo pierda todo. El nombre del objetivo es Miles Hadson, he de decir que no confío en vosotros. Sé que me han estado siguiendo e informando de todos mis pasos, así que sospecho que alguno sino todos podríais ser un espía.- Dejé un momento para que asimilaran la información y observar sus reacciones, pudiera ser que el espía se delatara solo en aquel momento.

Después volví a hablar. –En cuanto al pago será de 2100 áureos entre todos vosotros, os parecerá poco seguro, pero tranquilos cada vez que alguno muera cabréis a mas por cabeza. No necesito que os peleéis ahora entre vosotros para que uno se lleve todo el pago, ya os aseguro que necesitareis ayuda de una forma u otra.- El del turbante se levantó deprisa y vino hasta a mi tratando de ser imponente. -¿Y qué me impide a mi matarte a ti y a todos los aquí presentes y llevarme el dinero?- Con una cara inexpresiva miré al tipo y antes de que este pudiera reaccionar le clavé una estaca de hielo en el estómago. El tipo cayó de rodillas con las manos sujetando la estaca clavada. –Ya os había avisado que nada de preguntas y menos tan estúpidas…- Acto seguido desenvainé mi katana y con un rápido corte decapité al tipo del turbante. Un chorro salió despedido hacia arriba, después el cuerpo cayó hacia delante manchando todo el suelo de sangre. Envainé de nuevo la katana y continué hablando.

–Como decía el pago será de 2100 entre todos y ahora como supondréis cabéis a más dinero. Lo primero que deberemos hacer es ir a donde guarda sus arcas, su familia ha ganado mucho dinero y con ciertos negocios ilegales según he podido averiguar. Si le quitamos eso no podrá pagarse ningún tipo de protección y será más sencillo acabar con él. He de señalar que si encuentro al o a los topos no tendré la menor piedad. El tabernero a tenido el detalle de dejar que se queden en las habitaciones libres aquellas personas de vosotros que no tengáis un sitio en el que pasar la noche. Ahora, ¿tenéis alguna pregunta? Si no es así mañana por la mañana comenzaremos con el plan, nuestra base de operaciones será en esta taberna, así que desde aquí saldremos.- Esperé por si alguien preguntaba algo, si no era así volvería a mi cuarto y esperaría a la mañana.

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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Kazimierz el Vie Feb 26, 2016 12:24 pm

Aquella taberna era en verdad un antro,y lo que podía observar desde mi mesa era patético, nada mas que borrachos, gente que no tenia ni donde caerse muerta "Como esto sea una broma, o dicha reunión sea de chiste, creo que mas de uno saldrá de aquí con un miembro menos o alguna maldición...". Mi hilo de pensamientos se corto al fijarme en la entrada a la taberna de una señorita, para mi opinión quizás demasiado joven para andar sola en un lugar como aquel por un lado, por el otro, sus vestimentas me daban a entender que no pertenecía a aquel mundo, tenia mas bien pinta de la típica niña rica cuyos padres contrataban antiguamente a mi familia para trabajos, digamos, poco legales. Pero aquella niña tenia algo, a pesar de su aspecto juvenil y sus caras vestimentas, algo me decía que si estaba en aquel lugar a estas horas es porque era capaz de defenderse bastante bien, y si algo he aprendido en mis muchos años es que las apariencias no son de fiar.

Al cabo de un rato volvió a entrar alguien en la taberna, esta vez un tipo completamente cubierto como yo, el cual al hablar con el camarero se dirigió a una de las mesas y al igual que yo comenzó a observar el panorama, a la vez que jugaba con una moneda entre sus dedos. Aquel tipo tenia una pinta un tanto peligrosa, de seguro estaba allí esperando por los mismos motivos que yo.

Pasé mi mirada del encapuchado a la chica, eran los únicos por el momento que potencialmente podían estar interesados, al igual que yo, en aquella reunión, los demás, según mi opinión, eran una panda de borrachos y desechos sociales. Me dedique a observarlos minuciosamente desde debajo de mi capucha cuando de repente me di cuenta que el tabernero estaba hablando esta vez con otro hombre, el cual tras un ligero asentimiento se dirigió a una mesa apartada, lo cual hizo que me interesara mas, pero entonces llego un tipo con turbante gritando a los cuatro vientos lo de la reunión, lo cual me hizo hacer una mueca de hastío en el rostro mientras observaba a dicho ser "Ya tenemos candidato a ser el primero en morir...".

Al parecer aquel tipo era un bravucón y un insolente, un asesino al que le gusta ir alardeando y gritando sus actos, tiene una carrera muy corta,y mi experiencia me lo había demostrado. Para todos los colmos el tipo se vino a sentar cerca de mi, y simplemente su presencia me repugnaba, por lo que bajo la capa ya tenia la empuñadura de la espada agarrada por si tenia que arreglar cuentas con el, ya que yo no iba a permitir que me hablara como al tabernero.

Prácticamente al momento de sentarse el del turbante aparecieron dos tipos que eran prácticamente iguales, pero no levantaron mucho mi interés, ya que asintieron y directamente se sentaron. Justo detrás entro otro tipo encapuchado al cual solo se le veían los ojos, y que fue directo a sentarse en la barra, ese tipo me levanto una mezcla entre sospecha y curiosidad. Una vez los últimos se sentaron el tabernero hablo para dar comienzo con la reunión, y en ese momento el tipo que se había ido a una mesa apartada comenzó a hablarnos a todos explicándonos la situación, y como no el tipo del turbante salto, y como había predicho su carrera termino en ese mismo instante, lo cual me hizo sonreír de lado. Tras esto el chico termino de explicarnos el plan, haciendo como una pausa para que interviniéramos.

Me levante de la mesa quitándome la capucha, mostrando a todos mi afilado y pálido rostro, aparentemente de unos 18 o 19 años, mi negro pelo, pero sobre todo mis brillantes ojos amarillos de la emoción, mientras me dirigía hacia el chico le dije -Cuenta conmigo joven, no hay mayor placer en mi vida que matar con un plan maestro detrás, estoy deseando empezar la "caza"- esto ultimo lo dije pasando mi lengua por mis colmillos a la vez que sonreía ampliamente, con un poco de demencia. Tras esto, una vez mas cerca del chico, me espere a ver las reacciones del resto.
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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Talamaur el Mar Mar 01, 2016 1:13 am

El tiempo pasaba lentamente, mientras observaba como entraba y salía gente del local. Había pedido ya dos copas al camarero y algo de comer mientras esperaba, aunque tras ver la comida deje el plato sin tocar. Observé como los individuos en los que me había fijado al entrar no se habían movido del lugar, por lo que seguramente estarían esperando a la persona que nos había reunido para el encargo. Ya me estaba impacientando un poco, no solían hacerme esperar tanto para decirme que tenía que “encargarme” de alguien o realizar ciertos trabajos. Incluso se pasó por la cabeza irme de allí y volver a la sede del gremio, pero antes de que me cansara de esperar alguien apareció.

Era un hombre de complexión media con el pelo moreno, aunque eso no era lo que más decantaba de él. Tenía un parche en uno de sus ojos y una vestimenta algo diferente a lo que estaba acostumbrado a ver. - ¿Será ese el contacto? – pensé mientras le daba trago a la copa terminándola.  La noche ya había caído y aquel hombre estaba bajando de las habitaciones de la taberna, era demasiada casualidad. Pero poco duro mi duda, ya que el hombre se acercó a la barra y le preguntó al camarero cuanto le quedaba para el cierre. No había que ser un genio para darse cuenta de que aquel era al que esperaba, por lo que lo observé con detenimiento. Al poco de preguntar y contestarle el camarero que solo quedaban un par de borrachos, se alejó a una de las mesas apartadas y comenzó a mirar a los presentes.

Al poco tiempo un tipo irrumpió en el local preguntando por la reunión al tabernero, algo que hubiera sido una falta grave en mi gremio. A lo que el tabernero con un tono algo asustado le confirmó, reiterando que no diera problemas en la tarde. Pero la cosa no quedó ahí, el del turbante empezó a comentar casi abiertamente que había hecho un “trabajo” con dos clientes del local. Cosa que hizo temblar aún más al tabernero, exponiendo que no tuvieron la culpa de lo ocurrido. Al hombre del turbante le sentó bien el comentario y le increpó su actitud al tabernero, amenazándole con un cuchillo por haberle llamado mentiroso. No sabía quién tenía razón en todo este asunto, pero lo que si sabía que no quería trabajar con aquel tipo. Era ruidoso, descuidado y poco profesional, algo que hacía que me dieran ganas de ejecutarlo allí mismo. Todo terminó con una amenaza del tipo del turbante, perdonando al tabernero por ser el intermediario de la reunión. Al momento se sentó cerca de un muchacho que había estado allí desde que llegué y puso los pies en la mesa, mirándonos a todos con una sonrisa que me hubiera gustado agrandarla en aquel momento.

Parecía que la reunión se iba a realizar en breve, pero dos tipos irrumpieron en el local. Eran dos tipos curiosos, peinados de forma contraría el uno del otro. Hicieron un gesto a la vez al tabernero y acto seguido se sentaron en una de las mesas cercanas a la puerta. – Vaya, parece que estos son algo más discretos, ¿faltara alguien más? – pensé dubitativo, pero mi duda se resolvió pronto. Un hombre entró después de los repeinados, con una capucha que solo dejaba a la vista los ojos. Entró en silencio sin decir nada y se sentó cerca de la barra, parecía que ya estábamos todos porque no entró nadie más después de él. El tipo del turbante habló de nuevo, ya le estaba cogiendo asco a aquella voz, increpando al tabernero de que cerrara ya. Esté se acercó a los borrachos y los acompañó a la puerta, cerrando la puerta tras la salida de los últimos clientes.

Tras cerrar echó un vistazo a los presentes y habló, comentando que nuestro contacto nos daría instrucciones en breve y que si alguien quería beber estaría en la barra. Por fin sabría cuál sería el cometido de aquella reunión y sin fallar en mi predicción, el tipo del parche comenzó a hablar. Se levantó y comenzó a explicarnos sus normas, lo que debíamos hacer y cual era nuestro objetivo. Comentó brevemente que creía que lo estaban siguiendo o espiando, algo que realmente estaba a la orden del día si alguien destacaba demasiado. Aquel tipo me dejó algo intrigado, no parecía la clase de persona que necesitara contratar a alguien para hacer el trabajo sucio. Pero a lo mejor no quería que lo relacionaran con su víctima, lo que era de lo más normal. Siguió comentando lo que nos pagaría, algo que no vi demasiado aceptable y más por un servicio como el pretendía. Pero a lo mejor podría “convencer” a alguno de los allí presentes y la división sería menor.

En ese momento el tipo del turbante amenazó a nuestro contacto, algo que hizo que posara mis manos en las empuñaduras de las dagas. Pero no hizo falta acción alguna por mí parte, ya que nuestro contacto acabo con él sin ningún problema. Primero le clavó una estaca de hielo en el estómago y después para terminar el trabajo, lo decapitó con una katana. En ese momento resolvió dos de mis problemas, el primero el tipo del turbante y segundo, redujo las cabezas a repartir el dinero.  Envainó la Katana y siguió hablando, explicando con más detalle nuestro cometido. Para terminar nos comentó que la taberna sería nuestra base de operaciones y que teníamos a nuestra disposición habitaciones en la parte de arriba de la taberna para quien no tuviera un lugar para quedarse.

Yo seguía jugando con la jugando con la moneda, moviéndola de un lado para otro pensativo. No era mucho dinero el que ofrecía, pero si aparte de lo que podía cobrar por aquel tipo me agenciaba algo más en el camino, podría ser una buen negoció. Uno de los encapuchados se levantó y dejó visible su rostro, pudiendo observar sus ojos amarillos y su pelo negro. Era extraño que alguien que ocultaba su rostro, se expusiera con tanta facilidad a mostrarlo y en consecuencia pudieran reconocerlo a posteriori. Hizo un comentario algo directo y demente, pasándose la lengua por los afilados dientes. Era el tipo de persona con la que podría congeniar en este trabajo, aunque dependiendo claro de la forma que tuviera de realizarlos.

Antes de hablar observé con curiosidad al contacto de nuevo, ya que había usado magia para acabar con aquel tipo. Aunque no podía detectar magia en él, al menos sabría que usaba del tipo elemental. Era algo a tener en cuenta si por casualidad intentaba traicionarnos, así que estaría alerta a sus movimientos. Relajándome un poco, me levanté y dirigí a la barra – mañana prepara algo comible y quédate lo que sobre – le dije al tabernero, entregándole 50 áureos y encaminándome hacía la escalera. Antes de subir me paré y giré la cabeza – aceptó el trabajo – dije al contacto y a continuación subí las escaleras hacía una de las habitaciones obsequiadas por el tabernero. Esperaba no arrepentirme de aceptar aquel trabajo.
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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Sophia Zul el Miér Mar 16, 2016 7:16 pm

Pronto el tabernero aviso que la hora de cerrar ya había llegado, por lo que la reunión secreta estaría por empezar.
Sophia le dio el último sorbo a su bebida y esperó.

Un llamativo hombre comenzó a bajar hacia el lugar, y miro alrededor, examinando a las personas que quedaban. Sophia asumió que él era quien les iba a dar la información para esta misión que tenía en mente.
Pero antes, un hombre grande, usando un turbante, entró a la taberna, queriendo hacer bullicio. El tabernero parecia temerle un poco, pues se le veía tembloroso y balbuceaba constantemente.

Ugh… Odio la cobardía pensó Sophia mientras seguía escuchando las amenazas del nuevo integrante del bar. Aunque el final, no hizo nada más que sentarse y esperar a que el de la misión diera los detalles.

Viendo que ya todos se habían reunido en un punto, Sophia se levantó y se posó detrás de… Hmm… parecía ser Kazimierz. Lo reconocía por ser del mismo gremio, pero no le tenía el suficiente respeto como para saludarlo.
Una vez todos reunidos, el de en medio comenzó a hablar. Explicando que no deseaba preguntas estúpidas a menos que el diera la indicación de que pudieran preguntar.
Repentinamente, el hombre del turbante lo interrumpió y se acercó a él, quizás queriendo amenazarlo, pero sin éxito, pues al poco rato de que dio su ultimo bravado, una estaca de hielo se encontró en su estómago, y desenvainando su espada, el ejecutor lo decapito.

Sophia bostezó.

Incluso algunos chorros de sangre mancharon su ropa, pero pareció no importarle, pues su prendas ya eran rojas de cualquier manera.

Una vez más, el ejecutor comenzó a hablar, refiriéndose que tras la muerte del hombre del turbante, el pago había subido.
Que emocionante.

Por último, explicó el plan. El cual Sophia ignoró en su mayoría, pues se estaba aburriendo.

Este individuo habla mucho… Quizas le agrada oír su propia voz

Finalmente, dijo que la misión empezaría mañana, usando la taberna como su base de operaciones.
Kazimierz se quitó su capucho, mostrando su perfil, y se le acercó al ejecutor, denotando cuanto placer tenía en estar en este trabajo, pues lo veía como un juego de cazar.

Siendo ella la ultima en moverse, Sophia no tenía nada más que agregar, por lo que se quedó callada, dando otro pequeño bostezo.
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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Starrk el Jue Mar 17, 2016 7:54 am

Todos reaccionaron de forma diferente ante la ronda para preguntar. El encapuchado que había estado sentado junto al tipo del turbante se me acercó quitándose la capucha y dijo que aceptaba la misión y que estaba ansioso por llevar mi plan a cabo llamando a lo que realizaríamos una caza. Quizás el espía fuera él, parecía demasiado interesado en los detalles de lo que había planeado. No mostré ninguna diferencia con el semblante que había mostrado hasta ahora solo asentí mientras analizaba al chico. Por su apariencia parecía ser un vampiro, pero ¿Cuánto llevaba allí? ¿Acaso los vampiros no se quemaban por el sol?

El siguiente en reaccionar fue otro tipo encapuchado. Este le pidió al tabernero que mejorara su cocina y que aceptaba el trabajo. Acto seguido subió las escaleras hacia las habitaciones. Los gemelos se levantaron de la mesa a la vez y se me acercaron y acto seguido hicieron una reverencia y subieron las escaleras. El tabernero que nos había estado mirando dijo. –Creo que eso significa que aceptan.- El último encapuchado preguntó. –¿A qué hora tendremos que estar preparados para ir al lugar del que nos hablas?- Lo miré serio y dije. –Con el primer canto del gallo.- Después el tipo se levanto y fue a la parte de arriba. Tras esto la única chica del grupo, la cual no había preguntado ni dicho nada solo bostezaba. Como nadie más parecía tener preguntas me fui a mi habitación donde dormí a ratos para estar atento de si intentaban asesinarme o no.

A la mañana siguiente tras el primer canto del gallo cuando empezaba a salir el sol baje a la taberna. El tabernero se hallaba dormido en la barra, por lo que me acerque a él y di un pequeño golpe en la barra, este se sobre saltó y dijo. -¡Ah!... lo siento señor, no acostumbro a abrir tan temprano así que tengo más sueño que una cesta de gatitos al lado de una chimenea. ¿Quería algo?- El hombre había intentado sonar gracioso con aquella frase de los gatos, sin embargo no provocó ningún tipo de risa en mi. –Quiero que me pongas algo fuerte, que no me emborrache y me mantenga despierto.- El tabernero me miró alzando una ceja extrañado y se puso pensativo. De pronto dio un pequeño salto y dijo. –Creo que tengo algo, espere un momento.- Desde donde estaba vi que se dirigía a lo que parecía un almacén, era lo que se veía desde allí. Volvió con una bolsa y dijo. –Esto es lo que tengo con las características que me ha pedido.- Lo que había en la bolsa era un montón de hojas y empezaba a pensar que el tabernero quería tomarme el pelo. Pero empezó a prepararlo y cuando acabó quedó un vaso con un líquido negro lo miré desconfiado y el tabernero dijo. –Adelante, se llama té negro. No suelo tener clientes que pidan lo que usted, así que no le había dado uso en mucho tiempo, espero que sea de su agrado.- Con ciertas reservas cogí el vaso y di un sorbo, ciertamente era fuerte, tenía un sabor muy dulce y a la vez un tanto amargo. No era algo que me disgustara, de hecho me gustó. Mientras seguía tomando mi té negro esperaba a que el resto bajaran para poder dar comienzo a la misión.

Los gemelos no tardaron en bajar y al verme bebiendo aquel líquido negro miraron al camarero y le hicieron una seña. Él pareció entenderlos e hizo dos tazas más de aquel té. El encapuchado bajo poco después y sin mediar palabra se sentó junto a la puerta. Ya solo quedaban 3 de nuestros compañeros. Las puertas de la taberna seguían cerradas ya que aun no era hora de abrir y no quería miradas indiscretas tampoco.

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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Talamaur el Vie Mar 18, 2016 11:46 am

Acababa de aceptar una misión con un grupo de asesinos que no conocía, cosa que me hizo sonreír mientras subía los escalones. Iba ser interesante ver la manera en la que se desenvolvían cada uno de ellos en diferentes situaciones, pero ahora iría a descansar después mi última misión. Los escalones crujían bajo mis pasos dudando si el siguiente se partiría al pisarlo, cosa que me alegre que no ocurriera, hasta que por fin llegue al final de la escalera. Me encontraba delante de un pasillo bastante sombrío, alumbrado levemente por un pequeño candil con aceite. Avancé hacía una de las habitaciones y tras entrar, la cerré con la madera que había en su interior para atrancarla. El interior no propiciaba a dormir en aquel lugar, con un ligero olor a humedad y unas sábanas que no habían visto nunca un jabón. La cama estaba a la derecha y a la izquierda, una silla de esparto colocada cerca de la ventana. La luz de luna iluminaba la estancia con un tono blanquecino, otorgándole un aspecto aun peor a la habitación.

Al final me decidí por coger la silla para dormir, dado el estado que tenía la cama, colocándome de cara a la puerta e inclinándola contra la pared. En ese momento comencé a escuchar como crujía la madera de la escalera, algunas partes chirriaban como un cerdo en el matadero. Tras unos instantes el ruido de la escalera paró y a continuación, comencé a escuchar las cerrarse de las habitaciones. El silencio volvió de nuevo a la posada, pudiendo escuchar con nitidez los grillos que “cantaban” en el exterior. Poco a poco el sueño comenzaba a apoderarse de mí, por lo que coloqué una de mis dagas en el regazo por si acaso. Mis ojos se cerraron del todo y me quedé dormido, arropado por el canto de los insectos y la luz de la luna.

< Desperté en mitad de un camino, - ¿Dónde estoy? – me dije buscando mis armas, comprobando que no tenía ninguna. Me incorporé sin alarmarme y miré a alrededor, observando que estaba en mitad de un camino de tierra con una espesa arboleda en los laterales. Era de noche y la luna llena, oculta tras gran cantidad de nubes, proyectaba una luz sombría en el lugar. No necesitaba luz para ver por mí habilidad racial, por lo que si las nubes ocultaban la luna no tendría mayor problema. Comencé a caminar con cautela, pendiente de cualquier sonido o movimiento que pudiera ocurrir a alrededor. Todo parecía tranquilo a simple vista, pero en ese momento me percaté de algo que había en mitad del sendero. Era una especie de bolsa, cerrada con un cordel de terciopelo rojo. Me acerqué y la recogí del suelo, observando que no tenía ningún símbolo ni nada en su parte exterior. Decidí abrirla para ver que contenía, por lo que desaté el nudo que tenía el cordel. En ese momento una mano negra aferró la mía y sin pensarlo la golpee para que me soltara, pero con cada golpe se agarraba más. Miré hacía quien me había agarrado y allí estaba, era Sirius Black. – Ahora me vengare –dijo con una voz llena de ira, mientras con la otra mano portaba una espada. Intente hacer magia, pero no se materializaba nada de lo que quería crear. Observé con horror como la espada descendía sobre mi pecho y… >

Me desperté algo agitado, sin mover ni un ápice de mi cuerpo. La sombra de Sirius me perseguía en la conciencia, sabía que en cualquier momento movería ficha y debía de estar preparado. En ese momento un cosquilleo en la pierna desvió mis pensamientos y sin pensármelo, cogí la daga y lancé una estocada en esa dirección. Escuché un chillido tenue y seco, acababa de matar a una rata. Me incorpore y miré a la rata, no me sorprendía que un lugar como aquel tuviera ese tipo de compañeros, cogiéndola y guardándola en un saco de cuero que tenía en el cinto. Mirando por la ventana comprobé que todavía era de noche, por lo que posiblemente habría dormido unas pocas horas. Estaba acostumbrado a no dormir demasiado, por lo que me sentía reconfortado aun no habiendo dormido toda la noche. No quería estar más tiempo en aquella habitación, por lo que dispuse bajar y esperar a los demás allí. Intenté bajar con el mayor cuidado y sigilo posible. Aunque aun así las maderas crujían bajo mis pies, pero con un menor ruido que cuando había subido.

Al llegar abajo comprobé que no había nadie en la taberna, algo que era normal dada la hora que era. Me dirigí a la mesa más alejada de la barra, la cual estaba ligeramente oculta tras una columna. Sin querer golpeé una de las sillas mientras me dirigía a la mesa, lo que provocó que el tabernero saliera de su habitación que estaba en aquella planta. – Perdone, aaaaah (bostezo) ¿Qué le pongo? – me dijo con un ojo abierto y otro cerrado. – No, nada. Simplemente no podía dormir, esperare aquí a los demás – le dije, esperando que se fuera a la cama de nuevo. Pero parecía que el tabernero estaba bastante cansado, ya que se durmió en la barra al instante. Posiblemente ni se había dado cuenta de que estaba allí, preguntando por inercia al ver a alguien. Me senté en la silla y comencé a crear varias imágenes con mi magia para pasar el tiempo, todavía faltaban un par de horas para que el alba.

El tiempo pasó y el cantar del gallo retumbando por el pueblo, indicaba que los demás estaban a punto de bajar. No me equivoqué demasiado, ya que al poco escuché y observé como el tipo que nos había contratado había bajado. Se dirigió a la barra y la golpeó, despertando al tabernero y sobresaltándolo. Esté le comentó que no estaba acostumbrado a abrir tan temprano, haciendo un chiste pésimo sobre ello y preguntando si quería algo a aquel tipo. Se notaba que el tabernero estaba todavía estaba adormilado, pero aun así comenzó a hablar con él. Tras unos instantes hablando, un olor agradable comenzó a llenar el ambiente. Parecía una especie de infusión o algo por el estilo, que según el tabernero se llamaba té negro. Aquel tipo le dio un sorbo y supongo que no le desagradaría, ya que siguió tomándoselo.

En ese momento los gemelos bajaron también y sin saludar si quiera, no eran demasiado habladores algo que me gustaba, hicieron un gesto al tabernero. Esté les puso dos tazas con lo que sería el mismo líquido que le había puesto al que nos contrató. Todavía no me habían visto ya que me encontraba tras una de las columnas de la taberna, pero con la suficiente perspectiva como para ver levemente quien bajaba y lo que hacían. Al poco bajó otro componente del grupo, un encapuchado, el cual se sentó en una de las sillas cercanas a la puerta. Antes de sentarse me dirigió una mirada y asintió con la cabeza, a lo que respondí de la misma manera mientras observaba como se sentaba. Ya solo quedaban dos componentes del grupo, la mujer y el otro encapuchado.

Me levanté de mi sitió y me dirigí a la barra, siendo objetivo de algunas miradas. No dije nada en mi camino hacia la barra, solo mire a cada uno de los presentes. Me senté junto al tipo que nos había contratado y hablé a tabernero - Ponme algo de comer y espero que esté mejor que la cena – dije, mientras el tabernero se daba la vuelta y comenzaba a preparar algo. El olor al té negro seguía estando en el ambiente, con un olor igual de agradable que cuando lo sacó. Al poco el tabernero trajo algo de comer, un trozo de carne seca y una hogaza de pan. Era algo simple lo que me trajo, pero tras comerlo, pude comprobar que era mucho mejor que la comida de la noche anterior. Tras beber un vaso de agua que me puso el tabernero para bajar la comida, solo quedaba esperar a los demás compañeros de misión.
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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Kazimierz el Sáb Mar 19, 2016 12:22 pm

Todos comenzaron a aceptar el trabajo a la vez que iban yéndose a las habitaciones, no sin antes concordar una hora, la cual me hizo poner un gesto de disgusto en mi rostro durante unos pocos segundos, odiaba trabajar tan temprano y con los reflejos solares tan bajos. En esas cabalas mentales estaba cuando me fije en la única chica del grupo, su rostro me resultaba familiar, pero no lograba tener claro de que, por lo que clave mis amarillos ojos en ella con gesto serio y pensativo durante un instante "Creo que es del gremio...como se llamaba...Sonia..no..mmm creo que era Sophia...bah que mas da, lo que hoy cuesta trabajo saber, mañana se sabe de gratis..." le hice un asentimiento leve a Sophia, simplemente como gesto cortes ante alguien del gremio, y me dirigí a mi habitación.

Una vez en la habitación, si es que a ese grupo destartalado de muebles, colocados de cualquier manera, se le podía llamar así, abrí la ventana saliendo al tejado y tumbandome en él a contemplar las estrellas de forma anhelante-Otra misión, otros seres con los que colaborar, y encima diurnos...chiss-dije con gesto mosqueado, no por la compañía, ya que eso en verdad siempre me daba igual, seres por los que no me preocupaba nada, salvo que no fastidiaran el trabajo, pero el problema era la hora, siempre prefería "cazar" bajo el manto protector de la noche, durante el día el sol era bastante molesto, ni siquiera me gustaba salir de la mansión cuando era humano, el sol estropea mucho la piel, y estar bronceado era mucho de clase media y mundanos.

Ahí me quede un rato absorto de mis pensamientos sobre mi vida humana, cuando mi familia era una familia importante de mercenarios y traficantes en Dyscordia. Pero todo cambio, y ahora mis instintos me indicaban que debería comer algo, y a pesar de ser un semivampiro, al haberme criado otra gran parte de mi vida con vampiros, prefería tener una dieta equilibrada de sangre y algo de comida, y esta vez estaba sediento, por lo que me coloque mi capucha y salte a la calle desde el tejado esperando encontrar algo interesante en algún callejón oscuro. Al principio no encontré nada, al parecer aquel pueblo era bastante tranquilo por la noche, pero como se dice quien la sigue la consigue, y al final encontré en un callejón a un borracho tirado en el suelo, por lo que me acerque lentamente hasta colocarme a su lado, el olor a alcohol casi me hecha para atrás, por lo que me agache tomándole una muñeca y pinchandole ligeramente en ella para que saliera unas gotas de sangre, las cuales tome con mi dedo indice y me dispuse a olerlas para ver si la sangre del tipo estaba en buen estado, pero tras arrugar la nariz deje al tipo en el sitio y volví a la taberna, no pensaba beber de un sujeto que llevaba mas concentración de alcohol en vena que de sangre.

Cuando volví al dormitorio, cerré bien la ventana, cogí unas mantas y las tire en el interior del suelo del armario, y me metí en él cerrando las puertas, para que no me dieran los rayos de sol al amanecer, y me dispuse a dormir durante las horas que me quedaban, o al menos intentar hacerlo, lo cual era un reto por el olor a humedad y los crujidos que se escuchaban por toda la taberna. Cuando desperté me dispuse a preparar todo lo que iba a necesitar y una vez listo baje al salón, donde al parecer ya estaban casi todos, solo faltaba Sophia.

Al entrar y sentarme en la barra escuche como uno de los encapuchados ordenaba comida y exigía que fuera mejor que la del día anterior. Yo asentí a modo de saludo a los presentes y le dije al tabernero con tono frío y monótono-Ya que dudo que tenga algo para mi..."dieta"...pongame algo de carne a mi, joven, cuanto mas cruda mejor- le dije al tabernero a la vez que bostezaba por el cansancio mostrando ligeramente mis colmillos durante unos segundos. El tabernero me saco un plato con carne que a pesar de estar hecha, solo estaba marcada por el fuego y aun chorreaba sangre, a la vez que me decía -Es la mas fresca que tengo señor...- por lo que asentí en señal de que estaba bien así. Comencé a comérmelo con cuidado de no mancharme con la sangre que goteaba de la carne, que aunque para mi gusto no era lo ideal, eso era mejor que nada.

Una vez termine de comer clave mis ojos amarillos en el grupo, con gesto frío y analizándolos a todos, ya que si algo había aprendido en todos mis años de vida es que no te puedes fiar ni de tus mas allegados, y sabia que si alguno de ellos me suponía un problema, antepondría mi bienestar al de cualquiera de ellos.
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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Starrk el Vie Abr 08, 2016 12:03 am

Mientras tomaba aquel té percibí una energía mágica que no había sentido debido a mi adormilamiento pero gracias al te estaba más despierto ahora. El propietario de esta energía se acerco y se sentó en la barra, resultó ser el encapuchado que subió primero. El vampiro bajó y se sentó también en la barra, y ambos empezaron a desayunar. Tras un rato esperando mientras desayunaban le pedí al tabernero. –¿Le importa ir a la habitación de la chica y comprobar si está despierta?- El hombre asintió y subió. Al poco rato bajó y dijo. –La mujer no está, todos los cuartos están vacíos no hay nadie. Solo había uno con las ventanas que dan a la calle, abiertas. Quizás se haya marchado durante la noche.- Había sido descuidado, podía ser que ella fuera la espía y ahora sabía nuestro plan. Pero no podía dar marcha atrás, teníamos que seguir con el plan. –Muy bien, si nos ha traicionado lo sabremos dentro de poco. Preparaos, nos vamos a la tesorería de los Hadson. Para que no resulte tan sospechoso nos dividiremos en 3 grupos, los gemelos iréis juntos. Los encapuchados iréis juntos y tú vienes conmigo.- Esto último se lo dije a Carlisle. De esta forma nadie podría sospechar que todos formábamos el mismo grupo. –De acuerdo, la tesorería está en la tercera calle junto a la plaza. La reconoceréis porque en la fachada hay 4 guardias con cinturones rojos y cascos que cubren la cabeza por completo. No van muy armados pero no quiero que los matéis, la idea es entrar como si fuésemos a hacer algún pago y cuando nadie mire adentrarnos. Si encontráis alguna otra entrada que os parezca más segura para llegar a las cámaras del tesoro tomadla, pero recordad que no debemos llamar la atención y la falta de alguno de sus guardias los alertaría. Intentad tomar caminos diferentes a los que salieron antes.- Una vez parecía que todos habían asimilado el trabajo dije.

-Bien, empecemos, id delante gemelos.- Los gemelos salieron de la taberna y tras unos minutos les hice una señal a los encapuchados para que salieran. Después Carlisle y yo salimos de la taberna y nos pusimos en camino a la tesorería. –Disculpa, ¿Cómo puedo llamarte? No hace falta que me digas tu nombre real si no quieres, si no me das ningún nombre tendré que inventarme alguno. A mi puedes llamarme Altair o ejecutor, como gustes.- Le dije a Carlisle mientras caminábamos. Si la chica no era la espía quizás hablando con ellos uno a uno tal vez descubriera al espía.

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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Talamaur el Vie Abr 15, 2016 10:25 pm

Tras darle dos bocados al desayuno que me había puesto el tabernero, aparté el plato notando un sabor rancio al masticar la segunda vez. - ¿Y esto es lo que considera fresco?- pensé mirando fijamente al hombre. Cuando terminara aquella misión ya me encargaría de aquel tipo, a mí no me engañaba nadie. Pero ahora sería peligroso, ya que no sabía el tipo de relación que tenía con la persona que nos había contratado. A mi lado, uno de los tipos de anoche comenzó a comer una carne cruda de dudoso aspecto, pero como no iba a comérmelo yo me daba igual lo que hiciera. Al poco de servirle la carne el posadero subió a buscar a una chica de nuestro grupo, que al parecer todavía no había bajado y tras unos instantes bajó de nuevo comentando que no estaba en su habitación. Siguió diciendo que la ventana de su habitación estaba abierta, por lo que podía haberse ido por ella. Aquello hizo esbozar una sonrisa en mi rostro, eso provocaba que tocáramos a más dinero cada uno de los que quedábamos. Al momento el tipo del parche comenzó a decir algo de una traición, a lo que no presté demasiada atención y justo después comentó donde íbamos a ir. – ¿La tesorería Hadson? – dije para mis adentros, mientras pensaba que era un objetivo importante para ser al primer lugar al que íbamos. Aun así no dije nada sobre el ello, ya que podría ser un buen reto para mis habilidades como mago y además posiblemente encontraría algo de valor en el camino.

A continuación el hombre que nos había contratado nos dividió en 3 grupos, en mi casó me agrupó con otro encapuchado, algo que agradecí. Parecía algo más discretos que los demás, por lo que tras mencionar los grupos me levanté de la silla – Cuando estés listo nos vamos– dije esperando a que se preparara. Mientras mi compañero cogía sus cosas, el tipo que nos había contratado siguió comentando ciertos detalles del banco, tal como el número de guardias y de cómo deberíamos actuar. Los demás grupos comenzaron a salir de la posada poco a poco y al instante salimos nosotros. Como habíamos acordado nos dividimos y comenzamos a caminar en dirección al banco desde diferentes direcciones. - Espero que este trabajo valga la pena, no me gusta perder el tiempo- dije mientras caminaba a la tesorería con el encapuchado. No parecía un tipo demasiado hablador, pero tampoco necesitaba que lo hiciera, ya que el silencio permitía escuchar cosas que no se podía si alguien estaba hablando. Poco a poco nos acercamos al lugar indicado, observando que en la puerta del mismo estaban los 4 guardias como había mencionado aquel tipo. Ahora solo quedaba entrar y comenzar con el plan.


Última edición por Talamaur el Mar Abr 26, 2016 4:09 pm, editado 2 veces
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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Kazimierz el Sáb Abr 23, 2016 9:27 pm

Al parecer todos estábamos esperando a que apareciera Sophia, y al parecer cuando mandaron al tabernero a buscarla esta había desaparecido de su habitación. Yo no sabia si esto era común en ella ya que solo sabia quien era de verla de pasada por el gremio, ya que por lo general todos solemos ir un poco a lo nuestro, y era raro quien se preocupara por los demás, o simplemente quien se preocupara en conocerlos.

El joven que nos había contratado comenzó a hablar, mencionando la posibilidad de que mi compañera de gremio nos hubiera traicionado, cosa ante la que no me inmute, ya que no seria una idea del todo descabellada, ya que cabia la posibilidad de que hubiera cogido otra misión antes que esta que la hiciera venir a espiar. Yo sobre todo me mantuve precavido y no mencione nada que pudiera hacer pensar que estaba con ella, ya que para gente de fuera era muy difícil de entender la relación interna entre los miembros de nuestro gremio, y seria molesto comenzar a dar explicaciones, o eso estaba pensando cuando de repente note que el contratante había decidido dividirnos en grupos, y que al parecer a mi me tocaba ir con él, por lo que simplemente me dispuse a hacerle una mueca de asentimiento, para que supiera que lo había escuchado y estaba conforme.

Tras seleccionar quien iría con quien se dispuso a comentar el plan que llevaríamos acabo aquella mañana, por lo que comencé a prestar total atención empapándome de cada una de las silabas que salían de la boca y garganta de aquel chico, y como si de un director de orquesta se tratara todos comenzamos a seguir los pasos y pautas que nos había indicado.

Al salir de la taberna cuando nos tocaba el chico comenzó a hablar conmigo, por lo que clave mis amarillos y brillantes ojos en el, con mi rostro algo en la sombra bajo la capucha, una vez termine de hablar le respondí en tono monótono y un tanto siseante-Mi nombre es Kazimierz, se que es bastante complejo de pronunciar, por lo que todos me suelen llamar Tres...por lo que no hace falta que invente ningún nombre hacia mi ser joven...en cuanto a usted prefiero llamarlo Altair...ejecutor, a pesar de lo bello que suena, ya que me recuerda a la propia muerte, tambien me recuerda a aquellos que persiguieron a mi raza hace ya un tiempo...- seguí con mis ojos clavados en él, con un brillo entre intentando mantener la lucidez e intentar analizarlo, a la vez que íbamos avanzando hacia nuestro destino¿Desea saber algo más? Le recuerdo joven que en su plan no estaba el hacer amigos en el itinerario...simplemente cazar a la presa...perdone si le molestan estas palabras de un servidor, pero suelo verlo todo de modo analítico y no se donde la confraternización puede llegar a ayudar-
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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Starrk el Mar Abr 26, 2016 9:27 pm

El chico de ojos amarillos respondió diciendo que podía llamarle Kazimierz, que era su nombre real, o como lo solían llamar, Tres. Dijo que me llamaría Altair ya que la palabra ejecutor le recordaba a su propia muerte y a los que persiguieron a su raza. El chico seguía mirándome cuando preguntó si quería saber algo más de él, y puntualizó que no tenía sentido que confraternizara con él ya que no era el objetivo que teníamos en mente. Aquello me hizo ver que realmente era una persona que se fijaba en todo, así que le explicaría por qué lo hacía, no parecía el espía. Destacaba demasiado como para ser un espía, sería el primero en el que alguien se fijaría por sus rasgos y sobre todo por sus ojos. –Mis razones, Kazimierz, para confraternizar contigo es que creo que hablando con vosotros pueda desenmascarar al espía. Te cuento esto porque me pareces el más confiable y del que menos sospecho. De los que mas desconfío son los encapuchados y los gemelos, aunque estos últimos no han hecho nada extraño excepto no hablar. También está el caso de la mujer aunque tenía aspecto de ser inexperta, pero no descartaré esa posibilidad. Si descubrimos al o a los espías podremos ser más incisivos contra Miles Hadson ya que perderá sus ojos y oídos dentro del grupo.-

Tras un rato conseguimos llegar a las puertas de la tesorería, miré a mí alrededor e hice una señal a los otros 4 integrantes para que se acercaran. Los gemelos y los encapuchados se acercaron y comencé a hablar. –Necesitamos crear una distracción para entrar en el interior de la tesorería. ¿Alguna idea?- Los gemelos se miraron y acto seguido se pusieron frente al edificio, empezaron a realizar un espectáculo circense. La gente empezó a agruparse alrededor de ellos incluidos los soldados. Aprovechando esto, hice un gesto al resto para que me siguieran al interior de la tesorería. En el interior pude ver que estaba vacía la gente había salido a ver a los gemelos, por lo que podíamos movernos con libertad. –Rápido, vayamos a donde guardan el dinero. Solo hay que subir esas escaleras.- Tras subir vimos un largo pasillo con una única puerta en un lateral.

La abrí poco a poco y miré en el interior, allí había una habitación amplia con mucho espacio. Había varias cajas metálicas con candados, no había ventanas y en el techo había un par de tomas de luz con rejas de hierro. Solo necesitaríamos abrirlos y coger todo el dinero que contuvieran o destruirlo. Me adentré en el interior y fui hacia una de las cajas. Saqué un juego de ganzúas y comencé a forzarla. –Si alguno sabe forzar cerraduras también que se ponga en otra de las cajas y empiece a forzarlas.- Tardé un poco pero al final la cerradura cedió. En el interior de la caja solo había trigo. -¿Qué significa esto? ¿Qué hay en las demás cajas?- Tras comprobarlas vi que solo había más granos de trigo. Miré a mí alrededor y vi que faltaba uno de los encapuchados. -¿Dónde está el otro?- Pregunté enfurecido. “Así que ese tipo era el autentico espía.” Fue entonces cuando una risa empezó a oírse por detrás de la puerta, esta se abrió y pude ver a Miles Hadson estaba detrás de una gran cantidad de guardias. –Veo que mi espía al final ha resultado útil. Ahora sabrás lo que pasa por meterte en la madriguera del lobo.- Estaba empezando a alterarme, pero debía mantener la calma. –A mí me parece más bien la madriguera de unos conejos que no saben que los lobos han venido a cazar y que por muchos conejos que haya no podrán ganar a los lobos.- Miles Hadson al oírme puso cara de enfado y con aires de superioridad dijo. –Hablas así incluso después de haber caído en mi trampa y tenerte acorralado. Acabad con esos gusanos y os invitare a más mujeres y cerveza de las que podáis tiraros y beber.- Acto seguido se marcho de la zona. Los soldados empezaron a entrar en la sala dispuestos a pelear. -¿Recordáis que os dije que no podíais matar a los guardias? Pues retiro esa restricción. Debemos acabar con ellos rápido y salir de aquí antes de que venga la guardia de la ciudad.- Acto seguido me preparé para pelear.

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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Talamaur el Vie Abr 29, 2016 10:28 am

Ya estábamos en el lugar indicado y ahora, solo nos quedaba esperar a los demás y entrar. No tardaron mucho en hacer acto de presencia y nada más vernos, el tipo del parche no hizo una señal para que nos acercáramos. La estrategia en si me parecía algo extraña, ya que era cierto que al ir por separado no habíamos llamado tanto la atención, pero volver a reunirnos podía levantar sospechas. Quitando esto de mi mente, comencé a escuchar la maniobra íbamos a hacer para realizar nuestro plan.

- ¿Crear una distracción?- pensé intentando buscar la manera de engañar a los guardas, pero antes de que pudiera pensar algo los gemelos empezaron a hacer un espectáculo en la puerta de la tesorería.

Aquello provocó que no solo los guardias se quedaran embelesados por aquellos trucos, sino que además salieron los clientes que estaban dentro de la tesorería. Todo me parecía demasiado fácil, tanto que incluso podía funcionar. En ese momento y observando que los gemelos habían hecho un excelente trabajo, entramos a la tesorería sin ser descubiertos. Al entrar comprobamos que no quedaba nadie en el interior, ni siquiera los prestamistas/empleados que deberían de estar detrás de las ventanillas. Aquello comenzó a olerme a chamusquina, pero aun así seguí al grupo tras comentar el del parche que subiéramos por unas escaleras.

Al subir, un gran pasillo iluminado levemente por una par de candelabros, terminaba en una puerta lateral. Todo estaba demasiado tranquilo y… desprotegido, por lo que coloqué las manos encima de dos de mis dagas, en espera por si ocurría alguna cosa. La puerta se abrió por completo tras empujarla el tipo del parche y comenzamos a entrar por ella. Al otro lado una amplía habitación albergaba varias cajas metálicas con candados. Observando un poco más la sala, me percaté de que no había ventanas y que la escasa luz que entraba residía de un par tomas de luz con rejas de hierro. Antes de que pudiera darme cuenta el tipo del parche se lanzó hacía una de las cajas y comenzó a forzarla, justo en ese momento comenzó a decir que si alguien sabía forzar cerraduras que comenzara a abrirlas. La verdad es que tenía algunas nociones para abrir cerraduras y posiblemente hubiera podido abrir la cerradura de aquellas cajas, pero en aquel momento mis sentidos estaban puestos en otro sitio. Me coloqué junto a la puerta y comencé a pensar con detenimiento lo que estaba ocurriendo, no había vigilancia, no había trampas, la puerta de entrada estaba abierta. Todo parecía indicar que querían que llegáramos a aquel lugar, -¿pero para qué? – pensé mientras intentaba detectar algún indicio que secundara mi hipótesis, cosa que no tardó en llegar.

El tipo del parche empezó a darse cuenta en lo que yo estaba pensando, ya que tras abrir todas las cajas comprobó que solo había trigo. En ese momento, y era algo que no me había dado cuenta, el parches preguntó dónde estaba el otro encapuchado. Las piezas comenzaron a encajar rápidamente y antes de que pudiéramos reaccionar una voz irrumpió en la sala. Parecía que el otro encapuchado era el espía, algo que no me dejaba en buen lugar, ya que podían comenzar a sospechar de mí ahora. El tipo de la puerta hizo un comentario referenciando que estábamos en una madriguera de lobos, pero el que nos contrató lejos de achantarse, le contestó una buena replica.

El hombre de la puerta al escuchar la respuesta comenzó a alterarse un poco e incluso, mando a sus guardas a que acabar con nosotros. Blandí la espada en una mano y una daga en cada una de las manos restantes y tras pasar el primero por la puerta le inserté la espada en el cuello. Al instante me convertí en vampiro y retrocedí viendo que el cuerpo del guardia caía pesadamente al suelo. Los demás guardas duraron unos segundos tras lo ocurrido, pero tras apartar el cuerpo de una patada entraron a por nosotros. Rápidamente comencé a crear ilusiones de murciélagos que comenzaron a rondarles, los cuales intentaban en vano golpearles. Mi combate directo no era demasiado bueno, por lo que usaría mis habilidades para que mis compañeros acabaran con ellos sin problemas. Lo que ocurriría a continuación era algo que no había esperado.
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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Kazimierz el Miér Mayo 11, 2016 12:15 am

Altair comenzó a relatarme el porque de sus intenciones de confraternización, ante las que fui asintiendo sin despegar mi fría mirada de él, y al parecer mi dialogo lo había conformado, pues menciono que era del que mas se fiaba y que por ello me contaba toda esa historia, cosa que me hizo mirarlo dubitativo y girando la cabeza a un lado, pero deje pasar, consideraba que ahondar en el tema no era realmente importante. Para finalizar me fui indicando su opinión con respecto al resto de los conformantes de la misión.

Al llegar enfrente de nuestro destino volvimos a reunirnos otra vez, cosa que me pareció un tanto extraña, por así decirlo, ya que habíamos ido por separado para no llamar la atención. Altair menciono de crear una distracción, por lo que empece a pensar que se podría hacer, pero el hilo de mis pensamientos fue fugazmente cortado, pues los gemelos empezaron a realizar un numero circense que llamo la atención de los presentes y nos permitió al resto colarnos rápida y sigilosamente, cosa que hubiera captado mas mi atención si Altair no hubiera vuelto a hablar indicándonos que hacer, por lo que me dispuse a seguirle sin mediar palabra.

Llegamos a una sala con unas cajas metálicas cerradas, las cuales solo Altair comenzó a forzar, ya que yo no sabia como hacerlo y el encapuchado se quedo junto a la puerta, pero cual fue nuestra sorpresa cuando en su interior solo había trigo, habíamos caído en una trampa, y eso no me gustaba por lo que comencé a mirar a todos lados, percatándome en que faltaba uno de los encapuchados, por lo que mi mirada penetrante se clavo en el otro, quizás fuera otro espía, por lo que me dispuse a echar mano a los mangos de mis espadas, pero mi movimiento se detuvo al escuchar que alguien se dirigía a nosotros. El propietario de esa voz y Altair comenzaron con un intercambio de palabras y bravuconería, al cual no le preste mucha intención, salvo al final de la charla, donde Altair nos dijo que retiraba lo de no poder matar a los guardias, cosa que me hizo sonreír de lado y pasar mi rosada lengua por la comisura de mis labios, de forma lenta, como saboreando algo.

Vi como el otro encapuchado mostraba rasgos vampiricos, lo que me hizo confiar un poco mas en el, y mas al ver como se encargaba del primer guardia y comenzaba a mostrar sus habilidades, por lo que no dude y desenvaine mis espadas y me dispuse a comenzar también la lucha, por lo que al primero que se me acerco clave mis ojos amarillos en los suyos y comencé con la absorción vital, aprovechando el repentino malestar físico que sintió el guardia para propiciarles un corte en la garganta cruzando ambas espadas y realizando un movimiento de apertura de brazos, para después acercarme una de las cuchillas a la boca y deslizar ligeramente la lengua por la cuchilla ensangrentada, probando el sabor de aquel insensato, y esperando como actuaria el resto.
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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Starrk el Jue Mayo 12, 2016 2:13 am

Mis aliados comenzaron a atacar tras eliminar la restriccion de no matar. Me lleve alguna sorpresa pero nada que mostrara exteriormente. Los soldados comenzaron a entrar en la sala, no podriamos abrirnos paso con facilidad. En aquel momento de tensión que debía haber ocupado toda mi atencion un pequeño recuerdo paso por mi mente como un flash, aunque para mi todo ocurrió a camara lenta. Vi a mi maestro entrenandome, yo era joven, por lo que llevaria un año o dos entrenando con el tan solo. Su fuerza superaba a la mia ampliamente asi que no podia ni pensar en tocarle. El no paraba de evitar o bloquear mis ataques. Finalmente yo caia al suelo derrotado. -Vamos, levanta y muevete. El dia que te tengan rodeado como a un perro y quieran apalizarte me recordaras dandote una paliza mientras les abres la cabeza.- Maldito anciano, tenia razon.

Desenvainé la espada y acto seguido corté el pecho de uno de mis enemigos. Acto seguido esquive el ataque de otro mientras agarraba el brazo a un tercero y los hacia chocar a ambos cayendo al suelo uno sobre el otro. Sin dejarles tiempo para recuperarse los ensarte a ambos con mi katana. A mi alrededor todo se volvia una voragine de sangre, gritos y algunas tripas. Parte de mi ropa comenzaba a teñirse de rojo mientras aniquiliba a los soldados. En ese momento desde las tomas de luz del techo lanzaron carbon, aceite y fuego. Rapidamente el fuego se extendio, no podiamos salir de la sala pues habian cerrado la puerta y al ser una camara donde se guardaba dinero la puerta no cederia con facilidad, al menos no con mi poder actual. Las tomas de luz del techo fueron tapadas por dos planchas metalicas. Al parecer aquello lo habian planeado con bastante antelacion. El fuego finalmente alcanzo las cajas y al trigo lo que hizo que el humo aumentara y se volviera mas denso. Poco a poco el dioxido de carbono fue menuando mis fuerzas y asfixiandome, hasta que quede inconsciente.

Cuando abri los ojos todo me daba vueltas y aun notaba que me costaba respirar por lo que me vi obligado a toser durante unos segundos. Cuando pude respirar con facilidad me di cuenta de que no llevaba mi parche, ni el resto de mi ropa tan solo una tela con la que tapar mis partes. Me hallaba encadenado a una pared por lo que no me podia mover, sin embargo los carceleros al percatarse de que habia despertado no tardaron en sacarme y llevarme a rastras hasta una sala de tortura. Me sentaron en una mesa donde me ataron los brazos, aunque tras fijarme vi que no era una mesa, sino una rueda que estiraria mis brazos desencjando mis huesos y desgarrando los musculos. El que creimos que era nuestro aliado encapuchado se hallaba ahora frente a mi. No llevaba su capucha pero reconoci su voz. -Vaya, vaya, mira lo que tenemos aqui.  Veo que has conseguido sobrevivir bien, bien. Lastima que el señor Miles me contratara no solo para espiarte sino para hacerte sufrir. Ahora dejame ir esos dulces gritos que tanto ansio.- Al parecer la situacion habia cambiado, todo ahora se habia vuelto en mi contra. Me hallaba solo y habia pasado de ganar una batalla a estar encerrado en una especie de prision. Ni siquiera sabia si los dos que habian peleado junto a mi habian sido traidos alli o habian muerto por el humo o las llamas.

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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Talamaur el Sáb Mayo 21, 2016 10:42 am

Tras matar al primer guarda que entró por la puerta, sus compañeros comenzaron a seguirlo. La acción a partir de ese momento se volvió frenética, siendo la sangre derramada por nuestros enemigos la gran protagonista. Mi corazón latía con fuerza y rapidez, mientras mi respiración agitada dejaba entrever el esfuerzo que estaba realizando. No solía luchar tan directamente contra mis enemigos, lo que reducía bastante el esfuerzo físico que tenía que hacer, por lo que en esta ocasión me costaría mantener el ritmo si seguía así aun convertido en vampiro.

Observé a los demás pudiendo comprobar que tenían la experiencia suficiente en combate como no tener que preocuparme por ellos. No es que fuera a ir a por ellos si se encontraban en peligro, si no que si  ellos caían, tendría que buscar una manera rápida de escapar. Por el momento concentraría mis fuerzas en acabar con el mayor número de guardas. Pero en ese momento algo comenzó a caer del techo. Una cantidad importante de carbón y aceite comenzaron a llenar la estancia y al instante, una llama prendió todo lo que había caído.

Rápidamente deshice mi transformación, ya que una luz intensa que provocó la deflagración de la llama al contacto con el aceite hizo que me retorciera de dolor durante unos instantes. Al momento taparon la tomas de luz y dejaron la sala a oscuras, ya que también habían cerrado la puerta. Los guardas confusos y atrapados con nosotros no veían nada en aquella oscuridad, cosa que me ayudo a matarlos sin problemas. Pero todo aquello era parte de un plan. El fuego había alcanzado las cajas de trigo, cosa que provoco un aumento del humo que se generaba notablemente, el cual se combinó con el que ya había. La situación se tornó delicada, apenas podía respirar, no veía y sentía que las fuerzas me abandonaban por momentos. Al cabo de unos minutos, en los cuales intenté buscar una manera de escapar de allí, caí fulminado al suelo desmayado.

El hedor a cieno comenzó a entrar por mi nariz, cosa que provocó mi despertar. Abrí los ojos sin hacer ningún movimiento ni emitir ningún sonido, quería comprobar donde me encontraba. Sentía la increíble necesidad de toser, pero en vez de eso carraspeé inevitablemente. El sabor a sangre que sentía en la boca me indicaba que no habían tenido demasiado cuidado al transportar mi cuerpo a aquel lugar, pero al menos había llegado entero y el más importante, vivo. Levanté la cabeza para observar donde me encontraba, comprobando al instante que me habían despojado de mis armas y vestimentas, a excepción de las calzas. En ese momento sentí algo de asco al sentir como algo trepaba por mi espalda, cosa que solucione al apretar la espalda con fuerza contra la pared.

Comencé a sentir algo de molestia en los brazos encadenados, pero no era algo de lo que tuviera que preocuparme por ahora. No sabía el por qué me habían dejado con vida pero fuera lo que fuese, posiblemente no me iba a gustar nada. En ese momento me di cuenta de algo, en la celda de enfrente estaba el otro muchacho que había venido con nosotros, el cual también se encontraba encadenado. Parecía que al menos dos de nosotros estábamos vivos y posiblemente “el parches” también lo estuviera, ya que si habían dejado con vida a sus “secuaces”, el líder también estaría con vida. Aunque viendo las circunstancias no me gustaría estar en su pellejo ahora mismo.
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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Kazimierz el Lun Jun 20, 2016 1:11 pm

Todo se había vuelto frenético, todos estábamos defendiéndonos y acabando con los atacantes como nos era posible, pero lo que no contábamos es que ocurrió a continuación, pues comenzó a caer del techo grandes cantidades de aceite y carbón, las cuales comenzaron a prender rápidamente, lo cual me hizo colocar un gesto de terror en mi rostro, a la vez que seguía defendiéndome, pero intentando mantenerme lo mas lejos posible de las llamas.

De repente todo fue envuelto por una oscuridad absoluta, pues todas las entradas de luz y la puerta fueron bloqueadas, dejándonos a nosotros, y a los soldados enemigos restantes, encerrados a la merced de las llamas y el humo, el cual no tardo mucho en hacer su efecto, haciendo que perdiera el conocimiento por falta de respiración.

Todo estaba oscuro a mi alrededor y notaba mi cuerpo pesado, aun estaba medio inconsciente, cuando comencé a notar el hedor que había a mi alrededor. Había sobrevivido al incendio y no sabia muy bien el porque, pues lo normal era que hubiéramos muerto al caer en las manos del enemigo, salvo que este quisiera torturarnos, lo cual a penas tenia sentido, ya que no es que tuviéramos mucha información de la misión, salvo la que Altair nos había proporcionado la noche anterior, en verdad no sabíamos muy bien quien era en realidad nuestro enemigo.

Conforme fui siendo mas consciente de todo, me percate de mi desnudez, me habían quitado mi equipo y simplemente iba cubierta mi zona genital con una especie de trapo que me habían liado en la cintura. Poco a poco fui abriendo los ojos, percatándome a la vez de que estaba encadenado a la pared de una especie de mazmorra. Comencé a mirar hacia todos lados, y al parecer estaba solo en aquella celda, pero justo cuando mire a la del frente, pude ver a otro tipo encadenado, por la altura podría tratarse del encapuchado que había estado con nosotros en la habitación incendiada, pero no estaba seguro, pues nunca había visto el rostro completamente, por lo que me quede desde mi posición mirándolo fijamente.
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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Starrk el Vie Ago 26, 2016 4:21 pm

El tipo parecía bastante confiado y quizás estaba en su derecho de estarlo. El lugar estaba húmedo. El olor a sangre y entrañas circulaba por el aire de la sala. Quizás el ultimo en morir en aquel lugar había sido uno de los que contraté. –¿Ya te has desecho de los demás o aun piensas que dividirán el dinero de la muerte de tu amo?- El tipo pareció molestarse. Fue hacia la manivela junto a la rueda y dijo. –Tranquilo, aun están vivos, pero correrán la misma suerte que tú.- Al parecer los tenían con vida y planeaban torturarlos también. La rueda empezó a estirar los brazos, tenía que hacer algo o dejaría mis brazos inservibles.

Me hallaba un poco exhausto aun por el humo pero aun así pude usar mi magia para hacer arder un montón de pelo y ropa que había a un lado. Al verlo, los guardias fueron corriendo a apagarlo. En ese momento, mientras los guardias estaban ocupados y el traidor no me miraba, hice que se generase una estaca de la manivela y le atravesase el hombro. El hombre empezó a gritar mientras yo preparaba mi siguiente movimiento. Tenía que concentrarme mucho o no funcionaria. Hice que un cumulo de rocas atraparan los pies del traidor, este se desequilibro y cayó al suelo. Genere en sus manos y pies unos grilletes de hielo que lo dejaron fijado al suelo. Cuando los guardias fueron hacia mi les amenacé. –Liberadme o mato ahora mismo a este asqueroso traidor.- Los guardias dudaron hasta que vieron que el tipo empezaba a quejarse por el dolor de sentir una estaca clavándosele en el cuello y que cada vez se le clavaba más.

Los guardias me soltaron y fue entonces cuando agarre a ambos e hice que sus cabezas chocaran quedando ambos inconscientes. -¿Dónde están mis cosas y las de mis subordinados?- El tipo del suelo empezó a reír. –Nunca lograrás escapar de aquí, da igual lo fuerte que seas. Estas atrapado y solo yo tengo la llave para salir de aquí.- Lo mire sin expresión alguna. –En eso tienes razón, eres la llave que me sacara de aquí.- Agarré al tipo y le coloqué los grilletes de hierro que me habían quitado. Forcé a mi acompañante a caminar y juntos comenzamos a adentrarnos a por mis compañeros y nuestros enseres.

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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Talamaur el Lun Ago 29, 2016 7:43 am

El silencio inundó el lugar de repente, pudiendo escuchar un goteo que caía lentamente no muy lejos de allí pero fuera de mi campo visual. El no escuchar casi nada más que mi respiración me tranquilizó aún más, por lo que comencé a urdir un plan para salir de aquel infesto lugar. Comencé a mirar a mí alrededor en busca de algo para “usar”, algún animal o insecto que pudiera ayudarme en mi huida. En ese momento y sin esperarlo, observé una mesa cercana a la celda, en la cual no me había fijado antes. Sobresalía muy poco desde el muro en el que terminaba la reja, pero un brillo atrajo mi atención, llaves. Había un pequeño manojo de llaves encima de ella, de no más de 4 llaves medianas, las cuales podrían ser una de las que me otorgarían la libertad.

- Auch – Pensé bastante dolorido al sentir un pinchazo en el pie.

Miré rápidamente, para darme cuenta del motivo de aquel dolor repentino. Una rata, bien alimentada, me había dado un bocado en el pie. Sentí como una gota de sangre caía muy levemente desde el lugar en el cual había mordido y pude comprobar que la rata, aunque se había asustado por mi sobresalto, se acercaba poco a poco a probar de nuevo el menú. Una sonrisa algo siniestra comenzó a dibujarse en mi rostro. Creé una pequeña ilusión para la rata, haciéndola creer que el pie estaba más lejos que mi pie real, por lo que cuando se acercó lo suficiente le aplasté el cuello de un pisotón matándola en el acto. Al momento y sin más demora, usé a mi pequeño amigo para ir por la llave. Parecía que le había dado bastante fuerte, porque la cabeza la llevaba algo doblada y se podía apreciar que su cuello estaba partido, aun así me serviría.

Ya en la mesa “cogí” las llaves y las lancé al suelo, haciendo un poco de ruido al caer. Eso provocó que unos pasos comenzaran a venir hacía nosotros, por lo que me di prisa con la rata para que no me descubrieran. Una vez a mi lado, cogí las llaves con el pie y poco a poco las acerqué a mi mano. La verdad, no sabía si aquellas llaves iban a servir, pero era lo único que se veía como una salida en estos momentos, así que no estaba mal intentarlo. Clic, hizo la llave al girar en mis esposas. Los grilletes estaban abiertos, pero en ese momento el carcelero hizo acto de presencia. Usando una ilusión, le hice creer que seguía encadenado mientras con la rata iba a crear una distracción. Coloqué al roedor detrás suya y mordí su pierna.

- Joder, ¿Qué ha sido eso? Ah! Has sido tu asquerosa rata -. Dijo mientras se apoyaba en mi celda de espaldas. - ¿Sabes? Serás un bocado perfecto para mi gato, jajajaj aargh argaffasd – comenzó a decir mientras lo ahogaba con mis manos convertido en vampiro. Mis 2 brazos comenzaron a hacer fuerza para ahogarlo tirando hacía atrás y si intentaba quitármelos, usaba los otros 2 para impedírselo.

El cuerpo inerte del carcelero cayó al suelo sin vida y tras usar la llave para salir de mi celda, ayudé a mi “compañero”. Un compañero de misión era un compañero de misión, aunque no era de mi gremio, mi código me prohibía dejarlo atrás y morir así… prefería matarlo yo mismo afuera si era necesario. – Vamos, si tenemos suerte saldremos de aquí y si no, nos encontraremos con el que nos contrató – dije cogiendo el arma del carcelero, una pequeña espada corta. No me gustaba ir sin mis ropas, pero eso era lo de menos, lo primero era salir de allí.
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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Kazimierz el Sáb Sep 03, 2016 10:48 am

Me quede observando desde mi posición como mi compañero de misión se desenvolvía, analice cada uno de sus pasos, lo que me hizo darme cuenta de que sus habilidades no diferían mucho de las mías, lo que me hizo pensar que en verdad debía ser un tipo peligroso, pues ni yo mismo me fiaría de mi, menos de un desconocido.

Una vez que logro liberarse y noquear al guardia procedió a ayudarme a escapar, cosa que al principio me sorprendió, pero luego entendí que era lo mas lógico, ya que si se encontraba con enemigos por el camino, sería mas fácil solventarlos siendo uno mas. Una vez entendido esta situación, me acerque a la mesa lentamente, mientras masajeaba mis muñecas, y busque algo que me pudiera servir, y ahí estaba, en un cajón como esperándome, un cuchillo, el cual cogí sin pensarlo dos veces y sin decir nada me giré hacia mi 'compañero' y le hice un gesto con la cabeza a modo de aceptación a su afirmación de que debíamos salir de ahí rápido.

Comencé a correr por aquellos oscuros pasillos como si nada, ya que gracias a mi condición de semivampiro podía moverme de forma grácil y sin errores. Mientras avanzaba miré hacia atras y le dije a mi acompañante, en tono frio y monótonoGracias por tu ayuda...aunque no precisaba de la misma...joven- dicho esto volví a mirar hacia delante guiándome por el instinto por aquellos pasillos
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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Starrk el Sáb Sep 03, 2016 4:39 pm

Los pasillos del lugar estaban húmedos y no olían mucho mejor que la habitación de torturas. Los prisioneros que había encerrados me pedían que los sacara de allí, pero aquello no podía ser. Si los posibles guardias que patrullan se encontraran con que no están la mayoría de sus presos y eso solo provocaría que los de fuera nos encerraran. Ya me habían intentado quemar vivo una vez, no permitiría que de nuevo me trataran de encerrar. Mi guía era reacio a cooperar pero el recordarle que podía hacerlo sufrir con mi magia le suavizaba y volvía a guiarme hacia donde supuestamente se hallaban mis compañeros.

Era extraño, pero durante la andanza no nos encontramos resistencia alguna, no había ningún tipo de guardia o carcelero. Mientras caminaba por lo que parecía una milla de pasillo en un tono verde por el moho de la humedad un hombre bastante alto y negro me dijo que podía quitarme cualquier malestar que tuviera. Era extraño y en una cárcel no podías fiarte mucho de quienes había allí encerrados, por lo que actué como si no lo hubiera oído y continué mi camino.

Tras pasar una puerta el pasillo pareció ensancharse. Debíamos estar bajo tierra ya que no había ventanas desde las que entrara la luz del exterior y explicaba por qué había antorchas en todo el lugar que había atravesado hasta ahora. Finalmente el traidor me llevó hasta una puerta en aquel pasillo, tras la cual decía que estaban mis compañeros.


Mapa:

1- Sala de tortura (2 guardias inconscientes)
2- Puesto de carceleros (2 guardias)
3- Celdas (1 guardia muerto)
4- Celdas
5- Pasillo con celdas (2 guardias)
6- Baños de los carceleros (3 guardias)
7- Celdas (1 guardia)
8- Cocina de la prisión (4 cocineros y 2 guardias)
9- Pasillo que interconecta toda la prisión (1 guardia en cada punta del pasillo = 3 guardias)
10- Pasillo con celdas
11- Pasillo ensanchado
12- Barracón de los carceleros (capacidad para 30 y 8 durmiendo actualmente quedando 22 camas vacías)
13- Baños de los carceleros
14- Puesto de guardia (2 guardias, aquí están nuestras cosas (ropas, armas y demás))
15- Patio para los presos
16-Salida (4 guardias)

Los puntos rojo (Talamaur) y verde (Kazimierz) grandes sois vosotros, los pequeños son vuestras celdas. Yo soy el punto blanco grande y el pequño es mi celda.

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Re: El conejo que creyó poder cazar al lobo [Privado] [Talamaur, Kazimierz, Sophia y Starrk]

Mensaje por Talamaur el Dom Sep 11, 2016 10:02 pm

Observé como mi “compañero” se levantaba haciendo un gesto con la cabeza, supongo en señal de afirmación a mis palabras. A partir de ahí comenzamos a avanzar por el único pasillo que había, momento en el que “soltó” una frase demasiado típica de alguien que en la mayoría de los casos era débil. No iba a darle mayor importancia, si conseguía salir vivo de aquel lugar cada uno cogería su camino y posiblemente jamás nos volveríamos a encontrar. Me centré de nuevo dejando de lado cualquier pensamiento que no fuera para mi propia supervivencia y comencé a observar la habitación que íbamos a entrar a otra estancia. Un olor más fuerte a humedad se adentró en mis fosas nasales provocando que pusiera una leve cara de asco, posiblemente todo el lugar oliera así, pero en aquel lugar parecía estar más concentrado.

Durante mi camino observé que no había ninguna ventana, incluso las celdas no parecían tener ningún tipo de reja externa. Cosa que me hizo pensar que estábamos debajo de tierra o muy en el interior de algún castillo, lo que posiblemente fuera la causa de aquel olor tan insoportable a humedad y cieno. El lugar estaba iluminado con algunas antorchas, lo suficiente para dar una luz decente a los pasillos y estancias. Gracias a ello, pude darme cuenta en la distancia de dos figuras, -¿guardias?- pensé con preocupación al mirar mi mano y observar que solo tenía una mísera daga para combatirlos. Tenía que idear un plan con rapidez, ¿que podría hacer...? pero al mirar hacía mi lado y observar al tipo que corría conmigo, una idea fugaz cruzó mi mente de repente.

Cambié a mi forma vampírica y comencé a dar zancadas más amplias para dejarlo atrás. Observé como las dos figuras estaban todavía de espaldas, posiblemente haciendo la ronda y en ese momento cambie mi apariencia con una ilusión. Estaba imitando al carcelero que acababa de matar hace unos instantes, y sin previo aviso me di la vuelta enfundando en mi mano derecha la daga, - alto ahí o acabaré contigo ahora mismo – grité no demasiado alto, lo suficiente para que aquellos dos me escucharan. En ese momento los dos guardas sacaron sus armas y comenzaron a correr en mi dirección. Para que el plan funcionara el otro asesino debía pararse o al menos no pasar de mi posición, ya que si no el plan no funcionaría.

- Este no es un guarda – dijo alguien desde una celda a mi espalda, dirigiéndose a los dos que venían.

- Calla pedazo de mierda, no quieras distraerlos para que pueda escapar el preso – dije enfadado y proyectando un puñetazo contra su cara, haciendo que cayera al suelo de su celda.

Por suerte los guardas reales no hicieron caso o no escucharon lo que había dicho aquel preso, por lo que prosiguieron su marcha. Di algunos pasos hacia atrás y al poco los dos me dieron alcance y pararon a mi lado. – Llamamos a los demás – dijo uno de ellos. – No, ya somos tres y como llamemos a más gente para atrapar a un solo preso, al final nos quitaran parte del sueldo por incompetencia – contestó el otro. En ese momento me miro uno de ellos, el más cercano a mí – bien, hecho por atraparlo. Nos habríamos metido en un lio si hubiera escapado – dijo sonriendo mientras se acercaba a un más a mí para darme una palmada en el hombro. Pero su rostro cambio por completo al sentir el frio metal entrar por la parte lateral de su cuello, haciendo que su mano comenzara a resbalar por mi cuerpo hacía abajo hasta que por fin cedió el cuerpo entero. El otro guarda que al principio no se había dado cuenta y solo miro al escuchar el golpe que había producido el cadáver de su compañero. Con un visible terror en su rostro comenzó a temblar retrocediendo poco a poco, y al momento blandió su espada contra mí. Sin deshacer mi ilusión le sonreí limpiando el cuchillo con las ropas del otro guarda. – Ahora te toca a ti – dije fríamente. Posiblemente el guarda estaba pensando que esas palabras eran para él, pero en este caso me estaba refiriendo a mi compañero, indicándole que acabara el trabajo para poder continuar. Necesitaba ver si estaba a la altura ya que no conocía nada de sus habilidades. Si no servía para acabar con un simple guarda aterrado tendría que tomar medidas. Era una simple medida de supervivencia, si en quien te apoyas no es de ayuda, tu vida corre peligro y no era algo que iba a permitir.
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