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Delirios de Cazador [Starrk y Zhul'Urk][Pasado][Privado]

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Delirios de Cazador [Starrk y Zhul'Urk][Pasado][Privado]

Mensaje por Thul'urk el Miér Oct 26, 2016 1:50 am

Los rayos de sol comenzaron a colarse entre las ramas de los árboles, indicándome que ya estaba amaneciendo. La luz reflejaba en mi armadura y en mis armas a la espalda emitiendo reflejos a los arbustos y árboles cercanos. Cualquier pensaría que acababa de ponerme en marcha, pero en realidad había estado caminando toda la noche. Prefería caminar con el cobijo de la oscuridad que a la luz del día, aunque no siempre podía hacer eso y más ahora que estaba algo cansado. Ahora lo que necesitaba, era encontrar algún lugar en el que descansar y recuperarme para poder proseguir mi camino de aprendizaje. Por un momento me quede un poco obnubilado y comencé a darle vueltas a varias cosas. El mundo era un lugar complicado y extraño, y sabía que tenía todavía mucho que aprender. Desde que salí de debajo del ala de padre, he andado por Discordia para volverme más fuerte y poder ejecutar la venganza que se me encomendó. Pese a haber aprendido una gran cantidad de cosas de padre, consideraba que todavía era como un lobezno rodeado de depredadores. El grande se come al pequeño, siempre ha sido así, por lo que tendría que crecer y poseer tal poder que nadie me pudiera hacer sombra.

Algo en la lejanía llamó mi atención. Una taberna. Un lugar perfecto para parar en el camino y comer algo, por lo que sin pensármelo dos veces me encaminé a su interior. La verdad es que era una taberna bastante grande para estar en un sitio tan apartado, aunque posiblemente fuera la única taberna en todo el lugar y aquel camino fuera de gran afluencia. Si pasaba bastante gente lo más seguro era que sus vivires fueran buenos o al menos eso esperaba. En el último lugar que había estado, había tenido que matar al tabernero por servirme algo asqueroso, algo que por lo cansado que estaba evitaría hacer. –“El gran Trovador” – dije leyendo el cartel mientras me encaminaba a la puerta.

Al abrirla y entrar en su interior pude observar que era un lugar bastante animado, para ser una taberna en mitad de la nada claro. Unas 6 o 7 mesas ocupadas por hombres y mujeres y un par de mujeres llevando la comida y bebida a las mesas, mientras el tabernero, tranquilo tras la barra, les daba una palmada en el cachete cada vez que pasaban por su lado. No podía decir que me gustara aquel lugar, pero era bastante mejor que otros que había visitado. Por lo que me acerque a la barra y me senté en un taburete. Sabía que durante mi camino para sentarme había sido la comidilla de las miradas y cotilleos, algo que me daba totalmente igual, ya que algún día su sangre regaría el suelo que pisan. En ese momento sonreí y tras buscar con la mirada al tabernero, lo llamé para que me sirviera. – Carne, casi sin hacer. Y rápido – dije fríamente. Acto seguido y con cierto nerviosismo, el tabernero se fue a preparar lo que había pedido, lo que provocó dos reacciones, una, que se pusieran a cuchichear aún más y que dos hombres se levantaran y que se pusieran a mi espalda.

- Vete de aquí orco – dijo uno de ellos sacando una daga.

- Eso, no queremos a ver a los de tu especie aquí – comentó el otro.

Al entrar a la posada ya había me había dado cuenta de aquellos dos tipos. Uno era bastante corpulento y alto, me atrevería a decir casi igual de alto que yo, y el otro era también corpulento y una cabeza más o menos más bajo que yo.  Los dos estaban armados con una espada corta y un garrote de madera con pinchos, y además estaban vestidos con unas ropas similares como si pertenecieran a un grupo o algo así. Fuera como fuese, no hice movimiento alguno contra sus provocaciones. El problema era que tanto el tabernero, el cual parecía que ya no me iba a traer la carne, como los demás clientes, se apartaron, como si esperaran que se iniciara una pelea en breve. No estaban mal encaminados, ya que uno de los tipos que me habían dicho que me fuera tiro de mi hombro hacía atrás, cosa que hizo que no me contuviera más. En ese momento cambié a mi forma draconiana y agarré el brazo sacando rápidamente la cimitarra, sesgando el brazo sin pensármelo.

- AAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHH!!!! Cabrón, te voy a matar, te voy a matar – gritó el ahora tullido.

Tras el cortarle el brazo a su compañero, este se quedó paralizado unos instantes. Posiblemente esperaba mi actuación tan violenta, pero iba a aprovechar la situación. Guarde la cimitarra y saqué mis dos mazas Azog. Iba a disfrutar el momento. En ese momento el compañero volvió en sí y se lanzó al ataque mientras el tullido se envolvía la extremidad cortada con una sábana. – Voy a buscar refuerzos, encárgate de él. – dijo corriendo hacía la puerta. El compañero asintió y siguió su embestida hacía mi con el garrote. Era igual de rápido que yo y posiblemente igual de fuerte, lo sentía en cada bloqueo que hacía, pero no iba a permitir que un humano me hiciera sombra. Con la cola le toqué el pie cuando estaba cerca de mí, lo que provocó que se distrajera un par de segundos al mirar al suelo, momento en el que lancé mi maza a matar. Lo siguiente que vi fue parte de la cabeza de aquel tipo salir despedida por la taberna, mientras su cuerpo caía sin vida al suelo con la porra aún agarrada.

- Escoria – dije mientras escupía a su cuerpo inerte.

Guardé mis mazas y volví a mi forma normal. En ese momento llame al tabernero aún aterrorizado y le insté a que me pusiera la carne que había pedido mientras me sentaba. Esté aún en visiblemente asustado, fue rápidamente a por mí plato y me lo trajo casi al instante. – In..invita la casa – dijo andando hacía atrás hasta que despareció en la cocina. – Vaya. Así que esto es lo que hay que hacer para que te sirvan más rápido. Lo apuntaré. – Pensé. Por fin podría disfrutar de un buen trozo de carne y nadie me iba a impedir comérmelo.
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Re: Delirios de Cazador [Starrk y Zhul'Urk][Pasado][Privado]

Mensaje por Starrk el Jue Oct 27, 2016 3:01 pm

Desde nuestra última misión habíamos estado vagando por un bosque. Cazábamos y nos refugiábamos sin problema, no había demasiados peligros allí. Nos habíamos preparado para continuar el viaje cuando Alice comenzó a hablarme. –Altair, quiero darme un baño. Huelo mal y estoy sucia.- Puso una cara triste mientras me miraba. –Tendrás que aguantar un poco más, aun no hemos encontrado un río ni un lago. Recuerda que nos quedamos sin agua y acabamos bebiendo el agua de la lluvia. Lo mejor es seguir caminando y tratar de salir de aquí.- Alice hinchó sus mofletes antes de seguir diciendo. –Jooo, yo quiero darme un baño ya.- Ella y yo sabíamos que eso no podía ser y que por mucho que se quejara no le serviría de nada.

Caminamos hasta alcanzar la salida del bosque, en el cual pudimos ver una taberna. Era extraño que hubiera una en mitad de la nada y si había abierto un negocio aquí es porque o bien pasaba mucha gente o también ofrecía alojamiento para los viajeros. Para el bien de Alice era lo segundo así que pronto dejaría de quejarse. Me fijé que un grupo de mercenarios que se acercaban a la taberna. Fue entonces cuando me percaté de que un tipo con un paño ensangrentado en un brazo salió corriendo del interior de la taberna. Este se acercó al grupo el cual empezó a correr hacia la taberna. “¿Es que no puede descansar una persona ni 5 minutos?” Alice y yo nos acercamos lo suficiente como para poder escucharlos hablar. –Ese ser entró en la taberna como si fuera un humano, Tomi y yo intentamos echarlo pero a mí me cortó un brazo y Tomi se quedó enfrentándose a él. Con un poco de suerte estará ahora muerto en el suele ese orco asqueroso.- El tipo que parecía el líder comenzó a decir. –De acuerdo, no vamos a permitir que un ser inferior como el haga lo que quiera. Quizá Tom lo haya matado pero si no es así quiero que os preparéis para luchar.- Sentí como algo me pinchaba por la espalda, me giré pensando que sería Alice y vi que era uno de esos tipos. -¿Ocultándote por algo? ¿Acaso eres uno de esos que está a favor de que los monstruos campen a sus anchas por donde sea? Jefe, mira lo que he encontrado.- Comencé a caminar hacia la entrada donde estaban todos y el jefe empezó a hablar. –Vaya, vaya, mira lo que tenemos aquí. Parece que hoy en día la gente se ha vuelto muy chismosa. Si os unís a mi causa no os haremos nada, si por el contrario sois de los que se relacionan con los inferiores os daremos una lección.- No me gustaba que me dieran a elegir algo para una situación que no me comprometía pero era cierto que me daba asco lo que el tipo me pedía responder. –No soy vuestro partidario y tampoco pienso dejar que me deis una lección. De hecho no volveréis a dar una lección a nadie.-

Rápidamente desenvaine mi katana y corté la punta de la lanza que me pinchaba en la espalda, con un movimiento rápido corte su cara en dos, hasta que muriera estaría gritando en el suelo sangrando sin parar. El resto al ver lo que le hice a su compañero se lanzó contra mi. Agarré mis ballestas y disparé, cada virote impacto en la cabeza de uno de ellos, haciendo que dieran un vuelco hacia atrás y cayeran al suelo. Uno de esos tipos era el manco que había salido de la taberna, el cual pensaría que podrían conmigo y se unió a la pelea. Guardé mis ballestas y volví a sacar mi katana. Un tipo con una maza y un escudo trato de atacarme. Esquive el ataque de su maza y patee su escudo, haciendo que se desequilibrara y quedara al descubierto por un momento, el cual aproveche para ensartarlo con mi katana en pleno estomago. El tipo cayó al suelo y comenzó a convulsionar mientras que los dos que quedaban y el jefe dudaban en atacar. El cobarde líder de los mercenarios empujó a sus lacayos los cuales aprovecharon el empuje como si los fuesen llenado de valor. –Estúpidos.- Dije mientras me agachaba para evitar el ataque de ambos y a la vez lanzar un corte con mi katana directo a sus piernas. La afilada hoja fue cortando piel, musculo y hueso hasta que ambos cayeron desprovistos al suelo de ambos pies. En poco tiempo se desangrarían pero no me apetecía escuchar los gritos de aquellos tipos asi que lance otro corte a sus cuellos que cerceno parte de su garganta y corto sus cuerdas vocales. Ahora solo se oía un leve gorgoteo. El jefe que había presenciado toda la batalla ahora temblaba de miedo. Dio unos pasos hacia atrás, dejo caer su arma y luego su escudo. Comenzó a correr hacia la taberna en busca de un lugar seguro. –Inútil.- Dije mientras lanzaba una estaca de hielo. Dicha estaca voló hasta su pecho el cual fue atravesado justo cuando abrió la puerta de la taberna. El cuerpo ahora bloqueaba la puerta y dejaba ver lo que había fuera, la carnicería que me había visto obligado a realizar. Comencé a caminar hacia la taberna, al entrar vi el cadáver de un tipo, la gente asustada y al orco que venían buscando, estaba comiendo tranquilamente.

Continué caminando hasta la barra y cuando estuve frente a ella le dije al tabernero. –Quiero una habitación con dos camas, y prepara un baño caliente.- En ese momento Alice salto sobre mí y dijo. –Wiii, por fin voy a darme un baño. Aunque tú también deberías, te has ensuciado mucho matando a esos tipos.- Quien no conociera a Alice no sabía que era una chica que había pasado por muchos asesinatos a pesar de solo parecer una niña era en verdad una mujer. Me fijé en mi ropa y vi que el blanco ahora era rojo. Tendría que lavar mi ropa nuevamente, aunque quizá iba siendo hora de cambiar mi vestimenta al fin y al cabo ya no era un ejecutor. –Alice se giró hacia el orco y le dijo. –Señor, debería darle las gracias a Altair, si no fuera por él habría tenido muchos problemas.- A veces Alice hablaba de más y hacia que ocurrieran cosas que no tenían porque ocurrir.

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Re: Delirios de Cazador [Starrk y Zhul'Urk][Pasado][Privado]

Mensaje por Thul'urk el Vie Oct 28, 2016 9:40 pm

Había comenzado a comer aquel trozo de carne, el cual parecía casi como si me estuviera comiendo una bota de cuerpo, cuando comencé a escuchar voces en el exterior de la taberna. Posiblemente seria aquel tipo que había salido corriendo y los refuerzo, bueno, si se entraban ya vería como me encararía de ellos. Por una parte, estaban deseando que entraran para saciar aún más mi sed de sangre y poder destrozarlos a todos con mis propias manos, pero por otro lado, quería descansar y acabar con tranquilidad aquel trozo de carne sin sabor. Durante unos instantes dude en que hacer, hasta que de pronto, empecé a escuchar gritos en el exterior. No eran gritos y ruidos de un grupo a punto de entrar a un lugar en busca de venganza, más bien, parecían un grupo muriendo con sufrimiento y saña. Al escuchar todo aquello decidí no moverme del asiento, alguien ya estaba limpiando la basura de aquel lugar.  Así que seguí masticando haciendo caso omiso a los gritos de agonía del exterior.

En cierto momento levanté la cabeza y observé al tabernero y a los demás clientes mirar por la ventana. Por el murmullo, nada silencioso por cierto, pude saber que eran dos humanos, un tipo con un parche en un ojo y una joven que parecía una niña. Al escucharlo paré momentáneamente  el tenedor que estaba llevando a mi boca. – Extraña pareja- pensé reanudando el movimiento de mi brazo, llevándome la comida. En ese momento tanto los clientes como el tabernero comenzaron a correr hacía el fondo de la taberna con bastante miedo. Parecía que aquellos dos iban a entrar o estaban acercándose a la taberna, por lo que miré de reojo la puerta de entrada. No me había equivocado con mi predicción, ya que a los pocos segundos alguien entro por la puerta con algo clavado en su pecho, - ¿una estaca de hielo? ¿Padre? – dije algo confuso. Padre usaba la magia elemental y lanzar estacas de hielo estaba entre lo que podía controlar y la verdad, todavía no había visto a nadie que pudiera usar la magia cómo él. Pero tras abrirse la puerta comprobé que había sido uno de los dos humanos que habían entrado por la puerta, algo que hizo que perdiera todo el interés de golpe, por lo que seguí comiendo como si tal cosa.

Entraron dos personas a la taberna, un tipo con un parche en un ojo y una vestimenta algo distinta a la que había visto, y una ¿niña?, bueno al menos parecía bastante joven. Lo siguiente que observé fue algo bastante cómico y eso que no era mucho de bromas. Pero los clientes estaban en mitad del local, ni queriendo estar cerca de mí ni de aquellos tipos, pero eso no fue lo gracioso. Cuando aquellos dos comenzaron a andar los clientes comenzaron a moverse evitándoles en todo momento pero, tampoco querían andar hacía donde me encontraba yo, dando lugar a ciertos empujones, agobios y alguna pequeña disputa. Nada más llegar los dos a la barra le pidieron al tabernero una habitación con dos camas y un baño caliente. Eso hizo que me acordara que hacía ya varios meses que no me bañaba, por lo que levanté la axila y me olí el sobaco, comprobando que todavía podía aguantar unos meses más. En ese momento comencé a escuchar a la pequeña que venía con el hombre del parche, la cual parecía no afectarle que aquel tipo estuviera en el suelo ni la matanza que había provocado su amigo. Su estado era todo lo contrario, feliz, como con ganas de divertirse. Incluso recriminó a su compañero que el también tenía que bañarse tras mancharse de sangre.

Aquellas muestras de afecto me estaban revolviendo un poco el estómago, ¿o sería la carne?, no estaba seguro por lo que iba a decirle al tabernero que iba a coger una habitación. En ese momento la pequeña interrumpió mi acción comentando que le diera las gracias al hombre del parche, nombrado por ella como Altaír, terminando que si no fuera por él, habría tenido muchos problemas. Tras su frase, la cual hizo que me hirviera la sangre, proseguí con lo que iba a hacer. – Tabernero, voy a ocupar una habitación. Que nadie me molesté -le dije mirándolo fríamente, mientras me daba una de las llaves asintiendo y sin decir palabra alguna. Cogí la llave y me levanté mirando a la pequeña. – ¡Niña! siempre llevo la muerte pegada a la espalda, así que mi vida nunca está a salvo. Además, nadie os pidió que pelearais contra aquella escoria… grr- dije gruñendo un poco al final. Mi parte animal estaba intentando liberarse, por lo que necesitaba descansar para poder controlarla. Tras gruñir me fui a la parte superior de la taberna y entré en la habitación que abría mi llave. Una cama, una especie de mueble cuadrado y una silla, eso era todo lo que había en aquella pequeña habitación. Me acerqué a la ventana y mire al exterior, aquella noche había luna llena por lo que se podía ver con cierta claridad. Tras unos instantes cerré las compuertas de la ventana, me quite la armadura y las armas colocándolas en la silla cercana y me tumbe en la cama. Mañana seguiría mi camino y si tenía suerte, encontrar algún trabajo como mercenario para coger algo de dinero para comer. La verdad es que no me gustaba estar bajo las órdenes de nadie, pero en este mundo para hacer algo tenías que tener dinero. Después de ciertas cavilaciones sobre lo que iba a hacer en días venideros, me quedé dormido.

El sonido del trotar de varios caballos hizo que me despertara de repente, cogiendo al instante mis armas y mi armadura. Me asomé con cuidado por la ventana y pude ver un carruaje de los más ornamentado, posiblemente de un noble local. Me tranquilicé un poco pero no baje la guardia por si era el mandamás de los tipos de ayer. Salí de la habitación y mientras bajaba la escalera escuche hablar a alguien con el tabernero, el cual vi nada más bajar unos peldaños más. Era un hombre delgado con un una melena morena y un bigote en forma de espiral por ambos lados. Su vestimenta era claramente de alguien que poseía un buen poder adquisitivo, algo que me extrañaba de ver en un lugar como aquel. El tabernero nada más verme se calló y dejo a aquel tipo solo, comentando únicamente que era yo el que había acabado con uno de los tipos de ayer. Ese comentario no me agrado que lo fuera aireando por ahí, pero si había problemas no iba a quedarme quieto.

- Buen día Señor orco.- dijo con un tono cortes, mientras miraba hacia atrás de mí por si se lo decía a otro. Pero no, el único orco que había en aquel lugar era yo. – espero no importunarle demasiado, pero quisiera hablar con usted y… ¿su amigo? – dijo al momento. Me quedé pensativo al hablar sobre un amigo hasta que caí, posiblemente se refería a “Atar” o “Lair”, bueno, no me acuerdo como se llamaba, el tipo del parche. Lo habría confundido como un aliado al ver que habíamos acabado con los mismos tipos, aunque no había nada que nos uniera salvo, según lo que vi, la facilidad por matar y la sed de sangre. – Si no le importa esperare a que baje para comentarles una cosa a todos. Por favor, mientras espera pida lo que quiera, pago yo. – terminó diciendo.

No entendía nada la verdad, pero ese tipo iba a pagar todo lo que pudiera comer, así que no iba a desaprovecharlo. Me senté en la silla de la barra y le pedí al tabernero sus mejores embutidos y pan, regados por un buen vaso de vino para animar la mañana. Ahora solo quedaba esperar a que esos dos se dignaran a bajar, aunque con los manjares que me iban a traer, podían tardar el tiempo que quisieran.
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Re: Delirios de Cazador [Starrk y Zhul'Urk][Pasado][Privado]

Mensaje por Starrk el Dom Oct 30, 2016 5:01 pm

Tras lo dicho por Alice me pareció ver como el orco tensaba sus músculos. Claramente se había molestado. Pidió una habitación y se marchó, no sin antes dedicarle unas palabras a Alice. Fue un poco desagradecido, pero nosotros tampoco quisimos vernos envueltos en sus problemas. Fuimos arrastrados por simple casualidad. –Tabernero, pónganos una sopa. La tomaremos antes del baño.- El tabernero pareció relajarse un poco al irse el orco, sin embargo permanecía nervioso por mi presencia. –Tranquilo, a no ser que intente matarme no tengo nada en su contra así que no debe temerme. Y lo mismo para el resto.- Esto último lo dije refiriéndome a la gente que aun permanecía en la taberna. Aunque lo que dije era cierto la mayoría de la gente se mantuvo tensa. El tabernero pareció relajarse y empezó a trabajar más eficientemente.

Al cabo de un rato el tabernero nos trajo nuestro pedido. –Aquí tenéis, el baño está listo también y esta es la llave de la habitación.- Comenzamos a comernos la sopa, un poco aguada pero no se podía esperar más de un establecimiento en mitad de la nada. Daba gracias de que al menos fuese comestible. Al acabar nos dirigimos hacia el baño, Alice se adelantó y entró primero. No iba a entrar con ella, ella ya era una mujer a pesar de su apariencia. Así que me quede en la puerta esperando que saliera. –Altair, ¿por qué no te bañas conmigo?- Me esperaba esa pregunta por alguna razón. –Sabes de sobra que eso no ocurrirá. Deja de decir tonterías y acaba de una vez.- Podía imaginarme a Alice con los mofletes hinchados tras lo que oí a continuación. –Aguafiestas.- Tras un rato Alice finalmente salió con una especie de albornoz, al parecer también tenían un servicio de lavandería o algo así. Entré en el baño, no era la gran cosa. Una especie de olla con un fuego debajo, al lado había una palangana de agua para lavarse antes de entrar al baño. Tras desnudarme y colocar la ropa en la cesta con la demás ropa sucia comencé a lavarme. Limpié la sangre que había caído en mi piel y había comenzado a secarse. Una vez limpio me metí en el agua caliente de la olla que tenían por baño, noté como el calor relajaba mis músculos. Tras un rato salí del baño ya aseado y con el albornoz puesto.

Alice había estado esperando en el exterior. –Te vas a resfriar, ¿por qué no te has ido a la habitación directamente?- Ella se abrazo a mi brazo y dijo. –Quería esperarte.- No entendía por qué hacia aquello, no tenía sentido querer sufrir por estar con otro. Caminamos hasta llegar a la habitación. Abrí la puerta y vi que tenía escasa decoración, poco más de un par de mesas de noche y una mesa con algunas sillas, además de algún cuadro ruinoso. Nos preparamos para dormir y con los ojos ya cerrados oí decir a Alice. –Buenas noches.- Yo me limité a decir. –Descansa.- Acto seguido no tarde en dormirme.
En mitad de la noche me desperté, sentía que algo me estaba tocando y estaba tumbado junto a mí. Tras fijarme un poco más observé que era Alice, que se había pasado a mi cama. En algunos aspectos aun me recordaba a la niña con la que jugaba de pequeño. La rodeé con el brazo y la tapé para que no cogiera frío. A la mañana siguiente desperté un poco antes que Alice. Recogí nuestra ropa ya limpia y la traje a nuestra habitación. Yo me vestí y Alice al poco se despertó. Como debía vestirse salí de la habitación y bajé a la parte donde comimos.

Allí vi a un tipo bien vestido y al orco comiendo como si fuera su última comida. Cuando bajé por completo miré a mi alrededor y vi que no había nadie más. Llevaba mis armas por lo que de ser necesario estaba preparado. –Buenas señor, si no les importa les explicaré el qué hago aquí. Soy un noble propietario de estas y más tierras. Mi familia nunca ha tenido problemas con guerras entre países ni hemos actuado como un ducado belicista. Nuestro ejército no es más que los guardias encargados de mantener el orden y la paz en mis tierras. Sin embargo desde hace unos meses corrían rumores de que habían estado desapareciendo jóvenes por todo mi ducado. No les di demasiada importancia, ya que no creía que fuesen verdad eran rumores al fin y al cabo. Pero un día hubo ajetreo en la mansión, entonces me temí lo peor. Alguien durante la noche había accedido a la mansión y raptó a mi querida hija. Por favor, os lo suplico. Encontrad a mi hija sana y salva. Os recompensaré como es debido. Pero por favor, traédnosla de vuelta a su madre y a mí.- El duque se había puesto de rodillas suplicando para que aceptáramos el trabajo. Lo aceptaría, pero cambiaría el objetivo de la misión. –Según ha dicho su hija no es la única que ha sido raptada. Seguramente ya se conozca en todas partes que su hija, al igual que las hijas y probablemente esposas de otros, ha sido secuestrada. No cree que si se supiera que usted mando a buscar solo a su hija, dejando a su suerte a las demás víctimas, irían en busca de respuestas a vuestra mansión y quizás el ducado quedara sin dueño. No sé si usted comprende que dependiendo del objetivo de nuestra misión nosotros tendremos unas prioridades y por nuestra actuación tendría usted que cargar con unas muertes de unos raptores o con la captura de numerosas jóvenes y quizás la muerte de alguna o una posible revuelta. Piense bien qué es lo que quiere que hagamos.- El hombre palideció ante el futuro que le había descrito, se había dado cuenta de que realmente podría perder su ducado y probablemente su vida. El hombre trago saliva y a continuación dijo. –Quiero que salvéis a todas las personas que esos malnacidos han raptado, y que a ser posible acabéis con estos actos por el medio que sea. Si lo hacéis, la recompensa será mayor que la que pretendía otorgaros en un principio.- En ese momento Alice bajo de las habitaciones y se puso a mi lado mirando al hombre arrodillado y al hambriento orco. –Puede contar con mis servicios señor. Traeré de vuelta a todas las personas que han sido capturadas por este grupo del que nos ha hablado.- El rostro del hombre pareció iluminarse entonces, se levanto rápidamente y dijo. –De acuerdo, muchas gracias. Les ayudaré en todo lo que pueda. Para empezar los acercaré al pueblo más cercano, desde allí podrán comenzar la búsqueda.- El hombre abandonó entonces el local, supuse que tendría un carromato fuera esperándonos. No sabía si el orco también vendría, en el caso de que no viniera la recompensa seria toda para mí. Comencé a caminar hacia la salida y antes de salir dije sin girarme para mirar al orco. –Esta es Alice y yo soy Altair, si vendrás con nosotros espero que seas algo más educado con ella. Sé que a veces puede decir cosas que no debe pero es una niña, se maduro y no caigas en sus provocaciones.- Acto seguido salí del lugar sin esperar respuesta. El carromato era típico de un noble, viajaba con apenas dos guardias y ni siquiera había pensado en que nosotros mismo fuésemos a matarlo. Supongo que no todo el mundo piensa las cosas tanto como yo o que tras vivir tanto tiempo en la oscuridad había hecho a mi mente ponerse siempre en el peor de los casos, aunque eso me ayudaba a estar preparado para lo que fuera. Me acerqué al carromato y abrí la puerta, le di paso a Alice que se sentó muy contenta, a continuación entré y me senté junto a ella. El carromato era bastante espacioso, por lo que el orco podría sentarse junto a mi o junto al noble. –¿Esta pequeña es su hija?- Preguntó el noble sonriente. –No, es…- Alice me cortó empezando a hablar ella. –Soy Alice señor y mi padre es el mejor ejecutor que haya habido.- No sabía que decir ante eso, yo también consideraba a mi maestro, Zero, como el mejor ejecutor. El hombre se echó la mano a la barbilla y comenzó a susurrar con cara de estar pensando.
–Ejecutor, ejecutor, ejecutor,…-

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Re: Delirios de Cazador [Starrk y Zhul'Urk][Pasado][Privado]

Mensaje por Thul'urk el Jue Nov 03, 2016 5:05 pm

Vaya, parecía que el tabernero tenía guardado un buen cargamento de embutidos y longanizas. Comenzó a sacar chorizos, morcillas, salchichón, queso, tocino. Todo con un aspecto que quedaba lejos de la comida que había comido la noche anterior. Posiblemente estaba intentando deshacerse de la carne sobrante, algo que tras sacar todo aquello no le tendría en cuenta. Así que tras ponerlos delante de mí, comencé a comer. – mmm que manjar. Hacía tiempo que no comía algo así. Te lo tenías bien guardado ¿eh tabernero? – dije mientras lo miraba de reojo. Aunque sentía que estaba más tranquilo que la noche anterior me seguía mirando con cierto recelo, algo que hizo que sonriera levemente, ya que me agradaba hacer sentir miedo a la gente que me rodeaba. En ese momento observé que el tipo del parche en el ojo comenzaba a bajar, provocando que el hombre emperifollado comenzara a hablar por fin del porque se encontraba allí.

Tras soltar toda aquella morralla, siendo recompensa a la única palabra que le presté realmente atención, el tipo del parche empezó a darle clases de moralidad a aquel noble. Que si el pueblo iba a culpar al noble, que si iba a quedar mal, vaya montón de chorradas. Pero aunque yo pensara eso, el tipo bien vestido reconsidero sus palabras aumentando la recompensa por ser mayor el número de personas a salvar. No sabía si realmente ese ojo parchado lo había dicho enserio o pretendía manipular a aquel tipo para aumentar la recompensa, pero fuera como fuese iba a conseguir más dinero por el mismo trabajo. En ese momento “Alamir” acuerdo verbal y seguidamente lo acepté yo – Mientras haya dinero de por medio aceptare cualquier trabajo. Cuente con mi espada – dije, esperando que también fuera entretenida la misión.

- Tabernero, prepáreme algo para el viaje – dije entregándole un pequeño saco de tela. En ese momento el tabernero miro al tipo elegante, el cual asintió para confirmar que lo podía llenar. Al momento entro a una habitación cercana y salió con el saco medio lleno. – Es todo lo que me queda – me dijo entregándomelo algo asustado. Sin mediar palabra lo cogí y me levanté, momento en el que miré a la puerta donde ya estaban todos. Aquel tipo nos iba a acercar al pueblo más cercano, lugar en el que comenzaríamos la búsqueda. Yo era alguien que necesitaba estar en movimiento y no buscando pistas para atrapar al malo, pero parecía que en este caso era la única manera de encontrar el lugar para repartir mamporros.

De camino al exterior de la taberna, el tipo parchado se paró cerca del carromato que estaba en la puerta y empezó a hablarme. Me dijo que su nombre era Altair, por fin lo escuchaba bien, y su compañera se llamaba Alice. Que manía con eso de las presentaciones, como si después de todo aquello fuéramos a ser compañeros de misión para siempre o algo así. En fin, no era mi forma de proceder, pero para que me llamaran orco todo el rato prefería que me llamaran por mi nombre - Altair, Alice. No olvidare esos nombres – dije, porque desde el día anterior casi me había provocado cierto dolor de cabeza averiguar su nombre correcto. – Thul’Urk, así me llaman. – dije terminando aquella rápida presentación. Me había molestado eso que había dicho al terminar, algo de que fuera maduro y no caer en provocaciones. ¿Acaso se creía que era padre?, por ahora lo iba a tolerar ya que estábamos en esta misión juntos y se veía que sabía seguir rastros, pero cuando termináramos…

Al salir me dio cierto asco ver aquel carromato tan adornado en la puerta. Se suponía que tenía que meterme dentro de aquel trozo de madera con colorines y con asientos de terciopelo, pero eso era algo que no iba a hacer. – Yo voy arriba – dije saltando y sentándome en la parte superior del carromato.El noble balbuceo levemente al ver que me colocaba en la parte superior del carromato, pero al ver que no le hacía demasiado caso cesó en su intento. Aun estando en la parte superior del mismo podía escuchar lo que decían en el interior, por lo que pude escuchar algo de un ejecutor. No sabía bien lo que significaba que se le denominasen de aquella manera, pero ese nombre era la definición pura de un asesino a sueldo. - La misión se está poniendo cada vez más interesante – pensé mientras el carromato se ponía en marcha. No sabía el tiempo que íbamos a tardar en llegar, ya que no sabía siguiera a que pueblo teníamos que ir, por lo que me acomodé en la parte superior del carromato y cerré los ojos. Iba a aprovechar para relajarme un poco antes de comenzar con el trabajo, además, iba a aprovechar de que me llevaban y que había alguien en el interior del carromato que se podía encargar de cualquiera inconveniente que pudiera haber por el camino. Al poco tiempo, me quedé dormido.

Un bache en el camino me despertó un poco sobresaltado. Momento en el que me senté y pude comprobar que había un pueblo no muy lejos de donde nos encontrábamos. Estábamos caminando por un sendero pegado a una montaña y en la parte baja de esta se podían ver una gran cantidad de casas e incluso una pequeña iglesia. Pero la casa que más destacaba era una que estaba en la ladera de la montaña de enfrente. Un gran caserón rodeado de campos y jardines. – Tanto dinero y tan poca protección. Lo raro es que haya vivido tanto tiempo – murmure mientras observaba de reojo a los guardas que acompañaban al noble. Era raro encontrar a alguien con dinero y tan mal protegido, así que una de dos, no tenía tanto dinero como aparentaba o había tenido una pérdida repentina de personal. Fuera como fuese había prometido una recompensa por ayudarle y la iba a cobrar de cualquier manera, ya fuera en dinero o en especie. Tras ese momento pensativo, levante la mirada y pude comprobar que ya estábamos llegando a la linde del pueblo. - Bienvenido a Durrin – leí entrando en el pueblo. No había escuchado hablar de aquel lugar, pero pronto veríamos que clase de gente se encontraba en aquel lugar.

Tras atravesar algunas casas y llegar a lo que parecía la plaza central del pueblo, el carromato se detuvo. – Hemos llegado – Escuché decir al noble en el interior del carromato. En ese momento descendí del tejado del mismo y mire a los alrededores. – Desierto – me dije, sintiendo que algo no iba bien. – ¿Por qué no hay nadie por las calles? – dije apretando los puños mirando al noble, el cual se quedó en silencio unos instantes hasta que por fin habló. -… tienen miedo. Miedo de que se lleven a sus seres queridos. Hasta hace poco este pueblo rebosaba vida y las gentes eran amables y se ayudaban los unos a los otros, pero ahora…. Tras la primera desaparición comenzaron a desconfiar los unos de los otros y ahora que también han raptado a mi pequeña, por lo de que tengo dinero y guardas, ahora es raro ver a alguien por las calles. Por eso necesito vuestra ayuda, por esto que veis. – terminó diciendo entre avergonzado e impotente. – ¡Bah!, basta de palabrerías, vamos a comenzar la búsqueda – le interrumpí para que parara de decir ñoñerías. La verdad es que mis palabras no tenían intención alguna de animar a aquel tipo, pero parecía que se alegró mucho al ver el ímpetu que parecía que había mostrado. A mí me daba igual su estado de ánimo, solo me importaba a lo que podía sacar beneficio y ayudarle en este caso, era beneficioso para mí. En ese momento di unos pasos hacia delante y me gire mirando a Altair y la niña. Mi intención era que el hiciera el trabajo de búsqueda, el más aburrido a mi parecer, y luego yo encargarme de los tipos que habían raptado a la niña, la mejor parte. En cierta manera estaba sobrevalorando a aquel tipo, ya que ni siquiera sabía cómo trabajaba o como actuaba, pero algo me decía que era un buen sabueso y esperaba no equivocarme, ya que si no, no me serviría para nada.
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Re: Delirios de Cazador [Starrk y Zhul'Urk][Pasado][Privado]

Mensaje por Starrk el Mar Abr 04, 2017 7:28 pm

Finalmente llegamos al pueblo. En aquel lugar no había nadie, ni siquiera animales callejeros. El noble y el orco mantuvieron una conversación al respecto por lo que me limite a escuchar. Al parecer la gente tenía miedo de los secuestros que habían estado ocurriendo desde hacía un tiempo. El orco dijo que podíamos empezar la búsqueda, me acerqué a él y comencé a hablarle. –Creo que lo mejor será empezar por ir al puesto de los guardias. Es lógico pensar que lo primero que haría alguien cuando pierde a un ser querido y son seres débiles es buscar a alguien capaz de hacer el trabajo sucio. Por eso estamos aquí al fin y al cabo. Una vez hablemos con los guardias podremos hacernos una idea de por dónde empezaron los secuestros y si hay alguna relación o patrón que sigan los perpetradores.- Normalmente los puestos de guardia podían estar en dos lugares, en la salida del pueblo o en el centro del mismo. Habíamos entrado por una y no vi ningún puesto, así que o estaba en la otra salida o en el centro. Comencé a caminar seguido de Alice, esperaba que el orco no tuviera problema en seguir mis indicaciones. No me creía el líder del grupo ni creía que hiciera falta alguno, pero no iba a ir detrás de él o a intentar convencerlo de que lo más sensato era seguirme.

Finalmente llegamos al puesto de guardia. No había guardias en la puerta ni tampoco estaba abierto. Era extraño, aunque quizá no tanto. Percibí entonces un sonido de fondo como de una fiesta o celebración. Probablemente sería alguna taberna. Lo mejor era seguir los sonidos de jolgorio. No muy lejos del puesto de guardia era de donde salía el ruido que se oía, ahora el ruido llegaba a ser molesto. Al entrar en la taberna vimos que los guardias, las personas que se suponía debían proteger y velar por la seguridad del pueblo, se hallaban bebiendo como si no hubieran bebido en años. Estaban todos emborrachados y algunos a punto de caer al suelo. Llevaban los trajes de guardias así que no me costó encontrar al jefe de la guardia, pues tenía un identificador en la ropa. Me acerqué a él y ya a  un metro se olía el pestazo a alcohol que despedía. –Únete a nosotros y bebe algo ¡hic!- Tenia que aguantarme las ganas de darle un puñetazo por comportarse como lo hacía. –Vengo a que me proporcione información acerca de los secuestros que se han llevado a cabo desde hace un tiempo.- El tipo aunque borracho se puso todo lo serio que el alcohol de su cuerpo le permitió. –Esas son cosas que ¡hic! No puedo ir diciéndole a cualquiera ¡hic! Me temo que no voy a deciros nada pero sea quienes sean nos están haciendo el trabajo más fácil ¡hic! Ahora que la gente teme salir nadie en el pueblo causa alboroto y nosotros podemos relajarnos. Nos han venido como anillo al dedo.- Me contuve ante aquella sarta de bobadas y estupideces que estaba soltando. Qué clase de protector podía pensar así. Me levanté y caminé hacia la salida de la taberna. Entonces escuche tras de mi como le hablaban a Alice. –Ey guapa, ¿quieres ver lo que es un hombre? Ven conmigo y te haré toda una mujer jejejejejejeje.- Estuve a punto de usar mi poder mágico para generar un montón de estacas de hielo que lo atravesaran y acabaran con él, pero escuché un crujido y luego los gritos del tipo. –No vuelvas a tocarme, borracho asqueroso.- Alice había partido la muñeca del guardia, el resto de sus compañeros se habían levantado y preparado para entablar pelea. –Será mejor que os sentéis, no estáis en condiciones para pelear con nosotros. Lo único que conseguiríais es que regáramos el suelo con vuestras tripas.- Los guardias parecieron entrar en razón y se sentaron de nuevo.

Acto seguido salimos de la taberna. –Volvamos al puesto de guardia, probablemente vengan cuando estén menos ebrios a encerrarnos, así que entrar ilegalmente en su centro de trabajo no hará que sea peor.- Comencé a andar camino al puesto de guardia. Vi entonces una pelota que iba directa hacia mí, con gran destreza la agarré con ambas manos y a continuación mire alrededor para ver quién era el propietario. Era un pequeño que había salido a jugar, me quede mirándolo completamente serio con la pelota en una de mis manos, el niño se había acercado para que se la devolviera pero al verme de cerca se le puso la cara blanca y pareció que se asustaba. Un hilo de mocos empezaba a bajarle por la nariz y las lágrimas empezaban a brotar de sus ojos, iba a empezar el llanto cuando Alice me quito la pelota y se acercó al niño. Con una sonrisa dulce como solo ella podía hacer le acerco la pelota al niño, el niño al verla cambio su expresión a felicidad. Parecía la única capaz de hacer que la gente cambiara de humor fácilmente. De pronto una mujer apareció y agarró al niño y se lo llevó apresuradamente a dentro de una casa. La pelota estaba sola en la calle ahora.

Claramente aquella gente necesitaba ayuda para dejar de tener miedo. Al llegar al puesto de guardia me acerqué a la puerta, forcé la cerradura y entramos al interior. –Muy bien hay que buscar información acerca de los secuestros, cualquier información que encontremos podría sernos útil.- Deberíamos darnos un poco de prisa es probable que vuelvan en cualquier momento, creo que les fastidiamos la fiesta antes.

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